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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-07-28

El significado de la Constituyente del 30 de julio

(Fragmentos)

REBELIÓN 24 de julio del 2017 ESPAÑA

Iñaki Gil de San Vicente*

La Constituyente no es otra cosa que la lucha entre la verdad del pueblo y la mentira del capital. En enero del 2008 se supo que la Administración Bush había mentido al menos 938 veces sobre Irak afirmando que este país disponía de armas de destrucción masiva. La segunda invasión de Irak, la del 2003, se realizó así al amparo de una gigantesca mentira. Entonces se tardó cinco años en enumerar tanta podredumbre.

Ahora en solo seis meses se han contabilizado 836 afirmaciones falsas o engañosas dichas por Trump desde que vive en la Casa Blanca, un promedio de 4,6 mentiras al día. Pero lo que no parece una mentira sino una muy seria amenaza es su reciente advertencia de que EEUU endurecerá aún más la asfixia financiera de Venezuela si este país soberano ejerce su derecho a la verdad mediante la Constituyente el próximo día 30 de julio.

En el Caracazo del 1989 el pueblo trabajador venezolano se sublevó contra la brutalidad neoliberal a costa de un gran número de muertos, heridos, detenidos y represaliados, número aún desconocido por su enorme magnitud. En el 1992 fracasó el intento de golpe revolucionario dirigido por Chávez que, sin embargo, ganaría las elecciones del 1998, alarmando a la burguesía porque suponía un salto cualitativo en la independencia política del país.

En el 1999 el pueblo refrendó la actual Constitución, que suponía el inicio de la fase de la segunda independencia. En el 2001 el gobierno dictó la Ley de Hidrocarburos que significaba el avance a la independencia energética de la nación, mazazo mortal al imperialismo y a la burguesía rentista, que respondieron con el fracasado golpe de Estado del 2002 y con el derrotado cierre petrolero entre el 2002 y el 2003. Ya operaban las primeras guarimbas en algunas zonas del norte, potenciadas por el imperialismo.

En el 2004 se conoce el Plan de Defensa Nacional que recupera la independencia armada garantizada por el ejército popular bolivariano: la respuesta burguesa fue el referéndum revocatorio del 2004 ganado por Chávez, quien en ese año empieza a impulsar la ALBA junto con Cuba como modelo contrario al ALCA, cadena de sumisión de Nuestra América a los Estados Unidos.

En el 2005 Chávez reivindica el socialismo y, junto a Cuba y otros países, crea el canal multimedia TeleSur, azote de la industria político-mediática imperialista. Pero en el 2007 el movimiento bolivariano pierde por centésimas el referéndum sobre la reforma constitucional en medio de los aplausos de los EEUU: uno de los objetivos de la reforma era profundizar el socialismo de la segunda independencia.

En el 2008 Obama llega a la Casa Blanca y es premiado con el Nobel de la Paz, mientras que los EEUU vuelven a llevar la IV Flota a las aguas venezolanas: la “pax yanqui” de Obama inicia, en el contexto de crisis mundial galopante, una secuencia de golpes de Estado duros y menos duros, impulsando giros a la derecha más autoritaria de las burguesías envalentonadas por la estrategia del “amigo del norte”.

Esta brevísima ojeada nos permite comprender la unidad y lucha de contrarios que se agudiza en Nuestra América y en Venezuela como el escenario más crítico ahora mismo. Pese a los errores, dudas, estancamientos y retrocesos del proceso venezolano, el capital sabe que debe destruir hasta la raíz las conquistas sociales, el poder comunal latente y el proyecto histórico del socialismo bolivariano. La independencia nacional venezolana expresada en su política, defensa, recursos energéticos y materiales, y su estrategia de Patria Grande, es irreconciliable con la necesidad ciega de la burguesía rentista y del imperialismo de convertir al país en una mercancía vendida a las transnacionales bajo la vigilancia estricta del Comando Sur y de la IV Flota.

Y ello no es solo por la grandísima importancia de los enormes recursos materiales de Venezuela sino también por la fuerza emancipadora que subyace en el proyecto de la Patria Grande. Desde que el colonialismo logró abortar el prometedor Congreso Anfictiónico de Panamá del 1826, desde entonces el capital ha impedido por todos los medios, sobre todo con los más inhumanos, que fuese tomando contenido un amplio movimiento popular antiimperialista expresado al final en la forma de la Patria Grande soñada por las heroínas y héroes de la primera independencia.

El tránsito al imperialismo y la Gran Crisis desde el 2007, no hacen sino agudizar esta necesidad capitalista, que tiene en EEUU su expresión más irracional. Conforme se materializase este proyecto, a la vez iría siendo un ejemplo para el resto de la humanidad explotada, y eso no puede consentirse.

Las oposiciones internas al movimiento bolivariano ralentizan el poder comunal. Aun así este embrión impulsado por muchos colectivos supone una amenaza mortal para la burguesía rentista y para su mecenas yanqui. La democracia burguesa, delegada e indirecta, es antagónica con la democracia directa y permanente de la horizontalidad comunal. Una debe aplastar a la otra porque es imposible que convivan durante algún tiempo en situación de doble poder.

El engreimiento eurocéntrico desprecia lo que ignora y desconoce que prácticas de democracia directa y de poder popular se han sucedido en América, en Europa, en África, en Euskal Herria, en Asía.... Uno de los muchos méritos de la Venezuela bolivariana es el de haber reactivado esa praxis, con sus inevitables deficiencias, en el inicio del siglo XXI, y eso es imperdonable. Más aún, ahora mismo buena parte del apoyo real de masas, silenciado por la industria político-mediática, a la Constituyente se levanta, entre otras bases, también sobre el llamado del presidente Maduro a la intensificación de la democracia comunal como la fuerza vertebradora de la nueva Venezuela.

Las fuerzas de izquierda son conscientes de la incompatibilidad entre la democracia de la mentira y la manipulación, la burguesa, y la democracia de la verdad y del debate libre, la socialista, pero como otras tantas veces en la historia de la lucha de liberación nacional de clase de los pueblos, saben que deben recorrer ese camino breve y frecuentemente brutal de doble poder, preparándose para la batalla decisiva. De hecho, el fascismo y la extrema derecha venezolana e internacional han generado esta sangrienta situación que se asemeja a un doble poder fáctico como preludio e impulso para su ofensiva definitiva.

Las ilusiones crédulas del reformismo solo sirven para ocultar la realidad. Hay que coger al toro por los cuernos: la única garantía de que avance la Revolución Bolivariana es la victoria popular en la Constituyente del próximo 30 de julio. Pese a las distancias que les separan, sucede otro tanto con el Principat Catalá en el referéndum del próximo 1 de octubre. Al final de todo análisis, siempre nos topamos con la misma constante: la lucha de clases por la propiedad y el poder. Negarlo es suicida.

La victoria del referéndum de la Constituyente es un paso cualitativo para que Venezuela sea propietaria de sí misma y no del capital, y para que se materialicen estas palabras de Chávez del 15 de febrero del 2012: “El petróleo no es una riqueza de la burguesía ni del imperio; es una riqueza del pueblo venezolano para compartirla con los pueblos del mundo”.


Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Intelectual vasco

México ante el TLCAN y la negociación que viene

ALAI 19 de julio del 2017 ECUADOR

Fidel Aroche*

En los últimos tiempos, cada día leemos en la prensa declaraciones del Presidente de la República Mexicana, Enrique Peña y de diversos miembros del Gabinete que dejan ver que –para decirlo en pocas palabras- no saben cómo enfrentar el momento por el que atraviesa el país que deberían gobernar.

Dos ejemplos, el Canciller de la República, Luis Videgaray no reacciona ante el embate del Gobierno de los EEUU, el principal socio comercial y aliado en todos los frentes. Se han escrito ríos de tinta sobre el particular. El segundo ejemplo, el 12 de julio del 2017 aparece que el Secretario de Educación, Aurelio Nuño, promete que en dos décadas la población mexicana hablará inglés, sin explicar las ventajas de tal estrategia. Sobre el hecho de que la “reforma educativa” del presente gobierno no es educativa, sino laboral, también se han escrito ríos de tinta. Lo que aparece en las ideas de ambos funcionarios es su convicción de que México debe subordinarse a los EEUU.

El presidente de los EEUU ha manifestado unilateralmente su decisión de renegociar el TLCAN, el Tratado de Libre Comercio de América del norte, porque está en desacuerdo con la participación de México y encuentra que ha afectado negativamente a su país tras dos décadas de vigencia. Siendo un Tratado tripartito, el Canadá no aparece en la discusión.

Por su parte, el Gobierno de México no ha manifestado su posición sobre los resultados del Tratado y guarda silencio respecto de si es conveniente tal renegociación, los porqués de tal conveniencia, los términos en los que debería ocurrir. El acuerdo original, firmado en el 1993, refleja los intereses de las grandes empresas de EEUU; en buena medida porque las grandes empresas de México (como las del Canadá) son escasas, se encuentran ubicadas en sectores económicos muy específicos y no tienen una gran presencia en los tres países norteamericanos.

También habría que revisar, para el caso de México, la actitud de los funcionarios que negociaron en 1993 ¿Conocían el interés nacional? La respuesta más probable es NO y de allí los resultados para este país (los estudios académicos no encuentran resultados positivos). Quizá habría que indagar en los intereses privados de los funcionarios para conseguir un TLCAN a todo costo ¿o es pura ideología?

Enseguida, la Cancillería se niega a reconocer que el gobierno de los EEUU es hostil a México. El Titular ha declarado que la principal amenaza, la construcción de una muralla (que no muro) y su financiación, no son asunto de la relación bilateral entre ese país y México ¿En dónde se clasifica esa cuestión, entonces? Parece que EEUU preferiría llevar una relación más distanciada, frente al Gabinete que busca la subordinación.

Coinciden con la opinión del Gobierno mexicano diversos grupos de la élite nacional, aquellos que tienen casas en Nueva York y Miami, que prefieren que la publicidad en México sea en lengua extranjera y que las tiendas sean idénticas en ambos países, que no haya producción nacional.

Curiosamente, además de que los mexicanos ricos mantienen sus activos financieros e inmuebles en EEUU, no muestran intereses económicos definidos en la relación con ese país. ¿Qué empresas, qué sectores económicos son de mexicanos allá, qué exportan las empresas mexicanas? Es decir, no es evidente por qué interesa mantener esta relación económica en estos términos y a todo costo, desde un punto de vista nacional (en el sentido de colectivo).

Enseguida aparece el tema de la educación bilingüe, en inglés, claro, porque ninguna otra lengua merece la pena (en opinión del mismo Gobierno y los mismos grupos). En términos económicos, tal como están las cosas, la población necesita hablar inglés para emigrar al norte, porque el modelo económico que deriva de la integración con EEUU (no con América del norte) supone que en México no hay ni habrá empleo de calidad y aquel que quizás exista, será ofrecido por empresas extranjeras y en todo caso, el idioma del trabajo (no de los negocios) es el inglés. Relegan el castellano a un papel subordinado, junto con toda la cultura y a la nación entera.

Asimismo, el planteamiento de bilingüismo no reconoce que en el país existen segmentos de la población que en el mejor de los casos alcanzan ese carácter, pero desde las lenguas indígenas, con el español como lengua franca. Se trata del Secretario de Educación, pero también el encargado del organismo electoral (INE) Lorenzo Córdova, quien nos brindó un caso de ignorancia y racismo hace algunos años, cuando hizo de burla pública de algún ciudadano, visitante a su oficina y que no hablaba español correctamente.

Curiosamente, el llamado Gabinete Económico ha jugado un papel más bien limitado en la esperada renegociación del TLCAN, de donde se deduce que el Gobierno no considera este problema de naturaleza económica, lo cual, es por lo menos extraño. Tampoco la llamada “Sociedad Civil” ha manifestado gran preocupación por el particular.

Al parecer, México cree que la asociación subordinada a los EEUU es inevitable y queda que la población crezca (la familia es el valor fundamental) y emigre u ofrezca fuerza de trabajo barata, pero bilingüe, a quien quiera montar plantas de ensamblaje en el territorio nacional. Interesante visión del desarrollo económico.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Profesor titular de la Facultad de Economía, UNAM

Trump, el fondo de la cuestión

REBELIÓN 21 de julio del 2017 ESPAÑA

Enric Llopis*

No solo se trata de los rifirrafes con los periodistas y el uso recurrente de Twitter. El pasado 26 de mayo, en plena cumbre de la OTAN que se celebraba en Bruselas, al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se le ocurrió empujar al primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic, con el fin de hacerse un hueco para la fotografía oficial. Un mes antes evitó estrechar la mano a Ángela Merkel delante de las cámaras, en un encuentro oficial en la Casa Blanca. En los medios de comunicación aparecen con profusión episodios de esta guisa protagonizados por Trump, elegido con 63 millones de votos (menos que los de su rival, Hillary Clinton) en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.

El sociólogo y profesor en la Universidad de Berkeley, Manuel Castells, realizaba un análisis de mayor profundidad en una tribuna publicada en La Vanguardia (“Trump contra el mundo”). “Lo que parece una sarta de groserías y una torpeza diplomática revela una estrategia absolutamente consistente”. Muchos de los votantes de Trump se reafirman en su decisión, señala el autor de la trilogía La era de la información.

Son la clase obrera blanca y la población rural castigadas por la crisis económica y la globalización, a quienes les separa una gran barrera ideológica y material de otros grupos sociales, como las élites cultas y cosmopolitas de las grandes ciudades. Según Castells, beneficiarios directos de las decisiones del presidente son las grandes petroleras, las corporaciones del gas y del carbón, el lobby antiecológico y quienes pretenden acabar con las medidas de protección ambiental.

Un ejemplo de la conexión de intereses es el actual secretario de Estado (responsable de las Relaciones Internacionales), Rex Tillerson, quien ocupó el cargo de director ejecutivo de una de las grandes petroleras mundiales, Exxon Mobil. En los primeros días de junio, Trump anunciaba asimismo que Estados Unidos se retiraba de los Acuerdos de París para combatir el cambio climático. Antes el presidente había firmado una orden ejecutiva con el fin de abrir la puerta a las extracciones de petróleo y gas en el Ártico.

El sociólogo y miembro del Observatorio Internacional de la Crisis, Andrés Piqueras, explicaba al calor de las elecciones norteamericanas en el diario digital Público que existe una lucha abierta entre los grandes poderes de Estados Unidos, principalmente entre los “globalistas-neoliberales”, que aspiran a un “dominio difuso a través de las disgregadas plazas financieras mundiales” y mediante los tratados comerciales.

Y un segundo sector, el de los “nacionalistas-proteccionistas”, más vinculados al imperialismo clásico y multinacional. La batalla tiene su correlato en el mundo mediático y virtual. La plataforma global, representada por la CNN-Ted Turner-Time Warner; y la multinacional, con Fox News Corp-Rupert Murdoch como estandarte. Quizá en ese contexto pueda interpretarse la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, siglas en inglés), rubricado en febrero del 2016 por 12 países. Los firmantes del acuerdo de libre comercio representan el 40% del PIB mundial.

Analistas y medios de comunicación han destacado la apuesta militarista del presidente Trump. Pero Trump ganó las elecciones en noviembre. Y los datos del 2016 difundidos por el Instituto de Investigación para la Paz con sede en Estocolmo (SIPRI) apuntan que Estados Unidos ha aumentado el gasto militar el 1,7% hasta alcanzar los 611 mil millones de dólares. Al liderazgo de la gran potencia le siguen a distancia China (215 mil millones de dólares en el 2016) y Rusia (69 mil 200 millones).

Bien es cierto que Donald Trump ha anunciado un aumento del 10% en el gasto militar, de más de 54 mil millones de dólares (el mayor incremento desde los atentados del 11-S, en el 2001). También es verdad que el mandatario ha pedido a los socios de la OTAN que cumplan sus compromisos, e incrementen el presupuesto militar hasta el 2% del PIB antes del 2024. Pero antes de que el político y millonario, conocido por sus comentarios machistas, llegara a la Casa Blanca, Estados Unidos contaba con siete mil cabezas nucleares, en comparación con las 300 de Francia, las 260 de China y las 215 del Reino Unido (datos del SIPRI, 2016).

Trump ganó las elecciones con el lema “Fisrt America”, y ya en el poder ha sostenido que la inmigración es un “privilegio”. Plantea una “recuperación de las fronteras” y mantiene como proyecto estelar la construcción de un muro entre Estados Unidos y México, países a los que separa una frontera de tres mil kilómetros. En la campaña electoral prometió hasta la saciedad algo que rayaba la ignominia: México tendría que reembolsar los costes de la construcción del muro. Actualmente hay algo más de mil kilómetros de valla construida en la frontera entre ambos países, que empezaron a levantarse en el 1994, durante la presidencia de Clinton.

Pese al perfil del votante de Trump retratado por Manuel Castells, ha sido el primer presidente de los Estados Unidos incluido en la lista de millonarios de la revista Forbes. Ocupa el número 544 en el listado, con una fortuna de tes mil 500 millones de dólares amasada principalmente en el negocio inmobiliario. Símbolo de este poderío es la Torre Trump, rascacielos de 200 metros de altura emplazado en la Quinta Avenida de Nueva York.

Los periódicos han indagado en las obligaciones fiscales del candidato Donald Trump. Así, en plena campaña electoral, The New York Times informó de que en el 1995 Trump declaró pérdidas por valor de 916 millones de dólares, lo que podría haberle reportado -de manera legal, aclara el periódico- extraordinarios beneficios fiscales. Además, se ha comprometido ha reducir el tipo máximo del impuesto sobre la renta (al 35%), eliminar el de sucesiones y reducir el de sociedades (al 15%). Una contrarreforma fiscal en toda regla. Mientras, la retirada del llamado “Obamacare” dejaría sin seguro médico a 14 millones de estadounidenses.

Muchos analistas han criticado la discordancia entre los hechos y las declaraciones del político y empresario de 71 años. El 20 de mayo cerró en Riad un acuerdo para la venta de armas a Arabia Saudí por valor de 110 mil millones de dólares, el mayor de la historia de Estados Unidos. Una de las justificaciones del trato fue la lucha contra el terrorismo en la región, a pesar de las denuncias como las del politólogo y activista Noam Chomsky, quien afirmó en la cadena libanesa Al-Mayadeen: “Estados Unidos hace la vista gorda al apoyo de Arabia Saudí al terrorismo”; y en la estadounidense Democracy Now!: “Arabia Saudí es el centro del extremismo islámico radical”. Asimismo Trump ha dado su apoyo a los países -Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Egipto- que han roto relaciones diplomáticas y han cerrado las fronteras con Catar.

Coincide en que el régimen catarí apoya el terrorismo, aunque la base aérea estadounidense más importante de la región sea la de Al Udeid (Catar). Y que el 15 de junio este país firmara la compra de 36 aviones F-15 a Estados Unidos (12 mil millones de dólares). ¿La alternativa? El matrimonio Obama acaba de adquirir la mansión en Washington a la que se mudó al abandonar la Casa Blanca. Por ocho millones de dólares.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista colaborador de Rebelión


Trump y América Latina: una agenda aún por definir después de seis meses confusos

AFP 19 de julio del 2017 FRANCIA

El millonario Donald Trump se apresta a cumplir sus primeros seis meses en la Casa Blanca aún con la tarea de definir una agenda general para América Latina que permita superar un período marcado por la incertidumbre y la desconfianza.

Desde que se instaló en el Salón Oval, el 20 de enero, Trump recibió en la Casa Blanca a cuatro presidentes latinoamericanos: el peruano Pedro Pablo Kuczynski, el argentino Mauricio Macri, el colombiano Juan Manuel Santos y el panameño Juan Carlos Varela.

Con los cuatro mandatarios Trump mantuvo una conversación marcada por la cordialidad, pero que transmitió una realidad: con el nuevo ocupante de la Casa Blanca han cambiado algunas de las reglas del juego, especialmente en términos de intercambio comercial.

Durante su reunión con Kuczynski, Trump confirmó que pretende participar de la Cumbre de las Américas, que se realizará en abril del 2018 en Perú, una oportunidad en que los líderes de la región podrán presentar sus preocupaciones y tratar de delinear terrenos de coincidencias.

Esa cumbre será también la oportunidad para que Trump presente su visión general estratégica de las relaciones de Washington con toda la región.

Ya desde la campaña electoral, Trump dejó claro que entiende el intercambio comercial con otros países desde la perspectiva del efecto en el nivel interno de empleo, y de esa forma hizo ver a los países de la región que las relaciones comerciales serán revisadas.

En ese escenario, la mayoría de los presidentes de la región optaron por la cautela al comentar en enero la llegada de Trump a la Casa Blanca, y se turnaron en declaraciones en las que un pedido se repetía casi como una letanía: respeto en las relaciones bilaterales.

Uno de los países más directamente afectados por la nueva agenda es claramente México. Trump pintó a los inmigrantes mexicanos como violadores, en una obvia torpeza oratoria que llevó meses para ser puesta a un costado y abrió heridas que todavía hoy no han cerrado completamente.

Sin embargo, México sorprendió a la Casa Blanca al aceptar de buen grado sentarse a la mesa de negociaciones para rediscutir aspectos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

No obstante, el presidente estadounidense aún insiste con la idea de construir un muro en la frontera con México, una iniciativa que envió un mensaje fuertemente negativo a toda la región.

Trump también inició los movimientos en el tablero para volver atrás en parte importante los avances conseguidos por su antecesor Barack Obama en el proceso de reaproximación con Cuba.

Aunque por el momento mantendrá las relaciones diplomáticas trabajosamente negociadas durante varios años, Trump determinó un endurecimiento de las normas sobre viajes de estadounidenses a Cuba y prohibió los negocios de empresas de Estados Unidos con firmas ligadas a las Fuerzas Armadas cubanas.

De acuerdo con Trump, no habrá más "concesiones" estadounidenses a Cuba, y de esa forma la esperanza de un desmonte del bloqueo vigente desde hace medio siglo se esfuma.

En el caso de Venezuela, Trump también muestra los dientes, y esta semana amenazó con "acciones económicas" si el gobierno del presidente Nicolás Maduro insiste con la realización de una Asamblea Nacional Constituyente.

En tanto, el caso de Colombia es particularmente sensible, y por el momento la Casa Blanca parece dispuesta a seguir apoyando el programa llamado 'Paz Colombia', y que sustituye al acuerdo de cooperación militar y antidrogas 'Plan Colombia', que estuvo en vigor durante casi dos décadas.

Sin embargo, Trump provocó un estremecimiento en la relación al recibir secretamente en su residencia de veraneo a dos ex presidentes colombianos (Álvaro Uribe y Andrés Pastrana), abiertamente contrarios al acuerdo de paz que Santos negoció pacientemente con la guerrilla de las FARC.

Además, el caso colombiano presenta una complicación adicional: el explosivo crecimiento en la extensión de las plantaciones de coca, un dato que preocupa vivamente a las autoridades estadounidenses.

Para completar el cuadro, el proyecto de presupuesto federal enviado por la Casa Blanca al Congreso recorta drásticamente los fondos destinados a la asistencia internacional, una medida que afecta directamente a diversos planes de cooperación bilateral y regional.


Israel: su imagen de víctima y el doble rasero

REBELIÓN 20 de julio del 2017 ESPAÑA

Israel: Su imagen de víctima y el doble rasero

Jonathan Cook*

Cuando Israel aprobó el año pasado una nueva ley antiterrorista, Ayman Odeh, un dirigente de la gran minoría de ciudadanos palestinos del país, describió sus medidas draconianas como “el último suspiro” del colonialismo.

El pánico y la crueldad superaron nuevas cotas la semana pasada, cuando las autoridades israelíes presentaron una demanda de 2,3 millones de dólares contra la familia de Fadi Qanbar, el conductor que estrelló un camión contra un grupo de soldados en enero en Jerusalén matando a cuatro de ellos. Él fue muerto a tiros en el mismo lugar.

La querella solicita que su viuda, Tahani, y sus cuatro hijos pequeños reembolsen la compensación que el Estado entregó a las familias de los soldados.

Como las otras familias de palestinos que cometen atentados, los Qanbar carecen de hogar desde que Israel selló con cemento su vivienda en Jerusalén Este. Otros doce familiares han sido despojados de sus papeles de residencia como anticipo de su expulsión a Cisjordania.

Ninguno de ellos ha hecho nada malo; su único crimen es estar emparentados con alguien a quien Israel define como “terrorista”.

Esta tendencia se está acentuando. Israel ha exigido a la Autoridad Palestina que deje de pagar la pequeña ayuda mensual que reciben familias como los Qanbar, cuyo principal proveedor del sustento está en la cárcel o muerto. Las sentencias condenatorias a palestinos de la legislación militar israelí es superior al 99 por ciento.

La legislación israelí pretende incautar 280 millones de dólares de los impuestos que Israel recolecta en nombre de la Autoridad de Palestina, provocando potencialmente su bancarrota.

Los conservadores israelíes presentarán en el Senado estadounidense una proposición de ley para denegar igualmente la asistencia que EEUU presta a la Autoridad Palestina, a menos que esta deje de “financiar el terrorismo”. Issa Karaba, funcionario de la Autoridad Palestina declaró que esta no tiene manera de cumplir dicho requisito: “Prácticamente la mitad de los hogares palestinos… están emparentados con un recluso o un mártir”.

Israel ha llevado el castigo colectivo a nuevos extremos. Según sus razonamientos, la única manera de disuadir a los potenciales autores de atentados es haciéndoles saber que sus seres queridos sufrirán duras represalias. Dicho de otra manera, Israel está dispuesto a utilizar cualquier medio para aplastar las motivaciones de los palestinos por resistir su cruel ocupación.

Sin embargo, todos los indicios apuntan a que cuando las personas alcanzan un punto de inflexión en el que están dispuestas a morir luchando contra sus opresores, piensan poco en las consecuencias que esto pueda tener para sus familias. Esa fue la conclusión a la que llegó un estudio del ejército israelí hace ya más de diez años.

En realidad, Israel sabe que dicha política no tiene sentido: no sirve para detener los atentados, pero contribuye a llevar a cabo un complejo programa de desplazamientos. Formas cada vez más sádicas de venganza refuerzan la sensación colectiva e histórica de víctimas que tienen los judíos, al tiempo que desvían la atención de los israelíes de la realidad: su país es un Estado colonial brutal.

Si ese calificativo parece severo, veamos los resultados de un estudio recién publicado sobre los efectos que tienen las operaciones con drones en el personal que las realiza, operaciones que llevan a cabo ejecuciones extrajudiciales cuyos “daños colaterales” suelen ser las muertes de civiles.

Un sondeo realizado en Estados Unidos averiguó que los pilotos que dirigen el vuelo remoto de drones desarrollan al poco tiempo síntomas de estrés postraumático a causa de la cantidad de muerte y destrucción que infligen. El ejército israelí realizó el mismo estudio después de que sus pilotos operaran drones sobre Gaza durante el ataque israelí del 2014, en el que murieron alrededor de 500 niños palestinos cuando el pequeño enclave fue bombardeado durante casi dos meses.

Sin embargo, los médicos se asombraron de que los pilotos no mostraron signos de depresión o de ansiedad. Los investigadores especulan con la hipótesis de que los pilotos israelíes pueden sentir que sus acciones están más justificadas porque se encuentran más cerca de Gaza que los pilotos estadounidenses de Afganistán, Irak o Yemen. Están más seguros de que son ellos los que se encuentran amenazados.

La firmeza por mantener esta imagen que les muestra como las únicas víctimas conduce a practicar un escandaloso doble rasero.

La semana pasada, el tribunal supremo israelí respaldó la negativa de algunos funcionarios a sellar las casas de los tres judíos que secuestraron a Mohamed Abu Khdeir en el 2014 y lo quemaron vivo.

En mayo, el gobierno israelí reveló que había rechazado indemnizar al niño de seis años Ahmed Dawabsheh, único superviviente de un incendio provocado por extremistas judíos hace dos años, del que resultó con graves cicatrices.

Esta interminable complacencia consistente en echar sal sobre la herida de los palestinos solo es posible gracias a que Occidente ha consentido que Israel se regodee en su papel de víctima desde hace demasiado tiempo. Ha llegado el momento de pinchar esta burbuja de autoengaño y recordar a Israel que él es el opresor, no los palestinos.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista británico residente en Nazaret