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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-04-07

Asesinan a periodistas para disciplinar medios

LA JORNADA 31 de marzo del 2017 MÉXICO

Raúl Zibechi*

No son, no pueden ser, efectos colaterales e indeseados de la guerra contra el narcotráfico. Los periodistas críticos son uno de los objetivos. No el único, porque el blanco principal siguen siendo los de abajo organizados. El asesinato es el modo que tienen los de arriba, esa compleja alianza narco-empresarial-estatal, para desorganizar movimientos y para neutralizar a los periodistas críticos y a los medios (pocos) que los publican. Me resisto a verlo de otro modo, por la propia historia de los medios.

Hasta hace algunas décadas, hasta los años 70 u 80 (fechas algo arbitrarias), quienes ponían orden en las redacciones eran los jefes de sección: política, sociedad, cultura, y así. El consejo de redacción era una suerte de comité central en los diarios y revistas semanales, que eran los medios más difundidos, seguidos y apreciados por quienes deseaban informarse con un mínimo de calidad en cuanto a los análisis y el estilo.

El jefe de cada sección acostumbraba reunirse con el grupo de periodistas que le tocaba dirigir, les proponía temas y escuchaba alguna observación, menor porque el poder funcionaba de arriba abajo. Un viejo periodista tupamaro, que oficiaba luego de la dictadura uruguaya como editor del quincenario Mate Amargo, solía decir –medio en broma medio en serio– que el buen periodista se limitaba a preguntar cuántas líneas debía escribir (hasta entonces no se mentaban caracteres) y, sobre todo, si la nota debía ser a favor o en contra.

Con los años, la crisis de las jerarquías y, sobre todo, del patriarcado, las relaciones en los medios (por lo menos en la prensa que es lo que conozco), sufrieron un fuerte cimbronazo. A propósito, el consejo de redacción de Brecha está hoy integrado sólo por mujeres, la directora y las cuatro jefas de cada sección, son mujeres. Y jóvenes.

Más que cambio, un verdadero tsunami que habría dejado perplejos a los periodistas con los que nos formamos, muchos de ellos provenientes de la mítica Marcha, donde escribieron entre otros Carlos María Gutiérrez (autor de la primera entrevista a Fidel en Sierra Maestra y fundador de Prensa Latina junto a Rodolfo Walsh) y Gregorio Selser, quien también colaboró en La Jornada.

Hoy las redacciones son bien distintas. Los y las periodistas suelen tomar la iniciativa, proponen temas y definen las formas de abordarlos, encaran investigaciones sin esperar el visto bueno de sus jefes. Se comportan cada vez con mayor autonomía y, aunque pueden ser una minoría, saben lo que quieren y el modo de conseguirlo. Aunque no la conocí personalmente, Miroslava Breach debe haber pertenecido a esta estirpe y abrevado en el mismo pozo.

Lo que pretendo decir es esto: se asesina periodistas en vez de atentar contra medios, como se hacía antes; y ahí están las decenas de periódicos cerrados por las dictaduras o el atentado contra El Espectador en Bogotá por el grupo de Pablo Escobar, en el 1989, con más de 70 heridos. Los periodistas críticos –reporteros, fotógrafos, etcétera– son un objetivo en sí mismos, como lo son los dirigentes de movimientos antisistémicos.

En los 20 años que duró la guerra de Vietnam (1955-1975) fueron muertos 79 periodistas, habiendo sido el conflicto armado con mayor cobertura de prensa en la historia y uno de los más letales, con una cifra de muertos que, según las fuentes, superó los 4 millones. La cifra contrasta vivamente con los más de 120 periodistas asesinados en México desde el 2000, en una situación completamente diferente a la del sudeste asiático.

El aumento de los crímenes contra periodistas forma parte del control a cielo abierto que realiza el sistema, para lo cual se vale tanto de los aparatos armados del Estado como del narco. El modo de operar ha cambiado de forma radical en el pasado medio siglo.

A partir de Vietnam, donde el periodismo jugó un papel relevante a la hora de informar a la población, comenzaron a cerrarse puertas. Imágenes como la de la niña desnuda huyendo de un bombardeo con napalm o la cinta de un oficial ejecutando de un tiro en la cabeza a un guerrillero desarmado, contribuyeron de modo decisivo para volcar a la opinión pública –en particular a la estadounidense– contra la guerra.

En muchos sentidos el fracaso de Vietnam fue un parteaguas. Ahí nacieron las políticas sociales de la mano de Robert McNamara, quien se había desempeñado como secretario de Defensa durante Vietnam y luego como presidente del Banco Mundial, quien comprendió que las guerras no se ganan con armas. Esas política, devastadoras de la autonomía y autoestima de los de abajo, hasta el día de hoy, son hijas de la derrota militar yanqui.

Esos mismos años sucedieron dos hechos adicionales que vale recordar. Uno, el capitalismo contraataca al movimiento obrero con una completa reestructuración laboral, de la cual nace la automatización en los países centrales y la maquila en los periféricos.

Dos, la guerra contra las drogas hizo sus primeros ensayos contra el partido Panteras Negras, en EEUU a finales de la década de 1970, asesinando dirigentes y desarrollando el llamado Programa de Contrainteligencia, para aniquilar una organización que había conseguido hondos vínculos comunitarios. De la mano de la FBI se inundaron los barrios negros de drogas, como parte de la lucha contra la insurgencia.

A propósito, es necesario recordar que el periodista californiano Gary Webb fue suicidado en el 2004, presuntamente por los servicios de inteligencia estadounidenses, por sus investigaciones que pusieron en evidencia las conexiones de la CIA con la venta masiva de crack en barrios negros para financiar las guerras ilegales del Pentágono.

Es evidente que la alianza narco-estado-burguesía goza de buena salud, siendo uno de los más sólidos pilares de los regímenes llamados democracias. Pese al horror, no debemos perder el norte: los asesinatos forman parte de una guerra contra los pueblos. No matan por ser periodistas sino por su compromiso con los de abajo.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Escritor y activista uruguayo

“Muertes por desesperación” de los blancos de EEUU debido a la globalización

LA JORNADA 26 de marzo del 2017 MÉXICO

Alfredo Jalife-Rahme*

Dos economistas de la Universidad de Princeton, Anne Case y Angus Deaton, este último premio Nobel de Economía en el 2015, en una perturbadora publicación en The Brookings Institution, de la primavera del 2017, que ha impactado en los multimedia de EEUU, demuestran que los "blancos no-hispanos" estadounidenses de "edad mediana (de 45 a 54 años)" menos educados, quienes exhiben mayor desempleo y menos oportunidades de encontrar trabajo, fallecen en forma desproporcionada debido a una mayor incidencia de las "muertes por desesperación" (despair deaths) –que se subsumen en sobredosis de drogas, enfermedades alcohólicas y suicidios.

La nueva publicación es continuación de una previa de los mismos autores en Proceeding of International Academy Science del 2015, Creciente morbilidad y mortalidad en la edad mediana de los estadounidenses blancos no-hispanos en el siglo 21, que, con solo 15 años de seguimiento, extrapola en forma dramática una tendencia que se agudizará durante todo el siglo.

En una entrevista, Deaton sentencia que se trata de "una historia del colapso de la clase trabajadora blanca" cuando "el mercado laboral se ha volteado en su contra".

A mi juicio, ello explica la ignominiosa erección del "muro Trump" que comporta varios aspectos multifactoriales: guerra demográfica de los supremacistas blancos –primordialmente, de los desempleados–; guerra contra la importación de heroína que controla(ba) El Chapo Guzmán, y un asunto de "seguridad nacional", además de propiciar un suculento negocio para la empresa constructora de muros de Israel, desde Gaza hasta Texas: Magal Security Systems.

Más allá del vulgar reduccionismo mercantilista al que son adictos los fracasados economistas aldeanos del “México neoliberal itamita”, el trumponomics –que comporta una inversión de un millón de millones de dólares en manufactura/infraestructura– está destinado no solamente a la creación de empleos de los blancos abandonados y víctimas de una "carnicería" (Trump dixit), sino, también, a la lucha contra las "muertes de la desesperación" que generó y exacerbó la depredadora globalización que ha aniquilado a las clases medias, primordialmente de raza blanca, desde Gran Bretaña hasta EEUU, lo cual catalizó el Brexit y su hermano simbiótico del trumpismo a los dos lados del noratlántico anglosajón.

Nada menos que el tres veces candidato presidencial, muy cercano al defenestrado Nixon, del ala paleo-conservadora del Partido Republicano, Pat Buchanan, explaya en forma prístina el fenómeno del trumpismo y su corolario, el trumponomics, lo cual, a su juicio, le concedió el triunfo presidencial: "Trump vio a la parte del centro (Middle) de EEUU recular por el cambio demográfico fomentado por las invasiones del Tercer Mundo, y prometió frenarlas. Mientras nuestras transnacionales quemaban incienso en el altar de la economía global, Trump visitó a las víctimas de la clase trabajadora. Y aquellos estadounidenses olvidados en Pennsylvania, Ohio, Michigan y Wisconsin le respondieron" y siguieron su mantra: "EEUU primero".

El estudio de los dos economistas de Princeton es sumamente revelador porque se concentra en un segmento de edad mediana de los "blancos no-hispanos" cuando otros estudios sobre la sobredosis de heroína/fentanilo prevalece en el segmento de los pudientes jóvenes blancos millennials: nacidos después del 1980 y la primera generación del nuevo milenio.

Siempre me he rebelado contra la dictadura semántica de la racista y clasista Oficina del Censo de EEUU que en forma incorrecta utiliza "hispano" en lugar del más correcto término de "latino".

Si el factor de la "no-educación" brilla intensamente en el deterioro de la salud física y mental de los desempleados blancos no-hispanos, en el segmento de los millennials blancos no es el común denominador ya que sus drogadictos pertenecen a la clase pudiente y universitaria.

Los autores colocan en la picota a los opiáceos, pero no se les escapa que la causa principal es la globalización.

Un tuit de Buzz Feed News sintetiza uno de los hallazgos del estudio: "la tasa de mortalidad para los blancos de edad mediana sin estudios universitarios se ha disparado en la pasada década, pese a que las tasas de muerte para los afroamericanos y los hispanos han continuado su declinar".

La ausencia de salarios estables y bien pagados para este segmento de blancos ha provocado estragos mentales: dolor, distrés y disfunción social que se han exacerbado debido a la falta de solución de su causal.

Las "muertes por desesperación" se acompañan de una participación reducida de la fuerza laboral, disminución en las tasas de matrimonio e incrementos en reportes de pobre salud física y mental que carecen de apoyo socioeconómico: "el efecto combinado significa que las tasas de mortalidad de los blancos con un grado no mayor a secundaria, que eran alrededor de 30% menos que las tasas de mortalidad de los afroamericanos en el 1999, creció 30% más que la de los afroamericanos en el 2015". ¡Vaya drama! Las "muertes por desesperación" van de la mano con una disminución en el progreso contra la mortalidad de las enfermedades cardíacas y el cáncer, los dos máximos asesinos de la mediana edad.

Según Chicago Tribune, "esta dinámica ayudó a alimentar el ascenso del presidente Donald Trump, quien ganó un amplio apoyo entre los blancos con solo un diploma de secundaria".

El grave problema se acentúa debido a que al unísono de la automatización/robotización, los desempleados blancos sin estudios universitarios recibirán ingresos menores en el futuro.

Aquí se derrumba el mito de que los desempleados blancos sin educación universitaria no ocuparían los trabajos de faena que ejercen los migrantes latinos, ya que, como se desprende del estudio de marras, la tendencia "consistente" es que el segmento de hombres que padecen la "muerte por desesperación" desciende cada vez más los escalones degradantes de trabajos menos calificados.

Chicago Tribune expone que en otras investigaciones han encontrado que "los estadounidenses con solo diplomas de secundaria tienen menos probabilidad de casarse o de comprar un hogar, pero que tienen más probabilidad de divorciarse si llegaran a casarse". A juicio de Deaton, toda esta constelación psico-socio-económica adversa encamina a la desesperación de los afectados.

Los puntos geográficos más golpeados incluyen los estados de los Apalaches, como West Virginia y Kentucky, que también abarcan áreas como Maine, Baltimore y la parte oriental del estado de Washington, cuyos "patrones son evidentes en los sectores rurales y pequeños condados con algunas amplias áreas metropolitanas".

En forma comparativa, el mismo segmento estudiado en Europa con educación limitada ha reducido sus tasas de muerte, lo cual se atribuye a sus programas sociales y a su red de seguridad social.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Analista mexicano de origen libanés, especialista en geopolítica

Macri: negacionismo y neoterrorismo de Estado

LA JORNADA 29 de marzo del 2017 MÉXICO

José Steinsleger*

Luego del segundo recreo, las autoridades del colegio dispusieron que nos fuéramos a casa. Pocas horas después, a las 12:40 pm del 16 de junio del 1955, empezó el bombardeo aéreo en Plaza de Mayo. Desde la azotea del edificio donde vivía, divisé el espectáculo con mi familia y vecinos, pasándonos el único prismático disponible.

El vecino del 1°D descorchó una botella de vino, otro arrimó carbón para los "choricitos" y las señoras se pusieron a freír empanadas. El odioso del 4°B y el presumido del 5°A, que no podían verse, se confundieron en democrático abrazo: "¡Viva la Patria, carajo!" Y cuando un boletín oficial comunicó que las clases quedaban suspendidas "en todo el territorio nacional", salté con alegría y corrí al conventillo (vecindad) de Enzo. Donde para mi sorpresa, el aire se cortaba con cuchillo.

Para el capitán de fragata Jorge Alfredo Bassi, los deseos se habían hecho realidad. Al escritor Isidoro Ruiz, confesó que tanto le había impactado el relato del piloto japonés Mitsuo Fuchida (líder de la primera ola de ataques sobre Pearl Harbor) que lo hizo imaginar la Casa Rosada ardiendo como aquella base estadunidense en el Pacífico.

Desafortunadamente, en la Plaza de Mayo y calles aledañas, en lugar de buques de guerra o portaviones, sólo circulaban transeúntes en un día laborable y rutinario más. Así es que "libertadores" de la Armada como Bassi, se conformaron con abrir fuego sobre un autobús escolar lleno de niños que quedó carbonizado, y contra 308 civiles despedazados por la metralla aérea.

Las clases se reanudaron y mi compañero Bruno apareció con una cinta negra y gruesa, cosida en la manga del guardapolvo blanco. Por primera vez, oí a un niño de mi edad decir algo que me parecía inconcebible: "mi papá murió en el bombardeo". Ya no entendía nada de nada, y menos cuando el maestro nos explicó que el papá había muerto "en defensa de los trabajadores".

Tres meses después, Perón fue derrocado. Los vecinos redoblaron su alegría, y los del conventillo su tristeza. Socialistas y conservadores, radicales y comunistas, intelectuales progre y liberales, celebraron el golpe cívico-militar-eclesiástico. Y mis amiguitos me emplazaron a elegir entre ellos y Enzo, a quien civilizadamente calificaban de "negro" y "peronista".

Dado que el entorno familiar se decía "democrático" y "liberal", me tomó años entender que el cuadro referido, daba cuenta de una larvada realidad social. La historia venía de lejos. Pero el 1955 actualizó el acta de nacimiento de las oligarquías, para dar paso a una violencia racial y clasista, metódicamente cultivada por sus pontífices culturales, que a partir del 24 de marzo del 1976 alcanzó cotas sublimes de abyección y degradación.

Toda memoria es selectiva. No obstante, no hay memoria neutral, o sin conciencia que explique sus contenidos. Por esto, a 62 y 41 años de los hechos referidos, sólo puedo valorar con emoción la conciencia renovada de millones de jóvenes que en las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país, se movilizaron para conmemorar el 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Un día que para las autoridades del gobierno de Mauricio Macri (hijos y nietos de los genocidas del 1955 y el 1976), fue aprovechado para denostar una vez más a los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, que a juicio de ellos habrían "politizado" la causa de los derechos humanos.

Por ejemplo, el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, dijo: "Hoy tenemos otra agenda, con los derechos humanos de los vivos". Pero en sus tuits, el "apolítico" exgerente de la editorial Random House Mondadori,aseguraba que su golpe de Estado favorito había sido el del 1955. Y el célebre periodista mercenario de Clarín Jorge Lanata, exhumó un lamentable texto del filósofo búlgaro Tzvetan Todorov (1939-2017), para retomar la infame "teoría de los dos demonios".

En el diario español El País ("Un viaje a Argentina", 7/12/10), Todorov comparó a las organizaciones guerrilleras de los años 70, con… el genocidio de Camboya. Emulando al genial Rudyard Kipling y aquellos escritores colonialistas del siglo XIX, el galardonado Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2008) aseguró que, a pesar de visitar por primera vez Argentina y haber permanecido una semana en Buenos Aires, vio cosas que a “…los habitantes del lugar se les escapan”.

Así pues, Todorov leyó que en el "Catálogo Institucional de la Memoria" se dice: "Indudablemente, hoy la Argentina es un país ejemplar en relación con la búsqueda de la Memoria, Verdad y Justicia". Estimación que el laureado búlgaro comentó muy comedidamente: "Pese a la emoción experimentada ante las huellas de la violencia pasada, no consigo suscribir esta afirmación".

Todorov añade que en ninguno de los lugares de la Memoria visitados observó “…el menor signo que remitiese al contexto en el cual, en el 1976, se instauró la dictadura, ni a lo que la precedió y la siguió…”. Su conclusión, "las causas nobles no disculpan los actos innobles", cayó de perillas entre los ilustrados y cínicos exégetas del terrorismo del Estado, que en el 2015, así como en el 1955 y el 1976, volvieron al poder. Aunque esta vez, "democráticamente".

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Escritor y periodista argentino residente en México

Los futuros de Europa

ESTRELLA DIGITAL 25 de marzo del 2017 ESPAÑA

El Viejo Mundo está de cumpleaños y se replantea su futuro, aparentemente

Carlos Penedo*

Sumamos 508 millones de personas y 28 países, contando con el Reino Unido; sorprende la rapidez con que toda Europa tras el referéndum del Brexit ha pasado a nombrar ya 27 y sin embargo no ha descontado 64 millones de británicos a la Unión. Se aconseja desde esta columna paciencia sobre el proceso de desconexión británica y no dar por seguro el resultado final hasta ver en el informativo la instalación de la garita policial, el control de pasaportes y la barra fronteriza en el campo de Gibraltar. Douane, customs, zoll, aduana.

Seis décadas se cumplen desde el arranque de la construcción política de Europa tras la segunda guerra mundial. En realidad se conmemora la firma en marzo del 1957 de los Tratados de Roma, por Alemania (entonces Occidental o Federal), Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos.

De seis países a 28, tomando Bélgica como uno y Alemania como otro, no como el medio que firmó el certificado europeo de nacimiento. Este crecimiento numérico sintetiza el éxito del proyecto político de Europa, su expansión permanente, hasta hoy; y explica también muchas de sus dificultades.

Los tratados fueron tres y crearon la Comunidad Económica Europea, algo sobre energía atómica y se incluía el carbón ya acordado seis años antes. Desde Maastricht 1992 hablamos de Unión Europea.

Con motivo de este 60 aniversario, la Comisión Europea ha elaborado un documento de prospectiva, ejercicios siempre bienvenidos, siempre interesante: "Libro blanco sobre el futuro de Europa. Reflexiones y escenarios para la Europa de los Veintisiete en el 2025".

Lo primero que hay que aclarar es quién hace el documento. La Comisión es el Gobierno de la Administración europea y las políticas comunes, que comparte el mando con los Estados miembros y en menor medida con el Parlamento; junto con otras instituciones como el Banco Central Europeo, que va por libre, el Tribunal Superior de Justicia y otras cosas menores que forman en conjunto la UE.

Con apariencia de falsa objetividad, falsa porque la Comisión es parte del mando y del proceso, plantea cinco escenarios sobre cómo podría evolucionar Europa de aquí al 2025 dependiendo del camino que decida tomar.

Escenario 1. Seguir igual. Uff.

Escenario 2. Solo el mercado único. La UE de los 27 se centra gradualmente en el mercado único al no alcanzar acuerdos los Estados miembros en un número creciente de ámbitos.

Escenario 3. Los que desean hacer más, hacen más. La UE de los 27 sigue funcionando como en la actualidad, pero permite a los Estados miembros que lo deseen una mayor colaboración en ámbitos específicos, como la defensa, la seguridad interior o los asuntos sociales. Surgen una o varias 'coaliciones de voluntades' (esta expresión recuerda a las guerras de Bush junior). Los tiros parece que van por aquí.

Escenario 4. Hacer menos pero de forma más eficiente. La UE de los 27 centra su atención en aumentar y acelerar los logros en los ámbitos de actuación prioritarios que ha elegido, mientras que interviene menos en los que se percibe que no aporta valor añadido. Centra su atención y sus recursos limitados en un número reducido de ámbitos políticos.

Escenario 5. Hacer mucho más conjuntamente. Los Estados miembros deciden compartir más competencias, recursos y tomas de decisiones en todos los ámbitos. Las decisiones se adoptarían con mayor rapidez a nivel europeo y se aplicarían con celeridad.

Hay que agradecer que se mencionen aunque dispersas las debilidades, qué ha fallado o a qué se teme: aparecen aquí y allá que "para demasiada gente la UE no estuvo a la altura de sus expectativas al enfrentarse a la peor crisis financiera, económica y social de su historia", cierto.

Se critica la práctica de echar la culpa a Bruselas de los problemas y atribuirse el mérito de los logros en el país respectivo.

"La confianza de los ciudadanos en la UE ha disminuido", reconocen.

"Cerrar la brecha existente entre las promesas y su cumplimiento es un reto constante", que se debe en parte a que "la UE no tiene una arquitectura fácil de entender"; nada se apunta como solución.

"Existe un desfase entre las expectativas y la capacidad de la UE de colmarlas", se reitera.

Todo el que pone algo por escrito arriesga y se expone a la crítica, el documento tiene olvidos y lagunas, agujeros negros que son interpretables independientemente de la voluntad o no de los redactores.

Aquí apunto dos. Por una parte, poco se escribe sobre la Europa social, una clamorosa ausencia cuando es apuntada como obligada salida de una Europa que se ha distanciado del ciudadano cuando peor lo estaba pasando. Habla mucho el documento de comercio, de euro, de unión económica y monetaria, de inmigración y fronteras, nada de empleo, de protección social, de ciudadanía, de derechos, de corrección de desigualdad entre personas o territorios.

La segunda objeción al documento de la Comisión Europea apunta hacia la política exterior y de seguridad: "La OTAN seguirá aportando seguridad militar a la mayoría de los países de la UE, pero Europa no puede ser ingenua y debe velar por su propia seguridad. Ser un 'poder blando' ya no es suficiente cuando la fuerza puede prevalecer sobre la ley", afirma el documento como verdad revelada, no como escenario.

Curiosamente en los cinco futuros imaginados la Comisión Europea incluye que se refuerza la cooperación o el trabajo conjunto en seguridad y defensa (salvo en la reducción al mercado único), algo poco probable a pesar de los anuncios recientes, que probablemente se queden en algún avance en competencia empresarial e incluir el sector de la seguridad en las ayudas de I+D, método ya clásico para financiar programas de armamento. Si hay menos Europa no habrá seguridad y defensa compartida, y si la cosa sigue más o menos igual pues poco se avanzará en un asunto directamente ligado a la soberanía nacional.

El reciente documento de la Comisión Europea ignora además su propia "estrategia global para la política exterior y de seguridad", que con el título de "Una visión común, una actuación conjunta: una Europa más fuerte", presentó en julio del 2016 la responsable de exteriores y también vicepresidenta de la Comisión, Federica Mogherini.

Se apunta en ese documento hacia una autonomía estratégica de Europa, un enfoque global de los conflictos, plantea "reforzar nuestra seguridad y defensa en plena conformidad con los derechos humanos y el Estado de derecho". Frente a las guerras preventivas, "diplomacia preventiva", y aparece varias veces en el texto mencionado el acuerdo nuclear con Irán como un ejemplo práctico.

Por tanto, el presidente Juncker no se habla mucho con la vicepresidenta Mogherini.

Un diagnóstico de la actualidad comunitaria podría indicar que se ha impuesto la resolución bilateral de los asuntos, la renacionalización de las políticas y el protagonismo exclusivo de la Europa financiera y monetaria.

La Comisión Europea reconoce que los cinco escenarios no son excluyentes, que es engañoso reducir el debate a una elección entre más o menos Europa, aunque así lo presenta para incentivar el debate.

El futuro será una combinación de elementos y dependerá de la iniciativa política por un proyecto común cuando Reino Unido está en el camino de salida y Francia, Alemania e Italia tienen elecciones pendientes que centrarán su foco en asuntos internos.

"Durante generaciones, Europa siempre ha sido el futuro", escribe la Comisión Europea. Que siga siendo así dependerá de la propia Comisión y de los 28 Estados que forman la UE.

La realidad es que las instituciones comunitarias están hoy pilotadas por políticos e ideología de clara orientación liberal-conservadora, que alguna responsabilidad tendrán en la salud del enfermo.

Al ciudadano le toca votar cuando le consultan para cambiar o no la relación de fuerzas y presionar en lo que pueda.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista, master de la UAM