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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-06-22

“La nación que se da al odio es una esclava de su propia animosidad”

REBELIÓN 20 de junio del 2017 ESPAÑA

EEUU, Trump y Cuba

Wilkie Delgado Correa*

Los visitantes estadounidenses tienen que reconocer: “¡Pero qué linda es Cuba! ¡Qué paz se respira y qué libertad se disfruta!” Y los cubanos le envían al presidente Trump una sonada y merecida trompetilla, que esperamos llegue traducida a la Casa Blanca. Las ideas expresadas por Donald Trump en Miami el 16 de junio del 2017, y el tono y el estilo de su discurso imperial, si se analizan con cierto sentido de racionalidad política contemporánea, provocan resultados diversos, pero que conducen indefectiblemente a la conclusión de que las medidas anunciadas contra Cuba y los argumentos falsos que las sustentan son contrarios a los intereses superiores y legítimos de los pueblos cubano y estadounidense.

En realidad las restricciones de visitas de los estadounidenses a Cuba, que constituye una violación flagrante al derecho constitucional de los ciudadanos, son motivadas por el miedo a que los visitantes descubran las diferencias que existe - siempre han existido - entre las noticias y propagandas contra Cuba, su sistema político y las realizaciones sociales que disfrutan los cubanos. Y que, por lo tanto, a pesar de que Cuba les ha estado prohibida, el único país del mundo durante más de cincuenta años, los visitantes estadounidenses tienen que reconocer: “Pero qué linda es Cuba. Qué paz se respira y qué libertad se disfruta.”

Son tantas las mentiras lanzadas al viento de los medios de propaganda, fueron tantos los gestos y actos de ficción trágicómica asumidos por el presidente ante el gentío apátrida; fueron tan absurdas sus múltiples valoraciones, incluyendo al bloqueo que ha sido condenado por todas las naciones del mundo en la ONU; fueron tantos los personajes exaltados al “salón de la fama”, con significados y trayectorias cosidas con agujas de embustes y distorsión; que uno casi irremediablemente se pregunta: ¿cómo es posible que este señor pueda ser presidente de los Estados Unidos?

Por cierto, en esa especie de actuación con gesticulaciones propias de un personaje del teatro bufo, Trump se movía buscando la presencia del supuesto personaje histórico y representativo de la cubanidad tarifada de Miami. ¿Estaría entre la multitud el terrorista Luís Posada Carriles, y el presidente se olvidó de nombrarlo? ¿Dónde estaba Posada Carriles? ¿Por qué Trump no elogió a su combatiente terrorista, quizás el personaje de más fama de su país? ¿Decidió mantenerlo en la clandestinidad como hicieron otros presidentes en el pasado? ¿Podrán los periodistas preguntarle a Trump algún día por qué no resaltó, elogioso, al “ilustre” habitante de esa comunidad que se llama Luís Clemente Posada Carriles?

En lo colectivo vale recalcar el especial homenaje que rindió a la brigada mercenaria que invadió territorio cubano por Bahía de Cochinos, el 17 de abril del 1961, y que fue derrotada en menos de 72 horas, y que en su momento supo rendirse pronto y bien y confesar y declarar públicamente sus inculpaciones y arrepentimientos por parte de jefes y soldados. ¿Cómo no rendir homenaje, a pesar de todo, a sus fuerzas de invasión al territorio de Cuba, que aspiraban a dominar como territorio estadounidense?

Hace más de un siglo el patriota cubano Manuel Sanguily respondía la carta de un grupo de estudiantes de la Universidad de Kansas. El fragmento de su respuesta es elocuente para entender la esencia del problema cardinal, esa especie de subordinación o anexión que los gobernantes estadounidenses han pretendido mantener sobre Cuba.

“Yo espero que algún día la moral internacional deba ser tan compulsiva (a pesar que siempre es necesaria) como lo es la moral individual, y que no dependerá tanto del número de armas para conservar los tratados eficazmente, sino la magnitud de la conciencia para que sean respetados en las sociedades, a fin de que lo correcto en el ser humano sea seguir viviendo en paz”.

Y ahora somos testigos de que lo aprobado hace poco tiempo por el presidente Obama, por decisiones propias y soberanas estadounidenses, y convertidas también en tratados o acuerdos con el gobierno de Cuba, que buscan la normalización de las relaciones entre los dos países, son desconocidas, anuladas y revertidas como medidas agresivas.

Hoy y siempre los cubanos nos preguntamos cómo ha sido posible que la mayoría de los gobiernos de Estados Unidos hayan sido tan contumaces sordos al pensamiento y acciones de los fundadores de esa nación, como fueron George Washington y Abrahán Lincoln. Al primero debemos su juicio sobre la Política Internacional de los Estados Unidos, cuando expresamente recomendó: “Observad buena fe y justicia con todas las naciones... Creced en paz y armonía con todos... La nación que se da al odio... en una cierta magnitud, es una esclava de la otra, es una esclava de su propia animosidad.”

A Abrahán Lincoln, le estamos en deuda por su afirmación inapreciable, cuando declaró sobre una invasión a la isla ocurrida en la época colonial con fines anexionistas: “La mayor falta de los anexionistas estuvo en el hecho de que el verdadero pueblo de Cuba jamás les pidió ayuda alguna.”

Los cubanos, fieles a la herencia de nuestro Héroe Nacional José Martí, continúan afirmando hoy, tal como él lo hiciera en el siglo XIX que “Nosotros amamos al país de Lincoln, de la misma manera que tememos al país de Cuttings.”

Tenemos razones suficientes para diferenciar a los enemigos que están ansiosos por conquistar y someter a nuestro país, y a los vecinos buenos o amigos que hacen sus mejores esfuerzos para mantener encuentros afectuosos, unas relaciones amistosas, un intercambio solidario y un espíritu de coexistencia pacífica.

Por eso creo que en cualquier parte que llegue la presencia de un norteamericano amigo de nuestro país, dentro de las limitaciones y restricciones y condiciones que les establece un gobierno autoritario y alocado para los viajes a Cuba, es una ocasión favorable para que entre en contacto con nuestra realidad presente, la cual quizás no pueda ser entendida ni interpretada totalmente sin tener una perspectiva y el conocimiento justo de nuestra historia pasada y de las circunstancias que han influido en su desarrollo.

Pero, en fin, el encuentro de norteamericanos con el pueblo cubano y su juventud proporcionará un conocimiento recíproco bueno, un acercamiento a las ideas, ideales y sentimientos que están presentes en el seno del pueblo cubano, y todo esto ayudará al entendimiento mutuo entre nuestros pueblos. Por eso el gobierno norteamericano actual teme tanto que el pueblo norteamericano conozca, por sus propios ojos, corazón y mente, la realidad cubana.,

Nosotros podemos abrir nuestra casa grande que es Cuba. Esta patria que nosotros hemos erigido libre, soberana y democrática a costa de los sacrificios y los esfuerzos heroicos de las generaciones pasadas y presentes. Lo hacemos con el orgullo de haber hecho posible lo que hemos soñado como un ideal, aunque no toda se haya podido lograr por muchas razones. Porque no todo lo que hemos hecho ha estado exento de errores, como en todas partes del mundo, o porque no se nos ha permitido hacerlo de una manera natural, es decir, sin agresiones, bloqueos, invasiones y guerras de todo tipo por parte de los Estados Unidos, la potencia más poderosa de la tierra, sin más justificación que su política de despojo.

Pero aquí se asienta nuestra obra, está nuestro pueblo en su ascenso difícil hasta alcanzar el más alto grado de dignidad y rebeldía. Su fuerza, hoy como ayer, surge de sí mismo, de su ideal de libertad, de justicia, de su espíritu de sacrificio y rebeldía, de su amor invencible por la patria, y de su defensa infatigable de su “derecho de ser y vivir en paz.”

Cuba ha vivido una larga historia de agresiones y ofensas a sus ansias y condición de nación soberana, libre e independiente por parte de los Estados Unidos.

Por esas razones y por su espíritu de rebeldía, los cubanos pueden declarar muy bien, con la pasión de Simón Bolívar, que frente al pertinaz empeño de los gobernantes de Estados Unidos de sostener lo que no es defendible sino atacando nuestros derechos, Cuba afirma que no permitirá que se ultraje y desprecie al gobierno y los derechos de los cubanos.

Defendiendo la dignidad e independencia de Cuba han vivido y luchado millones de cubanos, han muerto millares y millares de ellos, y las nuevas generaciones están dispuestas y ansían merecer igual suerte. Lo mismo es para Cuba combatir contra Estados Unidos por sus derechos e independencia, que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofendiera y la agrediera.

En el mundo del mañana debe esperarse que prevalezcan los mejores sentimientos, ansias y acciones de la humanidad. En ese mundo del mañana, bajo el imperio de la paz y la amistad, liberado del miedo y la miseria, esperamos que Cuba pueda realizar plenamente los sueños que hoy atesora. Mientras esa hora llega, Cuba debe seguir oteando el horizonte, seguir armada de su verdad, seguir alzando su dignidad y rebeldía y continuar forjando su victoria.

Mientras tanto, los cubanos le envían al presidente Trump una sonada y merecida trompetilla, que esperamos llegue traducida a la Casa Blanca.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Médico cubano y profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Una escapada hacia el pasado

PROGRESO SEMANAL 21 de junio del 2017 EEUU

Ricardo Torres*

La paciencia tuvo su recompensa este 16 de junio. La ansiedad en torno a Cuba produjo muchos titulares de prensa desde que las elecciones indicaron quién sería el nuevo huésped de la Casa Blanca. Los cambios en las regulaciones hacia Cuba anunciados el viernes pasado no conllevan mucha novedad, más bien todo lo contrario, así que ni tan siquiera le cabe la etiqueta de “nueva política hacia Cuba”.

Algunos eventos tienen la capacidad de ser extraordinariamente reveladores acerca de la naturaleza de los actores y de la calidad del contenido. El de este 16 de junio estableció una nueva marca en mediocridad y palidez. Ya ni las formas importan.

Varios meses de cabildeo al peor estilo se han saldado con unas decisiones que se cubrieron de expresiones y falsedades altisonantes para esconder lo endeble de su alcance. A falta de los detalles prácticos, los cubanoamericanos de línea dura deben estar preocupados. Han escogido un curso que los lleva irremediablemente hacia la irrelevancia.

Es un retroceso, pero uno que confirma la apuesta hecha el 17 de diciembre del 2014. Aquellas iniciativas han calado tan profundo en ambas orillas del Estrecho que se han hecho prácticamente irreversibles frente a la maquinaria anquilosada del extremismo cubanoamericano.

Resulta sumamente positivo que los canales de comunicación y mecanismos establecidos en los últimos dos años y medio se mantengan abiertos. Lamentable que se retome la retórica dura que no ha producido nada. Según dicen, dos años de concesiones unilaterales no han producido nada, por eso es necesario retomar las prácticas de los anteriores 50 para que sigan produciendo… nada. La lógica es aplastante.

El Presidente estadounidense tiene una difícil tarea ante sí. Tendrá que justificar por qué anuncia un “better deal” que afecta directamente los intereses de Estados Unidos, y varias de sus promesas de campaña como “America First” traducido como la economía y las empresas primero, o mayor efectividad en el combate al terrorismo y la migración irregular. También por qué lo hace para servir a intereses tan estrechos (o personales, recordemos en qué comités del senado se sientan algunos legisladores cubanoamericanos) frente a mayorías bipartidistas en la opinión pública norteamericana y en el sur de la Florida.

Alguien debe preguntarle por qué algunos cubanoamericanos se oponen furibundamente a que los norteamericanos disfruten de unos derechos (como el de viajes) que ellos mismos tratan de mantener para sí.

El pueblo cubano tendrá que preguntarse por qué se hacen semejantes cosas en su nombre por personas que no han estado nunca en Cuba. Y luego se esparcen sinsentidos como el que dice que es posible afectar al gobierno cubano sin dañar al pueblo cubano o que el sector privado no se verá afectado.

Para estar claros, la aplicación de las nuevas regulaciones conlleva efectos negativos en varios sectores económicos como el turismo, que es probablemente una de las mayores industrias que muestra un desempeño sólido. Y afecta el crecimiento del sector privado, una buena parte del cual se ha fortalecido alrededor de los viajes, particularmente en las ciudades. Además, el entorno externo se ha tornado más desafiante en los últimos dos años.

Habría que esperar para evaluar cuál puede ser el impacto indirecto sobre intereses en terceros países. Es bueno recordar que el “boom” turístico actual tuvo su origen en las medidas introducidas por Obama. Una reversión, aunque sea muy parcial, puede generar el mismo efecto en sentido contrario.

La sociedad cubana debe expresarse (como ya lo ha hecho) para asegurarse de que pocos se vayan creyendo de que este tipo de iniciativas tiene algo que ver con la construcción de un mejor futuro para Cuba.

Al Presidente lo han convencido de que le debe la presidencia a los cubanos que votaron abrumadoramente a su favor en la Florida. Los hechos y los datos no confirman esta creencia, pero nadie dijo que eso es importante. Una escapada hacia el pasado para asegurar el futuro.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Economista cubano

Reestructuración del Plan Cóndor en Latinoamérica

CRÓNICAS DE UNA INQUILINA 17 de junio del 2017 EEUU

Ilka Oliva Corado*

No importa quién sea el presidente de turno, el sistema capitalista es el mismo. Con cada cambio de administración se producen reajustes, que vienen de la mano de los egos personales de cada presidente, pero el Plan Cóndor es el mismo, no se mueve de lugar, está instalado de forma permanente. Lo que se producen son reajustes de acuerdo al tablero político del neoliberalismo y del progresismo en la región.

Las actividades de Trump en los últimos días referente a la política de Latinoamérica, y Cuba en específico, ya las hemos vivido antes, lo que sucede es que cada representante del capitalismo quiere marcar su terreno y que su nombre quede impreso en la historia.

Es por esa razón que Obama fue a Cuba, a tomarse la foto del recuerdo, mientras firmaba el decreto que dice que Venezuela es peligro para la política interna de EEUU, e intentaba innumerables golpes de Estado a Cristina, Dilma, Evo y Correa, e implementaba el Plan Frontera Sur y el Maya Chortí entre México y Honduras, los mismos que militarizaron la región y criminalizan a los migrantes indocumentados en tránsito. Mientras reafirmaba el Plan Colombia y el Plan Mérida, entonces, ¿quién le iba a creer que de verdad quería estrechar relaciones con Cuba?

Además, con un bloqueo económico de tal magnitud. Él quería solamente la foto del recuerdo para entrar a la historia mundial y que su nombre permaneciera ahí por los siglos de los siglos, como el negro (de balde) que intentó un acertamiento. Obama llevó a cabo el golpe de Estado en Brasil, Honduras y Paraguay, ¿cuáles ganas de estrechar lazos con Cuba?

Las palabras de Trump no nos amedrentan, la fuerza de Cuba radica en su pueblo, y cuando un pueblo tiene conciencia y dignidad, no hay capitalismo que logre ponerlo de rodillas. Vendrán docenas de Trumps y pasarán de largo, como ya han pasado otros, y Cuba permanecerá, porque Cuba es Fidel, Fidel se hizo pueblo. Eso aún no lo entienden quienes no tienen idea de lo que significa la dignidad, el agradecimiento y la libertad.

La aplicación del Plan Colombia en el Triángulo Norte de Centroamérica como lo anunció la administración Trump, no es novedad, eso viene desde que se firmó La Paz. Si se llegara a firmar La Paz en Colombia, sería el mismo paisaje, salvo que el pueblo colombiano dispusiera otra cosa y luchara a brazo partido por liberarse, de ahí La Paz quedaría solamente en el papel.

Cada tanto al Plan Cóndor le dan su aceitada y una buena sacudida para desempolvarlo y para pretender intimidar a los pueblos en desarrollo y para seguir oprimiendo a los que se dejaron doblegar. El enemigo principal de Latinoamérica no es EEUU, son sus hijos traidores, las oligarquías vendidas que toman como patria al dinero y al poder, porque entonces, ¿quién se explica por qué con tanto intento no ha podido vencer a Cuba? ¿Por qué no logró desaparecer a la Revolución Ciudadana en Ecuador? ¿Por qué no ha logrado darle golpe de Estado a Evo? ¿Por qué a pesar de tanto dinero invertido en manipulación mediática y pago de guarimberos, no ha podido derrocar a Maduro? ¿Por qué no ha podido sacar a Cristina, Lugo, Lula y Dilma de la lucha política en sus países? En cambio vemos los presidentes de México, Guatemala, Honduras y El Salvador, extendiendo las manos para recibir la limosna (del Plan para la Prosperidad, copia del Plan Colombia y el Plan Mérida) por tener el apocamiento de oprimir a su pueblo. Descaro del presidente de El Salvador, hablar grandezas de Cuba y de Venezuela, y a la vez ponerse de rodillas ante EEUU; indigno, nunca mereció ir a rendirle tributo a Fidel, no merece la dignidad de los campesinos ni de los arrabales salvadoreños. Y no merece la grandeza de hacerse llamar rojo y revolucionario.

No es EEUU, son los pueblos y los líderes mediocres, sino miremos a Randazzo en Argentina y a los peronistas que le voltearon la espalda a Cristina y no votaron en elecciones, y tienen enorme responsabilidad en que ahora gobierne Macri y se lleve entre las patas a los derechos humanos. Aquí no tenemos que voltear hacia fuera, aquí tenemos que solucionar la política interna de Latinoamérica, si Latinoamérica logra la unidad tan soñada, ni EEUU ni ningún otro logrará siquiera acercarse para observar la grandeza de un continente que ha logrado liberarse de sus propias cadenas.

Para eso se necesita arrojo, es por eso que no cualquiera se puede hacer llamar a sí mismo, rojo ni revolucionario, porque son palabras mayores, y las palabras se las lleva el viento, la Patria Grande necesita acciones.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Escritora y poetisa guatemalteca

La hambruna que viene en el Cuerno de África

PÚBLICO 18 de junio del 2017 ESPAÑA

Pablo L. Orosa*

“Mira qué color tiene, esa hierba no es buena. Cuando la comen las vacas se enferman”. Hace un año que la lluvia no cae con regularidad en el valle del Rift y las tierras de esta región, cuyas cosechas alimentan al Cuerno de África, están secas. El ganado se muere y el precio del maíz se ha disparado más de un 30%.

Más de 2,6 millones de personas están en grave riesgo de inseguridad alimentaria en Kenia y la cifra, advierte la ONU, va a dispararse en los próximos meses. Con los enfrentamientos recrudeciéndose en Sudán del Sur y la hambruna golpeando ya a Somalia, la región se enfrenta de nuevo a una nueva crisis humanitaria.

Tenía que llover desde marzo, pero no lo hizo hasta bien entrado mayo. Lo que cayó, además, no basta para aguantar la época seca. “Ahora está bien, el ganado puede comer algo, pero no es suficiente”, repite Robert, a quien la sequía ha convertido en taxista ocasional para pagar las facturas de su granja. Por un momento, tiene que detener la marcha: “Mira qué color tiene, esa hierba no es buena. Cuando la comen las vacas se enferman”, repite señalando al rebaño que pasta a ambos lados de la carretera. Él ha perdido casi a la mitad de su ganado. “La diarrea”, maldice.

Al menos las precipitaciones de mayo han aliviado la primera cosecha. En los puestos del mercado nuevo, levantados en las afueras de Nanyuki, el centro agrícola más importante del valle, hay patatas, tomates, zanahorias, bananas y una remesa de melones recién llegada. El problema, apuntan los clientes, está en el maíz, cuya producción se ha reducido hasta un 99% respecto a su promedio histórico. La harina de maíz, ingrediente básico del ugali, el plato por antonomasia de la comida keniata, ha multiplicado su precio un 31%, lo que ha elevado las quejas de un sector mayoritario de la población.

A dos meses de las elecciones, y con la #ungarevolution como emblema en las redes sociales, el Gobierno de Uhuru Kenyatta, quien opta a la reelección en los comicios, se ha visto obligado a lanzar un plan de ayuda dotado con 6 billones de chelines (algo más de 51 millones de euros) para rebajar el precio del paquete de dos kilos de 144 (1,2 euros) a 90 chelines (0,7 euros).

Con el costo de la leche y el azúcar, cuya volumen de importación ha tenido que ser aumentado en las últimas semanas, también disparados, la inflación alcanza ya el 11%. “Una de las principales razones es la sequía que lleva afectando al país más de 8 meses y que tira de los precios”, explica el profesor de Economía de la Universidad de Nairobi y asesor gubernamental, Gerrishon K. Ikiara.

La traducción real, en el mercado de Nanyuki, es que las transacciones se reducen. La gente compra lo que puede pagar, frutas y algo de verduras, pero los puestos de carne apenas tienen clientes. “¿Para cenar? Patatas y repollo”, afirma Joseph, mientras convence a su mujer al otro lado del teléfono. Al otro lado del valle, junto a las montañas azafrán de Eldoret, el paisaje alterna el verde resplandeciente de las plantaciones de té con las planicies áridas. En muchas zonas del interior, donde residen las comunidades nómadas, hace meses que no llueve. “Más de un año”, apunta una anciana massai que ha visto como varios de los niños de la comunidad han fallecido a causa de la desnutrición.

Oficialmente, más de 455 mil menores de cinco años sufren de desnutrición aguda en el país, pero la cifra real es a buen seguro mucho más alta. Otros 174 mil han tenido que dejar la escuela como consecuencia directa de la sequía. En muchas de ellas no hay ni siquiera agua. El pasado mes de marzo, el Gobierno declaró la situación de desastre natural por la sequía y reclamó la asistencia internacional.

Hasta la fecha, la ONU ha desplegado un plan de asistencia humanitaria que incluye la distribución de más de mil 800 toneladas de alimento mensuales, así como de cheques-comida, pero la ayuda apenas llega al 8% de los 2,6 millones de personas en situación de vulnerabilidad alimentaria. Hacen falta 378 millones de dólares para cubrir una crisis que va más allá de la falta de los estómagos vacíos: nuevos casos de leishmaniasis, sarampión o cólera dejan ya un reguero de víctimas por el país. El ministerio de salud estudia con preocupación un brote de dengue.

“La sequía ha destruido el sustento de las familias, disparado los conflictos locales y erosionado la capacidad de las comunidades de salir adelante”, resume la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA por sus siglas en inglés) en su último informe. Alrededor de 50 personas han muerto ya en los enfrentamientos que desde hace casi un año se repiten en las llanuras de Laikipia: los pastores, expulsados por los colonos británicos de las tierras que históricamente habían habitado, invaden los ranchos en busca de alimento y agua para sus rebaños.

“Necesitamos el agua para cocinar y para beber, pero si vamos a cogerla nos arrestan o nos golpean. Si vamos con los animales para que pasten, nos los confiscan por diez días”, denuncian en la comunidad massai. “¿Cómo puedes dialogar con alguien que te está disparando?”, responde María Dodds, cuya familia posee uno de los ranchos más importantes de la zona.

Aunque todavía restan las “short rains” de noviembre, la temporada de lluvias ha dejado precipitaciones entre un 25 y un 75% por debajo de lo habitual, lo que augura una mala cosecha para la segunda de julio. La previsión es que en septiembre la inseguridad alimentaria alcance ya el nivel 3 -crisis- de 5 en todo el norte del país. “Es probable que veamos una continuación, o incluso un empeoramiento significativo, de los problemas alimentarios y de agua, particularmente en las zonas áridas y semiáridas del país”, apunta el coordinador de programas de FAO en Kenia, Robert Allport.

Una crisis regional

El paisaje majestuoso del Rift, con sus bandadas de flamencos y sus lagos Patrimonio de la Humanidad, se extiende por toda la región. Con él, lo hace también la sequía y la crisis humanitaria: 12,8 millones de personas en Etiopía, Uganda, Kenia y Somalia se encuentran actualmente en alto riesgo de inseguridad alimentaria. A diferencia del 2011, cuando se declaró en Somalia la última hambruna en el Cuerno de África, la sequía previa está ahora más extendida: ya no es solo el sur del país, sino que afecta también a las regiones autónomas de Somaliland and Puntland y a las zonas fronterizas en Kenia y Etiopía.

“En muchos aspectos”, señala un informe de UNICEF, “la situación es peor que en 2010-2011”: este es el tercer año consecutivo de sequía en la región y ésta se prevé que empeore en los próximos meses. Además, los conflictos regionales se siguen intensificando, lo que dificulta el acceso a algunas áreas y aumenta el número de refugiados y de los brotes de enfermedades transmisibles.

Si entre octubre del 2010 y abril del 2012 más de 260 mil personas murieron en la hambruna que afectó Somalia, los resultados de una nueva catástrofe humanitaria en el 2017 son potencialmente devastadores. "El riesgo de muertes masivas por hambrunas entre las poblaciones en el Cuerno de África, Yemen y Nigeria está aumentando", advirtió en abril el portavoz de la ACNUR, Adrián Edwards, quien cifró en 20 millones las personas que se encuentran en riesgo de inanición en Etiopía, Somalia, Nigeria, Yeman y Sudán del Sur.

Desplazados

Solo en Somalia hay ya 2,9 millones de personas necesitadas de asistencia y la ONU calcula que la cifra de menores afectados por la desnutrición se dispare un 50%, incluyendo a más de 275 mil menores en riesgo directo de muerte por inanición. Los inseguridad latente, que impide el acceso de asistencia humanitaria a las zonas controladas por las milicias de Al Shabaab, no hacen más que multiplicar las dimensiones de la tragedia.

Como ocurrió durante la crisis del 2011, en las regiones costeras de Galmudug y Puntland muchas jóvenes han vuelto sus ojos hacia la piratería para hacer frente a la crisis. Entonces, mientras más de 260 mil personas morían de hambre, en algunas localidades pesqueras próximas a Hobyo los coches de alta gama avanzaban por veredas polvorientas.

Los comercios estaban repletos y los jóvenes eran enviados a estudiar a las mejores universidades de Nairobi o Kampala. Un lucrativo negocio, que en el 2011 alcanzó los siete mil millones de dólares, que ha vuelto a repuntar: tras un lustro casi sin ataques, desde marzo, los bucaneros, piratas para unos, pescadores desesperados para otros, han perpetrado casi una decena de ataques en el golfo de Adén.

La retirada de la operación Ocean Shield de la OTAN, la relajación en las medidas de seguridad por parte de las navieras -apenas el 20% de los barcos atacados desde marzo contaba con guardias armados a bordo- y la crisis en Yemen -algunos expertos advierten de que inversores yemeníes quienes estarían aprovechando el caos que vive su país para patrocinar estos últimos ataques, financiándolos con armas, combustible y motores- hacen augurar un repunte de la conflictividad en la zona en los próximos meses. “Si a este contexto le añadimos la hambruna, no parece que el problema pueda mejorar”, sentencia el experto en seguridad marítima y piratería Fernando Ibáñez.

Sudán del Sur, los ecos de la guerra

En el centro para refugiados de Impevi, en el norte de Uganda, nadie puede olvidar la imagen de aquella niña. “Pesaba poco más de un kilo”, recuerda Dancan Owino, responsable del programa de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el campo. Cada día, se cuentan por decenas los niños que llegan aquí, tras una tortuosa travesía huyendo de la guerra, con síntomas graves de malnutrición.

Tras tres años de guerra, la producción agrícola y ganadera de la que depende la mayoría de la población de Sudán del Sur está devastada y las constantes refriegas impiden la asistencia humanitaria. El resultado: el 40% de los sursudaneses están amenazados por una hambruna que ya se ha cobrado decenas de víctimas y que no les abandona ni aunque logren huir del país. La falta de fondos ha obligado a recortar la ayuda humanitaria a los refugiados. “Tenemos hambre”, se escucha entre las sombras que esperan impacientes el reparto de comida.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Periodista independiente