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Funcionalismo

Funcionalismo
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Campo al que perteneceCiencia Psicológica
Principales exponentesWilliam James

Funcionalismo. Corriente psicológica influyente en la constitución de la Psicología como ciencia, nacida en los Estados Unidos de América en el Siglo XIX. Su principal exponente fue William James, el que otorgó la clave del conocimiento de la psiquis y el comportamiento humanos al estudio de la consciencia.

Historia

Los Estados Unidos de América de finales del Siglo XIX eran un imperio en eclosión. El desarrollo acelerado de la producción industrial y mercantil estaba convirtiendo al país en potencia económica y militar, y la vocación política de sus gobernantes y clases altas los llevaba a asumir un rol de potencia ante los países desarrollados de Europa. Pero el mundo americano era bien diferente en su historia; al hombre se le evaluaba por sus resultados, no por su tradición, su prestigio o su clase, lo que generaba cierta desconfianza y extrañamiento con respecto a la cultura europea, a la que habían copiado pero de la que al mismo tiempo se estaban desprendiendo. El hombre americano dependía de sus propias fuerzas, y su éxito económico, político y social justificaba su propia visión de sí mismo y del mundo. Sin una historia de pensamiento filosófico comparable a la modernidad europea, de la cual eran resultado y confirmación, pero emparentados sobre todo con las tradiciones empíricas inglesas y escocesas, darían lugar a la corriente pragmatista en la Filosofía, que postulaba que la clave de explicación del hombre no estaba en ningún principio ideal o determinación trascendente y metafísica, sino en la acción adaptativa del hombre a su entorno, llevando la visión de Charles Darwin y las ideas de Spencer al nivel de reflexión filosófica. La explicación del hombre no está en los condicionantes que los determinan, sino en los fines que persiguen, y el éxito que obtienen en alcanzarlos. Esta manera de pensar correspondía más al mundo cotidiano de los americanos que las teorías altamente elaboradas del continente europeo. En el grupo de filósofos que elaboraron este pensamiento se encontraba William James, considerado conjuntamente con Wilhelm Wundt, uno de los padres fundadores de la Psicología y por supuesto, el creador de todo un programa de investigación.

Reunió a un grupo notable de discípulos con los más diversos intereses y escribió los Principios de Psicología en 1890, que se convirtió en el libro fundador de la manera de pensar la Psicología en los Estados Unidos.

Aportes

Para James, la verdad del conocimiento se confirma con dos conceptos básicos: el de función, entendida como la utilidad que una característica constitucional brinda a su portador, en especial la supervivencia para los seres vivos; y la adaptación, entendida como el éxito conque se logra una función determinada. Así, cualquier objeto de estudio, como los procesos psicológicos y la conciencia tienen que ser explicados en términos de función (¿para qué sirve?) y de adaptación (¿cuán bien cumple su función?). De esta forma su posición es teleologista: el criterio explicativo es la finalidad, el propósito, no las determinaciones. Esta posición se identifica como empirismo radical: utilizar el dato empírico para construir la ciencia, pero en su valor funcional, lo que no excluye la reflexión metafísica como especulación necesaria. La investigación experimental de Wundt era para James solo uno de los caminos -y probablemente el más largo, tedioso y estéril de todos- para la edificación de la ciencia psicológica, pero no excusaba al científico de hacerse otras preguntas más esenciales y responderlas con los recursos de la razón. Su posición era antiasociacionista y sintética, holística y no analítica.

El objeto de estudio de la Psicología son los estados transitorios de la conciencia. La conciencia no es una sucesión discontinua de momentos estables identificados con las vivencias inmediatas, sino que constituye un flujo continuo, una corriente en la cual algunos momentos aparecen claros y diferenciables, y otros aparecen más oscuros y débiles. Existe un "foco" en el cual estos procesos aparecen claros, pero esto no significa que fuera de este espacio -que James identificaba con la atención- no se produjeran fenómenos psicológicos fundamentales; esta región difusa de la experiencia psíquica la denominó "franja". Así ocurre con los hábitos -procesos psicológicos que sustituyen a los instintos animales en los hombres-, que no aparecen en la conciencia como vivencia inmediata, pero tienen una función adaptativa vital.

Reflexiones del Yo

Sus reflexiones acerca del yo resultan sumamente interesantes; no existe un solo yo, entendido como la vivencia de uno mismo: de hecho existen varios. Diferenciaba un yo empírico, cotidiano y vinculado al cuerpo y la existencia, que a su vez se dividía en tres:

  • Yo material, constituido por el cuerpo, pero también por sus extensiones materiales, como la ropa, los objetos de propiedad, etc.
  • Yo social, que consiste en las representaciones que los otros se hacen de mí y mis expectativas con respecto a esa imagen.
  • Yo espiritual, la propia conciencia que se percibe a sí misma.

Pero además existe un yo puro, el ego, que consiste en la identidad consigo mismo durante la variabilidad del flujo de la conciencia y no se puede percibir a sí mismo, referencia implícita al alma metafísica.

Teoría de las emociones

James aceptaba la investigación fisiológica e incluyó los datos de la Fisiología en sus reflexiones, pero su posición fue siempre antirreduccionista, los datos biológicos eran correlatos de los datos psicológicos, pero no representaban su explicación ni su causa. Una contribución que muestra esta actitud se puede encontrar en la teoría sobre las emociones. La mayoría de las personas supone que las emociones son respuestas psicológicas que producen respuestas fisiológicas -se llora porque se está triste-; la realidad es lo contrario: la respuesta fisiológica es primaria a la respuesta emocional, que aparece como el correlato de esa reacción en la conciencia -se pone triste porque se llora. No quiere decir que la reacción fisiológica sea la causa; la causa es un acontecimiento del entorno que provoca ambas reacciones, pero en ese caso, la emoción está mediatizada y anticipada por la fisiología.

Acuerdos y desacuerdos

Aceptó el arsenal de métodos de la Psicología experimental, aunque desconfió de la introspección entrenada del laboratorio de Leipzig; prefirió siempre la introspección natural, aunque con cuidado, unido a la conceptualización racional. Otra de las diferencias significativas con los estructuralistas consiste en su consideración de los datos de las patologías y la anormalidad como fuente para la reflexión psicológica, aunque esto no lo llevó a pensar en la aplicación práctica de sus ideas. Lo más interesante de estas diferencias es que las ideas de James sirvieron a los más notables psicólogos norteamericanos para separarse del estructuralismo de Titchener, que reinaba en Norteamérica con todo el prestigio de la superioridad europea y que no aceptaba ninguna desviación del pensamiento nativo. Curiosamente al final de su vida productiva, James abandonó la Psicología y se dedicó al pensamiento filosófico, sobre todo a la religiosidad. Su libro continuó siendo la guía para una nueva generación de pensadores, algunos de los cuales fundarían la forma americana de pensar la Psicología, no solo en Estados Unidos, sino incluso en América Latina. La continuidad más importante del pensamiento de James cristalizó en la corriente funcionalista, con sede principal en Chicago, que alcanzó su auge en la primera década del Siglo XX. En 1894 se fundó la nueva universidad de Chicago y entre sus propósitos estaba la de agrupar las corrientes más novedosas y autóctonas del pensamiento americano de la época, como balance a las universidades del este, más tradicionales y vinculadas a las tradiciones europeas. En la fundación del departamento de Filosofía participaron algunos de los discípulos más notables de James, y se dividieron las áreas de influencia en las disciplinas por entonces llamadas humanísticas. Fue aquí que se fundó la corriente funcionalista, estrechamente vinculada al pensamiento de James, pero que continuó su obra con originalidad y sobre todo con la pretensión de construir una ciencia aplicable al mejoramiento humano, y no solo a la comprensión del hombre.

Postulados

Los postulados comunes se resumían en varias ideas centrales: consideraban los fenómenos psíquicos como unidades identificados por funciones biológicas adaptativas, y por tanto con un valor real para la existencia y supervivencia del individuo y su especie; se orientaban por tanto a reconocer el fenómeno psicológico en acciones reales de adaptación, en funciones, no en los elementos de sus contenidos vivenciados como hacían los estructuralistas; y por último, concibieron métodos de abordaje unitarios, no dualistas, que no separaran el contenido de la acción real.

Entre sus autores más notables se menciona a:

  • J.R. Angell (1869-1949), que asumió de manera definitiva la investigación de procesos y no de estados como la clave metodológica de la Psicología; un teleologismo consecuente -el proceso existe porque cumple una función de manera exitosa, el papel de la ciencia es descubrir para qué función y cómo la satisface-; asumió la diferencia psicofísica desde una posición monista -no existen diferencias de sustancia, sino continuidad entre la evolución biológica y la psicológica- y por último reconoció que en el hombre, además del ambiente natural, físico o biológico que comparte con los animales, es necesario reconocer un ambiente social, que exige funciones y adaptaciones específicamente humanas.
  • J. Dewey (1859-1952), el más conocido y relevante de los funcionalistas por su labor teórica, pero sobre todo por su elaboración aplicada que lo llevó a fundar una corriente pedagógica, la Escuela Nueva, demostrando de esta forma la importancia de la naciente Psicología en la práctica social utilitaria. Dewey analizó el concepto de "arco reflejo" que ya en su tiempo era el mecanismo más estudiado y utilizado como explicación fisiológica -y como vínculo entre la Fisiología y la Psicología- de los fenómenos psicológicos. La visión generalizada insistía en dividirlo, "atomizarlo" en acciones diferentes, en eslabones que podían ser explicados por sí mismos: la entrada aferente (la sensación), el centro de elaboración (la idea), y la salida eferente (la acción). Es innegable que se puede hacer esta distinción en términos de observación y de descripción, pero de ninguna manera se puede utilizar como principio metodológico de explicación, porque para entender un arco reflejo es necesario comprenderlo en su unidad funcional. Una respuesta, por sí sola, no ofrece argumentos para explicarla, si no se conoce la secuencia de procesos que le dan lugar y el éxito que tiene en términos funcionales. Es necesario un enfoque molar, por oposición a molecular, y dinámico por oposición a estructural. No se debe buscar explicaciones "existenciales" o "espirituales" para el fenómeno psicológico (como aparecían en las explicaciones metafísicas o racionalistas): solo la función y su éxito permitían juzgar la existencia, persistencia o desaparición de un proceso psicológico, que aparecía de esta forma como un instrumento de adaptación del individuo. Este enfoque instrumentalista (la psiquis como instrumento de adaptación) coloca la posición de Dewey en el teleologismo por oposición a las explicaciones determinísticas, y hacia el dominio y aplicación de los descubrimientos psicológicos en la vida real. El proceso que más privilegió, precisamente porque daba la clave tanto para entender al hombre como para intervenir y mejorar sus instrumentos de adaptación, fue el aprendizaje, que para él representaba el instrumento humano por excelencia, la sublimación del instinto animal. Para él, el fracaso de la escuela tradicional que solo presenta contenidos para ser memorizados radica en su falta de funcionalidad. Se debe enseñar, y por supuesto es lo que se aprende realmente, aquellas acciones y procesos que permitan cumplir con éxito las funciones biológicas y sociales que garantizan la supervivencia, el progreso y la continuidad del individuo y su especie. Todo otro contenido es lastre inútil y desechable. Su influencia como pedagogo no es menor que como psicólogo, y sus ideas se continuaron en otras posiciones que estaban naciendo en la Psicología norteamericana, específicamente en la universidad de Chicago, que superarían las inconsistencias del pensamiento funcionalista.

Véase también

Fuentes

Enlaces externos