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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-07-20

Venezuela: la oposición amenaza con lo nunca visto

PL 19 de julio del 2017 CUBA

Luis Beaton*

Tras un fin de semana aparentemente tranquilo, la violencia retornó el martes a la capital de los venezolanos, tal vez como el preludio de la "hora cero" que pregonan los dirigentes de la oposición.

En estos días, el abogado y activista por los derechos humanos Juan Martorano señalaba en un artículo de opinión después del plebiscito orquestado por la llamada Mesa para la Unidad Democrática (MUD), que "el fascismo criollo en coordinación con sus pares internacionales, se volverán más locos”.

“Y tratarán de sumirnos en una espiral de desestabilización y sedición, tratando de incrementar los niveles de caos e ingobernabilidad, que les permita justificar una serie de escenarios violentos", agregaba Martorano.

Es por ello, alertaba, que por estos días, debemos extremar todas nuestras atenciones y cuidados, porque habrá un incremento de la violencia, tratando de impedir las elecciones y posterior instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, pero no, no podrán, subrayaba.

La víspera, el diario Últimas Noticias mostró imágenes de Caracas, donde ese día grupos opositores quemaban viva a una persona en el metro de Altamira, y en otro video un cuerpo quemado en una calle de Lechería, en el estado Anzoátegui, donde se puede observar como lanzan piedras al cuerpo sin vida.

Evidentemente, la oposición persistirá en su apuesta violenta, pues al parecer creen que el resultado del manipulado plebiscito es carta blanca para proseguir su ofensiva desestabilizadora encaminada a provocar el caos, la guerra civil y una intervención extranjera en el país.

Para este jueves esos sectores minoritarios, aunque la transnacional de la mentira mediática lo describe como mayoría, se jugarán una nueva carta al convocar a un paro cívico nacional, un viejo y peligroso recurso de triste recordación por ser antesala, como ocurrió con la consumación del golpe de Estado en Chile en el 1973.

Para este 20 de julio, el "cortico" y diputado de la MUD Freddy Guevara anunció un aumento de las protestas o el paro por 24 horas, algo así como una prueba de fuerza o la provocación para escenarios de más conflictividad.

Muchos se preguntan hoy si el sector del comercio y el transporte está dispuesto a sumar nuevas pérdidas en un escenario de ganancias ya menguadas por la agresión económica impuesta y la disminución del consumo, consecuencia de los esquemas de precios fijados a tasa paralela y la manipulación del mercado que secó el bolsillo de los venezolanos en los últimos tres años.

Anoche, hacia el centro de la ciudad, se escucharon ecos de explosiones y desde nuestra atalaya veíamos pasar a fuerzas del orden, desplazamientos que indicaban que "malandros" de la MUD actuaban a la sombra de la noche para crear el caos.

Evidentemente la MUD necesita recrudecer la espiral violenta para disparar la campaña de que esa violencia focalizada, claramente vandálica, como asegura un comentarista, es resultado de un estallido social.

En eso trabajan también los integrantes de la comparsa en el exterior presentando los resultados del llamado plebiscito como un acto transparente y legítimo de democracia, que le da a la violencia un aval político.

Las consecuencias de estas acciones al parecer no les importan a los promotores del miedo, el odio y la violencia.

El show del paro en el extranjero será totalmente distorsionado y se colocará como una jornada totalmente exitosa definida en el libreto escrito desde la Casa Blanca con una "narrativa triunfal de caída del chavismo, pudiendo estar además condimentada con sangre, fuego y caos", según señalan comentaristas internacionales.

Esta situación tenga el nombre que le endilguen, "hora cero" o "paro cívico" no es más que el plan golpista en marcha, el que, entre otras cosas incluye nuevas manipulaciones como la instalación de organismos de gobierno paralelo, entre los que figura un Tribunal Supremo de Justicia elegido ya por una Asamblea Nacional en desacato.

No hay que ser muy dotado para darse cuenta que la oposición busca dar una imagen de ingobernabilidad para avanzar en su plan y por eso no es de extrañar su insistencia en destruir el entramado institucional, económico y social del país, para dar esa idea que necesitan los de afuera y sumarse directamente al golpe contra Venezuela.

La apuesta de la MUD está sobre la mesa, hay que tratar de impedir la elección de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, se infiere, algo que el día 30 de julio, puede darle el poder "al soberano, el pueblo", en la búsqueda de la paz mediante el diálogo y la concertación entre todos los venezolanos.

No obstante, en estos días el gobierno y el chavismo están alerta, algo justificado si se tiene en cuenta la sostenida violencia de corte paramilitar y terrorista que supera los 100 días de duración, y las amenazas opositoras de que viene "algo que nunca hemos visto en nuestro país", según dijo recientemente el diputado Guevara, de la MUD.

  • Corresponsal Jefe de PL

Vicente Fox y el plebiscito en Venezuela

LA JORNADA 18 de julio del 2017 MÉXICO

Luis Hernández Navarro*

Samuel Moncada es el canciller de la República Bolivariana de Venezuela. El pasado domingo declaró que su país declaraba a Vicente Fox persona no grata. No hay novedad en ello. Lo sorprendente es que los mexicanos no lo hayamos hecho antes.

El canciller añadió: "El señor Fox quiso provocar a las autoridades para armar un circo mediático que sirviera a los viles intereses que lo contrataron". ¿Acaso el expresidente mexicano no lo ha hecho así una y otra vez desde hace al menos 12 años?

¿Qué hizo ahora la chachalaca mexicana en Caracas para provocar la furia del Gobierno venezolano? Escribir un tuit en ¡inglés! en el que acusa: “Diosdado Cabello. Tú eres él que está detrás del Dictador Maduro. Tú eres el asesino, tú torturas, tus manos están llenas de sangre. Conocerás la Hall Court (sic). Prepárate”. Cabello es actualmente diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela y una de las figuras claves en la relación entre militares y políticos chavistas.

Y otro más –este sí en español– en el que "explica": @NicolasMaduro no tiene una dictadura perfecta ni blanda, está haciendo pasar a Venezuela por una dictadura violenta, torpe y descarada.

Fox viajó a Caracas con otros exmandatarios latinoamericanos simpatizantes de la oposición venezolana, para participar como observador de la consulta organizada por quienes buscan la salida del presidente Nicolás Maduro.

No hay novedad en los pleitos de Vicente Fox con la revolución bolivariana. En noviembre del 2005, siendo él presidente, expulsó al entonces embajador Vladimir Villegas y colocó la diplomacia bilateral cerca del abismo. Fue hasta septiembre del 2007 que se nombraron nuevamente embajadores en ambos países.

La agudización del pleito se dio en el contexto de la penosa actitud del mandatario mexicano en la cuarta Cumbre del Mar de las Américas. Haciéndole el trabajo sucio a Estados Unidos (tal como ahora se lo hace Luis Videgaray), Fox se dedicó a impulsar la iniciativa de un Área de Libre Comercio para las Américas (Alca), en contra de los gobiernos de Argentina, Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay.

Días después, ya en Caracas, el entonces presidente Hugo Chávez denunció en cadena nacional de televisión y radio, que "el presidente de México salió sangrando por la herida. Yo les voy a mostrar los videos de los discursos: da tristeza el entreguismo del presidente Fox. Qué triste que el mandatario de un pueblo como el mexicano se preste a ser un cachorro del imperio", cuando México "ha sufrido durante años el atropello del imperialismo de Washington".

Los exabruptos del cachorro mexicano del imperio no son una iniciativa propia. Están absolutamente sincronizados con la política de Tlatelolco. No son ocurrentes improperios ideológicos de un panista trasnochado, sino parte de una operación más amplia que busca ocultar la estrepitosa derrota del canciller mexicano en la última reunión de la OEA realizada en Cancún.

No en balde, en distintos momentos de la campaña por la presidencia del 2006, Vicente Fox apoyó públicamente a Enrique Peña Nieto. En el 2012, llamó "a cerrar filas en torno al candidato que va a la cabeza en las preferencias electorales porque México no puede permanecer otros seis años de confrontación y jaloneo entre la clase política".

El asunto alebrestó los ánimos de Acción Nacional. Tanto así que, el entonces líder panista, Gustavo Madero, declaró que el exmandatario podría ser sancionado o expulsado del partido por apoyar al candidato del PRI. No lo hicieron.

Desde entonces, Vicente Fox –el presidente que reprimió las luchas de Atenco, los mineros de Lázaro Cárdenas y el movimiento de la APPO en Oaxaca– ha encontrado en los ataques a Venezuela sus 15 minutos de celebridad. Desde aquella fecha, cada vez que el mexicano insulta a Hugo Chávez o a Nicolás Maduro, los medios de comunicación (principalmente electrónico) recogen y amplifican sus palabras, como si fueran un argumento de autoridad.

La historia es interminable. En abril del 2007, Fox ganó cierta atención mediática, ofreciendo cabalgar "a lomos de mi caballo para dirigirme hacia el sur y defender del gobierno autoritario, demagogo y dictatorial" del presidente Hugo Chávez y promover, al mismo tiempo, una "economía con rostro humano" en el conjunto de los gobiernos de América Latina.

Encarrerado, en el 2011, en República Dominicana, en plena campaña por legalizar la mariguana, el exmandatario acusó a Venezuela, sin ofrecer prueba alguna, de seguir "facilitando el tráfico de drogas". “Parece –dijo– que hay una asociación entre Chávez y los cárteles de las drogas”.

Un año después, en diciembre del 2012, tildó de "burro" al presidente Chávez y a otros mandatarios latinoamericanos por oponerse al libre mercado.

Riguroso como es en sus análisis, el marido de Marta Sahagún equiparó a Donald Trump –cuando era candidato– con Hugo Chávez. Lo acusó de ser un falso profeta, aseguró que estaba loco y luego le pidió perdón... “Soy –dijo– lo suficientemente humilde como debe ser un líder compasivo. Si te ofendí, lo siento”. Curiosamente, también comparó a Bernie Sanders con Chávez. Y, ahora, en Caracas, llamó a Nicolás Maduro "loco", por enésima ocasión.

Pero, en lo que sí fue exitoso el espectáculo caraqueño del señor de las botas fue en trasladar a los opositores sus artes de mapache electoral. Mientras él vociferaba ellos hacían trampa. El fraude que instrumentó en el 2012 para hacer ganar a Felipe Calderón en México se trasladó magistralmente a aquellas tierras. Los antichavistas se despacharon con la cuchara grande en su falso plebiscito (la figura no existe legalmente). Fuera de ese país votaron 693 mil personas, pero el registro electoral de los venezolanos en el exterior es de 101 mil. En la consulta sufragaron niños de 10 años y una sola persona lo hice en 17 ocasiones. Aún así, tuvieron menos votos de los que alcanzaron en el 2013.

La última aventura venezolana de Vicente Fox corrobora la descripción que en su momento hizo sobre él el presidente Hugo Chávez: es el cachorro del imperio. Y, también –habría que añadir– de Los Pinos.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Escritor y periodista mexicano

El futuro de Brasil depende siempre de Lula

LA JORNADA 18 de julio del 2017 MÉXICO

Emir Sader*

La derecha brasileña ha engendrado el golpe en contra de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), pero ahora no sabe qué hacer con su gobierno. La izquierda ha producido a Lula y la derecha no sabe qué hacer con Lula.

La derecha no sabe si intenta seguir con Temer como presidente o si encara la delicada operación de sustituirlo. Muchos sectores de la derecha brasileña ya consideran a Temer un cadáver político, pero su mal olor no ha sido hasta ahora suficiente para que se genere una nueva unidad entre los golpistas para sustituirlo.

Con Lula la derecha tampoco sabe qué hacer. Puede intentar condenarlo, con el riesgo de hacerlo todavía más popular y objeto de apoyo aun más generalizado en el país, como víctima de un proceso sin fundamento ni pruebas. Y con el riesgo de no lograr mantener la condena y que el tiro le salga por la culata, de la peor manera para la derecha brasileña. O tener que enfrentar a Lula como candidato, con todas las posibilidades de perder de nuevo.

Porque una figura como la de Lula no se elimina así, como le gustaría a la derecha, mágicamente, mediante una sentencia de un juez de quinta categoría. Lula ya está inscrito definitivamente en la historia de Brasil, como su presidente más popular, más importante, de más trascendencia en la vida de todos los brasileños. Asimismo, Lula es el más importante líder político de la izquierda contemporánea a escala mundial.

Cualquiera que sea el desenlace jurídico de los procesos en contra de Lula, él seguirá siendo el personaje decisivo para el futuro de Brasil. Sea como candidato favorito y como presidente de Brasil una vez más, sea como dirigente fundamental para las futuras generaciones en Brasil. Nada de importante sucederá en Brasil sin la presencia y la posición determinante de Lula, de tal forma su imagen es omnipresente en el país.

La derecha, muy incomodada, siempre se tendrá que referir a Lula como su mayor enemigo. La izquierda, como su líder fundamental. Los medios, como la figura más conocida y reconocida en Brasil. El pueblo brasileño, porque deposita en él su esperanza y la confianza de volver a conquistar sus derechos y su autoestima.

La historia brasileña sigue y Lula tendrá en ella siempre un rol fundamental. Como candidato, tiene todas las posibilidades de ganar de nuevo y, como él dice, hacer más y mejor en el gobierno. Si le impiden ser aspirante, su papel será dirigir las fuerzas de la izquierda en sus combates futuros.

No se puede aprisionar a la esperanza, no se puede condenar la voluntad del pueblo de retomar el camino de las trasformaciones democráticas en Brasil. La historia no cabe en una sentencia arbitraria de un juez fantoche de la derecha y del imperio. El destino de Brasil no cabe en las campañas de los medios oligárquicos.

Lula y la izquierda brasileña son resultado de las luchas del pueblo por sus derechos. La miseria, la pobreza, el hambre, la desigualdad, la exclusión social, producidos por la derecha brasileña a lo largo de los siglos, que habían hecho de Brasil el país más desigual del continente, más desigual del mundo, han generado también las luchas por la justicia social y por los derechos de todos, el liderazgo de lucha y las fuerzas de la izquierda brasileña.

Por más que intenten descalificar la figura de Lula, por más que intenten condenarlo, aun sin pruebas, la influencia, la capacidad de convencimiento de Lula hacia los brasileños solo aumenta, conforme el gobierno surgido del golpe intenta deshacer todo lo bueno que hicieron los gobiernos del PT. Hoy la gran mayoría ya considera, de nuevo, la cuestión social como la más importante del país. El rechazo al paquete cruel de proyectos del gobierno Temer es aplastante y, con él, el incremento del apoyo a Lula, como contraposición a todos los derechos que se está quitando del pueblo.

La ilusión de que jurídicamente la derecha puede abolir la imagen de Lula de la cabeza de las personas y el propio Lula como líder político y de masas de la historia de Brasil es eso: una ilusión. Él soporta cualquier sentencia, cualquier acusación sin pruebas, pero la vida real es distinta. El país real se hace con conciencia política, con lucha por los derechos sociales y por la democracia. En el país real, Lula tiene un lugar fundamental en la historia pasada, presente y futura de Brasil. (Para comprobar, la derechista revista Veja hizo una encuesta entre sus lectores sobre el futuro de Lula y aun en ella el resultado es elocuente: –Será preso 14%. –Será presidente de Brasil 86 por ciento.)

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Sociólogo y politólogo brasileño


El Che relata su incorporación al Movimiento 26 de Julio

Ser como el Che

En su carta de despedida, en el 1965

Fidel:

Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos…

De su primer encuentro con Fidel en julio del 1955

"[...] En tierra azteca me volví a encontrar con algunos elementos del Movimiento 26 de Julio que yo había conocido en Guatemala y trabé amistad con Raúl Castro, el hermano menor de Fidel. El me presentó al jefe del Movimiento cuando ya estaban planeando la invasión a Cuba. Charlé con Fidel toda una noche. Y al amanecer ya era el médico de su futura expedición. En realidad, después de la experiencia vivida a través de mis caminatas por toda Latinoamérica, no hacía falta mucho para incitarme a entrar en cualquier revolución contra un tirano, pero Fidel me impresionó como un hombre extraordinario. Las cosas más imposibles eran las que encaraba y resolvía.

Tenía una fe excepcional en que una vez que saliese hacia Cuba, iba a llegar. Que una vez llegado iba a pelear. Y que peleando, iba a ganar. Compartí su optimismo. Había que hacer, que luchar, que concretar. Que dejar de llorar, y pelear. Y para demostrarle al pueblo de su patria que podía tener fe en él, porque lo que decía lo hacía, lanzó su famoso: en el 56 seremos libres o seremos mártires y anunció que antes de terminar ese año iba a desembarcar en un lugar de Cuba al frente de su ejército expedicionario”.

En carta a la madre, desde México, el 15 de julio del 1956

En estos días de cárcel y en los anteriores de entrenamiento me identifiqué totalmente con los compañeros de causa.

En “Pasajes de la guerra revolucionaria”, fragmentos del capítulo “Una revolución que comienza”: …Y, aunque la Revolución Cubana marca, en ese sentido, una excepción en todo este proceso, pues el que esto escribe, llevado y traído por las olas de los movimientos sociales que convulsionan a América, tuvo oportunidad de conocer, debido a estas causas, a otro exilado americano: a Fidel Castro.

Lo conocí en una de estas frías noches de México, y recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre la política internacional. A las pocas horas de la misma noche —en la madrugada— era yo uno de los futuros expedicionarios. Pero me interesa aclarar cómo y por qué conocí en México al actual Jefe de Gobierno en Cuba. Fue en el reflujo de los gobiernos democráticos en el 1954, cuando la última democracia revolucionaria americana que se mantenía en pie en esta área —la de Jacobo Arbenz Guzmán — sucumbía ante la agresión meditada, fría, llevada a cabo por los Estados Unidos de Norteamérica tras la cortina de humo de su propaganda continental. Su cabeza visible era el Secretario de Estado, Foster Dulles, que por rara coincidencia también era abogado y accionista de United Fruit Company, la principal empresa imperialista existente en Guatemala.

De allí regresaba uno en derrota, unido por el dolor a todos los guatemaltecos, esperando, buscando la forma de rehacer un porvenir para aquella patria angustiada. Y Fidel venía a México a buscar un terreno neutral donde preparar a sus hombres para el gran impulso. Ya se había producido una escisión interna, luego del asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, separándose todos los de ánimo flojo, todos los que por uno u otro motivo se incorporaron a partidos políticos o grupos revolucionarios, que exigían menos sacrificio. Ya las nuevas promociones ingresaban en las flamantes filas del llamado Movimiento 26 de Julio, fecha que marcaba el ataque al cuartel Moncada, en el 1953.

Empezaba una tarea durísima para los encargados de adiestrar a esa gente, en medio de la clandestinidad imprescindible en México, luchando contra el gobierno mexicano, contra los agentes del FBI norteamericano y los de Batista, contra estas tres combinaciones que se conjugaban de una u otra manera, y donde mucho intervenía el dinero y la venta personal.

Además, había que luchar contra los espías de Trujillo, contra la mala selección hecha del material humano —sobre todo en Miami— y, después de vencer todas estas dificultades, debíamos lograr algo importantísimo: salir… y, luego… llegar, y lo demás que, en ese momento, nos parecía fácil. Hoy aquilatamos lo que aquello costó en esfuerzos, en sacrificios y vidas. Fidel Castro, auxiliado por un pequeño equipo de íntimos, se dio con toda su vocación y su extraordinario espíritu de trabajo a la tarea de organizar las huestes armadas que saldrían hacia Cuba.

En su artículo “Lo que aprendimos y lo que enseñamos”, publicado en Patria, órgano oficial del Ejército Rebelde

“En el mes de diciembre, mes del Segundo Aniversario del desembarco del Granma, conviene dar una mirada retrospectiva a los años de lucha armada y a la larga lucha revolucionaria cuyo fermento inicial lo da el 10 de Marzo, con la asonada batistiana, y su campanazo primero el 26 de Julio en el 1953, con la trágica batalla del Moncada.

“Largo ha sido el camino y lleno de penurias y contradicciones. Es que en el curso de todo proceso revolucionario, cuando éste es dirigido honestamente y no frenado desde puestos de responsabilidad, hay una serie de interacciones recíprocas entre los dirigentes y la masa revolucionaria.

…El Movimiento 26 de Julio, ha sufrido también la acción de esta ley histórica. Del grupo de jóvenes entusiastas que asaltaron el Cuartel Moncada en la madrugada del 26 de Julio del 1953, a los actuales directores del movimiento, siendo muchos de ellos los mismos, hay un abismo. Los cinco años de lucha frontal, dos de los cuales son de una franca guerra, han moldeado el espíritu revolucionario de todos nosotros en los choques cotidianos con la realidad y con la sabiduría instintiva del pueblo”…

…“Hoy, más que nunca, el Movimiento 26 de Julio, ligado a los más altos intereses de la nación cubana, da su batalla, sin desplantes pero sin claudicaciones, por los obreros y campesinos, por los profesionales y pequeños comerciantes, por los industriales nacionales, por la democracia y la libertad, por el derecho de ser hijos libres de un pueblo libre porque el pan de cada día sea la medida exacta de nuestro esfuerzo cotidiano”.

“En este segundo aniversario, cambiamos la formulación de nuestro juramento. Ya no seremos libres o mártires: seremos libres, libres por la acción de todo el pueblo de Cuba que está rompiendo cadena tras cadena con la sangre y el sufrimiento de sus mejores hijos”.

El 26 de Julio en el Diario de Bolivia:

…”Por la noche di una pequeña charla sobre el significado del 26 de Julio; rebelión contra las oligarquías y contra los dogmas revolucionarios, Fidel le dio su pequeña mención a Bolivia”.

Fidel incluye al Che en el Movimiento 26 de Julio

Velada solemne en memoria del Comandante Ernesto Che Guevara, en la Plaza de la Revolución, el 18 de octubre del 1967

Fue un día del mes de julio o agosto del 1955 cuando conocimos al Che. Y en una noche —como él cuenta en sus narraciones— se convirtió en un futuro expedicionario del Granma. Pero en aquel entonces aquella expedición no tenla ni barco, ni armas, ni tropas. Y fue así como, junto con Raúl, el Che integró el grupo de los dos primeros de la lista del Granma. Che era una de esas personas a quien todos le tomaban afecto inmediatamente, por su sencillez, por su carácter, por su naturalidad, por su compañerismo, por su personalidad, por su originalidad, aun cuando todavía no se le conocían las demás singulares virtudes que lo caracterizaron. En aquellos primeros momentos era el médico de nuestra tropa. Y así fueron surgiendo los lazos y así fueron surgiendo los sentimientos.

Fragmentos de 100 horas con Fidel, entrevista con Ignacio Ramonet.

IR: Después de pasar dos años en la cárcel, en la Isla de Pinos, usted se marcha al exilio a México, y cuando llega allí se encuentra por primera vez con Ernesto Che Guevara. Me gustaría que me dijese, ¿en qué circunstancias lo conoció?

FCR: A mí me place hablar del Che, realmente. Es conocido el recorrido del Che cuando estaba en Argentina estudiando; sus viajes en motocicleta por el interior de su país, luego a varios países latinoamericanos, a Chile, Perú, Bolivia y otros lugares No olvidar que, en Bolivia, se produjo en el 1952, después del golpe de Estado militar del 1951, un fuerte movimiento de obreros y campesinos, que dio la batalla ahí y tuvo mucha influencia. Es conocido el recorrido a punto de graduarse como médico, con su amigo Alberto Granado, en que visitaron distintos hospitales y terminaron en un leprosorio por allá por el Amazonas trabajando como médicos, El visitó muchos lugares de América Latina; estuvo en las minas de cobre de Chuquicamata, en Chile, donde el trabajo es muy duro; atravesó el desierto de Atacama; visitó las ruinas de Machu Picchu en Perú; en otro viaje navegó sobre el lago Titicaca, siempre conociendo e interesándose mucho por los indígenas. Estuvo también en Colombia, en Venezuela. Tenía mucho interés por todos aquellos temas. Desde su época de estudiante se había interesado además por el marxismo y el leninismo. De ahí, es sabido que él se traslada a Guatemala, cuando lo de Arbenz.

IR: El presidente Jacobo Arbenz estaba haciendo, en ese momento, reformas muy progresistas en Guatemala.

FCR: Cuando nuestro movimiento ataca el cuartel Moncada el 26 de julio del 1953, un número de compañeros consigue escapar del país. Antonio "Ñico" López y otros van a Guatemala. Che ya estaba allí, y sufre la amarga experiencia del derrocamiento de Jacobo Arbenz, conoce a nuestros compañeros y con ellos se va para México.

IR ¿Su hermano Raúl lo conoció antes que usted?

FCR: Sí, porque, de Cuba, uno de los primeros que sale hacia México es Raúl. Estaban ya acusándolo hasta deponer bombas, y yo mismo le digo: "Tienes que salir". Va para México y allí conoce al Che por intermedio de nuestros compañeros que ya estaban allí. Bueno, aún no era el Che, era Ernesto Guevara, pero como los argentinos les dicen a los demás "¡Che!", los cubanos empezaron entonces a llamarlo a él "Che", y así se le fue conociendo... Yo me retardo un poco porque yo era un muerto un poquito más pesado, pero llegó el momento también en que tuve que salir para México[i]. Durante esas semanas después de nuestra salida de prisión, habíamos desarrollado una intensa campaña de divulgación de nuestras ideas y propósitos, habíamos estructurado nuestra propia organización revolucionaria —el Movimiento 26 de Julio— y habíamos demostrado la imposibilidad de proseguir la lucha por vías abiertas y legales, por lo que salimos hacia México con la intención de preparar desde afuera la siguiente etapa de esa lucha.

IR: ¿El Che simpatizaba ya con las ideas de ustedes?

FCR: Él era marxista ya. Aunque no militaba en ningún partido era ya, en esa época, un marxista de pensamiento. Y allí, en México, estaba en contacto con Ñico López, que era uno de los dirigentes del Movimiento, buen muchacho, modesto, del Partido Ortodoxo, muy radical, mucha valentía, había participado en el ataque al cuartel de Bayamo... Cuando nosotros asaltamos el Moncada, ya le he explicado largamente cuál era nuestro pensamiento. Yo era comunista utópico. Eso tiene que ver con mis afinidades con el Che. Esa coincidencia en muchas ideas fue quizás una de las cosas que ayudaran mucho a la afinidad con el Che.

IR ¿Usted se da cuenta, cuando lo encuentra por primera vez, que el Che es diferente?

FCR: Él tiene la simpatía de la gente. Era de esas personas a quien todos le toman afecto inmediatamente, por su naturalidad, su sencillez, por su compañerismo, su originalidad, y por todas sus virtudes. Es médico, está trabajando en el Instituto del Seguro Social haciendo unas investigaciones, no sé si sobre cosas cardíacas, o sobre alergia, porque él era alérgico.

IR: Padecía asma.

FCR: Al grupito nuestro ya le caía bien, a aquellos que estaban allí, no eran muchos. Ya Raúl había trabado conocimiento con él. Entonces, cuando llego, entonces es cuando lo conozco. Él tenía 27 años, yo aún no había cumplido los 29... Él mismo cuenta que nuestro encuentro tuvo lugar una noche, en julio del 1955, en México, en la calle Emparan si mal no recuerdo, en casa de una amiga cubana, María Antonia González, Bueno, si él ha estado viajando, ha visto lo de Guatemala, ha sido testigo de la intervención norteamericana, sabe que hemos atacado una fortaleza, sabe que está aquel programa de "La historia me absolverá", sabe cómo pensamos, aunque no hiciéramos aquella noche mucha exhibición del alcance de nuestras ideas, porque no tenía nada táctico hacerlo...

Él tenía una característica distinta. En un momento dado se complicó su situación y la nuestra también, por su carácter y su manera de ser. A eso, si quiere, me refiero más adelante. Pero, bien, llegamos y conversé con él, y él, bueno, allí se unió a nosotros.

Quien ha vivido como él toda esa experiencia, con aquella vocación revolucionaria, con aquel espíritu de lucha, con su profundo desprecio al imperialismo, que sabe lo que hicimos y lo que estamos planeando, y cuáles son nuestras ideas, está totalmente de acuerdo. Él sabía también que en nuestro movimiento había pequeña burguesía y había de todo; veía una revolución de liberación nacional, una revolución antiimperialista, no veía todavía una revolución socialista, pero estaba feliz, y se suma rápido, se enrola de inmediato.

IR: Él se alista en la aventura.

FCR: Una sola cosa me dice: "Fidel, una cosa te voy a decir" —para que usted vea qué premonición; es un hombre que, además, tenía muy especiales características, que nunca trató de preservar la vida, nunca se cuidó—: "yo lo único que quiero es que cuando triunfe la Revolución en Cuba, por razones de Estado ustedes no me prohíban ir a Argentina a hacer la revolución."

IR ¿En su país?

FCR: Sí, en su país. Eso es lo que me dice, ya que nosotros éramos medio internacionalistas, acuérdate de Bogotá, Cayo Confites y otras cosas en que estuvimos. Entonces, le digo: "De acuerdo". Era obvio, y él confió, confió plenamente, algo que admiraba mucho de él.

(Selección de Sergio Medina García)