Saltar a: navegación, buscar

Mancha bacteriana del duraznero

Mancha bacteriana del duraznero
Información sobre la plantilla
Cancrosis.gif

La mancha bacteriana del duraznero es una bacteria que afecta a los cultivos de durazneros y ciruelos, dañando las hojas, frutos y ramas de la planta.

Otros nombres

  • Mancha bacteriana del duraznero
  • Cancrosis bacteriana del ciruelo
  • Bacteriose do pessegueiro (en portugués);
  • Bacterial leaf spot (en inglés);
  • Shot-hole (en inglés);
  • Black spot (en inglés);

Taxonomía

Bacterias: Xanthomonadales > Xanthomonadaceae

Sintomatología

En las hojas aparecen pequeñas manchas circulares a irregulares, algo más claras que el tejido que la rodea. Son más visibles en la cara inferior y luego se evidencian en la superior. Las manchas se extienden, los bordes aparecen algo angulares, se oscurecen hasta el púrpura o negro y el tejido que las rodea adquiere un color amarillo verdoso. Frecuentemente la parte central de la mancha cae dándole a la hoja aspecto de agujereada. Estas manchas se diferencian de las de otro origen por el halo que las rodea. En los frutos, el ataque es menos frecuente, aparecen unas manchas húmedas al principio, circulares, superficiales y con el centro algo hundido. Evolucionan luego al color violeta, toman consistencia corchosa y fácilmente despegable. Con el crecimiento del fruto, se llega a rajar la epidermis longitudinalmente. A veces se forman cancros, con exudado gomoso, amarillo sobre todo en épocas de gran humedad. En ramas, el primer síntoma es una mancha que puede involucrar más de una lenticela, húmeda al principio y que luego toma color púrpura, se hunde en el centro, terminando por formar un cancro. Estos se encuentran tanto en los nudos, como entre ellos, comprobándose, también en este caso, la presencia del exudado mucoso.

Propagación

La penetración se realiza directamente por las estomas. La bacteria permanece viva, durante el invierno, en los cancros de las ramas y es a partir de ellos que se producen las infecciones primarias en primavera, en las hojas y ramitas jóvenes. La diseminación se hace a través del viento, las lluvias y el rocío

Hospederos

Almendro, cerezos, ciruelo, damasco, duraznero, pelón

Distribución

Se le encuentra en todos los países donde se cultivan ciruelos y durazneros

Condiciones predisponentes

Temperaturas de 24 a 28 °C, con lluvias frecuentes pero suaves, acompañadas por fuertes vientos y densas neblinas.

Control cultural

Una medida para el control de esta enfermedad es una nutrición equilibrada pues existe correlación entre el vigor de la planta y el desarrollo de la enfermedad. Se recomienda en aquellos lotes donde se observaron defoliaciones importantes y síntomas de la enfermedad, se realice una primera aplicación para provocar la caída anticipada de las hojas y una segunda una vez que hayan caído la mayor parte de ellas. Para esto se debe utilizar cobre (Oxicloruro al 84%), con una dosis al cuatro por mil (4 kg en mil litros de agua) en la primera y al siete u ocho por mil (7 u 8 kg en mil litros de agua) en la segunda. Esto permitirá anticipar y concentrar la caída de hojas. Asimismo se logra que el cobre quede en la herida que éstas dejan al caer, con lo cual se evita que la bacteria perdure en la planta y pueda manifestarse en la campaña siguiente. Sin embargo, es importante destacar que estas aplicaciones no reemplazan a los tratamientos para el control de torque que deben hacerse posteriormente.

Control químico

  • Dodine
  • Fosetil-Al
  • Oxido cuproso

Fuentes