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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-08-25

Si Venezuela cae, la humanidad cae

LA HAINE 23 de agosto del 2017 ESPAÑA

Esa oposición, que admira a Francisco Franco y a Augusto Pinochet, representa lisa y llanamente los intereses de EEUU en Venezuela

Luis Hernández Navarro*

John Pilger es un reconocido reportero y documentalista australiano que, entre otros muchos reconocimientos, recibió en dos ocasiones el premio Periodista del Año inglés y, en otras dos más, el UN Media Peace Prize. Entrevistado recientemente por Telesur dijo: el mundo decente debe apoyar a Venezuela, ahora sometida a una propaganda virulenta que es la guerra a través de los medios de comunicación. Si Venezuela cae, la humanidad cae.

La alerta del periodista australiano dista de ser desproporcionada. Lo que hoy está en juego en Venezuela es similar a la disyuntiva que la humanidad vivió durante la Guerra Civil española, o a la que América Latina sufrió como resultado del golpe de Estado en Chile en contra del presidente Salvador Allende. En el primer caso, el triunfo del franquismo abrió el paso a la expansión del nazismo y el fascismo en Europa. En el segundo, la dictadura militar de Augusto Pinochet fue el punto de inflexión para el establecimiento de variados gorilatos y la expansión salvaje del neoliberalismo en Latinoamérica.

Si la oposición venezolana aliada con EEUU triunfa en su intento de derrocar al gobierno democráticamente electo de Nicolás Maduro, se abrirá la puerta a una nueva oleada brutalmente reaccionaria en el mundo.

La afinidad de importantes sectores de la oposición venezolana con el franquismo y el pinochetismo es pública, por más que sus diseñadores de imagen traten de ocultarla. El dos veces derrotado candidato a la presidencia por parte de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles, declaró en julio del 2013 que Pinochet fue un demócrata al servicio del pueblo chileno. Y Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López arropada por la derecha internacional, justificó que los opositores venezolanos vitorearan a Franco, es normal: si él viviera nos apoyaría como Rajoy.

Quienes apoyan a esa parte de la oposición venezolana (la hegemónica) respaldan, sin ambigüedad, tanto a fuerzas abiertamente fascistas como a los intereses de EEUU en la región.

Sin ir más lejos, apenas el pasado 11 de agosto Donald Trump amenazó con invadir militarmente esa nación. “Tenemos muchas opciones para Venezuela. Y a propósito, no voy a descartar la opción militar. Tenemos muchas opciones para Venezuela. Este es nuestro vecino. Ustedes saben, estamos por todo el mundo y tenemos tropas por todo el mundo en lugares que están muy, muy lejos. Venezuela no está muy lejos y su gente está sufriendo, y están muriendo. Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una opción militar si fuese necesario”, dijo.

Y la MUD, en lugar de confrontar la explícita amenaza intervencionista de EEUU, sin mencionar a Donald Trump, optó por denunciar que Venezuela tiene años intervenida militar y políticamente por Cuba, no solo afectando nuestra soberanía e independencia, sino también constituyendo una de las principales causas de la violencia. No podía ser de otra manera. Su verdadera apuesta es a una intervención bélica extranjera.

Según Pilger, la amenaza de una invasión militar a Venezuela por Donald Trump es típica de las amenazas estadounidenses al mundo en los últimos 70 años. Y ni siquiera es nueva. “EEUU –añadió– ya ha invadido a Venezuela con grupos subversivos como la NED, que respaldan a una denominada ‘oposición’, que busca derrocar por la fuerza a un gobierno electo: un alto crimen bajo el derecho internacional”.

Entrevistado también por Telesur sobre las bravuconadas del Presidente estadounidense, el lingüista Noam Chomsky calificó las declaraciones de Trump como chocantes y peligrosas. Y añadió que: “la mejor esperanza es que algunos de los generales a su alrededor, que presumiblemente entienden las consecuencias, logren controlarlo”.

Los amagos de Trump fueron precedidos de las confesiones de Mike Pompeo, jefe de la CIA.

El pasado 20 de junio, en el Foro de Seguridad de Aspen, el titular de la agencia afirmó: “Cada vez que tienes un país tan grande, y con la capacidad económica de un país como Venezuela, EEUU tiene profundos intereses en garantizar que el país esté tan estable y democrático como sea posible. Así que estamos trabajando duro para hacer eso (…) estamos muy optimistas de que puede haber una transición en Venezuela (…) acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá, la semana antepasada, hablando sobre este tema precisamente, intentando ayudarles a entender las cosas que podrían hacer para poder lograr un mejor resultado para su rincón del mundo y nuestro rincón del mundo”.

Como lo ha recordado recientemente el filósofo Slavoj Zizek, la guerra económica que padece Venezuela y que antecede a recientes amenazas de invasión militar, fue diseñada e implementada en Washington. Así lo reconoció en una entrevista con Fox News Lawrence Eagleburger, quien fuera secretario de Estado de George W. Bush.

“Si en algún momento la economía comienza a ir mal –dijo el exfuncionario–, la popularidad de Chávez comenzaría a decrecer. Estas son las armas que tenemos contra él, y que deberíamos estar usando. Es decir, las herramientas económicas para hacer que la economía venezolana empeore, de manera que la influencia del chavismo en el país y la región se vaya a pique (…) Todo lo que podamos hacer para que la economía venezolana se encuentre en una situación difícil está bien hecho; pero hay que hacerlo de manera tal que no entremos en una confrontación directa contra Venezuela, si podemos evitarlo”.

Por más que sus aliados intelectuales pretendan presentar a la oposición venezolana como los modernos luchadores por la libertad (como lo hicieron con la contra nicaragüense o con los talibanes que combatían en Afganistán a la Unión Soviética), esa oposición, que admira a Francisco Franco y a Augusto Pinochet, representa lisa y llanamente los intereses de EEUU en Venezuela. Tiene razón John Pilger. Si Venezuela cae, la humanidad cae.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Escritor y periodista mexicano

La restauración neoliberal tropieza en América Latina

PROGRESO SEMANAL 22 de agosto del 2017 EEUU

Emir Sader*

Parecía todo redondo: los gobiernos “populistas” serían un breve paréntesis en el continente, a contramano de las corrientes globales. En la derecha y en la ultraizquierda, el análisis estaba listo: “fin de ciclo” de los gobiernos antineoliberales. Problemas graves en Venezuela, derrota electoral en Argentina, revés en Bolivia, golpe en Brasil, entre otros, preanunciaban que la derecha volvería. La anunciada restauración neoliberal ganaba cuerpo en Argentina con el flamante gobierno de Mauricio Macri y en Brasil con el de Michel Temer. La derecha se preparaba para conmemorar victorias en Ecuador, en Chile, en México, en Colombia, a lo mejor incluso en Bolivia, entre otros países del continente. EEUU proclamaba que su período de más grande aislamiento en América Latina terminaba.

Los que se incomodaban con los gobiernos que más conquistas habían logrado en el continente, pero que no correspondían a sus equivocadas previsiones, volvían a aparecer, después de haber estado ausentes, sin discurso alguno. Fueron los más contundentes en prever el “fin de ciclo” de gobiernos que desmienten todo lo que ellos han dicho. Alivianados, podrían volver a sus viejas y siempre desmentidas tesis académicas.

Pero las cosas no han evolucionado como preveían los conservadores. Ni los gobiernos de Macri y de Temer logran cumplir con lo que prometían, ni tampoco en otros países el panorama corresponde a lo que la derecha esperaba.

Los modelos de restauración neoliberal, puestos en práctica en Argentina y en Brasil, ni han retomado el crecimiento económico, ni tampoco han superado la crisis. La recesión se perpetúa y se profundiza en esos países, el desempleo llega a niveles récords, la situación social se degrada, los apoyos de esos gobiernos caen, al punto de que el gobierno de Temer tiene menos del 5% de apoyo.

Se confirma que retomar el viejo proyecto, ya aplicado en los 80 y los 90 del siglo pasado en varios países de la región, no tiene ninguna capacidad de dar solución a los problemas de esos países. Al contrario, disminuir las inversiones estatales, los recursos para las políticas sociales, cortar los derechos de los trabajadores, solo ha ahondado la crisis. La restauración neoliberal desemboca en un fracaso.

Por otra parte, la crisis venezolana, frente al agotamiento de los métodos de acción de la oposición y de las amenazas desastrosas de Trump, así como frente a la elección de una Asamblea Constituyente, han generado una situación de crisis para la oposición. Sus manifestaciones han bajado de tono, el desconcierto cunde en sus filas.

En países como México, Colombia, Chile, a su vez, la izquierda tiene perspectivas reales de victoria en las próximas elecciones presidenciales. Andrés Manual López Obrador aparece como favorito en las encuestas, al tiempo que los partidos tradicionales de la derecha, el PRI y el PAN, tienen hasta dificultades de unificarse mínimamente a su interior y lanzar candidatos competitivos.

En Colombia, Gustavo Petro, exalcalde de Bogotá, disputa en las encuestas el liderazgo con el candidato más connotado de la derecha, Vargas Peñaloza, mientras el partido de Uribe busca un nombre, en medio de la parálisis del respaldo del expresidente, que por primera vez tiene un nivel de rechazo más alto que el de apoyo.

En Chile, cuando la derecha ya se preparaba para conmemorar el retorno de Sebastián Piñera, frente a la incapacidad del gobierno de Bachelet de siquiera tener un candidato propio, el Frente Amplio desarrolla una importante campaña con la candidatura de Beatriz Sánchez, una gran líder del sector de la educación en el país, y se ubica en segundo lugar en las encuestas.

En Ecuador, aún con un resultado apretado, el problema no viene del retorno de la derecha, sino de disensiones dentro del gobierno de Lenín Moreno y de Alianza País. Conflictos que no dejan de preocupar, aún más por el tono que asumen los reproches mutuos. Pero son diferencias al interior de un mismo proceso.

En Bolivia, desecha completamente la farsa de las acusaciones personales en contra de Evo Morales, que se han revelado un completo montaje de la oposición, el MAS se prepara para encarar la forma de poder volver a presentar la candidatura de Evo, apoyado en el respaldo masivo que tiene su gobierno.

Ha pasado el auge de la contraofensiva de la derecha, que pierde aliento y no presenta ninguna propuesta novedosa, que pudiera configurar realmente un fin de ciclo, superado por nuevo período histórico. Son intentos de volver al viejo modelo neoliberal que, ni en América Latina, ni en ningún otro lado, presenta capacidad de superar la crisis generalizada a la que ese mismo modelo ha arrojado a la gran mayoría de las economías de Europa, EEUU y América Latina.

Es de las mismas fuerzas que han protagonizado el extraordinario proceso de lucha en contra del neoliberalismo, que pueden surgir nuevas perspectivas para retomar y dar continuidad, en las nuevas condiciones históricas, a ese proceso.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Sociólogo y politólogo brasileño

Así “tranquiliza” Estados Unidos a los europeos

RED VOLTAIRE 17 de agosto del 2017 FRANCIA

Ya se sabe que si Estados Unidos financia el despliegue de sus tropas en el oeste y el centro de Europa es por puro altruismo, para proteger a los europeos ante la amenaza de invasión rusa. Pero la Historia nos muestra que las tropas rusas nunca invadieron Europa. De hecho, sucedió lo contrario, y más de una vez: Napoleón invadió Rusia en el 1812 y en el 1941 se produjo la invasión desatada por Adolf Hitler. En realidad, la “preocupación” de Estados Unidos por la seguridad de los europeos busca proteger el suelo estadounidense desplazando hacia Europa la línea de fuego de un posible enfrentamiento militar

Manlio Dinucci*

Durante el año fiscal 2018 –que comienza el 1º de octubre del 2017– la administración Trump elevará en más de un 40% las sumas asignadas a la “Iniciativa para Reasegurar Europa” (ERI), iniciativa que emprendió la administración Obama después de “la invasión rusa ilegal de Ucrania en el 2014”. El anuncio proviene del general estadounidense Curtis Scaparrotti, jefe de las fuerzas de Estados Unidos acantonadas en Europa y, por consiguiente, igualmente Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN.

El financiamiento de la ERI comenzó con 985 millones de dólares invertidos en el 2015, aumentó a tres 400 millones en el 2017 y en el 2018 debería llegar –según el pedido de presupuesto– a cuatro mil 800 millones.

O sea, en 4 años Estados Unidos gasta 10 mil millones de dólares para “aumentar nuestra capacidad de defender Europa contra la agresión rusa”. Casi la mitad del gasto previsto para el 2018, dos mil 200 millones de dólares, se destina a reforzar el “preposicionamiento estratégico” estadounidense en Europa, o sea los arsenales que –en posiciones avanzadas– permiten “el despliegue rápido de fuerzas en teatros de guerra”.

Otra parte importante de ese financiamiento, mil 700 millones de dólares, se destina a “aumentar la presencia rotatoria de fuerzas estadounidenses en toda Europa”. Los porcientos restantes, que se elevan cada uno a cientos de millones de dólares, van al desarrollo de la infraestructura de las bases en Europa para “aumentar la rapidez de las acciones estadounidenses”, a la intensificación de los ejercicios militares y al entrenamiento para “acrecentar la rapidez y la inter-operatividad de las fuerzas de la OTAN”.

Los fondos de la ERI, según especifica el Mando de Estados Unidos en Europa, son solo una parte de los fondos destinados a la “Operación Atlantic Resolve, que demuestra la capacidad estadounidense de respuesta ante las amenazas contra los aliados”.

En el marco de esa operación, en enero pasado se trasladó a Polonia, desde Fort Carson, en Colorado, la 3ª Brigada Blindada, que cuenta con tres mil 500 hombres, 87 carros de asalto, 18 piezas de artillería motorizada, 144 vehículos de combate Bradley, más de 400 Humvees y dos mil vehículos de transporte. Durante el año, la 3ª Brigada Blindada será reemplazada por otra unidad para que haya un despliegue constante de fuerzas blindadas estadounidenses en suelo polaco. De allí, sus unidades serán trasladadas a otros países del este de Europa, con fines de entrenamiento y realización de ejercicios, principalmente en Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, Rumania y probablemente también en Ucrania, o sea que estarán siempre desplegadas a las puertas de Rusia.

También en el marco de esta operación en febrero pasado se trasladó a la base de Illesheim, en Alemania, desde Fort Drum, en Nueva York, la 10ª Brigada Aérea de Combate, con más de dos mil hombres y un centenar de helicópteros de guerra. De Illesheim, esas fuerzas de intervención son enviadas a “posiciones avanzadas” en Polonia, Rumania y Letonia.

En las bases de Amari (Estonia) y de Graf Ignatievo (Bulgaria), están posicionados cazabombarderos de Estados Unidos y de varios países de la OTAN, incluyendo Eurofighter italianos, para la “vigilancia aérea” del Báltico. La operación incluye además “una presencia persistente en el Mar Negro”, con la base aérea de Kogalniceanu (Rumania) y la base de entrenamiento de Novo Selo (Bulgaria).

El plan es evidente. Después de haber propiciado el putsch de la Plaza Maidan y con ello una nueva confrontación con Rusia, Washington –a pesar del cambio de administración– mantiene la misma estrategia: convertir Europa en primera línea de una nueva guerra fría, favoreciendo así los intereses de Estados Unidos y su relación de fuerza con las más grandes potencias europeas.

Los 10 mil millones de dólares que Estados Unidos invierte para “tranquilizar” a los europeos en realidad se usan para hacer que Europa sea menos segura.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Geógrafo y politólogo italiano

No pongáis vuestras sucias manos sobre la muerte

PÚBLICO 18 de agosto del 2017 ESPAÑA

Juan Carlos Monedero*

No, no es lo mismo publicar la foto de Aylan(1) que la de la niña asesinada por los fanáticos islamistas o los vídeos de los cadáveres atropellados en Las Ramblas. Una busca generar conciencia. Las otras alimentan el odio. Y precisamente porque el odio ciega, les hacen el caldo gordo a los asesinos. Asesinos que merecen, sin una brizna de duda, las más contundentes de las repuestas. Y como la ira que desatan es comprensiblemente enorme, hay que combatirles con inteligencia. Nada les complace más a los bárbaros del ISIS que lograr en los telediarios la retransmisión de un degüello. Los que odian en diferentes sitios terminan necesitándose.

No se publican las fotos por las mismas razones. Una nace del dolor y la intuición de que se podía haber evitado esa muerte y la de miles de refugiados que solo porque ya se sienten muertos van a morir encima de una embarcación de juguete para llegar a Europa. La otra nace de la estupidez, del odio racista -que es un derivado de la estupidez- y de la justificación de las propias ideas xenófobas y supremacistas que pretenden hacer suyas las víctimas aunque eso multiplique el dolor de las verdaderas víctimas.

Resulta curioso que quienes dicen que publicar ambas fotos responde a un idéntico criterio son los mismos que tienen en la cabeza una sociedad donde la corrupción no es un problema determinante para estar o no estar en el gobierno; son los mismos que antes de tener información ya acusaban a las CUP y decían que el atropello era un asunto de turismofobia (algún dipsómano incluso ha llegado a decir que las invasiones occidentales en Oriente Medio, África, Asia o América Latina eran una forma de turismo occidental que generó “turismofobia” en locos como, por ejemplo, Gandhi. Opiniones de borracho); son los mismos que consideran que los fascistas de Charlotesville son iguales que los antifascistas y suelen coincidir con los descerebrado que creen que es lo mismo la bandera de una dictadura -la franquista- que la bandera de un gobierno legítimo y legal -la de la República-. Equidistantes mientras no puedan imponer su distancia.

Las fotos en un medio de comunicación son en sí mismas el editorial del medio. Por eso los medios pantuflos publican todos los días ataques con información falsa a Podemos, truculencias, accidentes y, por supuesto, desnudos múltiples de señoras o líos redundantes entre famosos. Su ideario es la basura y sus fotos son una apología de la basura porque editorializan la basura. Por eso publican fotos o vídeos de las víctimas. Porque viven de ofrecer basura. Una foto de una víctima, especialmente del terrorismo islamista, por lo general está desprovista de contexto.

A Aylan le mató el mar, que era el único camino que le dejó Europa para huir de las guerras que precisamente Europa ha creado. Pero le asesinó nuestra indiferencia. Su cuerpo sin vida en la orilla es la metáfora cruel de un proceso que nace con Occidente impidiendo que prosperen gobiernos progresistas en Oriente Medio, que organiza invasiones que rompen con arrogancia demente cualquier convivencia -los criminales Aznar, Bush y Blair en Las Azores- y que vende armas a los locos porque el negocio está por encima de cualquier dolor. Ese niño en la orilla nos habla de nuestro modelo de vida y de nuestras políticas públicas. Los padres de Aylan no querían que su niño terminara en la orilla.

Los asesinos de las Ramblas querían que esa niña terminara en la acera. Compararlos es no entender que publicar esa foto es complacer a los asesinos. Es evidente que los medios -y twiteros- que han publicado las fotos y vídeos no lo hacen por connivencia con los asesinos. Pero su odio y su manera de estar en el mundo está tan quebrada que ni siquiera se dan cuenta de a quién terminan sirviendo.

Para luchar contra el terrorismo, contra cualquier terrorismo, Occidente necesita unidad. Y la unidad solo puede lograrse sobre dos principios: que la democracia sea la base que nos una, y que sepamos que habrá que ceder parte para que nos encontremos en lo relevante, que es luchar contra los enemigos de la democracia. No es tan sencillo.

Primero hay que ponerse de acuerdo en cuáles son las bases de la democracia tanto en Europa como en otros lugares del mundo. Las propuestas de la derecha para frenar la violencia islamista son evidentes: más insistencia en el supremacismo cristiano y occidental, más represión interna y externa, más sospechas sobre la sociedad, más ley mordaza, más desconfianza y descalificación ante los que piensen diferente y, por supuesto, más castigo militar en las sociedades rotas de Irak, Siria, Libia, Yemen o Afganistán (al tiempo que no se dirá nada sobre, por ejemplo, el gobierno de Marruecos o el de Arabia Saudita).

En cambio, la derecha no estará de acuerdo en acabar con los paraísos fiscales, en dejar de vender armas a gobiernos dictatoriales, en invertir para revertir la influencia cultural del islamismo radical, en recuperar económicamente a los países donde el islamismo radical aprovecha la pobreza para extenderse y en aumentar el gasto en inteligencia y prevención como forma de prevenir atentados. Ni en reconocer que desde que se decidió invadir Irak, el mundo está mucho más roto.

La izquierda por su parte tendrá que entender que el miedo social es legítimo, que no se ha avanzado gran cosa en el diálogo entre civilizaciones y religiones y que la solución no viene de ninguna afirmación simple sobre la bondad humana.

En resumen, la derecha y la izquierda tendrán que apelar a la inteligencia, y viendo el mundo que se ha construido desde que unos bandidos decidieron invadir a Irak no es nada sencillo. Ahí está Trump, al que le cuesta incluso condenar el racismo. Malos tiempos.

Publicar la foto de Aylan nos hace mejores personas porque apela al compromiso, a la responsabilidad, a no mirar para otro lado. Publicar las fotos de las víctimas de un atentado islamista -sea en Barcelona, Niza, Londres o París- es apelar al odio y al ojo por ojo que terminará dejándonos a todos tuertos. Una foto va al corazón y a la cabeza. La otra al vientre. Por eso, los que quieren acabar con el drama de la muerte, de cualquier muerte, hablan con la muerte con dolor y respeto.

En otro lado están los que solo tienen un espacio pequeño para la empatía y sienten muy selectivamente. Son los que han defendido a los nazis de Charlottesville, los que piden “echar a los moros” de España como en el 1492, los que presentan el apoyo a las Primaveras Árabes en el 2011 (que hubieran frenado tanta locura) con un apoyo a los asesinos del ISIS, los que son incapaces de trenzar un artículo sin armar una milicia para entrar en guerra, los que utilizan la conmoción para barrer para una casa, la suya, que está cada vez más sucia.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Politólogo, ensayista, profesor y político de izquierda español

(1)El niño sirio que apareció ahogado en una playa turca, como resultado de la ola de inmigrantes ilegales que tiene lugar en el Mediterráneo

Consumir por encima de nuestras necesidades

Centro de Colaboraciones Solidarias 14 de julio del 2017 ESPAÑA

José María Gómez Vallejo*

El volumen de alimentos que se desperdician cada año es de mil trescientos millones de toneladas, lo que equivale a casi un tercio de la producción mundial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO).

Mientras, ochocientos millones de personas pasan hambre en el mundo. El derroche de alimentos no sólo es una injusticia que denota una falta de empatía con aquellos países sin recursos, también supone un importante daño al medio ambiente, ya que se generan más de tres mil millones de toneladas de gases contaminantes.

Los países industrializados son los que más alimentos derrochan. Los excedentes que no se comercializan acaban casi siempre en vertederos, pocos se destinan a aquellos que más lo necesitan y solo un pequeño porcentaje se utiliza como abono para hacer compost.

En los últimos años la sociedad civil ha ejercido un importante papel en la concienciación. Gracias al activismo de muchas organizaciones y grupos ecologistas, el debate ha llegado al Parlamento Europeo, para que se elabore una legislación que reduzca la pérdida de alimentos. Francia es el primer país que ha prohibido por ley que los supermercados tiren comida, obligados a donar lo sobrante a las ONG y bancos de alimentos; si no lo hacen, se exponen a multas económicas e incluso a cárcel.

La disposición de Francia contrasta con una falta de voluntad política por parte de la Unión Europea. Y es que, gracias a los grupos liberales, populares y socialdemócratas, las iniciativas legislativas quedan en meras recomendaciones, sin capacidad para exigir a los países miembros la adopción de medidas concretas. Grupos de izquierdas y organizaciones de consumidores recriminan a la UE un desinterés y un abandono de sus funciones, cuando un 20% de la producción de se pierde y un 10% de la población europea tiene dificultades para acceder a alimentos.

La propia FAO señala que el máximo responsable es el actual modelo de producción masiva que excede a la demanda. Los supermercados tiran los alimentos que no tienen una apariencia perfecta, e incluso exponen productos que no se van a consumir, por el hecho de que una estantería llena vende más.

Es cierto que todos podemos poner de nuestra parte para evitar que “cada hogar europeo arroje a la basura entre 300 y 400 euros de comida al año”, como denuncia Manuel Bruscas, activista y promotor de la campaña ‘Stop al desperdicio de comida en Europa’; pero no se puede equiparar la responsabilidad de la ciudadanía con la de las cadenas de distribución. “Debemos buscar alternativas de consumo más justas y saludables para el planeta. Pero cuidado, el sistema juega a colocar las responsabilidades en las espaldas de los individuos, cuando hablamos de un problema político y social de dimensiones globales”, afirma la periodista y escritora, Nazaret Castro.

Lo que se esconde detrás del desperdicio es el consumismo exagerado que impone el modelo capitalista, donde no se produce en base a las necesidades, sino por la búsqueda del máximo beneficio, sin preocuparse por el medio ambiente ni por las personas. Obligar a las empresas del sector a que destinen el excedente para aquellos que no tienen es un primer paso, pero no es ni mucho menos la solución. El hambre no se combate con caridad, sino con políticas que reduzcan la pobreza y posibiliten a todo el mundo el derecho al acceso a los alimentos.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Periodista español