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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-06-30

¿Puede Trump competir con Obama acerca de Cuba?

THE NEW YORK TIMES 27 de junio del 2017 EEUU

Jorge I. Domínguez*

“De inmediato, estoy cancelando el acuerdo completamente unilateral de la última administración con Cuba”. Así dijo el presidente Trump el 16 de junio en Miami, ante los entusiasmados aplausos de los veteranos de la fallida invasión del 1961 a Cuba por Bahía de Cochinos. Sin embargo, en la práctica, las políticas de la administración Obama hacia Cuba siguen vigentes. El presidente Trump ha establecido una negociación política, burocrática y diplomática que durará meses.

Por medio de sus acciones desde el 20 de enero y sus anuncios de política el 16 de junio, la administración Trump ha ratificado políticas bipartidistas de acercamiento a Cuba. Entre ellos se incluyen la colaboración militar entre Estados Unidos y Cuba en el perímetro de la base de Guantánamo, la colaboración aérea y marítima para prohibir y castigar el tráfico de drogas, la colaboración militar y con la Guardia Costera en el estrecho de la Florida, y la colaboración en seguridad para detener la migración indocumentada, expandida en enero de manera consistente con las preferencias del presidente Trump.

La administración Trump ha ratificado la política de inmigración hacia Cuba de la administración Obama, la cual eliminó un estatus privilegiado para los inmigrantes cubanos indocumentados que ahora deben ser tratados como todos los inmigrantes de similar situación. También ha dejado intactas las relaciones diplomáticas, los vuelos comerciales de los Estados Unidos a Cuba, 12 categorías de viajes a Cuba de la administración Obama, incluso cruceros, así como remesas económicas sin restricciones de Estados Unidos a Cuba y exportaciones agrícolas ilimitadas, con un valor de más de cinco mil millones de dólares desde que el presidente George W. Bush las autorizara en el 2001.

Entonces, ¿qué cambió el 16 de junio? Consulte el sitio web del Departamento del Tesoro. La cantinela más común en la sección de preguntas frecuentes relacionadas con el anuncio es: “Los cambios anunciados no surtirán efecto hasta que se emitan nuevas regulaciones”. En otras palabras, en este momento nada ha cambiado. Una hoja informativa de la Casa Blanca informa que la emisión de las enmiendas regulatorias es un “proceso que puede tomar varios meses”, una oportunidad para revivir las batallas burocráticas y políticas acerca de la política hacia Cuba.

El cambio regulatorio más probable es cancelar el “viaje individual autodirigido” y requerir más papeleo para aquellos autorizados a relacionarse con Cuba; la administración también dejará de intentar deshacer las sanciones de Estados Unidos contra Cuba. El tema más enigmático es cómo llevar a cabo el pretendido bloqueo de fondos para el turismo estatal cubano y otras agencias asociadas con el ejército cubano. Si se toman literalmente, los viajeros estadounidenses legalmente autorizados no podrán contratar servicios turísticos o permanecer en buenos hoteles, pero la aplicación tardía y el propio discurso del presidente implican una apertura para negociar con Cuba.

En efecto, el núcleo del discurso del presidente pide a los líderes cubanos que se rindan incondicionalmente. Sin embargo, el presidente también dijo que “desafiamos a Cuba a que venga a la mesa con un nuevo trato”, y detalló posibles acuerdos: devolver “a la asesina de un policía, Joanne Chesimard”, que requiere una decisión acerca de una sola persona; “liberar a los presos políticos” –el número de los cuales sería de un solo dígito, según la definición de Amnistía Internacional, pero de tres dígitos según la definición de la oposición cubana organizada. La hoja informativa de la Casa Blanca también se refiere a posibles “mejoras adicionales” en las relaciones Estados Unidos-Cuba en dependencia de los “pasos concretos” por parte de Cuba.

¿Es probable una negociación semejante? La retórica de la Guerra Fría del señor Trump y su audiencia de veteranos de la invasión de Bahía de Cochinos dice a los líderes cubanos a lo que el presidente quiere que renuncien. Las palabras del presidente pueden haber socavado sus objetivos de negociación. Cuba negocia mejor bajo diferentes circunstancias. El 17 de diciembre del 2014, cuando los dos gobiernos transmitieron un cambio en su relación, el presidente Raúl Castro anunció también la decisión “unilateral” de su gobierno bajo la “ley cubana” de liberar a decenas de prisioneros “acerca de los cuales el gobierno de Estados Unidos había mostrado interés ¿Concesiones? No. ¿Gestos paralelos en el contexto de la cooperación? Sí.

La primera respuesta del gobierno cubano al discurso del presidente Trump mostró una indignación esperada. Sin embargo, visto en contexto, fue moderada: “El gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar con un diálogo y cooperación respetuosos acerca de temas de interés mutuo, así como la negociación de asuntos bilaterales pendientes con el gobierno de Estados Unidos”. Afirma que los dos últimos años demostraron que los dos países “pueden cooperar y coexistir de manera civilizada, reconociendo las diferencias, pero fomentando todo lo que beneficie tanto a los países como a los pueblos”. Pero sin embargo, advirtió, no pidan concesiones.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba denunció el tono y el contenido del discurso del presidente, pero culpó a “malos asesores”, no al propio presidente. El ministro confirmó que Cuba “honrará los acuerdos que se han firmado” y estará dispuesta a negociar otros acerca de las relaciones bilaterales, pero no las circunstancias nacionales de Cuba. Señaló que Cuba ha concedido asilo político a algunos que huyeron de Estados Unidos, pero también tomó una cuestión específica planteada por el presidente. El ministro recordó que en los últimos años Cuba ha entregado a las autoridades estadounidenses a 12 fugitivos de EEUU. Tanto la concesión de asilo como la repatriación de delincuentes fueron “unilaterales” de acuerdo, dijo él, al derecho internacional.

¿Podría el presidente Trump comprender no cómo presionar, sino también cómo negociar exitosamente con un liderazgo cubano que ha sobrevivido a sus 11 predecesores presidenciales y que resistió el tipo de sanciones que su administración acaba de revivir? ¿Negociará Trump el negociador? El presidente Obama obtuvo que se liberara a decenas de prisioneros políticos de cárceles cubanas y una docena de fugitivos criminales repatriados a Estados Unidos. La puntuación hasta ahora para el Presidente Trump es cero. ¿Podrá el señor Trump competir con Obama en los términos que él mismo ha establecido?

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Profesor de gobierno en Harvard

Colombia: adiós a las armas

LA JORNADA 28 de junio del 2017 MÉXICO

Editorial

En un acto realizado en la localidad de Mesetas, departamento del Meta, el gobierno de Colombia y la dirigencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) celebraron el pasado martes el fin del proceso de entrega de armamento por parte de esa organización guerrillera, en el contexto del proceso de paz que empezó con encuentros secretos en Noruega y Cuba hace ya seis años, y fue dado a conocer oficialmente en septiembre del 2012; pasó por la declaración del cese definitivo de hostilidades en junio del 2016 en La Habana; tropezó con el rechazo en un plebiscito efectuado el 2 de octubre de ese año y culminó con la firma de los acuerdos de paz, renegociados y modificados el 24 de noviembre, en Bogotá.

El máximo líder de la ahora desmovilizada agrupación insurgente, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, señaló que el mecanismo de supervisión y verificación del cese al fuego y hostilidades "acredita que no le fallamos a Colombia; hoy dejamos las armas". Por su parte, el presidente Juan Manuel Santos dijo a los exguerrilleros: "Hoy, al depositar las armas que tenían con ustedes en los contenedores de las Naciones Unidas, los colombianos y el mundo entero saben que nuestra paz es real y es irreversible".

Cabe felicitarse, sin duda, por este nuevo paso que consolida el proceso de paz en la nación sudamericana, la cual padeció una guerra que la desangró por más de medio siglo.

Sin embargo, debe tenerse presente que el fin formal de la guerra no necesariamente se traduce en una paz sólida, como demuestra la historia de la propia Colombia. En efecto, tras la desmovilización de varios grupos y frentes guerrilleros, en el 1985, y la decisión de sus integrantes de fundar la organización Unión Patriótica (UP) para participar en política por la vía electoral, entre tres mil y cinco mil militantes de ese partido –incluyendo a dos candidatos presidenciales, ocho legisladores y 13 diputados– fueron asesinados por grupos paramilitares, y por militares y policías en activo, como parte de un plan castrense, oligárquico y delictivo para impedir que la UP y la izquierda colombiana ocuparan un espacio significativo en la arena electoral.

Hoy, el enemigo máximo de la inserción de los desmovilizados de las FARC en el panorama institucional colombiano es el expresidente Álvaro Uribe Vélez, un ultraderechista a quien diversos reportes de inteligencia y de prensa han vinculado con el narcotráfico y el paramilitarismo, y quien procuró torpedear el proceso de paz desde sus inicios. Lamentablemente, Uribe goza de un amplio apoyo electoral en sectores que no han logrado comprender la esterilidad de los empeños por derrotar militarmente a una organización guerrillera que sobrevivió a más de cinco décadas de acoso militar.

Por ello, los partidarios de la paz en Colombia deben hacer frente, hoy, a un desafío aun mayor del que representaron las dificultades de la negociación, la desmovilización, el reagrupamiento y el desarme de los exguerrilleros: para que la paz pueda cobrar cuerpo y prosperar, deberán derrotar políticamente a los partidarios de la venganza, la guerra y la muerte. Por el bien de todos los colombianos, de los latinoamericanos y del mundo, cabe hacer votos por que lo consigan.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

¿Prohibir las armas nucleares? Lo que hay que prohibir es la arrogancia de EEUU

LA HAINE 26 de junio del 2017 ESPAÑA

Estados Unidos con su arsenal nuclear es como un maniático con delirios de grandeza. Los delirios son institucionales más que individuales

Diana Johnstone*

En un contexto de indiferencia casi total, marcada por abierta hostilidad, los representantes de más de cien países de los menos poderosos del mundo están participando en la tercera semana de sesiones de Naciones Unidas con el objetivo de alcanzar una prohibición legal del uso de armas nucleares. Muy poca gente se ha enterado de esto.

¿Prohibir las armas nucleares? ¡Otra vez con eso! Mejor cambiemos de tema.

En su lugar, hablemos de los hackers rusos, de los derechos de los transexuales para usar el baño de su preferencia, e incluso podemos hablar de algo realmente importante, como es el cambio climático.

Pero, espera un momento. El daño a la sociedad y al planeta, ocasionado por el incremento proyectado de unos pocos grados en la temperatura global, aunque comúnmente descrito en términos apocalípticos, sería menor comparado con el resultado de una guerra nuclear total.

Adicionalmente, determinar el nivel de responsabilidad del ser humano en el cambio climático ha sido más controversial entre los científicos expertos en el tema de lo que sabe el público, debido al rol de factores como las variaciones solares. Pero el grado de responsabilidad del ser humano en las armas nucleares es indudablemente total. El peligro de la guerra nuclear depende de los humanos, y algunos de esos hombres pueden ser nombrados, como James Byrnes, Harry Truman y el general Leslie Groves.

El gobierno de EEUU de manera deliberada ha creado este peligro para la vida humana en la Tierra. Enfrentados a la capacidad evidente y la disposición moral para arrasar con ciudades demostrada por EEUU, otros países han construido sus propios dispositivos letales disuasivos. Estas armas disuasivas nunca fueron usadas, y por ello, el público se engaña al creer que no hay peligro en el presente.

Pero EEUU, el único poder culpable de matanzas nucleares, continúa perfeccionando su arsenal nuclear y continúa proclamando su "derecho" a lanzar el "primer ataque", cuando así lo quiera.

EEUU, obviamente, promueve el boicot a la conferencia para la prohibición de las armas nucleares.

A raíz de una conferencia anterior de este tipo, el pasado mes de marzo, Nikki Haley, la necia embajadora del presidente Trump ante las Naciones Unidas, encubrió sus pálidas justificaciones con un manto de feminidad: "Como madre e hija, no hay nada que desee más para mi familia que un mundo sin armas nucleares", dijo con total descaro. Y agregó: "Pero tenemos que ser realistas. ¿Quién puede creer que Corea del Norte apoyaría una prohibición de armas nucleares?

Bueno, sí. Hay mucha gente, que obviamente ha pensado más en este tema que Nikki Haley y que analizan que Corea del Norte, cercada por las agresivas fuerzas estadounidenses durante siete décadas, considera que su pequeño arsenal nuclear es disuasivo, y que ciertamente renunciaría a él a cambio de que finalizara la amenaza estadounidense.

Corea del Norte es un país muy extraño, un heredero del "Reino Ermitaño" de la época medieval, con una ideología forjada en la resistencia comunista al imperialismo japonés del siglo previo. Su extremadamente excéntrico liderazgo usa la tecnología avanzada como una imitación de la Gran Muralla. Un acuerdo de paz entre Corea del Norte y del Sur resolvería el problema.

Es absurdo decir que la amenaza de guerra nuclear proviene de Pyonyang y no del Pentágono. Se exagera la "amenaza" coreana para hacer creer que el arsenal nuclear estadounidense es "defensivo", cuando en realidad es exactamente lo opuesto.

Una prohibición legal al uso de armas nucleares aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas es una excelente idea, y sería bueno que los expertos lleguen a un acuerdo sobre todos los detalles técnicos y legales, por si se diera el caso - el caso de que se produjera un cambio en la mentalidad que reina en el Distrito de Columbia y sus alrededores.

Los defensores de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, según sus siglas en inglés) en defensa de su causa dicen que "las armas no matan a la gente, la gente mata a la gente". Sería más preciso decir que la gente con armas mata a la gente. Las armas nucleares no destruyen el mundo. Pero la gente con armas nucleares puede destruir el mundo. Lo que importa es lo que está en la mente de las personas.

Durante el momento más álgido de la Guerra Fría, mi padre, el Dr. Paul H. Johnstone, trabajó por veinte años como analista de alto rango en el Grupo de Evaluación de Sistemas de Armas (WSEG, según sus siglas en inglés) del Pentágono. Allí, equipos de expertos trataban de discernir qué sucedería si se produjera una guerra nuclear entre EEUU y Rusia (la Unión Soviética en esa época, aunque ellos se referían comúnmente a "Rusia"). Al jubilarse, mi padre escribió un libro relatando lo que había aprendido de esa experiencia, que ahora ha sido publicado por Clarity Press con el título From MAD to Madness.

Aprendió que personas aparentemente normales, hombres amables y respetuosos, eran capaces de contemplar el inicio de una guerra nuclear global, en la que murieran millones de seres humanos, incluso si algunos de esos millones fueran estadounidenses.

La conclusión de un estudio de alto nivel decía: "el consenso general ha sido que, aunque un conflicto nuclear dejara a EEUU en condiciones de daños graves, con varios millones de muertos y una escasa capacidad inmediata de combate, EEUU seguiría existiendo como una nación organizada y viable, y finalmente, prevalecería; mientras que la Unión Soviética no lo haría.

Veinte años después, mi padre comentó: "Esta situación básica no ha cambiado. Las armas nucleares siguen ahí, y los analistas siguen analizando cómo usarlas".

Y aún ahora, cuarenta años después, la situación básica no ha cambiado, y posiblemente ha empeorado. No solo ha empeorado en lo que se refiere al arsenal, que ahora apunta a lograr un nivel tal de precisión y penetración subterránea que puede arrasar la estructura comando de un adversario antes que este se dé cuenta de lo que ha sucedido.

Lo que más ha empeorado es la mentalidad que acompaña a esas pretensiones, en particular el auge de un grupo cerrado y hambriento de poder: los "neoconservadores", que en los últimos treinta años han impuesto en Washington las ambiciones de la supremacía global de EEUU.

Ya no existe un enemigo ideológico. Solo basta que exista alguien que se sienta con derecho a vivir en condiciones igualitarias en este planeta.

La actual histeria anti-Rusia es nada más que un síntoma de esa mentalidad, para la cual es intolerable cualquier cuestionamiento a la dominación estadounidense del mundo.

Seguramente están planeando cómo eliminar esos cuestionamientos tan intolerables. Eso no se hace en audiencias públicas del Congreso, con la presencia de cámaras. Eso se hace en la división de planeamiento militar del Pentágono, en los preparativos para contingencias. Seguramente en este mismo momento se están haciendo esos planes para librar una guerra nuclear contra Rusia y China, y ni qué hablar de Irán. El resumen ejecutivo de los atareados líderes políticos convenientemente concluirá con la nota optimista de que a pesar de los problemas, EEUU "prevalecerá".

EEUU con su arsenal nuclear es como un maniático con delirios de grandeza. Los delirios son institucionales más que individuales. Se puede llevar psicólogos que traten de persuadir a un individuo maníaco que ha tomado niños de rehenes en una escuela, pero no se conoce ningún tratamiento psicológico para los delirios de masa. En EEUU, gente supuestamente normal, cree de verdad que su nación es "excepcional".

La doctrina militar estadounidense no habla de "derrotar" sino de "destruir". Se puede "derrotar" a un enemigo en una guerra sobre una cuestión en particular, pero para el Pentágono, el enemigo debe ser destruido. Para serle útil a esta maquinaria asesina, los jóvenes son entrenados con películas y videojuegos que enseñan a visualizar al enemigo como extraterrestres, o intrusos en nuestro mundo, que deben ser eliminados; y no como seres humanos similares a los estadounidenses.

La razón fundamental por la cual los líderes de EEUU se sienten obligados a mantener la supremacía nuclear es su creencia de que este país "excepcional" tiene el derecho y el deber de detentar un poder absoluto de destrucción. Mientras esta mentalidad domine en Washington, no habrá ninguna posibilidad de desarme nuclear, y existirán todas las posibilidades de una guerra nuclear tarde o temprano. El desarme nuclear -una medida de precaución absolutamente necesaria para el bien de la humanidad- solo será posible cuando los líderes de Washington reconozcan que los demás pueblos también tienen el derecho y el deseo de vivir.

La cuestión de fondo es cómo lograr esta transformación psicológica.

Desde agosto del 1945 hemos escuchado que "Hiroshima debe ser un despertar moral", uniendo a los pueblos en torno a una preocupación común por la humanidad. Eso no ha sucedido. Más aún, hoy el letargo moral es más profundo que nunca.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Escritora estadounidense radicada en París. Es una de las comentaristas de política europea y estadounidense más reputada en la izquierda

De cómo la prensa del régimen invade nuestras vidas

INSURGENTE 20 de junio del 2017 ESPAÑA

Editorial

En un animoso debate sobre medios de comunicación celebrado hace unas semanas, se planteó una tesis interesante: ¿por qué sabemos tanto de Venezuela y tan poco de Nigeria? Los dos son países del mal llamado tercer mundo, los dos son potencias mundiales en petróleo… Hubo incluso una intervención más audaz: ¿Sabemos realmente cosas de Venezuela o sabemos lo que el poder económico quiere que sepamos?

Todos los caminos conducen a un mismo principio, quienes nos informan (sobre Venezuela) y no dicen ni mu sobre Nigeria, ¿qué intereses económicos tienen detrás de cada noticia, sobre lo malo que es el gobierno bolivariano y la “heroicidad” de los Leopoldo, Tintori, Capriles? Cómo convertir actos violentos que intentan un golpe de Estado en “movilizaciones populares contra la dictadura” es algo que practican a diario. Computan incluso como muertos a manos del chavismo las ejecuciones de militantes de izquierda que realiza la extrema derecha.

En general, se sabe que la información es un negocio que manejan los poderosos. Tal es la influencia, que un Concejal que asistió a la charla confesaba luego, en una improvisada tertulia a pie de refrigerio, que les daba miedo llevar a los Plenos propuestas en defensa de Cuba o Venezuela por la campaña que desata la prensa contra ellos. Si no hay defensa de posiciones revolucionarias ya han ganado, se le hizo saber, pero el miedo paraliza.

La prensa es el arma de guerra que hace posible que la gente piense de una manera y no de otra, que actúe (y vote) de una manera y no de otra. Las cadenas mediáticas tienen dueños y Nigeria no interesará mientras se saque petróleo a precio de amigo. Si allí ocurriese una revolución, empezarían a indicarnos qué es lo que hay que pensar sobre ese nuevo y nefasto y violento gobierno nigeriano. Incluso PP, Ciudadanos y PSOE irían prestos a solidarizarse con los derechos humanos que viola el gobierno revolucionario. Mientras no suceda, se trata de un país anónimo que no les interesa que sepamos, porque sus intereses están a buen recaudo.

Llegado el punto, una compañera ponía de ejemplo Libia, ¡lo que se dijo durante décadas de Gadafi en los telediarios!, y ahora hay una carnicería con decenas de muertos y un retroceso en todos los campos sociales de 300 años y no hay una sola información. Curioso, decía.

La red tiene incontables medios de derecha, centro-derecha, derecha medio pensionista, extrema derecha, derecha disfrazada… a sumar a las radios, canales de televisión y la prensa papel al servicio del capitalismo. Una auténtica pléyade, un bombardeo constante que hace posible que haya gente que salga cada mañana a las calles a defender en el supermercado, la zapatería o el bar al golpismo venezolano sin saber muy bien ni lo que dice, solo imitando a lo oído hace unas horas en uno de sus canales “informativos”.

Las misma armas utilizaron para extender -¿se acuerdan?- que la crisis en España fue/es porque se vivió por encima de nuestras posibilidades o que las tradiciones como la Semana Santa, los toros hay que preservarlos del “populismo” o que ya estamos saliendo de la crisis porque lo dijo la tele.

Buena parte de lo que se denomina izquierda sociológica consume prensa de derecha por comodidad o costumbre. Y lo hace con un aspecto crítico y leyendo entre líneas, dicen. Pero luego, curiosamente, no son pocos los que practican la equidistancia, argumentando que en Venezuela gobierno y oposición se equivocan y ambos cometen errores. Sin embargo, hay prensa en la izquierda, sin la influencia social que nos gustaría, pero existiendo cada día y que no se doblega en la defensa de la revolución cubana o bolivariana.

Mantenerla (también económicamente) y difundirla es tarea colectiva para gente consciente.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo