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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-06-13

Venezuela: verdad, manipulación y agresión

PL 8 de junio del 2017 CUBA

Luis Beatón*

Venezuela y su pueblo enfrentan hoy un proceso de agresión y manipulación en el cual la verdad es la primera víctima.

En los últimos meses mucho se habló del tema por prestigiosos analistas políticos, académicos y pitonisos, de la misma forma que muchas fueron las denuncias de las autoridades venezolanas que demandaban de los medios una cobertura objetiva y real de lo que ocurre en la patria del Libertad Simón Bolívar.

Vale la pena recordar que hace 58 años se creó la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina, que surgió como alternativa al monopolio de los medios establecido por sectores imperialista para ocultar realidades como el proceso de descolonización y el surgimiento de nuevos estados independientes.

Ese surgimiento estuvo vinculado a algo conocido como la "Operación Verdad", una idea del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, para dar a conocer al mundo la realidad de Cuba después del 1959, la cual era manipulada por los grandes medios.

Muchos periodistas, amigos y enemigos, acudieron a la invitación de los cubanos, unos informaron y muchos desinformaron siguiendo el libreto escrito desde Washington.

Hoy, Venezuela atraviesa por una situación parecida, salvando la distancia que impone la realidad y el desarrollo tecnológico, la internet y las redes sociales.

Al respecto de esta situación establecimos un diálogo con Freddy Fernández, Director General de la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), quien analizó para Prensa Latina lo que ocurre en su país.

"Tenemos una cosa compleja en estos momentos y es, quizás (cómo decirlo) cierto divorcio de muchos que ejercen la profesión de periodistas, de nuestros códigos de ética básicos, que es contar lo que realmente está ocurriendo, incluso desde la óptica de lo que está ocurriendo", señaló.

Para Fernández "sería interesante una suerte de Operación Verdad, una actividad que permita que periodistas, incluso, que no están de acuerdo con la visión que tiene la Revolución Bolivariana, pero que tengan un compromiso ético, que narraran lo que está ocurriendo en el país.

Aquí hay un concepto que se plasmó en el 2014, que es el concepto del "guarimbódromo", y lo uso para explicar algo, subrayó.

"La percepción que puede tener cualquier persona que está frecuentando medios de comunicación fuera de Venezuela en el planeta, es que Venezuela tiene un nivel de confrontación muy alto en todas partes, pero basta estar en Caracas para percatarse de que eso ocurre en un espacio de alrededor de 500 metros cuadrados".

Estas acciones que tratan de mostrar un país en caos total, dijo, transcurren "en un sector muy específico de la ciudad, además un sector comercial, frecuentado solo por la clase media".

Sin embargo, cuando uno ve las fotos donde hay 100 o 200 fotógrafos dándole cobertura a ese "guarimbódromo", a ese espacio tan reducido de la ciudad que tiene un horario de funcionamiento especifico también, que no ocurre durante todo el día, que no es toda la noche, surge la duda.

Uno se pregunta, continuó, si esos colegas van a tener la capacidad de contar por lo menos que eso es lo que ocurre y que es solo un espacio limitado, que el sector violento que participa es un sector organizado, que no son más de 200 las personas que actúan violentamente, y sin embargo eso no termina de contarlo casi nadie.

Apenas hubo un colega del periódico La Vanguardia, de Barcelona, España, que contó más o menos esas cosas desde una óptica muy contraria a la Revolución Bolivariana, pero las contó, y ustedes pueden ver su blog y en su periódico, la cantidad de insultos que recibe por parte de la oposición venezolana y otros factores, dijo.

Esa reacción fue solo por atreverse a contar algunas cosas que a ellos no les son favorables, indicó Fernández.

Soy absolutamente partidario de una acción como esa (Una operación Verdad para Venezuela), digo, habría que ubicar a quienes, a pesar de que escriban en contra nuestra, digan la verdad de lo que allí está ocurriendo, concluyó Fernández.

Esa es una realidad si se quiere evitar que la verdad, vista desde cualquier lado o desde cualquier tendencia, se confirme como la primera víctima de la agresión contra Venezuela.

  • Corresponsal jefe de PL en Venezuela


La política y la justicia se autodestruyen en Brasil

IPS 8 de junio del 2017 ITALIA

El juicio que puede desalojar a Michel Temer de la presidencia de Brasil, por delitos electorales, contrapone aliados y une enemigos en un proceso donde la justicia puede resultar la única condenada.

Iniciado el 6 de junio, el juicio del Tribunal Superior Electoral (TSE) decidirá en cuatro días, si anula el triunfo de Dilma Rousseff (2011-2016) y Temer, candidatos a presidente y vicepresidente, respectivamente, en los comicios de octubre del 2014.

Pero el desenlace deberá demorar algunos meses. Primero si uno de los siete jueces pide más tiempo para analizar mejor los autos. Luego porque Temer, si es condenado, podrá recurrir al mismo TSE y luego al Supremo Tribunal Federal (STF), la instancia constitucional máxima, para revisar la sentencia.

Temer ascendió a presidente en mayo del 2016, cuando Rousseff fue suspendida del cargo a través de un “golpe” constitucional para responder al proceso de inhabilitación que la destituyó definitivamente el 31 de agosto.

"Lo que está en juicio ahora parece ser la misma Justicia Electoral", opinó Diogo Rais, profesor de derecho de la Universidad MacKenzie, en un artículo publicado en el diario Folha de Sao Paulo el 6 de junio.

Ello porque en este juicio se concentraron las “expectativas de solución” de la grave crisis política brasileña.

Golpeado por sucesivos escándalos, Temer enfrenta también una investigación penal en que es acusado de corrupción pasiva, obstrucción judicial y organización para delinquir, al mismo tiempo que casi todos sus asesores directos, incluyendo a sus ministros más allegados, ya están encarcelados o denunciados por los mismos delitos.

Descartada su renuncia de forma tajante por el mismo presidente de facto, su destitución por el TSE seria el camino más rápido para , supuestamente, mejorar la gobernabilidad del país. Un nuevo presidente sería elegido por el parlamento en el plazo de 30 días para concluir el período gubernamental hasta el último día del 2018.

Pero se trata de un proceso judicial, que no debe ser decidido por razones políticas o económicas, sino por las normas del Derecho, sentenció Rais.

"El TSE no es instrumento para solucionar una crisis política", advirtió el presidente del Tribunal, Gilmar Mendes, una semana antes del juicio, en respuesta, esta vez, a presiones para la destitución de Temer.

Será incomprensible, para la población, que se absuelva al presidente, después que los escándalos, especialmente las revelaciones de grandes empresarios que decidieron colaborar con el Poder Judicial, desnudaron la preponderancia de la corrupción en todo el sistema político brasileño durante las últimas décadas.

Centenares de millones de dólares aportados a las campañas electorales, buena parte producto de sobornos por contratos o beneficios gubernamentales, cuentas en Suiza, compra de adhesiones partidistas a las coaliciones, componen un festival de dinero sucio e ilegalidades que aparentemente se ahondaron en las elecciones del 2014.

¿Para qué sirve la Justicia Electoral? será una pregunta inevitable en una opinión pública que acompaña las denuncias casi diarias apuntando a las disputas electorales como la principal fuente de corrupción política.

Otra ironía de la historia, además de la alianza forzada entre Temer y Rousseff, es que el juicio en el TSE responde a la demanda de un aliado clave para la sobrevivencia del actual presidente, el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB).

Aecio Neves, candidato derrotado y presidente del PSDB, cuestionó el resultado electoral, acusando ante el TSE a la fórmula Rousseff-Temer de abuso económico y de poder político durante la contienda. Su pedido, hecho en diciembre del 2014, se juzga solo ahora en el tribunal.

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de Temer, y el PSDB solo se aliaron a comienzos del 2016 para impulsar la destitución de Rousseff, desalojar al PT del poder al que había llegado en el 2003, y componer el nuevo gobierno.

El PSDB, conocido por su ambigüedad, no desistió de la acción ante la Justicia Electoral. Pero trató de postergar un desenlace y argumentó a favor de la absolución de Temer y la condena de Rousseff, alegando que el candidato a vicepresidente tenía cuentas electorales separadas y no puede responder por irregularidades de la titular.

El aplazamiento también le salió por la culata. El juicio tiene lugar en el peor momento para Temer, después de las denuncias de Joesley Batista, dueño de JBS, la mayor procesadora mundial de carnes, quien grabó en marzo un diálogo con el presidente en que hablan de sobornos y de trabas a las investigaciones judiciales contra ellos.

Además en este semestre el Ministerio Público (fiscalía) y el juez relator del proceso, Herman Benjamin, pudieron agregar nuevos testimonios y pruebas de que el dinero ilegal irrigó las campañas electorales de los acusados.

Algunas semanas atrás las fuerzas gubernamentales consideraban segura una mayoría de por lo menos cuatro votos por la absolución. La situación ahora cambió.

Uno de los argumentos de la defensa, de que los aportes ilegales de la Constructora Odebrecht a la campaña electoral, recién conocidos, no pueden fortalecer la acusación, aparentemente cayó por tierra.

Legalmente los hechos nuevos no contemplados en la demanda inicial no pueden ser considerados. Pero el relator Benjamin comprobó que recursos de Odebrecht, provenientes de desviaciones de contratos con el grupo petrolero estatal Petrobras, sí están incluidos en los abusos mencionados por el demandante en diciembre del 2014.

Con independencia del desenlace en el TSE, la situación de Temer parece insostenible.

El 6 de junio fue detenido otro de sus auxiliares más allegados, el exdiputado Henrique Alves, también exministro de Turismo del actual gobierno, acusado de recibir 7,1 millones de reales (2,2 millones de dólares) de sobornos para la construcción de un estadio de fútbol para la Copa Mundial del 2014.

Tres días antes, tuvo el mismo destino su exasesor especial, Ricardo Loures, filmado cuando recibía 500 mil reales (155 mil dólares), denunciado por el empresario Batista como un pago a Temer, que se repetiría semanalmente por 20 años, en una retribución por la rebaja al precio del gas natural suministrado por Petrobras a una central termoeléctrica de su grupo.

Neves, su aliado y posible verdugo involuntario, tuvo su mandato de senador suspendido por el STF y es investigado por recibir sobornos del mismo Batista. La policía también filmó a su sobrino recibiendo dinero en efectivo.

La resistencia de Temer en el sillón presidencial se explica principalmente por la falta de repuesto. No apareció entre las fuerzas que dominan la política y la economía de Brasil un nombre capaz de aunar apoyos y conducir una transición hasta las previstas elecciones presidenciales de octubre del 2018.

Los comentarios de Comey y la falta de conciencia de Estados Unidos

PROGRESO WEEKLY 8 de junio del 2017 EEUU

Keith Bolender*

A pesar del barraje de información utilizada para acusar a Rusia de injerencia en las elecciones de EEUU, hasta el presente nadie ha podido presentar pruebas que confirmen su intervención en tal sentido. Todo apunta a que tales acusaciones son un pretexto esgrimido en las pugnas entre grupos de poder del stablishment estadounidense. (NR)

El testimonio del exjefe del FBI James Comey el jueves (8 de junio) ante un Comité de Inteligencia del Senado proporciona una visión fascinante, pero completamente predecible, de la capacidad continua de Estados Unidos de mantener una impresionante falta de conciencia de sí.

Los probados intentos de Rusia para influir en las últimas elecciones estadounidenses, aunque aborrecibles, ha creado un diálogo público cuya conclusión es que Estados Unidos ha sido sometido a una de las más peligrosas intrusiones en su soberanía. Lo que falta en esta discusión es cualquier apreciación entre la élite política y de los medios de comunicación de la intromisión de larga data de Estados Unidos en las elecciones y asuntos internos de otros países.

Algunos de los comentarios más notables de Comey llegaron cuando él habló de los peligros de una potencia extranjera que interfiere en la sociedad estadounidense.

“Tenemos este gran país desordenado y maravilloso donde peleamos entre nosotros todo el tiempo, pero nadie nos dice qué pensar, por qué pelear, por quién votar –excepto por otros estadounidenses”, dijo, y agregó que “estamos hablando de un gobierno extranjero que usando de la intrusión técnica y muchos otros métodos intentó conformar nuestra manera de pensar, de votar y cómo actuamos. Eso es un gran problema”.

Su argumento bien expresado es que Estados Unidos tiene el derecho incondicional de determinar su propia estructura social sin interferencia externa. Lo más peligroso posible sería que una potencia extranjera tratara de influir en lo que los estadounidenses deberían pensar; cómo su país debe moverse hacia el futuro. Más si Estados Unidos considera que otros países tienen ese mismo derecho está abierto a la discusión.

Con impresionante moderación, parece que nunca habrá ningún reconocimiento de que lo que Estados Unidos ha hecho a otros países es mucho peor de lo que los rusos intentaron hacer a EEUU. El silencio no es sorprendente; pocos países tienen la capacidad de reconocer crímenes similares que atribuye a otros. Sin embargo, Estados Unidos tiene una capacidad particularmente notable para mantener puestas las anteojeras, a pesar de que millones en Irán, Guatemala, Chile, Argentina, Panamá, Vietnam y decenas de otros países podrían atestiguar de la intromisión destructiva de Estados Unidos en sus asuntos internos.

Ningún ejemplo mayor de la injerencia incontestable de Estados Unidos en los asuntos ajenos es la hostilidad que ha mostrado contra Cuba desde que la revolución triunfó en el 1959. Los cubanos no tendrían ningún problema si Estados Unidos se limitara a las “intrusiones técnicas” que los rusos han usado. En cambio, la nación insular ha sido sometida a los ataques más despiadados por parte de Estados Unidos contra su soberanía, incluyendo el terrorismo, la propaganda antirrevolucionaria y un bloqueo económico sin igual en la historia. Todo en aras de no solo impactar en los procesos políticos internos de Cuba –determinar cómo y qué deben discutir los cubanos– sino para destruir realmente la sociedad revolucionaria apoyada por la mayoría de sus ciudadanos. No hay mayor ejemplo de una potencia extranjera que intente afectar la soberanía de otro.

“Ellos piensan que este gran experimento nuestro es una amenaza para ellos”, dijo Comey en el contexto de su testimonio para explicar las motivaciones rusas. Irónicamente, parte de la hostilidad inicial de Estados Unidos contra Cuba se basó en el temor de que la nueva sociedad revolucionaria se propagara a otros países latinoamericanos, lo que representaría una amenaza elemental para Estados Unidos.

Al parecer, Estados Unidos nunca ha reconocido que Cuba también tiene el derecho de determinar su propio sistema sin que una potencia extranjera imponga su voluntad y le diga por lo que debería estar luchando. A pesar del deshielo de los últimos dos años, que Trump puede rescindir, Estados Unidos mantiene la posición de cambio de régimen contra el gobierno cubano. El patriotismo parece ser un concepto relativo, en dependencia de qué lado del Estrecho de la Florida uno viva.

Sería falso esperar que Comey, o cualquier otro miembro de la clase dominante de Estados Unidos, identifique la hipocresía de los intentos de Rusia en comparación con lo que Estados Unidos ha hecho contra tantos otros. Nunca lo reconocerán, pero es interesante ver cómo funcionan las inconsistencias del ultraje.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista estadounidense independiente

Club Bilderberg, el poder por encima del poder

PL 8 de junio del 2017 CUBA

Martha Andrés Román*

La reunión anual del controvertido Club Bilderberg se celebró en la localidad norteamericana de Chantilly sin que prácticamente ningún medio estadounidense informara sobre un grupo criticado por su secretismo y sus denunciadas intenciones de dominio mundial.

Fue la propia organización la que dio a conocer en Internet que realizaría su encuentro del 1 al 4 de junio en esa ciudad del estado de Virginia, donde un hotel de la cadena Marriot acogió el evento caracterizado por estar absolutamente cerrado a la prensa.

En total, 131 miembros de la élite política, económica y financiera a nivel mundial estuvieron invitados a esta edición de las citas que se realizan desde el 1954, cuando se iniciaron en el hotel Bilderberg de los Países Bajos, del cual tomó su nombre.

Presidida por el magnate francés Henri de Castries, presidente ejecutivo de la corporación AXA, la 65 reunión anual contó con la presencia de figuras como el extitular norteamericano de Estado Henry Kissinger y el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Jens Stoltenberg.

También asistieron Herbert McMaster, asesor de Seguridad Nacional del presidente norteamericano, Donald Trump; Wilbur Ross, su secretario de Comercio; y Christopher Liddell, su director de iniciativas estratégicas.

Más allá de algunas informaciones aparecidas en pocos medios para anunciar que se celebraría la reunión, como era de esperar no trascendió absolutamente nada sobre los asuntos tratados.

Según adelantó el club Bilderberg en su página digital, el primer tema de la agenda era precisamente la administración del nuevo mandatario norteamericano, quien llegó al poder el pasado 20 de enero, y cuyas ideas nacionalistas son vistas como contrarias a los postulados globalizadores de la asociación.

Otras cuestiones que ocuparían los debates, indicó la nota del club, serían las relaciones transatlánticas, la dirección de la Unión Europea, Rusia, China, la proliferación nuclear y eventos actuales.

Pero diversas fuentes advirtieron que tales adelantos sobre los temas centrales no eran confiables, sino que podían responder a estratagemas para ocultar las intenciones reales de buscar estrategias para perpetuar su poder y control sobre el planeta.

"No hay un resultado deseado, no se miden minutos ni se escribe ningún informe. Además, no se proponen resoluciones, no se vota y no se emiten declaraciones políticas", indicó la polémica organización como argumento para esa falta de transparencia que tanto se le cuestiona.

El dominio supranacional

Inversores internacionales, banqueros, dueños de grandes medios de información, políticos y miembros de la realeza se incluyen en la lista de asistentes a las citas de un grupo del cual se negó la existencia durante muchos años.

De acuerdo con el propio club, sus reuniones comenzaron en el 1954 "para fomentar el diálogo entre Europa y América del Norte" y se llevan a cabo bajo la Regla de Chatham House.

Tal norma establece que los participantes son libres de usar la información recibida, pero no pueden revelar la identidad o la afiliación de los oradores ni de ningún otro participante.

Quizás una de las mejores caracterizaciones de los participantes de la reunión de este año la dio el diario británico The Guardian cuando criticó la ironía del grupo al calificarse de "diverso" en el comunicado.

Di lo que quieras de Bilderberg, pero tienen sentido del humor. La agenda de la cumbre secreta de este año de la élite mundial está llena de chistes. Consiguen grandes risas directamente describiéndose a sí mismos como "un grupo diverso de líderes políticos y expertos", escribió recientemente el periodista Charlie Skelton.

En un artículo publicado en ese periódico manifestó que están difundiendo la diversidad en una conferencia donde menos del 25% de los participantes son mujeres mientras los altos ejecutivos de Goldman Sachs superan en número a los participantes que no son blancos.

Tal vez por "diversos" quieren decir que algunos de los participantes poseen fondos de cobertura, mientras que otros tienen grandes conglomerados industriales. Algunos son cabilderos, otros están siendo cabildeados. Ese tipo de cosas, agregó con sarcasmo.

El periodista y escritor ruso Daniel Estulin, quien ha dedicado décadas a investigar la selecta asociación, es el autor de uno de los libros más conocidos y citados sobe ella: La verdadera historia del Club Bilderberg.

De acuerdo con su texto, el propósito final es crear una empresa mundial cuyo poder esté por encima de los diferentes gobiernos nacionales, una especie de poder fáctico supranacional que controle los intereses globales.

Los socios del Club Bilderberg deciden cuándo deben empezar las guerras (no en vano ganan dinero con todas ellas); cuánto deben durar (Nixon y Ford fueron defenestrados por acabar la guerra de Vietnam demasiado pronto); cuándo deben acabar (el Grupo había planificado el fin de las hostilidades para el 1978) y quién debe participar, aseguró Estulin.

El investigador agregó que los miembros "poseen" los bancos centrales y, por lo tanto, están en posición de determinar los tipos de interés, la disponibilidad del dinero, el precio del oro y qué países deben recibir qué préstamos. "Su única ideología es la del dólar y su mayor pasión, el poder".

Las tesis de este autor y la de otras personas que se han dedicado a estudiar el tema han sido tildadas en ocasiones de teorías conspirativas, pero la mayoría de estas tesis ganan cada vez más credibilidad, sobre todo entre medios y fuentes alternativas.

Uno de los principales problemas en torno a la asociación es que sus objetivos e, incluso, su propia existencia, son desconocidos para muchas personas, pues los grandes medios de comunicación permanecen casi completamente silenciados en torno a ella.

Cualquier encuentro que aglutine solo una pequeña parte de los participantes anunciados para la más reciente reunión seguramente habría ocupado titulares en periódicos, televisoras, páginas digitales y espacios periodísticos de otros formatos.

Sin embargo, una sencilla indagación en el buscador Google, por ejemplo, arrojó muy pocas menciones en la prensa al evento celebrado en Chantilly, y el tema está ausente de gigantes como CNN, NBC o The New York Times.

Quizás la causa de eso se encuentra explicada en el propio libro de Estulin, en el cual sostuvo que los medios de comunicación mundiales se incluyen dentro de la élite globalizadora. "Forman parte del grupo las personas que controlan todo lo que se lee y se ve".

Concluida la cita más reciente, solo los participantes conocen qué se debatió y qué metas se plantearon esos representantes del 0,1% más rico y poderoso del mundo.

Las especulaciones sobre tal cuestión pueden ser muchas, pero es probable que la mayoría coincida en que no se habló de temas beneficiosos para el otro 99,9 por ciento.

  • Corresponsal jefa de Prensa Latina en EEUU