Saltar a: navegación, buscar

Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-08-10

Otra infamia consumada: suspenden a Venezuela del Mercosur por “tiempo indefinido”

REBELIÓN 7 de agosto del 2017 ESPAÑA

Rubén Armendáriz*

Tal como se preveía, Venezuela fue suspendida del Mercosur ante la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente votada por más de ocho millones de ciudadanos, anunciaron los cancilleres de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, reunidos de emergencia en la ciudad brasileña de Sao Paulo, donde decidieron aplicar la cláusula democrática del bloque prevista en el Protocolo de Ushuaia (1998), haciendo caso a las presiones de la Casa Blanca.


La medida servirá para que por un lado el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, pueda insistir en la expulsión de Venezuela del organismo regenteado por Washington –tras tres estruendosos fracasos consecutivos cuando apenas logró 14 votos- y también para darle mayores argumentos a Donald Trump para practicar alguna forma de intervención tras la permanente injerencia en los asuntos internos de la nación sudamericana.

"La suspensión de Venezuela fue aplicada en función de las acciones del gobierno de Nicolás Maduro y es un llamado para el inmediato inicio de un proceso de transición política y restauración de orden democrática", señalaron en un comunicado conjunto –por demás injerencista en los asuntos internos de otro país- los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Faurie; de Brasil, Aloysio Nuñes Ferreira; de Paraguay, Eladio Loizaga, y de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, tras su encuentro de una hora y media en la sede de la Alcaldía de San Pablo.

El apoyo de Uruguay fue clave para esta decisión. Hasta el jueves, el gobierno de Tabaré Vázquez se mostraba reticente a tomar una postura más dura contra Venezuela, resistida por el gobernante Frente Amplio, como sí impulsaban sus colegas del bloque, el argentino Mauricio Macri, el golpista brasileño Michel Temer, y el paraguayo Horacio Cartes.

Ya Nin Novoa había dado a entender este cambio de posición, cuando en su calidad de presidente del Consejo de Ministros de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), en un acto tan insólito como lamentable, procedió a consagrar la coronación del mexicano Alejandro de la Peña como secretario general sin que siquiera se hubiera instalado el Consejo, ante un silencio estruendoso de las delegaciones.

El Consejo no podría haber sesionado por falta de quórum –sobraba tiempo para hacer una nueva convocatoria- y el mexicano contaba con amplia mayoría, pero no con el consenso. Era vox populi en la sede montevideana de Aladi que el embajador mexicano en Uruguay, Francisco Arroyo, amenazó directamente a Nin Novoa con el cupo de importación de leche uruguaya a México.

Venezuela estaba “administrativamente” suspendida del Mercosur desde diciembre del año pasado, luego de que la triple alianza mercosureña adujo que el país no cumplió con los plazos para adoptar las normas burocráticas y económicas para la adhesión al bloque, al que se unió en el 2012. Ahora, pasando por encima de lo jurídico, sus “socios” del Mercosur le impusieron una sanción “política”.

Es tan injerencista esta decisión que para ser revertida requerirá de un cambio de régimen, con elecciones supervisadas y consideradas democráticas por los cuatro países (el Gobierno brasileño, por ejemplo, surge de un golpe parlamentario), así como indicadores de que las instituciones están realmente funcionando. Este es el castigo máximo que prevé el Protocolo de Ushuaia, ya que la expulsión no está contemplada como tal en el acuerdo.

El Protocolo de Ushuaia II sí establece medidas más severas, incluso sanciones como el cierre de fronteras, del tráfico aéreo y marítimo, así como el fin del abastecimiento de energía y la suspensión parcial o total del comercio, por ahora los países socios no se animaron a aumentar más la presión sobre Caracas, pese a las presiones hechas por la dirigencia opositora venezolana y varios altos funcionarios estadounidenses.

  • Investigador y analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Verdades incómodas sobre Venezuela y la furia de las oligarquías mediáticas

LA HAINE 7 de agosto del 2017 ESPAÑA

Los periódicos comenzaron a existir para decir la verdad y hoy existen para impedir que la verdad se diga. (G. K. Chesterton, 1917) Atilio Borón*

En los últimos días, en coincidencia con la decisión de Cambiemos (partido de derecha que gobierna Argentina) de hacer de Venezuela uno de sus ejes de campaña, fui sometido a un ataque sin precedentes desde las ciudadelas de la oligarquía mediática argentina a propósito de mis opiniones acerca de lo que está ocurriendo en aquel país. Periodistas y académicos unieron sus fuerzas para no solo disentir de mis ideas sino también para lanzar toda suerte de agravios sobre mi persona.

No tiene sentido referirme a cada uno de sus autores por separado, y esto por dos razones. Primero, porque en el fondo su discurso es el mismo: variantes de un mismo guión dictado desde Washington, reciclado por sus acólitos neocoloniales y lanzado por ellos a través de los "medios independientes" (¿independientes de quiénes?) para hostilizar a quienes piensan distinto. Segundo, porque individualizarlos sería conferirles a los autores de tales libelos una dignidad que su estatura intelectual y moral hace totalmente inmerecida.

Dicho esto, en lo que sigue, va mi respuesta.

Uno. En Venezuela la oposición está compuesta por dos sectores. Uno que acepta el diálogo con el Gobierno. Otro totalmente opuesto a él y dispuesto a quebrar el orden constitucional y derrocar a Nicolás Maduro apelando a cualquier recurso, legal o ilegal.

Desgraciadamente, esta fracción opuesta al diálogo ha sido la que hasta la semana pasada ha hegemonizado la oposición amenazando al otro sector con una brutal represalia si cedía a los llamados del Gobierno, pues conversar con este equivalía, para los violentos, a una infame traición a la patria, merecedora de los peores castigos.

Este grupo extremista y fascista hasta el tuétano, venía conspirando contra la democracia desde el fallido golpe de Estado del 11 de abril del 2002, y sus principales líderes: Leopoldo López, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, Freddy Guevara, Julio Borges y María Corina Machado, apoyaron abiertamente aquel golpe.

Machado, una de las "demócratas" de hoy, fue firmante del Acta de Juramentación de la junta de gobierno creada para legitimar el fallido golpe y presidida por el empresario Pedro Carmona Estanga.

En dicha acta se cancelaban las libertades públicas, se abolían todas las leyes producidas por el chavismo y se decretaba la cesación en sus cargos de todas las autoridades electas y los parlamentarios y ediles del país.

Estos fascistas fueron los que, bajo el liderazgo de Leopoldo López, organizarían la sedición de febrero del 2014 -significativamente llamada "Operación Salida"- una vez consumada la derrota del candidato Henrique Capriles en las elecciones presidenciales convocadas luego de la muerte de Hugo Chávez.

La "Operación Salida" adoptó las tácticas violentas de control de la calle aconsejadas en diversos manuales de la CIA y en la obra de uno de sus máximos teóricos, Eugene Sharp, que contemplaban la realización de atentados de todo tipo a instalaciones públicas, autobuses colectivos, erección de barricadas armadas ("guarimbas") impidiendo que la gente saliera de sus hogares y matanza indiscriminada de personas para aterrorizar a la población.

A diario López declaraba que esta insurrección solo cesaría con la renuncia de Maduro. Finalmente se restableció el orden público, pero con un saldo luctuoso de 43 muertos. López fue apresado y enviado a la justicia donde recibió una moderada condena, desproporcionada en relación con los crímenes cometidos.

Este mismo grupo es el que en abril de este año relanzó la segunda fase de la estrategia insurreccional, pero incrementando exponencialmente la violencia de sus actos e introduciendo macabras innovaciones en sus tácticas de "oposición democrática": arrojar bombas incendiarias sobre jardines infantiles y hospitales y, como en los viejos tiempos de la Inquisición, quemando vivas a personas cuyo pecado fuese tener el color de la piel incorrecto, según el criterio de los terroristas.

Cuando al describir este deplorable escenario utilicé la expresión "aplastar a la oposición", era obvio para cualquier lector atento de mi artículo que me estaba refiriendo a este sector y no a quienes deseaban una salida pacífica, como felizmente parece estar en marcha en estos últimos días. Cualquier interpretación contraria solo puede ser producto de la mala fe. Pero fue dicha lectura la que originó la primera ronda de críticas e insultos.

Dos. Si algo revela la monumental hipocresía de mis censores es su sepulcral silencio a la hora de proponer alguna alternativa para detener la violencia en Venezuela.

Críticos que en su enorme mayoría no conocen ese país, que jamás estuvieron en él, ignoran su historia y no tienen amigos o parientes viviendo allí, se dan el lujo de agraviar a quien piense de otra manera.

Mi preocupación obsesiva por el deterioro de una situación que podría desembocar en una orgía de muerte y destrucción se funda en la necesidad de evitar para Venezuela un final apocalíptico.

No es el caso de mis censores, a quienes en su condición de obedientes publicistas de la derecha -la de aquí y la de allá, y sobre todo la de "más allá", en Washington- se les ordenó que descarguen toda su artillería contra quienes tuviéramos la osadía de defender el orden institucional en Venezuela.

Mil veces hice la pregunta: ¿cómo se detiene la violencia iniciada, nuevamente por la derecha golpista, y ante la cual la respuesta del Estado fue débil e insuficiente? Las respuestas casi siempre fueron evasivas, pero cuando les exigía mayores precisiones lo que decían era: "renuncia de Maduro y convocatoria a elecciones presidenciales".

Es decir, que estos severos críticos de mis opiniones, autoproclamados custodios de la libertad, los derechos humanos y la democracia, no son otra cosa que vergonzantes apologistas de la fracción terrorista de la oposición.

Lo que quieren estos furiosos escribas es nada menos que el triunfo de la sedición, la victoria de los golpistas, el retorno de los fascistas y la destrucción del Estado de derecho. O sea, quieren exactamente lo mismo que la pandilla de López y sus compinches. Son, por lo tanto cómplices, cuando no autores intelectuales o legitimadores postbellum, de la barbarie desatada por la derecha.

En su desesperación por acabar con el chavismo apelan a una retórica que solo en apariencia es democrática. Lo que hay debajo de sus huecas palabras es una afrenta a los valores humanísticos que dicen defender.

Tendrán que hacerse cargo de su apología de la violencia porque, en la reseca llanura de la política latinoamericana, con tantas "democracias" que empobrecen, marginan y lanzan a la desesperación a millones de personas, no sería de extrañar que fuera de Venezuela surjan grupos que decidan también ellos apelar a la violencia para derrocar gobiernos que los hambrean y embrutecen.

Si los sedicentes custodios de la democracia aprobaron esa metodología en Venezuela, ¿la apoyarán también cuando se ensaye en otros países? ¿Qué van a decir entonces: que saquear, incendiar, matar y quemar vivas a personas está bien en Venezuela pero estaría mal en Colombia, Argentina, México?

Tres. Decíamos más arriba que esta ofensiva se produce en momentos en que el Gobierno argentino hizo de Venezuela uno de los ejes de su campaña electoral.

Este 5 de agosto fue la punta de lanza para suspender a Venezuela del Mercosur, violando las normas de esa organización regional y la Carta Democrática establecida en el Protocolo de Ushuaia, y los ataques tienen que ver con eso pero también con algo más.

Obedientes, los escribidores y charlistas de los medios hegemónicos arremeten con saña contra cualquiera que defienda al gobierno legal, legítimo y constitucional de Nicolás Maduro.

La voz del amo imperial les exige que digan que su gobierno es una feroz dictadura, una manzana podrida en el cajón donde brillan las ejemplares democracias de Argentina, Brasil y Paraguay, dignas herederas de la democracia ateniense y sus grandes líderes como Pericles, Solón y Clístenes.

Tremenda dictadura la de Maduro en donde, seguramente al igual que en tiempos de Videla, Pinochet y Strossner, sus opositores pueden ir a EEUU para solicitar la intervención armada en Venezuela, como lo hiciera el presidente de la Asamblea Nacional (de mayoría opositora), Julio Borges, en su visita al jefe del Comando Sur, almirante Kurt Tidd, y regresar al país sin ser molestado por las autoridades, conservar su inmunidad parlamentaria, ofrecer conferencias de prensa y entrevistas en numerosos medios nacionales e internacionales y proseguir con su actividad proselitista sin ninguna clase de limitaciones.

Este es un ejemplo entre muchos otros. Uno más: en Venezuela la mayoría de los medios de comunicación son contrarios al Gobierno y las grandes cadenas de noticias internacionales, con sus corresponsales instalados allí, día a día "malinforman" o "desinforman" al resto del mundo sobre lo que ocurre, sin ninguna clase de restricciones. Es que la "posverdad" y la "plusmentira" se convirtieron en monedas corrientes en los medios hegemónicos.

Boaventura de Sousa Santos, uno de los más distinguidos sociólogos y juristas contemporáneos, luego de adherirse a un manifiesto de intelectuales críticos del Gobierno de Nicolás Maduro, sintió la necesidad de escribir un artículo porque, según sus palabras, "estoy alarmado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar a un Gobierno legítimamente electo, atizar el incendio social y político y legitimar una intervención extranjera de consecuencias incalculables".

Cuatro. Siempre en función de la dupla "posverdad-plusmentira" ninguno de los órganos de la oligarquía mediática que nos desinforman a diario en toda América Latina -incluyendo a El País de España, director de esta orquesta mediática- mencionó una noticia que ningún medio de comunicación "serio e independiente", como gustan llamarse estas agencias de propaganda que hoy nos bombardean con sus falsedades, podría haber dejado pasar por alto.

En su conferencia de prensa del 1ro de agosto, el secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, anunció oficialmente que "estamos evaluando todas nuestras opciones de política acerca de lo que nosotros podemos hacer para crear un cambio de condiciones, donde o bien Maduro decida que ya no tiene futuro y quiera marcharse por voluntad propia o nosotros podemos hacer que los procesos gubernamentales en Venezuela vuelvan a lo que marca su Constitución”.

O sea, el imperio, por boca de su encargado de relaciones exteriores, anuncia que está implicado en la concreción de un golpe de Estado en Venezuela y tan gravísima novedad es escandalosamente silenciada en los grandes medios, esos que dedican ríos de tinta y horas y más horas de radio y televisión para acusar y difamar a diestra y siniestra a quienes denuncian las maniobras del imperialismo y sus lugartenientes locales para destruir regímenes democráticos, como lo hicieron en Guatemala (1954), en Brasil (1964), en República Dominicana (1965), en Chile (1973), en Honduras (2009), en Paraguay (2012) y hace pocos meses en Brasil.

Pocos días antes había sido el director de la CIA, Mike Pompeo, quien declarase en su ponencia ante el Foro de Seguridad convocado por el Aspen Institute que "basta señalar que estamos muy esperanzados de que puede haber una transición en Venezuela, y nosotros -la CIA-, está dando lo mejor de sí para entender la dinámica allá para que podamos comunicársela a nuestro Departamento de Estado y a otros, los colombianos. Acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá, la semana antepasada, hablando exactamente sobre este tema, intentado ayudarles a entender las cosas que podrían hacer para obtener un mejor resultado para su rincón del mundo y nuestro rincón del mundo".

¡Al demonio con la soberanía nacional, la autodeterminación de los pueblos y la democracia! Porque si al emperador no le gusta el gobierno que existe en algunas de las provincias del imperio, lo derriba sin miramientos. Y la prensa de todo el hemisferio, más la española, convenientemente aceitada y colonizada, acepta el engaño sin chistar y se esmera por blindar la ominosa noticia con la colaboración de los habituales saltimbanquis de los medios que dicen lo que se les ordena decir, no importa lo que hayan dicho antes.

No es conveniente que el pueblo se entere de estos planes de la Casa Blanca que producen un daño irreparable a la credibilidad de la democracia porque esta solo será respetada si sus resultados son del agrado del emperador. Caso contrario el error se corrige con una ayudita de los boys de la CIA y la "Embajada".

Mejor que siga pensando que el imperio tiene su sede en Orlando y sus personajes más significativos son el Pato Donald y el Ratón Mickey, que la CIA es una vetusta leyenda soviética y los otros quince servicios de inteligencia de EEUU productos de una alucinación colectiva que afectó irreparablemente los cerebros de Noam Chomsky, Howard Zinn, Tom Engelhardt, Michael Parenti, James Petras, Jim Cockcroft, Philip Agee y John Perkins.

Que no vaya a recordar ese pueblo que en el mayor acto terrorista de la historia, EEUU arrojó dos bombas atómicas sobre dos ciudades indefensas cuando Japón estaba vencido y que sí recuerde, en cambio, que Washington ha "exitosamente" exportado la democracia a Irak, Libia y Ucrania y ahora está tratando de hacer lo mismo en Siria y Venezuela.

En síntesis, que EEUU es lo que Hollywood dice que es y que Julian Assange es el novio despechado de la hija de Donald Trump y por eso inunda al mundo con sus mentiras desde Wikileaks.

Cinco y final. El torrente de mentiras, falsedades y ocultamientos de mis críticos me obligaría a escribir un libro para desnudar todas y cada una de sus canalladas. No lo merecen. Pero haré una excepción en relación con una de sus más socorridas mentiras: la reiterada caracterización del líder fascista y golpista Leopoldo López como un "preso político".

En su afán por congraciarse con el imperio y la derecha vernácula, los personeros de la oligarquía mediática insisten en el tema y, aún más, endiosan a ese personaje y a otros de su calaña como si fueran heroicos combatientes por la libertad.

¿Les suena la melodía? ¡Claro! Washington la empleó varias veces en el pasado. Combatientes por la libertad fueron los "exiliados" iraquíes que atestiguaron que el gobierno de su país estaba fabricando armas de destrucción masiva, a sabiendas de que tal cosa era una flagrante mentira. Pero sus testimonios fueron decisivos para que el Congreso de EEUU aprobase la declaración de guerra contra Irak junto a José María Aznar y Tony Blair, siniestros cómplices del engaño que todo el mundo sabía era tal.

Antes habían utilizado la misma categoría para exaltar la imagen de los "contras" nicaragüenses, convirtiendo a unos brutales mercenarios en heroicos luchadores por la democracia y los derechos humanos.

Volvieron a hacer lo mismo con la "oposición democrática" a Gadaffi, supuestamente bombardeada por este en Bengasi, un hecho que luego se demostró era absolutamente falso, pues el monitoreo satelital de la zona reveló que no existió tal bombardeo. Pero la mentira surtió efecto y las víctimas de ese supuesto ataque rápidamente se convirtieron en valerosos combatientes por la libertad.

Lo mismo está ocurriendo hoy en Venezuela, caracterizando como "preso político" a un señor como Leopoldo López culpable del delito de sedición.

En EEUU, por ejemplo, esto configura un crimen federal y puede llegar a ser purgado con prisión perpetua y hasta con la pena capital, si es que en los incidentes promovidos por los sediciosos para alterar el orden institucional o derrocar a las autoridades constituidas se produjeran víctimas fatales.

Parecida es la pena contemplada en España (recordar el caso del Teniente Coronel Antonio Tejero, en el 1981, a quien en principio se lo sancionó con prisión perpetua por haber intentado un incruento golpe de Estado ocupando la sede de las Cortes, reteniendo a los diputados pero sin provocar el menor destrozo dentro y fuera del recinto).

La sanción a López, en cambio, fue mucho más benigna pese a las muertes ocasionadas y a los destrozos producidos: 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión. Vísperas de la Asamblea Nacional Constituyente, la justicia venezolana le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria.

Tal y como es habitual en estos casos, su otorgamiento estaba regido por estrictas reglas, una de las cuales era abstenerse de hacer proselitismo político, norma que el líder golpista violó repetidamente y por eso fue devuelto a la cárcel. Lo mismo ocurre en EEUU cuando un reo sale de la cárcel bajo "parole" y viola las condiciones de la libertad condicional. Nada nuevo.


Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Politólogo y sociólogo argentino

Miedo a una guerra: Trump amenaza a Kim con “fuego, ira y poder”

DPA 9 de agosto del 2017 ALEMANIA

Andreas Landwehr y Fabian Kretschmer*

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha avivado aún más el conflicto con Corea del Norte con su amenaza de "fuego, ira y poder". Unas horas después de su advertencia sin precedentes a Kim Jong-un, el Ejército norcoreano amenazó con atacar la isla estadounidense de Guam. La retórica bélica despertó el miedo a que una escalada o un error de cálculo pueda desencadenar un conflicto militar en la península coreana.

Mientras que la propaganda norcoreana normalmente hace uso de formulaciones drásticas, este tipo de comentarios agresivos en boca de un presidente estadounidense no tiene precedentes.

Tan solo el presidente estadounidense Harry Truman se expresó de forma similar en el 1945, cuando exigió la capitulación de Japón tras el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, según recogieron los medios estadounidenses de la época. Truman amenazó a los japoneses con "una lluvia de destrucción desde el cielo, como jamás se ha visto en todo el planeta".

Las Fuerzas Armadas norcoreanas están "considerando seriamente" un ataque a Guam, informó hoy la agencia de noticias estatal KCNA. El plan de atacar se podría llevar a cabo "en cualquier momento" si así lo decidiera Kim Jong-un, dijo un portavoz del Ejército.

Estados Unidos debería abstenerse de sus "despiadadas provocaciones militares", para que Corea del Norte no se vea "obligada" a tomar "una decisión militar inevitable".

Los ataques verbales han hecho que la crisis, que escaló por las recientes pruebas en Corea del Norte de misiles intercontinentales, alcance su clímax. La preocupación por los avances de Pyongyang en el desarrollo de cabezas nucleares crece.

Estados Unidos y Japón creen que los norcoreanos ya son capaces de equipar a los cohetes con pequeñas cabezas nucleares, también a misiles intercontinentales que podrían alcanzar Estados Unidos. Sin embargo, los expertos destacan que no solo se trata de conseguir reducir el tamaño de las ojivas, sino también de que resistan su reentrada en la atmósfera.

A pesar de la tensión, los surcoreanos mantienen la calma y el Gobierno en Seúl no ha emitido ningún mensaje de advertencia.

En Washington, por el contrario, Trump está siendo criticado por sus comentarios provocadores. El senador republicano John McCain pidió a Trump moderación.

"Los grandes líderes que yo conozco no profieren amenazas mientras están dispuestos a negociar. Y no estoy seguro de que el presidente Trump esté dispuesto a negociar", dijo a la emisora KTAR añadiendo que el presidente está acercando a su país a una grave confrontación.

Los historiadores señalan que normalmente los presidentes estadounidenses miden mucho sus palabras para evitar empeorar las crisis. Trump se está rebajando al nivel de Kim utilizando su mismo tono, advierten. Lo que no se sabe es si Trump habló de forma espontánea o había preparado sus palabras.

Corea del Norte también hizo alarde de su fuerza. Ya amenazó en otras ocasiones con bombardear Guam, donde se encuentra la base militar de Andersen y desde la que Estados Unidos envía normalmente bombarderos hacia la península coreana para realizar maniobras. Corea del Norte amenaza con un ataque con misiles del tipo Hwasong-12, pero los expertos no están seguros de que esté preparada técnicamente para ello.

Pyongyan justificó sus amenazas en la movilización de arsenal nuclear y la realización de pruebas de misiles por parte de Estados Unidos y los ejercicios con bombarderos de largo recorrido en Corea del Sur.

Dadas las amenazas de Estados Unidos de optar por una "opción militar", el portavoz del Ejército norcoreano anunció que podrían reaccionar a la posible "guerra preventiva" estadounidense con una "guerra sin límites" que "exterminará todas las bases del enemigo, también en el continente norteamericano".

China sigue con gran preocupación la escalada diaria de la tensión. Pekín quiere que los adversarios se sienten en la mesa de negociaciones haciendo que Estados Unidos interrumpa sus maniobras con Corea del Sur y que Corea del Norte suspenda su programa balístico y nuclear.

Pekín exige que Trump se acerque a Kim y tenga en cuenta la seguridad de Corea del Norte, pero tanto Estados Unidos como Corea del Norte rechazan su posición "a dos bandas".

"La situación en la península coreana es muy peligrosa", dice el experto Zhang Liangui, de la Escuela Superior del Partido en Pekín. Corea del Norte ya se considera una potencia nuclear y no quiere dejar de serlo, pero está muy cerca de la "línea roja" de Estados Unidos tras la cual ve amenazada su seguridad, explica.

Solo es cuestión de tiempo, puesto que las sanciones no sirvieron, advierte.

Corea del Sur, por su parte, planea una gran reforma de su Ejército. El país quiere fabricar misiles con más carga explosiva para poder destrozar los búnkeres subterráneos.

El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, advirtió hoy de que un conflicto con Corea del Norte sería "devastador". "Tendría consecuencias catastróficas. Todos lo sabemos", señaló.


  • Periodistas de la agencia