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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-08-18

Fidel entre dos infancias

SEGUNDA CITA 16 de agosto del 2017 CUBA

Seguramente hay una multitud de Fideles habitando el mismo esqueleto y conformando al hombre que tuvo la energía y la suerte de llevar adelante una vida exigente

Silvio Rodríguez

Escuché hablar de Fidel por primera vez en mi infancia, bastante antes del primero de enero del 1959. Por entonces su nombre se decía en voz baja y a veces se percibía en los murmullos de los mayores. Una noche lo escuché mencionar en la radio, también a bajo volumen, en casa de unos parientes que tenían onda corta. Allí escuchábamos una emisora clandestina que trasmitía desde las montañas de la Sierra Maestra, donde aquel nombre prohibido y sus amigos se peleaban a tiros con el ejército.

Así que lo primero que aprendí de Fidel es que a veces había que ser discreto: no se podía decir su nombre, no se podía decir que escuchábamos aquella emisora, como tampoco se podía decir que en la panadería de enfrente se vendían bonos del 26 de julio. Por lo mismo también fue secreto que, de mis soldaditos de juguete, mis afines eran los rebeldes, y que sus enemigos eran los mismos enemigos de los rebeldes de la realidad.

Apenas dos años después del triunfo revolucionario, Fidel, para mí, fue aquel hombre joven, enérgico y barbudo que a unos metros por encima de mi cabeza, en la playa de Varadero, despedía a un ejército de la enseñanza que al amanecer partiría a los campos y montañas de Cuba, armados de faroles y cartillas de alfabetización.

Aquel fue el primer discurso en directo que le escuché, y se me quedó el gusto, porque desde entonces muchas veces volví a estar cerca de donde Fidel se paraba a hacer historia. Incluso cuando mi servicio militar, si alguno de mis escasos permisos coincidía con un acto público, ahí estaba yo, lo más cerca posible de la tribuna. Puedo contar que estuve en el estadio en que aquel joven colombiano, armado de su acordeón, nos dio a conocer Cuba sí, yanquis no. Y también aquella vez de la escalinata universitaria, cuando alguien omitió la palabra Dios de un escrito de José Antonio Echeverría, y Fidel se indignó e hizo el memorable discurso donde nombró a los estrechos de miras como “mancos mentales”.

Confieso que cuando Fidel habló de los “elvispreslianos” me sentí en conflicto, porque a mí, desde chiquito, me gustaban las canciones y la guitarra de Elvis Presley. Pensé que sus palabras, más que a la música, se referían a jóvenes que se la pasaban en la ingravidez, ajenos a las urgencias del país. Fue un punto incómodo, pero que nunca me puso en tres y dos, porque mis jerarquías sentimentales siempre fueron maduras.

La primera vez que estuve un poco más cerca de Fidel, fue a través de terceros. Me refiero a cuando alguien cercano tuvo un encuentro directo con él y pude escuchárselo contar. Esto pasó la noche más difícil de la Crisis de Octubre, cuando el Jefe de la Revolución se reunió con algunos dirigentes, entre ellos los responsables del semanario Mella, donde yo trabajaba. Aquella reunión fue para informar sobre la posibilidad de que, al amanecer, Cuba sufriera dos impactos nucleares.

La idea de ese ataque –que según leí después fue de Robert Kennedy—, era dividir nuestra alargada isla en tres pedazos, para facilitar un desembarco posterior. Un consejo que se dio en aquella reunión fue que, cuando el ataque ocurriera, procuráramos mirar hacia el oeste, para no quedar ciegos por el resplandor y poder resistir la invasión en el tercio de país que quedaríamos.

Yo tenía 15 años. Después de escuchar que el mundo se acabaría por la mañana, cuando mis compañeros subieron y me quedé solo, me refugié en la luna. Mirándola, algo me dijo que todo aquello era demasiado para que fuera cierto. Puede que me ayudara a pensar así una conga demencial que iba Belascoain abajo, a dos cuadras de donde yo estaba con mi fusilito. Pero lo cierto es que mientras unos cavilaban sobre la suerte del mundo y otros rumbeaban que éramos socialistas, Fidel estaba despierto, organizando la resistencia después de la hecatombe nuclear. Era el mismo Fidel que en aquel lugar llamado Cuatro Palmas, después del arduo desembarco del yate y de la derrota de Alegría de Pío, dijo a los pocos que quedaban que ahora sí iban a hacer la Revolución. El mismo hombre del que algunos de sus compañeros pensaron que se había vuelto loco. Por eso creo que una de las cosas que hizo a Fidel ser Fidel fue su extraordinaria capacidad de previsión, y su certeza de que siempre va haber un después para seguir luchando.

Y quizá porque yo disto de ser así –ya que carezco de esa grandeza–, porque a mí la realidad puede llegar a abrumarme e incluso a persuadirme, debo decir que ese supuesto loco, ese inconforme impenitente, ese rebelde con causa me reclutó desde la infancia.

Hay otros ángulos de Fidel, menos públicos, que no dejan de ser muy seductores: como cuando confiesa que lo que más le gustaría sería pararse en una esquina, o cuando acepta el reto de quién hace la mejor paella y se pone un delantal, o cuando dice que le hubiera gustado ser poeta.

Seguramente hay una multitud de Fideles habitando el mismo esqueleto y conformando al hombre que tuvo la energía y la suerte de llevar adelante una vida exigente, difícilmente comparable, tan auténtica que arrastró consigo a sus contemporáneos y que todavía hoy convoca y suma pensamientos. Por eso no dudo de que hay Fidel para muy largo rato.

A menos que venga otro período oscuro en el que otros injustos logren devolverlo a otra montaña, a otro silencio como el de cuando escuché su nombre allá, en mi infancia. Si ese velo cayera, no dudo que Fidel vuelva a romper el mutismo impuesto y que otro día, con otro nombre luminoso como el de aquel enero, volverá a obtener la victoria.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

Venezuela: entre nieblas, tinieblas y desafíos

LA JORNADA 16 de agosto del 2017 MÉXICO

José Steinsleger*

Durante 15 años, la revolución bolivariana irradió sobre el mundo un manto de luces y opciones que disiparon la neblina en la que se debatían sus pueblos. Acepción de "niebla" o "neblina", según la Real Academia: nube muy baja, que dificulta más o menos la visión. Y también: confusión que no deja percibir y apreciar debidamente las cosas.

Hugo Chávez, su conductor estratégico, fue el grande que rompió el maleficio del "único modelo viable", convocándonos a mirar el futuro sin tinieblas, con la mirada amplia de los libertadores. Acepción de "tiniebla": falta de luz, y suma ignorancia y confusión, por falta de conocimientos.

¿Fue la de Chávez una lucha perdida de antemano, o la fidelidad a un pasado que decenio a decenio (tan sólo 17 desde la disolución de la Gran Colombia en 1830) volvía, una y otra vez, por sus fueros usurpados?

El primero en entender a Chávez fue un titán del Caribe. Con pensamiento rápido y andar lento ya, Fidel arrimó al fogón intereses coincidentes, y que unir lucía entonces azaroso: Lula da Silva y Evo Morales, Rafael Correa, Fernando Lugo, Néstor y Cristina Kirchner, y hasta liberales como Manuel Zelaya o el impresentable Daniel Ortega. De ahí surgieron el Alba y la Unasur, la Celac y la estocada al ALCA en el 2005.

Fueron años, aquellos, de fundadas y refundadas esperanzas. Pero que no pocas miradas miopes, y más en épocas de vacas flacas, atribuyen a los altos precios de las commodities, y a esos comodines seudoacadémicos que llaman "populismo", o al denuncismo de la "corrupción" con ventilador.

Entre nieblas, tinieblas y desafinada sintonía, aparecen marxistas de la legua que al presidente Nicolás Maduro sugieren echar el ejército contra los fascistas antibolivarianos, o tipejos como Felipe González llamando al golpe de Estado pues, según dice, no importa si alguien es de derecha o izquierda. "Lo único que me importa es que sea democrático..."

A los primeros, circunspectos y oportunistas tributarios de la generosidad chavista, cabe la observación del analista Aram Ahronian: “No se puede ver lo que ocurre hoy en ningún país con la mirada y herramientas de la guerra fría y, por ende, no basta con declararse de izquierda para […] legitimar un discurso travestido de revolucionario, lleno de consignas y falto de ideas y/o propuestas”. Y a los otros, bueno… ¿qué más resta añadir de Felipillo, quien aseguró que la Constituyente votada el 30 de julio en Venezuela se le "parece a la democracia orgánica de Franco"?

O sea, aquel engendro institucional inventado por Washington en el decenio de 1970 (¡la "transición"!), que a Felipillo le garantizó el liderazgo "progre" en la "Internacional Socialista" (sic), a más de acumular una de las fortunas más respetables de España, gracias a la amistad cultivada durante 20 años con el delincuente Carlos Andrés Pérez.

En aquel levantamiento del 4 de febrero del 1992, Fidel entendió a Chávez desde el "vamos". Pero el chulo de Sevilla, albacea institucional del franquismo light, también intuyó que el líder bolivariano iba convertirse en referente para los pueblos de América Latina, y en advertencia a los que usan la democracia como tapadera de intereses económicos corporativos.

La propuesta chavista fue novedosa, amplia, insólita: hacer una revolución con democracia, sin sangre. ¿Era posible? Liberación o dependencia, socialismo o barbarie, entreguismo o soberanía… No obstante, el imperio redobló sus esfuerzos, recurriendo a ejércitos de politólogos, sociólogos, sicólogos, antropólogos, lingüistas, comunicólogos, novelistas, publicistas, que se volcaron a pensar algoritmos que se programaban para anular los términos de la confrontación real, licuándola en nada.

Poco antes de sus recientes bravatas militaristas, un grupo de congresistas estadunidenses (todos republicanos, excepto uno) se dirigió a Trump con más realismo. Los legisladores advirtieron que 51% de la capacidad de refinación de Estados Unidos se encuentra en los tres estados del Golfo que procesan el 90% del crudo venezolano (Luisiana, Mississipi y Texas), donde la industria emplea 32 mil trabajadores directamente, 49 mil indirectos y un total de 525 mil trabajos relacionados con refinación.

Lucha desigual, qué duda cabe. Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, dijo que las elecciones a la Constituyente fueron "ilegítimas", calificando a Maduro de "dictador que ignora la voluntad del pueblo venezolano". Pero, como bien apuntó otro comentarista, nadie le preguntó su opinión sobre la monarquía de Arabia Saudita, donde no hay elecciones de ningún tipo, y hasta las tímidas protestas son reprimidas con crueldad.

La defensa de la revolución bolivariana no es un problema teórico, ni exclusivo de los venezolanos. "Es causa que convoca a todos los que luchamos por la verdadera independencia de América Latina y el Caribe. En Venezuela se libra hoy la batalla de Ayacucho del siglo XXI" (Declaración de la sexta Reunión del Consejo Político del ALBA-TCP, 8/8/17).

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Escritor y periodista argentino residente en México.

Tragedia Carioca

PÁGINA 12 15 de agosto del 2017 ARGENTINA

Eric Nepomuceno*

Hace un año, Río de Janeiro mostraba cierto orgullo al realizar los Juegos Olímpicos, que por primera vez ocurrían en una ciudad sudamericana. El orgullo era relativo porque el país vivía una crisis política y económica que preocupaba a todos, dejando muchas dudas sobre el futuro.

Recursos federales, estatales y municipales por un valor todavía desconocido pero que alcanzaron miles de millones de dólares habían sido invertidos en obras cuyo destino sería quedar como herencia benigna para la ciudad. La villa olímpica, por ejemplo, con sus más de tres mil departamentos sería una inyección de ánimo en el mercado inmobiliario.

Es verdad que meses antes de la apertura de los Juegos Olímpicos el gobernador del estado declaró “situación de calamidad financiera”, una jugada maestra para obtener de Brasilia un par de miles de millones más argumentando que serían destinados para la seguridad pública durante el evento. Y también es verdad que desde hacía algún tiempo que la principal fuente de recursos de Río, los royalties por la explotación de petróleo, se había derrumbado de manera asombrosa.

Otra verdad, en aquel entonces limitada al terreno de los rumores: el gobernador anterior, Sergio Cabral, del mismo PMDB del ahora presidente Michel Temer y del ahora gobernador Luiz Pezão, robaba como quien respira. Bueno, se confirmó que Cabral y su pandilla se hicieron con por lo menos 150 millones de dólares, dando muestras de que el apetito de ciertos corruptos es insaciable. Todavía no se sabe cuánto robaron, pero comparado al tamaño del hueco en el presupuesto anual del estado de Río de Janeiro –calculado, a principios de agosto, en alrededor de los seis mil millones de dólares– tendrá siempre un peso más moral que material.

Bueno: el desempeño de los atletas brasileños en los Juegos Olímpicos del 2016 fue apenas regular, pese a algunos logros individuales formidables. Pasado un año de ese evento y cuatro del fiasco del Mundial, ¿qué es lo que se ve en Río de Janeiro, que por décadas ha sido llamada de ‘Cidade Maravilhosa’? Pues una tragedia cuyas dimensiones parecen desafiar límites, y que se extiende por todo el estado.

De los más de tres mil departamentos de la Villa Olímpica, se vendieron menos de 500. Y el mítico Maracaná, reformado por casi 500 millones de dólares, hoy es un campo seco y abandonado. Nadie juega al fútbol, entre otras razones porque el estadio está cerrado.

Hubo, por supuesto, una secuencia de años de gobierno cuya irresponsabilidad fiscal fue ilimitada. El río caudaloso del dinero del petróleo permitió, además de robos olímpicos, obras faraónicas y de necesidad altamente discutible. Cuando esa fuente secó, el estado se hundió.

Si por todo el interior las marcas del abandono son visibles, en la capital, Río de Janeiro, y su conurbano, más que visibles se hacen escandalosas. La Universidad del Estado, la UERJ, considerada la quinta mayor del país y la undécima de toda América Latina, suspendió el año lectivo del 2017, por absoluta falta de dinero. No solo profesores pero también becarios no reciben su salario desde mayo. Tampoco cobran las empresas encargadas de vigilancia, limpieza, manutención y del restaurante.

En el sector de salud pública, las tres esferas gubernamentales –nacional, estatal y municipal– desde hace mucho dejaron de atender sus instalaciones. El Instituto Pinel, antes referencia en tratamiento psiquiátrico, cerró su centro de emergencia por falta de médicos. El Pedro Ernesto, del estado, único hospital público que ofrece atención a enfermedades de alta complejidad, solo mantiene 180 de sus 500 lechos en actividad. Como los poco más de mil médicos y enfermeros no cobran sus sueldos desde mayo, buena parte de ellos no tiene recursos siquiera para el transporte hacia el trabajo. Casi todos los enfermeros prefieren turnos de 24 horas para ahorrar el dinero de la conducción. En los 19 hospitales oncológicos de Río, el tiempo entre diagnóstico y comienzo del tratamiento, que por ley no podría ser superior a 60 días, es de entre diez meses y un año. La ley también determina que 12% del presupuesto sea destinado a la salud pública, pero en Río no llega siquiera a la mitad.

Hay más de 250 mil funcionarios, entre activos y jubilados, que no cobran desde mayo. Y del salario extra de diciembre del año pasado, ni un centavo.

Otro punto especialmente grave se observa en la seguridad pública. El número de robos, asaltos y asesinatos se multiplicó este año. Solamente en el primer semestre fueron registrados 3 mil 457 asesinatos. La muy justificada sensación de inseguridad absoluta trajo consecuencias desastrosas para el turismo: en julio, mes de las vacaciones de invierno, la ocupación de los hoteles no superó el 40%. Restaurantes, bares y casas nocturnas perdieron más de la mitad de su movimiento, porque la gente tiene miedo de salir por las noches. Con eso, se agrava la situación del comercio en general, que a raíz de la doble crisis –la local y la nacional– enfrenta la peor crisis en décadas. Solamente en julio 914 comercios cerraron sus puertas en la ciudad de Río de Janeiro. Si se considera el período de atención al público –diez horas al día– lo que ocurrió fue el cierre de algún negocio a base de tres por día, uno a cada tres horas.

Ese, en fin, el verdadero legado olímpico dejado a la Ciudad Maravillosa. O, quizá, el verdadero sueño de los que defienden, de manera fundamentalista, la imposición del “Estado Mínimo” en Brasil

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Periodista brasileño del diario argentino Página 12.

Tiempos tormentosos

POR ESTO! 11 de agosto del 2017 MÉXICO

Pedro Díaz Arcia*

En una tómbola, azarosa como todas, circulan opciones sobre un posible conflicto nuclear: que si Corea del Norte atacará la isla de Guam; si Estados Unidos se adelantará en un golpe preventivo y destructor contra Pyongyang; o la alternativa, no despreciable, de un enfrentamiento militar de Washington con Moscú, o Beijing. Aventurar sobre una posible catástrofe atómica es como apostar a la combinación de un lanzamiento de dados sobre un tapiz.

¿Podría Donald Trump autorizar el lanzamiento de un misil nuclear contra otro país; con la facilidad con la que envía un tuit? ¿Qué protocolo debe seguir para iniciar un conflicto atómico?

El mandatario tiene la decisión a la hora de autorizar un ataque nuclear masivo desde cualquier lugar del mundo. A todas partes lo acompañan los llamados “códigos de oro”, contenidos en una caja que dispone de un dispositivo que los actualiza cada cierto tiempo. Los militares a cargo de la “caja nuclear” están a tres metros del magnate. Trump dispone de cerca de mil 300 cargas nucleares contenidas en el maletín y en sólo unos minutos podría crear un caos mundial. Además, Estados Unidos cuenta con más de 5 mil ojivas nucleares que pueden ser lanzadas desde aviones, barcos, submarinos, o de su propio territorio; en tanto, cientos de esos misiles están en bases aéreas de seis países de la OTAN.

El Tratado de No Proliferación Nuclear reconoce que Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido disponen de armas nucleares. Estos países dispondrían de unas 15 mil ojivas atómicas, el 88% de las cuales está en manos de Washington y Moscú, según la Asociación de Control de Armas. Se calcula que alrededor de 10 mil de estas ojivas se encuentran en servicio. Sin embargo, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte, no firmantes del Tratado, poseen en conjunto unas 340 ojivas nucleares.

En este peligroso contexto, la política exterior estadounidense, bajo la batuta de Trump, actúa como una orquesta en la que sus integrantes interpretaran partituras diferentes. Por supuesto, la disputa entre los poderes del Estado, y al interior de su propio equipo, es aprovechada por los halcones del Pentágono. ¿Cómo se explica que mientras la Casa Blanca trata de que China “coopere” en el manejo de la crisis en la península coreana, el Pentágono desarrolle actos provocativos contra Beijing?

Un destructor de la Armada de Estados Unidos continuó la llamada “operación de libertad de navegación”. Por tercera vez, en pocas semanas, un barco de guerra se acercó a 12 millas a una de las islas disputadas por Brunéi, Malasia, Filipinas, Taiwán y Vietnam”, actualmente en poder de Beijing en el mar de China Meridional. No obstante la importancia comercial para el tránsito marítimo por la zona: ¿qué hace Estados Unidos, a miles de kilómetros de sus costas, merodeando y atizando el fuego en la región? ¿Cómo compaginan acciones totalmente contradictorias?

Habría que preguntarlo a los que se consideran vigías de la paz; la defensa de los derechos humanos; así como del sistema político que debe prevalecer en los países. Cualquiera que no respete los cánones establecidos por Washington cruzará la “línea roja” y se atendrá a las consecuencias. Para la metrópoli mundial el concepto de soberanía no es más que un “cliché”.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Investigador y analista político cubano.

EEUU-Corea del Norte: la “confusión estratégica” de Donald Trump

PL 15 de agosto del 2017 CUBA

Roberto García Hernández *

Las declaraciones incendiarias del presidente estadounidense, Donald Trump, contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC) recibieron el rechazo y en algunos casos la burla de expertos y políticos norteamericanos.

El mandatario escribió en su cuenta de Twitter que 'las soluciones militares están listas para ser desplegadas si Pyongyang actúa de forma imprudente', poco después de señalar que en una eventual confrontación con Estados Unidos 'se encontrarán con un fuego y una furia nunca vistos en el mundo'.

Frente a las amenazas de la Casa Blanca con el argumento de las pruebas de misiles de la RPDC, las autoridades norcoreanas informaron que lanzarían cuatro cohetes balísticos Hwasong-12, sin cargas explosivas, hasta las inmediaciones de la isla de Guam, sede de dos grandes instalaciones militares norteamericanas.

En ese territorio insular del océano Pacífico radica la base aérea Andersen, en la cual se ubican actualmente al menos seis bombarderos B-1B Lancer de la aviación estratégica, los que en las últimas semanas realizaron vuelos amenazantes en las cercanías del territorio norcoreano.

MÁS EJERCICIOS SURCOREA-EEUU

Como un elemento más de tensión, el Pentágono anunció la realización del ejercicio anual Ulchi-Freedom Guardian del 21 al 31 de agosto, con la participación de decenas de miles de efectivos militares surcoreanos y estadounidenses.

Según autoridades de Washington y Seúl, estas actividades bélicas tienen un carácter 'defensivo' y en su mayor parte se realizan en redes computarizadas, pero Pyongyang asegura que se trata de verdaderos ensayos de agresión, contra los cuales tomará las medidas necesarias. En este contexto, el presidente de la Junta de jefes de Estado Mayor, general Joseph Dunford, visitó Seúl el 14 de agosto como parte de una gira que también incluye la República Popular China.

Dunford llegó con la misión de coordinar acciones de último minuto con su homólogo surcoreano e intercambiar criterios con el mando de las tropas estadounidenses ubicadas en esa nación asiática, donde Washington tiene unos 30 mil efectivos en más de 80 bases e instalaciones.

A la vez que ratificó el anuncio de las mencionadas maniobras, el oficial de más alta graduación en el Pentágono trató de restar peso a las tensiones al señalar que 'sería horrible si hubiera una guerra aquí en la Península, por eso estamos centrados en dar pasos hacia una solución pacífica'.

Según Dunford, nadie está buscando la confrontación bélica, aunque aclaró que el trabajo de las fuerzas armadas estadounidenses es preparar opciones militares viables en caso de que fracasen las gestiones diplomáticas.

Lo cierto es que el incremento de la actividad militar en la península Coreana constituye un motivo de preocupación -esta vez más que en los últimos años- porque en la actualidad hay más posibilidades de un error de cálculo de alguna de las partes que daría pie a una escalada mucho más seria.

Los secretarios norteamericanos de Defensa y de Estado, James Mattis y Rex Tillerson, respectivamente, señalaron el 14 de agosto que Washington está dispuesto a mantener un diálogo con Pyongyang, pero dejaron claro que las vías diplomáticas para resolver el problema están respaldadas también por 'opciones militares'.

En un artículo conjunto publicado en el diario The Wall Street Journal, ambos funcionarios señalaron que el objetivo de la 'campaña pacífica de presión' es la desnuclearización de la RPDC y aclararon que la Casa Blanca 'no está interesada en un cambio de régimen ni la rápida reunificación de esa Península'.

El texto parece ser un intento por 'enfriar' el ambiente tenso creado por las declaraciones belicistas de Trump, las que provocaron preocupación en la opinión pública estadounidense y en particular entre legisladores demócratas y republicanos.

NEGOCIACIONES, PRESIONES Y AMENAZAS

Al parecer, Washington aprovecha esta coyuntura para llevar adelante sus planes de larga data de tratar de cambiar el sistema político-social de la RPDC, de lo cual los líderes norcoreanos están sobre aviso e insisten en su derecho a la legítima defensa.

Al mismo tiempo, altos funcionarios estadounidenses subrayan que una confrontación bélica con Pyongyang no es inminente, pero a la vez advierten que la posibilidad de una guerra es ahora mucho mayor que hace una década.

En ese sentido, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Mike Pompeo y el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, general H. R. McMaster, declararon el 13 de agosto que el conflicto se puede evitar, aunque al mismo tiempo apoyaron las duras amenazas emitidas por Trump.

A pesar de las gestiones conciliadoras de Rusia y China y otras potencias para evitar un recrudecimiento de la situación en la península Coreana, y el rechazo de la canciller germana, Angela Merkel, y otros líderes occidentales a una opción militar, los ojos de los expertos están puestos en los Twitters y las decisiones de Trump. El jefe de la Oficina Oval demostró en sus 200 y tantos días como gobernante que las opiniones de sus asesores y aliados domésticos e internacionales más cercanos no siempre son decisivas para él.

IMPERFECCIONES DEL ARSENAL NUCLEAR DE EEUU

En medio de estas crecientes tensiones relacionadas con el programa nuclear de la RPDC, calificado de defensivo por ese país asiático, el jefe de la Casa Blanca hizo una apología sobre la situación actual de las armas atómicas en poder del Pentágono.

Según el gobernante, su primera orden como presidente 'fue renovar y modernizar nuestro arsenal nuclear que ahora es más fuerte y poderoso que nunca antes'.

Pero un análisis publicado el 10 de agosto en el sitio digital Defense News señala que en realidad, el inventario de armas nucleares se redujo en los últimos siete meses.

Esto se debió a que Estados Unidos tenía que cumplir con los nuevos límites del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) y por ejemplo el número de cohetes balísticos intercontinentales (ICBM) en sus inventarios es de 400, el nivel más bajo desde principios de 1960.

Al referirse a los calificativos de Trump sobre el poderío atómico norteamericano, el experto Stephen Schwartz, exeditor de la publicación especializada Nonproliferation Review, señaló que resulta totalmente absurdo ' porque desde que el magnate inmobiliario ocupó el poder no ocurrió nada para aumentar las capacidades del arsenal nuclear estadounidense'.

Por su parte, la directora ejecutiva del Centro de Control y No Proliferación de Armas, Alexandra Bell, calificó la aseveración del jefe de la Casa Blanca de 'mentira total' pues los planes de modernización para el arsenal nuclear ya estaban en marcha antes de que Trump ocupara la presidencia.

A esto se suma que desde mayo, el Pentágono realizó dos pruebas con interceptores de ICBM, las cuales calificó de 'exitosas', sin embargo algunos críticos señalaron que en esos lanzamientos no se replicaron las condiciones cercanas a una situación de guerra, por lo que los resultados no se corresponden con la realidad.

DIPLOMACIA Y CONFUSIÃ'N ESTRATÉGICA

Algunos especialistas estiman que las partes involucradas en este conflicto deben hacer un esfuerzo supremo por evitar su agravamiento y darle una oportunidad a la opción negociadora, para bien de la paz y la seguridad internacionales.

Otros señalan que la comunidad internacional aún no ha hecho lo suficiente para llegar a una solución pacífica, mientras en el plano interno, medios de prensa estadounidenses presentan, como tendencia, una versión tendenciosa de las interioridades del conflicto.

En este contexto resultan significativas las declaraciones de Moon Chung-in, asesor del presidente surcoreano, Moon Jae-in, quien señaló que la retórica de Trump es preocupante porque echa leña al fuego de la crisis, en momentos en que se necesita la restricción mutua.

Chung-in criticó, además, la falta de claridad del mandatario en torno a la política hacia Pyongyang y aseveró que el Gobierno estadounidense cambió de posición y se movió desde la 'paciencia estratégica' convocada por el presidente Barack Obama hacia la 'confusión estratégica' de Trump.

  • Jefe de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.