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Castillo de los Tres Reyes del Morro

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Castillo de los Tres Reyes del Morro
Información sobre la plantilla
Obra Arquitectónica  |  (Militar)
Castillo del Morro4.jpg
Fortaleza construida entre los siglos XVI y XVII
Descripción
Tipo:Militar
Localización:Entrada de la bahía de La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Uso inicial:Fortaleza Militar
Datos de su construcción

Castillo de los Tres Reyes del Morro. Diseñado en las últimas décadas del siglo XVI por el ingeniero Bautista Antonelli, con miras a la protección de la Villa de San Cristóbal de La Habana. Junto al faro que lo acompaña, es símbolo de esa ciudad y de Cuba.

Faro del Morro de La Habana
Desde las alturas del Castillo, emplazado en un risco de la entrada del puerto, podía visualizarse la primitiva villa, por ello se convirtió en el principal punto de contacto con las demás defensas. Esta condición hizo que la fortaleza constituyera la primordial custodia de la urbe hasta la construcción de La Cabaña, en el último tercio del siglo XVIII.

Durante los años 90 del siglo XX se realizaron labores de rescate y conservación de toda la obra, y, a partir de entonces, sus espacios se transformaron en galerías de arte, escenarios de eventos culturales, que convirtieron al baluarte en un popular atractivo cultural y turístico de La Habana.

Origen del nombre

El Castillo de los Tres Reyes del Morro de La Habana adopta este nombre para evocar por una parte a los tres reyes magos y, por otra, a la porción de terreno donde se encuentra enclavado, alto, rocoso, escarpado, aislado y a la orilla del mar. En real cédula del 10 de diciembre de 1588, el rey Felipe II aclara cómo debía llamarse este fuerte, y el de San Salvador de la Punta. Una real cédula del 20 de marzo de 1614 hace constar que en la primavera de ese año quedaba terminada la capilla del castillo y en su altar tenía ¨... un retablo de la adoración de los Reyes que era la vocación del castillo¨.

Antecedentes (1538-1587)

Desde principio del siglo XVI el puerto de La Habana daba acogida a las naves que venían por la ruta de navegación y comercio del Canal Viejo de Bahamas. Desde 1541 era punto de reunión de las flotas de Tierra Firme y de Nueva España, puesto que su situación en el golfo de México y a la entrada del canal de la Florida, además de sus condiciones climáticas y topográficas, proporcionaban un lugar seguro de retorno a España. Caudalosas fortunas de otro, plata, sedas preciosas y otros ricos cargamentos se retenían anualmente en el puerto habanero.

En 1537 y 1538 la villa de San Cristóbal de La Habana es saqueada y quemada por corsarios franceses. En 1543, el corsario Roberto Baal amenazó, sin éxito, a Santiago de Cuba, para seguidamente dirigirse a La Habana, donde fue también fue derrotado. Además de estas dos ciudades, fueron también por esta época atacadas las villas de Trinidad y Baracoa. En 1555 tuvo lugar el ataque de Jacques de Sores a La Habana. En 1586 Francis Drake se acerca amenazadoramente a sus costas.

En marzo de 1538 una real cédula ordenaba a Hernando de Soto hacer una fortaleza en La Habana y es a partir de esa fecha que la altura del morro comienza a valorarse táctica y estratégicamente como sitio de defensa de la villa. Aunque no se fortifica de inmediato, actas capitulares de 1551 y 1552 revelan que los vecinos hacían guardias, independientemente de que se hicieran en La Fortaleza y en ¨Pueblo Viejo, sito en la Chorrera. Este sistema de vigilancia permanente hizo que el sitio del morro fuera conocido como ¨La Vigía¨.

En 1556 Felipe II ordena a Diego de Mazariegos, gobernador de la Isla, fortificar el morro que está a la entrada del puerto. En el año 1563 es que se alza una primera construcción, una torre que sirve de atalaya en la altura del morro.

Durante el gobierno de Gabriel de Luján, entre 1581 y 1589, y mientras las amenazas de guerra entre España e Inglaterra se hacían más reales, se incrementó la protección de La Habana. A principios de 1582 se informaba al rey que compañías de infantería y de a caballo hacían velas en la costa habanera, además de que se reforzaba la vigilancia en los pocos puestos fortificados con que contaba la ciudad. Fechado en este mismo año, un documento dirigido al rey y firmado por el alcaide y capitán de la Real Fuerza, Diego Fernández de Quiñones, informa que en el morro cada noche hacen guardia tres soldados y de día uno.

En 1586 se refuerza la defensa de la costa desde Pinar del Río a Matanzas y en La Habana se consolida lo que puede considerarse el primer plan defensivo de la villa, pues contaba con numerosas obras de fortificación, sistemas de velas y señales de alarma, artillería, municiones, considerable número de soldados y voluntarios dispuestos a luchar. Al morro se destinan tres piezas de artillería. Un documento de 1587 revela que el fortezuelo del morro contaba con cinco piezas con su guardia de día y noche de soldados, artilleros y un cabo de escuadra, mientras que otro documento de ese mismo año aclara que son ocho soldados y un oficial.

Historia

Es el 12 de julio de 1587 que llegan a La Habana Juan de Tejeda, maestro de campo, y el ingeniero militar Bautista Antonelli con la misión de inspeccionar la villa para establecer un sistema defensivo en la ciudad, que formaría parte de un sistema mayor diseñado en las colonias españolas del Caribe con el fin de garantizar la estabilidad y protección del circuito comercial. En 1588, durante una junta celebrada en Puerto Rico, Antonelli propone que, en el caso de La Habana, se construya un fuerte en el morro y en lado opuesto un fuertecillo con una trinchera, entre otras cosas.

Finalmente, Tejeda y Antonelli hacen su entrada en puerto habanero para acometer la empresa el 31 de mayo de 1589. Por tratarse de una obra de primer orden, llegan también expertos como aparejador de cantería, oficiales canteros, albañiles, carpinteros, cubero y fundidor de metal.

La construcción del Castillo de los Tres Reyes del Morro comienza en ese mismo año, al mismo tiempo que la del Castillo de San Salvador de La Punta. Debido a impedimentos económicos y a contradicciones entre los gobernadores de la Isla y Antonelli, la construcción se prolongó hasta bien entrado el siglo XVII. En los tres primeros años iniciales la construcción del castillo es lenta, hasta que Maldonado Barrionuevo ocupa el gobierno y entre 1593 y 1594 las obras logran un considerable impulso. Entre 1600 y 1607 se cerraron las bóvedas y se concluyó la plataforma que se había venido construyendo, en la cual se colocaron 12 cañones, conocidos como los doce apóstoles. Otras obras complementarias, como alojamientos para las tropas, almacenes de municiones y víveres, algunos aljibes, se terminaron de construir hacia 1610. La plaza de armas contaba con unas siete unidades arquitectónicas destinadas a diferentes funciones; entre ellas sobresalían la iglesia y las casas para el alcaide y el capellán.

Inciden negativamente en el tiempo de duración y la marcha de la construcción, sobre todo, la escasez, inconstancia y heterogeneidad de la fuerza de trabajo, así como la inestable asignación y la mala administración de los presupuestos. Los gobernadores tenían que insistir constantemente para obtener el dinero y pedían préstamos cuando la situación se hacía crítica. No fueron pocas las veces que se paralizaron los trabajos, en ocasiones el endeudamiento llegó a ser permanente, tanto con los trabajadores asalariados como por la compra de materiales. La principal mano de obra era la de los negros esclavos y, en menor medida, la de los jornaleros; participaban también forzados de las galeras y otros presidiarios