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Control ecológico de plagas

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Control ecologico.jpg
Título originalControl ecológico de poblaciones de plagas
Autor(a)(es)(as)Luis L. Vázquez y Juan M. Álvarez
Editorial:CIDISAV
PaísBandera de Cuba Cuba

Durante los últimos setenta años ha predominado el uso de plaguicidas químicos en la lucha contra las plagas agrícolas, debido principalmente a las características de estos de suprimir rápidamente, con alta efectividad, las poblaciones de organismos y sus afectaciones a las plantas cultivadas. Todo esto ha conducido a realizar aplicaciones periódicas para garantizar una presión del producto sobre la población de la plaga y así mantener paralizadas las afectaciones al cultivo, lo que se conoce como protección o defensa, cuyos efectos colaterales negativos sobre el medio ambiente y la sociedad son bastante conocidos. Esta la percepción general sobre el uso y efectividad de los plaguicidas, que conduce al conocido ciclo vicioso, ya que cada vez que se siembra el cultivo en el caso de los temporales y en el período fenológico susceptible para los permanentes, hay que disponer del producto para realizar dichas aplicaciones. Por supuesto, en el caso de los productos ecológicos la situación es diferente, pues estos tienen otras características, principalmente que su capacidad de reducir poblaciones de plagas es más lenta y menos efectiva, que muchas veces obliga a realizar las aplicaciones con mayor frecuencia; sin embargo, algunos de estos bioproductos se pueden establecer y continúan actuando, como es el caso de los hongos que se aplican como bioplaguicidas o los artrópodos que se liberan como entomófagos, entre otros. Estas características implican que los métodos de control ecológico tienen diversas ventajas, pero requiere de mayores conocimientos del agricultor y de cambios en su percepción sobre la lucha contra las plagas, principalmente su integración al manejo de la finca como sistema.

Introducción

El control ecológico es la utilización de métodos biológicos, bioquímicos, minerales y físicos para reducir poblaciones de plagas, de los cuales con más conocidos los bioplaguicidas microbiológicos, biopreparados botánicos, plaguicidas minerales, artrópodos entomófagos, trampas de captura, así como los abonos orgánicos, entre otras tecnologías, incluyendo sus combinaciones. De los diferentes métodos de control ecológico, sin dudas, el control biológico ha sido el más relevante en Cuba, pues son diversos los agentes entomófagos bioplaguicidas que se utilizan en la producción agropecuaria, en más de un millón de hectáreas anualmente en todo el país, cuyo éxito se debe no solamente a la efectividad de estos controladores biológicos, sino a las diversas ventajas que le han atribuido los propios agricultores. También los biopreparados botánicos se han incrementado, principalmente los formulados del Nim (Azadirachta indica) contra diversas plagas de insectos, los que se producen de forma industrial, artesanal y rústica; el conocido como Tabaquina, que se elabora a partir de residuos de la elaboración del tabaco (Nicotiana tabcum), entre otros que se elaboran localmente. Respecto a las trampas de captura como método de control, se ha generalizado en la práctica agrícola la trampa pegajosa amarilla contra moscas blancas (Bemisia tabaco), entre otras plagas de hortalizas; las trampas de feromona de diferentes tipos contra el Tetuán del boniato (Cylas formicarius); la trampa de frascos plásticos con atrayentes alcohólicos contra la broca del café (Hypothenemus hampei); las trampas de melaza y mechón contra adultos de lepidópteros; así como las trampas de plantas o partes de estas, entre otras. U aspecto interesante y de gran connotación práctica es el uso, cada vez más eficiente, de los bioplaguicidas que se utilizan para el control de fitopatógenos integrados con los abonos orgánicos que se incorporan al suelo, debido principalmente a que estos favorecen la actividad de los reguladores naturales de dichos patógenos (antagonistas, parásitos, predadores), entre otras ventajas. Igualmente importante es, el auge que están adquiriendo las aplicaciones foliares de abonos orgánicos y de microorganismos eficientes, para la nutrición de los cultivos y la reducción de las afectaciones por fitopatógenos. El éxito en la adopción de los diferentes métodos de control ecológico de poblaciones de plagas, está en que los agricultores entiendan que estos deben formar parte del Manejo Integrado de Plagas (MIP) en la agricultura convencional e integrada o del Manejo Agroecológico de Plagas (MAP) en la agricultura que transita hacia la producción sostenible; en cambio, los que se han mantenido con el enfoque del producto como única solución, acuden a la sustitución de insumos o cambio de productos químicos por ecológicos y esta estrategia se ha demostrado no funciona bien. Por ello se considera muy necesario que para realizar un control ecológico óptimo, se logre una transformación de la estructura de la finca, principalmente lo que se conoce como diversificación de cultivos e integración forestal y animal, entre otros arreglos espacio-temporales, que contribuyan a suprimir las poblaciones de plagas e incrementar reguladores naturales. Los productos y las técnicas de control ecológico de poblaciones de plagas constituyen todo un potencial, no siempre conocido y utilizado, por lo que se requiere facilitar procesos de innovación local que contribuyan a su adopción en las propias cooperativas o fincas.

Bibliografía

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Fuente

Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal