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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-07-18

Brasil: conspiración oligárquica

LA JORNADA 14 de julio del 2017 MÉXICO

Editorial

El pasado miércoles 12 de julio el juez de primera instancia Sergio Moro sentenció al ex presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva a nueve años y seis meses de cárcel por un supuesto acto de corrupción en el que éste habría recibido un departamento de lujo a cambio de favorecer a un contratista. La sentencia, que ya fue apelada por el ex mandatario, también lo inhabilita para ocupar cargos públicos durante 19 años.

Tras el fallo judicial, el líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT) afirmó su inocencia y ratificó su voluntad de contender en la elección presidencial del año entrante, en la cual es señalado ampliamente como favorito por todos los sondeos.

La resolución del juez Moro, emitida sin que exista registro de propiedad alguno que acredite la pertenencia del inmueble por parte del político de izquierda, deja al descubierto que el caso contra Lula no es sino una continuación y un intento de consumar la interrupción del orden institucional abierta con el golpe de Estado parlamentario contra la mandataria democráticamente electa Dilma Rousseff.

Cabe recordar que el mismo Sergio Moro jugó un papel central en el golpeteo político que hace un año llevó a la destitución de Rousseff y puso al frente de Brasil al impresentable vicepresidente Michel Temer, envuelto desde antes de convertirse en titular del Ejecutivo en interminables escándalos de soborno y uso indebido del poder.

Además de distraer a la ciudadanía de los múltiples abusos del régimen de Temer, esta conjura para impedir que el PT vuelva al gobierno constituye un asalto al poder por parte de intereses oligárquicos y corruptos, empeñados en consolidar mediante un uso descaradamente mafioso de las instituciones el giro neoliberal que fue cuatro veces derrotado en las urnas por da Silva y Rousseff.

A este entramado local debe sumarse un inocultable componente geoestratégico en el que intereses foráneos buscan desterrar de manera definitiva el proyecto nacionalista y de cooperación que los mandatarios emanados de la lucha social echaron a andar en la mayor economía del subcontinente.

Con lo dicho, resulta inevitable trazar un paralelo entre la conspiración judicial y legislativa en curso en la potencia sudamericana y el intento de desafuero contra Andrés Manuel López Obrador, impulsado sin el menor recato legal por el presidente panista Vicente Fox cuando el entonces gobernante de la Ciudad de México encabezaba todas las encuestas rumbo a las elecciones de 2006. Al igual que sucede en la persecución contra Lula, amplias franjas de la clase política y la práctica totalidad de los medios de comunicación brindaron entonces apoyo entusiasta a una acusación construida sobre bases fraudulentas y sin mínimo sustento jurídico.

Más allá de las evidentes irregularidades en el caso contra el más popular político brasileño de las décadas recientes, a escala regional asistimos al creciente recurso, por parte de grupos de intereses ilegítimos e inconfesables, de las vías judiciales para excluir de los procesos electorales a fuerzas de diversos signos, pero que comparten la aspiración de modificar el modelo económico depredador imperante. Esta práctica, incontestablemente espuria y vergonzosa, supone una obstrucción de la institucionalidad democrática que desvirtúa lo judicial y lo electoral con el fin último de remplazar la voluntad ciudadana por los juzgados.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

Otra vez esperando a Trump

POR ESTO! 13 de julio del 2017 MÉXICO

Ricardo Alarcón de Quesada*

Es grande la expectativa por conocer lo que dirán exactamente las nuevas regulaciones que serán aplicadas para dar cumplimiento a la Directiva que firmó Donald Trump el pasado 16 de junio para intensificar el bloqueo contra Cuba en un burdo espectáculo realizado en Miami.

Han sido tres semanas de comentarios y especulaciones en los que no pocas veces se soslayan aspectos fundamentales y es frecuente tropezar con fórmulas apegadas a las “pautas informativas” que quiere Washington. Como cuando se insiste en hablar de la prohibición a las transacciones con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas y al Ministerio del Interior pero nada se dice de la extensión de semejante prohibición, que también está en la Directiva, al conjunto de la sociedad cubana.

Ahora se afirma que la OFAC (Oficina para el control de bienes extranjeros del Departamento del Tesoro, instrumento clave de esa política) dará a conocer las mentadas regulaciones el 15 de septiembre y para aumentar el interés se acompaña el dato con un reloj digital que va descontando los días, horas, minutos y segundos que nos acercan a esa fecha.

Han sido tres semanas también de diversas manifestaciones de rechazo por nuestro pueblo y también de la amplia solidaridad internacional que incluye a muchos estadounidenses, entre ellos sectores empresariales, académicos y políticos.

Enfrascados en disquisiciones acerca de la imaginaria “normalización” de las relaciones supuestamente intentada por Obama, el chabacano manotazo de Trump incorporó nuevos elementos de confusión al debate.

Conviene una pausa de reflexión antes que se produzca otra noticia desde la capital norteamericana que enrede aún más el análisis. Porque esa noticia tiene un plazo fijo: tiene que producirse, a más tardar, el 16 de julio, es decir, antes de que termine esta semana.

Ese día, el 16 de julio, vence el término para la suspensión de la posibilidad de recurrir ante los tribunales norteamericanos, conforme a la Ley Helms-Burton, que desde el 1996 reconoce ese derecho a quienes fueron expropiados por la Revolución incluyendo a los que entonces no habían adquirido aún la ciudadanía estadounidense y que, según el Departamento de Estado, serían más de 200 mil demandantes.

Si tal cosa ocurriese, provocaría numerosos pleitos con los inversionistas extranjeros pero además crearía un inaudito caos judicial ante las reclamaciones que pudieran presentarse y a cuya preparación, por cierto, se han dedicado, desde aquel año, algunos abogados de Miami involucrados en la redacción de dicha Ley.

Ante la protesta de la Unión Europea fue introducida la cláusula que permite al Presidente de Estados Unidos dejar en suspenso la posibilidad de reclamar ante los tribunales por un período de seis meses. Durante más de veinte años, Clinton, W. Bush y Obama, aplicaron la suspensión. Ahora le toca a Trump.

Actuar como sus predecesores parecería ser lo que aconseja la lógica y el sentido común, pero esas son cualidades que no siempre guían al actual inquilino de la Casa Blanca y ello alienta a algunos que buscan hacer regresar a Cuba al pasado y convertir a los tribunales yanquis en instrumentos para el odio y la venganza.

Otra vez estamos a la espera de Trump.

En cualquier caso, si no lo hace ahora, le quedarían por delante varios plazos semestrales para sembrar el caos antes de concluir su mandato. Así será mientras la infame Ley no sea derogada completa y definitivamente.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Intelectual cubano, expresidente de la Asamblea Nacional

Colombia. ELN: Grandes medios igual grandes mentiras

TERCERA INFORMACIÓN 12 de julio del 2017 ESPAÑA

ELN Voces

Aún recuerdo mi infancia y la televisión a mediados de los 90. Nunca me gustó mucho la radio porque prefería tener referentes visuales y no solo auditivos. En ese pequeño televisor de perilla, que de vez en vez se le entrometían ruidos de radios policiales y de bomberos, veía esos dos únicos canales que sintonizaba borrosos, pero que uno interpretaba, era Canal A (Ahora canal institucional) y Canal Uno. Recuerdo también el día que anunciaron la llegada de dos nuevos canales, se trataba de Caracol TV y RCN, ese día desde antes de la hora anunciada de la transmisión estaba con mis hermanos prestos a ver “esa maravilla”.

Hoy casi 20 años después de sus primeras emisiones considero que debemos concienciarnos de la grave situación mediática y periodística que atraviesa nuestro país, pues no se puede hablar de democracia y justicia si los que generar la opinión y el consumo ideológico son medios controlados por la gran burguesía colombiana.

Los informes emitidos por diversas organizaciones de análisis de medios financiadas por el Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo, concluyen que más de 80 medios entre prensa, radio y televisión colombianos son propiedad de tres grupos empresariales: La organización Luis Carlos Sarmiento, la organización Ardila Lule y el grupo empresarial Santo Domingo Valoren. Esto sin duda es un completo atentado en contra de la libertad de opinión, la diversidad y la pluralidad. Esto significa que dada la precariedad en la educación, el mayor elemento de desarrollo de la opinión y el debate en el grueso de la sociedad es generada por los grandes medios en sus diversas plataformas: Prensa, Radio y Televisión.

Bajo este panorama podemos entender por qué el país se polariza en algunas situaciones y se une en otras, porque dependiendo de los intereses de cada medio y de sus pocos dueños, quienes se inventan o generan ideas falaces para manipular las masas. Ellos son los que definen quién es el malo o el bueno y bombardean con artificios mediáticos, para reforzar los falsos argumentos dejando en el piso toda ética periodística y comunicativa.

Hoy en pleno desarrollo y potenciación del internet, en el cual hay cierta “democracia” por la particularidad de que cualquiera puede ser un emisor en potencia de radio, televisión, prensa y multimedia, a su vez puede ser receptor de grandes y variados contendidos regados por todo el mundo, entonces ¿por qué sigue el monopolio mediático en manos de estos empresarios inclusive en estos nuevos medios digitales?

Los medios digitales como el internet llevan muy poco tiempo en relación a otros medios convencionales como la prensa y la radio, incluso la televisión. Estamos hablando que las principales plataformas de intercambio de información, que son las redes sociales con sus titanes: Twitter, Facebook y YouTube llevan apenas 10 años en funcionamiento, por tal motivo las personas le siguen dando más credibilidad a los grandes medios, porque creen que detrás de ellos hay un gran grupo de periodistas y estudiosos que ofrecen información veraz y objetiva, situación que ya analizamos es completamente errónea porque por más profesionales que haya en un medio, están supeditados a intereses de la gran burguesía.

Siempre habrá una gran presión en sus trabajadores para que digan lo que los dueños quieren y si no son sancionados o expulsados, como ya se ha visto reiteradamente en Colombia con diversos periodistas y productores. Además, la producción de información por cualquier medio de forma constante y profesional sigue siendo muy costosa, así sea en internet.

A pesar de esto, la organización social y popular a nivel mundial cada día da muestras de la contundencia y capacidad que tiene el internet para colaborar y mostrar la información que arbitrariamente no nos muestran los grandes medios. En el futuro cercano cada vez va a ser más difícil para los medios burgueses y sus dueños transmitir información tan falsa y amañada como suelen hacerlo. Cada día quedan más en ridículo inflando noticias, mintiendo y saboteando los procesos de resistencia en todo el mundo.

Hacemos entonces un llamado al pueblo colombiano y a la sociedad en general a que en estos tiempos busquen y verifiquen la información y dejen de creer ciegamente en lo que a diario nos dicen los grandes medios. Es hora de organizarnos, fortalecer y engendrar nuevos medios populares, con la poca o mucha capacidad que se tenga, y sean las voces de los que vivimos a diario las injusticias, las que se manifiesten y muestren la realidad.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

La bandera de Estados Unidos ondea sobre los tres mares de Europa

RED VOLTAIRE 10 de julio del 2017 FRANCIA

Mientras que la Unión Europea se debate sin hallar respuesta a sus problemas internos, Estados Unidos inicia una gran reorganización del centro y el este de Europa bajo la denominación de “Iniciativa de los Tres Mares”. Es un amplio proyecto, concebido en tiempos de la administración Obama pero cuya aplicación corresponderá a la administración Trump, y su objetivo es crear un bloque anti-ruso para proteger Europa Occidental

Manlio Dinucci*

La reciente visita de Donald Trump a Varsovia tiene gran trascendencia. Polonia es la punta de lanza de la estrategia Estados Unidos/OTAN que ha arrastrado Europa a una nueva guerra fría contra Rusia. En Polonia, país al que se trasladó en enero la 3ª Brigada Blindada de Estados Unidos, está acantonado –con fines anti-rusos y bajo la autoridad de un mando estadounidense– uno de los cuatro grupos de batalla de la OTAN “con presencia avanzada reforzada”.

Polonia tiene también el mérito de ser uno de los 4 miembros europeos de la OTAN que ha alcanzado el objetivo, requerido por Estados Unidos en el 2014, de dedicar al sector militar más de un 2% de su PIB. Como compensación, anuncia Varsovia, Polonia no tendrá que contribuir al Fondo para la Defensa que la Unión Europea inició el 22 de junio.

O sea que, para Washington, la Polonia del presidente Andrzej Duda reúne las características necesarias para asumir otro importante papel, el de iniciar y dirigir la “Iniciativa de los Tres Mares”, un nuevo proyecto en el que participan 12 países situados entre el Mar Báltico, el Mar Negro y el Adriático: Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, Hungría, Chequia, Austria, Bulgaria, Rumania, Croacia, Eslovaquia y Eslovenia. Todos esos países son también miembros de la Unión Europea, y por esa razón el presidente polaco Duda define la Iniciativa como “un nuevo concepto para promover la unidad europea”.

Pero todos esos países –con excepción de Austria– son también miembros de la OTAN, que responde a un mando estadounidense, por lo cual están más vinculados a Washington que a la Unión Europea.

La “Iniciativa de los Tres Mares” tuvo como padrino al presidente Trump, durante la conferencia que se realizó el 6 de julio en Varsovia, pero fue concebida por la administración Obama. Se anunció el 25 de agosto del 2016, con la Declaración Conjunta de Dubrovnik, que la presentaba como una iniciativa tendiente a “conectar las economías y las infraestructuras en los sectores de la energía, los transportes, las comunicaciones digitales y, en general, la economía”. Objetivo oficial: “hacer que el centro y el este de Europa sean más seguros y competitivos”. ¡Estados Unidos se ocupará de eso!

Antes del encuentro, se anunció que en su discurso ante la Conferencia de los Tres Mares Donald Trump “se concentrará en el desarrollo de las infraestructuras y en la seguridad energética, poniendo de relieve sobre todo los primeros envíos de LNG (gas natural licuado) estadounidense a Polonia rápidamente en el próximo mes”. Una terminal construida en el puerto báltico de Swinoujscie, con un costo de mil millones de dólares, permitirá a Polonia importar anualmente de cinco mil millones de metros cúbicos de gas licuado estadounidense, volumen que podría elevarse a siete mil 500 millones de metros cúbicos.

A través de esa terminal y otras, como la prevista para su apertura en Croacia, el gas proveniente de Estados Unidos, o de otros países pero siempre a través de compañías estadounidenses, se distribuirá mediante gasoductos creados para ello en toda la “región de los Tres Mares”.

El objetivo no puede ser más evidente: afectar a Rusia provocando una disminución de las compras europeas de gas ruso –objetivo realizable únicamente si la exportación de gas estadounidense, más caro que el gas ruso, goza de fuertes subvenciones estatales–; amarrar aún más Europa Central y Europa Oriental a Estados Unidos no solo en el plano militar sino económicamente, creando en ese sentido una competencia con Alemania y con otras potencias europeas; crear en Europa una macro-región (la de los “Tres Mares”) de soberanía limitada, bajo la influencia directa de Estados Unidos, que de hecho quebraría la Unión Europea y se extendería hacia Ucrania y más allá de esta.

El mapa de Europa está a punto de cambiar, pero la bandera de las barras y las estrellas sigue clavada en suelo europeo.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Geógrafo y politólogo italiano

El G20 y el debate sobre el orden mundial

LA HAINE 10 de julio del 2017 ESPAÑA

Julio C. Gambina*

Existe el desafío de construir una gran respuesta contra las cumbres de la OMC y el G20 en Argentina en el 2018

Desde el 2008 funciona el G20 como cumbre de Presidentes para considerar la crisis mundial del capitalismo y sus formas de solución. Poco ha salido de esos cónclaves aunque ya son una rutina del sistema mundial. Ahora Alemania coordinó las reuniones y en el 2018 lo hará Argentina, presidida por el gobierno de Mauricio Macri, que genera expectativas entre las clases dominantes del mundo sobre el futuro y las perspectivas de la región latinoamericana y caribeña.

Es que Nuestramérica ocupó desde el comienzo del Siglo XXI el lugar del cambio político respecto de la hegemonía neoliberal construida desde la salida a la crisis de fines de los 60 y comienzo de los 70. Lo que empezó como terrorismo de Estado en el cono sur de América, está ahora extendido como militarización del sistema mundial. Las experiencias desplegadas desde el caracazo, aun con matices, generaron esperanzas y expectativas en el ámbito global, alentando nuevos procesos de transformación social más allá de la región.

La respuesta ante la amenaza de nuestra región al poder mundial fue antidemocrática, con “golpes parlamentarios” en Honduras, Paraguay o Brasil. La legitimación por la disputa de un retorno a la agenda de la liberalización la otorgó el triunfo electoral de Macri en Argentina del 2015. Esa legalidad de origen intenta ser legitimada con señales políticas e ideológicas provenientes del poder mundial, desde la visita de Obama o Merkel a la Argentina, la amistad de Trump hacia al Jefe de gobierno en la Argentina; las visitas de los organismos internacionales y el desembarco de la OMC en diciembre próximo. La frutilla es la presidencia del G20 para el próximo año 2018.

El G20 y la disputa hegemónica

El G20 trata sobre la crisis mundial y genera agenda para retomar el rumbo de la liberalización (apertura económica) afectado por los sucesos múltiples que hicieron eclosión hacia el 2008 con fuerte impacto en la gran banca de inversión estadounidense (Lehman Brothers entre otros) y que se extendió al conjunto del orden mundial en materia económica, financiera, alimentaria, energética, medio ambiental, poniendo en discusión el orden civilizatorio contemporáneo.

Las reuniones como tales poco resuelven en términos económicos y sociales, pero sirven para actualizar las correlaciones de fuerza sobre el orden mundial.

EEUU fue el mentor del grupo, convocado por George Bush en las postrimerías de su mandato, ampliando desde el G7 (EEUU, Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, Japón y Canadá) con países emergentes como China y Rusia; México, Brasil y Sudáfrica, el ámbito del consenso para las orientaciones de política global. Argentina era parte del G20 “técnico” surgido en el 1999 y quedó como socio fundador junto a otros invitados que no integraban el núcleo originario, caso de la Unión Europea o España. Estos, demandaron ser parte del selecto grupo autoerigido por encima de la ONU para discutir las vicisitudes de la crítica emergente hacia el 2008.

La reciente reunión en Hamburgo encontró en soledad a Trump, que no convalidó el consenso sobre el acuerdo de Paris como ámbito relativo al tratamiento sobre el calentamiento global. ¿Es debilidad o fortaleza de EEUU? Lo que se disputa es la hegemonía del sistema capitalista en las condiciones de débil crecimiento que replican año a año las estadísticas y pronósticos de organismos internacionales como el FMI o el Banco Mundial.

EEUU es el único que impone condiciones globales desde su poderío económico, especialmente de su moneda (pese a las debilidades del dólar), su despliegue militar y su influencia ideológica simbólica cultural. La soberanía monetaria le permite al gobierno en Washington sostener el déficit fiscal y comercial que quiera (dicho relativamente) junto al mayor endeudamiento en términos absolutos en la propia moneda. Si bien son un conjunto de Estados federados, su lógica histórica integrada les permite compensar con política fiscal las limitaciones de estados sub nacionales con dificultades.

No ocurre lo mismo en Europa, donde la hegemonía alemana no favorece el sostenimiento de Estados nacionales en situación crítica, claramente demostrado en Grecia, pero también expresado con España, Italia, Portugal u otros socios de menor envergadura en el armado europeo. Europa está lejos de ser la Federación que es EEUU, aun cuando su estrategia de integración lo supone.

Japón arrastra su crítica situación de crecimiento pobre desde los 90 del siglo pasado y ve limitada sus posibilidades en la disputa hegemónica, sobre todo con la emergencia de China como actor económico y político mundial en las últimas décadas. China se potencia en la sociedad con Rusia y su proyección desde que en el 2013 frenó la iniciativa militar estadounidense contra Siria. Canadá solo actúa como socio menor de las decisiones estadounidenses.

Insistamos que EEUU es el único país en condiciones de funcionar con relativa autonomía del sistema mundial. Eso se sustenta en la soberanía monetaria desplegada desde el 1971 con la inconvertibilidad del dólar. Ni las tenencias chinas de billones de dólares invertidos en Bonos del Tesoro son problema, ya que de ser necesario se cancelan con emisión, lo mismo que los déficit gemelos (fiscal o comercial), todo lo que sustenta el ahorro privado y la inversión del capitalismo estadounidense.

Nadie en el mundo tiene esa cualidad, más allá de cualquier intento de política económica de austeridad o en la contrapartida de expansión monetaria. Es quizá China el único que avanza en el sentido de lograr una moneda nacional con aceptación mundial, el esfuerzo de los últimos años desde su predominio en la producción material e innovación tecnológica asentada en robots, nanotecnología e inteligencia artificial, promovido en la extensión en relaciones comerciales y económicas con todos los países del mundo.

En el G20 se expresan estas tensiones y mientras EEUU discute la reorganización a su favor de las relaciones globales y la liberalización, China organiza sus vínculos sosteniendo aspiraciones tradicionales del libre comercio de quien disputa un lugar en la hegemonía del capitalismo. Se discute el rumbo del mundo y EEUU sigue teniendo la manija y el poder global desde el dólar, su capacidad bélica y de influencia cultural. No se trata de Occidente contra Oriente, sino de la hegemonía en la orientación del orden capitalista.

Argentina y su papel en el mundo

Ahí se mueve la Argentina, reconocida por el poder mundial por la potencialidad de modificar el rumbo estratégico de Nuestramérica, desde el cambio político de estos primeros años del Siglo XXI a la reinserción subordinada en la lógica liberalizadora que imponen los grandes capitales transnacionales que organizan el modelo productivo y de desarrollo contemporáneo.

Macri lo había imaginado con el liderazgo demócrata de Hillary Clinton, pero sin problema en adecuarse con Donald Trump aun cuando solo aparecen negocios e inversiones desde China.

Insistamos, ni occidente ni oriente, solo capitalismo de época, transnacionalizado y liberalizador, a pesar del medio ambiente y de la calidad de vida de la fuerza de trabajo y los pueblos.

Argentina se prepara para cumplir su papel en la lógica de sustentación del orden capitalista. No tiene soberanía monetaria ni define la orientación de la producción para atender las necesidades de su población. Depende de los ingresos de divisas: dólares, euros, yenes o yuanes, pesos brasileños o chilenos, en rigor, de quien esté dispuesto a transformar dinero en capital para una lógica de producción y reproducción de una cotidianidad inserta de manera subordinada en el mundo. Por ahora solo obtiene fondos para la especulación financiera que se pagan con el producto del trabajo social en el país, canalizado vía presupuesto.

El gobierno Macri sustenta un discurso funcional a los requerimientos del poder global y que pretende sea asumido como lo único posible. Es un relato acompañado masivamente por la prensa y el clima de un “sentido común” que no imagina pensar más allá del capitalismo. Las oposiciones tienen dificultad para alejarse del núcleo duro del diagnóstico y propuesta macrista, ya que Argentina no se movió del modelo productivo y de desarrollo organizado desde la dictadura genocida.

La inserción subordinada a la transnacionalización no nace en el 2015 y la clase dominante poblada por acreedores externos, transnacionales de la alimentación y la biotecnología; las automotrices y las petroleras; junto a los servicios bancarios y grandes cadenas comerciales entre otros, son parte de una estrategia asociada a la liberalización mundial emanada desde la imaginación e iniciativa del Plan Martínez de Hoz en adelante. Es cierto, que en el medio no todo es lo mismo y existen momentos de la historia reciente que intentaron políticas que morigeren esos reaccionarios efectos, pero sin afectar el núcleo estructural de redefinición de las relaciones sociales de producción hegemónicas en el país.

El gobierno Macri intenta “normalizar” la situación en Argentina, difícil por la tradición de lucha de sus trabajadoras y trabajadores, con larga trayectoria de confrontación en la disputa de derechos sociales. El país es el trampolín que miran las clases dominantes mundiales para recuperar la región Nuestramericana a la “normalidad” capitalista del libre comercio y la liberalización.

No es tarea sencilla o fácil, no solo por las luchas locales extendidas en Argentina, sino por la persistencia y la consolidación de la propuesta boliviana del proceso de cambio y la defensa del proceso bolivariano venezolano con su constituyente y la intención de hacer visible su experiencia de poder comunal escasamente conocido; pero también con el empecinamiento cubano para sostener un proyecto socialista en tiempos de transición gubernamental de la histórica camada de la revolución a nuevas generaciones.

Antiimperialismo en nuestro territorio

La intencionalidad del poder mundial se sustenta en la posibilidad de visibilizar la realidad política local con el cónclave de la ministerial de la OMC en Argentina en Diciembre y del G20 en Julio del 2018. En ambas reuniones se trata la agenda de la transnacionalización, el aliento al libre juego (mentiroso) del mercado, como expectativa del imperialismo.

Si esa agenda avanza, sea en materia de comercio electrónico, liberalización de la pesca o cambio educativo (reaccionario y privatizador) causará importantes efectos regresivos en materia de desempleo y súper explotación, no solo en el país, sino en todo el mundo, por lo que se requiere continuar el ejemplo de la protesta extendida en las calles alemanas por los movimiento sociales y políticos críticos con el programa de máxima de la dominación y por el antiimperialismo.

El gigantesco operativo de seguridad no impidió la visibilidad que adquirió la protesta, mostrando que no solo hay política e ideología del poder, sino también iniciativa de contrapoder y búsqueda en la construcción de alternativas civilizatorias, como antigua búsqueda emancipadora de los pueblos.

Por ello es que existe el desafío de construir una gran respuesta contra las cumbres de la OMC y el G20 en Argentina, algo que está en proceso, en simultáneo a la represión que se planifica, para intentar blindar a los visitantes del poder mundial que negociarán la liberalización en territorio porteño a nombre de la OMC o del G20.

El G20 cumplirá una década en el 2018 desde su nueva función asumida en el 2008 y sus resultados son escasos para el propio poder mundial. Ni hablar para los desempleados y empobrecidos del mundo. La desigualdad creciente es la realidad de los esfuerzos por normalizar el “mercado libre”. Otro tanto ocurre con las negociaciones de la OMC, atravesadas por las disputas entre los capitales hegemónicos y sus países de origen por liderar la situación mundial contemporánea.

La voz de los pueblos es la otra cara, más allá de la liberalización y en la búsqueda de otro orden, más asentado en la producción de valores de uso que bienes de cambio, por la des-mercantilización y la ampliación de derechos, por las soberanías alimentarias, energéticas, populares; por la emancipación social.

Más allá del debate por las opciones neoliberales o neo-desarrollistas para sustentar el orden del capital, hay posibilidad de pensar en otro mundo posible y desarrollar la experiencia histórica de la lucha de los pueblos. Claro que esto que escribo está atravesado por una fecha de tradición histórica en la Argentina como es el día de la independencia nacional.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Doctor en Ciencias Sociales, Profesor titular de Economía Política en la Universidad Nacional de Rosario