Saltar a: navegación, buscar

Pasteurelosis

Pasteurelosis en los conejos
Información sobre la plantilla
CONE.jpeg
Es una de las enfermedades, más comunes de los conejos de granja.

Pasteurelosis en los conejos. La Pasteurelosis o infección por Pasteurella spp es una de las enfermedades, más comunes de los conejos de granja; se trata de una enfermedad de fácil contagio por vía aérea entre animales muy cercanos, o también de forma directa por contacto de madres a gazapos verticalmente, a través de estornudos, mucosidades, agua de bebida e incluso el personal también podría transmitirla.

Historia

El género Pasteurella está conformado por un grupo de bacterias caracterizadas por ser pequeños bacilos cocoides, gram negativos, patógenos fundamentalmente de animales aunque se ha visto afectando a personas inmunodeprimidas o personal que labora con animales .

Esta bacteria fue reportada por primera vez en 1878, por Bollinder, quien planteó la existencia de un germen que causaba una enfermedad mortal en animales silvestres y ganado bovino. Davaine y Gaffky en 1881, describieron el agente de la septicemia del conejo. Por lo general esta bacteria es endémica en colonias de conejos y la adquisición de la infección en los animales jóvenes es correlativa a la prevalencia en conejos adultos.

Si los conejos jóvenes son separados rápidamente de los adultos infectados, la posibilidad de infección para los jóvenes disminuye. La transmisión es fundamentalmente por contacto directo con las secreciones nasales, a partir de conejos infectados y puede ser incrementada cuando la rinitis induce estornudos y aerosolinización de las secreciones. Las colonias de conejos libres a Pasteurella multocida pueden ser establecidas por cesárea, por tratamiento con antibióticos o mediante la prevención con vacunas muertas o atenuadas.

Proceso de infección

La habilidad de los conejos a resistir a una infección por Pasteurella multocida depende en parte de la salud de la mucosa expuesta y la probabilidad de la producción rápida de anticuerpos mucosales (IgA) los que inhiben el crecimiento de la bacteria. La infección se instala, según opinión generalizada, en el tracto respiratorio.

El proceso infeccioso puede tomar formas diversas, desde la peraguda, agudas hasta la crónica. En el primer caso se observan pocos signos clínicos antes de que sobrevenga la muerte del animal. Entre las lesiones observadas predominan las propias de una septicemia generalizada.

En las formas crónicas pueden observarse la presencia generalizada de lesiones supurativas, que suelen afectar el tracto respiratorio, la conjuntiva y los tejidos encefálicos adyacentes. Se plantea que la bacteria penetra en el tracto respiratorio, primariamente en los nasales y cuando la infección es establecida, puede colonizar también los paranasales, oído medio, conducto lagrimal, órganos torácicos y genitales.

Su localización es muy amplia y se debe a que una vez que entran en el animal, favorecidas por otros agentes infecciosos concomitantes como Bordetella bronchiseptica, Micoplasmas o virus, unidos a factores ambientales externos desfavorables para los animales, provocan la infección y su posterior difusión por vías aéreas respiratorias y por la sangre a todos o algunos de esos órganos, finalizando incluso con la muerte de los animales tras una septicemia hemorrágica que afecta a órganos vitales.

En ocasiones los conejos pueden tener infección crónica de tejidos internos u órganos como oído medio o pulmón sin ningún signo de rinitis y ser negativos a Pasteurella multocida por cultivo nasal. Tanto la colonización como la enfermedad son influenciadas por factores relacionados con el hospedero y el patógeno.

Dadas estas diferentes manifestaciones de la pasteurelosis, que como hemos visto no son sólo respiratorias, y que ésta es una patología de colectividad; en las granjas afectadas podemos encontrarnos con individuos infectados por P. multocida en diferentes situaciones: animales muertos o moribundos; animales con síntomas respiratorios o de otro tipo, más o menos graves, rinitis, neumonías, mamitis, con presentaciones subclínicas, agudas o crónicas y animales que son portadores asintomáticos de Pasteurella que tras la infección expulsan bacterias con potencial infectante al ambiente, sin padecer síntomas de ningún tipo.

Si esta enfermedad no se controla eficazmente en sus inicios, la situación en granja puede llegar a ser tan grave que puede obligar al vacío sanitario y cierre temporal de la explotación. Dentro de los factores secundarios a esos agentes etiológicos, que podrían afectar al inicio y desarrollo de los problemas respiratorios de los conejos, hay algunos propios de los animales o endógenos y otros del ambiente que les rodea o externos, así como algunos relativos a los propios microorganismos; dentro de estos factores se encuentran:

Edad: Las conejas jóvenes y los gazapos al final del cebo parecen ser más propensos a sufrir procesos agudos; los animales adultos tienden a padecer procesos más crónicos.

Sexo: Los machos padecen con más frecuencia rinitis y coriza que las hembras.

Estado fisiológico: En las conejas madres tras el parto y en los gazapos después del destete, suelen agravarse estos problemas, probablemente por el estrés ocasionado.

Genéticos: Parece posible la selección genética de los conejos por su resistencia a estas enfermedades, lo que ayudaría de forma importante a su prevención y control.

Inmunológicos: La posibilidad de generar anticuerpos en los conejos vacunados con bacterianas o autovacunas podría reducir la incidencia de estos problemas.

Animales portadores: Los conejos enfermos o portadores asintomáticos de Pasteurella son una fuente de contagio para los demás, por lo que deben ser controlados a su entrada o eliminados de las granjas para reducir la incidencia de la enfermedad.

Tratamiento y prevención

Una vez que los animales han sido infectados de forma natural y muestren signos evidentes de enfermedad sistémica se recomienda su tratamiento con antibióticos de amplio espectro o específicos para este germen; dentro de éstos podemos citar los antibióticos (lactámicos (Penicilina, Ampicillin y Amoxicillin), los cuales interfieren en la síntesis de la pared celular de la bacteria.

Otros antibióticos como las cefalosporinas de primera generación (Cefalexina y Cefadroxil) han sido empleados con buenos resultados. La Eritromicina, Clarithromycin y Azithromycin, antibióticos de la clase macrólidos, interfieren con la síntesis de proteína bacteriana a nivel ribosomal, siendo esto uno de los mayores beneficios para el tratamiento de las enfermedades de tipo respiratorias por su elevada capacidad de penetrar tejidos del tracto respiratorio.

A pesar de lo efectivo de algunos antibióticos, el uso indiscriminado de estos ha traído consigo la resistencia de muchas cepas bacterianas a estos, lo que ha conllevado a tratar de buscar alternativas para prevenir una posible infección por esta entidad.

Diversos han sido los trabajos encaminados hacia la protección de los animales ante una infección por Bordetella bronchiseptica y Pasteurella spp fundamentalmente para los animales de laboratorio, los cuales por el uso para el cual están destinados requieren una calidad microbiológica definida y controlada.

La prevención de las enfermedades respiratorias con el establecimiento de un programa de vacunación en la masa animal constituye una de las medidas a tomar para el mantenimiento del status microbiológico requerido en estos sistemas de producción, lo cual unido al mantenimiento de las condiciones higiénico- sanitarias permite garantizar la calidad microbiológica de esta especie animal.

Otras de las vías para mantener las colonias de producción libres de muchos microorganismos de los cuales deben encontrarse libres estos animales es mediante la crianza en condiciones controladas (Aisladores o Zonas protegidas) las cuales garantizan que estos animales posean una micro biota estable y conocida, con lo que se favorece el desarrollo exitoso de cualquier investigación.

De forma general el conejo es una especie muy sensible a enfermedades y si no se tienen en cuenta en su crianza todos los requerimientos ambientales, de manejo, alimentación y un programa preventivo de salud, podrían incrementarse los índices de morbilidad y mortalidad en las colonias de cría. Esto trae consigo una afectación en la producción de esta especie animal tan cotizada por la industria médico farmacéutica, dado sus disímiles usos en las evaluaciones de vacunas, ensayos de pirógenos y pruebas toxicológicas, además de ser de gran utilidad en la producción de biológicos para microbiología.

En la Colonia de Conejos del CENPALAB el sistema de vigilancia epizootiológica está establecido desde 1993 con un parte diario de morbilidad y mortalidad por causas y categorías que permite hacer un análisis de la situación epizootiológica en cualquier momento y por el período que se desee; constituyendo esta una herramienta para el especialista veterinario que atiende esa instalación.

Como animales clasificados dentro de la categoría de convencionales, la colonia está expuesta al padecimiento de enfermedades típicas de esta especie animal, afectándolos las mismas enfermedades que reporta la literatura internacional, como son las cutáneas, las respiratorias, las gástricas y otras enfermedades individuales que constituyen causas de alta morbilidad y mortalidad de la población.

Tener en cuenta los trabajos de prevención y un buen manejo es de vital importancia para la crianza de esta especie animal. Si el cunicultor quiere evitar las pérdidas que causan las enfermedades debe extremar los cuidados y el aseo del conejar, pues siempre es preferible gastar en prevenirlas a perder lo invertido por no hacerlo.

La garantía de la calidad sanitaria de todo biomodelo se fundamenta en un riguroso cuidado de salud, basado en un control epizoótico diario, las observaciones clínicas, un diagnostico presuntivo y de certeza, pesquizaje y tratamiento cuando sea requerido; una transportación adecuada y una adaptación y/o cuarentena donde será utilizado.

El medio más recomendado para impedir la propagación de Pasteurella multocida es la segregación de los ejemplares infectados, sin embargo en muchas partes del mundo predominan los sistemas de producción intensivos en cuyo caso se recomienda la vacunación como medida preventiva.

Dadas las dificultades que todavía plantean la elaboración de vacunas vivas atenuadas, la lucha contra la enfermedad sigue dependiendo de vacunas preparadas con Bacterinas, que aunque presentan desventajas en comparación con las vacunas vivas han logrado prevenir las enfermedades respiratorias.

Fuentes

  • Bauwens E J, Spach D H, Schacker T W, Mustafa M M, Bowden R A. Bordetella bronchiseptica Pneumonia and Bacteriemia following bone marrow transplantation. Journal of Clinical Microbiology, 1992; 2474-2475.
  • Besselsen G D. Biology of Laboratory Rodennts. 2003.
  • Boffil P, Ramírez W, Martínez A. Manual de enfermedades infecciosas. 1980.
  • Brown S A. House. Rabbit medical problem. Rabbit Journal 2000.
  • Burns E H, Norman J M, Hatcher M D, Bemis D A. Fimbriae and determination of host species specificity of Bordetella bronchiseptica. Journal of Clinical Microbiology 1993; (31): 1838-1844.
  • Castillo R R, Sosa T, Alvarez E, Pérez I. Manual de Procedimientos Operacionales de Trabajo Colonia de producción de Conejos de laboratorio. 2001.
  • CCAC (Canadian Council on Animal Care). Guide to the Care and Use of Experimental Animals. Canadian Council on Animal Care. 211 pp. Ontario, Canada 1993.