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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-09-12

Huracanes y cambio climático

ELCARIBE.COM 4 de septiembre del 2017 REPUBLICA DOMINICANA

Osiris de León*

En julio del año 2005 el liderazgo político estadounidense republicano se negó a aprobar el protocolo de Kioto que obligaba a la reducción en la emisión de gases responsables del cambio climático, argumentando que ese acuerdo ambiental arruinaría la economía norteamericana porque impondría modificaciones importantes en su industria, en su producción de energía y en su transporte.

Sin embargo, en octubre del 2012, ante la fuerte embestida del huracán Sandy, el cual destruyó parte importante de las franjas costeras de New York y New Jersey, inundó las estaciones de trenes del bajo Manhattan y provocó pérdidas económicas del orden de los 80 mil millones de dólares, el presidente demócrata Barack Obama debió admitir que el cambio climático es una realidad, y que Estados Unidos debía sumarse a los esfuerzos internacionales para la reducción de los gases de efecto invernadero.

Es por esto que en diciembre del 2015 fue evidente que Barack Obama lideraba las reuniones de la COP 21, en París, logrando firmar acuerdos para disminuir los efectos del cambio climático, pero el 1ro de junio de este año 2017 el presidente Donald Trump anunció desde los jardines de la Casa Blanca que “para cumplir mi solemne deber de proteger a EEUU, y sus ciudadanos, Estados Unidos se retirará del Acuerdo climático de París”, en una clara demostración de que cada presidente de Estados Unidos tiene su propia visión sobre el medio ambiente y aplica sus propias políticas ambientales.

Cuatro días después de ese anuncio de Donald Trump publicamos un artículo en el Caribe referente a esa decisión y en el cual decíamos que: “Aunque los republicanos de Estados Unidos no lo admitan de manera pública, lo cierto es que al hablar del cambio climático a lo interno de esa gran nación norteamericana el debate deja de ser científico para convertirse en un debate eminentemente político, ya que los republicanos siempre han entendido que el tema del cambio climático es un discurso ambiental propiedad exclusiva de los demócratas, y que cualquier presidente republicano que asuma el discurso del cambio climático le estaría dando apoyo promocional a los demócratas y estaría proyectando positivamente a los demócratas como defensores del medio ambiente, con lo cual se estaría presentando a los republicanos como seguidores secundarios de un discurso ambiental que en su enfoque primario es propiedad de sus competidores políticos, y que aunque la lucha contra el cambio climático tenga válidas razones ambientales eso no conviene a los objetivos políticos del Partido Republicano”.

Apenas han pasado tres meses del anuncio presidencial del retiro de Estados Unidos de los acuerdos sobre el cambio climático, y ya la naturaleza se ha encargado de demostrar que el cambio climático no es un invento de los demócratas ni de científicos alarmistas, sino que el cambio climático es una realidad, ya que el huracán Harvey, el cual pasó por la franja sur del mar Caribe como tormenta tropical que luego se degradó a simple depresión tropical, al llegar al golfo de México se fortaleció repentinamente y en cuestión de muy pocas horas pasó de tormenta a huracán categoría 3, y luego a 4, golpeando con fuertes vientos y muchas lluvias a la franja costera de Houston, Texas, descargando mil 270 milímetros de lluvias en apenas tres días.

Lluvias récord que inundaron carreteras, avenidas, calles y ciudades, provocando muertes, damnificados y muchas pérdidas económicas al rico Estado productor de petróleo en Estados Unidos, y como en Houston anualmente caen mil 200 milímetros de lluvias por cada metro cuadrado, ahora hay que admitir que fruto del paso del huracán Harvey en apenas tres días cayó mayor cantidad de agua de la que normalmente cae en un año.

El presidente Donald Trump, que como republicano se niega a aceptar la realidad del cambio climático, acaba de visitar a Houston para inspeccionar de manera directa los graves daños provocados por Harvey, y de inmediato se marchó, pues es muy difícil tener que aceptar que apenas tres meses después de anunciar su retiro de los acuerdos sobre el cambio climático, un raro huracán, fruto del cambio climático, se ha encargado de producir daños que superarán los 100 mil millones de dólares que Estados Unidos se había comprometido a aportar a los acuerdos de París para ayudar a muchos países a reducir sus emisiones de efecto invernadero, es decir, el remedio ha sido peor que la enfermedad.

Pero mientras Harvey se degradaba en Estados Unidos, en el Atlántico se formaba Irma, y, al igual que Harvey, Irma pasó rápidamente de tormenta tropical a poderoso huracán categoría 3, lo cual no es común en los huracanes, estando claro que el rapidísimo fortalecimiento de estos dos huracanes, uno detrás del otro, es un claro indicativo de que el clima está cambiando aceleradamente y que por tal razón los huracanes se están fortaleciendo rápidamente.

  • Geólogo y ambientalista dominicano

¿Es el cambio climático responsable de huracanes y terremotos?

TELESUR 9 septiembre del 2017 VENEZUELA

Algunos estudios sugieren que la magnitud de los desastres naturales se ha intensificado como consecuencia del cambio climático, originado por la contaminación y el calentamiento global. Sin embargo, esta teoría aún no es sustentable.

Esta semana, el paso de los huracanes Irma, Katia y José por el Caribe ha dejado consecuencias devastadoras en las zonas de las Antillas Menores y Puerto Rico, al tiempo que arrasó con las islas de Barbuda y San Martín.

Igualmente, la noche del pasado jueves, un terremoto de magnitud 8,2 en México dejó como saldo el fallecimiento de al menos 61 personas.

Particularmente, estos sucesos ocasionaron que un sector de la comunidad científica se replantee las causas que originan los desastres naturales, surgiendo como una hipótesis el cambio climático, pese a no contar aún con las pruebas suficientes para sustentar dicha conclusión.

Huracanes y el calentamiento global

Los huracanes funcionan con aire cálido y húmedo, por lo que los océanos son los que provocan su formación, a través de sus aguas templadas. La confluencia de los vientos y la humedad del mar producen fuertes presiones que generan los vientos huracanados.

En este sentido, dependiendo del territorio en donde se forme la tormenta, esta puede tener una variación en su nombre por lo que, si este fenómeno natural se forma en el Océano Atlántico u Océano Pacífico, se le considera como “huracán”.

Es por esto que los ciclones Irma, Jose y Katia son totalmente diferentes, a pesar de formarse en las zonas del Caribe y el Golfo de México, debido a que la temperatura del agua de estas zonas suele ser superior a los 26,5°C. Con base en esto, no es casualidad que la época de huracanes se produzca a finales de verano, por el aumento de las temperaturas de los mares.

Sin embargo, algunos científicos afirman que la cantidad de ciclones no aumentarán, pero si podrían intensificar su intensidad, como consecuencia del cambio climático.

Según las investigaciones realizadas sobre el tema, el calentamiento global origina un cambio en el clima, por lo que se produce más calor en esta zona. Esto podría tener incidencia en los fenómenos descritos, pese a que los estudios realizados no han ofrecido resultados concluyentes sobre esta hipótesis.

Andreas Friedrich, del Servicio Meteorológico alemán señala que "para poder decirlo, necesitaríamos datos verificables de un aumento de las tormentas en los últimos 30 años. Pero ese no es el caso”.

El huracán Irma ha sido el huracán de mayor magnitud en más de 20 años, con vientos máximos de 295 kilómetros por hora y con un diámetro de 750 kilómetros, causando mayores efectos que Katrina en el 2005.

Este fenómeno recorrió las Antillas Menores, Puerto Rico, Cuba y ahora amenaza las costas de Florida, en Estados Unidos.

Asimismo, Katia es un ciclón tropical que ha ascendido hasta categoría dos, con vientos de 120 kilómetros por hora. Este fenómeno está dejando secuelas graves en todo México, ocasionando dos muertos hasta los momentos.

¿Terremotos causados por el cambio geológico?

Por otra parte, los terremotos se producen por el movimiento de las placas tectónicas, es decir, de los dos grandes bloques que se forma la tierra. Cuando dos de estas estructuras chocan, producen una gran cantidad de energía que, al desprenderla, origina un terremoto.

Igualmente, la opinión de los científicos tampoco es muy firme. Algunos expertos acusan al calentamiento global de ser este el que origina estos desastres, a través de la presión por el aumento de la masa en el planeta, ya que se derriten los glaciares aumentando el nivel del mar.

Este jueves, se produjo un terremoto en México, con una magnitud de 8,2 dejando a 61 personas fallecidas. Según los últimos informes emitidos por las autoridades mexicanas, el terremoto tuvo repercusiones en la ciudad de Oaxaca, Chiapas y Tabasco.

Selección en Internet: Juana Calzado Jiménez

Las víctimas de los huracanes deberían ser una alerta para Trump sobre el cambio climático

CNN 8 de septiembre del 2017 EEUU

El 12 de diciembre, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, reunirá en París a todos los líderes mundiales que concluyeron el acuerdo climático COP21 hace dos años, cuando el mundo acordó por unanimidad que era necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y restringir el calentamiento global, si el propósito era que la vida humana sobreviviera en la Tierra.

Se espera que los líderes de prácticamente todos los países que firmaron este pacto regresen a París, excepto Donald Trump. Su ausencia es particularmente alarmante ya que Estados Unidos en este momento está en la mira de dos de los huracanes más despiadados de la historia, con otros dos más en camino, y se convierte este país en una de las víctimas más grandes e inmediatas del cambio climático. Y luego están los incendios forestales el Lejano Oeste, cuyo humo también se dirigió hacia el este, consumiendo más de 809 mil hectáreas y cientos de hogares

Trump debería repensar su enfoque del cambio climático e ir a la cumbre de diciembre, si no por otra cosa, para hacer grande de nuevo a Estados Unidos. Estados Unidos tiene un asiento de primera fila este verano para presenciar lo que una Tierra caliente promete para el futuro de la humanidad, y tristemente es sólo un leve anticipo. En marzo, Kerry Emanuel, eminente profesor de meteorología del Instituto Tecnológico de Massachusetts y codirector del Centro Lorenz, concluyó en un notable artículo para la Sociedad Meteorológica Estadounidense que "el cambio climático afecta potencialmente la frecuencia, intensidad y rutas de los ciclones tropicales".

Y como miembro del equipo de expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Emanuel firmó una declaración, el 1 de septiembre, en la que se observaba: "Los huracanes en un clima más cálido probablemente se intensificarán y es más probable que la frecuencia de huracanes de categoría 4 como Harvey se incrementará durante el siglo XXI". Y claro, una semana después, llegó Irma.

Si hubiera duda alguna sobre el impacto del cambio climático sobre la frecuencia e intensidad de lo que los científicos llaman generalmente ciclones (conocidos en Asia como tifones y en el Atlántico Norte y el golfo de México como huracanes), esta se resuelve fácilmente simplemente mirando en algunas de sus detalladas investigaciones, usando huracanes reales y modelos informáticos altamente complejos. Como señala Emanuel en su artículo, los datos parecen sugerir que "esperamos un aumento significativo en los extremos de la intensificación de las tormentas, incluyendo las que ocurren justo antes de tocar tierra".

Pero todavía hay más. En el caso de muchos huracanes, como Harvey, el daño principal es causado por el agua en lugar de los vientos brutales de Irma. Harvey, en el curso de sus repetidos pasos por el golfo de México, atrajo nuevas fuentes de agua de los cálidos mares del Golfo, vertiendo cada carga sobre el sureste de Texas y el suroeste de Luisiana.

Como señala la declaración de la OMM, "la atmósfera tropical suele contener más vapor de agua debido al calentamiento climático (aproximadamente un 7% más de vapor de agua por grado Celsius de aumento de temperatura en la superficie del mar)". Como la ciencia parece sugerir, un aumento de 10 grados en la temperatura del agua se podría esperar para agregar un 70% a lo que Harvey tenía a su disposición para impactar a Houston.

Este fenómeno de huracanes más intensos, acompañados de lluvias más poderosas y dañinas, no se limita a América del Norte. El mes pasado, el tifón Hato causó más de mil millones de dólares en daños, con graves inundaciones y una enorme cantidad de muertes.

Johnny Chan, quien también firmó la declaración de la OMM, es el director del Centro de Impacto Climático de Asia Pacífico Guy Carpenter, en la Escuela de Energía y Medio Ambiente de la City University de Hong Kong. Chan señaló que "el calentamiento global va a producir lluvias más intensas, simplemente porque se tiene más evaporación en la atmósfera, por lo que hay más humedad en ella. Con más humedad, las lluvias serán más pesadas".

Por lo tanto, no es de extrañar que los científicos climáticos que ayudaron a redactar el documento de la COP21 a finales del 2015, junto con diplomáticos y políticos de 175 países, estuvieran empeñados en hacer todo lo que estuviera a su alcance para limitar el calentamiento de la atmósfera terrestre y, por extensión, el de las aguas por las que pasan los huracanes.

El retiro por parte del presidente Trump de Estados Unidos del acuerdo de la COP21 fue un llamado de atención global, que sin duda se intensificará a medida que los vínculos entre el calentamiento global y las catástrofes de los huracanes Harvey e Irma se aclaren a todas las naciones y a una gran cantidad de localidades.

Sin embargo, los esfuerzos del gobierno de Trump, en particular de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), para socavar las conclusiones claras de los científicos atmosféricos que vigilan las emisiones de gases de efecto invernadero y cualquier investigación futura que pueda confirmar las conclusiones ya alcanzadas, son especialmente preocupantes. Tales esfuerzos podrían tener un efecto igualmente serio en nuestra capacidad de pronosticar y seguir los patrones de futuras tormentas.

Selección en Internet: Juana Calzado Jiménez

  • Colaborador de CNN y columnista de USA Today

Tragedia en Texas: mal tiempo, política tóxica

PROGRESO SEMANAL 6 de septiembre del 2017 EEUU

Max J. Castro*

El huracán Harvey llegó a Texas y luego vino de nuevo, trayendo La Gran Lluvia que ahogó a Houston, Beaumont, Port Arthur, y otras ciudades y otros estados a lo largo de su camino peculiar.

Pasarán semanas antes de que conozcamos el número total de muertos. El costo económico de reemplazar o arreglar tantas casas es enorme –mucho más de 100 mil millones de dólares–, pero peor es el dolor emocional para aquellos que perdieron seres queridos, hogares, autos, mascotas y recuerdos.

Todo esto ha sido bien informado, pero algo clave ha quedado fuera de las principales narrativas de los medios centradas en la pérdida, rescates heroicos y coraje desinteresado. Hay una gran parte que falta en la historia que los medios de comunicación cuentan sobre Harvey, una importante omisión que conduce a una imagen distorsionada.

Esa parte es el papel del modelo de Texas de capitalismo salvaje del Oeste –el modelo que por varias décadas los republicanos han estado promoviendo, demasiado frecuentemente con bastante éxito, para la nación.

Houston, para citar uno de los cientos de ejemplos, creció hasta convertirse en la cuarta ciudad más grande del país sin la molestia o el beneficio de las leyes de zonificación.

Ahora se saben los resultados. ¿Construir en un área que inevitablemente se inundará en algún momento? ¿Por qué no, si no hay regulación legal en contra, se obtendrá un buen beneficio y el propietario de la casa y las compañías de seguros cargan con las pérdidas?

¿Establecer fábricas que fabrican materiales peligrosos, explosivos e inflamables en medio de urbanizaciones residenciales, escuelas, hogares de ancianos y hospitales? No hay ninguna ley en contra de ello en Texas. El resultado es ahora evidente a medida que miles de residentes que viven cerca de instalaciones industriales peligrosas, ahora incendiadas y explotando, tuvieron que ser evacuados en medio de una inundación.

La lente a través de la cual los medios de comunicación ven todo esto es un desastre natural, pero no hizo falta un huracán para que una planta de fertilizantes en la ciudad de West Texas estallara repentinamente hace unos años, matando a muchas personas que por ausencia de regulaciones de zonificación vivían en áreas adyacentes. Esa advertencia cayó en oídos sordos entre los republicanos predominantemente conservadores que gobiernan el estado en el interés del capitalismo libre para todos.

Los medios, cansados de ser acusados por los republicanos del presidente para abajo por el hecho de fomentar la división y distorsionar la realidad simplemente por cubrirla, saltaron sobre una historia que presentaba a gente que se unía para ayudarse mutuamente con gran emoción y excelentes imágenes como bonificación.

No hay duda de que Harvey fue una fuerza de la naturaleza, o para algunos un acto de Dios. Pero lo que siguió no fue simplemente el resultado de un desastre natural. Fue posible en parte por la acción humana fundada sobre una cierta ideología y política. El sociólogo Joe Fagin capturó el espíritu de esa ideología y esa política en el título de su libro acerca de Houston, publicado hace más de veinte años: “Ciudad de libre empresa”.

Texas es muchas cosas, algunas de ellas maravillosas como la difunta gobernadora Ann Richards, quien le dijo a George W. Bush en un debate que él había nacido en tercera base y se creía que había bateado un triple. Igualmente Molly Ivins, una columnista popular progresista que formó su agudo ingenio sobre las grotescas payasadas y el desdén por el interés público que son endémicos en la legislatura estatal. Actualmente se elogia al estado con razón por el valor de los ciudadanos que se enfrentaron a las inundaciones para salvar la vida de extraños totales.

Sin embargo, políticamente, Texas es importante porque está más cerca que nadie de la utopía republicana de cero gobierno, regulación cero. La utopía es siempre irrealizable, pero proporciona un horizonte hacia el cual mirar y marchar.

El mundo sumergido de grandes franjas de Texas es hoy el paisaje que resultaría, a escala nacional y global, si los republicanos tuvieran éxito en la formulación de políticas sobre el tipo de fundamentalismo de libre empresa y el negativismo al cambio climático que es tan texano como el Álamo.

Pero Texas también está en el proceso de marchar hacia un panorama muy diferente, un panorama que es paralelo al movimiento en la nación. Texas y Estados Unidos están pasando a un estado de minoría-mayoría, lo cual debería desembocar en una mayoría demócrata y una nación más progresista.

Por lo tanto, la pregunta es si los republicanos y otros reaccionarios lograrán rehacer a Estados Unidos a la imagen de la Ciudad de la Libre Empresa (construida no en una colina sino en una llanura inundada) o los demócratas, los progresistas y las minorías se les adelantan y avanzan hacia una nación post-racial y post-capitalismo salvaje.

Selección en internet: Melvis Rojas Soris

  • Sociólogo, columnista y activista social

Irma causa estragos en Florida de costa a costa

AP 10 de septiembre del 2017 EEUU

Jennifer Kay y Freida Frisaro*

El huracán Irma azotó Florida de costa a costa con vientos de hasta 210 kilómetros por hora (130 millas por hora) el domingo, inundando casas y hundiendo botes, dejando a millones sin electricidad y derribando enormes grúas en construcciones sobre el horizonte de Miami.

La tormenta de 640 kilómetros (400 millas) de ancho tocó tierra por la mañana en unos Cayos de Florida mayormente despejados, para luego iniciar una lenta marcha hacia la costa oeste del estado, con sus severos vientos extendiéndose a Miami y West Palm Beach por el lado del Atlántico.

De acuerdo con los pronósticos, podría golpear la muy poblada zona de Tampa-St. Petersburg el lunes temprano, si bien mucho más debilitado.

Irma llegó a Florida como Categoría 4, pero para la noche se había debilitado a Categoría 2 con vientos de 177 kph (110 mph).

"Oren, oren por todos en Florida", pidió el gobernador Rick Scott en el programa "Fox News Sunday" mientras cerca de 116 mil personas en todo el estado aguardaban la tormenta en los albergues.

De momento no hay reportes confirmados de muertes en Florida, aparte de las 24 personas que perdieron la vida durante el destructivo paso de Irma por el Caribe.

Muchas calles quedaron inundadas en el centro de Miami y en otras ciudades.

En los bajos Cayos, donde una marejada de más de tres metros (10 pies) fue registrada, aparatos electrodomésticos y muebles podían verse flotando, y la portavoz del condado Monroe, Cammy Clark, dijo que las aguas del océano estaban llenas de peligros de navegación, incluyendo botes hundidos y navíos sueltos. Pero se desconoce el alcance total de la furia desatada por Irma.

Una mujer de Miami fue asistida por teléfono en un parto cuando las autoridades no pudieron llegar al lugar donde estaba a causa de los fuertes vientos y las inundaciones. Los bomberos la trasladaron tiempo después a un hospital.

Un aparente tornado generado por Irma destruyó seis casas rodantes en Palm Bay, a cientos de millas de distancia a lo largo la costa estatal en el Atlántico. Una inundación fue reportada en la carretera Interestatal 4, que cruza la zona central de Florida.

En el centro de Miami, dos de las dos decenas de grúas para construcción cayeron por el viento. No hubo lesionados.

Las autoridades impusieron toques de queda en Miami, Tampa, Fort Lauderdale y muchas zonas del resto del sur de Florida, y fueron reportadas varias detenciones de personas que no los respetaron.

La policía de Fort Lauderdale arrestó a nueve personas que, afirman, fueron captadas por las cámaras de televisión robando zapatillas deportivas y otros artículos en una tienda de deportes y una casa de empeño durante el huracán.

Al menos 3,3 millones de hogares y negocios de todo el estado se quedaron sin electricidad, y funcionarios de servicios públicos informaron que tomará varias semanas restaurar la electricidad a todos.

Si bien Irma barrió con la costa de Florida en el Golfo, los meteorólogos advirtieron que todo el estado -incluyendo la zona metropolitana de Miami de seis millones de habitantes- estaba en peligro ante el tamaño de la tormenta.

A cerca de siete millones de personas en el sureste del país se les pidió que abandonaran la zona, entre ellas 6,4 millones tan solo en Florida.

Aproximadamente 30 mil personas acataron las órdenes de dejar los Cayos mientras la tormenta se acercaba, pero una cantidad no revelada se rehusó a evacuar, en parte debido a que para muchos residentes acostumbrados a las tormentas, el quedarse a enfrentar el peligro es motivo de orgullo.

Selección en Internet: Juana Calzado Jiménez