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La música en La Salud (Quivicán)

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La banda de música de la localidad La Salud de Quivicán
Información sobre la plantilla
Banda Mcpal La Salud.jpg
Banda de música integrada por 25 jóvenes aficionados.
Fecha:Marzo de 1943
Lugar:localidad La Salud de Quivicán
País(es) involucrado(s)
Cuba

Banda de música de la localidad La Salud (Quivicán). Creada en 1943, llegó a ser una institución musical de la década del 40. Su mayor contribución fue el de haber desarrollado la instrucción de sus miembros y llevarlos a destacarse en la música.

Origen

En el año 1941 el señor Nicolás Chávez, comerciante de la localidad, decidió la creación de una banda municipal en el pueblo, inspirado en los deseos de ser músico de su hijo Carlos; el mismo le había pedido que le comprara un saxofón, y también se le pagó a un maestro para que le enseñara a tocar. A su oído no era agradable ese sonido y pensó que formando una banda musical todo sería más atractivo y se lograba algo que quería para su pueblo natal. Transmitió sus ideas al doctor Vicente Iglesias, alcalde de la localidad y representante del partido liberal, quien se entusiasmó y estuvo dispuesto a colaborar. Se buscó a un grupo de jóvenes saludeños, algunos con nociones elementales de música, en aquel entonces la mayoría sólo contaba con las ganas de triunfar.

Así llegó al pueblo el señor Vinisio González, natural de [[Santiago de las Vegas]], maestro de música y trompetista por excelencia, que inició a estos muchachos en el mundo de las artes, les enseñó teoría y solfeo; practicaron aproximadamente un año, tres veces por semana, en un local vacío que hoy tiene su dirección en la avenida 27, entre 76 y Línea. Allí llegaban por las noches los jóvenes aprendices musicales y mucha gente del pueblo que desde sus inicios apoyó la idea.

Los instrumentos fueron donados, una parte por el ayuntamiento municipal, pero la mayoría los compró Nicolás, eran instrumentos de uso, conseguidos en una casa de empeño en La Habana. Para entonces, Antonio, el batutero de la banda, los reparaba, a los instrumentos de viento les cambiaba la zapatilla, retocaba los tambores, etc. Estos jóvenes, en su mayoría de bajo escalón social, también hacían recaudaciones para mejorar sus instrumentos, haciendo támbolas en el parque del pueblo, rifas, etc. Según testimonios de Mercedes Dorta, hija del señor Nicolás, para él era un negocio y satisfacción colaborar con algún medio cultural que representara al pueblo y fuera el orgullo del mismo.

Así comenzaron a tocar por las calles de la localidad y como, en los inicios, no tenían uniformes, se los cosieron de sacos de harina. Los días iban pasando y los músicos tocaban cada vez mejor, gracias al maestro Vinicio que, en 1942, decidió pasar a tocar a una orquesta reconocida en la época, pues buscaba mayores ganancias; poco tiempo después de irse quedo ciego, tocando aún la trompeta y siguió visitando el pueblo para escuchar la banda que ayudó a formar. A continuación fue director de la banda Elizardo Campos, natural de Alquizar, quien fuera profesor de música y que decidió abandonarla al poco tiempo. Un hermano de Vinicio, Leonel, también les dio clases.

Luego, el señor Dorta introdujo a Arturo Otero, natural de Santiago de las Vegas, quien dirigió la banda por más tiempo.

Vestimenta

A la par que los muchachos avanzaban en sus estudios voluntarios de música, tocaban mejor, entonces se empezó a pensar en un diseño de los trajes que llevarían. Un político del pueblo decidió financiar los trajes de los músicos y después de varias ideas, finalmente se cosieron los trajes en la sastrería de la propia localidad La Salud, cuyo dueño era Juan Antonio Hernández.

Todos usaban gorra blanca con una lista negra y otra amarilla y con un sello dorado al frente, que los identificaba. La camisa era blanca y de cuello, con corbata negra, chaqueta azul prusia de mangas largas con cuatro bolsillos al frente y botones dorados. Los zapatos negros y las medias blancas. Solo se diferenciaban en que las muchachas usaban faldas semianchas blancas con una lista azul a cada lado, mientras los varones vestían con pantalones rectos y blancos con igual franja.

Debut oficial

A partir de estar uniformados y haciendo música con calidad, en marzo de 1943 se inauguró, de forma oficial, la banda municipal del pueblo La Salud, resultando todo un acontecimiento cultural y social su primera presentación en la glorieta que existía en el centro del parque de la localidad. Allí, en presencia de muchos saludeños y algunos foráneos, bajo la dirección del maestro Arturo Otero tocaron varias obras, entre ellas,"América Inmortal".

Estructura y repertorio

En el escenario se estructuraban con un batutero al frente y cuatro escuadras alineadas, cada una con seis miembros. En total eran 25 músicos y de ellos 7 mujeres. Cuatro iban al frente tocando los redoblantes y tambor. Dos tocaban saxofón y una clarinete, intercaladas en filas.

El repertorio que ofrecían era muy variado. Tocaban música sacra, marchas, vals, danzones, boleros, marchas fúnebres, etc. Aunque con el transcurrir del tiempo algunos músicos abandonaban la banda y entraban otros, eso no impidió que aumentaran sus integrantes, los que se presentaron en muchos pueblos como son San Antonio de los Baños, Alquizar, Bejucal y Santiago de las Vegas, entre otros.

Reconocimientos

Por su entrega, Nicolás Dorta llegó a recibir, de parte del gobierno, un diploma de honor por su contribución a la banda local durante tanto tiempo. Lo exhibía con mucho orgullo en la sala de su casa, en la actual dirección de avenida 27, entre 80 y 82. En la década del 40 se habló mucho del grupo local en la prensa gracias a Alberto Cruz, corresponsal del pueblo, que siempre elogió a los muchachos y destacaba sus presentaciones. El mayor reconocimiento lo constituía el aplauzo del pueblo.

Declive

La presencia de la banda en diferentes actividades se había convertido en una tradición, impulsados por Nicolás, que mantenía una férrea actividad a favor del grupo musical, pero a finales de 1948 empezó a padecer del corazón. Para este tiempo fluctuaba mucho el personal, los integrantes pensaban en dejar la agrupación por diferentes causas y Dorta tenía que enfrentarse a muchas dificultades. Ya más enfermo, Nicolás le pidió al ayuntamiento que continuara administrando la banda. En esos momentos la banda había crecido en músicos e instrumentos, sus fundadores comenzaban a pensar en retirarse.

Siguió escuchándose algún tiempo más por las calles saludeñas, lamentablemente el alcalde de entonces, Luis Artigas, del Partido Auténtico, no retomó esa tarea, alegando que no contaba con presupuesto que lo respaldara.

Cuando la banda no salio más se guardaron los instrumentos en el ayuntamiento del pueblo. Algunos de los muchachos pidieron que se les entregaran para continuar estudiando música, otros se deterioraron sin conocerse su destino final.

Su legado

De todos modos, la banda, reconocida como toda una institución musical, ha quedado para la historia, teniendo como valor el haber desarrollado la instrucción musical de muchas personas. Entre los músicos que llegaron a sobresalir estuvo Benito Yanez que se hizo un gran trompetista y hoy en día es el director del Conjunto Caney. También continúo estudiando música, Roberto Rodríguez, un virtuoso del piano que llegó a ser maestro. Algunos hijos y nietos continuaron las artes como Julio Bermúdez, primer bailarín del Ballet Nacional de Cuba.

Por idea de Fidel Castro fue creada en Cuba, en el año 2004, la primera escuela de bandas de concierto.

Fuentes

  • García Gutiérrez R. Multimedia Mi Cita con la Historia.