El Señor de Sipán

Señor de Sipán
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245 x 405 píxeles
Antiguo gobernante del siglo III
NombreSeñor de Sipán
El Señor de Sipán, fue un antiguo gobernante del siglo III, cuyo dominio abarcó una zona del actual Perú.

Su vestuario

En la vestimenta de este guerrero y gobernante que medía aproximadamente 1.67 m y que falleció a los 3 meses de gobernar; destacan las joyas y ornamentos de la más alta jerarquía como pectorales, collares, narigueras, orejeras, cascos, cetros y brazaletes.

Predominan en estas piezas el uso del oro, de la plata, del cobre dorado y de las piedras semi-preciosas. En su sepulcro, se hallaron más de 400 joyas.

El collar de oro y plata es un símbolo religioso de los dioses principales, el Sol y la Luna. Al lado derecho del pecho, el collar era de oro y al lado izquierdo de plata. Simbolizaba la visualización de ambos dioses en el firmamento en un momento del día. Es decir, el perfecto equilibrio deseado, según la mitología mochica.

La Tumba del Señor de Sipán

El arqueólogo peruano Walter Alva, junto a su equipo, descubrió la Tumba del Señor de Sipán en 1987. El hallazgo de las tumbas reales del Señor de Sipán marcó un importante hito en la arqueología del continente americano porque, por primera vez, se halló intacto y sin huellas de saqueos, un entierro real de una civilización peruana anterior a los Incas. El ataúd de cañas en que se halló, fue el primero en su tipo que se encontró en América y reveló la magnificencia y majestuosidad del único gobernante y guerrero del antiguo Perú encontrado hasta la fecha de su descubrimiento, cuya vida transcurrió alrededor del año 250 de la era actual.

Dentro de la Tumba del Señor de Sipán, se encontraron diferentes objetos de orfebrería colocados estratégicamente y con sumo cuidado para cuidar el sagrado ritual. Se hallaron ornamentos que fueron colocados debajo del cráneo; protegidos por piezas de oro laminadas que cubría el mentón. Estas fueron confeccionadas para cubrir el cuello en su parte superior, el mentón y las mejillas dejando una soltura para la nariz.

Además contaban con algunos relieves para la colocar la boca y los pliegues faciales. Por su difícil uso se cree que eran confeccionados solo para los procesos póstumos y no para el uso en la vida cotidiana. Junto a estos ornamentos se encontraron dos orejeras con figuras de venados. Las figuras estaban trabajadas finamente en turquesas y en oro, y decoradas con un borde de 38 esferas de oro delicadas y perfectamente soldadas. También se encontró, al pie del cubre mentón, dos narigueras de oro ligeramente convexa en forma de Luna creciente que completaban la majestuosidad de los hallazgos.

Tumba del Señor de Sipán

El recinto estaba cubierto con tablones de madera que con el tiempo acumularon una gran cantidad de polvo y tierra bajo ellos. Debajo de estos tablones se encontraron 29 cerámicos Mochicas dispuestos cuidadosamente junto al cuerpo del Señor de Sipán. Estos con el tiempo y el peso ejercido por las maderas y la tierra acumulada durante cientos de años, se fueron fragmentando por la presión. Dentro de ellos se encontraron evidencias de restos orgánicos y bebidas que se cree fueron colocadas como ofrendadas. Los sarcófagos estaban cubiertos por tres tapas de madera unidas por cintas metálicas de 3 cm. de grosor, hechas a base de cobre que formaban amarras en cuatro puntos alineados; indicio de una excelente técnica de carpintería y metalurgia.

Bajo las tablas de madera del sarcófago principal, se halló una figura humana con los brazos extendidos en forma de ángulos. Esta poseía un par pectorales finamente trabajados y que se encontraban superpuestos sin una separación visible. Bajo estos se encontraron, sobre el pecho, 16 discos gruesos de oro ligeramente convexos y con dos agujeros, uno en cada lado del disco, que con el uso de algún tipo de hilo o filamento podría integraban un impresionante collar de un peso total de 407 gramos.

Además se encontraron dos tipos de cuchillas, una en cada mano, denominadas como Tumis; uno era de oro y estaba en la mano derecha y el otro era de plata y se encontraba en la mano izquierda. También se hallaron cuatro osamentas que acompañaban al cadáver principal del Señor de Sipán. Estos poseían ataúdes originales de caña, pero este material con le paso del tiempo se desintegró por lo que no hay restos de los mismos en la actualidad. Entre las osamentas se encontraba la de una mujer de unos 20 años que usaba un pectoral de conchas de abanico en el pecho, al igual que los guerreros quienes utilizaban esta misma pieza de orfebrería y que es una de las más conocidas en el museo ubicado en Lambayeque: Museo Tumbas Reales de Sipán.

Fuentes