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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-04-11

Ecuador: el pueblo dijo ni un paso atrás

LA HAINE 3 de abril del 2017 ESPAÑA

El viejo topo de la historia continúa su labor y aquí, en la mitad del mundo, un pueblo consciente tomó el futuro en sus manos

Atilio Borón*

La victoria obtenida por Alianza País en el balotaje del 2 de Abril confirma que el pueblo ecuatoriano supo discernir lo que estaba en juego: la continuidad de un gobierno que marcó un antes y un después en la historia contemporánea del Ecuador o el suicida salto al vacío, emulando la tragedia argentina.

Lenin Moreno y Jorge Glas representan la consolidación de los avances logrados en numerosos campos de la vida social durante diez años bajo el liderazgo de Rafael Correa; su adversario, Guillermo Lasso, personificaba el retorno de la alianza social que tradicionalmente había gobernado al Ecuador con las desastrosas consecuencias por todos conocidas.

Un país con grandes mayorías nacionales secularmente sumidas en la pobreza, con índices de desigualdad y exclusión económica, social y cultural aberrantes. Una nación víctima de la insaciable voracidad de banqueros y latifundistas que saqueaban impunemente a una población que tenían como rehén y que, en su desenfreno, provocaron la megacrisis económica y financiera del 1999.

En un alarde de falsificación de los hecho históricos a esa tremenda crisis la denominaron, amablemente, “feriado bancario”, a pesar de que en su vorágine acabó con la moneda ecuatoriana, que fue reemplazada por el dólar estadounidense, y provocó la estampida de unos dos millones de ecuatorianos que huyeron al exterior para ponerse a salvo de la hecatombe.

Son varios los factores que explican este alentador resultado, para Ecuador y para toda América Latina.

Uno: los traumáticos recuerdos del 1999 y el descaro con que los agentes sociales y las fuerzas políticas de aquella crisis –antes que nadie Guillermo Lasso- proponían la adopción de las mismas políticas que la habían originado. La candidatura de la derecha manifestó que ampliaría los márgenes de autonomía de las fuerzas del mercado, reduciría el gasto público, privatizaría la salud y la educación, bajaría los impuestos y acabaría con la hidra de siete cabezas del supuesto “populismo económico”.

La política social sería recortada porque sin decir cómo, Lasso aseguraba que crearía un millón de nuevos empleos en cuatro años, pero se cuidó muy bien de notarizar esta promesa en el programa de gobierno que, tal como lo prescribe la legislación electoral, inscribió ante un escribano público. En el terreno internacional, Lasso declaró que cerraría la sede de la Unasur, entregaría a Julian Assange a las autoridades británicas y se alejaría de todos los acuerdos y organismos regionales como la Unasur, la Celac y el Alba.

Dos, el intenso trabajo de campaña hecho por el binomio Moreno-Glas, que le permitió establecer un profundo vínculo con la base social del correísmo y de llevar a cabo, de nueva cuenta, una extenuante recorrida por las 24 provincias del país, afianzando una presencia territorial y organizacional cuyos réditos fueron evidentes a la hora de abrir las urnas. Otro factor explicativo, el tercero, fue el apoyo de Correa y su denodado esfuerzo por apuntalar con una vertiginosa dinámica gubernamental, la campaña de la fórmula oficialista. Si algo hacía falta para ratificar el carácter excepcional de su liderazgo era esto: una victoria inédita en la historia ecuatoriana porque nunca antes un gobierno se había reelegido al cambiar la candidatura presidencial.

En línea con esto hay que recordar que en la primera vuelta Alianza País había obtenido la mayoría absoluta de los diputados a la Asamblea Nacional y que un 55% de la ciudadanía votó a favor de la propuesta del gobierno de prohibir que los altos funcionarios y gobernantes pudieran tener sus dineros invertidos en paraísos fiscales. En otras palabras, apoyo interno en lo institucional y en el plano de la sociedad civil no le faltará al nuevo presidente.

En los días previos predominaba en los ambientes de la Alianza País una profunda preocupación. Las encuestas no estaban arrojando los resultados que se esperaba y ponían en cuestión el entusiasmo militante con que Moreno y Glas eran recibidos en todo el país. La campaña de terrorismo mediático fue de tal magnitud y bajeza moral, y este es el tercer factor que hay que tomar en cuento, que hizo que el votante aliancista temiese manifestarse ante las preguntas de los encuestadores.

Las acusaciones lanzadas en contra de Correa y Glas eran tan tremendas como carentes por completo de sustancia. Lo significativo del caso es que la derecha acusaba en los medios pero se abstenía de hacer una denuncia en los tribunales.

Como dijo uno de los observadores en la reunión con la gente de CREO-SUMA: “no queremos chismes, aporten datos concretos”. Nunca lo hicieron. Pero, abrumada e intimada por esta artillería mediática (que contó con la activa colaboración de algunos “dizque periodistas” argentinos, en realidad agentes de propaganda al servicio de las peores causas) y por las veladas amenazas de los profetas de la restauración una parte significativa de los encuestados se definían como “indecisos” cuando en realidad no lo estaban. La verdad salió a la luz a partir del escrutinio.

En una nota anterior decíamos que esta elección sería la “batalla de Stalingrado” (http://lahaine.org/fE0Y), porque de su desenlace dependería el futuro del Ecuador y de América Latina. Una derrota daría pábulos a la derecha regional y aceleraría la modificación regresiva del mapa sociopolítico sudamericano, fortaleciendo a los tambaleantes gobiernos de Argentina y Brasil, protagonistas fundamentales del actual retroceso político, y refutando la tesis de algunos analistas agoreros que se apresuraron a decretar el “fin del ciclo progresista” mientras el finado seguía respirando.

La victoria de Alianza País confirma que la lucha continúa, que los traspiés experimentados en fechas recientes son sólo eso, que el viejo topo de la historia continúa su labor y que aquí, en la mitad del mundo, un pueblo consciente tomó el futuro en sus manos y dijo “ni un paso atrás”. Como lo afirmara Correa, hicimos mucho pero queda mucho más por hacer. Haber ganado esta batalla crucial es una gran noticia no sólo para los latinoamericanos sino para todos quienes, en el resto del mundo, pugnan por poner fin a la barbarie neoliberal. ¡Salud Ecuador!

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Politólogo y sociólogo argentino

La OEA, ministerio de las colonias

ALAI 30 de marzo del 2017 ECUADOR

Crismar Lujano y Sergio Martín-Carrillo*

En el 1948 nacía la Organización de Estados Americanos (OEA), heredando el rol que hasta ese momento habían tenido las Conferencias Interamericanas, que se venían celebrando en el continente desde el año 1889 y eran las mejores representantes del panamericanismo dirigido desde los Estados Unidos.

Desde el mismo momento de su nacimiento, la OEA se enfrentó a las visiones propias de los países latinoamericanos y caribeños.

Es así como Estados Unidos se convertía en el principal opositor a la creación en el seno de las Naciones Unidas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que finalmente nacía en ese mismo año 1948 y venía a disputar el espacio y la visión panamericanista.

La OEA está actualmente integrada por 35 países. Decir que está dirigida por los Estados Unidos no resulta un brindis a la retórica antiimperialista. No hay más que ver su financiamiento para entender de modo claro a quién obedece y para quién trabaja.

Estados Unidos financia el 80% del presupuesto del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, que se ha convertido en los últimos años en la principal punta de lanza contra el Gobierno democrático de Venezuela.

Por otro lado, es la Secretaría General de la OEA la encargada de preparar el programa anual para la asignación de fondos a cada uno de los ejes temáticos de la institución.

Es aquí donde se determina el poder de cada Estado sobre la Secretaría General, que se basa en cuotas ligadas a las asignaciones de cada uno de los miembros.

En el 2015, Estados Unidos financió con 2 mil millones de dólares, lo que representó el 52% del total de su presupuesto. Queda claro, por tanto, a quién debe obedecer el secretario general Luis Almagro.

Tan solo año y medio después de que Luis Almagro fuera elegido al frente de la Organización, se comenzó una fuerte reforma institucional que venía a reforzar el poder de los estados en función de sus aportaciones, alejando aún más el funcionamiento de cualquier tinte que pudiera sonar a democrático.

La reforma incluía un recorte de 10,5 millones de dólares en su presupuesto anual, monto que principalmente venía de la reducción de personal y la eliminación de algunos programas.

Mientras que otros ejes como el de Derechos Humanos, con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana, obtenían una duplicación en el monto de sus recursos.

Pero la pregunta es si la OEA contaba con cada vez menos recursos ¿de dónde obtenían la CIDH y la Corte Interamericana los mismos?

Según un estudio elaborado por Indian Law, la duplicación de recursos provenía de donaciones externas a los canales formales de la OEA y, hasta la fecha, principalmente de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y algunas ONG.

En otras palabras, financieramente la CIDH depende cada vez más de las contribuciones de países u otras organizaciones públicas o privadas.

Esto ha provocado que el modelo de la OEA con financistas externos al propio Sistema Interamericano, tenga un importante sesgo ideológico de signo conservador para el tratamiento, defensa y promoción de los Derechos Humanos en el continente.

Si atendemos al presupuesto aprobado para el fondo regular de la OEA, que es financiado por contribuciones de los países miembros mediante el pago de las cuotas, este asciende a 84,9 millones de dólares. En cuanto a los gastos, el mismo los concretaba en un valor de 73,5 millones de dólares.

El monto dedicado a las partidas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sí que experimentan un incremento en el presupuesto, pasando de 4,9 millones de dólares a 5,64 millones de dólares la primera, y de 2,6 millones de dólares a 2,75 millones de dólares la segunda.

Es, por tanto, clara la intención que tiene la trama que dirige a la OEA de impulsar el nuevo papel de la organización en el continente.

Ya relegado a un segundo, o tal vez tercer plano su rol de foro de discusión política en la región, ahora su intervencionismo se basa en una interpretación sesgada y dirigida de los derechos humanos, con una clara intención de doblegar la voluntad de los gobiernos que no se sometan a sus intereses.

En este sentido, adquiere nitidez el objetivo del documento de 75 páginas enviado por el secretario general Luis Almagro para su discusión en la OEA, donde se daba un ultimátum a Venezuela para que celebre elecciones en 30 días bajo la amenaza de aplicación de la Carta Interamericana y la consiguiente expulsión de la organización.

Esta nueva arremetida es derivada de una clara intención política, pero también hay que tener en cuenta el trasfondo económico que conlleva, pues el Gobierno de EEUU se ha propuesto reducir un 50% sus aportaciones a organizaciones internacionales. La OEA entonces necesita demostrar su utilidad para los intereses geopolíticos estadounidenses.

Luis Almagro teme por su cargo y por el futuro de la organización que lidera y está dispuesto a salvarlos cueste lo que le cueste. No importa si por delante se lleva a un Gobierno elegido por la voluntad popular expresada en las urnas.

Lo importante no es la democracia ni los derechos humanos, lo importante es demostrar lo que uno puede hacer por los intereses de su principal financista.

La OEA se comporta como los antiguos Ministerios de las Colonias, aunque ahora sea un “nativo” quien lo lidere.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Investigadores de la Celag

Rusia y el face-off de Trump

PRENSA LATINA 8 de abril del 2017 CUBA

Antonio Rondón García*

Con su agresión contra Siria, el presidente estadounidense, Donald Trump, causó desilusión en Rusia, pero dejó claro su verdadera esencia y al parecer marcó correcciones a la posición de Rusia en sus relaciones con Washington.

El ataques con 59 misiles alados Tomahawks contra la base Al Shairat, en la provincia siria de Homs, dejó poco margen para la duda de que en la Casa Blanca nada cambió, al menos en política exterior, y esperar variaciones sustanciales no vale la pena.

Moscú consideró que con la posición electoral asumida por Trump de buenas relaciones con Rusia, de evitar incursiones militares en el exterior y abocarse a fortalecer la economía, se dejaría atrás la etapa de deterioro de los nexos bilaterales.

De hecho, Trump aparecía como la víctima de los medios de prensa estadounidenses, al tanto de cada paso de posible acercamiento con Moscú, visto como una herejía en el país norteño. Pero el mismo conflicto con los demócratas, sobre todo, en temas internos, pudo haberlo llevado a buscar un extraño consenso bipartidista en política exterior, considera Vladimir Vlasiliev, del Instituto ruso de Estados Unidos y Canadá.

Tal consenso pudo ser la moneda de cambio de Trump para tener espacio de maniobra en asuntos internos en los que hasta ahora no tuvo avances concretos, estimó el asesor ruso.

Para el general (r) Leonid Ivhashov, al frente de la Academia de Problemas Geopolíticos, a Rusia no debe asombrarle que Trump cumpla con su concepción de que no puede existir alternativa alguna al liderazgo mundial norteamericano.

Vladimir Avatkov, director del Centro de Estudios Orientales, estima que el ataque a Siria fue un desafío a Rusia. Ahora vemos un cambio de estrategia: de llevar la guerra a través de otros (terroristas y armados) a hacerlo directamente en el terreno.

Además, "el hecho puso algunos puntos sobre las íes como el caso de Turquía, que, opinó, Moscú buscó como aliado en sus esfuerzos de paz en Siria. Finalmente, Ankara parece regresar a su lógica de derrocar al presidente sirio, Bashar Al Assad".

La agresión puede darle una señal a los terroristas y a la llamada oposición moderada, pero armada, de dejar atrás la tregua pactada el 30 de diciembre pasado y actuar con libertad contra el ejército sirio y, si es necesario, contra Rusia. Pero Moscú también parece mostrar que Estados Unidos cruzó una delicada línea en el diferendo en Siria y anuncia ahora el refuerzo de la defensa antiaérea de ese país y el fin de la cooperación con Washington para evitar incidentes aéreos.

Algunas fuentes se refirieron a un ejercicio de la aviación estratégica rusa y al envío de buques de la modernizada flota del mar Negro para el área del Mediterráneo, de donde fueron lanzados ayer los cohetes contra Siria.

La vocera de la cancillería rusa, Maria Zajarova, comentó que Estados Unidos ni siquiera tuvo en cuanta la existencia de mecanismos dentro de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas para investigar lo ocurrido en Idlib.

Zajarova recordó que el mecanismo para eliminar todas las armas químicas de Siria partió de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y fue una operación conjunta, donde expertos de varios países certificaron el proceso.

Aquí estamos, además, ante un intento de torpedear el proceso de negociaciones auspiciado por Rusia, Turquía e Irán, en Astaná, entre jefes de grupos armados y el Gobierno, paralelo a las conversaciones de Ginebra.

La portavoz estimó que con sus acciones de política exterior, Estados Unidos convierte a la comunidad internacional en rehén de las disputas políticas y partidistas internas.

Para Vasiliev, cuando la semana próxima, el secretario norteamericano de Estado, Rex Tillerson, visite a Rusia, estaremos en realidad ante un John Kerry (su antecesor demócrata), "en una especie de face-off" de la administración de Trump.

Trump provoca caída del turismo en EEUU

POR ESTO! 5 de abril del 2017 MÉXICO

Manuel E. Yepe*

“Las políticas del nuevo presidente de Estados Unidos Donald Trump contra ciudadanos de países de mayoría musulmana y refugiados han hecho que los turistas potenciales de otras naciones perciban a Estados Unidos como un destino turístico menos receptivo, lo que afecta la afluencia de viajeros en un sector en el que laboran unos ocho millones de estadounidenses”. Así lo alertó la revista italiana Travel Trade Caribbean (TTC), especializada en temas turísticos en la región del Caribe.

“La retórica y políticas aislacionistas de Trump podrían disuadir de viajar a Estados Unidos a 6,3 millones de turistas extranjeros, lo que equivaldría a perder 30 mil millones de dólares anuales en ingresos, afirma el periodista investigador especializado Giacomo Dilauro”.

Los sitios web de reservación de billetes de avión ya habían detectado algún descenso en las ventas de vuelos hacia Estados Unidos desde la victoria de Donald Trump en las elecciones del pasado noviembre.

Pero la caída en la afluencia de viajeros a Estados Unidos se acentuó con la emisión de dos decretos presidenciales (el 27 de enero y el 6 de marzo) para suspender temporalmente el programa de acogida de refugiados y las entradas a Estados Unidos desde seis países de mayoría poblacional musulmana.

Tras el primer veto migratorio de Trump, las reservaciones de turistas para viajar a Estados Unidos se redujeron un 6,5%.

Con el anuncio de que se elaboraría otra prohibición, los descensos se repitieron, esta vez un 4%. El gobierno de Trump fue “más prudente” en la redacción del segundo veto revisado, sólo que aún queda por ver si los turistas, especialmente los europeos, dejan de lado sus preocupaciones.

Aunque esos vetos migratorios hayan sido circunstancialmente suspendidos por los tribunales, ello no ha impedido que viajeros de todo el mundo, más allá de los de las naciones afectadas, suspendan viajes a Usamérica por miedo a que se les complique la entrada en los controles migratorios de aeropuertos.

Hostelling International USA, una organización sin fines de lucro que administra hostales en todo el país, ha tenido que hacer cancelaciones de reservas hacia Nueva York de grandes grupos de jóvenes de países no afectados por el veto de Trump, por miedo a que aquellos con doble nacionalidad fueran interrogados o no pudieran entrar a Estados Unidos nuevamente.

La retórica de Trump contra refugiados, musulmanes o quienes se manifiestan contra el muro en la frontera con México, parece estar perjudicando al sector del turismo en Estados Unidos, donde al igual que en el resto del mundo esta industria tiene un gran potencial generador de empleos.

La primera cifra oficial del gobierno estadounidense sobre turismo posterior a la elección de Trump indica que, en el último trimestre del año 2016, la riqueza generada por el turismo se redujo un 3.3%.

Extrapolando a ello el gasto medio de los visitantes, la pérdida en ingresos equivale a la antes citada cifra de 30 mil millones de dólares anuales. Esto constituye un duro golpe para una industria que genera 1,77 mil millones de dólares y encabeza la lista de países que más viajeros y dinero logran del turismo, por delante de España, Francia o China, sus principales competidores en este objetivo.

(Por cierto, China quedó entre los tres destinos preferidos por los turistas internacionales en los últimos dos años, de acuerdo con un informe de la Organización Mundial del Turismo (OMT). Un total de 58 millones de turistas eligieron y disfrutaron el destino China en el 2012, dato que ubicó al gigante asiático en el tercer puesto en la lista de los países más populares como destino turístico que elabora la OMT anualmente).

El artículo de TTC recuerda que Donald Trump se precia de ser un muy exitoso empresario hotelero y, siendo esto así, debe estar al tanto de la importancia de la percepción de bienvenida que tengan los potenciales viajeros y como ello influye en su competitividad en el mercado turístico mundial.

Sin duda Trump debe estar consciente igualmente del hecho de que si se resiente el sector a causa de la caída del turismo extranjero en todo el país, Nueva York, su ciudad natal, y Florida, uno de los estados que le llevó a la Casa Blanca, estarán por fuerza entre los más perjudicados, escribe Giacomo Dilauro.

El holding de Donald Trump controla numerosos hoteles y centros turísticos ubicados en todo el territorio de Estados Unidos y aunque él sea ahora Presidente de la nación…, un capitalista es siempre un capitalista.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Periodista cubano