Abdul-Bahá

’Abdu’l-Bahá
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'Abdu'l-Bahá ("el Siervo de Bahá"), quien tras el fallecimiento de Su padre en 1892, pasó a ser la cabeza, visible de una religión cuyos ideales y enseñanzas él estaba destinado a difundir.
NombreAbbás Effendi
Nacimiento23 de mayo de 1844
Teherán, Persia (hoy Bandera de Irán Irán)
Fallecimiento'Akká, Bandera de Palestina Palestina (Hoy [Bandera del Estado de Israel Israel)
Causa de la muerteNatural
EducaciónNinguna
OcupaciónCentro del Convenio e Interprete de los Escritos de Bahá’u’lláh
PredecesorBahá'u'lláh
SucesorShoghi Effendi
Partido políticoNinguno
Obras destacadasLa Promulgación de la Paz Universal, La Sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, El Secreto de la civilización divina, Contestación a algunas preguntas…

'Abdu'l-Bahá ("el Siervo de Bahá") era el hijo mayor de Mírzá Husayn-'Alí Nuri, más conocido para la historia como Bahá'u'lláh ("la Gloria de Dios"), el fundador de La Fe Bahá'í en quien los bahá'ís reconocen a la Manifestación o Mensajero de Dios para este día. Tras el fallecimiento de Su padre en 1892, 'Abdu'l-Bahá pasó a ser la cabeza, visible de una religión cuyos ideales y enseñanzas Él estaba destinado a difundir.

Biografía

Juventud

El 23 de mayo de 1844, el mismo día en que el Báb hacia su declaración, nació Abbas Effendi (‘Abdu’l-Bahá). Su padre fue Bahá’u’lláh y su madre Asieh Khanum Navváb.
Cuando ‘Abdu’l-Bahá tenía tan solo ocho años su familia fue desterrada al extranjero y desde ese momento compartió todos los encarcelamientos y sufrimientos de Su Padre. Siendo apenas un niño se convirtió en el sostén económico de la familia, relevando a Su Padre en lo posible de las preocupaciones y responsabilidades domésticas para así dejarle tiempo libre para la importantísima tarea de escribir y enseñar. Más tarde se ocupó de entrevistar a los incontables peregrinos y si se percataba de que ellos eran buscadores auténticos de la verdad, les llevaba a la presencia de Su Padre; si no era así, no les permitía que lo molestaran.

'Abdu'l-Bahá mientras acompañaba a su familia en la prisión y el exilio

La misión de ‘Abdu’l-Bahá

‘Akká

Ya desde Adrianópolis se dedicó a la enseñanza y fue desde allí donde todos comenzaron a nombrarlo "el Maestro". Posteriormente en 'Akká cuando casi todos enfermaron de tifus, paludismo y disentería a causa de las condiciones infrahumanas de vida, hizo de amoroso y paciente enfermero hasta que, totalmente exhausto, el mismo contrajo la enfermedad y durante casi un mes estuvo en peligro de muerte. Su vida noble y bondadosa le llevo a encariñarse con la gente del pueblo sin distinciones de ningún tipo y, desde el gobernador hasta el más miserable mendigo, supieron amarlo y respetarlo.

Bahá'u'lláh, en Su Voluntad y Testamento, dejó instrucciones explícitas de que tras Su muerte todos los bahá'ís debían volverse hacia 'Abdu'l-Bahá y obedecerle. El seria el Interprete de Sus enseñanzas y sus palabras tendrían la misma autoridad que que las palabras o escritos del propio Bahá'u'lláh Quien en una ocasión Lo describió como "la Más Poderosa Rama de Dios, Su antiguo e inmutable Misterio".

'Abdu'l-Bahá al ser liberado por Los Jóvenes Turcos

El10 de diciembre de 1898, llega a 'Akká el primer grupo de peregrinos bahá'ís occidentales, compuesto por 15 personas. Entre ellos, la filántropa millonaria Phoebe Hearst, el Dr. Edward Getsinger y su esposa, Lúa Getsinger. El grupo es recibido por 'Abdu'l-Bahá, quien todavía era un prisionero del gobierno turco.

'Abdu'l-Bahá asumió el cargo que Su Padre había señalado claramente para Él, jefe de la Causa y autorizado intérprete de las enseñanzas, pero algunos de Sus parientes se le opusieron severamente y trataron de despertar discordias entre los creyentes. Al fracasar en esto, procedieron a presentar al gobierno turco varias acusaciones falsas contra 'Abdu'l-Bahá y a causa de estas acusaciones, a quien durante más de veinte años se le había otorgado la toda libertad en un territorio de varios kilómetros alrededor de 'Akká, en 1901, y durante más de siete años, fue estrictamente confinado a los muros de la ciudad-prisión y solo en 1908 la Revolución de los Jóvenes Turcos, que liberó a todos los prisioneros políticos e incluso religiosos del Imperio Otomano, libero a 'Abdu'l-Bahá quien se vio repentinamente libre de salir de Palestina e intervenir de modo más directo en la expansión y consolidación de la fe de su padre en Occidente. Antes de hacerlo, sin embargo, pudo realizar uno de los grandes deseos de su vida y cumplir una de las responsabilidades más importantes que le había encargado Bahá'u'lláh. El 20 de marzo de 1909, en presencia de un grupo de creyentes de Oriente y Occidente, colocó el pequeño ataúd de madera que contenía los restos mortales del Báb en un magnífico sarcófago de mármol enviado por los bahá'ís de Birmania (Burma). El funeral tuvo lugar en un santuario de piedra erigido en la ladera del Monte Carmelo, Haifa, Israel, en el lugar escogido por Bahá'u'lláh muchos años atrás y que había previsto que fuera el centro del complejo de instituciones administrativas que constituiría el centro mundial de La Fe Bahá'í. La comunidad bahá'í considera que la sangre de los mártires bábís es la "semilla" de las instituciones administrativas requeridas por Bahá'u'lláh y que los bahá'ís comenzaban a establecer por todo el mundo, bajo la guía de 'Abdu'l-Bahá. 'Abdu'l-Bahá tenia 64 años de edad cuando fue liberado.

'Abdu'l-Bahá

Posteriormente a Su liberación, 'Abdu'l-Bahá retornó a Su anterior vida de incesante actividad en la enseñanza, la correspondencia, la atención a pobres y enfermos y hacia 1910 llegó a la conclusión de que la situación en Tierra Santa le permitía emprender el viaje que había ansiado durante tanto tiempo. Los rigores de su prolongado encarcelamiento habían minado gravemente su salud. Por tanto, la primera etapa del viaje fue un período de recuperación en Egipto.

Expansión a Occidente

El 11 de agosto de 1911, acompañado por un pequeño grupo de asistentes, subió al S.S. Corsica con rumbo a Marsella para iniciar un viaje de veintiocho meses por el mundo occidental. Visitó dos veces la Gran Bretaña. La primera transcurrió en su mayor parte en Londres, a principios de septiembre de 1911, y pasó allí un mes. El primer auditorio al cual se dirigió fue la congregación del Reverendo R. J. Campbell en el City Temple de Londres. También habló en St. John, Westminster y realizó charlas periódicas con interesados en saber acerca de La Fe Bahá’í. La segunda tuvo lugar bien entrado el año siguiente, cuando 'Abdu'l-Bahá regresaba a este país en una gira más amplia que le llevaría hasta Edimburgo. Su porte digno y Sus gestos amorosos conquistaron a cuantos Le conocieron. Los sufrimientos que, sin amargura, había sobrellevado conmovieron a Su audiencia.

En la primavera (11 de Abril) de 1912 fue a Nueva York, Estados Unidos y estuvo allí ocho meses, viajando de costa a costa y disertando ante hombres de todas las clases y condiciones sociales (estudiantes universitarios, socialistas, judíos, cristianos, agnósticos, esperantistas, sociedades pacifistas, clubes del Nuevo Pensamiento, sociedades sufragistas femeninas, etc) dando en cada caso discursos apropiados al público y a la ocasión. Durante esta gira por Norteamérica visitó unas cuarenta ciudades de los Estados Unidos, entre ellas estaba Chicago, donde puso la primera piedra del edificio que se convertiría en el "Templo Madre de Occidente". También visitó Eliot, Maine, donde residía Sarah Farmer, fundadora de Green Acre, un centro educativo para adultos; se había hecho bahá'í y había abierto aquella institución para divulgar de manera sistemática el mensaje bahá'í.

Abdul-Baha en Lincoln Park, Chicago, USA, 1912.jpg En Canadá 'Abdu'l-Bahá visitó Montreal, donde fue el invitado del arquitecto canadiense William Sutherland Maxwell y su esposa May Bolles Maxwell. La Sra. Maxwell se había hecho bahá'í en su juventud y había formado parte del grupo de la Sra. Hearst que visitó Acre en 1898. La visita de 'Abdu'l-Bahá a Montreal fue, en muchos aspectos, típica de las recepciones que se le dispensaron en otros grandes centros de todo Occidente. Visitó la catedral de Notre-Dame, fue invitado a dar una conferencia en las iglesias del Mesías y de Santiago, se dirigió a una gran reunión sindical en sus locales de St. Lawrence Street e impartió numerosas charlas de carácter informal tanto en su "suite" del hotel Windsor como en casa de los Maxwell, en Pine Avenue, donde residió como invitado durante la primera parte de su visita. Como en otros lugares de Norteamérica y Europa, los principales periódicos informaron ampliamente sobre su visita.

Durante sus giras por Occidente, conoció a hombres y mujeres de todos los credos y afiliaciones filosóficas, cumpliendo ampliamente la orden de Bahá'u'lláh: "Asociaos con todos los hombres, oh pueblo de Bahá, en espíritu de amistad y fraternidad". Su viaje continuo hacia París y en diciembre, Egipto. El 5 de diciembre de 1912, partió hacia Gran Bretaña, allí pasó seis semanas, y luego, tras dos meses más en París, viajó a Stuttgart, Budapest y Viena, regresando a Egipto en mayo de 1913 y a Haifa el 5 de diciembre de 1913.

'Abdu'l-Bahá pasó los años de la Primera Guerra Mundial en un aislamiento relativo en su casa de Haifa, en Tierra Santa. Sus relaciones con Occidente y la interpretación que hizo de ellas su hermanastro, Muhammad-'Alí, habían vuelto a levantar sospechas entre las autoridades otomanas. Una vez más le amenazaron con ejecutarlo y enviar al exilio a la pequeña colonia bahá'í. No obstante, este peligro desapareció en 1918, cuando terminó la guerra con la derrota de las Potencias Centrales, tras la cual Turquía perdió todas sus posesiones en el Oriente Próximo árabe. Este fue un período de severas penurias y la comunicación con amigos y creyentes fuera de Siria estaba casi completamente interrumpida. Él y Su pequeño grupo de seguidores fueron nuevamente objeto de la escasez de comida y de grandes peligros e inconvenientes. Durante esos años funestos, la destreza y la sagaz filantropía de 'Abdu'l-Bahá quedaron nuevamente en notable evidencia. Personalmente organizó extensos operativos agrícolas cerca de Tiberias, llevando el cultivo a una tierra que durante siglos había sido inservible donde obtuvo grandes reservas de trigo que evitaron el hambre, no sólo para los bahá'ís, sino para muchos pobres de todas las religiones, cuyas necesidades 'Abdu'l-Bahá satisfacía con prodigalidad. Luego de cesar las hostilidades los funcionarios británicos quedaron tan impresionados por su carácter e influencias y de Sus constantes esfuerzos hacia la ilustración y el bienestar de la gente, que le fue conferida la Orden de Caballero del Imperio Británico en abril de 1920.

Muerte

'Abdu'l-Bahá se deleitaba en reunir a gente de varias razas, colores, naciones y religiones en unidad y en cordial amistad, todos alrededor de Su hospitalaria mesa, y solía agasajarlos con alegre ingenio y graciosos cuentos, sabios consejos y esclarecedoras charlas sobre los más variados temas. Sus múltiples actividades continuaron casi sin mengua hasta un día o dos antes de su apacible tránsito al más allá, ocurrido a primeras horas de la mañana del 28 de noviembre de 1921, tras una breve enfermedad. Tenía setenta y ocho años de edad.

Las circunstancias que rodearon su funeral demostraron los tremendos cambios que se habían producido en la situación de La Fe Bahá'í en Tierra Santa en poco tiempo. Sólo trece años antes 'Abdu'l-Bahá había afrontado, con la impotencia de un desterrado, la posibilidad de ser ejecutado en público. Sin embargo, a la hora de su muerte se había ganado una reputación inigualada como sabio y filántropo, incluso como una especie de santo reverenciado por todas las comunidades religiosas de Palestina. La supresión de las restricciones impuestas por el Gobierno turco permitió que aflorase esta reputación. Le rindieron honores todas las capas sociales de la población y el Gobierno británico le había otorgado el título de Caballero del Imperio Británico en reconocimiento de los servicios humanitarios prestados por 'Abdu'l-Bahá al pueblo palestino durante la hambruna que siguió a la Primera Guerra Mundial.

A Su funeral asistieron miles de personas de todo rango, desde el Comisionado Superior de Palestina y el Gobernador de Jerusalén al mendigo más pobre de Haifa. Nueve oradores, representantes destacados de las comunidades musulmanas, cristianas y judías, dieron testimonios elocuentes y conmovedores de su amor y su admiración por la vida pura y noble que había llegado a su fin. Así se rindió el mas apropiado tributo a Quien había batallado durante todos los días de Su vida por la unidad de las religiones y de las razas, y también una prueba de que Su vida no había sido en vano, de que los ideales de Bahá'u'lláh que habían sido Su inspiración ya comenzaban a penetrar en el mundo y a derribar las barreras que durante siglos habían separado a musulmanes, cristianos y judíos. Probablemente en la historia de Palestina no ha conocido funeral igual a este. Una enorme multitud, cuyo número se calculó en más de diez mil personas que incluía dignatarios de las comunidades musulmana, católica romana, ortodoxa griega, judía y drusa, así como el Alto Comisionado Británico y los gobernadores de Jerusalén y Fenicia, formaron el cortejo fúnebre. Era evidente que, fueran cuales fuesen las vicisitudes que la nueva fe pudiera verse aún obligada a soportar en diversas partes del mundo, durante la administración de 'Abdu'l-Bahá había conseguido erigir su centro internacional sobre los impresionantes cimientos del reconocimiento gubernamental y la estima general.

Durante la Primera Guerra Mundial 'Abdu'l-Bahá había dictado una serie de mensajes a los creyentes norteamericanos. Cuatro de estas catorce cartas iban dirigidas de manera conjunta a los bahá'ís de Estados Unidos y Canadá; escribió ocho específicamente para guiar a los creyentes de varias regiones de los Estados Unidos; y dos iban dirigidas de forma específica a los bahá'ís de Canadá. El tema de las catorce misivas era lo que 'Abdu'l-Bahá denominó "El Plan Divino" para la proclamación por todo el mundo del mensaje de Bahá'u'lláh a la humanidad. Convocaba a los bahá'ís estadounidenses y canadienses a ser los primeros en establecer la fe en todas las regiones del globo. 'Abdu'l-Bahá les aseguró que una respuesta adecuada a aquel reto les conferiría, a los ojos de la agradecida posteridad, una "primacía espiritual" entre las comunidades bahá'ís del mundo. Los diversos planes de enseñanza internacional por los que ha crecido la comunidad posteriormente y el mensaje y las enseñanzas de Bahá'u'lláh que se han divulgado por todos los rincones del planeta, simbolizan la respuesta de los bahá'ís norteamericanos a la llamada hecha en aquellas cartas.

Con Su fallecimiento desaparecía la tercera y última de las grandes figuras de La Fe Bahá'í: el Báb, Precursor, cuya Declaración en 1844 señaló el comienzo de la Nueva Era; Bahá’u’lláh, Fundador de la Fe y Fuente suprema del mensaje Divino y 'Abdu'l-Bahá, Centro del Convenio de Bahá’u’lláh. La Voluntad y Testamento de 'Abdu'l-Bahá, junto con el Kitáb-i-'Ahd (Libro del Convenio) de Bahá'u'lláh, fueron los instrumentos con los que el Convenio de Bahá'u'lláh obtuvo una expresión práctica y sus disposiciones forjaron la siempre creciente comunidad bahá'í tras la muerte de 'Abdu'l-Bahá.

Voluntad y Testamento

‘Abdu’l-Bahá nombró como sucesor a Shoghi Effendi, su nieto, a quien adjudicó el título de Guardián de La Fe Bahá’í.

Fuentes consultadas

BÁB, EL

BAHÁ'U'LLÁH Y 'ABDU'L-BAHÁ

BAHÁ'U'LLÁH

BROWNE. E. G.

CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA

DAHL, A. L.

HATCHER, WILLIAM S. y J. DOUGLAS MARTIN

HATCHER, W. S.

NABÍL-I-A'ZAM (MUHAMMAD-I-ZARANDÍ)

NICOLAS, A. L. M.

RABBANÍ, R.

SCHAEFER, U.

  • La Luz Brilló en las Tinieblas: Cinco estudios sobre la revelación después de Cristo, Terrassa, Editorial Bahá'í de España, 1988.

SHOGHI EFFENDI

  • El Advenimiento de la Justicia Divina, Buenos Aires, EBILA, 2da ed., 1974.
  • Bahá'í Administration, Selected Messages 1922-2932, Wilmette, Bahá'í Publishing Trust, 1928, 7ma ed., 1974.
  • The Bahá'í Faith 1844-1952, Wilmette, Bahá’í Publishing Trust, 1953.
  • Citadel of Faith, Messages to America, 1947-1957, Wilmette, Bahá'í Publishing Trust, 1965.
  • La Dispensación de Bahá'u'lláh, Buenos Aires, EBILA, 2da ed., 1973.
  • Dios Pasa, Buenos Aires, EBILA, 1974.
  • High Endeavors, Messages to Alaska, National Spiritual Assembly of the Bahá'ís of Alaska, 1976.
  • Messages to the Bahá’í World 1950-1957, Wilmette, Bahá'í Publishing Trust, 1951, 2da ed., 1971.
  • Messages to Canada, Toronto, National Spiritual Assembly of the Bahá'ís of Canada, 1965.
  • Principios de Administración Bahá'í, Buenos Aires, EBILA, 2da ed. rev., 1978.
  • El Día Prometido ha Llegado, Buenos Aires, EBILA, 1973.
  • The World Order of Bahá'u'lláh, Selected Letters, Wilmette, Bahá'í Publishing Trust, 1938, 2da ed. rev., 1974.

Enlaces externos