Lucha revolucionaria en Manatí

Período Revolucionario 1956-1959
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Tienda hotel La Comercial
Fecha:1956-1959
Lugar:Municipio Manatí
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba,Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Ejecutores o responsables del hecho:
Carlos Sosa Ballester, Gonzalo Falcón Rodríguez, Cándido Rodríguez Vidal, José Santiago Ercilla Torres, Pascual Cid, Ángel Valerio Consuegra, Victuro Acosta López, Oscar Acuña, Orlando Canals Santos, Orlando Venegas Pérez, Ador Baldonado Pupo, Ramiro Santiago Rodríguez, Rafael Rivero Pupo, José de la Cruz Fernández Licea, George González Justo, Ovidio Torres Albuernes, Emiliano Cabreja Pérez, Pablo Nápoles Miranda

Período  revolucionario 1956-1959. Este período de luchas revolucionarias constantes fueron de vital importancia para el triunfo definitivo en Enero de 1959.

Movimiento 26 de julio

Creación del Movimiento 

A fines de Julio de 1955 se constituyó la Dirección Nacional del M – 26–7 teniendo como máximo líder al joven revolucionario Fidel Castro. Esto significó un importante paso inicial para poder organizar en todo el país el movimiento.
En torno a dicha organización se unieron jóvenes revolucionarios como los heroicos asaltantes del Moncada y de otras diversas filiaciones atraídos por el ejemplo que representaba la Generación del Centenario y la influencia recibida al conocer las ideas y principios del documento “La Historia me Absolverá”, viéndola claramente como una contrapartida a la traición de los partidos tradicionales y organizaciones de la oposición burguesa.
En Manatí quedó oficialmente constituido el M–26– 7 el 19 de marzo de  1956. Aunque ya en el propio año 1955 se habían efectuado 2 reuniones sirviendo como enlace entre la dirección de la organización revolucionaria de la provincia de Las Tunas y la zona de Manatí Arsenio Benítez, quien desempeñó un rol importante en esa etapa. Esto constituyó un paso preliminar para lograr fundar la organización, pues en esas reuniones los revolucionarios debatieron sus ideas, aunaron criterios y ofrecieron su disposición a combatir el régimen tiránico y luchar por un porvenir diferente.
En la reunión del 19 de Marzo de 1956 celebrada en la Granja Escuela de Manatí donde participaron integrantes de la dirección del Movimiento de Las Tunas quedó constituida la primera célula del municipio.
Esa primera célula tuvo como tarea fundamental desarrollar el Movimiento en Manatí y las zonas rurales aledañas. La misma quedó estructurada de la manera siguiente: Carlos Rubio (traidor) como jefe y para las distintas responsabilidades y sus asistentes estaban: Jesús Folgueira Gallego (Chichi) José Manuel Torres, Juan Alberto Giraldo, Regino Gonzáles, Bernardo Jurado, Rubén Gonzáles Gonzáles, José Mendoza, Alberto Gil Del Monte, Gaspar Viamontes, José Miguel Martínez Góngora y Eduardo Giraldo Miranda.
Integraban también el movimiento en aquel primer momento José García Jiménez, Ignacio Pantoja, Manuel Vázquez, Maria Del Pilar Corpas Pérez, Raúl Valverde, Ricardo Roos (médico de la localidad, traidor) y otros.
En la reunión se le explicaron a los integrantes de la recién creada célula los objetivos iniciales de trabajo con vistas a captar más miembros, su preparación para la lucha, recaudar fondos y hacer propaganda, además de la necesidad de estudiar La Historia me Absolverá.
Una vez creada la primera célula con su frente de trabajo, los integrantes del Movimiento del 26 de Julio en Manatí comenzaron a funcionar como organización revolucionaria vinculados con la dirección en Las Tunas.
Hasta el 2 de diciembre de 1956 el Movimiento de Manatí confeccionó un plano de la costa que abarcaba desde la bahía Las Nuevas Grandes hasta Cobarrubia señalado el calado en cada parte; confeccionaron además los planos de las principales vías de comunicación y otros puntos de interés para la lucha que se avecinaba y un plano donde se señalaba la ubicación de las dependencias militares.

 Actividades del Movimiento 26 de Julio

En la primera etapa la labor de captación ocupó mucho las actividades de la célula, pues sus miembros se dieron a la tarea de conversar con numerosos trabajadores, campesinos, profesionales, etc, e irlos sondeando con vista a su incorporación al Movimiento. Al propio tiempo se les iban asignando misiones inmediatamente a los que se se iban captando.
En Noviembre de 1956 los líderes del Movimiento en Manatí recibieron la visita de los responsables de la propaganda del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente: los compañeros Gloria Cuadras y el doctor Duques, de Las Tunas. Su objetivo fundamental era recaudar fondos; los que no pudieron recibir porque unos días antes se le habían entregado al compañero Juan Pérez Gonzáles de la propia ciudad de Las Tunas, pues había venido hasta Manatí con el mismo fin, siéndole confiados unos $ 200 pesos que se habían recogido. La compañera, atendida por José Miguel Torres, Ricardo Roas y por Maria Del Pilar Corpas Pérez permaneció en su casa varias horas hasta que pudieran reunirse en la consulta, de Ross. En dicho lugar, se les explicó la situación y al llegar a Tunas le fue entregado el dinero.
La organización requería de fondos para poder operar y, los Manatienses, en esa la etapa lograran acumular 1500 pesos mediante la venta de bonos del Movimiento del 26 de Julio. Como Como preparación ideológica de los miembros de las organizaciones revolucionarias se leía y estudiaba “LA HISTORIA ME ABSOLVERA”; este documento les llegaba clandestino.
Se distribuían proclamas, se pintaban consignas en lugares apropiados y se realizaban otras actividades con la cuales se hacía sentir la presencia revolucionaria en la zona.
Con vista a apoyar el Desembarco del Granma los revolucionarios se mantuvieron expectantes en espera de armas para combatir y, Carlos Rubio, el jefe, fue llamado a Victorias de las Tunas para recibir instrucciones.
Al no llegarles las armas, de cierta forma volvieron a la normalidad.
Cuando se recrudece la represión en el ámbito de todo el país y se producen las llamadas Pascuas Sangrientas, un hijo de la zona, el miembro del Partido Socialista Popular y obrero portuario Ángel Valerio Consuegra fue asesinado por los esbirros de la tiranía en la noche del 26 de diciembre de 1956, apareciendo su cadáver en el kilómetro 56, lugar ubicado en las inmediaciones del ferrocarril Manatí - Puerto de Manatí. Tras este, Carlos Rubio decide irse de la zona, traicionando y quedándose sin dirección el Movimiento. La desorganización no duró por mucho tiempo, dos revolucionarios que no habían sido fundadores: Roberto Rodríguez Armas y Georgina García Cartaya contactaron con Luis Manuel Suárez de la dirección en Las Tunas con el objetivo de organizar el destacamento Manatí. Tan pronto se hicieron los contactos necesarios en 1957, se forma nuevamente la dirección del movimiento la cual quedo integrada por Ángel Cabello Nicolás como coordinador, Roberto Rodríguez Armas en acción y sabotajes, Eduardo García Cartaya (traidor) sección obrera, Georgina García Cartaya propagandas y Rubén González finanzas. Otros 25 miembros formaban la organización.
Ya reorganizado el movimiento la primera tarea que se realizó fue la distribución de propaganda como repudio a la celebración del 10 de Marzo, además se situaron banderas del 26 de julio en zonas cercanas al parque de la localidad.
Mas tarde, el 13 de marzo, se le prendió candela al estadio de fútbol; participando en esa acción los mártires Orlando Canals Santos y Orlando Venega Pérez y el actual General de Brigada Jorge García Cartaya quien más tarde haría el rebelde # 62 en la Sierra Maestra.
El movimiento se fue extendiendo y durantes el mes de abril se organizaron 10 células en departamentos y áreas del central así como en la zona tres (agrícola) y el puerto del municipio.
Las células en el central la encabezaban: Manolo Vázquez (molinos y varios), Eduardo García Cartaya (fabricación), Orlando Canales (manipulación de azúcar), Regino González (planta eléctrica), Juan Alberto Giraldo (taller de locomotoras), Rubén González (oficinas del central), Alberto Gil Del Monte (oficinas de transporte), Jesús Folgueira (ferrocarril), Pedro Fernández (taller de carros) y Ángel Cabello (poblado).
Se creó un grupo urbano integrado por Armando Lastre, José Santiago Ercilla Torres,  Humberto René Vázquez, Delio Pérez, Arturo Hernández, Pedro Cruz y Renato Peña.
Otros grupos se fundaron en diferentes zonas por ejemplo el de Roberto Peña (traidor) en Las Blancas y Mascota, el de Luis Labrada en Villanueva, Pastor Gil en El Entronque de Levanón, Oscar Rodríguez en Margarita, Raúl Hipólit en La Guinea, Manuel Pomey en Gramal, Antonio Rodríguez en Santa María, Argelio Carballosa (traidor) en La Perla, etc.
Como se puede apreciar la organización se extendía por toda la región de Manatí. Esto permitió que arreciaran sus actividades.
El 30 de abril se lanzó propaganda por las calles y se colocaron banderas del 26 de julio en postes del alumbrado público. En los siguiente días se situaron siquitraques en el cine con el propósito alejar a los espectadores y en la madrugada del 19 de mayo se quemó el albergue de ferrocarril en San Joaquín y se cortaron las líneas telefónica ubicadas entre Manatí y El Puerto. Se destacaron en dichas acciones los mártires Orlando Canals,  Orlando Venega y Victuro Acosta.
El 30 de julio de 1957 cae en Santiago de Cuba el heroico Frank País y la población Santiaguera, en honor al héroe había declaró una huelga genera. Al conocerse estas noticias en el municipio y que la dirección del Movimiento 26 de Julio llamaba a respaldar esta huelga por toda el oriente del país, se desarrolla una reunión por la dirección del Movimiento en la localidad para acordar lo que se haría. Se confeccionó un cuño que sirvió para elaborar propaganda relacionada con la huelga general; la cual daba a conocer los objetivos de la misma. Al amanecer del día 5 de agosto se produjo esta. El pueblo de Manatí la respaldó con decisión y firmeza revolucionaria.
No se hizo esperar la reacción del ejército que junto con los sindicateros mujalistas rompía la puertas de los comercios y dejaban a algunos de sus secuaces en ellos; los miembros del ejercito iban a las casas de los trabajadores a fin de sacarlos y llevarlos obligados a trabajar, pero los obreros se ocultaban para no ser localizados.
Las autoridades trataron de restablecer los embarques de azúcar al puerto y lo lograron el día 6.
La represión desatada, la falta de armas para respaldar la huelga, la noticia de que Victoria de Las Tunas no había resistido más la orden que llegó del mando superior de concluirla dada por Rafael Tega y Rafael Ortega, fue lo que determinó que el día 7 comenzaran a presentarse los obreros a sus puesto de trabajo. Todos esperaban la represión de la Guardia Rural.
El día 9 comenzó la cacería de revolucionarios por soldados de la tiranía; entre los detenidos se encontraba Orlando Canals Santos.
Aunque esta huelga no alcanzó los objetivos, dejo un saldo positivo en el fortalecimiento ideológico y de unidad de nuestros trabajadores y pueblo general.
Otra acción de importancia en este mismo año, es la colocación de una ofrenda floral y una bandera del 26 de julio en la madrugada del 25 de diciembre en el lugar donde apareció un año antes el cadáver de Ángel Valerio Consuegra en el kilómetro 56, asesinado allí por los sicarios de la tiranía durante las Pascuas Sangrientas.
La organización fue tomando cada vez más fuerza y esto hacía posible que se realizaran más acciones y con mayor organización y eficacia.
El 26 de julio se le prendió candela al carrito de línea # 45 que utilizaban los soldados para operar en las zonas rurales.
En el mes de agosto fue paralizado el tren que trasportaba azúcar al puerto y se le prendió candela a las planchas cargadas de sacos con ese producto.
Al aproximarse septiembre y con ello la celebración de los carnavales, los revolucionarios lanzaron la consigna de “carnavales con sangre, no”, organizándose sabotajes a los ensayos de las congas y comparsas, así como a los salones de baile.
El 30 de septiembre fue incendiado el club de María Villanueva y el albergue de La Ahíta, se interrumpió la línea telefónica en el tramo de La Victoria a Manatí y se regaron puntillas en la carretera que comunica con dichos lugares.
Como represalia a estas acciones, fueron asesinados el mismo día 7 por la noche los revolucionarios Pascual Cid y Ovidio Torres Albuernes, así como Ramón Ruedas, quien resultó una víctima más, pues sólo era compañero de cuarto de los dos primeros, no pertenecía a ninguna organización revolucionaria. El crimen influyó extraordinariamente en el movimiento y el sepelio constituyó una manifestación de duelo.
Estos asesinatos indignaron mucho al pueblo manatiense y a partir de ese momento muchos hombres se integraron a la lucha e incluso varios se alzaron formando pequeños grupos con una auto dirección hasta que se incorporaron más adelante a la Columna 12 Simón Bolívar.
Otra acción donde también fue incinerado un inmueble de la clase acomodada frecuentado por elementos afines a la dictadura, fue la quema de Rancho Club.

Los miembros del Movimiento 26 de Julio continuaron cooperando con los grupos rebeldes, entregando ropas, pilas de linternas, hamacas, mosquiteros, alimentos, cigarros, tabacos, gasolina, armas conseguidas a través de la propia organización, etc. Estas actividades, más los sabotajes, continuaron hasta el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.

Guerrilla

Grupos guerrilleros

La difícil situación económico ¬ social existente, el estímulo que representaba la presencia de Fidel y los rebeldes en la Sierra Maestra y la labor desarrollada por el M–26–7 en la localidad propician que se formen grupos guerrilleros en el territorio de Manatí, demostrando un mayor grado de desarrollo en la lucha que libraba ya el pueblo entero contra la tiranía. Pero estos grupos no se constituyeron por orden directa de la comandancia general, sino que surgieron de forma espontánea, aunque ellos se sentían parte integrante del movimiento guerrillero dirigido por Fidel y estaban convencidos de su liderazgo.
Al ser conocida su existencia por la jefatura de la Revolución; estos fueron reconocidos y la misma realizó continuos esfuerzos para lograr su organización e incorporarlos a la estrategia de la lucha de todo el país, materializándose entonces acciones conjuntas, fundamentalmente con la tropa del capitán José Botello Ávila - de origen camagüeyano -, quien operaba en la zona limítrofe entre Camagüey y Manatí e incursionaba también por el territorio de este último.
En la zona de Manatí se llegaron a formar diferentes grupos que se nutrían de los obreros del central, de campesinos de las colonias y de otros sectores de la población. Algunos de los trabajadores del central eran los jefes de esos grupos, como Manolo Vázquez, Juan A. Giraldo Miranda y José Santiago Ercilla Torres, quien por esa época ostentaba al grado de teniente del Ejército Rebelde.
La clase trabajadora cooperaba con estos grupos entregando ropas, pilas de linterna, hamacas, medicinas, mosquiteros, alimentos, cigarros, tabaco, gasolina y otras vituallas. Algunas de estas cosas eran conseguidas a través del M–26–7.
La dirección del M–26–7 nombró a Benigno González para organizar la zona de Santa Lucía, Camalote, El Morrillo y Manatí. Éste comenzó su trabajo apoyándose en Paulino Hernández, obrero agrícola y delegado del sindicato de la colonia La Deseada del central Manatí. La labor proselitista que desarrollaron logró incorporar indirecta o directamente a una significativa parte del campesinado a la lucha, gestando un fuerte movimiento revolucionario. Se recogieron armas y se recibió ayuda en alimentos, así como protección ante los movimientos del ejército.

Principales acciones combativas

El 2 de mayo de 1958 los efectivos rebeldes al mando de José Botello (Pepe) extienden sus operaciones hasta la zona de Manatí. En su primera acción arrancaron un tramo de vía férrea, cortaron la línea telefónica y detuvieron un tren, el que, después de quedar sin pasajeros, fue destruido. El día 4 ocuparon al batey de Tasajera en busca de una patrulla del ejército, la cual no encontraron. En dicho lugar cerraron la casa de juego y repartieron el dinero entre las personas más necesitadas; luego reunieron a los pobladores y le explicaron la necesidad de combatir el juego y otros vicios con los que lucraban los explotadores. Antes de partir quemaron algunas casas dedicadas a la prostitución.

A raíz de la huelga del 9 de Abril se formó un grupo guerrillero en la zona de San Salvador y Dormitorio bajo órdenes de Ramón Sariol. Este grupo fue sorprendido por el ejército y cayó prisionero Gonzalo Falcón, miembro del M–26–7, el cual fue asesinado días mas tarde. Entre los meses de junio y julio Botello se quedó operando en la zona de Camalote. Allí ajustició al miembro del SIM Fello Rivero, a quien se le ocupó al ser capturado un carné de ese cuerpo. Fue fusilado en presencia de los pobladores de Camalote donde tenía fama de agente de la tiranía. En el mes de junio se incorporaron a sus tropas desde Manatí Maric Arbarello y George González Justo quien el día 24 del propio mes fue asesinado en las cercanías de Camalote.

El 27 de julio Alfredo Lapinet y su grupo realizaron una emboscada en Villa Nueva (Manatí) a un jeep del ejército de la tiranía ocasionándoles dos bajas.

El miembro del M – 26 – 7 y del Ejército Rebelde Cándido Rodríguez Vidal que se encontraba operando en la zona de Tasajera es sorprendido por el ejército de la dictadura cuando cumplía una misión en la zona de San Pablo en compañía de Carlos Pérez (alias “el Bobo”). El 26 de septiembre de 1958 Cándido es muerto y posteriormente enterrado en el cementerio de Manatí. Una acción resonante donde los propios hijos de Manatí participaron dirigidos por José Santiago Ercilla fue el ataque y toma por sorpresa del puesto de la Marina de Guerra del Puerto de Manatí. Esta ocurrió el día 13 de octubre de 1958 y fue reconocida por el propio enemigo. Tuvo un saldo positivo, pues se ocuparon todas las armas y otros recursos de la guarnición. Del 29 de noviembre al 2 de diciembre se libró uno de los más recios combates en el territorio de Manatí que culminó con la toma y ocupación del poblado por las fuerzas rebeldes. Ocurrió algo imprevisto en este hecho, pues no estaba planificado tomar el pueblo, sin embargo; la evolución de las acciones fue creando las condiciones y lo hizo posible. Las fuerzas rebeldes del capitán José Santiago Ercilla, Manolo Vázquez y Juan Giraldo en combinación con las fuerzas de José Botello - todos miembros de la columna 12 Simón Bolívar - elaboraron un plan para sustraer un compresor del central con el fin de utilizarlo para destruir las vías de comunicaciones entre Camagüey y Oriente y con ello evitar el paso de refuerzos de la tiranía hacia la zona oriental de la isla (objetivo que fue logrado). El plan de acción contemplaba el ataque por sorpresa el día 29 al amanecer al cuartel de Manatí para obligar a las fuerzas del ejército y a los guarda jurados a concentrarse en esa zona y así poder penetrar sin contratiempos en el central y tomar el compresor. Esto se logra el mismo día, aunque falló el factor sorpresa; sin embargo, los rebeldes llegaron a tener un completo dominio del poblado, pues el ejército sólo se mantenía en el cuartel, desde donde solicitaba desesperadamente refuerzos al mando superior, alegando al mismo tiempo que la población civil estaba evacuada y sólo quedaban “forajidos” en el poblado. Esto le facilitó el apoyo por vía aérea además de terrestre, produciéndose el ametrallamiento y bombardeo al poblado de Manatí por aviones de la dictadura el día 2 de Diciembre de 1958 en el que murieron 9 inocentes que junto a muchos más se habían refugiado debajo del piso del antiguo almacén de víveres, en el cual hizo explosión uno de los dos mísiles que impactaron su estructura. De haber detonado los dos, posiblemente no hubiese quedado nadie con vida.

A consecuencia del bombardeo fueron destruidos el citado almacén de útiles y la tienda hotel La Comercial y resultaron dañados en diversos grados algunas casas de familia y el almacén de víveres. También el parque José Martí recibió numerosos impactos de bala, – de los que aún conserva las huellas – más el impacto de un cohete que desapareció uno de sus bancos, volcando al propio tiempo gran cantidad de tierra hasta una de sus calles laterales. Interior del almacén de útiles dónde se puede ver el destrozo causado por la bomba.

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Casa de la familia Santos; muestra severos daños provocados por un cohete de aviación, el cual entró por el techo, perforó toda la pared y salió, explotando al costado de la vivienda al chocar con un riel de la vía férrea.

Las fuerzas rebeldes que tomaron el poblado de Manatí no fueron numerosas y ante la imposibilidad de sostenerlo frente a un importante refuerzo de la tiranía, muy superior en número y medios de combate que ya penetraba en las inmediaciones, se vieron obligadas a retirarse combatiendo el propio día 2 de Diciembre. Además, el objetivo principal de la acción se había sobrepasado y prolongar la estancia de la tropa en el lugar era un riesgo innecesario y una justificación para que los mandos militares de la tiranía continuaran el bombardeo sobre la población.

Una acción guerrillera donde también participan hijos del territorio de Manatí fue la toma de Bartle. En apoyo a la misma, el grupo de rebeldes al mando de José Santiago Ercilla (ascendido a capitán el 16 de diciembre de 1958) tenía como misión impedir la llegada de refuerzos por la dirección de Lebanón. Allí apostados enfrentaron a las fuerzas castrenses que pretendían rescatar a los soldados del poblado. En esta acción fue gravemente herido Ercilla; muriendo varios días después. El Ejército de la Tiranía exageró la recuperación de Manatí por sus fuerzas, presentándola como una victoria de importancia; esto se pudo constatar en documentos capturados al enemigo tras la victoria final del Ejército Rebelde.

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Ocupación del cuartel por las fuerzas rebeldes. Hoy día es la sede de la Dirección Municipal de Educación.







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