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Medicina Intensiva

Medicina Intensiva
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Concepto:Se define la Medicina Intensiva como aquella parte de la Medicina que se ocupa de los pacientes con alteraciones fisiopatológicas que hayan alcanzado un nivel de severidad tal que representen una amenaza actual o potencial para su vida y al mismo tiempo, sean susceptibles de recuperación.

Medicina Intensiva. Es una especialidad médica dedicada al suministro de soporte vital o de soporte a los sistemas orgánicos en los pacientes que están críticamente enfermos, quienes generalmente también requieren supervisión y monitorización intensiva.

Historia

El concepto de cuidados intensivos: La Unidad de Cuidados Intensivos fue diseñada como una unidad de seguimiento de pacientes graves por la enfermera Florence Nightingale. En 1854 comenzó la guerra de Crimea en la que Inglaterra, Francia y Turquía declararon la guerra a Rusia . En malas condiciones, la tasa de mortalidad alcanzó el 40% entre los soldados hospitalizados. Florencia y más de 38 voluntarios capacitados por ella se dedicaron a atender a los soldados heridos. La incorporación a la atención intensiva bajó la mortalidad a un 2%. Respetada y querida, fue la referencia entre los combatientes y figura importante de la decisión. Estableció las directrices y el camino a la enfermería y la Terapia Intensiva moderna.

Sistemas orgánicos

La medicina intensiva suele utilizar una aproximación al tratamiento de sistema por sistema, antes que una aproximación de tipo SOAP (subjetivo, objetivo, análisis, plan) más propio de los tratamientos de alta dependencia. Los nueve sistemas orgánicos clave (véase abajo) son considerados uno a uno sobre la base observación-intervención-impresión para producir un plan diario. Además de los nueve sistemas clave, el tratamiento en cuidados intensivos también incluye otros ámbitos de intervención como la salud psicológica, puntos de presión, movilización y fisioterapia, e infecciones secundarias.

Los nueve sistemas clave en medicina intensiva son: el sistema cardiovascular, el sistema nervioso central, el sistema endocrino, el tracto gastrointestinal (y la condición nutricional), hematología, microbiología (incluyendo el estado séptico), las periferias (y la piel), renal (y metabólico), sistema respiratorio. El suministro de cuidados intensivos se administra generalmente en una unidad especializada de un centro hospitalario llamada Unidad de Cuidados intensivos (UCI) o Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI). Muchos hospitales han destinado áreas de cuidados intensivos para ciertas especialidades médicas, tales como la Unidad de Cuidados Coronarios, la Unidad de Cuidados Intensivos Médica , la Unidad de Cuidados Intensivos Quirúrgica, la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica, Unidad de Cuidados Intensivos Neurológica, Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal, Unidad de Recuperación Nocturna Intensiva, y otras unidades, según el dictado de las necesidades y de los recursos disponibles de cada hospital. El nombre no está rígidamente estandarizado. A principios de la década de 1960 no estaba claro que fueran necesarias unidades de cuidados intensivos especializadas. Los recursos de cuidados intensivos eran trasladados a la habitación del paciente que necesitaba recursos y cuidados de enfermería adicionales. Rápidamente se evidenció que un espacio fijo donde estuvieran disponibles tanto el material como el personal especializado en medicina intensiva, proporcionaba una mejor atención al enfermo crítico que la administración de cuidados intensivos esparcidos por el hospital.

Equipo y sistemas

El equipo común en una unidad de cuidados intensivos (UCI) incluye aparatos de ventilación mecánica para asistir a la respiración mediante un tubo endotraqueal o una traqueotomía; equipos de hemofiltración para fracaso renal agudo, equipo de monitorización cardiovascular avanzados (lineas arteriales y catéteres de swan ganz); vías endovenosas para infusiones farmacológicas o para nutrición parenteral total, tubos nasogástricos, bombas de succión, drenajes y catéteres; y una amplia gama de fármacos incluyendo fármacos vasoactivos (inotrópicos por ejemplo), sedantes, antibióticos de amplio espectro y analgésicos.

Médicos e Intensivistas

El “modelo español” de Medicina Intensiva, similar al de algunos otros países, se caracteriza por:

  1. Considerar que la práctica de la Medicina Intensiva requiere poseer un conjunto específico de conocimientos, habilidades y aptitudes. Aunque muchos de estos rasgos son comunes con otras disciplinas clínicas, es la integración simultánea de todos ellos el que define el perfil profesional del especialista en Medicina Intensiva.
  2. Este cuerpo doctrinal y las habilidades y destrezas necesarias para el desempeño de la especialidad deben adquirirse bajo un programa de formación específico supervisado y avalado oficialmente por las autoridades sanitarias y académicas, que en España existe desde el año 1978 y está integrado en el sistema MIR (“Médicos Internos y Residentes”), única vía legal para la especialización médica en nuestro país.
  3. La práctica profesional de la Medicina intensiva exige la dedicación a tiempo completo a los pacientes integrados en su ámbito de actuación, siendo compatible con la labor docente y de investigación, pero no con las actividades profesionales de otras especialidades médicas, pues dada la complejidad de la medicina actual y la rapidez con que se suceden los avances científicos, no es posible estar preparado para ejercer actividades dispares con las máximas garantías. En Europa, a excepción de España y Suiza, la especialidad de Medicina Intensiva no es una especialidad independiente o primaria, sino multidisciplinaria. A partir de especialidades como Anestesiología, anestesia, Medicina Interna, Neumología, Cirugía, etc., tras un periodo de formación específico se adquieren las competencias necesarias para ejercer la especialidad.

Fuentes