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Filipo II de Macedonia

Para otros usos de este término, véase Felipe II (desambiguación).
Filipo II
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Rey de Macedonia
Filipo II de Macedonia.jpg

Reinado 355 a. C
Nacimiento 356 adC
Macedonia
Fallecimiento 333 adC
Padre Eurídice II
Madre Amintas III


Filipo II. Militar y rey griego, rey de Macedonia y padre de Alejandro Magno.Hijo de Amintas III y Eurídice II, Filipo II

Biografía

Durante muchos años Macedonia fue una zona inestable, cuyos reyes se asesinaban unos a otros para conseguir el poder sobre todas las tribus. Hasta que llegó un nuevo rey, un joven de veintidós años llamado Filipo (Filipo II de Macedonia), y con él el comienzo de una gran Historia y de un gran Imperio. Filipo impuso el poder sobre los demás y consiguió que su pueblo sacara partido de su ventajosa posición geográfica. Las hazañas de Filipo son grandiosas pero en realidad no son sino la apertura de un camino de gloria que recorrería su hijo Alejandro Magno.

Filipo rey

En el año 356 adC subió al trono de Macedonia el joven Filipo de veintidós años, con el nombre de Filipo II. De él se dice que era un excelente jinete, gran nadador y un soldado muy sufrido en campaña. De maneras afables, conversación animada y gusto por los festines. Se había casado con Olimpia, princesa de Epiro, y tenía un hijo, Alejandro, que sería más tarde Alejandro Magno.

Filipo había pasado tres años en Tebas en calidad de rehén y allí había aprovechado bien el tiempo, estudiando de cerca los ejércitos griegos y su política. Allí se había dado cuenta de que la nueva táctica de la ruptura que se enseñaba a los soldados, basada íntegramente en la falange, podía mejorarse y mucho. En el campo político se dio cuenta de que Tebas ya no era la ciudad fuerte ante Atenas, que se debilitaba y dejaría de dominar. Pensó que tal vez él y Macedonia podrían ser los nuevos dominantes, como así sucedió. La idea de este rey era llegar a la unidad política de todos los pueblos griegos bajo su mando.

El Ejército

Su primer cometido fue organizar un buen ejército, un ejército competente, disciplinado y numeroso, capaz de enfrentarse con los más grandes pueblos de aquel mundo conocido, capaz de dominar, como lo hizo, a lo largo de dos siglos. Filipo preparó el ejército no con mercenarios sino con sus súbditos, para el posterior triunfo de Alejandro Magno, de la misma manera que Gayo Mario preparó en Roma el ejército que haría triunfar a César. El biógrafo griego Plutarco (c. 46-125) escribiría siglos más tarde esta coincidencia en su gran obra Vidas paralelas.

El rey proporcionaba las armas:

  • casco
  • coraza de cuero
  • escudo pequeño y redondeado
  • espada corta
  • lanza de 6 metros y medio, llamada sarissa. Era famosa esta lanza, la más larga y pesada que se conoce de la antigüedad.

Se componía de:

  • caballería (formada por la clase de la nobleza). Desde antes, los reyes macedonios tenían una tropa de jinetes nobles que formaban su escolta. Se llamaban Haires (compañeros). Filipo organizó a su modo esa caballería y les dio a todos las mismas armas: coraza metálica, jabalina y sable. Eran en total 800 hombres.
  • infantería (formada por la masa del pueblo).
  • falange (donde estaban los hombres más robustos).

Al principio este ejército lo componían 10.000 soldados; poco a poco fue engrosando el número y llegaron hasta los 30.000. Llegó a ser muy superior a todos los demás ejércitos de los distintos pueblos griegos, no sólo superior en número de contingentes, sino, lo que es más importante, en organización y disciplina. Filipo sabía que los griegos se habían ido relajando en sus costumbres y por tanto él trató de corregir todos los fallos. Los soldados griegos temían las grandes marchas, nunca se ponían en campaña si no era Primavera, llevaban muchos carros consigo y sirvientes, lo que hacía que se llenaran los campos y que se retrasaran las marchas. Desde un principio, Filipo obligó a sus soldados a caminar 50 km diarios llevando sus armas e impedimentas, prohibió llevar vehículos y sólo consintió un sirviente por cada 10 hombres y uno también para cada jinete. Además hizo campañas en Invierno. Era muy rígido y contaba con la disciplina por encima de todo.

Para la lucha en el campo de batalla se colocaban en Falange, que era la masa regular. La falange no era un invento de Filipo, ya existía entre los griegos, pero él supo perfeccionarla. La falange macedonia constaba de 16 filas de fondo y todos los hombres armados con la sarissa. Los hombres de las 6 primeras filas sostenían con las dos manos la lanza tendida en dirección al enemigo. Por delante de ellos iban asomando las lanzas de las filas de los que estaban detrás, de manera que la formación quedaba así:

  • En la primera fila la lanza o sarissa avanzaba 6 metros (6 y medio, a veces).
  • La segunda fila sobrepasaba su lanza en 5 metros a la primera.
  • La tercera sobrepasaba en 4 metros.
  • La cuarta sobrepasaba en 3 metros.
  • La quinta, en 2 metros.
  • La sexta en 1 metro.

Las últimas filas sostenían su lanza hacia arriba, se mantenían a la expectativa y cubrían bajas. En caso necesario, las ocho últimas filas hacían frente al lado opuesto, volviendo la espalda a sus compañeros. Entonces se formaba una agrupación impenetrable. La falange era una masa pesada, de movimientos lentos, que sólo podía maniobrar en llano. Para movimientos rápidos, escalar alturas y atrincheramientos, Filipo contaba con infantes que llevaban un escudo pequeño y armas ligeras.

Otra cuestión de la que se ocupó este rey fue de la maquinaria de guerra que llegó a ser la más completa que los historiadores hayan conocido hasta ahora. Se empleaba para sitiar las ciudades y constaba de catapultas (que lanzaban grandes piedras y tizones encendidos) y torres movibles para alcanzar las murallas. Con este ejército tan preparado y tan bien equipado Alejandro Magno pudo realizar los sueños de su padre Filipo: conquistar Persia.

Las victorias

Su campaña comenzó por los alrededores de las tierras de Macedonia. En el 355 adC conquistó la ciudad de Crenidas, (a la que bautizó con su nombre llamándola Filipos o Filípolis) cerca de la costa del Mar Egeo, a orillas del río Hebro y al otro lado de la zona minera de Pangreo. Desde esta ciudad podía tener el control absoluto de la producción de oro y a partir de ese momento, Filipo pudo acuñar en este metal y dejar de lado la plata que patrocinaban otras ciudades. En el año 349 adC invadió la Península Calcídica y en el 348 adC destruyó su principal ciudad, Olinto. Siguió hacia el sur y consiguió ser el gobernador de la región de Tesalia.

La primera victoria de Filipo en territorio de los griegos fue en año 346 adC en que venció a la región de Fócida (en el centro de la península griega). Esta victoria dio la alerta general de que algo estaba pasando y que aquellos bárbaros con su rey al frente debían ser tenidos en cuenta. A partir de este momento, Macedonia fue admitida (aunque no de muy buen grado) en el consejo de ciudades, lo que se llamaba Anfictionía, y Filipo aprovechó su posición en dicha Liga para dominar los asuntos de Grecia y tener el control del Oráculo de Delfos, asunto éste de suma importancia para cualquier decisión militar o política que hubiera que tomar.

En el año 338 adC, Filipo, con su gran ejército, se dirige a Queronea (Beocia) y arrasa literalmente a las huestes de Tebas y Atenas, que, aunque enemigas, se habían aliado temporalmente frente a un enemigo común. En esta batalla, su hijo Alejandro, de 18 años de edad, tenía a sus órdenes 1.800 jinetes. Después de esta gran victoria, Filipo se comportó sabiamente haciendo gala de gran político; no humilló a los vencidos pero les impuso la paz del vencedor y les dio a conocer sus ambiciosos planes: invadir Asia y destruir el Imperio Persa.

El eterno rival de Filipo fue el ateniense Demóstenes, político y orador, que mantuvo en vilo y en odio perpetuo contra Filipo y Macedonia a sus conciudadanos. Demóstenes quiere la guerra a toda costa, a pesar de la paz impuesta, y con sus discursos solivianta y perpetúa la enemistad de Atenas con Macedonia. Son las famosas Filípicas, palabra que en nuestros días se sigue usando como sinónimo de regañina importante.

Muerte de Filipo

En el año 337 adC, Filipo se divorcia de Olimpia. Su intención era volverse a casar con una noble macedonia. Para aplacar el descontento de los nobles de Molosia (de donde era Olimpia), trama un matrimonio de conveniencia entre su propia hija Cleopatra y un hermano de Olimpia (es decir, un tío de Cleopatra) que era rey vasallo en Molosia.

Para la boda se organizaron grandes fiestas en Pella (capital de Macedonia). Desde el amanecer avanzaban en procesión solemne las estatuas de los doce dioses sentados en tronos lujosos muy adornados. Había una estatua que hacía el número trece: era la efigie del gran Filipo. Hubo un gran banquete y a continuación todos se dirigieron al teatro para terminar allí el agasajo. Llegó Filipo que se había vestido de blanco para la ocasión y cuando se disponía a entrar en el recinto se le abalanzó un joven noble macedonio y le hirió en un costado. Murió al instante allí mismo. El asesino se llamaba Pausanias (como el famoso general del siglo V adC y el famoso historiador del siglo II) y se dijo entonces que había sido una venganza personal por no haber podido obtener justicia de Filipo en una ocasión en que la necesitó. La verdad no se ha sabido nunca.

Los historiadores de todos los tiempos han barajado muchas teorías sobre el caso. Lo primero que han hecho siempre ha sido preguntarse quien salía beneficiado con la muerte de Filipo. Pero esta pregunta tiene muchas réplicas. Varios personajes pudieron estar implicados:

  • El propio Alejandro, su hijo
  • Olimpia, la esposa de la que se divorció
  • El rey de Persia
  • Muchos nobles macedonios
  • Demóstenes, el eterno enemigo

Cada autor presenta su tesis y sus teorías, pero el asesinato de Filipo sigue siendo un misterio.

Referencias

  • Charles Seignobos. Historia Universal. Oriente y Grecia de Editorial Daniel Jorro, Madrid, 1930
  • Peter Levi. Grecia cuna de Occidente. Ediciones Folio S.A.
  • La Historia y sus protagonistas. Ediciones Dolmen 2000
  • José Pijoan. Historia general del arte, vol. IV, colección Summa Artis, El arte griego hasta la toma de Corinto por los romanos (146 adC). Editorial Espasa Calpe S.A. Bilbao, 1932.
  • Maurice Meleau. Egypte Orient Grèce. Editorial Bordas, 1963.
  • Pedro Aguado Bleye. Curso de Historia para segunda enseñanza, tomo I, segunda edición. Madrid, 1935.

Véase además

Fuente