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Alonso López de Herrera

Alonso López de Herrera
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Asunción de la Virgen.jpg
Asunción de la Virgen. Óleo. Siglo XVII. Pinacoteca Virreinal de San Diego
Nacimiento1579
España
OcupaciónPintor

Alonso López de Herrera. (Ciudad de México, 1579-muerto después de 1648). Fraile dominico y pintor barroco español que trabajó entre 1609 y 1634 en el México colonial, donde fue conocido como el ¨Divino Herrera¨. Representa lo último de la pintura renacentista novohispana. Cultivó el género del retrato y el tema religioso. Su obra se caracteriza por los tonos cálidos y la perfección en el dibujo.

Historia

Hijo de Alonso Herrera y María de Cárdenas, naturales de Medina del Campo. Nació en 1579, en ¨Valladolid en los reinos de Castilla¨.

Varios autores reconocen a Alonso López de Herrera como uno de los artistas del México virreinal de más interés. Además de en México, trabajó en Puebla de los Ángeles, en Morelia y en Oaxaca. Se le considera un verdadero maestro en el arte del escorzo y el único pintor virreinal que supo pintar manos con propiedad. Es característico de su obra la mirada y la boca entreabierta del santo. Al parecer acostumbraba a mejorar la primera versión de muchos de sus cuadros.

Fue considerado un gran retratista en su tiempo, aunque lo fuera de santos, pues su especialidad eran los rostros. Gustaba de pintar en láminas de cobre y es muy probable que sean suyas las primeras de la pintura virreinal mexicana.

La última noticia que se tiene del pintor data de 1643, cuando su hija (López de Herrera se había casado antes de tomar los hábitos) ingresó al convento de Regina Coeli. Su dote consistió en lienzos del padre, que fueron vendidos al conde de Santiago de Calimaya.

Obra

Guillermo Tovar de Teresa resume con las siguientes palabras los rasgos que definen las obras de Alonso López de Herrera, firmadas o atribuibles, pues justamente el estilo tan característico de este pintor en términos generales, es lo que ha permitido identificar algunas obras no firmadas como suyas: Esos rostros de cejas bien delineadas, narices delgadas, labios finos; ojos vehementes de mirar muy religioso, siempre dirigidos hacia arriba patentizando su intención mística; cabellos ensortijados, precisados uno por uno; esas manos delgadas, bien trazadas y elocuentes, quietas unas y respectivas otras; esos pliegues de los ropajes, naturales, no acartonados; esas nubes ocres y azules, luminosas, de querubines casi esfumados, inverosímiles, que rompen de pronto la realidad de una estancia y la alumbran; esas piedras preciosas, esas tierras; esos angelillos de cuerpos fuertes, de cabello corto y recogido, de rostros severos y religiosos…; esa finura, en fin, ese preciosismo en el dibujo y ese colorido tan intenso que recuerda a la escuela flamenca…

El cromatismo, el trazo seguro y acucioso; la sobriedad y los arrebatos; la luz y los pormenores…

La primera obra (1609), firmada, que se conoce de Alonso López de Herrera, es el retrato de fray García Guerra, que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Chapultepec. Representa al Arzobispo de México y posteriormente Virrey de la Nueva España de cuerpo entero y de tamaño natural, vestido de dominico en una estancia rodeado de libros, atributos eclesiásticos y muebles.

Lámina en la que se representa a Santo Tomás de Aquino. Se deduce que su autoría es de Alonso López por la semejanza, que en algunos rasgos es identidad absoluta, de este retrato con el de fray García Guerra citado anteriormente. Pintado al dorso de una lámina de cobre que antes sirvió para el grabado de una serie de pequeñas figuras que representan a las esposas de los emperadores romanos, que parece ser de la autoría de Samuel Stradamus.

Lámina que representa la Transfixión de Santa Teresa. Colección particular.

Lámina que representa la Santa Faz. Colecciones de la Antigua Academia de San Carlos.

Santa Faz. Catedral de Puebla. Ostenta detrás de la cabeza tres brazos de la Cruz de la Orden de Santo Domingo.

Divino Rostro. Óleo/tela. 0.45x0.35. Pintado en Puebla. Museo de Pintura Colonial.

Divino Rostro. Con enorme corona de espinas que hiere no solo la frente, sino toda la cabeza de Jesucristo. Altar del Perdón. Catedral de México. La nariz, boca, barba y cabellos de los dos Divino Rostro y las dos Santa Faz son parecidísimos hasta en los menores detalles y solamente varía el colorido y la expresión de los ojos. En la Santa Faz la mirada es impasible, en el Divino Rostro expresan dolor.

Lámina que representa las medias figuras de San Agustín y de Santo Domingo, ambos en éxtasis. Colección de Rodolfo Bello. Puebla.

Lienzo que representa a Santo Domingo de Soriano. 1637. Iglesia de Churubusco. Retablo procedente de la desaparecida iglesia de Dominicos de la Piedad.

Asunción de la Virgen. Se considera la obra maestra de López de Herrera. Pinacoteca Virreinal de San Diego. Excelente composición, brillante colorido, habilísimos escorzos, maestría en el dibujo de las manos. Está pintada en tablas y es de grandes dimensiones. Los personajes representados son de tamaño natural. El pintor diferencia la parte superior de la obra, en la que aparece la figura de la virgen que asciende rodeada de ángeles y querubines, de la parte inferior, donde se encuentran los mortales que asisten al prodigio.

Resurrección de Cristo. Pinacoteca Virreinal de San Diego. Tamaño natural. Pintado en tabla. Semejante en factura, dibujo y colorido a la Asunción de María. Rostro parecido al de la Santa Faz. Se repite el contraste entre la parte real y la ideal de la composición

Fuentes

  • Guillermo Tovar de Teresa. Alonso Vázquez. En: Renacimiento en México. 1982. P 176-187

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