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Bernardino Ramazzini

Bernardino Ramazzini
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BernardoRamazziniestatua.jpg
NombreBernardino Ramazzini
Nacimiento3 de noviembre de 1633
Capri, Bandera de Italia Italia
Fallecimiento5 de noviembre de 1714
Padua, Bandera de Italia Italia
Causa de la muerteApoplejía
NacionalidadItaliana
CiudadaníaItaliana
EducaciónMédico, filósofo, humanista
Conocido porEl padre de la medicina ocupacional

Bernardino Ramazzini (1633-1714). Médico, filósofo, humanista y padre de la medicina ocupacional. Bernardino Ramazzini fue un médico italiano nacido en la ciudad de Capri, Italia. Se le atribuye haber sido el autor del primer tratado sistemático de lo que hoy llamamos medicina laboral.

Bibliografía

El aspecto humanístico de la Medicina fue ampliamente cultivado por muchos médicos del siglo XVII, entre los que destaca Bernardino Ramazzini. Plasmó su interés en los problemas de salud relacionados con las condiciones del trabajo en una obra pionera en ese campo y que tuvo, inclusive, repercusión social pues sirvió de base para leyes que protegen a los trabajadores Europa en el siglo XVII pasaba por una época compleja. Había pobreza, la Inquisición no aceptaba las nuevas enseñanzas de Galileo, la “Guerra de los Treinta Años” desolaba la zona al norte de los Alpes. Allí, en 1633, nació Bernardino Ramazzini, en la ciudad italiana de Capri, cerca a Módena y Verona el 3 de noviembre de 1633. Ramazzini murió de una apoplejía el 5 de noviembre de 1714 en Padua.

Su vida

Ramazzini hizo sus estudios escolares en una escuela de padres jesuitas. Después, estudió en Parma por tres años Filosofía y, luego Medicina, graduándose en 1653. Seguidamente, trabajó en Roma hasta 1663, cuando contrajo malaria. Esta enfermedad lo afectó seriamente, por lo que volvió a su pueblo natal. Allí se recuperó y dos años después se casó y formó una familia con cuatro hijos. En 1673, a los 40 años, se mudó a Módena como médico de la Corte y profesor en la Universidad, donde se ocupó en forma sistemática de los problemas de salud ocupacional.
A pesar de seguir con la salud resquebrajada y frágil, en 1700 se trasladó a Padua, donde llegó a ser decano de la Facultad. También fue miembro de distinguidas sociedades científicas internacionales como las de Berlín y Viena, y perteneció al Collegio degli Artisti, del que fue presidente entre 1708 y 1711.
Desde 1705 se le acentuó una enfermedad a la vista, por lo que requirió la ayuda de un copista y de sus familiares, quienes le leían y le escribían. De esa manera continuó enseñando y escribiendo hasta fallecer de una apoplejía, en 1714, en Padua.
En 1665 se casó con Francesca Righi. Tuvieron cuatro hijos. Practicó la medicina y participó de forma activa en la vida cultural de la ciudad como miembro de la Accademia degli Apparenti. En 1671, después de permanecer ocho años en Carpi, marchó con su familia a Módena donde llegó a ser ayudante de Antonio Ferrarini, médico personal de Francesco II d’Este. Allí, según se sabe por las cartas que mandó a su sobrino Bartolomé, sufrió diversas dolencias que debilitaron su salud.

Sus intereses

Desde que era estudiante se preocupó por la extrema pobreza de la población y las pésimas condiciones de trabajo, a lo que se unía la malaria. Visitaba los centros de trabajo para observar los procedimientos y técnicas empleados y los materiales y sustancias que se utilizaban en cada oficio. Entrevistaba a los trabajadores e indagaba sobre las molestias y las enfermedades que padecían, su evolución y cómo las sobrellevaban.
Ramazzini comentó que algo que lo motivó a escribir sobre eso fue una situación en Módena, cuando vio el trabajo sacrificado de los limpiadores de pozos sépticos y cloacas. Notó en esos trabajadores un estado de tensión nerviosa exagerado para terminar rápido esa tarea tan desagradable pero, sobre todo, para evitar la gran irritación a los ojos que ese trabajo les producía y que, con el tiempo, llevaría a algunos de ellos a la ceguera y a la miseria total.
Ramazzini gozaba de una gran reputación como médico y como profesor. Su formación humanista lo llevó a escribir comentarios de las obras hipocráticas, a analizar los avances de la medicina e, inclusive, a escribir sobre literatura, física, hidrología y geología.

Su obra sobre medicina del trabajo

Su obra describe problemas de salud en más de 50 ocupaciones, por ejemplo:

  1. Las intoxicaciones de los farmacéuticos por el mercurio.
  2. Los efectos por el uso de antimonio en quienes coloreaban vidrios.
  3. Las enfermedades que producía el plomo en los pintores.
  4. Los problemas no tóxicos pero sí causados por prolongadas posturas inadecuadas, por sedentarismo o por hacer movimientos desgastantes o con exceso de peso.
  5. También estudia molestias producidas por el calor, el frío, la

humedad y el ruido.

De morbis artificum diatriba. Libro sobre las enfermedades de los trabajadores.

En Módena, en 1700, publicó De morbis artificum diatriba (sobre las enfermedades de los trabajadores). En 1713 salió en Padua la segunda edición de esta obra, que incluye un capítulo sobre el régimen de vida de las monjas y otros capítulos sobre el trabajo de tejedores, marineros y remeros, cazadores, fabricantes de jabón y ladrillos, impresores, carpinteros y afiladores de cuchillos, entre otros. En cada capítulo describe una enfermedad asociada a una ocupación, las condiciones de la misma y tratamientos y consejos para el trabajador.
El enfoque novedoso y el mérito de su obra están en la recopilación y la relación que hace de los problemas de salud con un tipo de trabajo determinado y en los datos que añade de sus entrevistas y observaciones. Así, ya no se trata de una enfermedad que afecta a un individuo, sino de una enfermedad que afecta a un grupo en relación con el trabajo que desempeñan sus miembros y con el medio ambiente en el que lo desarrollan. Además de los consejos que da, llega a proponer que se debería informar a los trabajadores de los riesgos a los que estaban expuestos.
En su obra también establece una relación de los trabajos y enfermedades con las diferentes categorías sociales de la época, resaltando que la pobreza tenía mayor relación con las enfermedades del trabajo. En sus últimos escritos incita a los médicos a ampliar sus horizontes culturales viajando y contactánd con otros colegas. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y reeditada y, hoy en día, cuando se habla de medicina del trabajo, del deporte, de epidemiología, de salud medioambiental y de otras ramas de la medicina, se suele resaltar la contribución de Ramazzini.
No puede compararse la obra de Ramazzini con otras posteriores, incluso actuales como algunos hacen. No fue sistemático ni lo pretendió, pero sí puede considerarse como el que inició el estudio de las enfermedades profesionales. Su libro es un ejemplo de recogida de datos, de poner en primer plano su experiencia y de su lucidez relacionando su información con la de sus antepasados y sus contemporáneos, algo que no era demasiado frecuente en los escritos de tipo académico. Por otro lado, también es original la idea de que este tipo de enfermedades y la importancia que concede al medio ambiente deben ser de interés público. Por último, su libro deja constancia igualmente de las diferentes categorías sociales de la época: desde los que vaciaban los pozos de aguas sucias a los soberanos, pasando por los artistas. Para él, la peor enfermedad era la pobreza.
La edición de 1700 de su De morbis artificum diatriba, se siguió de otra ampliada en 1713 con el título De morbis artificum diatriba / Nunc accedit supplementum … ac dissertatio de sacrarum virginum valetudine tuenda). El motivo por el que Ramazzini escribió De morbis artificum diatriba lo deja bien claro en él:
«Relataré el incidente que me surgió la idea de escribir este tratado sobre las enfermedades de los trabajadores. En esta ciudad Módena, tan densamente poblada para su tamaño, las casas están muy juntas y tienen gran altura, y se acostumbra a limpiarlas cada tres años una por una, así como destapar las cloacas que se entrecruzan por debajo de las calles. Mientras hacían este trabajo en casa, observé a uno de estos obreros que realizaba su tarea en aquel infierno y me fijé en que parecía muy aprensivo y tenía todos los nervios en tensión. Me condolí del sucio trabajo que ejecutaba y le pregunté por qué se daba tanta prisa y por qué no lo hacía con más lentitud, con el objeto de evitar la fatiga que trae consigo todo trabajo forzoso. El pobre alzó los ojos desde la caverna, me miró y dijo: “Nadie que no lo haya hecho puede imaginarse lo que cuesta permanecer más de cuatro horas en este sitio; es lo mismo que quedarse ciego.” Más tarde, cuando salió de la cueva, le examiné los ojos con cuidado y observé que los tenía muy irritados y oscuros. Le pregunté si los obreros de su oficio usaban con regularidad algún remedio particular para esta molestia. “Sólo eso —contestó—: vuelven inmediatamente a sus casas, como yo lo haré ahora, se encuerran en un cuarto oscuro, permanecen en él durante un día y se lavan los ojos de vez en cuando con agua tibia; de esta forma pueden aliviar algo el dolor”. Entonces le pregunté si tenía sensación de quemadura en la garganta, molestias respiratorias o ataques de jaqueca; si el hedor lastimaba su nariz o le causaba náuseas. “Nada de eso —contestó—; en este trabajo sólo se lastiman nuestros ojos, ninguna otra parte. Si continúo en él, muy pronto me volveré ciego, como les ha sucedido a otros”.Me deseó buenos días y se marchó a casa con las manos sobre sus ojos. Después de esto, vi varios obreros de su mismo oficio a medio cegar o ya ciegos que pedían limosna en las calles de la ciudad.»
El interés en este tema fue creciendo a partir de la obra de Ramazzini. Por ejemplo, ahí está la enorme literatura que se produciría a lo largo de la Ilustración. El libro de Ramazzini, además, no ha dejado de ser objeto de traducciones a varios idiomas y de nuevas ediciones desde que se publicó. Sin lugar a dudas, cuando en la actualidad hablamos de medicina del trabajo, del deporte, de pidemiología, de salud medioambiental y de otras ramas de la medicina, no podemos olvidar la contribución de Ramazzini.
Durante su etapa en Padua, la actividad de Ramazzini fue igualmente sobresaliente. Sus biógrafos destacan la Oratio saecularis de 1700, en la que discute el progreso de la medicina de su época. En su Orationes Iatrici Argumenti de 1708, se refiere a varios aspectos de la teoría y práctica de la medicina. La Oratio de 1711 (De contagiosa Epidemia in Boves) la dedicó a la epizootia bovina que se desarrolló en la zona ese año, recomendando que se enterraran todos los cadáveres de los animales muertos.
En la última Oratio que escribió en 1714, poco antes de morir, incita a los médicos a que amplíen sus horizontes culturales viajando y contactando con otros colegas.
Otro trabajo que merece ser mencionado es Disertatio de abusu chinae chinae, en la que no vaciló en comparar las consecuencias del uso de la quina, en orden al methodus curandi, con las traídas por la invención de la pólvora in re militari.
En Italia también defendieron el uso de la quina aparte de Ramazzini, Albertini y Francesco Torti (1658-1741). Algunos fueron seguidores de las ideas de Silvio y Willis. Ramazzini, considerado como iatromecánico, incorporó nociones procedentes de la química que, aplicada a la medicina, era incompatible con la vieja iatroquímica. Otra obra que fue apreciada son sus Contitutiones Epidemicae, que contienen valiosas observaciones.

Enfermedades. Libro que recoge las enfermedades propias de los diferentes oficios.

Su obra más apreciada con los años fue la relacionada con las enfermedades de las distintas ocupaciones u oficios. A lo largo del siglo XVII fue abandonándose el estudio de la influencia de los diferentes factores ambientales bajo la perspectiva del galenismo. El tema preocupó a Ramazzini desde que era estudiante, pero mientras estuvo en Canino, Marta y sobre todo Módena, pudo comprobar las condiciones de extrema pobreza de la población y las pésimas condiciones de trabajo, a lo que se unía la malaria.
Algunos de sus trabajos ya relacionaban la sociedad con el trabajo y cómo ambos elementos influían en la salud de los trabajadores. Ramazzini visitaba los centros de trabajo para observar de primera mano lo que allí se hacía, los procedimientos y técnicas empleados, y los materiales y las sustancias que se utilizaban en cada oficio.

Malaria y quinina

Ramazzini fue uno de los primeros médicos en insistir en la importancia de la corteza de chinchona, sustancia rica en quinina, para tratar la malaria. Ramazzini probó su eficacia, acuñando una frase célebre respecto a ella: “La quinina hizo para la Medicina lo que la pólvora hizo para la guerra”.

Contribución

Universidad de Módena y Reggio Emilia (CC v 2.5, Wikicommons)

Sus estudios de las enfermedades profesionales, evaluando los factores sociales y los peligros para la salud de productos químicos, polvo, metales, movimientos repetitivos y violentos y las posturas incómodas son pioneros en ese campo. Inclusive, promovió medidas de protección para los trabajadores que preceden a las leyes de seguridad en las fábricas y sobre accidentes de trabajo. Él insistió y recomendó a los médicos ampliar sus preguntas indagando sobre la ocupación del paciente. Por eso, con frecuencia es llamado el “padre de la medicina ocupacional”.
En su honor se denomina como “Collegium Ramazzini” a una institución internacional dedicada a la investigación de problemas de salud en el trabajo, cuyas oficinas centrales están en la ciudad de Carpi, donde también está la Fundación Europea de Oncología y Ciencias Medioambientales “Bernardino Ramazzini”.

A modo de conclusiones

Por los años vividos —que fueron muchos para su época—, es posible situar a Bernardino Ramazzini en el contexto de la medicina del Barroco, aunque muchos aspectos del saber médico de este periodo no fueron más que una continuación de los del Renacimiento. Durante esta etapa, como señala Laín, la anatomofisiología de Vesalio se resolvería mediante una dinamización de su anatomía, y el carácter originario e impreciso de las instituciones nosológicas y antropológicas de Paracelso se racionalizarían de forma sucesiva. En la actualidad la figura de Ramazzini es reivindicada por aquellos que se dedican a la medicina laboral tanto en sus aspectos curativos como preventivos. Sin embargo, su larga vida le permitió acercarse a otros temas de medicina, ciencia, filosofía y literatura, situándose como un digno representante de la medicina de su época.
Está claro que no puede compararse la obra de Ramazzini con otras posteriores, incluso actuales como algunos hacen. No fue sistemático ni lo pretendió, pero sí puede considerarse como el que inició el estudio de las enfermedades profesionales. Su obra es un ejemplo de recogida de datos, de poner en primer plano su experiencia y de su lucidez relacionando su información con la de sus antepasados y sus contemporáneos, algo que no era demasiado frecuente en los escritos de tipo académico. Por otro lado, también es original la idea de que este tipo de enfermedades y la importancia que concede al medio ambiente deben ser de interés público. Por último, su libro deja constancia igualmente de las diferentes categorías sociales de la época: desde los que vaciaban los pozos de aguas sucias a los soberanos, pasando por los artistas. Para él, la peor enfermedad era la pobreza.

Fuentes

artículo12/bernardino-ramazzini-1633-1714/ Bernardino Rammazzini disponible en historiadelamedicina.wordpress.com consultado el 21 de abril de 2012
artículo Bernardino Rammazzini disponible en historiadelamedicina.org consultado el 21 de abril del 2012