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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-07-12

El blanco, los blancos

ÚLTIMAS NOTICIAS 10 de julio del 2017 VENEZUELA

José Vicente Rangel

Hay dos blancos privilegiados contra los cuales dispara el conjunto de factores que integran la oposición venezolana. Es decir, la partidocracia de la MUD, la ultraderecha en sus variadas expresiones, la cúpula de la Iglesia Católica, el empresariado ubicado en Fedecámaras y el combo que internacionalmente opera a diario a través del poder mediático y la ayuda decisiva del Gobierno norteamericano. Esos blancos son el presidente Nicolás Maduro y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb).

Maduro en primer lugar. Convertido en obsesión. Al que no se le perdona su origen humilde y su capacidad para asumir responsabilidades. Alguien al que todo se le niega. Porque el hecho de haber aguantado por más de cuatro años en Miraflores la más brutal ofensiva que se haya dado contra un gobernante en Venezuela; la conjura permanente, sin ceder ante ella; sin transar con el enemigo, es motivo suficiente para desatar odios, deseos de venganza, exaltación de la mediocridad y de la oscura determinación que produce la derrota cuando la autoría proviene de alguien que es subestimado.

En segundo lugar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. ¿Por qué es cuestionada de manera irracional; satanizada en forma sistemática, recurriendo a acusaciones infundadas, a la basura pestilente proveniente de laboratorios especializados en degradar al ser humano? ¿Qué motiva esos ataques y qué fin persiguen?

No hace falta mucha agudeza para estar conscientes de que detrás de lo que hoy inspira la campaña contra el militar venezolano; contra el hombre uniformado, por parte de sus adversarios, es la toma de conciencia de éstos acerca de la solidez de la institución; del tipo de valores que en la actualidad la inspira. Que ya no es instrumento al servicio de poderosos intereses económicos, de la segregación, de la injusticia social, de la represión contra el pueblo. Que dejó de ser una institución tutelada por el imperio norteamericano, inspirada en los manuales de formación de oficiales represores de la Escuela de las Américas y monitoreada por la inefable misión militar que Hugo Chávez expulsó del país.

Por consiguiente, en el formato golpista de quienes están dispuestos a recurrir a cualquier vía para acabar con el sistema democrático vigente como lo demuestra el salvaje comportamiento en la calle de la oposición durante los últimos tres meses, lo que se quiere es defenestrar, al costo que sea, al presidente Maduro y acabar con la Fanb, sostén primordial de la institucionalidad democrática, del Estado de Derecho, de la soberanía nacional y de las conquistas sociales del proceso bolivariano. Los blancos seleccionados para la aventura conspirativa de la derecha y de otros sectores -contra Maduro y la Fanb/Pueblo-, no son para provocar un golpe al estilo tradicional. Ya que para ello no cuentan con una fuerza armada de corte tradicional, aquella que irrumpía para cambiar a un presidente por otro más o menos similar, sino el asalto del poder para acabar con todo vestigio de cambio social y político; para reinstalar el pasado con todas sus perversiones, desmantelar al Estado y entregar la dirección del país a intereses foráneos como ha sido la experiencia en otras naciones.

Lo que está en marcha es una macrooperación para cortar de raíz el proceso bolivariano e instaurar un régimen implacable, como se deduce de los planteamientos de los actuales líderes opositores y del conglomerado internacional que mira con insaciable voracidad la riqueza que anida en su seno Venezuela, así como su estratégica ubicación geopolítica.

Laberinto.  Disuasivo Conviene que los dirigentes políticos que apuestan a un pronunciamiento militar contra Maduro, mediten en torno a las palabras pronunciadas por el G/D Manuel Bernal Martínez, comandante del desfile del 5 de Julio, desde el tanque en que se movilizaba para solicitar la autorización presidencial para iniciar el acto: ¡Lealtad absoluta!..

Inaceptable lo ocurrido en la AN. Hay que establecer responsabilidades…

Existe un reparto de responsabilidades en la planificación de las acciones de la oposición en los próximos días. Objetivo: impedir la elección de la Constituyente el 30 de este mes y, al mismo tiempo, socavar la base del gobierno de Maduro. Respecto a la celebración de elecciones, se intensificará la desinformación para confundir al elector. Está previsto un barraje publicitario en medios escritos, radiales, televisivos y red social, colocando el énfasis en el peligro de concurrir a los centros electorales y en la inutilidad de votar porque la Constituyente no resuelve problemas…

Hay disgusto en sectores de la oposición por la decisión adoptada por la cúpula de abstenerse el 30-J. Dicen no entender esa política cuando la prédica en defensa del sufragio fue permanente en el sector. Además, los inquieta quedar fuera del Poder Constituyente, cuando -según ellos- pudieran llevar una buena representación e, inclusive, con una campaña bien diseñada, lograr mayoría. Achacan la delicada situación a la torpeza de los dirigentes que atienden más al odio que a la necesidad de adoptar políticas serias…

¿Qué hacer ahora, se preguntan? Las opciones que manejan en las altas esferas de los partidos y grupos de la MUD, se inscriben en la violencia: preparar el sabotaje del acto comicial, convocar una huelga general o desconocer e impugnar, como sea, el resultado de la consulta popular. Todas ellas no harían otra cosa que complicar la situación de la oposición…

Recordaba Eleazar Díaz Rangel -director de este diario-, en su columna dominical, que en los factores que conforman la actual oposición siempre ha privado, históricamente, la tendencia a recurrir a la abstención en procesos electorales convocados en momentos de crisis. Mencionaba, por ejemplo, la orden de Betancourt -a su partido AD- de abstenerse cuando el gobierno de Pérez Jiménez convocó a una Constituyente en el año 1952. La orden no fue acatada y el pueblo sufragó, masivamente, a favor de URD y de su líder Jóvito Villalba. Lo mismo pasó en las elecciones parlamentarias del 2005. Lo que hoy es la MUD acordó la abstención cediendo a la presión de grupos empresariales y mediáticos, por lo cual quedó fuera del Parlamento. Como ocurrirá ahora con la Asamblea Nacional Constituyente al decidir otra vez la abstención…

Para el 16 de este mes fijó la dirección de la MUD -y sus agregados-, la realización de un "plebiscito" contra Maduro, para que éste salga de la presidencia. ¿Cómo se come eso? ¿Sus efectos? Tan solo un gesto mediático. En las actuales circunstancias es un ejercicio patético (por no tildar de chimbo) de la política, al cual apelan los líderes cuando no encuentran cómo salir de la trampa en que metieron a su propia gente…

El Gobierno de Brasil -o mejor, su Cancillería, porque Temer se tambalea-, acordó la vuelta a Venezuela de su embajador, llamado meses atrás a consulta. ¿Qué lectura tiene el gesto? Da qué pensar…

Un trabajo de investigación realizado por un grupo de expertos sobre el tema de la violencia en base a lo que sucede en Venezuela, arriba a interesantes conclusiones. Una de ellas atribuye lo sucedido en el país a injerencia foránea. Se señala que las prácticas aplicadas últimamente fueron trabajadas por especialistas en actividades desestabilizadoras en laboratorios de EEUU…

La cuestión de fondo es cada día más evidente: lealtad o deslealtad…

En esta etapa previa a los comicios del 30-J, se impone la serenidad en la conducción.

Selección en Internet: Sergio Medina

EEUU: Oposición a que se investigue el fraude electoral

EL HERALDO 30 de junio del 2017 CUBA

Dr. Néstor García Iturbe*

Todos hemos escuchado hablar de “elecciones libres” a un buen número de ideólogos estadounidenses, en especial a las distintas personas que han ocupado la presidencia de Estados Unidos. Cuando hablan de “elecciones libres”, utilizan el momento para señalar que las que se efectúan en una serie de países, incluyendo Cuba, no pueden calificarse de “libres”.

Según estos señores, “elecciones libres” son aquellas a las que concurre más de un partido, que todas las personas tiene derecho a elegir (votar) y ser elegidos (aspirar a cargos de gobierno), cuentan con un sistema que asegura no se comentan fraudes.

En las elecciones estadounidenses solamente los dos partidos que representan los intereses de la clase dominante pueden registrarse en todos los Estados, los requisitos extremos establecidos por las distintas leyes estatales, no acordes con la Constitución, se lo impiden.

Algo similar sucede con los que desean registrarse para votar. Cada Estado establece sus requisitos y por lo regular la personas de menos ingresos, los negros, los latinos y otros inmigrantes que hayan alcanzado la ciudadanía estadounidense, tiene serias dificultades para cumplirlos y por lo tanto ni se registran para votar, ni votan.

Esto se comprueba fácilmente con el porciento de abstencionismo que se refleja en cada elección, que regularmente está cerca del 50% de la población. Es una “democracia representativa” al cincuenta por ciento.

Como si todo esto fuera poco, durante el desarrollo del sufragio ambos partidos comenten cientos de fraudes. Votan personas fallecidas, inmigrantes que no tienen derecho, algunos votan dos o tres veces, haciéndose pasar por otras personas, cuando se utilizan boletas, los que las revisan se encargan de anular las que pudieran darle la victoria al candidato que ellos no apoyan. Pudieran citarse otras modalidades de fraude.

Preocupado por esta situación, la administración del presidente Donald Trump creó una Comisión para investigar el fraude electoral.

Un buen número de Estados, 24 de los 50, han planteado que no cooperarán con la mencionada Comisión y no entregarán los elementos que requiera para la investigación que desean realizar.

La Comisión, presidida por el vicepresidente Pence ha solicitado a los Estados, en relación con los votantes de la última elección, los nombres completos, fecha y lugar de nacimiento, los últimos cuatro números de su tarjeta del Seguro Social, el partido al cual está afiliado, todo lo cual aparece en los registros electorales. La negativa a la entrega de datos se ha realizado indistintamente por estados donde las máximas autoridades pertenecen al Partido Demócrata y en otros al Partido Republicano, aunque la información solicitada es pública.

Entre los Estados que han planteado no estar de acuerdo en entregar la información, se encuentran Kansas, Mississippi, Oklahoma, California, Kentucky, Massachusetts, Nueva York, Virginia, Connecticut, Georgia, Iowa, Indiana, Minnesota, Carolina del Norte, Rhode Island, Vermont y Wisconsin, una buena parte de ellos, fundamentales para la elección del presidente, por los votos electorales que representan.

En distinta oportunidades Trump ha planteado que se han realizado fraudes en las elecciones del 2016. En elecciones anteriores las demandas por fraude electoral han sido unas cuantas. El Centro de Investigaciones PEW realizó un estudio cuyas conclusiones planteaban que en las elecciones presidenciales del 2012, cerca de dos millones de muertos votaron, además de tres millones de personas que se habían registrado para votar en varios Estados. Esto no explica la razón por la cual demócratas y republicanos se oponen a la investigación.

Las “elecciones libres” no las gana el que actúe limpiamente, las gana el que haga la mayor cantidad de fraudes y le queden mejor.

Selección en Internet: Juan Carlos Santos

  • Doctor en Ciencias Históricas, especialista en temas sobre los EEUU, profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales.

El gran sueño africano

LE MONDE DIPLOMATIQUE julio del 2017 FRANCIA

Ignacio Ramonet

Con la llegada del verano, volvemos a asistir a los repetidos y a veces trágicos asaltos contra las murallas alambradas de Melilla, llevados a cabo –con sofisticadas técnicas y artimañas de asedio medieval– por disciplinadas columnas de jóvenes subsaharianos.

En otras zonas (Canarias, la isla italiana de Lampedusa, las costas de Sicilia, de Grecia, de Chipre, de Malta y la isla francesa de Mayotte, cerca de Madagascar), los “invasores” llegan casi siempre a las playas de noche –cuando no zozobran–, en silenciosas embarcaciones, como antaño lo hacían sin duda vikingos, normandos o sarracenos.

En Europa y en otras partes del mundo rico, muchos (entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump) tienden a considerar a esos “asaltantes” como agresores, delincuentes y hasta criminales. La extrema derecha europea reclama más mano dura para repeler a los intrusos, menos miramientos, y la adopción urgente de medidas más radicales. Más vigilancia, más policía, más ejército, más expulsiones...

Y no siempre se pregunta: ¿por qué causas están dispuestas esas personas a correr tantos riesgos para, en definitiva, poner, por precio vil, al servicio de nuestro confort y nuestro alto nivel de vida, su fuerza de trabajo?

El África Subsahariana es una de las regiones más empobrecidas del planeta. Con una pobreza extrema que se explica por diversos factores. En primer lugar: la trata de esclavos, crimen y genocidio que vació durante siglos el subcontinente de millones de sus hombres y mujeres más jóvenes, sanos y fornidos, obligando a comunidades enteras a vivir escondidas y aisladas en las profundidades de la jungla, sin contacto alguno con los progresos de la técnica y de la ciencia.

Rememorar también que África ha sido, hasta hace apenas unos decenios, tierra de colonización. De una colonización impuesta por las potencias europeas a sangre y fuego, a base de guerras, exterminios y deportaciones. Todos los poderes locales que osaron oponerse y resistir a los conquistadores –portugueses, holandeses, británicos, franceses, alemanes, italianos o españoles– fueron aplastados.

En el aspecto económico, las potencias coloniales establecieron, de modo autoritario, una economía fundada en la exportación de materias primas hacia la “metrópoli” y en el consumo obligatorio de productos manufacturados producidos en Europa. De esa manera, África perdió en los dos tableros. Y esa doble explotación, por lo esencial, no se ha modificado.

Por ejemplo, Costa de Marfil, primer productor mundial de cacao (el 40% del volumen mundial) nunca ha podido desarrollar una industria chocolatera exportadora. Lo mismo se puede afirmar de Malí o Níger, dos de los principales productores de algodón, que se han hallado en la imposibilidad de montar una verdadera industria textil.

Y eso porque, en general, las excesivas tarifas aduaneras impuestas por los países importadores ricos a los eventuales productos elaborados en el Sur arruinan toda posible competencia con los productos fabricados en el Norte.

Los países desarrollados quieren conservar la exclusividad de la transformación de las materias primas, o, en el marco de la globalización liberal, aceptan deslocalizar sus fábricas hacia China o Bangladesh, donde la mano de obra es hábil, dócil y sobre todo barata, pero no están en absoluto dispuestas a invertir en África, ni en desarrollar en este continente un sector industrial importante.

La división internacional del trabajo, efectuada en favor de los intereses de los países del Norte, atribuye a África un papel subalterno, marginal, lo cual impide a este continente entrar en la espiral virtuosa del desarrollo.

Las fabulosas riquezas mineras y forestales del continente africano son vendidas a precios de saldo, para el mayor enriquecimiento de las empresas importadoras y transformadoras del Norte. De ese modo, no se crean empleos ni siquiera en las industrias agroalimentarias, que es el sector básico a partir del cual se puede edificar un verdadero desarrollo agrícola, y más tarde industrial.

Por eso también, África es el último continente que aún conoce con regularidad crisis alimentarias y hasta hambrunas.

Esta región del mundo, tan a menudo calificada por los medios dominantes del Norte de “subdesarrollada”, “violenta”, “caótica” e “infernal”, no habría conocido tal inestabilidad política – golpes de Estado militares, insurrecciones, masacres, genocidios, guerras civiles, terrorismo yihadista–, si los países ricos del Norte (empezando por las antiguas potencias coloniales) le hubiesen ofrecido posibilidades de desarrollo reales en lugar de seguir explotándola. La pobreza creciente se ha convertido en causa de desorden político, de corrupción, de nepotismo y de inestabilidad crónica. Y esta misma inestabilidad desalienta a los inversores, tanto locales como internacionales. Con lo cual se cierra el círculo vicioso del laberinto de la pobreza.

Todo esto explica por qué hoy un (o una) joven del sur del Sahara, en plena salud y a menudo con buena formación educativa, no desea seguir viviendo en lo que es el calabozo del mundo. Decenas de miles, en este momento, están marchando hacia los vados que conducen a Europa, con la esperanza de poder vivir, por fin, una vida normal. Y quizá también con la reivindicación inconsciente de que algo les debemos de nuestra riqueza actual.

Esto es solo el comienzo, y no se sabe qué tipo de muros habrá que construir para desalentar el flujo. Porque el Banco Mundial acaba de advertir de que la bomba demográfica ya ha estallado, y que ya hay en los países pobres unos 2 mil 500 millones de jóvenes menores de 22 años que no encuentran trabajo en sus países. Y cuya única perspectiva es correr al asalto de las murallas de Europa...

Para algunos países africanos del Sahel, que están entre los Estados más pobres del mundo, como Malí, Burkina Faso, Níger y Chad, el algodón, “oro blanco”, representa entre un 30% y un 40% del valor de sus exportaciones.

Es, por consiguiente, un producto vital del que, en estos Estados, viven directamente tres millones de agricultores e indirectamente más de quince millones de personas… “El algodón está ligado a la historia de África y a la penosa historia de la esclavitud –dice Aminata Traoré, exministra de Cultura de Malí–, pero hoy queremos que nos ayude a liberarnos y no que nos esclavice de nuevo”.

Estos países pobres, en los últimos decenios, han sacrificado otras infraestructuras y han hecho esfuerzos considerables (construcción de embalses, canales de riego) para aumentar las superficies dedicadas al cultivo del algodón. Y hoy se encuentran en una situación dramática porque, a pesar del bajísimo coste de una producción realizada por campesinos pobres, el algodón africano se vende mal a la exportación y resulta más caro que el que producen algunos países ricos como Estados Unidos, que controla el 30% de las exportaciones mundiales de la fibra blanca.

¿Cómo es posible que el algodón producido a precio de oro en Norteamérica resulte más barato que el que se cultiva a coste infrahumano en África?

Sencillamente porque Washington vierte a sus productores de algodón unas subvenciones anuales de unos 3 mil millones de dólares… Por eso el algodón estadounidense puede venderse en el mercado internacional a un precio inferior al de su coste y hasta más bajo que el precio del “oro blanco” africano.

Consecuencia: si esas subvenciones se mantienen, se producirá una catástrofe económica de gran envergadura en esos países africanos del Sahel que ya se encuentran entre los menos avanzados del planeta. Millones de agricultores seguirán abandonando el campo para ir a enrolarse en los ejércitos yihadistas que controlan gran parte del Sahel; o irán a hacinarse en los barrios de chabolas de las periferias urbanas desde donde la miseria y el hambre empujarán a los más atrevidos a tratar de emigrar a Europa. A bordo de cayucos hasta Canarias, o atravesando el desierto del Sahara hasta Libia intentando después cruzar a Italia.

Del algodón a la patera solo hay un paso. Y aunque parezca que una cosa no tiene que ver con la otra, los países de la Unión Europea, y entre estos los más expuestos a la entrada de los inmigrantes clandestinos subsaharianos, deberían insistir para que se supriman las subvenciones a las exportaciones agrícolas, y en particular a las del algodón, que solo benefician a unos miles de agricultores norteamericanos mientras arruinan a millones de africanos.

Recordemos que la actividad principal, a escala planetaria, sigue siendo la agricultura. De todos los campesinos del mundo, apenas unos 30 millones disponen de un tractor, 250 millones trabajan con instrumentos de tracción animal y mil 300 millones usan herramientas manuales… Esa es la dramática realidad de la agricultura de hoy.

En junio del 2005, para tratar la situación de África y como coartada en dirección a la opinión pública mundial, los jefes de Estado del G-8 invitaron a los presidentes de Sudáfrica, Argelia, Etiopía, Ghana, Senegal y Tanzania, además de a Kofi Annan, entonces secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La idea de Tony Blair, primer ministro británico en aquel momento y que presidía ese G-8, era reducir la deuda externa de los países intermediarios, después de haber reducido la de trece países pobres de África.

También proponía aumentar la ayuda pública al desarrollo (APD) unos 25 mil millones de dólares al año durante un lustro hasta alcanzar el 0,75% del producto nacional bruto (PNB). El presidente estadounidense George W. Bush se opuso a ello bajo el pretexto de que África no sería capaz de absorber tal cantidad de capitales... Sin embargo, la ayuda propuesta por Tony Blair era inferior a lo que estaba costando entonces la guerra de Irak.

Otros observadores recordaron que Estados Unidos consintió consagrar, después de la Segunda Guerra Mundial, no el 0,75% de su PNB, sino el 1% durante cuatro años para ayudar a reconstruir Europa con el Plan Marshall...

Si de verdad quisieran ayudar a África, los países ricos tendrían que tomar, con urgencia, cinco sencillas medidas:

— Primera, suprimir definitivamente la deuda externa africana (por cada dólar prestado, África ya ha devuelto 1,3 dólares solo en intereses).

— Segunda, suprimir las subvenciones a las exportaciones agrícolas que inundan, a precios de saldo, los mercados de los países en desarrollo y destruyen la agricultura local.

— Tercera, abrir los mercados agrícolas de Norteamérica, de la Unión Europea y de Japón a los productos africanos.

— Cuarta, aceptar que los países africanos establezcan una política proteccionista en favor de sus producciones locales tanto agrícolas como industriales, sin que el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial los sancione.

— Y quinta, reorientar la investigación farmacéutica para curar las epidemias endémicas de África (cuando hoy, el 90% de la investigación farmacéutica está orientada a mejorar la vida del 10% de la población rica mundial).

Los recursos abundan y existen soluciones para erradicar la pobreza en África y en el resto del planeta; falta voluntad política. ¿Cuándo se acabará de admitir que suprimiendo la pobreza y las injusticias, se suprimen las principales causas del terrorismo en el mundo?

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

Presidente de Argentina y su antecesora se retan y miran al 2019

IPS 3 de julio del 2017 ARGENTINA

Daniel Gutman

Pareciera que los dos son, para el otro, el enemigo perfecto. Ambos se acusan recíprocamente de ser responsables de los males de Argentina y se sienten aparentemente muy cómodos cuando tienen que medirse entre sí. El presidente Mauricio Macri y su antecesora, Cristina Fernández, se enfrentarán en las elecciones legislativas, que se consideran un test para los comicios presidenciales del 2019.

Fernández, quien el 10 de diciembre del 2015, en una decisión sin precedentes, no quiso colocarle la banda presidencial a Macri, será candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, el principal distrito del país, que concentra alrededor de 40% de los electores.

Su postulación se concretó el sábado 24, que era la fecha límite para el registro de aspirantes a las elecciones de medio término del 22 de octubre, donde se renovará un tercio del Senado y la mitad de la Cámara de Diputados del legislativo Congreso de la Nación.

Era la noticia que, según muchos analistas, esperaba Macri, quien busca que los argentinos vivan esta elección como una encuesta de preferencia entre la administración actual y el período anterior, que abarcó 12 años, ya que entre 2003 y 2007 gobernó el fallecido Néstor Kirchner, esposo de Fernández, su sucesora.

El presidente, de centroderecha eligió como principal candidato de la coalición gubernamental Cambiemos a un funcionario de perfil relativamente bajo, que lo acompaña desde hace 10 años, cuando asumió la jefatura de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: el actual ministro de Educación, Esteban Bullrich.

La importancia asignada a las parciales elecciones legislativas es más simbólica que real. Debido a las bancas que se ponen en juego, no se alterará el actual escenario, que es de gran fragmentación en diputados y de predominio de la oposición en el Senado.

Desde que abandonó la Casa Rosada, Fernández, de centroizquierda, ha seguido siendo noticia permanente, porque enfrenta múltiples investigaciones por supuesta corrupción, en tres de las cuales está procesada y podría ser juzgada en un futuro cercano.

Para ella, se trata de “una persecución judicial y mediática que no registra antecedentes”, según dijo por escrito al juez federal Claudio Bonadio, que la señaló como responsable de los delitos de asociación ilícita, lavado de dinero y negociaciones incompatibles con la función pública.

Bonadio sumó además como partícipes de los hechos de corrupción investigados a los hijos del matrimonio Kirchner, Florencia y Máximo, este último diputado nacional.

El gobierno, por su lado, también llega a la elección con un lastre pesado: no tiene noticias económicas positivas para mostrar, y su impacto social se evidencia en datos como que desde diciembre del 2015, los salarios perdieron 5,8% de su poder adquisitivo, según datos oficiales difundidos el 26 de junio.

Así y todo, el de los trabajadores formales es un sector privilegiado de la población, ya que la desocupación trepó en el primer trimestre del 2017 a 9,2%, frente a 7,6% del trimestre anterior, y se estima que el empleo informal ronda 35% de los trabajadores ocupados.

Macri responsabiliza a la corrupción y a las políticas económicas del binomio Kirchner por ese escenario económico, que tiene su costado más delicado en la situación social: un tercio de la población es pobre, según datos oficiales.

A comienzos de este mes, el presidente dijo que su antecesora “ha hipotecado el país” y que “expresa un montón de cosas que le han hecho mucho daño a la Argentina”.

“Una parte de la sociedad privilegia los años de gobierno de los Kirchner en los que, partiendo de una situación desastrosa, creció el poder adquisitivo del salario y hubo niveles altos de consumo, a pesar de que la economía se estancó en los últimos tres o cuatro años”, dijo a IPS el sociólogo Eduardo Fidanza, analista de Poliarquía, consultora de opinión pública que es una referencia entre los líderes políticos y empresarios.

Mientras, “otra parte cree que la difícil situación de hoy es consecuencia de las decisiones tomadas en aquella época y está convencida de que por el camino actual tendremos un mejor futuro”, adujo.

“No está claro cuáles son las proporciones de unos y otros en la población. Eso es lo que va a definir la elección”, agregó.

De acuerdo a las encuestas, la exmandataria atrae los mayores niveles de adhesión en los llamados segundo y tercer Cordones del Conurbano bonaerense, los suburbios más alejados del centro de la capital, donde la población está más castigada por la situación económica. En cambio, Fernández concita un gran rechazo en los sectores sociales medio-altos y altos.

“Empresarios de alto nivel de influencia nos manifestaron el temor de que Cristina gane esta elección. Es difícil explicarles que si gana va a ocupar un cargo legislativo y difícilmente vuelva a ser presidenta en el 2019, por el alto nivel de rechazo que despierta. Los empresarios no quieren que el tiempo del kirchnerismo regrese”, dijo Fidanza.

Macri, quien fundó su partido Compromiso por el Cambio luego del colapso financiero del 2001 que arrasó con el gobierno de Fernando de la Rúa y deslegitimó a toda la clase dirigente, llega con ventaja en términos de estructura política.

De hecho, la suya, la alianza de Cambiemos, es la única fuerza que presentará en todo el país candidatos que reconocen una única conducción. En la mayoría de las provincias llevará como socio secundario a la Unión Cívica Radical, uno de los dos partidos históricamente más populares.

El otro es el Partido Justicialista, fundado en el 1946 por el tres veces presidente Juan Domingo Perón, que encabezó el Frente por la Victoria que condujo a Kirchner y Fernández al poder, pero que vive una profunda dispersión y hoy no tiene un líder nacional.

De hecho, con tal de evitar una competencia interna, Fernández le dejó el sello del justicialismo en la provincia de Buenos Aires a su exministro y ahora rival Florencio Randazzo, y fundó para concurrir a las elecciones a una nueva coalición electoral, a la que llamó Unidad Ciudadana, con la que espera regresar al Senado, la cámara donde ya estuvo entre el 2001 y el 2007.

Todos las agrupaciones políticas afrontarán el 13 de agosto elecciones primarias simultáneas y obligatorias, según lo establece la ley, que en realidad funcionarán como una gran encuesta previa al 22 de octubre, ya que en casi ningún caso habrá competencias internas.

“Hay tres tipos de Estado. Los más estables son los que se organizan sobre instituciones, como Estados Unidos. Luego vienen los que lo hacen sobre partidos, como era hasta el 2001 Argentina, que hoy depende de liderazgos individuales y por lo tanto es profundamente inestable. Cada político va para donde cree que debe ir; no hay contención institucional ni ideológica”, dijo a IPS el doctor en Comunicación Social y analista de opinión pública Raúl Aragón.

“De todas maneras, entiendo que lo más importante que se define en la elección de la provincia de Buenos Aires es la conducción del justicialismo”, analizó.

A su juicio, aunque obtenga en las primarias menos votos que el oficialismo, si Fernández supera a los demás candidatos justicialistas, “probablemente forme al justicialismo detrás suyo para ser candidata presidencial contra Macri en el 2019”.

Selección en Internet: Juan Carlos Santos