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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-08-15

El Caribe se vuelca a la meteorología contra el cambio climático

IPS 11 de agosto del 2017 ITALIA

Zadie Neufville*

La Oficina de Meteorología de Jamaica usa desde el 2013 una herramienta de predictibilidad climática para pronosticar sequías o lluvias por “debajo del promedio” en toda la Isla como estrategia contra el cambio climático.

La herramienta le ha permitido a este país caribeño pronosticar de forma precisa varios períodos sin lluvias o de sequías, incluso el más destructivo del 2014, cuando se perdieron unos mil millones de dólares en cultivos, que se pudrieron o se quemaron en incendios, causados por las excepcionales condiciones secas.

En la vecina Cuba, la fama del Centro para la Física Atmosférica, del Instituto de Meteorología se apoya en el desarrollo de herramientas que “ofrecen información oportuna y confiable sobre el clima” que le permite al país prepararse para condiciones secas y lluviosas extremas, así como huracanes.

Científicos regionales creen que los extendidos periodos secos son una de las muchas señales del impacto del recalentamiento planetario que sufre toda la región.

El subdirector y asesor científico del Centro de Cambio Climático de la Comunidad del Caribe (CCCCC), Ulrich Trotz, opina que ese fenómeno afecta el “estilo de vida caribeño”.

“Algunos países del Caribe, como Barbados y Antigua tienen una escasez de agua inherente. Es de esperar que el cambio climático exacerbe esa situación ya crítica”, alertó.

“Vimos en los últimos tiempos la ocurrencia de sequías extendidas en el Caribe, un fenómeno que es de esperar que ocurra con más frecuencia en el futuro”, añadió Trotz.

“Las sequías tienen serias implicaciones en todos los sectores, el agua, la salud, la agricultura y el turismo, y ya vemos los desastrosos efectos de las sequías generalizadas en todo el Caribe, en especial en la agricultura, en las economías, los medios de vida y el bienestar la población caribeña”, acotó.

Las experiencias de Cuba y Jamaica con las herramientas de pronóstico muestran que estas deben replicarse en toda la región, así como en América Central y América del Sur.

El CCCCC, encargado por la Comunidad del Caribe de coordinar la respuesta regional al cambio climático, busca desde el 2014 apoyo económico investigando y reuniendo los recursos regionales para ayudar a los países a hacer frente a las consecuencias del fenómeno.

En la actualidad, introducen y capacitan a planificadores en la aplicación y el uso de una serie de herramientas que ayudarán a las autoridades de sus países a prepararse para los avatares climáticos.

Los especialistas opinan que la preparación para hacer frente al cambio climático debe incluir la recolección de datos y el uso generalizado de herramientas de variabilidad, previsibilidad y planificación que guíen el desarrollo que mitiga los impactos de las condiciones climáticas extremas.

El último Informe del Clima Marino del Caribe refleja las conclusiones del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que señala la necesidad de que los países mejoren sus estrategias de adaptación.

Los dos documentos subrayan los riesgos significativos que implicará el recalentamiento planetario para las economías regionales que dependen mucho de las industrias basadas en los ecosistemas, y donde la principal infraestructura está ubicada a lo largo de la costa y las poblaciones son principalmente pobres.

El informe señala las amenazas a la biodiversidad que supone el blanqueamiento de los corales, el aumento de la temperatura de mar y las tormentas más intensas, que pueden destruir la economía regional y, en algunos casos, inundar comunidades enteras.

Las herramientas no solo permiten a los usuarios generar información climática específica, sino que los organismos de meteorología, de gestión de desastres y otros relacionados pueden evaluar las consecuencias probables de eventos extremos en sectores como la salud, la agricultura y el turismo, sobre las instalaciones y la infraestructura crítica, así como sobre las poblaciones vulnerables.

La capacitación está a cargo del Programa de Adaptación al Cambio Climático (CCAP) en países del Caribe Oriental y Sur, con fondos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

El CCAP se pensó para aprovechar tanto la Estrategia de Cooperativa para el Desarrollo Regional, que atiende las dificultades en materia de desarrollo en países caribeños, así como el Marco Regional para Lograr un Desarrollo Resiliente al Cambio Climático y su Plan de Implementación asociado, respaldado por los gobernantes de la Caricom.

Los especialistas y funcionarios de la región que trabajan en agricultura, recursos hídricos, gestión costera, salud, planificación urbana y reducción del riesgo de desastres de Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, Guyana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Suriname y Trinidad y Tobago aprenden a usar una variedad de herramientas.

El programa procura construir resiliencia en las iniciativas de desarrollo al tiempo que deben de hacer frente a los desafíos que supone el cambio climático, que ya experimentan los países de la región.

El meteorólogo de Santa Lucía, Glen Antoinne, elogió las herramientas adquiridas y opinó que “pueden ser útiles para su país porque están directamente relacionadas con nuestra capacidad para pronosticar cualquier variación climática”.

En particular, Antoinne espera que su gobierno “apoye al departamento de climatología en el análisis de tendencias, los pronósticos de sequías y los ayude a determinar cuándo tomar medidas en la planificación de políticas y en la gestión de desastres”.

Las herramientas funcionan permitiendo a los investigadores y otros especialistas en desarrollo usar una variedad de datos climáticos para generar información científica y realizar análisis sobre los impactos probables en países de la región.

Son de acceso libre, con lo que se evita la necesidad de productos similares caros, pero efectivos, subrayó, de Arnoldo Bezamilla Morlot, de Insmet.

“Vimos la necesidad de desarrollar una herramienta para la sequía que no solo fuera fácil de usar, sino gratuita para que los países del Caribe no tuvieran que gastar grandes sumas de dinero en los programas”, indicó.

“Cuantos más países usen los datos, habrá más información disponible para que usen los países y la región”, prosiguió Morlot, al señalar que los datos se usan para generar información, que luego alimenta los procesos de toma de decisión.

CCAP también incluye actividades destinadas a expandir el Sistema de Alerta Temprana de los Arrecifes de Coral para la instalación de boyas para la recolección de datos en cinco países del Caribe oriental que, entre otras cosas, se usarán para realizar pronósticos ecológicos sobre el blanqueamiento de corales y otros eventos marinos.

El proyecto también contribuye al fortalecimiento de sistemas de medición hidrometeorológico en los países participantes. Eso permitirá un mejor monitoreo de los parámetros climáticos del día y para la generación de datos que alimenten los modelos climáticos y otras herramientas.

Entre las herramientas desarrolladas en el marco del proyecto está la Evaluación del Caribe sobre la Sequía Regional, el Generador Climático del Caribe y el Modelo de Tormenta Tropical, diseñados para ayudar a los expertos a desarrollar escenarios de climas futuros en cualquier ubicación geográfica y usarlos para pronosticar mejor e informar las acciones de mitigación.

“La información resultante ayudará a los gobernantes a tomar decisiones informadas sobre proyecciones y pronósticos de los probables niveles de impacto en su infraestructura y economías”, destacó Lavina Alexande, del Departamento de Desarrollo Sostenible, al señalar que las últimas experiencias con huracanes y eventos de lluvia extrema y huracanes.

En su calidad de diseñador de herramientas, Morlot cree que mediante el acceso gratuito, el proyecto asegura que “más países comiencen a recolectar y usar los datos, suministrando a los científicos regionales la capacidad de realizar pronósticos más precisos”, explicó.

Al poner toda la información y las herramientas en un lugar accesible para todos será bueno para la región, opinó.

  • Periodista jamaicana

Colombia: asesinato a líderes rurales se incrementa y es sistemático

REBELIÓN 10 de agosto del 2017 ESPAÑA

Leonardo Sandro*

El Observatorio de Restitución y Regulación de Derechos de Propiedad Agraria presentó su reporte semestral titulado “Dinámicas del asesinato de líderes rurales”. Allí concluyen que “este fenómeno SÍ es sistemático” y piden que esa sistematicidad sea reconocida como condición para diseñar “medidas urgentes”.

En el Observatorio que elabora el reporte confluyen unidades académicas de importantes universidades, como la Nacional, Rosario, Norte, Sinú y Sergio Arboleda.

El informe, de 86 páginas, centra el análisis en la violencia “letal o presumiblemente letal” –asesinatos y desapariciones- contra “reclamantes de tierras y líderes agrarios”, definidos éstos como líderes de organizaciones rurales victimizados en razón de su actividad.

“A pesar de que el país ha entrado a un proceso de paz, cientos de sus líderes sociales han sido asesinados o desaparecidos en los últimos años”. Con esa tajante afirmación inicia el resumen ejecutivo que introduce el reporte. En sus conclusiones señalan que “hay un fenómeno muy importante y poco visibilizado aún de asesinato de presidentes y dignatarios de las Juntas de Acción Comunal (JAC)”, y que en los casos en que se tiene información el escalafón de perpetradores tiene en primer lugar a grupos que denomina “herederos del paramilitarismo”, seguido por paramilitares y en tercer orden la fuerza pública.

Además de la presencia de los grupos perpetradores de la violencia contra campesinos, el informe señala como causas “la desigualdad en la tenencia de la tierra y Necesidades Básicas Insatisfechas, así como economías políticas legales e ilegales”.

El informe concluye que el fenómeno de asesinatos y desapariciones “Sí es sistemático, apabullantemente sistemático; mirando desde tres perspectivas -semántica, jurídica y estadística- llegamos a la conclusión de que simplemente no es verosímil escamotearle su sistematicidad”, afirman los analistas.

Por último, sugieren el diseño de políticas públicas que “partan del reconocimiento de la sistematicidad del fenómeno y que incluya, entre otras cosas, la construcción de un conteo de líderes asesinados, campañas de denuncia y visibilización con el apoyo de medios de comunicación, en contra de la estigmatización de los liderazgos sociales”. Así mismo sugieren “políticas vigorosas de acceso a tierras, fortalecimiento institucional asociadas a los acuerdos de paz”.

La salida política al conflicto requiere mayores compromisos del Estado

El Estado -es decir: las clases dominantes que lo gestionan desde siempre- debería reconocer, de una vez, su responsabilidad (por acción u omisión) en la matanza de líderes sociales que ya cobró una sistematicidad “apabullante”. Funcionarios, medios y candidatos desconocen los planteos de la guerrilla, estigmatizan los reclamos del movimiento social… ¿Rechazarán también informes de rigurosidad académica como éste? ¿Seguirán negando que el asesinato sistemático de líderes populares es la más seria amenaza a la paz?

El ELN insistirá, en la Mesa de Quito, en que los acuerdos humanitarios que acompañen el cese al fuego deben contemplar el reconocimiento del Estado de la sistematicidad de los crímenes contra el movimiento social, y de la connivencia del paramilitarismo con sectores de la fuerza pública y las instituciones. Solo a partir de ese reconocimiento y de los cambios estructurales consecuentes, la sociedad colombiana podrá confiar en que haya garantías reales para hacer política sin violencia en Colombia.

  • Periodista colombiano

China en la mira de Trump

LA JORNADA 10 de agosto del 2017 MEXICO

Jorge Eduardo Navarrete López *

La explicable concentración de la atención y la preocupación mexicanas ante el ya inminente inicio de las negociaciones trilaterales sobre el TLCAN –para las que la parte mexicana ha dado a conocer objetivos tan difusos o más que los anunciados por Estados Unidos– ha hecho que pase casi desapercibida la evolución del otro gran diferendo comercial bilateral inventado por Donald Trump desde hace dos años, en su insólita campaña presidencial: la disputa comercial con China.

Para la mentalidad de Trump, el que EU incurra en déficit en su intercambio comercial bilateral con algún país sólo significa que el país en cuestión aprovecha en forma indebida el mercado de Estados Unidos y roba a su gente los puestos de trabajo que le pertenecen. Por ello le molestan en grado sumo los excedentes comerciales bilaterales de China y México con EU. Estos últimos –según las estadísticas de la Oficina de Censos estadounidense no fueron significativos entre el 1985 y el 1990 y se convirtieron en pequeños superávit entre el 1991 y el 1994, para reaparecer y crecer a partir del 1995.

Los déficit se mantuvieron por debajo o alrededor de 10% del valor del comercio total (exportaciones más importaciones), monto indicativo de un intercambio básicamente equilibrado. En el siglo actual han tenido magnitudes relativas mayores, del orden de 20%, pero sin alcanzar los índices de un comercio severamente desbalanceado, del orden de un tercio o más del intercambio total.

Con China, la historia es diferente. En el lapso 1985-2016, desde inicios de los años noventa sobre todo, los déficit son significativos y a menudo exceden de 50% del valor total del comercio bilateral, revelando un desequilibrio estructural, anterior por cierto al ingreso de China a la OMC. En ninguno de estos casos, sin embargo, la existencia o magnitud del déficit justifican la imposición unilateral de acciones de restricción del comercio por parte de EU.

En la campaña, Trump objetó la existencia de estos desequilibrios, calificándolos de desmesurados (con otras palabras, más características de su peculiar vocabulario), sin aludir nunca a los factores estructurales que los determinan, que ignora y no le preocupan, ni a las transacciones bilaterales, financieras y de inversión, que en buena medida los compensan. El leitmotiv de los alegatos de Trump sobre el comercio con China, además de la cuantía del déficit estadounidense, fue la supuesta manipulación, por las autoridades monetarias de China, del tipo de cambio del signo monetario chino –el yuan renminbi– orientada a desalentar las importaciones y favorecer indebidamente las exportaciones. A pesar de la frecuencia y firmeza de las denuncias al respecto, el Departamento del Tesoro no denunció formalmente tal manipulación, que, en un ambiente generalizado de volatilidad de los tipos de cambio, habría resultado muy difícil demostrar.

En los primeros seis meses de la relación entre Trump y Xi Jinping, las principales cuestiones discutidas aludieron a las veleidades nucleares de Kim Jong -un y al campo minado de la ciberseguridad. En el diálogo de Mar-a-Lago con Xi, Trump no se permitió el tipo de impertinencias a las que ahora sabemos acude en sus conversaciones telefónicas con Peña Nieto.

Hacia principios de agosto se propaló que las autoridades de EU habrían decidido reactivar el diferendo comercial con China. Al respecto, parece haberse considerado que el flanco más débil de la política económica internacional de China se encuentra en su bien conocida práctica de establecer requisitos de desempeño a la inversión extranjera directa, que ha estado en vigor con diversos alcances y modalidades por varios decenios.

Se objeta en particular el criterio relativo a transferencia obligada de tecnología a las subsidiarias y socios locales, por considerarlo violatorio del régimen estadunidense de propiedad intelectual y de acuerdos alcanzados en la OMC. Parece haberse también considerado que este tópico tendría el respaldo de otros países, los de la Unión Europea entre ellos, que han censurado tal práctica en diversas oportunidades.

Se ha dicho que el representante comercial especial de Estados Unidos iniciaría una investigación sobre los requisitos de desempeño que China establece a la inversión extranjera directa, basada en la sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense del 1974 –un instrumento que ha estado olvidado desde que China ingresó a la OMC.

Esta investigación abriría la puerta a una nueva disputa comercial bilateral en el marco de esa organización o a una acción unilateral de represalia por parte de EU, que podría consistir en un arancel punitivo o en el retiro de licencias para el uso de tecnologías, entre otras medidas restrictivas. Cualquiera de éstas, planteada en el terreno de la propiedad intelectual, resultaría menos controvertida que las relativas a cuestiones de seguridad nacional, que se invocarían en el caso de las importaciones de acero y aluminio. Una desventaja aceptada de este mecanismo es que los casos sección 301 pueden llevar largo tiempo de tramitación.

Otra, más severa, es que provoque una guerra comercial. Quizá el inicio de una investigación no dispare una guerra comercial, pero si ésta da lugar a un conjunto de nuevas restricciones a las importaciones procedentes de China, la reacción puede ser negativa y se podría enfrentar una guerrilla de represalias comerciales crecientes, de acuerdo con diversos analistas.

Más allá del déficit comercial, el objetivo de acciones de este tipo puede ser de más amplio alcance: frenar el acelerado avance y diversificación industrial-tecnológica de China. El país aspira a convertirse hacia el 2025 en el líder global de la manufactura en áreas de avanzada tan diversas como los automóviles autónomos y los vehículos eléctricos; instrumental médico, semiconductores, inteligencia artificial y robótica, entre otras, se anotó en una crónica reciente.

China ha elaborado y emprendido la instrumentación de un ambicioso programa de desarrollo y diversificación tecnológico-industrial conocido como “Made in China 2025”. Sabe, por tanto, que algo más que el déficit comercial está en juego en la controversia con Estados Unidos.

Quizá no resulte demasiado aventurado suponer que el voto positivo de China en el Consejo de Seguridad para imponer una nueva ronda de sanciones a Norcorea y la inusual reprimenda pública del ministro del Exterior chino, Wang Yi, para que suspenda de inmediato las acciones que agravan aún más las tensiones, son muestras de que prefiere seguir centrada en estos temas más que abrir la caja de Pandora de las pugnas comerciales.

  • Economista mexicano

Israel está perdiendo la guerra en Siria

POR ESTO! 12 de agosto del 2017 MEXICO

Manuel Yepe*

“La guerra de Siria, que ya cumple seis cruentos años, se mueve hacia una nueva etapa que tal vez sea la final. El gobierno sirio ha estado consolidando su control sobre la mayor parte de los centros poblados, mientras que ISIS, Isil, Daesh o como quiera que lo llamen, está perdiendo terreno rápidamente y en todas partes.

“Las áreas evacuadas por el grupo militante islámico en rápido proceso de desintegración están siendo disputadas por el gobierno de Bashar al Assad y sus aliados, de una parte, y los diversos grupos anti-Assad y sus seguidores, por el otro”.

Tal es la situación según la refleja un enjundioso artículo titulado ¿Está Israel perdiendo la guerra Siria? de Ramzy Baroud, periodista palestino, columnista internacional, consultor de medios y autor de varios libros quien hace más de veinte años escribe sobre el Medio Oriente, y publica en el Times de Jordania entre otros medios de amplia circulación. Baroud nació y creció en un campamento de refugiados en la franja de Gaza; ahora reside en Seattle, en el estado de Washington, Estados Unidos.

Pese a las múltiples garantías que ha dado en contrario, Israel siempre ha estado participando activamente en el conflicto de Siria.

Las declaraciones reiteradas de que Israel mantiene una política de no intervención en la guerra civil en Siria sólo encuentran eco en los medios estadounidenses aunque se reflejan en toda la prensa occidental que sigue a pie juntillas a Washington.

Según el experto, al ser derrotado el Daesh en Irak, con una alta cuota de bajas (40 mil solamente en Mosul), las partes beligerantes se mueven al oeste.

Las milicias Shiitas, envalentonadas por su victoria de Irak, han estado presionando hacia el oeste hasta la frontera con Irak y Siria, convergiendo con las fuerzas leales al gobierno sirio en el otro lado.

Simultáneamente, los primeros pasos de un alto el fuego permanente, en contraste con muchos intentos fallidos previamente, están dando frutos.

Tras el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos y Rusia del 7 de julio alcanzado en la reunión del G-20 en Hamburgo, se ha logrado una relativa calma en tres provincias del sudoeste de Siria limítrofes con Jordania y el Golán ocupado por Israel y no se descarta la posibilidad de que el acuerdo pueda ampliarse a otros lugares.

Según Baroud, el gobierno israelí ha hecho conocer claramente a Estados Unidos su inconformidad con este acuerdo, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no ha escatimado esfuerzos por socavar el cese al fuego.

Quizás lo que más teme Netanyahu es que aparezca una solución viable para la guerra en Siria que propicie una presencia permanente de Irán y Hezbolá en esa nación.

En las primeras fases de la guerra, esa posibilidad parecía muy remota; pero ahora las cosas han cambiado.

Si las cosas siguieran moviéndose como van, pronto Irán habrá asegurado una ruta que conecte a Teherán con Damasco y Beirut.

El jefe del Consejo de Seguridad Nacional israelí, Yaakov Amidror, advirtió amenazadoramente, en una reciente conferencia de prensa, que su país está dispuesto a actuar por sí sólo en Siria contra Irán.

Al rechazar con vehemencia el cese del fuego, Amidror dijo que el ejército israelí "intervendrá y destruirá todo intento de construir cualquier forma de infraestructura permanente iraní en Siria".

Varias declaraciones de Netanyahu durante su gira europea reflejan igualmente la creciente frustración de Tel Aviv, lo que marca un agudo contraste con la época en que los neoconservadores de Washington dejaban ver que su visión de la guerra se movía en gran parte, si no completamente, al compás de impulsos israelíes.

Por un fugaz momento, Tel Aviv tuvo la esperanza de que Trump significara un cambio a su favor en la actitud de Estados Unidos. De hecho, hubo un momento de euforia en Israel cuando la administración de Trump atacó a Siria. Pero la naturaleza limitada del ataque permitió ver que Estados Unidos no tenía ningún plan para un despliegue militar masivo comparable al de Irak en el 2003.

En el 1982, aprovechando conflictos sectarios, Israel invadió al Líbano e instaló un gobierno dirigido por sus aliados. Pero esos días son ya cosa del pasado.

Aunque Israel sigue siendo militarmente fuerte, la región ha cambiado e Israel no es ya el único poder con todas las cartas en sus manos.

Las autoridades israelíes están enfadadas y se sienten traicionadas por Washington.

Por otra parte, el retroceso del liderazgo global estadounidense bajo Trump hace menos eficaz al dúo israelo-americano.

Sin contar con suficientes aliados influyentes como alternativa para llenar la brecha, Israel se ha quedado, por primera vez, con opciones muy limitadas.

  • Periodista cubano