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Klaus Mann

Klaus Mann
Información sobre la plantilla
K Mann.jpg
NombreKlaus Mann Pringsheim
Nacimiento18 de noviembre de 1906
Munich, Bandera de Alemania Alemania
Fallecimiento21 de mayo de 1949
Cannes, Bandera de Francia Francia
Causa de la muerteSuicidio
OcupaciónEscritor
PadresThomas Mann y Katia Pringsheim

Klaus Mann. Escritor alemán. Hijo de Thomas Mann. Klaus Mann mantuvo auténtica pasión literaria desde niño que abarcó todos los géneros, poesía, obras de teatro o narrativa. Frecuentó desde muy joven a las personalidades artísticas de la época.

Síntesis biográfica

Klaus Mann nace en Munich, el 18 de noviembre de 1906. Es el primer hijo varón del escritor Thomas Mann y de la acaudalada Katia Pringsheim.

Adolescencia

A los de 13 años refleja bien en su posterior libro de memorias juveniles los cambios de mentalidad en sus vivencias de entonces; sin embargo, a la vez que constata en su diario que la ciudad bulle de soldados o que en el patio del instituto han fusilado a un joven espartaquista de 17 años, anota también la compra de un libro de relatos de Gogol; nada está reñido para él con la Gran Cultura; la ficción, el teatro y la música continúan siendo sus grandes pasiones, y las grandes familias burguesas siguen cultivándolas a todo trance.

En 1921 hacia los quince años, arrastrados por una insobornable pasión por las máscaras y el teatro, acuciados por el ansia de ser diferentes, embargados de deseos y anhelos "oscuros", tanto Klaus como Erika, su hermana, se tornan impenitentes chicos traviesos: en ocasiones, pintarrajeados como actores extravagantes junto con sus mejores amigos -las hijas del gran director de orquesta Bruno Walter, entre ellos- hurtan golosinas en las bombonerías, llaman por teléfono a personas desconocidas gastándoles bromas de mal gusto y hasta acosan como nocturnos espíritus malignos a ricas familias de judíos en sus mansiones de lujo a fin de que luego "proclamen por ahí que el antisemitismo es ya insoportable en Baviera".

Tan absolutamente desvergonzados y alocados son Erika y Klaus que los padres toman cartas en el asunto y los internan en instituciones pedagógicas (para hijos de familias cosmopolitas y pudientes) ubicadas en idílicos parajes de montaña, como el célebre colegio de Odenwald, donde se impartía una pedagogía casi libertaria pero de alta exigencia intelectual. El trabajo práctico y la coeducación para el bien de la comunidad no hacen mejor a Klaus, individualista acérrimo que, ya a sus 17 años, sueña con escaparse a Berlín y, junto con Erika, dedicarse al cabaret, un sueño que lograrían tras el exilio de ambos hermanos a Suiza, con el advenimiento del nacionalsocialismo, donde fundaron el célebre Molino de Pimienta, para escarnio de los nazis.

Carrera literaria

Su carrera literaria se inicia en Berlín como crítico literario en 1923 y teatral en 1924, llegando a convertirse tras la publicación de su primera novela de ambiente homosexual en el “enfant terrible” de la República de Weimar. Emigró a Amsterdam en 1933. Es autor, entre otras obras, de las novelas Mephisto (1936) y El volcán (1939) y de la autobiografía El punto crítico (1949, publicada en 1952).

Su brillante trayectoria de autor cosmopolita sufrió un giro drástico con la llegada de Hitler al poder mediante una toma de conciencia en la que apela sin tregua contra el nazismo, convirtiéndose en uno de los más destacados representantes de la literatura alemana del exilio, primero en Europa, luego en Estados Unidos. Ese permanente desarraigo e inconformismo ante el inaceptable caos moral provocado por la Segunda Guerra Mundial, recorre su originalísima obra, redescubierta en su conjunto bastante después de su suicidio.

Muerte

El 11 de julio de 1948, intenta suicidarse en Santa Mónica, California. El 21 de mayo de 1949, lleva a cabo el suicidio en Cannes, Francia, ingiriendo una elevada dosis de somníferos.

Obra

En 1924 tras comprometerse y casarse con la lesbiana Pamela Wedekind publica los primeros ensayos en forma anónima, para Die Weltbühne. Escribe crónicas de teatro para Zwölfuhrmittagsblatt en Berlín. Un año después, 1925, organiza encuentros teatrales con Erika, Pamela, y Gustaf Gründgens. Primeros performances de "Anja y Esther" en Munich y Hamburgo. Publica en Vor dem Leben. En 1926 Publica la primera novela: "Der fromme Tanz" (La danza piadosa). Termina la escritura de "Novela de niños".

Entre 1927-1928 Viaja por América y Asia con Erika. Los viajes son relatados en su libro "Rundherum". En 1929 Se intensifica su interés por la política. Realiza una ponencia en el Encuentro Pan Europeo de Coudenhove-Kalergi y ese mismo año su padre, Thomas Mann, recibe el premio Nóbel. Más tarde en 1930 publica "Alexander". En su mocedad, mientras se bebía las europas en un viaje de iniciación, arrastraba una maleta llena de material histórico sobre Alejandro. De fonda en villa, garabateó las páginas de la biografía. Respeta los hechos históricos, pero los galopa a vuelapluma. Klaus quiere taladrar la cabeza del mito, hacer la autopsia de su genio, tan loco, ¡tan Mann! Lo logra en un libro lírico, disparatado, casi lisérgico a ratos, y sin embargo, terriblemente creíble El Alejandro de Klaus Mann es un genocida superdotado, un enamorado que despedaza a los que quiere, un hombre que logra imposibles porque sabe que sólo le colmaría lo que jamás tendrá: lo inalcanzable.

En 1931 Comienza a escribir sus diarios íntimos en donde refleja sus aventuras vitales, impresiones y grandes y pequeños detalles de su vida. Posteriormente son editados, al menos el primer tomo (1931-1936), con el título "Diario: Los años pardos". En 1932 Publica "Kind dieser Zeit" (Hijos de este tiempo) y "Treffpunkt im Unendlichen".El 13 de marzo de 1933, Klaus emigra de Alemania. Edita Die Sammlung en Amsterdam. Erika encuentra Pfeffermühle en Zurich. Un año después El 11 de enero de 1934, Klaus pierde la ciudadanía alemana. Toma parte del Congreso Internacional de Escritores en Moscú. Publica Flucht in den Norden. (Huida hacia el norte)

Publica Symphonie Pathétiqueen 1935 y en 1936 publica Mephisto (Metistófeles). Emigra a los Estados Unidos en el año 1937. Viaja por Viena, Praga y Budapest. Gira por los Estados Unidos leyendo sus obras. Compila materiales para un libro sobre los emigrantes europeos, "Escape to Life". Más tarde en 1938 viaja a España con Erika como reportero en la Guerra Civil española. Publica "Volcán" y con su hermana escribe "The Other Germany" en 1939

Edita el periódico "Decision in New York" en 1941 y comienza a trabajar en "The Turning Point".En 1942 Comienza a escribir "André Gide and the Crisis of Modern Thought". El 28 de mayo, termina el capitulo final de "The Turning Point". El 14 de diciembre, es admitido en el Ejercito de los Estados Unidos.

Entre los años 1943 1945 y 1946 se incorpora al ejercito en Fort Dix, New Jersey y se naturaliza como ciudadano de los Estados Unidos. Viaja a ultramar como soldado americano. Viaja por África del Norte e Italia asignado a la Rama de Guerra Sicología del Departamento de Inteligencia Militar. (Servicio de propaganda del Ejército). Se hace redactor de plantilla de la revista militar "Barras y Estrellas". Regresa a Alemania como corresponsal tras la guerra. Escribe "Der siebente Engel".

Sobre "Hijos de este tiempo"

Klaus elaboró este su primer volumen de recuerdos en 1932. "Hijo del capitalismo tardío, retoño malcriado de una burguesía altamente intelectual", su niñez y adolescencia se desarrollaron en el marco de una época clave para comprender los derroteros del siglo XX.

Los primeros ocho años de su existencia precedieron al estallido de la Gran Guerra, la revolución muniquesa lo sorprendió con 13 años y la inflación, con 16 y 17; hasta ahí las remembranzas.

Klaus comienza invocando a Proust y recordando los veranos en Bad Tölz, así como los días de intensos juegos con sus hermanos en los que él y Erika llevaban la voz cantante mientras Golo y la pequeña Monika eran "tiranizados" de múltiples maneras. Muy pronto, también, los cuadernos escolares comenzaban a llenarse de poemas e historias. Más adelante, el recuerdo se centra en los arduos tiempos de la guerra y la gran carestía, cuando incluso los "chicos Mann" aprendieron a ir descalzos a la escuela, visitar de esa guisa a sus ricos parientes, hacer colas de ocho horas para comprar huevos en el mercado negro o comer patatas podridas. Mas, según Klaus, todo ello se soportaba incluso con agrado, pues en tales circunstancias cualquier cambio suponía una aventura insólita; las clases se relajaban y el ambiente reinante favorecía que crecieran con bastante libertad y no poco salvajismo. Los adultos estaban demasiado atareados con sus caras agrias para prestarles la debida atención. La Gran Guerra era algo abstracto, los niños proseguían con sus juegos y lecturas aunque sí percibían el cambio en la moral y los principios de los tiempos, reflejado en varias anécdotas caseras en las que se constata la rebelión de los criados contra los señores y el odio de las clases populares contra la gran burguesía intelectual y económica que hasta entonces los había dominado: todo ello trajo consigo el amago de revolución bolchevique que triunfó en Munich en noviembre de 1918 y que sembró el terror en la capital bávara.

El amor homosexual en la obra de Klaus Mann

Cuando en 1925 se publicó la primer novela de temática homosexual, "La danza piadosa" del joven de diecinueve años Klaus Mann, el escándalo fue enorme.

En la novela, el protagonista, el sensible Andreas, ama, sin ser correspondido, al canallesco, desleal pero fascinante Niels. La novela que era sincera, honesta y aunque con ciertos toques escabrosos, no satisfizo la morbosidad del publico, por no contener ninguno de los estereotipos que a menudo usaban los novelistas para describir a los personajes gays.

El autor era hijo de Thomas Mann y rechazando cualquier facilidad debida a su apellido quiso abrirse paso por si solo en el vital y rutilante mundo literario alemán. También Klaus Mann, como su personaje Andreas, era sensible, hermoso y con un porte de refinamiento y sencillez que caracterizaba a la familia Mann.

El año siguiente afrontó nuevamente un nuevo amor homosexual, en esta ocasión en una obra teatral "Anja y Ester", que también suscitó un gran clamor.

En 1934, desterrado y activo militante antinazista, Klaus Mann publicó la bellísima e intensa novela "Fuga al norte" (Flucht in den norden) todavía inédito en Italia. En la novela, Johanna, una muchacha vulnerable y fuerte al tiempo - a la que Klaus Mann decidió darle los rasgos de su más querida amiga, la escritora suiza AnneMarie Schwarzenbach - tiene que elegir entre el amor y la lucha política. Militante del Partido Comunista Alemán, Johanna se refugia en una excompañera de la Universidad, Karen, que vive en Finlandia. Después de una imprevisible noche de ternura entre las dos muchachas, Johanna conoce al hermano de su amiga del que se enamora debiendo elegir entre esos dos caminos: la militancia o el amor.

En ese año Klaus Mann publicó un articulo en una revista de Praga en la cual defendía el amor homosexual, y condenaba el inicio de las persecuciones a los gays en Alemania y la creciente hostilidad hacia los homosexuales en la Unión Soviética estalinista. "Que se comprenda al fin: es un amor como otro, ni mejor ni peor. Con las mismas posibilidades de ser sublime, conmovedor, melancólico, grotesco, bello o trivial como el amor entre un hombre y una mujer" escribe Mann y terminaba el artículo: "la homosexualidad no puede extirparse y si lo fuese, la humanidad saldría empobrecida de algo incomparable que la enriquece. El sentido del nuevo humanismo, para la realización del cual nosotros vemos en el socialismo un preludio que no puede ser mas que una cosa: no solo tolerar todo aquello que es humano y que no causa desordenes criminales en la comunidad, sino integrarlo, amarla, hacerlo aceptar para que la comunidad tome beneficio de ello"

Con apenas treinta años, Klaus Mann escribió dos novelas dedicadas a dos personas realmente interesantes: "Ventana con barras" y "Sinfonía Patética", dedicada a los últimos días de Ludwing de Baviera, y la biografía novelada del gran músico Thaitcovski. El último personaje homosexual de Klaus Mann es el bellísimo Martín, de la obra "El Volcán" de 1939, la vasta novela de los desterrados alemanes

En su biografía de 1949, Klaus Mann escribe claramente sobre su orientación sexual con la discreción que le era propia y otro tanto se muestra en sus Diarios, y en los cuentos póstumos y ambientación norteamericana titulados "Speed".

Influencia sobre Klaus

Tanto su padre como algunos críticos relevantes, el fallecido Hans Mayer entre ellos, escribieron en sus necrológicas que Klaus fue una víctima más de la insoportable presión existencial de la época: la guerra fría entre americanos y soviéticos. Pero no es tan sencilla la explicación de su decisión.

El joven autor de Mefisto o El volcán - en palabras del clarividente Reich Ranicki -, "homosexual, morfinómano e hijo de Thomas Mann", sucumbió, sobre todo, "golpeado" por estas tres condiciones. El padre censuró siempre su modo de vida "irracional" -dandy reportero bohemio, pero siempre dependiendo económicamente de la familia- y, lo que era aún peor, jamás lo tomó en serio como escritor; incluso en cierta ocasión lo tachó de inútil y clown.

No sólo influyó sobre Klaus de manera infausta la aureola del inmenso progenitor: de los tres vástagos varones del matrimonio Mann dos se suicidaron (Klaus y Michel), mientras que Golo, el gran historiador, también de tendencias homoeróticas, vivió odiando profundamente a su progenitor. Las tres hijas salieron mejor libradas, si bien Erika, la mayor de todos, muy unida a Klaus casi de manera incestuosa, fue también bastante ambigua en cuestiones de amor y, tras un matrimonio desgraciado, se convirtió en única cancerbera del legado literario paterno, entrando en grave conflicto con Monika y Elisabeth, que la calificaban de "bruja". Al entierro acudió un único deudo, su hermano Michael, músico, que hizo sonar el violín sobre su tumba. Treinta años más tarde de aquel concierto lúgubre, Michael clonó la despedida de su hermano mayor. En cuanto al gran Thomas, si sufrió cuando Klaus se quitó la vida, no lo dejó ver. En su diario íntimo se limitó a valorar el suicidio de su hijo como «un acto irresponsable».

Fuentes