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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-01-25

¿Giro de 180 grados en la economía mundial en el 2017?

SPUTNIK MUNDO 16 de diciembre del 2016 RUSIA

Javier Benítez

No habrá 'Brexit', habrá 'Bremain': el Reino Unido seguirá en la UE. Los bancos alemanes deberán ser rescatados, a la par de todos los de la región, pero crecerán las acciones de los bancos italianos un 100%. La UE lanzará un programa de estimulación y la Fed acelerará la subida de los tipos de interés. Mientras, el PIB de China crecerá el 8%.

Son algunas de las 10 outrageous predictions, las impactantes predicciones anuales para el 2017 que acostumbra a realizar el banco de inversiones danés Saxo Bank.

Estos 10 'cisnes negros', en muchos casos obedecerán a medidas desesperadas según el economista jefe de Saxo Bank, Steen Jakobsen. Aseguró que "después de un año en el que la realidad ha logrado superar incluso a las predicciones aparentemente más improbables, con la sorpresa del 'Brexit' y el resultado de las elecciones estadounidenses, el tema común de los 'cisnes negros' para el 2017 es que los tiempos desesperados provocan acciones desesperadas".

¿HABRÁ BREXIT?

¿'Brexit' o 'Bremain'? Los analistas de la entidad afirman que la UE terminará haciéndole todas las concesiones necesarias al Reino Unido para que permanezca en el bloque. Para el profesor de Economía Política de la Universidad del País Vasco, Joaquín Arriola, esta predicción obedece más a un deseo que a una realidad.

LOS BONOS ESTATALES DE EEUU

Según el augurio, la Fed, desesperada y empujada por el crecimiento de las tasas del dólar, seguirá los pasos del Banco de Japón para fijar los bonos del Tesoro a 10 años en 1,5%. Arriola opina que "con el nivel de endeudamiento tan elevado que tiene EEUU, no puede permitirse que las tasas de los títulos suban al mismo ritmo que las de descuento, por eso no es una tontería la predicción de que se establezca un techo a lo que el Gobierno de EEUU está dispuesto a pagar por sus títulos de deuda".

LOS ESTÍMULOS DE LA UE

La UE promueve un plan de seis años de estímulo de 630 mil millones de euros respaldado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Asimismo, habrá emisión de bonos UE, al principio orientado hacia un billón de euros de inversión en infraestructuras, reforzando la integración de la región e impulsando las entradas de capital en la UE.

"Lo que no es tan evidente es que exista capacidad de absorción en el mercado financiero global de un nivel de inversiones como el que se plantea con esas cifras", explica Joaquín Arriola.

BANCOS ITALIANOS AL PODER

Los bancos italianos se disparan y sus acciones crecerán más del 100%. El desencadenante sería un rescate a la banca alemana como consecuencia del daño provocado por los tipos negativos y el aplanamiento de la curva. Para el profesor de la Universidad del País Vasco, este augurio "es sorprendente que solamente se puede justificar si asumimos que Italia, con la aquiescencia de la Comisión Europea va a incumplir con lo que se supone que es una de las decisiones estrella de la Comisión y de los países miembro, que a partir del 2014 ya no iba a haber más dinero público para el rescate de entidades bancarias privadas".

INTERÉS PUNITORIO LLEGARÁ AL 25%

Lo que se conoce como el interés punitorio, cuando el pago de la cuota no se realiza en la fecha pactada, crecerá de forma drástica a mediano y largo plazo. Se espera que el aumento sea del 25% y como resultado, las empresas no eficientes se verán obligadas a cerrar. Arriola explica que "lo que es cierto es que todavía no se ha terminado el ajuste. Los acontecimientos recientes en Italia, los que vendrán dentro de poco en Alemania con el Deutsche Bank y otros bancos estatales, implica que va a profundizarse el proceso de quiebra de entidades, de nacionalización de algunas, y de concentración de activos de otras en un proceso de centralización creciente".

¿DRAMA SANITARIO EN EEUU?

Los expertos señalan que las reformas al sistema de salud en Estados Unidos después de que tome posesión el presidente electo Donald Trump, causarán pánico y provocarán un desplome en las acciones de las empresas del sector sanitario. Arriola no está de acuerdo con este vaticinio, al indicar que "precisamente las reformas que propone Trump están hechas a medida de las aseguradoras médicas y de las compañías farmacéuticas. Le dará una mayor oportunidad a las aseguradoras privadas para competir en el mercado cautivo que se ha creado con el Obamacare que obliga a todos los trabajadores a contratar un seguro".

RECUPERACIÓN DEL PESO MEXICANO

Tras una fuerte caída de la divisa mexicana se espera un crecimiento en el 2017 de las tasas debido a que los mercados comprenderán que sobreestimaron las amenazas de Trump contra México. Para nuestro analista, "los mercados siempre comprenden lo que quieren". Añade que "en la medida en que los planes previstos por Trump para variar sus relaciones con México son absolutamente irreales, imposibles de cumplir, efectivamente las malas previsiones que actualmente tienen los mercados sobre la evolución futura de la economía mexicana, se van a atemperar".

INGENTES GANANCIAS PARA EL BITCOIN

Con Trump, el gasto fiscal de EEUU duplica o triplica el déficit presupuestario, disparando el crecimiento y la inflación. Esto obliga a la Fed a acelerar la subida de tipos y el dólar toca nuevos máximos, con efecto dominó en los mercados emergentes, y hará que países como Rusia o China vean a este medio de pago como una alternativa parcial al dólar y la tasa crecerá desde los 700 dólares actuales a los 2 mil 100 dólares. "No es nada extraño que en torno al Bitcoin se establezcan procesos especulativos que reflejan en última instancia el desequilibrio que hay entre la oferta, la demanda, la acumulación de rentas en muy pocos sectores, y las posibilidades de rentabilidad en la economía productiva, pero eso no significa que el Bitcoin vaya a ser una moneda alternativa", analiza Arriola.

EL GIGANTE ASIÁTICO

El pronóstico destaca un crecimiento del PIB de China del 8% después de estimular las políticas fiscales y monetarias, y tras abrir los mercados de capitales para dirigir con éxito una transición al crecimiento impulsado por el consumo. Además, el índice bursátil Shangai Composite posiblemente doble los resultados obtenidos en el 2016. Arriola expresa al respecto que "China es siempre una sorpresa. Si consideramos el elevado crecimiento del año pasado como escaso para los parámetros chinos, sin duda un relanzamiento de la actividad económica supondrá un mayor crecimiento, con lo cual el escaso crecimiento de un 5%, se puede convertir en un elevado crecimiento del 8%".

LA CAÍDA DEL COBRE

El cobre caería hasta mínimos, con EEUU aumentando el volumen del proteccionismo, e introduciendo barreras comerciales que representarán problemas tanto para los mercados emergentes como para Europa. "Hay que tener en cuenta que el precio del cobre no ha seguido una evolución paralela a la del precio del petróleo, sino que se ha movido en una banda más estrecha, lo cual efectivamente puede provocar un reajuste por la cual el precio del petróleo y otras materias primas que han seguid una tendencia bajista en los dos últimos años, mejoren sus expectativas en 2017, y el cobre y otras que no han seguido esa evolución, empeoren", concluye Joaquín Arriola.

EEUU: preocupación mundial ante el cambio de época

REBELIÓN 18 de enero del 2017 ESPAÑA

Vicky Peláez

"No es ni siquiera el principio del fin. Es quizá el fin del principio". (Winston S. Churchill, 1874-1965)

Todos los procesos mundiales son cíclicos y la historia de la humanidad siempre estará en constante movimiento, tal es así que la multipolaridad del siglo XX, después de la desintegración de la Unión Soviética, cedió lugar al mundo unipolar bajo el dominio norteamericano caracterizado por el caos, la violencia y el desorden.

Sin embargo, después de dos décadas de la nueva 'Pax americana' y su orden global neoliberal, estos empezaron a colapsar y se inició una crisis global por el poder caracterizada por el descontento, la decepción y el desengaño, canalizados en EEUU con la elección de Donald Trump como presidente.

A tal extremo llegó la crisis global neoliberal que hasta los dos acérrimos veteranos partidarios y promotores del mundo unilateral Zbigniew Brzezinski y Henry Kissinger tuvieron que reconocer que para salir de la crisis actual era necesario crear una conexión trilateral entre EEUU, China y Rusia.

En el reciente Foro Oslo del Premio Nobel de la Paz, 'EEUU y la Paz Mundial después de la Elección Presidencial en EEUU', Brzezinski tuvo que reconocer que a pesar de los muchos esfuerzos de Washington y sus aliados de Bruselas no se pudo dislocar a Rusia, ni influir en el cambio de la política del Gobierno de Putin. Tampoco pudieron impedir la formación de la alianza entre Rusia, China e Irán. A esto se agrega también el fracaso del golpe de Estado en Turquía, detrás del cual estaban Norteamérica y la OTAN.

Entonces, de acuerdo a la conclusión de Brzezinski, en la era nuclear "la precaución y la colaboración deben prevalecer entre Estados Unidos, China y Rusia, si se desea evitar un conflicto fundamental". En otras palabras, el acierto de Zbigniew Brzezinski significa la necesidad del retorno al mundo multipolar bajo la dirección del G-3 (EEUU, China y Rusia). Henry Kissinger, a la vez, se convirtió en un asesor ad hoc de Donald Trump para mejorar las relaciones de Norteamérica con Rusia haciendo reconocer el espacio geopolítico de Moscú en el mundo actual pero siempre tratando de alejar a Rusia de China y de Irán. Ya no le quedaba otra alternativa a Washington y hasta uno de los más influyentes voceros del neoliberalismo, The Washington Post, tuvo que reconocer que "Putin ganó el año 2016". Lo interesante de la actual situación geopolítica, que tanto Brzezinski como Kissinger ya no están tomando en cuenta, es que la Unión Europea se convirtió por la voluntad de los burócratas de Bruselas en un simple satélite norteamericano.

Según la publicación alemana Spiegel Online, "el 15 de diciembre del 2016, Angela Merkel y sus colegas europeos decidieron transferir parte de su soberanía militar a EEUU". A tal extremo llegó la situación con la Unión Europea, que la publicación cita a Henry Kissinger, que alguna vez se preguntó: "¿A quién tengo que llamar si quiero hablar con Europa?". La respuesta es evidente, a partir del próximo 20 de enero habrá que llamar a Washington para consultar sobre esto a Donald Trump. Los varios emisarios de Berlín enviados a Washington ya informaron a Angela Merkel que a la Unión Europea (UE) le esperan años difíciles para las relaciones transatlánticas.

Los estudiosos de todos los países del mundo tratan de encontrar las causas del fracaso del actual orden global neoliberal. El editor asociado de Financial Times, Wolfgang Münchau, en su artículo 'The elite's Marie Antoinette moment' (27-11-16) afirmó que el "orden liberal global está colapsando porque la clase dominante global dejó de percibir el sentimiento del pueblo hacia el mundo".

Según Münchau, "la insurrección popular" tanto en EEUU como en la UE "está creciendo porque la gente tiene miedo a la reducción de protección de los consumidores y el aumento del poder de las transnacionales". En la percepción de este analista, la globalización neoliberal empezó a adquirir el carácter caótico y violento debido a la distribución extremadamente desigual de los ingresos impulsada por la elite mundial y por su política de "flujos incontrolables de capital y personas".

Münchau considera que "la acción más correcta sería dejar de insultar a los votantes, solucionar los problemas del sector financiero que está fuera de control, de los flujos de capital y personas y la distribución desigual de ingresos". Sin embargo, el 1% de los ricos y poderosos que controlan el mundo occidental jamás aceptará estas soluciones a la actual crisis neoliberal. Dale Carnegie, en su libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas (1936) anotó que "solamente el 15% de los más ricos y poderosos lo lograron a través de su conocimiento científico o técnico, mientras que el 85% restante obtuvieron su riqueza debido a la manipulación psicológica de la gente o usando lo que se llama 'la Ingeniería Psicológica'".

Refiriéndose a EEUU, el país está en manos, según los científicos políticos norteamericanos Martin Gilens (Princeton University) y Benhamin Page (Northwest University), de la plutocracia corporativa y financiera que excluyó a los ciudadanos ordinarios de la participación en las decisiones del Gobierno, especialmente en los últimos 20 años, lo que produjo descontento popular.

En realidad, Donald Trump y su equipo han utilizado precisamente los postulados de la Ingeniería Psicológica para lograr el voto de la clase obrera blanca y los sectores empobrecidos por la política de globalizadores acentuada especialmente desde la Presidencia de Bill Clinton en 1993. Durante los ocho años de Gobierno de Barack Obama, que se inició en el 2009, la "economía real", definida por el filósofo francés de origen argelino Pierre Rabhi como "un sistema orientado a destinar recursos para satisfacer las necesidades de la mayoría de la población", dejó de existir debido a la monetización de la economía orientada exclusivamente al proceso en el que "el dinero produce dinero".

La política exterior norteamericana desde el trágico 9/11 también había sido concebida por el sector industrial militar y el financiero como una forma de ganar dinero apoderándose de los abundantes recursos energéticos de Oriente Próximo.

Sin embargo, la guerra no solamente produce ganancias sino también estragos físicos y financieros al país envuelto en una aventura militar en calidad de agresor. La recuperación económica de la que hablan los medios globalizados de comunicación sigue siendo un deseo y no una realidad. De acuerdo al ex presidente del Council of Economic Advisers bajo Obama, Alan Krueger, "el 94% del aumento de puestos de trabajo —unos 10 millones— en la década pasada fue en calidad de 'trabajo alternativo'", es decir, empleo a tiempo parcial, contratistas o trabajo independiente que en la mayoría de los casos no aporta ningún beneficio.

La política exterior norteamericana del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, no lo hizo convertirse al presidente de la paz sino en promotor del caos. Como lo definió el político norteamericano Ron Paul, el líder norteamericano Obama ordenó "lanzar bombas sobre siete países y se convirtió en el primer presidente en la historia de EEUU bajo cuya dirección Norteamérica ha estado en guerra cada día durante los ocho años de su Administración". También durante su Presidencia se programó que EEUU no estaría presente, por primera vez desde el 1945, en tres negociaciones fundamentales de paz: primero, el Acuerdo de Minsk sobre Ucrania de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Francia y Alemania; segundo, la próxima cumbre sobre Siria en la que participarán Rusia, Turquía e Irán; y finalmente la reunión sobre el futuro de Afganistán con la asistencia de Rusia, China y Pakistán.

Precisamente, el caos propagado por la Administración de Obama en Oriente Próximo y la Unión Europea, sumado con la crisis económica, para la que Washington y Bruselas hasta ahora no encontraron una solución y se enfrascaron en todo tipo de acusaciones contra Rusia para distraer la opinión pública mundial, han creado las condiciones para el vacío del poder geopolítico. China y Rusia lo ocuparon inmediatamente, tal y como lo reconocieron Brzezinski y Kissinger, creando así las condiciones para el retorno al mundo de una nueva composición pluripolar mundial cuyo liderazgo sería compartido por EEUU, China y Rusia en el orden de países definido por Brzezinski.

No le queda otra alternativa a Donald Trump que seguir el camino del mundo multipolar, por lo menos mientras esté tratando de recuperar la economía norteamericana. Por mucho que hable el próximo presidente contra la globalización, este proceso seguirá su ritmo y Norteamérica tratará por supuesto de sacarle el máximo provecho, eso nadie lo duda.

Estados Unidos debe elegir la diplomacia antes que la guerra

REBELIÓN 16 de enero del 2017 ESPAÑA

Phyllis Bennis*

Las elecciones del 2016 y sus aterradoras consecuencias han llevado a millones de estadounidenses a un torbellino de racismo, xenofobia, histeria antinmigrante e islamofobia, que refleja y al mismo tiempo prepara el terreno para una política exterior aún más militarizada, guiada por el beneficio privado, antimusulmana y antinmigrante.

Todavía no sabemos si la política exterior de Donald Trump reflejará su anterior coqueteo con el aislacionismo o se acercará al intervencionismo militar furibundo del que son partidarios muchos de los generales que ha nombrado.

Sin embargo, incluso sin saberlo, debemos identificar cómo debería ser una política exterior no imperialista y verdaderamente internacionalista, una política exterior en la que el derecho internacional, los derechos humanos y la solidaridad global sustituyan a la “guerra global contra el terrorismo”.

Esta política empieza por recortar los presupuestos militares y acabar con las guerras, ocupaciones e injusticias climáticas que están generando las muchas crisis de refugiados que existen en el mundo.

Una nueva política exterior estadounidense debe ser amplia en su visión y en su alcance, y debe reconocer que la guerra no puede derrotar al terrorismo. A pesar de algunas buenas intenciones y de algunos discursos potentes, y a pesar de dar un nombre nuevo a la “guerra global contra el terrorismo”, el presidente Obama fue incapaz de romper con ella; de hecho, acabó ampliando considerablemente su alcance con el uso de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos y aumentado las campañas de bombardeos en Siria, Libia, Yemen y otros lugares, además de Iraq y Afganistán. El resultado de un incremento aún mayor de esta política por parte del gobierno Trump no será sino el incremento del fracaso.

Una política exterior progresista significa dejar de favorecer tanto económica como políticamente a los especuladores militares. Significa privilegiar la política sobre la guerra al tiempo que se rechaza el aislacionismo y se reconocen las obligaciones vinculadas a ser la nación más poderosa y rica de la historia.

Estados Unidos tienen la deuda global de ayudar a los pueblos y países del mundo. Es una deuda que se debe saldar rebajando drásticamente nuestro presupuesto militar de miles de millones de dólares. Estos miles de millones de dólares (todavía supone unos 54 céntimos de cada dólar de impuestos en el presupuesto federal) se deben destinar a prioridades internas urgentes (empleo, educación, protección del medioambiente, sanidad y más cosas), al tiempo que se dedica buena parte a la ayuda no militar a pueblos y naciones de todo el mundo. Esto es particularmente importante para aquellos pueblos cuyos tejidos sociales y cuyas economías han devastado las guerras y las sanciones estadounidenses. Entre otras cosas, nuestra nueva política exterior debería aumentar enormemente el apoyo humanitario a las personas refugiadas y a las desplazadas por las guerras y las crisis climáticas.

Cambiando este gasto militar podemos prever una política exterior que privilegie la diplomacia sobre la guerra. Debería empezar por proteger los éxitos diplomáticos del presidente Obama: el acuerdo nuclear con Irán, la normalización de las relaciones con Cuba y el acuerdo sobre el clima de París. Son elementos fundamentales del legado de Obama, pero están amenazados por Trump y un Congreso controlado por los republicanos.

Campañas similares de perfil alto y con una fuerte inversión en favor de la diplomacia en vez de la guerra y el militarismo se deberían emprender respecto a Siria y en general Oriente Próximo, y reflejar las a menudo citadas palabras de Obama (aunque a menudo ignoradas) reconociendo que “no existe una solución militar”.

Se debería empezar por retirar las fuerzas militares estadounidenses y detener los ataques aéreos, se debería seguir con un compromiso serio con otras potencias regionales y globales (en primer lugar, Rusia) para acabar la guerra en Siria. Estados Unidos y Rusia tienen que apoyar un alto al fuego permanente y presionar a sus respectivos aliados (Arabia Saudí, Turquía, Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y la oposición siria armada por una parte, y los gobiernos sirio e iraní, y Hezbolá por otra) para que acuerden un embargo total de armas a ambos bandos. Impedir que nuestros aliados regionales envíen armas estadounidenses a Siria (y detener la guerra saudí contra Yemen) fortalecería la capacidad de Washington para persuadir a Rusia de que lleve también a cabo esta desescalada.

En Israel/Palestina una nueva política exterior basada en la justicia significaría reconocer que ha sido un fracaso estrepitoso el organizado por Estados Unidos “proceso de paz”, que se basa en una solución de dos Estados y se arrastra desde hace casi un cuarto de siglo. La fuerza cada vez mayor del movimiento a favor de los derechos de los palestinos en Estados Unidos (y, a consecuencia de ello, el cambio en el discurso popular estadounidense acerca de esta cuestión fundamental) ofrece una oportunidad sin precedentes para que los líderes políticos reformulen la política estadounidense de manera que coincida con la opinión pública.

Los políticos podrían dejar en manos de la Asamblea General de la ONU el control de la diplomacia en esta cuestión y poner fin al apoyo que Washington presta al apartheid y la ocupación israelíes, y respaldar, en cambio, una política basada en el derecho internacional, los derechos humanos e igualdad, sin privilegiar a las personas judías o discriminar a las no judías.

Hasta el momento la política exterior de Trump es extremadamente opaca, pero nuestra propia política exterior progresista sigue siendo clara: es una política basada en la justicia, el internacionalismo y los derechos humanos. Ningunas elecciones pueden cambiarla.

  • Directora del Proyecto Nuevo Internacionalismo del Institute for Policy Studies e investigadora asociada del TNI y del Institute for Policy Studies de Washington DC.

Política económica entre el 2016 y el 2017

REBELIÓN 2 de enero del 2017 ESPAÑA

Argentina

Julio C. Gambina

Alfonso Prat Gay dijo en su momento, en una conferencia en EEUU, que el “trabajo sucio” ya estaba hecho. Se refería a las iniciales medidas económicas del gobierno Macri: la devaluación, el levantamiento a las restricciones cambiarias (Cepo), la eliminación o reducción de retenciones a las exportaciones, el arreglo con los acreedores en conflicto con más deuda y el ajuste de tarifas de servicios públicos.

Cuando se despedía, no dudó en hablar de “éxito” de su gestión, pese a la recesión y la inflación, coronado con un anuncio de 90 mil millones de dólares exteriorizados por el blanqueo, que podría llegar a 120 mil millones de dólares hacia fines de marzo cuando se exterioricen los inmuebles no declarados. Hay que pensar en un 10% de la exteriorización como potencial recaudación por multas.

De su propia boca escuchamos al Ministro saliente aludir al trabajo sucio y al éxito de la gestión, toda una confesión, que explicita beneficiarios y perjudicados.

Entre los primeros los grandes productores y exportadores, la gran banca y los especuladores, entre ellos los acreedores externos y nuevos prestamistas de la Argentina, y en general el gran capital hegemónico, pese a la recesión y la inflación. Claro, en materia de precios, son los sectores más concentrados los que explican la escalada de precios. No cualquiera puede incrementar los precios, y si no, veamos cuanto les cuesta a los trabajadores ajustar sus ingresos, ni hablar de los jubilados y los perceptores de planes sociales.

Los perjudicados son la mayoría de la sociedad, la gran masa de trabajadoras y trabajadores y el grueso de los pequeños y medianos productores y empresarios, en general, todos asociados a la capacidad de compra y venta en el mercado interno. Todos los datos de la economía muestran reducción de ventas y producción, por baja de consumo y capacidad adquisitiva de la mayoría de la población.

NUEVOS MINISTROS

Nicolás Dujovne se hará cargo del Ministerio de Hacienda desde el 2017. Ya anunció en conferencia de prensa sus objetivos concentrados en: a) bajar el déficit, b) aumentar el gasto en infraestructura, c) reducir impuestos, distorsivos dice, y d) comunicar buenas noticias a la sociedad.

El primer objetivo es contradictorio con el segundo, por lo que se supone el nivel de ajuste del gasto social será importante. Dice que no ajustará pero que estudiará a fondo todos los gastos, siempre para reducirlos, no para aumentarlos.

La línea del ajuste queda clara, mientras que los constructores se preparan para intervenir en las licitaciones de obra pública que estuvo frenada durante el 2016 para intentar frenar el déficit fiscal.

El esfuerzo por incrementar obra pública contrasta con la segura reducción del gasto social. Una muestra es el reciente conflicto en el Conicet o en el Ministerio de Educación.

La reforma tributaria suena a beneficios para los empleadores, una pista que surge del calificativo “distorsivo” para los tributos. Lo que se quiere con ese lenguaje es reducir el costo de contratación a los inversores, para mejorar la perspectiva de rentabilidad al capital.

Ni por asomo se piensa en reducir la alícuota del IVA, principal fuente de recaudación tributaria en la Argentina, un 8% del PBI, contra el 6% del impuesto a las ganancias, de los cuales, más del 2% recae en los pagos de la cuarta categoría que abonan unos 2 millones de trabajadoras/es.

Sobre la comunicación a la sociedad, la especulación se asocia a la trayectoria de comunicador liberal del columnista de La Nación y TN.

Convengamos que una cosa es comunicar como analista, de derecha o de izquierda, y otra muy distinta seguir explicando el ajuste y la regresiva reestructuración de la economía argentina en la gestión Macri.

Otra novedad es que el Ministerio se dividió en Hacienda y en Finanzas. En este último caso se ascendió a Luis Caputo de Secretario a Ministro. ¿El mérito? Haber tenido éxito en endeudar al país y hacerlo regresar al mercado de préstamos mundial, algo que se profundizará desde el mismo enero del 2017.

La nueva deuda estimada entre el 2016 y el 2017 será de 90 mil millones de dólares, una fuerte hipoteca para el conjunto de la sociedad argentina, la que se comunicará como un éxito, ya que supone que el país vuelve a ser sujeto de préstamos del sistema financiero mundial.

Para fundamentar el cambio de Ministros, Macri y sus funcionarios de la Jefatura de Gabinete apuntaron a mejorar el equipo, nunca a promover cambios en la política económica para beneficio social. Realizado el trabajo sucio, se busca profundizar el ajuste y la regresiva reestructuración a favor de la ganancia.

Claro que para ello tienen que disciplinar al conflicto social. Para eso tienen al Ministro del Interior y al de Trabajo que “dialogan” y pactan con la burocracia política y la sindical respectivamente. Saben de la tradición combativa del pueblo argentino y por eso se empeñan en controlar el conflicto y si pueden, contenerlo en la fragmentación que hace visible la protesta en la actualidad.

NUEVA SITUACIÓN MUNDIAL

El marco internacional continua desfavorable para la aspiración de atraer inversores. La situación mundial privilegia la orientación de capitales hacia los países capitalistas desarrollados, especialmente EEUU.

Luego del 20 de enero, con Donald Trump en Washington y su política de recuperación de la economía estadounidense, lo previsible será que la potencia imperialista actúe como una aspiradora de fondos de inversión de todo el mundo.

Sin contar, claro, que el mapa de la geopolítica cambiará en nuevas disputas entre los principales países del sistema mundial. Además de EEUU, habrá que contar a Europa, China y Rusia que no solo disputan destino de inversores, sino condiciones de beneficio de sus políticas nacionales.

El papel de Argentina es subordinado en esta ecuación global, y a no dudar, el destino seguirá profundizando la dependencia del capitalismo local en el sistema mundial.