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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-06-15

¿Buscan una guerra civil o una intervención extranjera en Venezuela?

ÚLTIMAS NOTICIAS 5 de junio del 2017 VENEZUELA

Nathali Gómez*

Una vez más, el diputado opositor venezolano Julio Borges viajó para pedir medidas contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, no se esperaba que un eurodiputado respondiera a sus denuncias.

"¿Qué es lo que buscan: una guerra civil o una intervención extranjera?", le preguntó el eurodiputado por Izquierda Unida, Javier Couso, al parlamentario antichavista Julio Borges, quien expuso el caso de Venezuela ante el Parlamento Europeo, en Bruselas.

En su intervención ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara, Borges se refirió al "autogolpe de Estado" del presidente Nicolás Maduro, a la supuesta represión feroz en las protestas opositoras y al irrespeto de los derechos humanos en ese país sudamericano. Al terminar su participación, el eurodiputado por Izquierda Unida hizo comparaciones entre la situación en España durante el régimen franquista y la actual en Venezuela.

"Curiosa dictadura la de Venezuela, donde se puede salir y entrar para criticar al Gobierno. Yo recuerdo la franquista, nací cuando estaba el franquismo, cuando volvían los opositores se les encarcelaba, se les torturaba, se les fusilaba, a decenas de miles", afirmó.

Couso opinó que la oposición venezolana busca desde el 2002, cuando ocurrió el golpe de Estado contra el entonces presidente Hugo Chávez, "un intento de cambio de Gobierno por la fuerza, llamando al desconocimiento y al derrocamiento, lo que conlleva un llamado a la violencia a sus seguidores".

El miembro de Izquierda Unida mostró a los otros parlamentarios fotos sobre la quema de transporte en las protestas opositoras, el uso de menores en actividades violentas y la quema de dos supuestos chavistas por grupos de choque de la oposición y manifestó que le entristecía que no hubiera condena de esos actos.

Borges también hizo referencia a la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente hecha "a la medida de Maduro" y a su supuesta negativa de celebrar elecciones.

Couso le recordó al diputado venezolano que el Consejo Nacional Electoral, ente rector de las elecciones, fijó las elecciones regionales de alcaldes y gobernadores para diciembre de este año. Además, las presidenciales serán en el 2018, cuando culmine el período de Maduro. De igual manera le habló del artículo 348 de la Constitución venezolana que contempla que el Presidente en Consejo de Ministros puede convocar a una Constituyente.

"Peleen por esas elecciones, siéntense a dialogar y a resolver pacíficamente", instó.

Hizo referencia a las solicitudes de diálogo avaladas por organismos como la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), varios expresidentes, el Consejo de Ministros de la Unión Europea y el Papa.

"¿Qué es lo que buscan: una guerra civil o una intervención extranjera?", le preguntó finalmente.

  • Periodista venezolana

Videgaray al relevo de Almagro como peón de Washington

REBELIÓN 5 de junio del 2017 ESPAÑA

De coanfitriones y cooptados

Carlos Fazio*

Los días 14, 15 y 16 de junio, la base militar del Comando Sur del Pentágono en Doral, Miami-Dade, Florida, será uno de los escenarios de la Conferencia de alto nivel sobre Seguridad y Economía para México y Centroamérica, convocada por los secretarios de Estado y Seguridad Interior de EEUU, Rex Tillerson y John Kelly, respectivamente, con el Estado mexicano como “coanfitrión” .

Planificado bajo la lógica de la administración Trump, que pone énfasis en la vigilancia de fronteras e identifica como una “amenaza” a la seguridad nacional de EEUU al trinomio del terrorismo, el crimen organizado y la migración indocumentada, el evento tendrá un enfoque netamente militarista como premisa para una reinversión de capitales privados en la subregión.

La conferencia, a la que asistirán el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, y los secretarios del Tesoro, Steven Mnuchin, y de Comercio, Wilbur Ross, ha sido precedida de sendos eventos en Tapachula y Cozumel, México, que contaron con la participación directa de los jefes de los comandos Norte y Sur, la generala Lory Robinson y el almirante Kurt W. Tidd, respectivamente.

Por encomienda de Enrique Peña Nieto, en la reunión de Cozumel de finales de abril, los secretarios de Defensa y Marina de México, general Salvador Cienfuegos y almirante Vidal Soberón, aceptaron profundizar la “cesión inteligente” de la soberanía nacional (según la definición acuñada en el 2001 por el excanciller de Vicente Fox, Jorge G. Castañeda, actual asesor oficioso de Luis Videgaray), y subordinarse al mando del almirante Tidd, como parte de una “fuerza de tarea conjunta” con Guatemala que realizará patrullajes terrestres, marítimos y aéreos a lo largo de la frontera común.

Al espíritu colaboracionista de los mandos de las Fuerzas Armadas, se suma el entreguismo supino del aprendiz de canciller Videgaray, quien en mayo pasado, tras reunirse con Tillerson y Kelly, aludió a una “negociación integral” con EEUU, lo que ha dado pie a interpretaciones de que al negociar en “paquete”, México podría recibir ciertas concesiones en la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), a cambio de permitir operaciones oficiales del Pentágono y otras agencias de seguridad de Washington en el territorio nacional.

Al respecto, y más allá del ruido mediático que provocan el histrionismo y la verborrea del Presidente de EEUU, cabe señalar que Donald Trump está siguiendo al pie de la letra los lineamientos del Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations, CFR, por sus siglas en inglés), el influyente tanque de pensamiento señalado como la “aristocracia del dólar” o la cara oculta del poder globalizado; en particular −en lo que tiene que ver con México− en materia energética, comercial, migratoria y de seguridad.

Desde hace 70 años, la elite del business determina los objetivos bélicos de EEUU en función del interés de los monopolios empresariales y elabora la diplomacia de guerra de la Casa Blanca por consenso y a puerta cerrada. Es decir, al margen de todo control democrático.

El CFR y la guerra como continuación del libre mercado

Según el documento “América del Norte, el momento de un nuevo enfoque” −elaborado en el 2015 por el CFR−, la proyección imperialista en lo que llama la “comunidad norteamericana” incluye la “integración” en materia de infraestructura de las plantas de producción de hidrocarburos, refinerías y mercados de ese espacio geopolítico trilateral, y la interconexión eléctrica transfronteriza.

Con eje en la seguridad nacional de EEUU, el CFR enfatiza en el control monopólico y el aumento de la producción de energía fósil −sin ningún atisbo que busque reducir los gases de efecto invernadero−, lo que prefigura un escenario neocolonial para México, que profundizará su papel como enclave exportador de bienes primarios a través de una red de gasoductos integrada de facto a la infraestructura instalada en EEUU; con el añadido de una enloquecida carrera de despojo de territorios del lado mexicano.

A partir del perverso vínculo indocumentados-terrorismo-crimen organizado, el documento del CFR llamaba a militarizar las fronteras con mecanismos más sofisticados, y con la zanahoria de la “cooperación” militar de la Iniciativa Mérida preconizaba la “integración orgánica” de México al Comando Norte.

Aunque en el 2015 el CFR no promovía la intervención directa de EEUU en suelo mexicano sino el control operacional y doctrinario de la maquinaria de seguridad local −lo que convirtió a las Fuerzas Armadas mexicanas en un virtual ejército de ocupación interna−, con Trump dicha visión parece haber variado y ello puede estar relacionado con las políticas de “cambio de régimen” impulsadas en el vecindario.

Bajo la premisa de que la guerra no es “la continuación de la política por otros medios” (según la fórmula de Clausewitz), sino la continuación del libre mercado, el Council on Foreign Relations ha contribuido a exportar el modelo político estadounidense cooptando a funcionarios extranjeros. Ejemplos sobran.

Cuando en abril pasado el general (retirado) John Kelly dijo que no era bueno un presidente mexicano “de izquierda y antiestadounidense” –en implícita alusión al político de centro- izquierda Andrés Manuel López Obrador−, destacó su “amistad” con Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón, asiduos visitantes del Comando Norte.

El grotesco Videgaray y su doble moral

Es patético, asimismo, el papel de Luis Videgaray en la guerra sucia de Washington contra el presidente constitucional y legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro. Ajeno al arte de la diplomacia, Videgaray no entiende que una negociación parte de la confianza y que al tomar partido por una de las partes se autoexcluye como mediador.

Toda negociación diplomática pasa por buscar puntos de coincidencia entre las partes; ese es el ABC de la negociación. En sentido contrario, en la coyuntura, de manera imprudente y equivocada, acicateado por el excanciller Jorge G. Castañeda, agente del intervencionismo de Washington, y bajo los efluvios de su parentesco político con Margarita Zavala –esposa del expresidente ultraconservador Felipe Calderón, quien acaba de pedirle que rompa relaciones con Venezuela−, Videgaray ha provocado un escalamiento del conflicto y ha logrado fragmentar América Latina en tres bloques: las naciones de la Alba; Bahamas y el Caricom, y los 14 países que bailan al son que les toca Trump.

Amigo de Jared Kushner, el yerno de Trump vinculado con la mafia rusa, Videgaray relevó como peón de la diplomacia de guerra de EEUU a Luis Almagro, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), refutado por sus excompañeros del Frente Amplio de Uruguay y convertido en un cadáver político.

Videgaray sigue los pasos de Almagro. Y no en balde, la reunión de la OEA del 19 al 21 de junio en Cancún, Quintana Roo, fue planeada inmediatamente después de la conferencia de seguridad en el Comando Norte, para tener “planchado” el aislamiento hemisférico de Venezuela y la aplicación de eventuales sanciones; pero la inexperiencia y la rudeza de Videgaray rompieron cualquier consenso posible.

Por cierto, México decidió cambiar la sede del evento de la Ciudad de México a Cancún, para evitar manifestaciones de repudio a la OEA y al Gobierno mexicano, y de apoyo al proceso bolivariano de Venezuela.

A su vez, en su esgrima verbal con la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, Videgaray se exhibió como una pieza de Trump. Y es relativamente cuestionable que México se someta al escrutinio internacional: de manera recurrente, cuando un fallo no le favorece, lo impugna o no lo acata.

Pruebas, abundan. Lo pueden atestiguar los cinco miembros del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que elaboraron dos voluminosos informes que incriminan al Gobierno de Peña Nieto por los crímenes de Estado de Iguala/Ayotzinapa; el alto comisionado del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Zeid Raád Al Hussein, quien identificó a México como un “cruel ejemplo” de la violencia generalizada y de los vínculos entre las fuerzas de seguridad del Estado y autoridades locales y federales con el crimen organizado, y el relator especial de la ONU sobre Tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, Juan Méndez, quien fue acosado y estigmatizado por la Cancillería mexicana por afirmar que dichas prácticas en el país son “generalizadas” y se dan en un contexto de total impunidad.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista del diario La Jornada

Terrorismo malo para el mundo y terrorismo bueno para EEUU

APORREA 5 de junio del 2017 VENEZUELA

Wilkie Delgado Correa*

Si alguien no entiende el significado del título de este artículo breve, su lectura y la constatación de los hechos históricos y evidentes, les permitirá comprender la ilógica y reprobable de la política y falta de ética de los gobernantes estadounidenses en torno a este asunto crucial de la contemporaneidad.

Hoy una mayoría de países padecen de una epidemia consustancial a la política entronizada en el mundo. Los hechos de terrorismo en Europa y en muchos otros países del mundo, concitan la condena de los gobernantes y habitantes de los países donde tales sucesos ocurren con la consecuencia de decenas o cientos de muertos y decenas, cientos y miles de heridos.

La sangre derramada a consecuencia de la insania y el odio de grupos de militantes terroristas, carece de justificación alguna. Y por eso, en las Naciones Unidas y oros grupos regionales de países, la condena a tales prácticas es unánime y categórico. También el Papa se ha referido varias veces a este tema. Hasta los gobernantes y voceros de los Estados Unidos cacarean en torno a este asunto y adoptan políticas discriminatorias y represalias que se sustentan en este fenómeno.

Los hechos terroristas, vengan de donde vengan, y cualquiera que sea su causa, son actos criminales de lesa humanidad, pues involucran a los supuestos culpables según los terroristas y procuran sembrar el terror de poblaciones inocentes, que finalmente también son víctimas del odio y la sevicia de los ejecutores, suicidas o no. Y como todo acto de crimen de lesa humanidad, según el derecho internacional, estos no prescriben, nadie puede proteger a tales agentes de un terror que resulta incompatible con la naturaleza y prácticas humanas.

Piense ahora mismo, qué pasaría si algunos de los terroristas recientes o pasados, identificados y confesos en Francia, Inglaterra y otros países, se refugiaran en cualquier otro país para eludir la justicia que procura su captura y enjuiciamiento. Sí, piense: ¿qué pasaría? ¿Qué le sucedería al gobierno y al país que protegiera a tales criminales de lesa humanidad? ¿Qué determinaría el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Secretaría General y los voceros de los mismos? ¿Cómo actuaría el gobierno de los Estados Unidos? ¿No tendría una justificación más para lanzar la "madre de todas las bombas" sobre el país involucrado en tal hecho condenable?

Pero por favor, recuerde que los crímenes de lesa humanidad no prescriben según lo establece el derecho internacional, y a consecuencia de este atentado a la aeronave CU-455 de Cubana de Aviación, 73 pasajeros perecieron, de los cuales 57 eran cubanos, 11 estudiantes guyaneses que venían a estudiar medicina en Cuba y cinco coreanos.

Ahora corresponde analizar el asunto del terrorismo bueno para los gobernantes y la justicia de los Estados Unidos. Pudieran mencionarse tantos hechos con este carácter, que se requeriría un libro para abordar los detalles y circunstancias. Pero, un solo hecho basta para conocer la verdad irrefutable. El 6 de octubre del 1976 un avión civil de Cubana de Aviación fue derribado en pleno vuelo a los pocos minutos de su salida de Barbados con una carga de dos bombas de explosivo C4, colocado por dos agentes pagados por los autores intelectuales de tal hecho terrorista: Orlando Bosch y Luís Posada Carriles. Ambos fueron procesados por tales hechos en Venezuela, ambos fueron defendidos y protegidos por los servicios de inteligencia de la CIA, que por otra parte conocieron de antemano la conjura para tal atentado criminal, y ni lo impidieron ni alertaron al gobierno cubano. Además, se opusieron en el Consejo de Seguridad de la ONU para que se condenara tal atentado.

A consecuencia del derrumbe del avión, murieron 73 personas, repitámoslo una vez más, entre los cuales se encontraban los jóvenes atletas del equipo nacional de esgrima que habían alcanzado todas las medallas de oro en una competencia internacional celebrada en Venezuela.

Los terroristas Orlando Bosch y Posada Carriles llegaron a afirmar en prisión: “¿Pusimos la bomba, y qué?" Pasó el tiempo, para no hacer larga esta historia dantesca, y Orlando Bosch se refugió en los Estados Unidos y fue indultado por Bush, padre, y murió tranquilamente en Miami sin jamás arrepentirse de tales hechos y continuando su planeación de actos terroristas contra Cuba.

Luego de otro largo tiempo, al servicio de la CIA, Posada Carriles trató de dinamitar el anfiteatro de la Universidad de Panamá para provocar, con una inmensa carga de explosivo C4, la muerte de Fidel Castro, orador en el acto, y a la mayoría de los asistentes al mismo, fundamentalmente estudiantes. Fue detenido con otros compinches. Pasó el tiempo, como se dice en los cuentos de hadas o de terror, y Posada Carriles, después de muchas trapisondas, entró ilegalmente en territorio de los Estados Unidos.

Las autoridades hicieron un paripé (un gesto de farsantería hipócrita) de acusación y de prisión, y al poco tiempo el “terrorista bueno” para los Estados Unidos fue exculpado y pasó a disfrutar la dulce vida en Miami y a continuar sus planes terroristas contra Cuba, causando muerte y heridas a muchas personas. Los pedidos de extradición de Venezuela, y por supuesto de Cuba, jamás fueron tramitados ni tomados en cuenta, ni le juzgaron en su territorio como correspondía.

¿Qué dónde radica el terrorista?, Ud. se preguntará. Por supuesto, es obvio que en su guarida en territorio estadounidense, y allí morirá sin que la justicia le pueda tocar ni un pelo por el crimen de lesa humanidad. Todos los presidentes de esa época, republicano y demócrata, actuaron con la misma falsía y complicidad con un criminal descollante que cometió un crimen, mejor es decir varios, calificados de lesa humanidad.

Finalmente, reto a cualquiera que se atreva a negar alguna de estas afirmaciones y verdades tan luminosas como los rayos del sol, y autorizo libremente la reproducción y traducción de este material, porque la justicia como la verdad deben llegar con su luz a lo más recóndito de los seres humanos y a un mundo que quieren, los terroristas y sus padrinos ideológicos y estratégicos, convertir en una carnicería para descuartizar y luego comerciar con los restos de sus supuestos enemigos.

El dinero y las armas constituyen los instrumentos de la ola de odio y violencia que pretende asolar el mundo mientras los "ilustres" personajes que dominan el mundo con su descomunal poder y sus riquezas inconmensurables se pavonean con sus declaraciones puramente retóricas y sus vestimentas de caballeros atildados y de "buenos y sensibles personas".

Mientras todo este episodio dantesco ha ocurrido a la faz del llamado "mundo libre", el pueblo cubano, en voz de su líder Fidel Castro, expresó una frase que perdurará para todos los tiempos: "Podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!".

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Médico y profesor de Mérito del ISCM de Santiago de Cuba

Desigualdad económica y destrucción ambiental: el capitalismo vuelve a su estado normal

PROGRESO SEMANAL 8 de junio del 2017 EEUU

Max J. Castro*

No hay ninguna posibilidad de que Donald Trump haya leído el libro de 577 páginas, El capital en el siglo 21, del economista progresista francés Thomas Piketty. Pero viendo a Trump lanzar una política tras otra se podría concluir que él ha estudiado minuciosamente el tomo y luego ha hecho exactamente lo contrario de lo que cada penetración, análisis y recomendación implica el libro.

La decisión de Trump de retirarse del Acuerdo Climático de París es solo la última y más equivocada acción que Trump ha realizado en perfecta contradicción con todo lo que el libro de Piketty tiene que decir. Para ser un libro escrito por un economista, El capital… es notablemente claro y libre de jerga y fórmulas complejas. La tesis principal y la lógica por la que Piketty llega a sus conclusiones son accesibles.

El libro de Piketty pone de cabeza el análisis de lo que ha estado ocurriendo en el capitalismo en las últimas décadas. La lenta tasa de crecimiento y el aumento de la desigualdad que Estados Unidos (y otros países ricos también, en diferentes grados) han estado experimentando no es la excepción. Es justamente cómo el capitalismo ha funcionado durante la mayor parte de la existencia del sistema.

La excepción fue el período entre la Primera Guerra Mundial y la década de los 70, durante el cual una gran cantidad de capital fue destruida por dos guerras mundiales. Esto redujo la participación del capital en el crecimiento económico y trajo un rápido crecimiento de la década de los 50 a los 70, a medida que las economías como Japón y Alemania se apuraban en reconstruirse mientras que Estados Unidos obtuvo la ventaja de ser la única economía que quedó en pie después de la guerra.

El hecho es que la mayoría de la gente asumió que el alto crecimiento, bajo desempleo, mejor nivel de vida y una desigualdad modesta era la nueva normalidad capitalista. En cambio, lo que ha ocurrido últimamente es que el capitalismo ha absorbido completamente los impactos de las dos guerras mundiales del siglo XX y está volviendo a su estado normal de crecimiento modesto y desigualdad cada vez mayor. Trump, a pesar de sus promesas de campaña, está empeorando las cosas.

Sin duda, las tendencias de la desigualdad dentro del capitalismo se han visto afectadas por las elecciones políticas de los estados. Las consecuencias de la desigualdad han sido mucho menos severas en Europa continental que en Gran Bretaña y, especialmente, en Estados Unidos. En el continente europeo se usaron los frutos del crecimiento económico para construir una fuerte red de seguridad social, lo que Piketty llama el “estado social” y otros llaman al estado de bienestar. Gran Bretaña también construyó un estado social, pero Margaret Thatcher y sus sucesores lo han debilitado considerablemente, aunque no lo han destrozado. Estados Unidos nunca construyó un estado social total o cohesivo.

Por otra parte, en la medida en que algunos elementos de un estado social habían sido construidos poco a poco entre los años 30 y 70 del pasado siglo, desde 1980 han sido diezmados sistemáticamente, sobre todo por republicanos, pero también por “nuevos demócratas” como Bill Clinton. Ahora Trump y el Congreso republicano están tratando de desmantelar totalmente lo poco que queda del estado social.

Pero el motor básico que impulsa el creciente nivel de desigualdad es que a lo largo de la historia del capitalismo, con pocas excepciones, los rendimientos del capital (beneficios, dividendos, ganancias de capital) siempre superan con facilidad la tasa de crecimiento económico. La tasa de crecimiento económico es básicamente el techo para los aumentos salariales. Estos dos factores, que la ganancia del capital supera la tasa de crecimiento y que el crecimiento es bajo en relación con las normas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, son las razones principales por las que la desigualdad se dispara.

Por lo tanto, básicamente, la única manera de evitar que la desigualdad aumente hasta alturas sin precedentes es gravar directamente el capital. En cambio, la política de la administración Trump consiste en reducir los impuestos del capital de las corporaciones –y la de los individuos muy ricos. Eso es como añadir un cohete de refuerzo a un tren fuera de control. Piketty piensa que tal curso, en algún momento, causará un descarrilamiento del sistema.

En cuanto al cambio climático, equivale a degradar el capital natural (combustibles fósiles, madera, metales, etc.) y bienes públicos como el aire y el agua limpios. Ninguna pared puede impedir que el aire o el agua circulen. Estados Unidos también sufrirá las políticas locas y egocéntricas de la administración Trump.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Sociólogo, y activista social

La “dualidad geopolítica” de Washington

POR ESTO! 13 de junio del 2017 MÉXICO

Pedro Díaz Arcia*

Un artículo de Keiser Report, alerta de cómo la “diplomacia tuitera” de Trump en Medio Oriente puede conducir a una guerra. Según la edición, existe una pugna al estilo de Juego de Tronos en la región: La Casa Blanca castiga a su antiguo aliado Qatar en beneficio de Arabia Saudita, cuando en el pequeño país existe el Mando Central de una base que cuenta con aviones de combate y 10 mil tropas estadounidenses.

La instalación debía “proteger a Qatar de Arabia Saudita”; sin embargo, en un drástico giro calificado de “dualidad geopolítica”, Trump afirmó que hay que proteger a Riad de Doha. Y en un golpe mediático, anunció la venta por valor de 110 mil millones de dólares a Arabia Saudita para combatir el terrorismo. Pero la financiación tiene que ser aprobada por el Congreso.

Los líderes iraníes afirmaron que están “ante una guerra de poderes en la región” contra su país. Los recientes ataques terroristas en Teherán y que se atribuyó el Estado Islámico, se produjeron a una semana de la reunión de Trump con los dirigentes sauditas. El gobierno iraní, que dice tener pruebas sobre la responsabilidad de Riad en los hechos, aseveró que estos crímenes incrementarán el odio del pueblo persa hacia Estados Unidos y sus secuaces en Medio Oriente.

Pero no es de extrañar. En la campaña electoral del año pasado, Donald Trump afirmó que Arabia Saudita estaba tras los ataques terroristas del 11-S, y dijo textualmente: “¿Quién destruyó el World Trade Center? No fueron los iraquíes, fueron los sauditas. Miren a Arabia Saudita, abran los documentos”. Y sugirió que funcionarios de ese país habían sido cómplices de los atentados. ¿Lo olvidó? ¿O no le conviene recordar?

A las tensiones que se avivan en la región se suman el caos que reina en Washington, como consecuencia de la investigación de supuestas conexiones rusas con el gobierno de Trump, y la incertidumbre que se ha apoderado del Parlamento británico, en medio de un difícil proceso para independizarse de la Unión Europea. Ni Estados Unidos ni Reino Unido son un paradigma de gobiernos estables, según analistas del tema. Incluso hay serias diferencias entre ambas potencias. Una muestra es que el gobierno británico anunció que no compartirá información “delicada” con Estados Unidos, luego de los atentados en Manchester.

Mientras expertos aseguran que las “placas teutónicas globales” se han movido dejando a la deriva tanto a Washington como a Londres, los espacios que se abandonen no quedarán vacíos.

Nuevas alianzas surgen ante la mirada expectante del mundo: el bloque europeo se enfoca en fortalecer la coalición sin esperar ayuda de Estados Unidos ante los desplantes de Trump: que no hizo explícito su apoyo al artículo 5 de la OTAN, se negó a suscribir el Acuerdo de París sobre el cambio climático, que aproxima la Unión Europea a China. Otro desatino de la Casa Blanca fue retirar a su representante de la última reunión del G-7.

Además, algo de vital importancia a la hora de analizar los nuevos espacios a cubrir, en una instancia prioritaria están los lazos de Beijing y Moscú, que han trazado una visión conjunta a mediano y largo plazos en asuntos estratégicos de carácter global. Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Analista político cubano