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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-09-15

Desastres naturales con la firma de Trump

RESUMEN LATINOAMERICANO 18 de agosto del 2017 ARGENTINA

Hedelberto López Blanch*

Desastrosos terremotos en Japón, Haití, China, Chile, Indonesia, Pakistán; inundaciones en Bolivia, Colombia, Venezuela, Brasil, Guatemala, Australia, Vietnam, Bangladesh, Filipinas, Mali, Níger, Burkina Faso; enormes incendios en Rusia, Portugal, América del Sur, Asia; desproporcionadas nevadas en Estados Unidos, México, Europa, elevación del nivel del mar y la casi segura desaparición de islas y grandes extensiones de tierra, son algunas de las consecuencias del cambio climático.

Pero, a pesar de todas esas calamidades que cada vez se vuelven más desastrosas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró a su país del Acuerdo de París sobre cambio climático aprobado por 195 países en diciembre del 2015 y que tenía como fin ir reduciendo las emisiones de gases invernaderos a partir del 2020.

Todas las naciones reunidas del 30 de noviembre al 11 de diciembre de ese año en la capital francesa, creyeron haber roto la inanición y la desidia que durante los últimos 30 años han acelerado el calentamiento del globo terráqueo.

La llegada de Trump al poder rompió con ese furtivo deseo internacional y desde los jardines de la Casa Blanca, anunció hace unos días que "para cumplir mí solemne deber de proteger a Estados Unidos y a sus ciudadanos, mi país se retirará del acuerdo climático de París” y agregó que pedirá renegociar el tratado "en términos justos para Washington" como condición para retornar al mismo.

Como ya se conocían sus intenciones antes del anuncio oficial, 375 científicos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, incluyendo a 30 premios Nobel, en una carta publicada en el portal Climate Interactive denunciaron que “esa decisión traerá graves y largas consecuencias para el clima de nuestro planeta y el incumplimiento del Acuerdo empeorará claramente las perspectivas de calentamiento global”.

La verdadera razón de la medida, la aclaró el multimillonario presidente que tiene estrechas relaciones con compañías multinacionales, al decir que “abandonar el Acuerdo de París ayudará a las industrias de petróleo y carbón; no queremos que otros países se rían de nosotros. No lo harán. Fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburg, no a los de París".

Muchos investigadores y analistas aseguran que poderosas firmas relacionadas con los hidrocarburos y en especial las que están explotando y extrayendo petróleo y gas por la técnica del fracking ejercieron gran influencia sobre la Casa Blanca.

Se estima que este año, el gigante estadounidense producirá 9,5 millones de barriles diarios con la peligrosa técnica de fracking, proceso que según los expertos produce contaminación de la atmósfera, de las aguas subterráneas, emisiones de gases de efectos invernadero (metano), sismicidad inducida, daños acústicos e impactos al paisaje.

Parece que todos los riesgos son aceptables siempre y cuando el país pueda alcanzar la autosuficiencia energética y disminuir las importaciones de crudo.

La técnica del fracking consiste en extraer gas atrapado en el subsuelo para lo cual se fracturan las rocas de esquisto (pizarra), ubicadas entre 4 mil y 5 mil metros de profundidad y entre 1,5 y 3 kilómetros de longitud horizontal. Para que fluya el gas o petróleo, se inyecta agua a presión, así como varios productos químicos con altos riesgos de contaminación de los acuíferos.

Desde el 2005 cuando comenzó esa técnica a gran escala, cerca de un billón de litros de agua dulce se han utilizado; alrededor de 146 hectáreas de suelo degradadas; 100 millones de toneladas métricas de equivalente de CO2.

La Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres y el Centro de Investigación de la Epidemiología de los Desastres, denunciaron que nueve de cada diez catástrofes naturales están relacionados con el cambio climático.

El informe mostrado en la reunión sobre el cambio climático efectuada en Yokohama, Japón, señaló que muchas regiones del planeta experimentan con mayor frecuencia fenómenos de sequías, olas de calor, inundaciones, junto a profundos impactos sobre la salud humana, la extinción de especies, la degradación del hábitat y una menor productividad de las cosechas.

Cada año que pase, aumentarán los problemas sanitarios y enfermedades entre los humanos y el mundo animal, aparecerán nuevas bolsas de pobreza y la brecha de las desigualdades se ampliará en los países ricos, mientras que en las naciones pobres, las cuales no poseen capital para enfrentar esos problemas, la situación se volverá aún más caótica.

En la Cumbre de París se llegó al acuerdo de que naciones desarrolladas colaboraran con las más pobres a enfrentar el cambio climático. El expresidente Barack Obama, prometió entregar tres mil millones de dólares al Green Climate Fund, que ayuda a los países pobres a luchar contra el cambio climático y a adaptarse a éste. Obama transfirió 500 millones a esa Fundación mientras estuvo en la Casa Blanca.

En contraposición, Trump en su anuncio del primero de junio pasado eliminó por completo el financiamiento a los programas de la ONU encaminado a contrarrestar el cambio climático, y canceló las contribuciones prometidas al Green Climate Fund.

Naciones Unidas ha explicado que si se continúa con el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero, para el 2100 la temperatura media global aumentará entre 3,7 y 4,8 grados respecto a los niveles preindustriales. Con esas previsiones, se acelerarán la proliferación de fuertes desastres naturales, desde terremotos, ciclones, huracanes, tornados, inundaciones, sequías, derretimiento de glaciales, plagas infecciosas.

¿Comprenderá algún día el presidente estadounidense Donald Trump que el cambio climático, impulsado por el hombre, pone en riesgo de desaparición al planeta y a toda la humanidad? Todo indica que no lo intuirá.

  • Periodista cubano

Vínculos de Trump con el crimen organizado

RUSSIA TODAY 16 de agosto del 2017 RUSIA

Al ahora Presidente de EEUU le impidieron construir un casino hace 30 años en Australia por "conexiones con la mafia", la oferta era considerada "peligrosa"

Peter Morgan

En el 1987 la Policía australiana aconsejó al Estado de Nueva Gales del Sur impedir a Donald Trump la construcción de un casino en la ciudad de Sídney por los supuestos nexos del magnate con la mafia, según un informe publicado por el diario The Australian.

Trump, junto a la constructora estadounidense Kern, fue uno de los cuatro consorcios que competían por la licitación para construir y operar el primer casino de Sídney, en su distrito central de negocios. En ese entonces, el Gobierno local rechazó la oferta sin hacer pública la razón de su decisión, según la publicación.

No obstante, 30 años después Nueva Gales desclasificó documentos de su gabinete que señalan que el consorcio de Trump fue considerado "peligrosos" por la Policía.

"Atlantic City (ciudad de uno de los casinos de Trump en EEUU) sería un modelo dudoso para Sídney y, a nuestro juicio, las conexiones con la mafia de Trump deberían excluir al consorcio Kern/Trump", reza el documento policial.

A partir de estudios financieros se concluyó que el proyecto que proponían no era "viable" y que las estimaciones de ingresos que serían destinados para plasmarlo no tenían una base sólida y eran "exageradas". Finalmente, el proyecto no se concretó ese año y el casino no fue construido hasta el 1997.

El informe fue conocido por la Casa Blanca pero aún no se ha pronunciado al respecto.

No es el primer caso en que el ahora Presidente de EEUU es asociado con grupos criminales. Durante su campaña electoral en el 2016, el diario The Wall Street Journal informó sobre una supuesta relación del mandatario con el crimen organizado durante su carrera empresarial en el negocio de los casinos en la ciudad de Atlantic City, a comienzos de la década del 1980.

Se les acaba el tiempo a los pequeños negocios de la Pequeña Habana de Miami

NUEVOHERALD 17 de agosto del 2017 MIAMI

Abel Fernández*

El huracán Irma agrava la situación (N/R)

Los pequeños negocios que le han dado vida a la icónica Pequeña Habana de Miami —con su emblemática calle Ocho llena de cafecitos, restaurantes, tiendas de souvenir y habanos—están en peligro de desaparecer.

El aumento de las rentas y la creciente demanda por los bienes raíces en el área han puesto entre la espada y la pared a los propietarios de la zona. Algunos han tenido que cerrar, y sus vecinos temen la misma suerte.

“Esto es un negocio familiar en el que invertimos salud, sudor y mucho dinero. Nosotros hicimos en este local desde la plomería hasta las trampas de grasa”, dijo al Nuevo Herald Laura Espinosa, de origen colombiano, propietaria de LeKoke, un pequeño restaurante en la icónica calle Ocho y la avenida 12, apenas a unos pasos del Paseo de la Fama y el parque Máximo Gómez.

Espinosa y su esposo, Ronald Torres, están luchando por conservar su negocio en el centro comercial donde abrió hace cuatro años. Pero en el 2015 el inmueble cambió de dueño, y Espinosa y Torres aseguran que el nuevo propietario quiere que se marchen.

“Quiere convertir la Pequeña Habana en otro Brickell”, dijo Espinosa. Otro negocio del mismo edificio, una heladería, tuvo que cerrar, y su dueña “lo perdió todo”, dijo.

Sin embargo, el dueño del inmueble, Marcos Lapciuc, dijo al Nuevo Herald que compró el edificio en una corte de bancarrota y está invirtiendo 2 millones de dólares en renovar el centro comercial. Su proyecto de remodelación tiene como fin que el centro comercial “luzca como la Pequeña Habana”, aseguró.

“Ahora mismo parece un basurero”, dijo Lapciuc, quien asegura que en la zona hay “varios problemas ocultos”, entre ellos el crimen y las drogas.

Lapciuc asegura que es un defensor del vecindario y quiere mantenerlo con “el encanto de la Pequeña Habana, que son los pequeños negocios”.

“Queremos mantener ese patrimonio”, dijo Lapciuc, pero argumentó que LeKoke paga de alquiler unos 10,77 dólares por pie cuadrado, mientras que sus gastos por el inmueble, incluidos el seguro y los impuestos, son de unos 10 dólares por pie cuadrado. “Por lo tanto, la renta es de 77 centavos. Básicamente gratis”, dijo.

El precio promedio en Miami por ese tipo de locales es de unos 30 a 35 dólares por pie cuadrado, dijo Lapciuc. En otras áreas, como Brickell, el pie cuadrado se cotiza a unos 80 dólares, y en Miami Beach 200 dólares, dijo.

Además, el vecindario podría muy pronto quedar irreconocible si no se pone en práctica un plan de preservación urgente, aseguran los expertos.

La Pequeña Habana ha sido objeto de controversia por una propuesta del gobierno municipal a principios del 2015 para permitir la construcción de edificios más altos en una zona del vecindario. Vecinos y activistas se opusieron, argumentando que la urbanización desplazaría a los residentes más humildes y destruiría el patrimonio arquitectónico de comienzos del siglo XX. Más de 70 mil personas viven en el vecindario, el más poblado de Miami.

La Comisión Nacional de Preservación Histórica incluyó ese mismo año a la Pequeña Habana en su lista de tesoros nacionales y de comunidades más amenazadas de Estados Unidos, con el fin de proteger al vecindario del rápido desarrollo urbano que está transformando Miami.

La Comisión de Miami retiró la controversial propuesta en enero pasado y acordó que se guiará por un plan de preservación que están elaborando la Comisión Nacional de Preservación Histórica junto con la Comisión de Preservación de Dade y una firma asesora de urbanización y planificación llamada Plusurbia.

El plan deberá estar listo para finales de año, con suerte antes de las elecciones de noviembre, según Christine Rupp, de la Comisión de Preservación de Dade.

Pero para ese entonces ya podría ser muy tarde para algunos negocios, como LeKoKe.

Según Espinosa, desde que el edificio cambió de dueño, la familia ha vivido “un suplicio”.

Espinosa alega que el nuevo dueño “ha dejado deteriorar el shopping y el parqueo estaba lleno de maleza. En el 2015 arreglaron el techo y para eso no nos avisaron y nos dejaron a la intemperie por varios días. Una vez que teníamos un evento, nos cortaron el agua”. Esos inconvenientes le han generado cuantiosas pérdidas, dijo.

LeKoke y West Brickell Properties están en pleno litigio en el tribunal de Miami-Dade. Espinosa y su esposo quieren renovar el contrato de arrendamiento, que vencía en enero del 2017, pero hasta la fecha no lo han conseguido.

En mayo, la cuenta en el Ocean Bank donde depositaban los pagos del arrendamiento fue bloqueada, según Espinosa.

La abogada Barbara Cass, quien representa a LeKoke, dijo al Nuevo Herald que después de meses de litigio, finalmente los dueños del restaurante han podido comenzar a depositar sus pagos del alquiler del local en el tribunal. “Al menos eso les permitirá continuar en el local”, dijo Cass.

“Es una situación desafortunada”, dijo Cass. “Están sacando a todas estas personas de aquí y tratando de cambiar la Pequeña Habana”.

Lapciuc asegura que está dispuesto a trabajar con los dueños de LeKoke para llegar a un acuerdo y que planea poner otros restaurantes en el centro comercial, pero que hasta ahora los inquilinos de LeKoKe han sido “intransigentes”.

Christine Rupp, de la Comisión de Preservación de Dade, dijo que la realidad es que a medida que el valor de la propiedad aumenta en Miami, los propietarios de inmuebles aumentan los alquileres y muchas veces los pequeños negocios no pueden pagar los nuevos precios y se ven obligados a ceder el lugar a cadenas nacionales.

“La razón por la que la calle Ocho es la calle Ocho es por esos pequeños negocios”, dijo Rupp. “Nadie quiere otro Pizza Hunt en la Pequeña Habana”.

Mientras tanto, el futuro de LeKoke y otros negocios similares permanece incierto. Tampoco se sabe cómo va a lucir la Pequeña Habana en el futuro porque no se han creado las normas de diseño ni se han escrito ordenanzas al respecto.

Cuando un vecindario es designado como histórico, se crean directrices para su desarrollo y preservación, explicó Rupp. Si un área no está designada, lo que cuentan son las normas municipales.

El plan que se está trabajando “es simplemente una recomendación”, dijo Rupp. “Pero si la Ciudad está interesada en preservar la viabilidad y proteger el vecindario del aburguesamiento, deberían revisarlo”.

“Esperamos que sea una hoja de ruta para el futuro de la Pequeña Habana”, añadió.

  • Periodista del Nuevo Herald

¿Neoliberalismo? No, esclavitud demencial

PLANETA EN PELIGRO 5 de septiembre del 2017 VENEZUELA

Javier Del Valle Monagas Maita*

Están muy, pero muchísimamente equivocados, los que piensan que ese bodrio llamado neoliberalismo es un juego económico para que el capitalismo se fortalezca y asuma las riendas del poder mundial. Craso error y craso cálculo de la maldad de lo que pretende en realidad el sionismo a nivel global.

Todo lo que invierten hoy los Sion imperialistas en terrorismo, invasiones, desarrollo de nuevas armas, técnicas de control mental, adormecimiento y destrucción del criticismo humano, va a los más nefasto e inimaginable que la mente del hombre y mujer de hoy y ayer se imaginan.

Lo que se busca en realidad es imponer una dictadura peor que lo que pretendían Hitler y sus vasallos serviles, sanguinarios con complejos de superioridad.

Tras cada privatización de empresas, concentraciones y dispersiones de fuentes de riquezas, minerales, acuíferas, energéticas y de tierras fértiles, que se dan en el mundo hoy, va el empoderamiento de una mínima minoría que se reduce al menos del 0,000001 % de la población de avaros sin escrúpulos.

De todo lo existente, invenciones, desarrollos y tecnologías necesarias para la vida en el planeta, para convertirse en amos y señores de hasta el destino individual de cada uno de los seres vivientes: hombres, mujeres, animales, plantas, etc.

No es una exageración, ni una pesadilla despertó. Es una realidad naciente. ¿Recuerdan la pesadilla del agua en Bolivia antes de la llegada de Evo Morales, o la vivida hoy en España con las aguas de lluvia o la energía solar, donde disponer de esas fuentes representa un delito penado?

O Por ejemplo, en la privatización del sistema eléctrico en Brasil con el dictador Temer, lo que se busca es someter al pueblo a los intereses avaros de quienes compren algo tan valioso, a precio de gallina flaca, para luego tazar su uso al precio que logre ahogar a ese pueblo.

Para luego someterlo a los desmanes y precarización que les permita disponer del destino de cada uno de esos seres. Hasta hacerlos unos simples esclavos que tendrán que poner a disposición de sus dueños, todo lo que tengan, incluyendo salud, fuerzas físicas y capacidades de producir.

Lo mismo sucedería con los que logren controlar el agua (que podrían ser los mismos que controlen la energía eléctrica y otras fuentes necesarias de vida).

¿Se han dado cuenta que los gigantescos nacientes acuíferos de Argentina, Paraguay, Chile, Brasil, están siendo adquiridos por capitales judíos.- sionistas, expulsando a la fuerza y con sangre a los aborígenes de esas zonas?

Esas privatizaciones, no pretenden disminuir el tamaño de los estados, como ingenuamente sostienen algunos incautos o seudo genios de derecha o izquierda de cafetín. No, lo que se va a hacer -si se lo permitimos- es destruir los estados, las nacionalidades, las culturas, los folklores, las fronteras, las expresiones populares de identidad. Es imponer un supra estado mundial, con un solo gobierno dictatorial que convierta a las personas y todo lo existente en mercancías, que limite el nivel de población, de producción y de consumo. Según sus intereses egoístas y criminales ¿Creen Uds. que el Club Bildelberg, es un chiste o una broma de mal gusto? ¿Piensan que lo de la imposición del Bitcoin, es una casualidad? No. Es parte de un plan macabro y criminal.

Tal como los dueños de fundos en el pasado, imponían sus monedas a los esclavos para que pagaran sus mercancías en sus almacenes a los precios que ellos imponían, el Bitcoin, y la producción controlada de alimentos, bienes y servicios vienen a ser una necesidad a imponer por los degenerados pretendidos dueños del mundo.

La guerra a muerte, que se desarrolla hoy en contra de Siria, Venezuela, Corea del Norte, implica la necesidad de los asesinos neo imperialistas post capitalistas, derivados en esclavistas criminales organizados, para quebrar toda la resistencia que se encuentren.

No en vano, se califican de dictaduras, de represores y de criminales, a los gobiernos que actúan contrariamente de forma humanista y a favor de sus pueblos. Por esa razón destrozaron Libia y la convirtieron en el cementerio de concreto y humano que es hoy. Por eso atacan Yemen, por eso atacan Irán, por eso atacan a Cuba.

Por eso defienden a Temer, Macri, a PP Kuczinski, Santos, Uribe, a Peña Nieto, a Pinochet, a Bachelet, a Rajoy, Merkel, Bush, Obama, Trump, etc. a todos esos carroñeros presidentes que detrás de una máscara de libertad y democracia, oprimen y empobrecen a sus pueblos.

De todo lo anterior, se desprende la obligatoriedad de triunfo de la batalla en Venezuela y Siria. No es una alternativa fallar. No, es la única salida: Vencer. Y para eso se impone, la obligatoria, -repito-, obligatoria participación abierta y activa de China y Rusia, Irán, más allá de sus intereses particulares. Pero quienes debemos aportar más en esta épica epopeya, somos los pueblos humildes, los de a pie, pues somos los más perjudicados y pretendidos a ser dominados. Somos el objetivo central, el flanco a conquistar.

Por tal razón, es que debemos implementar medios y normas escritas, métodos y formas para romper las cadenas de subyugación del enemigo colonizador. La televisión y su programación perversa, el cine, la radio, la prensa escrita, los videos juegos, las redes sociales.

Todo lo que tenga con ver con expresión y difusión de las garras de sometimientos sicológicos, físicos que convierten a los pueblos en sus propios enemigos y en defensores de sus verdugos. O lo hacemos, o lo hacemos. No nos que alternativa.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Abogado venezolano.

Los desafíos de las Farc

REBELIÓN 8 de septiembre del 2017 ESPAÑA

El paso de la lucha armada a la lucha política (electoral y de ideas) coloca al Partido más grande en militancia que nació en la historia de Colombia ante una serie de peligros y desafíos que pondrán a prueba su unidad, cohesión y madurez, forjadas en más de medio siglo de rebelión armada y lucha clandestina

Hugo Moldiz*

Nacer a la vida política con cerca de 16 mil activos militantes forjados en la lucha armada y clandestina, es un hecho poco usual en la historia política latinoamericana, y no ha ocurrido nunca en Colombia. Por lo tanto, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) irrumpe con vientos a su favor, aunque también con desafíos y peligros que pondrán a prueba su cohesión interna.

Y es que la fundación de las Farc el 1 de septiembre del 2017 en la plaza Simón Bolívar de Bogotá, donde se congregaron un poco más de 100 mil personas, marca un hito en la política colombiana de las últimas décadas.

El hecho confirma el resultado de un estudio de opinión realizado por la transnacional Gallup en la última semana de agosto -pocos días antes de inaugurarse el Congreso fundacional del Partido de las ahora desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (Farc-EP)-, que da cuenta de que el nuevo partido de izquierda estaba naciendo con el 12% de apoyo ciudadano, frente a la barrera del 10% que no era superada por ninguno de los partidos de derecha e izquierda colombianos vigentes.

Hay que apuntar que el empleo de la palabra “Común” no es improvisado. Hace referencia a la organización e insurrección de los desposeídos contra la corona española en el 1781, en el Norte de Santander, Colombia, en rechazo a las injusticias cometidas.

El dato del estudio de opinión no es un accidente. De hecho, el 47% de los encuestados considera que la situación del país ha mejorado con la firma de los Acuerdos de paz entre el Gobierno y el grupo guerrillero más antiguo y numeroso de Colombia.

Aunque no supera la barrera del 50%, este dato es algo que traduce un ambiente favorable para la lucha política de las Farc respecto a la imagen negativa que se tenía poco antes e incluso después de anunciado el cese definitivo de las acciones armadas.

Pero lejos de la visualización de un camino relativamente “fácil” para la lucha político-legal del nuevo partido colombiano, que tomó a la rosa como su símbolo, lo que más bien se vislumbra es la configuración de un escenario complejo y por qué no decir, apelando a un lenguaje militar, bastante minado en el corto y mediano plazos.

Un primer desafío de las Farc –que ha elegido a su dirección de 111 integrantes mediante voto secreto, algo pocas veces visto en los partidos- será garantizar, por encima de todo, la unidad y cohesión internas.

Decirlo es sencillo, pero sus dirigentes y ahora militantes pondrán a prueba cómo transitan de la madurez adquirida en más de medio siglo de vida como institución militar a la madurez política que se necesita para jugar dentro de las reglas de la superestructura jurídico-política construida por el Estado colombiano.

Decir que la guerra es la continuación de la política por otros medios y que ahora la política será la continuación de la guerra por métodos distintos –de las armas a las urnas-, no reduce el reconocimiento de que ambos campos –guerra militar y guerra política- están sometidos a leyes objetivas, y la ignorancia en su manejo y transformación conduce a una muerte segura.

Las Farc no solo tendrá que contar con dispositivos que le aseguren la continuidad de la articulación y la disciplina de sus combatientes armados devenidos militantes políticos, sino que está obligada a encontrar las formas más aconsejables para “fundir” en un solo “sentido común” a los exguerrilleros, los integrantes de las milicias bolivarianas y a los miembros del Partido Comunista Clandestino.

Los abrazos y besos fraternales durante el Congreso fundacional eran previsibles, pues venían de no conocerse por el trabajo compartimentado, pero la relación del día a día en condiciones de lucha no armada se modificará sustancialmente, ojalá para bien.

Y garantizar la unidad como condición de las próximas victorias, como siempre aconsejó Fidel Castro, le impone a la dirección nacional y a todos los militantes de las Farc el cuidado de no tropezar con las múltiples trampas que el orden social capitalista les sembrará todos los días, a través de sus operadores políticos, mediáticos y militares.

El Estado colombiano durante décadas ha desplegado mecanismos de todo tipo –políticos, ideológicos y militares- para imponer una lógica conservadora en la sociedad, complaciente con la violencia y disciplinaria de amplias capas urbanas, y evitar el surgimiento de una alternativa distinta al orden vigente. La amenaza de dividir al nuevo partido será una constante.

No es una casualidad que el Estado y el Gobierno colombianos incumplan de manera sistemática con los Acuerdos de paz firmados en septiembre del 2016 en La Habana y posteriormente, después del resultado de un plebiscito que obligó a incorporar algunos ajustes, en noviembre del mismo año.

Ese hecho no es un descuido administrativo, tiene una intencionalidad política: sembrar tensiones internas, escepticismo y desesperación.

En realidad, la disputa entre conducir la aplicación de los Acuerdos de paz hacia un desenlace a lo guatemalteco o lo salvadoreño está a la orden del día.

La experiencia de Guatemala, donde en el 1996 se puso fin a más de 36 años de conflicto armado, pero donde la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (Urng) se dividió en varios partidos y nunca más tuvo la posibilidad de disputar el poder, es la que la derecha y las clases dominantes colombianas esperan que suceda. Trabajarán para ello.

Radicalmente distinto es lo que pasó en El Salvador, donde el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) firmó los Acuerdos de paz en el 1992, mantuvo la unidad, ganó varias alcaldías a través del voto popular y está al mando del Gobierno desde el 2010 (primero con Funes y desde el 2014 con Salvador Sánchez Cerén).

Entonces ahí nace otro desafío: no dejarse provocar por el incumplimiento de los Acuerdos de paz y apelar a las tácticas más inteligentes para que la comunidad nacional e internacional presione sobre el Estado colombiano para no dejar escapar esta oportunidad valiosa de construir una paz estable y duradera que le interesa a la mayoría de los colombianos y las colombianas.

Un tercer desafío para las Farc, no menos importante, es convertirse en el factor de unidad de los partidos de izquierda y progresistas colombianos, de los movimientos sociales, ciudadanos y ciudadanos patriotas y honestos, de los intelectuales y artistas; es decir, del Común (de la gente) como Iván Márquez y Ricardo fundamentaron la nueva identidad política en la conferencia de prensa donde se dio a conocer algunos de los resultados centrales del Congreso partidario.

Esta coalición democrática de amplia convergencia –como sostuvo Márquez- es fundamental para impulsar un gobierno de transición para la reconciliación nacional en el 2018, como rezaba el lema del Congreso de días pasados.

Será con desprendimiento y firmeza al mismo tiempo que las Farc podrán avanzar para persuadir a los cerca de 8 candidatos de la izquierda a no perder esta oportunidad histórica.

Si la unidad no se da, que no sea por responsabilidad del Partido que quiere una nueva Colombia, sino por la mezquindad de otros que no rompen con las prácticas perversas y rechazadas de la política.

  • Abogado boliviano, Máster en Relaciones Internacionales