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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-09-08

La red Globo fue una de las principales articuladoras del golpe

REBELIÓN 23 de agosto del 2017 ESPAÑA

En entrevista exclusiva para Brasil de Fato realizada mientras recorría nueve estados nordestinos en bus, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva comenta los motivos del golpe que sacó a Dilma Rousseff de la presidencia y quién está tras esa conspiración.

Lula comenta también la necesidad de que el pueblo se mantenga en lucha contra los retrocesos y por la democracia, y siga creyendo en la política. Sobre la posición del gobierno de Temer respecto a la crisis venezolana, dispara: "Es ridículo un gobierno golpista, ilegítimo, enemigo de su propio pueblo, queriendo dar lecciones de democracia a Venezuela"

En su opinión, ¿cuál fue el motivo del golpe contra Dilma Rousseff?

En realidad, las fuerzas conservadoras nunca aceptaron el resultado de las elecciones del 2014. La derecha se rehusó a respetar la elección democrática de la población. Un día después de las elecciones, ya comenzó el sabotaje al gobierno de Dilma y la conspiración para derrocarlo. En la Cámara y en el Senado fue pauta bomba sobre pauta bomba, para inviabilizar la economía, para asustar inversores y consumidores, mientras los proyectos del gobierno, tan necesarios para el país, no pasaban o eran completamente desfigurados.

Lo que está cada vez más claro hoy, inclusive para mucha gente que fue engañada por las mentiras de la prensa, es que no fue un golpe solo contra Dilma o el PT (Partido de los Trabajadores). Fue un golpe contra la educación y la salud públicas, contra los derechos de los trabajadores y jubilados, para privatizar las empresas públicas y el presal (mayor yacimiento petrolífero marino del mundo, ubicado frente a las costas de Brasil), para desnacionalizar la Amazonía. Fue un golpe contra el país.

¿Cómo evalúa usted el papel de los medios y, especialmente de la Globo, en el golpe?

Los grandes monopolios de comunicación fueron decisivos para el golpe. La Red Globo, en particular, fue uno de sus principales articuladores y su gran propagandista. El golpe no habría sido posible sin el ataque sistemático y la sórdida campaña de desmoralización que la Globo hizo contra el gobierno de Dilma y el PT.

Para facilitar el golpe, ayudó a sofocar las acusaciones contra los líderes golpistas (el blindaje a Aécio Neves es un ejemplo flagrante de eso), que solo aparecieron después que la presidenta fuera derrocada.

La Globo no dudó siquiera en aliarse a Eduardo Cunha (expresidente del Congreso, actualmente preso sentenciado a pena de 15 años por corrupción) para sabotear al gobierno y lo protegió de modo escandaloso hasta que él terminara su servicio sucio. Ella vendió al país la falsa idea de que los problemas nacionales fueron creados por el PT, y que bastaría alejar al PT del gobierno – inclusive atentando contra la ley y la democracia – para que Brasil se volviera una maravilla.

Hoy, con la misma cara de palo, trata de convencer a los trabajadores y al pueblo pobre de que las personas van a vivir mejor sin derechos laborales y sin jubilación.

El juez Sergio Moro lo condenó en la acción sobre el apartamento de Guarujá. Usted también está siendo blanco de otros procesos. ¿Por qué esa persecución de la Justicia?

El juez Moro, en la sentencia con que me condenó, dice que el tal apartamento no es mío, pero que eso no importa. Responsables por la Operación Lava Jato ya dijeron que no hay pruebas contra mí, pero que ellos tienen la convicción personal de que yo soy culpable.

Todo el mundo sabe que un principio básico del Derecho, que es sagrado en todas las verdaderas democracias, es que la carga de la prueba cabe al acusador, no al acusado. Para otros, ese principio vale. Para mí, no. Mi inocencia está más que probada en los autos, pero eso simplemente no es tomado en consideración.

Tengo 40 años de vida pública, de dedicación a los trabajadores, a los pobres, al país. ¿Será este mi crimen? ¿Haber sacado a Brasil del mapa del hambre? No puedo conformarme con tanta arbitrariedad. ¿Cuál es la razón de esta partidización de la justicia? Llego a pensar que los que dieron el golpe no pueden admitir que Lula compita nuevamente por la Presidencia…

En caso de ser elegido, ¿cuáles son las medidas que usted tomará para mejorar la vida del pueblo y el rumbo del país?

Es pronto para hablar como candidato, mucho menos como electo. Antes, necesitamos impedir que los golpistas destruyan los derechos sociales arduamente conquistados por el pueblo brasileño en la última década. E impedir que privaticen a precio vil las empresas públicas.

También es necesario garantizar que las próximas elecciones sean de hecho libres y democráticas. Un nuevo gobierno, legítimo, que tenga una visión progresista del país, puede perfectamente sacar al Brasil del atolladero en el que hoy está. Nosotros ya gobernamos el país y probamos en la práctica que Brasil puede ser una nación soberana, con verdadero crecimiento económico, generación de empleos, distribución de la renta, inclusión social y ampliación de las oportunidades educativas en todos los niveles. Para eso, es necesario creer que las clases populares no son un problema, y sí una solución.

Cuando los pobres de la ciudad y del campo puedan volver a comprar es que el comercio va a vender y la industria producir y, con eso, la inversión va a regresar. Será muy importante también elegir un Congreso mejor que el actual, con más representantes de los trabajadores, de los campesinos, de las mujeres y de los jóvenes.

¿Qué recomienda usted en términos de organización y enfoque al Frente Brasil Popular para avanzar en la lucha contra los retrocesos y por la democracia?

El Frente es una cosa extraordinaria, porque reúne diferentes sectores de la sociedad para pensar el Brasil y luchar por su transformación. Ha sido fundamental en la resistencia contra los retrocesos políticos y sociales. El enfoque del Frente es correcto, combinando formulación y movilización permanente.

Pienso que es muy importante también que expliquemos a la población lo que estamos defendiendo. Es necesario dar esperanza al pueblo de que otro Brasil es posible y que, con un gobierno popular, días mejores vendrán.

Por todo esto que Brasil ha vivido, mucha gente ya no cree en la política. ¿Qué debemos hacer frente a esa desesperanza?

Nosotros no tenemos el derecho de desistir.Mi madre me enseñó eso. Nosotros tenemos que luchar siempre. Tengo 71 años y no quiero desistir. No desistí de sobrevivir al nacer en una región donde muchos niños mueren antes de completar cinco años. No desistí de organizar a los trabajadores durante la dictadura. Construí con mis compañeros el mayor partido político de América Latina y fui presidente del Brasil por dos mandatos. Si conseguí todo eso sin diploma universitario, sin padre rico, ¿por qué algún joven debe desistir?

Si usted cree que la política está­ mal, entre a la política y trate de ser usted mismo el militante o dirigente político que sueña para Brasil.

Hoy, ¿quiénes son los principales adversarios para que tengamos un país con justicia social, solidario y con oportunidades para todos?

- Yo creo que hoy hay mucha gente resentida en Brasil, mucha gente que está de mal humor, creyendo que el egoísmo va a resolver alguna cosa. Hay mucho empresario que quiere quitar derechos a los trabajadores y jubilados sin percibir que si el trabajador y el jubilado no tienen dinero, no van consumir lo que él produce. La gran fuerza de nuestra economía es el mercado interno. Entonces él puede creer que le va a ir bien siendo enemigo de los trabajadores y al final sus ventas van a caer.

Hay gente que se resiente por la mejora de las condiciones de vida de los más pobres y quiere un país para pocos, solo para un tercio de la población. Hay gente que defiende casi la vuelta de la esclavitud. Esas personas necesitan entender que eso no es bueno ni para ellas, porque un país para pocos es un país débil, inseguro, inestable. Un país así no atrae inversión extranjera, atrae solo a parásitos en busca de riqueza rápida, que vienen a extraer recursos naturales o a comprar empresas baratas.

Una sociedad solidaria no es solo una cuestión de justicia – aunque eso sea lo más importante – sino también de necesidad. Cuando los pobres y los trabajadores mejoran su vida, toda la sociedad mejora.

Muchas veces los políticos se pasan decidiendo la vida de los brasileños y del país encerrados en oficinas en Brasilia. Usted ya hizo muchos viajes por el interior de Brasil, en caravanas como esta ahora en el Nordeste. ¿Qué aprendió usted sobre nuestro pueblo en esas experiencias?

Aprendí que el pueblo brasileño es de una gran fuerza y una gran generosidad, y que no se puede gobernar el país desde Brasilia, desde la Avenida Paulista o desde la zona sur de Rio de Janeiro.

Para alguien que vive en esas regiones, un programa como el Luz para Todos puede no significar nada. Pero él llevó energía, trajo al siglo 21 a millones de brasileños. Sin luz, un joven no puede estudiar. Sin alimentarse, sin una buena merienda en la escuela, el joven no puede estudiar.

Creamos el Programa de Adquisición de Alimentos, que apoya al agricultor local y refuerza la merienda con comida saludable, hoy eso está siendo destruido. El niño tiene que comer, pero también tiene que tener ropa para ir a la escuela. El (programa) Bolsa Familia exige que para recibir el beneficio, el niño frecuente el aula de clases.

Sin transporte, un joven de la zona rural no puede estudiar. Creamos el programa Caminos a la Escuela, que llevó buses escolares por el interior de Brasil. Sin agua, ¿cómo se puede vivir, todavía menos estudiar? Instalamos millones de cisternas en el sertão.

Y si no tiene facultad próxima, ¿cómo estudiar? Ampliamos las universidades, los institutos federales de enseñanza, las escuelas técnicas, llevándolas para el interior. Fueron centenas de nuevas extensiones universitarias en todos los estados del país. Bahía tenía solo una universidad federal, hoy tiene cuatro.

Conozco personalmente el tamaño de este país, no es pequeño, y quien lo gobierna no puede tener la mente ni el alma pequeñas. Tiene que oír al pueblo y con los pies en la tierra, conversar, buscar soluciones, dar fuerza a la sociedad civil. Y tiene que abrir el palacio al pueblo, hacer que la sociedad civil participe de la construcción de las soluciones para el país.

¿Cómo evalúa usted las amenazas del gobierno de los EUA frente a la situación de Venezuela? ¿Cómo debería haber actuado Brasil en el proceso de paz en Venezuela?

- Es inadmisible que Donald Trump haga amenazas militares a Venezuela. Aún más, a cualquier país, en cualquier región del planeta. Venezuela tiene derecho a su autodeterminación. Es el pueblo venezolano que debe decidir libremente el destino del país.

Si hay una crisis institucional, que se busque superarla por medio del diálogo y de la negociación política, pero respetando siempre a los gobernantes que fueron electos por voto popular, dentro de las reglas democráticas, como era el caso del presidente Hugo Chávez y es el caso del presidente Nicolás Maduro. En el 2003, cuando Venezuela vivía una crisis semejante, yo mismo propuse la formación de un grupo de países amigos de Venezuela, bastante plural, que acabó contribuyendo para el restablecimiento de la normalidad y de la paz.

Hoy, infelizmente, Brasil no tiene ninguna autoridad moral para ayudar. Es ridículo un gobierno golpista, ilegítimo, enemigo de su propio pueblo, queriendo dar lecciones de democracia a Venezuela. Cuando tengamos nuevamente un gobierno democrático y popular, Brasil volverá a colaborar, sin interferencias indebidas en la soberanía de los vecinos, para consolidar la paz y la estabilidad democrática en América del Sur.

Bob Menéndez, corrupción y genocidio

REBELIÓN 1 de septiembre del 2017 ESPAÑA

Miguel Ángel Ferrer*

Como es del conocimiento público, el senador demócrata por el estado de New Jersey, EEUU, Robert (Bob) Menéndez, ha sido acusado por las autoridades judiciales de Estados Unidos de más de diez delitos bajo el rubro general de corrupción.

El influyente legislador, quien fue presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense se encuentra a la espera del inicio de las audiencias judiciales que determinarán si es llevado a juicio por los cargos que se le han imputado.

Sin embargo, todo indica hasta ahora que ese juicio tendrá lugar y que el inmenso cúmulo de pruebas en contra del senador conducirá indefectiblemente a su condena a varios años de prisión. Para tener una idea de la ingente magnitud de las evidencias que lo incriminan, baste decir que éstas están contenidas en algo más de 200 mil páginas.

Un importante dato que permite prever la condena a Menéndez radica en que la Suprema Corte de EEUU ya rechazó por improcedente la solicitud de los abogados del legislador para desestimar y cancelar las acusaciones contra su poderoso cliente.

Esencialmente, el congresista está acusado de recibir millonarios sobornos del médico oftalmólogo dominicano Salomón Melgen para ayudarlo, dado el elevado estatus político del congresista, a defraudar al sistema de salud de EEUU llamado Medicare, mediante consultas, estudios, diagnósticos falsos y facturaciones infladas.

Salomón Melgen, quien enfrenta el riesgo de una condena de 15 a 20 años de prisión, está siendo procesado y se encuentra por el momento en libertad condicional. Y mucho dependerá su futuro de su disposición a testificar contra el senador Menéndez.

Si éste fuere el caso, no hay que ser adivino para prever que Bob Menéndez irá a dar, como se dice popularmente, con sus huesos a la cárcel.

No es ésta la primera vez que Menéndez enfrenta cargos judiciales por corrupción. En el año 2013 fue acusado por el Departamento de Justicia de EU de haber contratado los servicios de dos prostitutas dominicanas que en esos momentos eran menores de edad. Y es que en EU es delito federal tener relaciones sexuales por dinero con menores de edad, incluso si esto se hace en países en que ese tipo de prácticas está permitido o no es ilegal.

Ciertamente, Bob Menéndez no fue declarado culpable de ese delito, pero hay algunos puntos de coincidencia con las acusaciones actuales de corrupción enderezadas contra el ex presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense: los citados actos de corrupción de menores fueron realizados en territorio de la República Dominicana y con dos menores de edad de nacionalidad dominicana, misma nacionalidad del oftalmólogo Salomón Melgen, a quien Menéndez ayudaba en la realización de sus millonarios fraudes a Medicare.

Pero independientemente de la conclusión judicial del caso, una cosa es evidente. Las solas acusaciones, el proceso y la eventual condena de Menéndez han tenido una consecuencia inesperada: han quitado de en medio a uno de los más feroces enemigos de Venezuela.

Recuérdese que Menéndez fue uno de los impulsores de las más recientes sanciones de EEUU contra el gobierno de Nicolás Maduro, las que tienen como meta causar hambre, sed y enfermedades al pueblo venezolano como medio para derrocar al gobierno chavista.

A este tipo de situaciones suele llamársele justicia inmanente: Menéndez pagará por ladrón, aunque no pague por sus acciones genocidas contra el pueblo venezolano.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Economista, profesor de Economía Política y periodista mexicano

¿Es Corea del Norte el país agresor?

GLOBAL RESEARCH 24 de agosto del 2017 CANADÁ

Este artículo amplía lo expresado por el Che sobre los horrores de la guerra de Corea, publicado por PM en su sección Ser como el Che del 6 de julio de 2017, con el título Pasajes de la historia de Corea: Para no olvidar la guerra (NR)


Verifiquemos la realidad, por favor

Estados Unidos ha estado burlándose de la RPDC desde que la convirtió en ruinas y firmó el armisticio, hace sesenta y cinco años, a pesar de lo cual el inmenso y autodenominado “líder del mundo libre” se considera la víctima del conflicto

Felicity Arbuthnot*

Vamos a hablar de Corea del Norte. La mención de este pequeño país parece ofuscar la racionalidad y la cordura de quienes deberían tener un mejor criterio. El domingo 6 de agosto, por ejemplo, The Guardian tituló su editorial: “Nuestra opinión sobre las sanciones: son una herramienta esencial”.

Es evidente que el periódico de referencia de la izquierda hace mucho que olvido a las cinco mil personas, la mayoría niños, que por término medio fallecieron en Irak, año tras año a lo largo de una década, a causa del embargo –un genocidio en nombre de la ONU.

Ahora el objetivo es Corea del Norte, país sobre el cual el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas acaba de votar unánimemente a favor de bloquear, estrangular y negarle lo imprescindible, la normalidad, la humanidad. Diplomacia de toda la vida, sin ninguna consideración. Sin embargo, y por increíble que parezca, The Guardian declaró que las sanciones asfixiantes son “un raro triunfo de la diplomacia…” (6 de agosto del 2017).

Mientras el más alto “diplomático” de EEUU, el secretario de Estado Rex Tillerman, y su homónimo norcoreano Ri Yong-ho se dirigían a la reunión ministerial anual de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Manila, el 5 de agosto, un portavoz del departamento de Estado declaró que “el secretario no tiene previsto reunirse con el ministro de asuntos exteriores norcoreano en Manila y yo no creo que dicho encuentro vaya a producirse”.

Es patético. En abril, cuando iban a cumplirse sus cien días en el cargo, Trump declaró a propósito de Corea del Norte: “Estaríamos encantados de resolver las cosas diplomáticamente, pero es muy difícil”.

No, no lo es. Hay que hablar, ponerse en el lugar del otro. En ese momento estaban ahí, en el mismo lugar. Pero es evidente que la administración Trump no vive en un país de oportunidades perdidas, sino de oportunidades enterradas deliberadamente kilómetros bajo tierra. Y todo ello a pesar de haber afirmado en la misma declaración:

“Existe la posibilidad de que acabemos teniendo un conflicto verdaderamente grave con Corea del Norte. Claro que existe”.

Pongamos las cosas en perspectiva: el 27 de julio del 2017 se cumplieron sesenta y cuatro años desde la firma del armisticio que puso fin a la devastadora guerra de tres años en Corea, aunque nunca llegara a firmarse un acuerdo de paz, por lo que, técnicamente, la Guerra de Corea nunca terminó. Tomando en cuenta este hecho y la inclinación de Estados Unidos por aniquilar países con poca población que no les suponen ninguna amenaza (pensemos, más recientemente, en Afganistán, Irak o Libia), no es de extrañar que se pretenda que Corea del Norte tenga algún tipo de equipamiento bélico pesado detrás de la puerta, por decirlo de alguna manera.

La pequeña Corea del Norte posee una población de 25 millones de habitantes y una superficie de 120 mil 540 km 2. Estados Unidos tiene una población de 323 millones y una superficie de 9 millones 834 mil km 2. Además, se calcula que desde el 1945 EEUU ha fabricado unas 70 mil armas nucleares, arsenal que ahora está reducido a “tan solo” cerca de siete mil. ¿Es realista pretender que Corea del Norte sea una amenaza?

Estados Unidos tiene 15 base militares en Corea del Sur –¡llegó a tener 54!– repletas de todo tipo de armas de destrucción masiva. Dos de ellas están justo en la frontera con Corea del Norte y otra en sus cercanías.

Corea del Norte guarda la memoria colectiva del terror provocado por Estados Unidos en la guerra de tres años contra un país que entonces contaba con una población inferior a 10 millones de almas. Al acabar la guerra, el general Curtis Lemay afirmó: “Después de la destrucción de 78 ciudades y miles de aldeas en Corea del Norte y de la muerte de una cantidad innumerable de civiles (…) A lo largo de unos tres años, exterminamos a alrededor del 20% de la población”.

“Actualmente se considera que la población al norte del Paralelo 38 perdió casi un tercio de sus ocho o nueve millones de habitantes durante la guerra “caliente” de 37 meses, del 1950 al 1953, posiblemente un porcentaje de mortandad sin precedentes sufrido por una nación a causa de la beligerancia de otra”.

Para situar estas cifras en contexto diremos que, durante la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido perdió el 0,94% de su población, Francia perdió el 1,35%, China el 1,89% y Estados Unidos el 0,32%. Durante la Guerra de Corea, Corea del Norte perdió cerca del 30% de su población”.

El general Lemoy alardeó de que “fuimos hasta allí a librar la guerra y al final prendimos fuego a toda ciudad de Corea del Norte, de una forma u otra”.

El general Douglas MacArthur declaró en una comparecencia ante el Congreso en el 1951 que nunca había presenciado una devastación así.

“No puedo expresar con palabras el horror que me estremece (…) por esta carnicería constante en Corea”, afirmó MacArthur. “Supongo que he visto tanta sangre y destrucción como el que más; la última vez que estuve allí se me revolvieron las tripas” (CNN, 28 de julio del 2017).

A pesar de estar tan horrorizado, no llegó a mencionar a las mujeres, niños y bebés incinerados en aquella ocasión. Robert M. Neer escribió en Napalm, an American Biography:

“El oficial químico Townsend escribió en enero del 1951 que prácticamente todos los aviones de combate estadounidenses que volaban sobre Corea transportaban al menos dos bombas de napalm. En el 1950, cayeron sobre Corea alrededor de 80 mil litros de napalm. Cuando los combates se intensificaron tras la intervención de China, esta cifra se triplicó con creces (…) Un total de 32 mil 257 toneladas de napalm fueron arrojadas sobre Corea, aproximadamente el doble de las que cayeron sobre Japón en el 1945. Los aliados no solo arrojaron más bombas sobre Corea que sobre el teatro del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial (635 mil toneladas frente a 503 mil toneladas), sino que la mayor parte de ellas fueron de napalm…”.

Según informaciones, en Pyongyang, la capital de Corea del Norte, solo quedaron en pie dos edificios.

Corea del Norte era seguramente el país con menos población de los que Estados Unidos había atacado en su interminable historia belicista, hasta que en octubre del 1983 invadió la diminuta isla de Granada, con una población de apenas 91 mil habitantes (operación a la que dio el estúpido nombre de Furia Urgente).

Estados Unidos ha estado burlándose de Corea del Norte desde que la convirtió en ruinas y firmó el armisticio, hace sesenta y cinco años, a pesar de lo cual el inmenso y autodenominado “líder del mundo libre” se considera la víctima del conflicto.

El 21 de agosto de este año han dado comienzo “grandes maniobras por tierra, mar y aire en las que han intervenido decenas de miles de soldados” de Estados Unidos y Corea del Sur; dichas maniobras se prolongarán hasta el 31 de agosto.

Según The Guardian (11 de agosto del 2017), “se cree que en el pasado estos ejercicios han incluido `ataques de decapitación´: operaciones de ensayo para intentos de asesinar a Kim Jong-un y sus máximos generales…”.

El inevitable estúpido nombre elegido para esta operación peligrosa, beligerante, despilfarradora y chulesca es Ulchi-Freedom Guardian. Estas maniobras se han repetido anualmente desde que se iniciaron en el 1976.

Recientemente, bombardeos estadounidense B-B1 desplegados desde Guam* han llevado a cabo ejercicios militares en Corea del Sur y “han ensayado tácticas de ataque dejando caer proyectiles inertes sobre la cordillera de Pilsung. También ha salido a la luz que, en una nueva acción provocativa (e ilegal), bombardeos estadounidenses sobrevolaron Corea del Norte continuando una serie de operativos intimidatorios y amenazadores, supuestamente once desde mayo de este año.

Pero, a pesar de todo, Corea del Norte es el “agresor”.

“Las cabezas nucleares de Estados Unidos de América se almacenan en 21 lugares, entre los que se incluyen 13 estados de EEUU y cinco Estados europeos (…) otras están a bordo de submarinos estadounidenses. Existen además otras cabezas nucleares “zombis”, guardadas en reserva, tres mil de las cuales siguen aguardando su desmantelamiento. (Estados Unidos) extiende además su “paraguas nuclear” sobre otros países como Corea del Sur, Japón y Australia” (worldatlas.com).

El ministro de asuntos exteriores ruso Sergey Lavrov, que asistió también al encuentro de ASEAN en Manila, hizo lo que se supone que hacen los verdaderos diplomáticos y conversó con su homónimo coreano, Ri Yong-ho. Un corresponsal del Fort Russ News (7 de agosto del 2017) enviado al acto resume así la opinión de Lavrov:

“La península de Corea se mantiene en estado de crisis no solo a causa de las constantes amenazas por parte de Estados Unidos, sino también a diversas acciones provocativas, como las maniobras militares conjuntas de Washington y Seul en medio de una gran tensión, que Pyongyang considera una amenaza para su seguridad nacional”.

Las “acciones provocativas” incluyen asimismo vuelos amenazantes de aviones estadounidenses que despegan desde Guam. Sin embargo, cuando Corea del Norte declaró que, de continuar con estas operaciones, ellos considerarían disparar misiles sobre el océano cerca de Guam –no sobre Guam, como informaron histéricamente ciertos medios–, Donald Trump –que ocasionalmente aparece por la Casa Blanca entre una y otra partida de golf, comiendo pastel de chocolate mientras se lía al explicar cuál es el país sobre el que acaba de lanzar 59 misiles Tomahawk– respondió que la diminuta Corea del Norte tendrá que volver a afrontar “el fuego y la furia y, francamente, un poder de una magnitud tal que nunca se ha visto antes en este mundo”.

El hecho de que Corea del Norte reaccionara ante este bombazo con una declaración de lo más razonable prácticamente pasó desapercibido:

(Estados Unidos) “debería detener inmediatamente su temeraria provocación militar contra la República Popular Democrática de Corea para que esta no se vea forzada inevitablemente a adoptar una opción militar”.

Como afirmaba Cheryl Rofer, en lugar de sus continuas amenazas, la diplomacia de Estados Unidos tiene muchas otras alternativas:

“Podríamos haber enviado un mensaje a Corea del Norte a través de la visita que recibió de un funcionario canadiense que acudió al país a liberar a uno de sus ciudadanos. Podríamos enviar un mensaje a través de la embajada de Suecia en Corea del Norte, que a menudo es utilizada para representar a los intereses estadounidenses. Podríamos organizar alguna operación diplomática dejando que China asumiera el liderazgo.

Hay muchas posibilidades, cualquiera de las cuales podría dar a entender a Correa del Norte que vamos a abandonar las prácticas que les atemorizan si ellos consideran abandonar algunas de sus acciones. En esta ocasión no deberíamos incluir su programa nuclear, pero ello nos dejaría la puerta abierta para hacerlo posteriormente”.

De hecho, existe un total de 24 misiones diplomáticas en Corea del Norte, a través de las cuales Estados Unidos podría mantener contactos –por no hablar de que Trump podía comportarse de una vez como un adulto y coger el teléfono él mismo.

Siegfried Hecker fue el último oficial estadounidense en visitar las instalaciones nucleares norcoreanas. Según este oficial, considerar que Kim Jong-un está a punto de iniciar un ataque a Estados Unidos es tan peligroso como incorrecto.

“Muchos gustan de describir a Kim como un loco, lo que hace pensar a la gente que el tipo es alguien imposible de disuadir. Pero no está loco y no es un suicida. Ni siquiera es impredecible. La verdadera amenaza es vernos envueltos en una guerra nuclear en la península de Corea” [5].

Trump pronunció su burda amenaza de “fuego y furia” en vísperas del aniversario 62 del bombardeo nuclear a Nagasaki, aunque aparentemente no fue consciente de la nauseabunda ironía.

¿Surgirá algún adulto por el Congreso de Estados Unidos antes de que sea demasiado tarde? ¿Alguien capaz de mostrar las cosas como son?

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista y cineasta británica