Saltar a: navegación, buscar

Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2018-02-16

¿Regreso a la Doctrina Monroe?

REBELIÓN 6 de febrero del 2018 ESPAÑA

Lenin Bandres*

La actual visita del Secretario de Estado de los Estados Unidos por algunos países de América Latina es digna de una especial atención y de un detenido análisis, no solo por los objetivos e intereses que esta visita busca concretar, sino también por el contexto actual en el cual se encuentra la región latinoamericana a nivel político, económico y social.

La visita de Tillerson, la cual comenzó en México y que se extiende por Argentina Perú y Colombia, fue precedida de un discurso en la Universidad de Texas, en el cual resalta lo que podría entenderse como la política exterior de la administración de Trump hacia América Latina. A saber, un retorno a la sempiterna y conservadora doctrina Monroe, o lo que es lo mismo, una vuelta a la postura paternalista y colonialista que ha caracterizado por casi dos siglos la política exterior estadounidense hacia América Latina.

Dicha postura fue evocada por Tillerson cuando en un sintomático acto de posesividad, advirtió sobre la amenaza que representa para “nuestros valores democráticos” la presencia comercial de China y de Rusia en la región, afirmando: Latin America does not need new imperial powers that seek only to benefit their own people. China’s state-led model of development is reminiscent of the past. It doesn’t have to be this hemisphere’s future (…) Russia’s growing presence in the region is alarming as well, as it continues to sell arms and military equipment to unfriendly regimes who do not share or respect democratic values (América Latina no necesita nuevos poderes imperiales que solo buscan sacar provecho para su propia gente). El modelo de desarrollo de China es una reminiscencia del pasado y no tiene que ser el futuro de este hemisferio (...) La creciente presencia de Rusia en la región también es alarmante, ya que continúa vendiendo armas y equipos militares a regímenes hostiles que no comparten ni respetan los valores democráticos).

Tal postura fue además confirmada en la sesión de preguntas y respuesta en donde el Secretario de Estado afirmó explícitamente I think it’s as relevant today as it was the day it was written (creo que es tan pertinente hoy como lo fue el día en que fue redactada), refiriéndose a la Doctrina Monroe.

Lo primero que llama la atención de las cínicas declaraciones del Secretario de Estado es que su mención a la Doctrina Monroe se realiza en defensa de una hipotética comunidad de valores existentes entre los países de nuestro hemisferio, la cual se resumiría en la tríada seguridad, libertad y prosperidad. Estos principios liberales serían vehiculados a través de la institucionalidad de la libertad democrática y de la ya globalizada libertad de mercado, cuyo custodio y defensor universal serían los propios Estados Unidos. Por otro lado, en la otra orilla moral se encontrarían países como China y Rusia, cuyas visiones, por el contrario, serían “imperialistas”, “proteccionistas” y “no democráticas”.

La hipocresía del discurso maniqueo de Tillerson contrasta con las propias acciones que el gobierno de EEUU ha empleado actualmente en contra de los países de América Latina en materia de migración, de seguridad y de comercio interregional.

¿Será necesario recordarle al jefe de la diplomacia estadounidense la infame política migratoria que ha impulsado la administración Trump, la cual incluye la construcción y el financiamiento de un muro en la frontera con México, la supresión de los permisos de residencia a los inmigrantes de origen latino, las expulsiones de menores centroamericanos, la contratación de 10 mil agentes policiales antimigratorios y la presión financiera en contra de las llamadas “ciudades santuarios”? ¿Habrá que volver sobre la amenaza lanzada por Trump en agosto del 2017 de una “posible solución militar” a la crisis venezolana, la cual no solo tendría consecuencias nefastas para ese país, sino también para toda la región suramericana? A propósito de la venta de armas de Rusia a países de América Latina, ¿Será necesario recordar el lucrativo y creciente negocio de provisión de armas, de equipos militares y de entrenamiento militar que EEUU ha desplegado en la región centroamericana, en Colombia y en México, bajo el pretexto de llevar a cabo una supuesta lucha contra el narcotráfico? En fin ¿acaso habrá que recordar que la doctrina Monroe tuvo como correlato las múltiples y continuas intervenciones militares de los EEUU en México, Centroamérica y el Caribe a partir de la segunda mitad del siglo XIX y a través de toda Suramérica durante el siglo XX?

La retórica moralista del jefe de la diplomacia estadounidense contrasta grotescamente con las acciones que su propia administración ha llevado a cabo en contra de la población hispana residente en los Estados Unidos y en contra de gobiernos de la región como el de México, Venezuela, El Salvador y Cuba. No obstante y más allá de lo obsoleto e inadecuado que parezca la narrativa restauradora de la doctrina Monroe, lo que parece aun más alarmante es la evidente incapacidad de los gobiernos latinoamericanos de poder consolidar un espacio de diálogo y de entendimiento común capaz de brindar respuestas conjuntas a los múltiples desafíos que enfrenta la región. Pues a pesar de la existencia de diversos foros y mecanismos de integración regionales y subregionales, la mayoría de estos han sido incapaces de responder de manera sólida y continua a las prioridades políticas, económicas y sociales de América Latina.

En el año 2017, la impotencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) para conseguir una salida a la crisis política venezolana, así como su indiferencia frente a la crisis política brasileña, fue una fiel muestra del impasse institucional y de la falta de credibilidad que atraviesa este mecanismo de integración hemisférica.

Por su parte, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), siendo el espacio natural para responder a los múltiples desafíos políticos regionales sin la agobiante intervención de los EEUU, tampoco se encuentra en condiciones de responder a las urgencias de América Latina, desde que un grupo de países (el Grupo de Lima, integrado por una docena de países latinoamericanos más Estados Unidos y Canadá) zanjó las tensiones existentes entre los países miembros del foro, a través de la instrumentalización ideológica de la crisis política venezolana.

Por su lado, la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), la cual se encuentra desde hace un año sin dirección ejecutiva, también se muestra dramáticamente inoperante para dar respuesta a los múltiples desafíos que afectan la región suramericana, debido por un lado a la desconfianza recíproca existente entre sus miembros, y por otro lado a la ausencia de mecanismos flexibles de toma de decisiones que le permita trascender institucionalmente las diferencias internas.

Finalmente, ningún mecanismo de integración económica subregional, desde el SICA hasta el Mercosur ha logrado consolidar la integración económica-comercial de sus miembros. En algunos casos ni siquiera se ha logrado conformar una unión aduanera entre los países participantes y la dinámica comercial ha contribuido muy parcialmente a incrementar el flujo de intercambio intrarregional, siendo que actualmente la mayor parte del comercio de América Latina se realiza extrazona

Frente a este panorama de lamentable frustración en materia de integración, los EEUU muy oportunistamente aprovechan la ocasión para profundizar aún más la fractura regional, a través de la atomización ideológica y de la penetración agresiva y unilateral de mercados. En este contexto, la VIII Cumbre de las Américas que tendrá lugar en Lima, el próximo 13 y 14 de abril, no tendrá otro objetivo que el de avanzar hacia la consolidación de una agenda hemisférica en la que la preeminencia diplomática y comercial de los EEUU -bajo las premisas del “America first” de la administración Trump- termine por imponerse como única e ineluctable alternativa vis-à-vis de la inoperancia de los diversos mecanismos de integración regional de América Latina. Tal escenario no solo representaría un franco y trágico retroceso en el proceso de integración latinoamericano, sino también un signo de debilidad y de subordinación política en un contexto de reconfiguración global de las principales potencias mundiales y de sus zonas geográficas de influencia.

El mejor escenario para América Latina frente a esta realidad emergente, sería el de una participación con voz y representación propia ante los principales foros y organismos de gobernanza mundial. Para ello es necesaria la construcción de un consenso a partir de un mínimo denominador común que permita trascender las diferencias internas que hoy horadan la cohesión regional. Ante esta trágica realidad sería preciso interrogarse ¿Será la rehabilitación de la doctrina Monroe por parte de la política exterior de los EEUU, una ocasión propicia para suscitar la creación de un frente común ante los peligros que esta política representa?

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Filósofo, diplomático venezolano

Un conflicto que era evitable

(Fragmentos)

POR ESTO! 6 de febrero del 2018 MÉXICO

Manuel E. Yepe*

Cuba produce, consume y exporta sustanciales cantidades de puros habanos y ron, productos que disfrutan de mucho prestigio y demanda en el mercado internacional.

Cuando los habitantes de las islas que componen el archipiélago cubano consiguieron tras cruenta lucha de liberación adueñarse de las riendas de su destino, sus humildes y explotados agricultores y obreros habían logrado desarrollar con sudor y lágrimas por la extenuante explotación capitalista, técnicas de cultivo, procedimientos artesanales y técnicas manufactureras que, aprovechando condiciones climáticas y agrícolas específicas de las diversas áreas del archipiélago cubano, habían situado a Cuba a la cabeza del mundo en estas producciones de las que hoy se enorgullece.

La independencia de Cuba se tuvo que lograr en la década de los años 50 del pasado siglo por medio de la lucha armada librada por una vanguardia rebelde al costo de miles de muertes, porque le habían sido siempre vedados los caminos democráticos.

Pero cuando la revolución popular obtuvo la victoria y el pueblo se hizo dueño de los destinos del país, el nuevo gobierno se vio obligado a limitar el alcance de sus objetivos de bienestar social por la necesidad de defenderse de la acción contrarrevolucionaria de la oligarquía, ya desplazada del gobierno pero respaldada por la superpotencia estadounidense que desde la proclamación de la independencia de Cuba del poder colonial español ejerció el papel hegemónico que antes tenía España.

No todas las grandes compañías que fueron nacionalizadas por la Revolución reaccionaron de la misma manera. Prácticamente la totalidad de las empresas extranjeras no estadounidense, aceptaron la vía de la negociación y resolvieron de manera sensata el asunto, sin mayor conflicto. Varias de ellas, al paso de los años han vuelto a tener inversiones en Cuba, incluso a niveles muy superiores.

Por más de sesenta años, a las compañías estadounidenses nacionalizadas en Cuba no les fue permitido por las leyes del bloqueo (eufemísticamente llamado “embargo”) sentarse a discutir normalmente temas de compensación. Todo debía hacerse de manera organizada y las afectaciones inevitables debían tratarse de manera cuidadosa para minimizar los efectos violentos, aspirando siempre a la comprensión y tolerancia.

En el caso de Bacardí, los antiguos propietarios de la firma optaron por hacer una guerra jurídica contra Cuba y poco después del triunfo de la Revolución acreditaron la compañía Bacardí en Bermudas y libraron una confrontación legal en la Corte internacional de La Haya por la posesión de la firma. Lograron mantener el derecho al nombre Bacardí y al murciélago como su símbolo, aunque les fue denegado el derecho de identificar a la firma como cubana o acreditar el origen del ron en La Habana.

En el 1999, gracias a sus vínculos políticos y al bloqueo, Bacardí logró que el Congreso estadounidense aprobara una disposición que le permitió apoderarse de la marca Havana Club en el territorio de Estados Unidos. La Organización Mundial del Comercio condenó la acción pero le permitió a Bacardí comercializar en el interior de Estados Unido un falso ron Havana Club fabricado en Puerto Rico.

Mediante extraños manejos jurídicos, Bacardí supuestamente adquirió de un industrial nombrado José Arechabala, la propiedad de una pequeña fábrica de un ron llamado Havana Club, que había sido de su propiedad desde el 1934 hasta su nacionalización en el 1960. En verdad esos derechos eran inexistentes dado que pertenecían al Estado cubano.

Pese al bloqueo, Cuba renovó regularmente la marca Havana Club en la Oficina de Patentes de EEUU desde el 1976, se lo adjudicó al ron que antes se nombró Bacardí y ha continuado produciéndolo con total respaldo legal internacional. Obviamente, a causa del bloqueo estadounidense, la firma Havana Club pudo ser registrada en todos los países del mundo excepto en Estados Unidos.

Desde el 1994, la producción del Havana Club y su distribución mundial, exceptuando Estados Unidos, se ha venido haciendo por una empresa conjunta de la francesa Pernod Ricard y la cubana Ron Cuba, en aras de burlar el intenso acoso del bloqueo contra la Isla.

En poco tiempo, el Ron Havana Club ha captado la preferencia de los tomadores de ron de todo el mundo que, por motivos de calidad, dejaron de consumir Bacardí (fabricado en Puerto Rico) ya que los degustadores estadounidenses del mejor ron del mundo no se conforman con la falsificación que es hoy Bacardí.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Periodista cubano especializado en política internacional

De los "muros" de Clinton/Baby Bush/Videgaray al "muro israelí" de Trump: neo-monroísmo amurallado

POR ESTO! 9 de febrero del 2018 MÉXICO

Alfredo Jalife-Rahme*

Son momentos delicados y de ajustes en la política doméstica de EEUU cuando convergen cuatro eventos disruptivos:1- El explosivo “Memorándum Nunes” que coloca en la picota a todo su sistema judicial, así como al FBI y a la legendaria perfidia de los Clinton, con el apoyo de Obama y George Soros; 2- El despido de Janet Yellen de la gubernatura de la Reserva Federal y su sustitución por Jerome Powell, abogado de Princeton quien no es economista —se ignora si eso es bueno o malo, a como están las cosas— y que fue recibido con un sonoro desplome de la bolsa de Wall Street con repercusiones globales; 3- La fatídica negociación en el Congreso para impedir el cierre financiero del gobierno, en donde se juega la construcción del “muro Trump” a cambio del permiso a los dreamers, entre los cuales el 80% de los 800,000 es de origen mexicano; y 4- Retumban de nuevo los tambores de guerra trumpianos que busca su primer bautizo contra NorCorea mediante un ataque preventivo y bendito como “nariz sangrienta”.

Gran parte de la flagrante desinformación en México sobre el “muro Trump”, en el que han participado en forma mendaz dos expresidentes panistas Fox —que ya se pasó al PRI— y el itamita Felipe Calderón —que espera el momento preciso para apoyar a Meade— quienes ocultan que existen ya dos muros, uno iniciado por Clinton y otro avanzado por Baby Bush y que en su totalidad han cerrado la tercera parte de la transfrontera.

Faltaría agregar el “muro Videgaray” proyectado por EEUU en la frontera de Chiapas con Guatemala y cuyo costo, hasta ahora, será cubierto por el gobierno trumpiano.

Es lamentable que dos expresidentes supuestamente “mexicanos” no estén enterados que ante sus narices Clinton y Baby Bush hayan construido la tercera parte del ignominioso muro y que solamente se enfoquen a la otra tercera parte del “muro Trump” que será construido por empresas de Israel.

The New York Times acaba de publicar una ilustrativa infografía que sería conveniente leyesen los dos expresidentes panistas y hoy “neo-priístas”, pero más que nada, el ignaro Congreso que ha llegado hasta el oprobio de disfrazarse en los recintos con las camisetas de la derrotada candidata Hillary Clinton.

Según NYT, el gobierno ha construido “700 millas (Nota:1,126.54 kms) del muro desde el 2006, la mayor parte en terrenos federales y donde no existe una barrera natural”: específicamente desde San Diego hasta un poco más allá de El Paso, es decir, cierra las transfronteras de California, Arizona y Nuevo México.

El muro faltante proviene primordialmente de Texas, aunque ya existe una pequeña parte del muro desde Brownsville hasta un poco más allá de McAllen.

Trump ya elevó la puja de su muro al pasar de US $18 mil millones a $25 mil millones que solicitó al Congreso y que incluye, por encima de la infraestructura, extras para su tecnología y su personal, siempre y cuando se convenga un acuerdo sobre los dreamers a cambio de no cerrar los gastos del gobierno.

El portal Breitbart, ya sin el ideólogo defenestrado del trumpismo, Steve Bannon, da mucho vuelo a la frase del presidente Trump, quien anhela “un verdadero muro, no un pequeño muro” en la transfrontera con México: proferida ante agentes del Border Patrol National Targeting Center, en Virginia, donde concurrió la secretaria de Seguridad del Hogar, Kirstjen Nielsen (KN).

KN reafirmó que gran parte del dinero para construir el muro será usado para un mayor número de agentes y una óptima tecnología.

Lo inédito del “gran muro” israelí de Trump, a diferencia de la anterior tercera parte construida por Clinton y Baby Bush, es que va acompasado de una nueva modalidad de la Doctrina Monroe: ideología del “excepcionalismo” del “pueblo elegido” en el 1823 por el presidente homónimo cuyo objetivo geopolítico era expulsar a los europeos del continente.

Por cierto, 195 años más tarde, EEUU se repliega a sus orígenes de los Padres Fundadores con su “neo-monroísmo amurallado” que intenta sacar a Rusia y China del continente “americano (sic)”, basado sobre todo en las fake news que tanto critica, de un fantasioso intervencionismo ruso por doquier, incluyendo al “México neoliberal itamita”.

El repliegue histórico emprendido por Trump de 398 años, desde los peregrinos del May Flower del 1620, insta a una migración de noruegos en lugar de mexicanos.

¿Se saldrán de su país 5 millones de noruegos, debido a la fabricada amenaza rusa, para instalarse como nuevos colonos en EEUU?

Se ha intensificado la “guerra demográfica” del supremacismo blanco de los WASP en contra de los mexicanos, donde cunde el temor de la presencia de alrededor de 50 millones de mexicanos (sumados de los 11 millones de ilegales y del 80% de 800 mil dreamers).

Cada día se asienta más mi hipótesis de la “palestinización de los mexicanos” en EEUU.

El “neo-monroísmo amurallado” de Trump fue confirmado por la gira de Rex Tillerson, secretario de Estado y exmandamás de Exxon Mobil, a algunos países de Latinoamérica (LA): México, Argentina, Colombia, Perú y Jamaica.

Lamentablemente el aprendiz itamita Videgaray literalmente se le tiró al suelo a Tillerson al alucinar que las relaciones de México son mejores ahora con Trump que con Obama. Es curioso que Videgaray alabe el “neo-monroísmo amurallado” de Trump y critique a Obama quien había anunciado el “fin de la Doctrina Monroe”.

Tillerson arremetió contra la presencia de Rusia -que ya ni caso le hace- y China.

La agencia china Xinhua replicó que el poco profesional Tillerson -cuya carrera no es la diplomacia, sino la ingeniería civil- “resucita la obsoleta Doctrina Monroe que refleja el pensamiento arraigado de Washington” en LA como su patio trasero.

El ingeniero Tillerson tildó a Rusia y a China de “depredadores” y “poderes imperiales” en LA.

Uno de los motivos del ingeniero Tillerson fue incitar a un cambio de régimen en Venezuela mediante un golpe de Estado, lo cual no ha sido rechazado por la genuflexa cancillería de México (segunda geoeconomía de LA) en su fase “diplomática” más aciaga, pero que fue criticado en forma vehemente por la cancillería de Brasil, primera geoeconomía de LA.

Ante el poco eco a un golpe militar inducido en Venezuela, el ingeniero Tillerson pasó a la amenaza de “bloquear las ventas del petróleo venezolano”.

Las fake news ya fueron adoptadas al más alto nivel de EEUU mediante la ominosa advertencia del Gral. McMaster, asesor de Seguridad Nacional de Trump, quien pretende imponer líneas rojas a LA en general y a México en particular, avalado por el muy influyente Council on Foreign Relations, con sede en Nueva York.

¿Existe veto de la administración Trump y sus dos generales McMaster y John Kelly a la asunción presidencial de López Obrador?

¿Entra la asunción de López Obrador en el esquema del “neo-monroísmo amurallado”?

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Analista mexicano, de origen libanés

Marcha vs catástrofe climática. Tillerson en México

LA JORNADA 1 de febrero del 2018 MÉXICO

John Saxe-Fernández*

Tanto su nombramiento en la Secretaría de Estado como la visita que realiza Rex Tillerson por estos días a México y otros países latinoamericanos huelen a gas, petróleo e inmigración (por Trump). Este ex CEO de ExxonMobil, principal monopolio entre los grandes del big oil, fue empresa mecenas de la ciencia climática hasta que a sabiendas de las devastadoras que son las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) decidió no actuar según el interés humano y las advertencias de sus científicos sobre los efectos catastróficos del calentamiento atmosférico. Prefirió impulsar sus intereses vía el negacionismo climático para posponer toda regulación de los GEI.

Ahora Tillerson articula junto al Pentágono un operativo diplomilitar con los combustibles fósiles (CF) de polo a polo en mente. Esa gestión trae cola nacional, hemisférica e inter-continental. También planetaria por la aceleración destructiva del business as usual, y peor aún, de la ampliación del principio de extracción máxima (PEM) del big oil.

Tillerson estará acá recién entregadas las joyas de la corona: grandes yacimientos de gas y petróleo en aguas profundas gracias a la (contra) reforma energética lanzada por Estados Unidos paso a paso por medio de empréstitos de ajuste estructural del FMI-BM-BID, con la obediencia macro y por rama por tres décadas de Los Pinos y sus hacendistas.

Como se anunció a mediados del 2017, el 31 de enero del 2018 se realizaría la cuarta convocatoria de la ronda 2 para cerrar contratos de licencia para exploración y extracción de Hidrocarburos en 29 campos petroleros localizados en las áreas Perdido, Cuenca Salina y Cordilleras Mexicanas. Es un negociazo a ser desarrollado desde la óptica ya no del interés público mexicano, sino el del big oil encabezado por ExxonMobil, la petrolera con mayor capitalización de mercado del mundo, seguida por 25 empresas de 16 países BP, Chevron, China Offshore… (Dinero, La Jornada 29/1/18) más Shell y Total.

Agréguese a esto el trazo golpista y catastrófico del PEM, una línea de superexplotación llevada hasta el virtual agotamiento de la reserva mexicana por los neoliberales que pasarán a la historia como quintacolumnistas de nuevo giro, a sueldo en cuenta suiza. Una política de alta codicia antipopular y antinacional que fue rechazada por Hugo Chávez, lo que le valió un intento golpista en el 2002 y el inexplicable desplome de la atlética condición física que gozaba ese héroe bolivariano, según me narró un amigo suyo.

La agenda de Tillerson además de coincidir con un grave deterioro de la relación entre la Unión Europea y Venezuela, va más allá de gestionar una política exterior que le permita a Estados Unidos, según planteó Melvin Conant en el 1977, entonces vicepresidente de operaciones internacionales de Exxon, controlar la producción petrolera de México y Venezuela. Ya tienen una. Van por la otra.

En los tiempos del Colapso Climático Antropogénico (CCA), el PEM resulta letal en lo atmosférico y también en lo político, militar y policial al estar asociado a la alta ganancia, no a la mano invisible, sino a la nazificación de la política exterior de Estados Unidos por su hiper militarismo y las guerras de agresión contra cualquier nacionalismo económico/petrolero, que no sea el suyo. La guerra de agresión, por cierto, es el crimen supremo bajo las normas de los Juicios de Nuremberg y de la Corte Penal Internacional (CPI, ICC en inglés) establecida en la Haya, Países Bajos, en el 2002.

En el 2006, Benjamin Ferencz, fiscal jefe sobre crímenes de guerra en el Tribunal Nuremberg, un juez que condenó a 22 oficiales nazis por orquestar escuadrones causantes de más de un millón de bajas civiles, luego de revisar amplia evidencia dijo que George W. Bush debía responder ante las cortes por la guerra que lanzó en marzo del 2003 contra Irak. Aaron Glantz (One World, 25/8/ 2006) recuerda que menos de un año antes de la invasión de Irak, Bush retiró el endoso de Estados Unidos al tratado que sustenta la CPI y presionó a otros gobiernos para aprobar acuerdos bilaterales a fin de evitar la extradición de funcionarios estadounidenses por crímenes bajo la CPI. Bush también firmó una ley que prohíbe a cualquier funcionario de su país cooperar con la CPI. Esa ley autorizó al presidente a usar todos los medios necesarios y apropiados, incluyendo la invasión militar de los Países Bajos, para liberar a personal de Estados Unidos detenido o bajo custodia de la CPI” (Ibidem).

Recuerdo lo anterior y a Panamá en el 1989 (con otro Bush), porque el entreguismo energético coloca a la región en relación con Estados Unidos ante escenarios bélicos y climáticos de alto riesgo. La misión de Tillerson es parte de la operación Venezuela Freedom 2, del Comando Sur con fase inicial contra Chávez a cargo del general John Kelly, hoy jefe del staff de Trump. Tillerson aboga por más apoyos a esa operación, en países colindantes con Venezuela, a través de AmazonLogo 2017 también del Comando Sur, que describí en La Jornada 21/12/17.

Selección en Internet: Raquel Román Gambino

  • Doctor en Estudios Latinoamericanos de la UNAM

El terrorismo nuclear

POR ESTO! 6 de febrero del 2018 MÉXICO

Gustavo Robreño*

Señales ominosas y alarmantes llegan a la humanidad en su conjunto al conocerse el nuevo plan de desarrollo del armamento nuclear recién anunciado por el gobierno imperialista de Estados Unidos, como evidente respuesta al Tratado de Prohibición de Armas Nucleares aprobado por la abrumadora mayoría (128 países) de la Asamblea General de Naciones Unidas a fines del pasado año y que han suscrito hasta hoy por 42 estados y ratificado por cinco de ellos.

Cuando esa cifra llegue a 50 el histórico Tratado entrará en vigor como instrumento jurídico internacional y sus estados-parte quedarán obligados a no desarrollar ni ensayar ni fabricar ni adquirir de cualquier modo, ni poseer o almacenar armas y dispositivos explosivos nucleares.

Coincidentemente, el Pentágono yanqui ha anunciado una “nueva estrategia” de la actual Administración Trump que revoca cualquier política anterior dirigida a limitar o regular su arsenal nuclear, sintiéndose Washington libre de todo compromiso en ese sentido, lo cual pone en duda los tratados existentes al respecto.

Aunque Rusia y China son mencionados como los objetivos fundamentales hacia los que apunta esta “nueva estrategia” oficializando el terrorismo nuclear del Imperio, es lógico que el resto del mundo, -incluyendo sus propios aliados o socios-, se sienta alarmado con este rebrote bélico que representa un sustancial retroceso e inutiliza los tibios pasos dados hasta ahora hacia el desarme nuclear.

Mucho más preocupante es porque quien anuncia ahora su derecho al terrorismo nuclear, basado en la tesis de que es “una medida disuasoria”, es el mismo país imperial que en el 1945 lanzó dos bombas atómicas, con similares pretextos, contra la población civil japonesa de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

Nada puede excluirse, por tanto, hasta dónde pudieran llegar las mencionadas “intenciones disuasorias” en los momentos en que una Administración imprevisible detenta desde la Casa Blanca las riendas de la gobernación imperial, favorece abiertamente al complejo militar industrial y considera a la amenaza brutal y al uso de la fuerzas como elementos centrales de su política exterior.

Una notable diferencia con respecto a la situación mundial, del 1945, que no puede dejar de tenerse en cuenta, es que hoy Estados Unidos no cuenta con el monopolio absoluto del armamento nuclear y otros actores participan también de ese escenario, lo cual hace más complicado el actual propósito del gobierno yanqui, volviéndolo temerario e irracional en grado sumo.

A la convicción de que el terrorismo nuclear no puede resolver y más bien agravar los problemas del mundo, habría que añadir una posición firme de los pueblos, los gobiernos y las propias Naciones Unidas, en especial del pueblo estadounidense, en contra de esos enloquecidos empeños.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Cubano, fue Director General de la Agencia de noticias Prensa Latina