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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-05-25

Temer ya no les sirve

PÁGINA 12 21 de mayo del 2017 ARGENTINA

Alfredo Serrano Mancilla

En los golpes del siglo XXI en América Latina han cambiado mucho las cosas. El nuevo formato ya no tiene una cara visible militar. Estos nuevos golpes son parlamentarios, con el poder judicial-comunicacional-económico haciendo su trabajo. Sin embargo, esto no es lo único novedoso.

El otro aspecto crucial, que quizá haya pasado más desapercibido, es que estos nuevos golpes siempre cuentan con un ejecutor que se queda en el cargo mientras la derecha gana tiempo para buscar al verdadero candidato que debe gobernar el período posterior.

En el 2009 en Honduras fue Roberto Micheletti quien se quedó como presidente transitorio luego de sacar a Manuel Zelaya de su legítimo cargo. Pero duró poco. Se logró la interrupción democrática, se sacó al Presidente electo, y luego vino Porfirio Lobo por la vía electoral, y más tarde Juan Orlando Hernández.

Algo similar ocurrió en Paraguay en el 2012. Se dio el golpe contra Fernando Lugo y Federico Franco se quedó en su puesto sin necesidad de acudir a elecciones. Pero este no se iba a quedar por mucho tiempo porque la idea era abrir la cancha para que llegara rápidamente el verdadero candidato de la derecha, Horacio Cartes, para darle estabilidad al proceso de restauración conservadora.

Lo mismo sucede hoy en Brasil. Michel Temer fue el ejecutor del golpe contra Dilma Rousseff. Asumió el 31 de agosto del 2016 sin necesidad tampoco de acudir a las urnas para implementar un conjunto de medidas económicas neoliberales en tiempo récord.

Privatizaciones y recortes que fueron ejecutados a gran velocidad para asentar las bases del nuevo modelo económico y social. Todo esto, unido a ser el verdugo más visible de la democracia, le llevó a tener una popularidad por debajo del 10 por ciento.

La ofensiva de la derecha es salvaje pero no estúpida. Por ello, ahora le toca sacrificar a Temer porque ya no sirve. Fue de usar y tirar.

Es por ello que el emporio O Globo, verdadero actor ordenador del Brasil, le hace la jugada para sacarlo rápidamente del tablero. La derecha necesita orden y estabilidad en el país, y por ello, se necesita un nuevo Presidente, resplandeciente e impoluto, con mayor respaldo popular. Temer hizo el trabajo sucio y ahora toca limpiarle la cara al golpe.

Y entonces ya se atisba a los nuevos candidatos para gestionar la ofensiva neoliberal con una cara más amigable. Uno, Joan Doria, y dos, Cármen Lúcia Antunes.

El primero ganó elecciones el pasado octubre para ser Prefecto de Sao Pablo con un alto caudal de votos. Se presenta como representante de la pos política aunque tuvo algunos cargos públicos menores.

Este supuesto outsider de la política, publicista, empresario televisivo y presentador de programas, parece que es el elegido por los mercados para dirigir a Brasil hacia el abismo. Seguramente no aceptará ser interino y querrá acudir a la batalla electoral.

La otra persona elegida por el establishment es Cármen Lúcia Antunes, representante del aparato judicial, presidenta de la Corte Suprema, a quien le tocaría asumir mientras que se convoquen elecciones. Quizá, sea también la próxima candidata para cuando se abran las urnas.

De esta maquiavélica forma, se lustra la fachada democrática tras un golpe. Temer desaparecerá como por arte de magia como así lo hicieron Micheletti en Honduras y Franco en Paraguay. Este es el rol que tienen los operadores transitorios para poner fin al régimen democrático y abrir otro que debe aparentarlo.

La nueva época golpista tiene sus propios manuales con su modus operandi. Temer ya cumplió su trabajo. Que pase el siguiente.

Selección en Internet: Melvys Rojas Soris


  • Director de la CELAG

Los republicanos ante la encrucijada

POR ESTO! 18 de mayo del 2017 MÉXICO

Pedro Díaz Arcia*

Una nueva tempestad política ensombrece el panorama político en Estados Unidos; mientras se erosiona aún más no solo la credibilidad en el presidente, sino en el partido que representa. La élite republicana, atacada por Donald Trump desde su campaña electoral, corre el riesgo de perder más de lo que podría ganar a mediano plazo con el caos que existe en la Casa Blanca. Las disputas sobre si el presidente tiene, o no, el derecho a compartir información secreta de alta sensibilidad con Rusia, en este caso aportada por Israel, desataron un nuevo escándalo acerca de su capacidad de mando al frente de la poderosa nación.

Opino que los republicanos tendrán que decidir, en algún momento, si dar las espaldas a Trump, cuya popularidad se encuentra en una “caída libre”, o tratar de salvar al partido, también en un claro declive. En esta segunda opción, tendrían que desarrollar un intenso trabajo de base con los electores que prefirieron al magnate antes que a otros candidatos para la nominación presidencial; no obstante, los ingentes esfuerzos de la cúspide por hundirlo en aguas que éste desconocía.

La presunta violación que habría cometido el presidente en su reunión con el canciller ruso, Serguéi Lavrov, fue desmentida por Washington y Moscú. Y cuando para el diario “The Washington Post” la infidencia es un acto de “traición; Vladimir Putin dijo que se trata del desarrollo de una “esquizofrenia política” en Estados Unidos, en medio de “lemas antirrusos”. Por su parte, el portal ruso Vzgliad afirmó que la filtración a la prensa -de manera distorsionada- fue una “trampa” de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos contra Trump.

Al nuevo enredo se unen las suspicacias de que el magnate habría solicitado al exdirector del FBI, James Comey, que abandonara una investigación sobre los nexos de su exconsejero de seguridad nacional, Michael Flynn, con Rusia. En este sentido, los demócratas y también legisladores republicanos exigen una investigación independiente respecto a la presunta obstrucción a la justicia. Incluso el líder del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, Jason Chaffetz, pidió al FBI la entrega de todos los registros de conversaciones entre Trump y Comey.

Para enrarecer más el clima, Hillary Clinton anunció el miércoles la creación de un Comité de Acción Política llamado “Onward Together” (“Adelante juntos”), para integrar la “Resistencia” contra Trump; aprovechando que pasaron estrepitosamente los primeros meses de su mandato, y ante las declaraciones de destacadas figuras nacionales que consideran que están en peligro las instituciones democráticas en el país.

Cuando ciudadanos y legisladores piden un “impeachment” (juicio político contra el mandatario), muy improbable debido a la composición actual del Congreso; creo que la salida a la palestra de Clinton y del expresidente Barack Obama está orientada a las elecciones legislativas denominadas de “medio término”, que se celebrarán en noviembre del 2018, y que renovarán totalmente la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

De cambiar el Congreso de manos, podría transformarse la actual coyuntura, sin cambios estructurales; pero incluyendo un posible enjuiciamiento político de Trump, si resiste hasta entonces.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Investigador y analista político cubano.

El holocausto nacional: acerca de qué México es el segundo país más violento del mundo

LA DIGNA VOZ 14 de mayo del 2017 BRASIL

Arsinoé Orihuela*

En un pronunciamiento reciente, Luis Videgaray Caso, el novicio canciller de México (aquel que concertó –a espaldas del público– la “visita de Estado” de Donald Trump a México en la víspera de la elección en EEUU, y que catapultó al ahora presidente antimexicano en las preferencias electorales), dijo sobre Venezuela que “[a los gobernantes mexicanos] nos interesa que se restablezca, de una manera clara, con un calendario, la plenitud de las instituciones de la democracia”.

Aproximadamente quince días después de ese obtuso anuncio diplomático, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres, presentó un informe anual que reporta que México es el segundo país más violento del mundo, solo detrás de Siria.

Y exactamente al día siguiente de ese informe, la prensa nacional filtró un video que capta el momento en que un elemento militar ejecuta a un civil (rendido en el piso e inerme) con el tiro de gracia.

Este “incidente” ocurrió en el municipio de Palmarito Tochapan, en el estado de Puebla, en el marco de un “presunto” operativo militar cuyo “presunto” objetivo era desmantelar una “presunta” banda de ladrones de combustible.

La acción no es tan diferente de otra de reciente factura en la comunidad de Arantepacua, en el estado de Michoacán, donde policías estatales ejecutaron a cuatro personas, después de que el grupo de efectivos policiales acudiera a retirar un “presunto” bloqueo carretero y rescatar unas “presuntas” unidades vehiculares que gente de la comunidad “presuntamente” había retenido.

En México la presunción de los hechos es la sombra obscena que escolta el único hecho fehaciente en el país: que México es un holocausto en cámara lenta. Pero para Luis Videgaray eso no tiene ninguna relación con esa infrecuente urgencia por “restablecer” eso que él llama “la plenitud de las instituciones de la democracia”. Estos dos casos de ejecución sumaria extrajudicial antes referidos, abonan al ya de por sí largo inventario de atrocidades cometidas por personal de la fuerza pública.

México registra centenares de masacres. Y de esas masacres es posible identificar algunas que involucran manifiestamente al Estado. Trátase de ejecuciones sumarias extrajudiciales cuya sistematicidad pone al descubierto un modus operandi conscientemente concertado.

Por un ejercicio de memoria, cabe recordar algunos casos no tan apartados temporalmente: Villa Purificación, Jalisco (104 muertos); Tlatlaya, Estado de México (22 muertos); Tanhuato, Michoacán (43 muertos); Apatzingán, Michoacán (16 muertos); Iguala, Guerrero (6 muertos y 43 desaparecidos). Con el estribillo gubernamental de una supuesta “cacería” de delincuentes, el Estado habilita el holocausto nacional.

A propósito de holocaustos, el 14 de marzo de este año, el fiscal de Veracruz, Jorge Winckler Ortiz, anunció el hallazgo de lo que podría tratarse “la fosa clandestina más grande del mundo”. Hasta ahora han sido exhumados 250 cráneos.

El exgobernador de ese estado y exprófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa, continúa detenido en Guatemala, a la espera de una extradición que el Gobierno de México “sigue sin solicitar formalmente” (¡sic!).

En las imágenes difundidas por la prensa guatemalteca, el exgobernador, acusado de delincuencia organizada y desfalco mayúsculo del erario público, figura campechanamente sonriente: es la confianza que concede la filiación al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que es el partido que lo subió al poder, y acaso el único partido en México que tiene casi un siglo ininterrumpido de monopolio en la escena política nacional.

Por cierto, en Veracruz, el pasado 5 de enero (y tan solo un mes después de estrenar mandatario estatal), dos turistas originarios de Oaxaca fueron ejecutados a quemarropa y otros tres desaparecidos por personal de las fuerzas armadas. El peritaje del ministerio público confirma que la Policía Naval falsificó documentos oficiales que constatan la culpabilidad de elementos de la Marina.

Pero no solo los militares lo pasan cancheramente bien en este México ensangrentado. También los delincuentes. El año pasado (2016), la “justicia” nacional concedió el beneficio de “cárcel domiciliaria” a Ernesto Carrillo Fonseca, Don Neto, y en el 2013 a Rafael Caro Quintero, ambos criminales de alta ralea y antiguos líderes del cártel de Guadalajara. Algún tribunal colegiado “maiceado” decretó falta de pruebas e irregularidades en el proceso de enjuiciamiento, ¡casi 30 años después!

Pero en México, la impunidad es un deporte gubernamental que no solo involucra a las altas esferas de la delincuencia organizada: reiteradamente, la CIDH ha denunciado que el 98% de los delitos en México no llegan a tener una sentencia condenatoria.

En el 2016, centenares de maestros fueron arrestados por oponerse a la contrarreforma educativa. Algunos fueron liberados. Pero otros -no pocos- fueron confinados en cárceles de máxima seguridad. También dirigentes estudiantiles denunciaron que ese mismo año el Gobierno fabricó numerosos delitos en su contra que no tenían ningún asidero probatorio.

Mientras el holocausto nacional discurre en un silencio ensordecedor (cortesía de la negligencia de los actores de la arena internacional y los medios de comunicación), el Gobierno de México atiende eso que entiende por interés nacional: exonerar delincuentes de alto perfil, y recluir y fabricar delitos a maestros y estudiantes.

“En México, el crimen organizado es un conjunto de actos que la ley considera delictivos, pero que son cometidos por funcionarios del Estado en la persecución de sus objetivos como representantes del Estado”. Esto sostenía el profesor español Carlos Resa Nestares en su libro Sistema político y delincuencia organizada en México.

La característica fundamental del crimen organizado en México es que se origina, alimenta y sostiene desde las estructuras del Estado. Y aunque eso lo saben o intuyen todos, en el 2006, el presidente espurio, Felipe Calderón Hinojosa, decidió declarar la guerra contra el narcotráfico. Y, para ello, dispuso el despliegue de 45 mil militares en las calles del país. Pero dejó intocada la estatalidad; esa que coincidentemente aloja a los actores del narcotráfico.

Si lo imaginamos en formato de dibujo animado, la imagen es la de un perro persiguiendo en círculos su propia cola. Con el agravante de que las fuerzas de seguridad nacionales ya estaban habilitadas para matar con licencia de impunidad. Porque en eso consiste una guerra interior. Y, en efecto, la guerra catalizó la muerte a gran escala.

La guerra nunca fue contra el narcotráfico, sino por el control del narcotráfico, con la población civil inerme en medio del fuego cruzado.

La guerra respondió a la urgencia de romper las añejas alianzas del PRI con los cárteles de menor envergadura, diseminados en la geografía nacional (Juárez, Golfo, Zetas, Familia Michoacana etc.), con el propósito de recentralizar el narcotráfico bajo la égida de la confederación de Sinaloa.

Por eso, en la administración de Vicente Fox (correligionario de Calderón), El Chapo “escapó” de la cárcel. Y por eso el priísmo de Peña Nieto reaprehendió al connotado capo di tutti capi, acaso para seguir con el designio de la recentralización, pero ahora bajo la tutela del Cártel de Jalisco Nueva Generación (que, según la DEA, actualmente es el cártel con más presencia en el país).

La guerra contra el narcotráfico es una utilización específica de la fuerza pública que una cierta nomenclatura de Estado instrumenta para perseguir una agenda políticamente inconfesable.

La guerra habilitó el escenario bélico que requerían las elites dominantes en México: a saber, la destrucción de la dimensión social del Estado (derechos laborales, derecho al usufructo del territorio, derecho a la seguridad, sindicalización etc.), y el enseñoramiento de la dimensión militar-criminal que permite la continuidad del bandidaje de Estado.

México está dirigido por un puñado de castas beligerantes (en disputa intermitente) que cogobiernan con el narcotráfico, y que compran la impunidad en Estados Unidos a un altísimo costo político: i.e. el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Plan Mérida, la guerra contra el narcotráfico etc.

Y acaso por eso México es un holocausto en cámara lenta, y el segundo país más violento del mundo.

  • Periodista mexicano

La situación política de México en el horizonte 2018

LA JORNADA 15 de mayo del 2017 MÉXICO

Víctor Flores Olea*

Me lo dijeron algunos queridos amigos: es hora de enfatizar más la problemática mexicana y dejar un poco descansar (relativo) la internacional. En todo caso, nos interesa referirnos ahora a dos o tres aspectos del panorama electoral de la elección del 2018, en vista de que se presenta, en varios sentidos, como un punto de quiebre histórico en México.

Pienso que resulta inevitable, por lo visto hasta ahora, referirnos al muy bajo nivel en la expresión de los pretendientes ya destapados. Un lenguaje en realidad a medio camino de formar ideas o propuestas consistentes sobre el futuro mexicano.

Es verdad que no hay todavía candidatos de todos los partidos políticos de México, candidatos propiamente formales, pero todo indica que la materia básica con que se cuenta está ya a la vista y no parece anunciar algo distinto y más rico que lo conocido.

Es una verdadera lástima, y una preocupación mayor, que en un país como México, con los enormes problemas que lo aquejan, estén tan disminuidos y tan enanos los pretendientes. No es que esté flaca la caballada, es que apenas se levanta mínimamente del nivel más elemental, y ni siquiera eso.

Si añadimos que ya hay experiencia de gobierno de personajes del PAN, del PRD y desde luego del PRI, cuando menos, entonces el caso es gravísimo, porque a la ignorancia se añade la corrupción en dimensiones inverosímiles, como ha quedado ya probado en el caso de algunos exgobernadores.

Es por esta razón que nuestra sociedad en general repudia a los partidos políticos y busca a través del procedimiento del ensayo y el error otros caminos que le permitan lograr mejores gobiernos, desde luego más cercanos a sus problemas, mucho más democráticos que el sistema creado por la democracia liberal durante dos siglos, y sobre el cual pudieran señalarse mil y una fallas, desde luego en México.

Pero relacionado con esto veo al menos dos aspectos que me parecen esenciales: uno sería el muy bajo nivel de reflexión nacional sobre los problemas de una democracia participativa, que sería el núcleo del problema, y segundo, la cuestión más general de una cercanía mucho mayor, o de una casi identidad entre sociedad y pueblo. Por cierto, por este camino pienso que avanzaríamos mucho más para resolver los problemas de corrupción y demás delitos del poder público que ahora se cometen a manos llenas.

Sí, por supuesto, algunas experiencias se han almacenado ya en esta dirección. El EZLN tendrá seguramente mucho que decir a propósito de los caracoles u otras experiencias muy suyas, originales al nivel político más general. Esperamos una puesta al día sobre esta cuestión y otras similares.

Debemos decir que en esta síntesis muy apretada de algunas orientaciones nuevas que exige la democracia contemporánea, no puede dejar de mencionarse que tales exigencias se han reflejado ya poderosamente en buen número de luchas políticas de los últimos tiempos, con diferentes resultados. Desde el repudio radical al establishment y a los poderes constituidos, y a sus representantes más conspicuos, hasta propuestas descabelladas que ponen en jaque, en gran medida, a los regímenes democráticos liberales más o menos auténticos y a las instituciones positivas que de todos modos ha construido en estos dos siglos de existencia. Los ejemplos de Estados Unidos, del Brexit en otro sentido, y casi lo ocurrido en Francia nos ilustran de la importancia de lo dicho, y de lo que parecen ser sus destinos y dinámica más inmediatos.

Hoy, en nuestro país, con horizonte próximo de 2018, el eje de toda esta cuestión o serie de cuestiones parece ser sin duda Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien ya lleva varios meses sosteniéndose en el primer plano de las principales encuestas del país.

Es sí, un candidato antiestablishment aunque tenga sus orígenes políticos en las más clásicas vetas del sistema mexicano. Por eso mismo se han cometido en contra de sus candidaturas pasadas los escandalosos fraudes electorales que conocemos, y por eso mismo ahora prácticamente todos los medios y todos los políticos que tienen la oportunidad de hablar públicamente se desgarran las vestiduras y vuelcan su rencor (¿o su miedo?) contra López Obrador.

En la estructura de la actual política mexicana López Obrador ocupa un lugar excepcional y por eso es ya candidato de multitudes (y objeto de críticas de sus adversarios más cerrados).

Aunque él se encuentra ante un grave dilema: Morena es su creación laboriosa de muchos años y, sin embargo, para derrotar contundentemente a sus adversarios requerirá sin duda de una especie de movimiento, o de alud de las izquierdas que voten masivamente por él.

Morena ha sido una espléndida plataforma de salida, que ahora debe convertirse en un gran movimiento nacional por arriba de partidos, facciones o grupos de interés que puedan o no tener coincidencia en cada detalle de cada uno de sus puntos programáticos. Tal es el destino y la condición del triunfo de Andrés Manuel López Obrador; quien no lo vea así tiene una dolencia mayor en el órgano visual.

Lo anterior no implica que estén ya decididas las elecciones del 2018. Están en el contexto que hemos relatado, pero obviamente requieren aún de un gran trabajo, arduo y fino, por parte de AMLO. Sí, pero seguramente lo llevará a cabo y entonces el resultado será el aquí apuntado. Y será así, he de repetirlo, porque López Obrador lleva una trayectoria política no inscrita en la rutina de 90 años del PRI, sino que se ha acercado verdaderamente al pueblo, a las masas populares. Sus giras por el país han sido admirables y contundentes. Y esto ha despertado una gran confianza nacional, una gran esperanza que en él se ha depositado.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Profesor universitario mexicano, autor de libros en materia política e internacional

No más minutos de silencio

REBELIÓN 18 de mayo del 2017 ESPAÑA

Mayté Guzmán Mariscal*

Tenía 18 años cuando inicié mi aventura periodística de manera formal en un diario del vecino estado de Guanajuato. Digo de manera formal, porque como aficionada ya llevaba unos años escribiendo en pasquines y boletines locales. Cuando aquel día me dijeron que casualmente había renunciado la reportera que cubría la fuente policiaca y que esa era mi oportunidad, no lo pensé dos veces y acepté.

Yo sabía que muchos periodistas habían hecho sus pininos en esa fuente e incluso algunos de mis compañeros me dijeron “el que cubre la fuente policiaca, puede con todo”. Hasta llegué a escuchar que la fuente policiaca era como el trampolín de los corresponsales de guerra. Acepté cubrir la fuente, consciente de que me internaba en un ámbito hostil, especialmente con las mujeres, pues se trata de una fuente hipermasculinizada.

Recuerdo esos años porque nunca sentí tanta pasión por contar historias como en aquella época, aunque fueran historias de muerte. La muerte en todas sus facetas: baleados, acuchillados, ahorcados, ahogados, accidentados, apaleados. Reflexionaba constantemente sobre esa nece(si)dad aparente que tienen los medios de comunicación en América Latina por contar la muerte, y acerca de la mejor manera -si es que la había- de narrar la violencia cotidiana, sin dañar a nadie, sin dañarme a mí misma. Más allá de todo el aprendizaje que me dejó esa experiencia iniciática, tuve que “congelar” mi sensibilidad para no caer en el intento.

En aquel entonces, la violencia no era el pan nuestro de cada día, como hoy. En aquel entonces era una tremenda contrariedad que se asesinara a las personas que ejercíamos la labor periodística.

En aquel entonces la voz del pueblo amplificada por nosotras, las personas que trabajábamos en los medios de comunicación, era indispensable para trascender el plano anecdótico y sobre todo, para visibilizar cuán vulnerables somos al vivir en este mundo tan inmensamente injusto.

En alusión al asesinato del periodista de la Jornada en Sinaloa, Javier Valdéz, un compañero también periodista comentó en las redes que Valdéz “era un periodista indispensable en el país, abatido además de las balas, por una sociedad apática”.

Pero me resisto, me resisto a convencerme de que el crimen seguirá estando mejor organizado que las personas que vivimos de, desde y para el periodismo o que la sociedad civil en general. No sé cómo, ni con qué pretexto, pero esto tiene que parar. No más minutos de silencio. Necesitamos denunciar, gritar, exigir, por todos los medios posibles un freno a tanta impunidad.


Periodistas asesinados en lo que va del 2017 según datos de Articulo19.org:

Cecilio Pineda (Guerrero) La Voz de Tierra Caliente

Ricardo Monlui Cabrera (Veracruz) El Político/El Sol de Córdoba

Miroslava Breach (Chihuahua) La Jornada

Maximino Rodríguez Palacios (BCS) Colectivo Pericú

Filiberto Álvarez (Morelos) emisora La señal de Jojutla

Javier Valdez (Sinaloa) Río Doce/La Jornada

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista y escritora mexicana