BM-21

(Redirigido desde «BM – 21»)
BM-21
Información sobre la plantilla
BM-21.JPG
Lanzacohetes múltiple de 40 guías para proyectiles turbo reactivos, designado para abrir fuego de saturación contra agrupaciones u objetivos aislados enemigosipo

Lanzacohetes múltiple BM-21 (Tropas de Artillería Terrestre de las FAR) (Grád según designación OTAN). Sistema reactivo soviético, que entra en servicio en 1963 como desarrollo lógico de las BM-8 y 13 "Katiushas", los mejores lanzacohetes de la SGM. En inventario de las FAR desde 1974, cumplió múltiples misiones combativas en Etiopía y Angola.

Diseño y fabricación

El diseño de los sistemas reactivos soviéticos comenzó a mediados de los años 30. Siendo concebidos los proyectiles reactivos de pólvora y sus lanzadores por los diseñadores U. Artemiev, A. Kóstikov, I. Gvai y U. Galkorski. Estos fueron denominados oficialmente como BM-8 y BM-13, pero fueron bautizados cariñosamente por los soldados del ejército rojo como "Katiushas". Su primera acción combativa tuvo lugar el 14 de julio de 1941, cuando la batería del capitán I. Flérov abrió fuego en los combates librados en los alrededores de Orsha, durante la batalla de Smolensk y los resultados fueron muy satisfactorios, pues aunque sus tiros no eran precisos la intensidad y velocidad de estos suplían la precisión al ser utilizadas como armas para fuego de saturación, los efectos alcanzados por estos "órganos de Stalin" como también se les conoció, al disparar salvas sobre las posiciones alemanas fueron devastadores.

El sistema estaba compuesto por el camión ZIS-6 y la lanzadera, que en los BM-8 consistía en dieciséis guías para proyectiles 82 mm con peso de 8 kgs y alcance 5500 metros. Y el BM-13, dieciséis guías para proyectiles 132 mm, con peso 42.5 kgs y alcance 7900 metros. Aunque los lanzadores múltiples entraron en servicio en varios ejércitos durante la SGM, en ninguno alcanzaron las prestaciones de los BM soviéticos, ni fueron fabricados en tal cantidad como los disponibles para el ejército rojo. En los años 50 en el ejército soviético entraron en servicio los BM-14 (16 guías), BM-24 (12 guías), los RM-51 (32 guías) y más adelante el BMD-20.

El lanzacohetes más generalizado de los fabricados por la URSS y el más utilizado en el mundo, el BM-21, entra en servicio al Ejército Rojo en 1963, utilizando el proyectil turbo reactivo no dirigido M-210F calibre 122 mm de 66.6 kgs de peso y 2,8 metros de largo, con un alcance máximo de 20,4 kms (aunque en Angola la ingeniosidad de las tropas cubanas permitió superar este límite). Las ojivas pueden alojar cargas huecas, minas antitanques y antipersonales, sustancias incendiarias, fumígenas y otras, pero la más generalizada es la explosiva antipersonal, que al estallar genera una gran cantidad de fragmentos y una poderosa onda explosiva, la propulsión es mediante una carga de nitroglicerina de 20,5 kgs. El bloque guía permite la estabilización del proyectil en vuelo que se complementa con una elevada velocidad angular de rotación a lo largo de su eje longitudinal, que le es conferida por los tubos lanzadores, lo cual mejora la agrupación de impactos.

Otra de sus partes es el vehículo lanzador que consta de 40 tubos guías, la cuna, mecanismos de puntería y el equipo de mando entre otros, el control de disparo le permite realizar estos uno a uno o por salvas. Este lanzador es transportado en el chasis del camión Ural-375D, de elevada capacidad de marcha. Para transportar los proyectiles se utiliza igualmente un camión Ural-375D que permite llevar en sus estantes 40 proyectiles, es decir el modulo total para una salva que en 8 minutos puede ser cargada desde este a la lanzadera quedando en completa disposición combativa, con un poderío tal que una sola batería (seis piezas) puede lanzar en 20 segundos 240 proyectiles.

Currículo combativo en escenarios mundiales

Bm-21 en combate
Los BM-21 han servido satisfactoriamente en numerosos conflictos, ya en el verano de 1967 los partes norteamericanos mencionaban la entrada en servicio en Viet Nam del Sur de estos sistemas, a los que atribuían calibre 122 mm y un alcance de 11 a 14 kms, con una guía de 25 kgs, y los catalogaban como muy precisos y peligrosos, se trataba de los GRAP-1P, variante individual que utiliza lanzaderas personales portátiles, lo cual resultaba muy útil para los ataque de los guerrilleros del FNL; en la variante lanzador múltiple fue utilizada por los norvietnamitas en la ofensiva que concluyó con la liberación total de Viet Nam del Sur.

Ha participado además en todas las guerras árabe-israelí, el conflicto IránIraq, en Afganistán, Chechenia, Nicaragua, la guerra de Angola, la guerra de Etiopia, Yemen y muchos otros. Actualmente la popularidad de este sistema sigue siendo tal que aún hoy más de cincuenta países son usuarios de esta arma, incluyendo los que desarrollaron sistemas similares, lo copiaron o producen bajo licencia entre ellos China, Corea del Norte, Egipto y varios países de lo que fuera el Tratado de Varsovia. En las tropas cubanas estos sistema de armas ganan relevancia para la historia, pues en Angola contribuyeron de forma decisiva en la derrota del ejército surafricano y el de Zaire, logrando los artilleros cubanos sacarle prestaciones no alcanzadas en ninguna otra conflagración donde fueron utilizados, incluso por encima de los parámetros de diseño.

Cuba como usuario de los BM-21

En 1974 como parte del fortalecimiento de las capacidades combativas de las FAR, emprendido desde los años 60 por parte de la URSS, arriba a Cuba esta poderosa arma, la cual no era algo absolutamente nuevo para los artilleros cubanos, pues ya el país contaba con los modelos BM-24, RM-51 y el más moderno BMD-20 y tenía numerosos oficiales preparados en la artillería reactiva, muchos de los cuales estuvieron dispuestos a afrontar lo que fuera durante la crisis de octubre.

Entrada a las FAR en 1974

Lanzacohetes con 40 guías para proyectiles turbo reactivos, con telescopio panorámico PG-1M y colimador K-1.
Lanzacohetes BM-21 1.jpg
  • Dotación: 6
  • Transporte: Camión Ural 375D, 6x6
  • Motor: V-8 gasolina y 180 hp
  • Velocidad máxima por carretera: 80 km/h
  • Autonomía: 800 km
  • Pos. atravesar cursos de agua: Profundidad máxima 1.5 metros
  • Peso a carga total: 13.6 ton
  • Armamento: 40 proyectiles no dirigidos M-210F con carga HE y alta generación de fragmentos
  • Calibre: 122 mm
  • Peso del proyectil: 66.6 kgs
  • Alcance máximo: 20,4 km
  • Capacidad efectiva de destrucción: 50 metros

Currículo combativo desde las FAR

Angola- Batalla de Quifangondo

BM-21 en Ángola
El 5 de noviembre de 1975, ante la escalada del ataque a la incipiente revolución angolana por fuerzas de Sudáfrica y Zaire, confirmada la participación de la primera por el combate de Catengue entre la columna sudafricana Zulú y los combatientes del CIR no 2 de Benguela, Cuba decide apoyar con tropas al MPLA, dando inicio a la Operación Carlota, con el objetivo de impedir que las fuerzas enemigas tomaran Luanda antes del 11 de noviembre, fecha en que el MPLA asumiría el gobierno de la RPA.

Con anterioridad hacia el 4 de septiembre las fuerzas del FNLA habían llegado al norte de Quifangondo pero allí son detenidos por la novena brigada FAPLA, la mejor unidad angolana por ese entonces que recién se sumaba a los combates, y con un contra ataque los empuja a 40 kms de Luanda, el FNLA ataca de nuevo a finales de septiembre y son detenidos nuevamente en Morros da Cal a tres kilómetros de Quifangondo, pero el FNLA seguía recibiendo refuerzos de Zaire con los que ataca el 23 de octubre Los Morros y desaloja de allí a la brigada angolana y unos 40 asesores cubanos que se habían incorporado y eran los primeros internacionalistas en combatir en Angola, las fuerzas patrióticas se retiran a Quifangondo donde se hacen fuertes. El 6 de noviembre el FNLA ataca de nuevo y es rechazado, no obstante la situación sigue siendo crítica para las FAPLA pues desde Zaire llegan fuerzas frescas y más armas norteamericanas junto a oficiales sudafricanos para dirigir las operaciones junto a artillería pesada y las dotaciones de ese mismo país.

El día 4 de noviembre a las 18.45 horas parte de La Habana un Britannia con unos 100 especialistas de artillería, cadetes de la 11na graduación de la Escuela de Artillería “Camilo Cienfuegos”, los combatientes desembarcan en Brazzaville donde aproximadamente la mitad son destinados a Punta Negra y el resto van a Luanda adonde arriban el 7 de noviembre y desde allí parten para Quifangondo Por su parte el día 8 en arreglo a la Operación Carlota aterrizan dos Britannias en el aeropuerto de Luanda con la primera compañía de Tropas Especiales, unos 158 hombres los cuales parten también para el frente norte, pues por el sur las columnas surafricanas Zulú y Foxbat junto a fuerzas de la UNITA, se encontraban todavía a más de 400 kms de Luanda, mientras que las fuerzas del FNLA por el norte estaban a solo unos 20 kms y en ese momento solo se le interponían en su camino los defensores del Rio Bengo.

La agrupación que avanza por el norte en dirección Ambriz-Caxito-Luanda, se hallaba bajo el mando político del cabecilla Holden Roberto que a inicios de noviembre había logrado agrupar importantes fuerzas dirigidas en lo militar por veintiséis oficiales surafricanos con asesoramiento de inteligencia de oficiales norteamericanos. Las fuerzas invasoras para el 9 de noviembre están conformadas por tres batallones de infantería de Zaire con 1209 hombres (la sanguinaria y hasta ese momento imbatida división Kamanyola también conocida como los leopardos de Mobuto), 2000 angolanos del FNLA y 120 mercenarios blancos en vehículos blindados AML-60 y 90, apoyados por artillería de largo alcance 130 mm, unidades de aseguramiento y cuatro piezas de artillería de 140 mm surafricanas con dotaciones de ese propio país; mientras todo el esfuerzo contrarrevolucionario era coordinado por el General de Brigada del SADF Ben de Wet Roos.
Pieza BM-21 efectuando el disparo en Cuito Cuanavale
Dotación de BM-21 recargando la pieza
Quifangondo para el mismo día estaba defendido por 850 combatientes FAPLA de la novena brigada, 200 Katangueses, 88 cubanos (asesores y los artilleros arribados el día 7 –la gesta de estos jóvenes fue la inspiración de la serie televisiva más popular de los años 80 “Algo más que soñar”-), y 120 cubanos más de Tropas Especiales de los que habían acabado de llegar y estaban de reserva en la segunda línea por si la agrupación invasora rompía el frente; los antillanos operan la artillería: cañones anti taque sin retroceso SPG-9, Morteros 82 mm y 120 mm y las BM-21; - el día 7 de noviembre había arribado en el barco cubano “La Plata” procedente de Punta Negra, la primera batería reactiva, cuyos medios desembarcan de forma oculta y son trasladados inmediatamente a un bosque a seis o siete kilómetros del borde delantero del poblado donde son emplazadas, sus dotaciones procedentes de la UM 3500 arribaron ese mismo día en una operación perfectamente cronometrada por vía aérea, Todo el dispositivo está bajo el mando del comandante Fernández Gondín. El mismo 9 de noviembre comienza un fuego de exploración con los cañones 140 mm sudafricanos, lo cual hizo deducir al mando cubano que los contrarrevolucionarios y sus aliados se preparaban para un ataque decisivo, confirmándose la deducción al amanecer del 10 a las 04:50 horas cuando comienza una preparación artillera que dura hasta pasadas las 09.00, terminada esta comienza una ofensiva de infantería precedida por nueve vehículos blindados AML. Las fuerzas conjuntas cubano-angolano resisten heroicamente y con cañones sin retroceso SPG-9 logran destruir cuatro blindados, la buena elección del lugar para enfrentar a las fuerzas enemigas y la voladura del puente por los zapadores, hace que su infantería tenga que atacar sobre un frente no mayor de un kilómetro de ancho, por lo que al abrir las fuerzas patrióticas un intenso fuego con morteros 82 mm y 120 mm en barrera le ocasionan fuertes pérdidas.

Mientras, en la retaguardia enemiga los oficiales sudafricanos concentran las reservas en una granja avícola, para comprometerlas en combate decisivamente, pero la maniobra de agrupación fue detectada por la exploración cubana y trasmitida a la batería reactiva que se mantenía bien oculta, es entonces cuando por primera vez los BM-21 abren fuego en Angola, las masivas salvas de la batería caen en medio de las tropas concentradas en la granja causando pánico entre soldados y oficiales destruyendo blindados, trasportes y piezas de artillería.

Este hecho decidió prácticamente el combate el cual cesa cerca de las 14:00 horas al huir en desbandada los intervencionistas, dejando en el campo más de 300 muertos (el FNLA admitió oficialmente 345) y aproximadamente el 80 % de los medios blindados destruidos, los combatientes cubano angolanos no perdieron un solo hombre en aquella acción, ni uno solo de su equipamiento fue destruido. La inteligencia norteamericana no pudo prever ni detectar la entrada en servicio de estos medios por las fuerzas cubanas, lo cual demostró lo acertado y oportuno de su traslado y ocultamiento.

La victoria de Quifangondo fue el comienzo de la derrota de las fuerzas que atacaban desde Zaire, en la misma los BM-21 cubanos jugaron un papel decisivo para el desenlace de la batalla. Su aparición fue tan sorpresiva y efectiva que Mobuto el presidente de Zaire armo gran alharaca mediática, afirmando que las tropas cubanas habían utilizado armas de exterminio en masa. El mando sudafricano previendo la debacle retira desde fines de noviembre al brigadier Roos y sus hombres, a estas alturas ya los oficiales CIA se habían marchado sigilosamente de Ambriz.

El reclutamiento de mercenarios británicos y de otras nacionalidades no ayudó en nada a la contrarrevolución angolana y sus patrocinadores norteamericanos, a su llegada a Angola en enero de 1976 el FNLA estaba en franca estampida perseguido por dos columnas: la de Victor Schueg con alrededor de 300 cubanos tripulando tanques T-34, blindados y artillería que incluía reactivos con 1000 infantes de la FAPLA y la Novena Brigada al mando de Ndozi con 1200 combatientes de la FAPLA y asesoramiento cubano. Desde los primeros enfrentamientos los ex soldados profesionales reclutados, supieron que no se enfrentaban esta vez a los guerrilleros huidizos e inexpertos que habían masacrado en las guerras del Congo sino a un ejército bien preparado que no les dio un respiro durante los días siguientes, llegando incluso a capturar a su jefe, el sicópata anglo-greco-chipriota Kostas Georgius alias Coronel Tony Callan Trophus el cual fue puesto a disposición de la justicia para dar cuenta de sus crímenes.

De los otrora orgullosos soldados de fortuna solo regresaron 45 a Londres, quejosos, rengueando o en sillas de ruedas, dando fin al mito de los mercenarios, pues hasta el publicitado Mike “el loco” Hoare que se había hecho famoso en Zaire entre 1964-65 con sus mercenarios denominados “gansos salvajes”, pese a sus pronósticos catastróficos para la revolución angolana en cuanto sus hombres entraran en combate, prudentemente queda en Sudáfrica rememorando mejores tiempos. A fines de febrero de 1976 Schueg y Ndozi alcanzan la frontera de Zaire, declarándose el 26 de ese mes “El norte de Angola liberado completamente”.

Cabinda

Por igual periodo Zaire trata de concretar sus pretensiones de anexarse Cabinda y Mobuto destaca dos batallones apoyados por unos 150 mercenarios norteamericanos, franceses y portugueses junto a unidades del FLEC que entrenaba en su territorio para atacar el enclave, el 8 de noviembre a las 11:00 horas inician ataques en dirección a Chimbuande y Chingundo al este de la ciudad de Cabinda. Las fuerzas zairotas en ofensiva caen en un campo de minas lo cual frena su ímpetu y el día 9 un pelotón de ZPU-4 (Cuatro bocas) de 14.5 mm operado por cubanos refuerza a una Compañía FAPLA de personal fronterizo, que cuando el enemigo avanza hacia el valle cerca de Subantando donde estaban emplazadas, rompen fuego a ras de tierra lo que les causa grandes pérdidas y siembra el pánico, luego los lanzacohetes GRAD-1P machacan las posiciones enemigas y no les permiten iniciar un nuevo ataque.

La exploración cubano-FAPLA detecta igualmente una ofensiva en dirección Iema-Cabinda que cuenta con un desembarco naval de Zaire para tratar de irrumpir por la retaguardia de las fuerzas revolucionarias. Los reactivos dirigen el fuego en esa dirección sobre los medios de desembarco y hunden la primera embarcación, retirándose las demás con lo que el enemigo pierde la posibilidad de un ataque por la espalda, rechazándose luego de tres horas de combate las fuerzas principales que lanzan su ataque contra posiciones falsas y a las que luego por sorpresa atacan los patriotas con Obuses 122 mm, cañones 88.5 mm y los GRAD.

Los aproximadamente 1000 faplas que defienden el enclave más 191 asesores del CIR de Cabinda y unos 40 artilleros de los que habían salido de Cuba el 4 de noviembre todos bajo el mando del comandante Ramón Espinosa lanzan una contra ofensiva el 12 de noviembre la cual pone en fuga a las fuerzas invasoras, dando fin a la batalla por Cabinda donde en solo 90 horas el enemigo pierden unos 1600 hombres. A este resultado contribuyó de forma decisiva los GRAD-1P.

Cabinda constituyó una costosa derrota a los separatistas del FLEC y en especial al ejercito de Zaire, fuerzas que en composición total llegaron a cuatro batallones dirigidos por mercenarios blancos al frente de los cuales estaba el veterano René Dulac, , estos perdieron gran cantidad de fuerzas vivas y se les destruyeron cantidades importantes de vehículos blindados y camiones, ocupándosele además armamento y otros equipos, el principal resultado fue que se preservó para la RPA este importante enclave rico en recursos naturales y separado físicamente del territorio angolano por lo cual su firme defensa constituyó una advertencia para las pretensiones anexionistas de estados vecinos.

Frente Sur

En toda la contienda angolana en el frente sur se desarrollaron las acciones más peligrosas para la integridad de la Revolución; Ebo durante la primera invasión y Cuito Cuanavale durante la segunda intervención son dos baluartes donde fueron detenidos de forma decisiva las tropas de Sudáfrica, luego el avance por el suroeste de grandes fuerzas hacia la frontera Namibia le ponía tanta presión a los racistas que se retiraban dejando el territorio despejado a los cubanos, con el cumplimiento de los objetivos trazados sin entrar en grandes y costosas batallas, lo cual es el objetivo más ambicionado de cualquier ejercito en toda la historia militar del mundo –máximos resultados, mínimo esfuerzo y perdidas-.

El 14 de octubre en arreglo a la operación Savanah invade Angola desde Namibia la columna Zulú, integrada por 1000 angolanos entre ex guerrilleros del FNLA y antiguos Flechas, una unidad militar especial de angoleños negros que habían colaborado con los colonizadores portugueses durante la guerra de independencia, todos entrenados y dirigidos por unos 150 oficiales sudafricanos, a los que se le suma en días posteriores vehículos blindados, artillería y otras pequeñas unidades todas con personal sudafricano blanco (Zulú más adelante se convirtió en el publicitado y tristemente célebre 32º Batallón ”Buffalo” del SADF) llegando a fines de ese mes a la cantidad de aproximadamente 900 hombres.

Un segundo grupo de tropas regulares de Sudáfrica se suma a la invasión, la columna Foxbat que cuenta con 22 blindados Eland-90 y artillería pesada, con aproximadamente 100 soldados sudafricanos y un millar más de efectivos de la UNITA, ambas fuerzas avanzan rápidamente tomando fácilmente ciudades y poblados incluyendo Moçâmedes el principal puerto del sur angolano la cual cae el 28 de octubre, en la misma ciudad todavía quedaba una unidad de paracaidistas portugueses y una corbeta, cuyos comandantes salieron a entrevistarse con el comandante de Zulú, coronel Koos van Heerden cuando estaba a las puertas de la ciudad, y este arrogantemente les ordena abandonar esta o recluirse en sus cuarteles si no querían atenerse a las consecuencias, los portugueses no perdieron tiempo en averiguar cuáles serían esas consecuencias y apresuradamente a todo trapo el navío abandona el puerto y los paracaidistas sin recoger paracaídas se van vía aérea antes que las fuerzas de Pretoria entraran dejando la ciudad abandonada a su suerte, cuando por los acuerdos de Alvor solo el 11 de noviembre el ejército portugués cesaba su responsabilidad en la defensa del país.

El combate de Catengue retrasa el avance de Zulú por lo cual solo el día 7 es que los sudafricanos entran a Lobito. Aquí se hace claro que no habrá simultaneidad en la toma de Luanda, pues Zulú está a unos 440 kms de la capital mientras las fuerzas de Roberto solo están a 20 kms por lo que el mando sudafricano decide esperar el desenlace y es la causa de que las tropas cubanas marchen directo al frente norte a su arribo a Angola. Quifangondo acaba con las esperanzas de una rápida victoria por el norte y el mismo 10 de noviembre, Zulú se pone en marcha desde Lobito atacando Novo Redondo, pero igualmente en carrera contra el tiempo había partido hacia el sur la primera compañía de Tropas Especiales y artilleros cubanos para reforzar la defensa.

Para el día 13 las fuerzas especiales con emboscadas, incursiones por la retaguardia y hostigamiento han logrado frenar la velocidad de la ofensiva surafricana, mientras los BM-21 cubanos y unos 400 infantes FAPLA se hacen fuertes en la orilla norte del Rio Queve, unos 70 internacionalistas con morteros y cañones S/R SPG-9) bajo el mando del comandante Hernández Gattorno se embosca a lo largo de la orilla. Al amanecer del 23 de noviembre los sudafricanos atacan con blindados, artillería e infantería, las dos primeras fuerzas son operadas totalmente por oficiales y soldados blancos; las tropas sudafricanas avanzan sin recibir respuesta hasta que a menos de 100 mts de la línea defensiva bien camuflada, un disparo de RPG-7 destruye el primer blindado donde se encontraba un comandante sudafricano y a partir de aquí se generaliza el combate.

La artillería vuelve a jugar un papel relevante y los BM-21 se enfrascan con los Obuses 105 mm, una de las salvas cae sobre el grueso de los blindados surafricanos y le destruyen 10 vehículos AML-90 y ocho transportes, causándole grandes pérdidas en fuerzas vivas entre muertos y heridos, incluyendo al jefe de la columna un alto oficial surafricano, la artillería reactiva cubana gana de nuevo la confrontación pese a que una avioneta de corrección de fuego sudafricana sobrevuela las posiciones todo el tiempo; las fuerzas cubano-angolanas ocupan camiones, yipis, motocicletas, y otros modernos equipos que son abandonados en la retirada y por primera vez fuerzas regulares de Sudáfrica corren a la desbandada en el continente bajo presión militar. Refiriéndose a este combate una comandante sudafricana Sophía Du Preez se lamentaba “el sol se puso esa tarde en un domingo negro para los sudafricanos”

La importancia de esta victoria más que devaluar el poder militar sudafricano, todavía muy superior al que pudieran ofrecer las fuerzas conjuntas cubano-FAPLA,fue que por primera vez era derrotado un ejército blanco en el sur angolano y que por dicha causa sobre estimaron las posibilidades reales de las fuerzas que se le oponían, por lo que en vez de lanzar decididamente una nueva ofensiva (cosa que si hicieron en Cuito 12 años más tarde) los sudafricanos se atrincheraron preparándose contra una contra ofensiva que no podía realizarse pues en toda Angola en ese momento solo se encontraban aproximadamente 1300 cubanos, de los cuales en el frente sur apenas 70 habían decidido la victoria y permitido ganar tiempo a la historia, ya que enormes contingentes de fuerzas cubanas se encontraban en ese momento navegando con destino a la confrontación.

El 12 de diciembre nuevamente los sudafricanos inician una ofensiva contra las tropas cubano-angolanas por el rio Nhia y rompen la defensa, pero no pueden explotar el éxito ya que son detenidas a las puertas de Catofe; durante estos combates se da un caso curioso: las tropas cubanas estaban bajando en dirección sur y por la altitud del terreno los BM-21 alcanzaban un poco más de los 20 400 metros de diseño, pero aún así estos no tenían el alcance suficiente para batir una emboscada que estaba haciéndoles mucho daño. Según refiere el hoy General Álvaro López Miera se pusieron los proyectiles a calentar al sol en el medio de la carretera de Santa Comba, para que cogieran temperatura y aumentaran su alcance. Cuando estos ya calientes fueron disparados alcanzaron al objetivo y aniquilaron la emboscada para sorpresa de los surafricanos que se creían a resguardo de aquella arma dado la distancia a que se encontraban.

A finales de diciembre habían arribado a Angola unos 4000 efectivos procedentes de Cuba lo cual le daba paridad con los sudafricanos en el frente sur que se había estabilizado en la línea Ambroim-Ebo-Quibala-Cariago y se comienza a realizar ataques de reconocimiento tanteando las defensas sudafricanas. El 31 de diciembre una agrupación de Tropas Especiales cubanas toma los Morros de Medunda y el 1ro los sudafricanos contra atacan con fuerzas superiores, en la loma del Congreso el combate llegó casi al cuerpo a cuerpo y las fuerzas enemigas se encontraban prácticamente dentro del dispositivo cubano, que pidió un servicio de fuego sobre sus propias posiciones. El puesto de observación y el personal que se defendía se protegieron bajo grandes lajas de piedras que existen en la loma y las BM-21 dispararon sobre las posiciones cubanas, barriendo las fuerzas enemigas que intentaban tomarla.

En este mismo escenario, en la dirección Quibala-Morro de Tongo, una batería de cañones 140 no dejaba vivir a las fuerzas cubanas. Para lograr descubrir su posición el mando cubano le pone un señuelo, este consistió en una pieza de BM-21 colocada cerca del borde delantero que efectúa una salva y rápidamente se retira, los surafricanos “pican” y comienzan a disparar empecinadamente sobre la posición abandonada del BM, mientras los artilleros cubanos triangulan el emplazamiento enemigo y rompen fuego sobre el mismo borrando del suelo angolano a aquellos que tanto daño habían causado, cosa confirmada luego por declaración de un prisionero sudafricano y comprobada al avanzar las fuerzas patrióticas hacia Tongo.

Ante los ataques de sondeo cubanos, los sudafricanos el 16 de enero comienzan a retirarse y se recupera Cela y el 25 se toma Novo Redondo; para el 3 de febrero los sudafricanos ya están a solo 80 kms de la frontera Namibia y se atrincheran allí declarando que mantendrían esa zona como colchón contra la SWAPO y protegiendo las represas del Cunene que abastecían de electricidad el norte namibio; por su parte el día 8 los cubanos y la FAPLA entran en Huambo y el 10 en Lobito y Benguela, mientras entre febrero y marzo siguen arribando internacionalistas cubanos a Angola hasta la cifra de 36 000 efectivos y más armas directamente de la URSS, conformando un fuerte contingente que avanza hacia la frontera sur y Sudáfrica pierde el pulseo, el 27 de marzo sus últimos 60 vehículos blindados cruzan la frontera de regreso a casa.

Angola puede ser considerada la Bahía de Cochinos para Sudáfrica se lamentaba un general sudafricano; el 1 de abril las unidades cubano-angolanas llegan a la frontera, mientras del otro lado policías fronterizos de sombreros alones, vistiendo pantalones cortos y camisa de camuflaje, empuñando fusiles FAL observan por primera vez soldados negros y colored disciplinados, que llegan en zafarrancho de combate a sus propias fronteras, algo que nunca habían hecho ni los ejércitos del Portugal de la OTAN. Tras las fuerzas cubanas la SWAPO que aseguraba por primera vez una frontera segura como retaguardia, para de hecho comenzar su lucha de liberación.

Luego de la retirada sudafricana y el aborto de las pretensiones zairenses, la artillería cubana se retira a las líneas defensivas ocupadas por las tropas cubanas en la meseta central angolana, desde Namibe en la costa hasta Menongue, a unos 250 kms de Namibia y no participa más en acciones de envergadura, es solo con las nuevas agresiones del ejército regular del apartheid que entran en combate. Desde sus primeras acciones en 1975 hasta los decisivos combates de Cuito Cuanavale las BM-21 prestaron valiosos servicios a las fuerzas cubanas y las FAPLA demostrando ser un arma muy efectiva. Por su fuego en salvas y las posibilidades de calcinar todo alrededor de donde estallaba, fue denominada por los surafricanos en la primera invasión como "el ojo rojo" y resultó superior a sus similares reactivos los sistemas Valkiria utilizados en los años 80. Etiopia

Desde mediados de 1976 pese a los esfuerzos de Cuba y otras naciones, por evitar una confrontación entre Etiopía y Somalia, esta última solapadamente había venido infiltrando unidades irregulares dirigidas por oficiales profesionales en el Ogaden etíope, lo cual provoca escaramuzas entre ambos ejércitos desde el mismo comienzo de 1977, pese a la tensa situación el gobierno cubano redobla sus esfuerzos en tratar de evitar el enfrentamiento entre dos naciones emergentes y con gobiernos al parecer socialistas y Fidel se reúne el 16 de abril en Yemén invitados por su presidente, con Mejistu y Siad Barre, prometiendo este último que no atacaría Etiopía y desconocería al FLSO.

Traicionando sus compromisos para Abril de ese mismo año, Siad Barre aprovechando que Etiopía tenía comprometido casi la mitad de su ejército en los frentes de Eritrea y Tigré, amenaza las zonas del norte y este del país, movilizando completamente las fuerzas y medios del 26, 60 y 21 sectores militares del norte, centro y sur respectivamente, el sector especial “Benadic Menon”, las reservas del alto mando y la fuerza aérea que para julio realizan ataques simultáneos a los etíopes en Gode, Kebri-Dehar y Daga–Bur, y estos se retiran hacia Jijiga, consolidando el ejercito somalí y las unidades irregulares del FLSO sus posiciones sin grandes dificultades, lo que hace que para el 9 de agosto Mengistu declare que ha perdido el control sobre el Ogaden.

Mengistu inicia movimientos diplomáticos para tratar de obtener el apoyo soviético y cubano, la URSS responde brindando inteligencia y un limitado suministro de armamentos que incluía tanques T-34/85 de producción checa, La Habana por su parte a la cual el gobierno etíope solicita tropas las niega y solo mantiene unos 300 asesores militares en las escuelas de milicias de Valle Tatek, Hollota y Arba. Pero la situación se les sigue comprometiendo a los etíopes con los somalíes ganando de forma indiscutible la guerra, y para finales de noviembre de 1977 Cuba accede a enviar fuerzas dando comienzo a la Operación “Protesta de Baragua”. La URSS inicialmente se muestra contraria a la decisión cubana ya que esa intervención podría ser usada por los somalíes para solicitar el apoyo militar de los países árabes algo que realmente sucedió, pero que no impidió la victoria cubano-etíope.

La presencia de fuerzas cubanas apoyadas logísticamente por los soviéticos preocupó a Siad Barre, quien recurre a diversos países en busca de apoyo, es así como Arabia Saudita, Egipto, Kuwait y otros estados árabes presionados desde EE.UU, comienzan a apoyar a Somalia y llegan 20 pilotos mercenarios desde Pakistán junto a unos 120 técnicos destinados a apoyar a la fuerza aérea somalí. El 15 de diciembre es agregado el primer grupo de artillería mixta a la brigada que defiende el sur de Harar la dirección principal del ataque enemigo y por donde trata de romper su brigada élite, al día siguiente los somalos inician una ofensiva que es detenida a las 12.00 horas por el fuego en salvas de las BM-21 cubano-etíopes, a partir de la llegada de esta técnica al frente se posibilita la detención definitiva de los invasores y se preparan las condiciones para la contraofensiva de las fuerzas combinadas de cubanos y etíopes.

El 22 de enero luego de detener un nuevo esfuerzo somalo de tomar Harar, comienza una gran contra ofensiva destinada a limpiar esta ciudad y Dire Dawa, Cubanos y etíopes despliegan una tremenda fuerza de asalto, disponiendo de unos 270 tanques y 162 piezas de artillería con apoyo aéreo de los MiG-17F y MiG-21bis de las FAR y los F-5A/E y MiG-21MF de la YIAH (Ye Ityopia Ayer Hayl), los duros combates en torno a Harar se prolongan hasta el 2 de febrero, fecha en que los somalíes son derrotados en esa zona, las bajas habían sido muy elevadas con 4.000 hombres entre muertos, heridos y prisioneros, 57 tanques habían sido destruidos, dañados o capturados, junto con no menos de 50 piezas de artillería lo que pone en retirada hacia Jijiga a los somalos; para la toma del importante poblado La Habana recomienda no hacer un ataque frontal, sino ablandar decisivamente con la artillería y envolver las agrupaciones enemigas con dos brigadas de tanques T-55M, una al mando del General Gustavo Fleitas rodearía las montañas por el sur cayendo sobre Jijiga, mientras la otra al mando del general Leopoldo Cintra Frías desde el otro lado cruzaría las montañas por una zona no fortificada y atacaría el poblado por el noroeste.

A finales de febrero se establecen duros combates, mientras las brigadas de tanques salen a las zonas de partida las BM-21 distraen a las agrupaciones somalas disparándoles entre las montañas a tan corta distancia que muchas veces se jugaba la vida de los apuntadores de artillería; en concordancia con el plan establecido el 3 de marzo la 10ma Brigada al mando de Fleitas, junto con dos Brigadas de Infantería etíopes, inicia la ofensiva por el sur hacia Jijiga. con más de 90 tanques y un gran apoyo artillero, las cinco brigadas somalíes desplegadas se distraen hacia esa dirección para contener el avance etíope-cubano. El 5 de marzo, la 3ra Brigada de tanques de Polo avanza hacia Jijiga desde la direccion Arabí al norte, sorprendiendo a los somalos quienes a pesar de todo realizan una fuerte resistencia, pero durante la noche se quiebra y retiran desorganizadamente, el 13 de marzo es liberado el poblado de Gode completándose la limpieza del Ogaden

En sentido general los combates en Etiopía tuvieron un carácter mucho más regular que en Angola, se hacía fuego mediante grandes agrupaciones de artillería que incluía las BM-21 con el total de las piezas en apoyo directo a las unidades de tanques en composición completa y en cooperación con la aviación, ante un enemigo de escuela similar, a los que se derrotó de forma indiscutible en solo dos meses de duro batallar.

Acrónimos

  • Colored:
    BM-21 cubana que estuvo presente el 16 de abril de 2011 en el Desfile en la Plaza de la Revolución del 50 Aniversario de la Victoria de Playa Girón
    Así catalogaban despectivamente los racistas sudafricanos a los que no consideraban blancos puros
  • MPLA: (Movimento Popular de Libertação de Angola). Movimiento Popular para la Liberación de Angola, partido fundado por Agustino Neto que tomó el poder en ese país el 11 de noviembre de 1975 tras la liberación por Portugal y que se vio sometido a todo tipo agresiones por las potencias occidentales y Sudáfrica a los efectos de derrocarlo.
  • FLNA: (Frente Nacional de Libertação de Angola) Agrupación derivada del UPA (Uniäo das Populaçoes de Angola) fundada por el demagógo Holden Roberto en 1956; con un carácter marcadamente regionalista y tribalista, sus fundamentos estaban en la etnia kongo a la cual se le apoyaba desde Zaire y combatió a las fuerzas patrióticas de Angola aglutinadas por el MPLA.
  • SADF: (South África Defense Force) Ejército surafricano.
  • FLEC: (Frente de Libertação do Enclave de Cabinda) Grupo secesionista que apoyado por Zaire operaba en el norte de Angola contra las fuerzas patrióticas.
  • CIR: Centro de Instrucción Revolucionaria, así se denominaban las cuatro escuelas de preparación para la defensa que abrieron los instructores cubanos en Angola a inicios de la Revolución, ubicadas en Cabinda no 1, Benguela no. 2, Dalantando no. 3 y Saurimo no. 4.

Fuentes

  • Amelchenko, Coronel V. (1981). El legendario lanzacohetes “Katiuska”. Revista Militar Soviética no. 11/ 1981.
  • Colectivo de autores, (1975). Moscú Stalingrado. relatos de Mariscales, escritores y publicistas. Moscú. Editorial Progreso.
  • Báez, L. (1996). Secretos de Generales. La Habana: Editora Política de las FAR.
  • Belén Pacheco, Capitán E. (1985). Misión internacionalista “Protesta de Baragua”. Centro de Estudios de Historia Militar. Revista El oficial no 10/ 1985.
  • Campos Perales, Tte. Cor. P.(2006). Victoria al sur de Angola. Ciudad de La Habana. Casa Editorial Verde Olivo.
  • Colectivo de autores. (1975). La Gran Guerra Patria de la Unión Soviética 1941-1945. Moscú. Editorial Progreso.
  • Dirección de Preparación Combativa del MINFAR. (1980). Manual básico del oficial de la reserva. La Habana. UPM 9565 FAR.
  • Dirección Política de las FAR (2000). La Patria que defendemos. Ciudad Habana. Ediciones Verde Olivo.
  • Gleijeses, P. (2007). Misiones en Conflicto. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales.
  • Gleijeses, P. Risquet, J. Remirez, F. (2008). Cuba y África, historia común de lucha y sangre. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales.
  • Nikolaev, Coronel N. (1982). Mantenimiento del Lanzacohetes BM-21. Año 10. Número 4/1982.
  • Ortiz, José M. (1979). Angola un abril como Girón. La Habana. Editora Política.
  • Pavlov, Coronel N.(1982). El lanzacohetes MB-21. RTM de las FAR. Año 10 No. 4/1982.
  • Rougeron, C. (1971). Réquiem por las armas pesadas. Revista el Oficial. Año 5 No. 5 septiembre-octubre de 1971
  • Espinosa Martín, Gral de Cpo de Ejercito R. (2000). La batalla de Cabinda. La Habana. Editorial Verde Olivo.