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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2018-03-14

La ira transformadora

EL QUINTO PATIO 19 de febrero del 2018 GUATEMALA

Un estado de frustración contiene toda la energía necesaria para generar cambios

El poder de las armas es una amenaza constante, no importa en manos de quienes estén

La venta de arnas en EEUU es un crimen contra todo el mundo, no solo contra los estadounidenses (Nota de Panorama Mundial)

Carolina Vásquez Araya*

El iracundo reclamo de una niña por los asesinatos de 17 adolescentes en su establecimiento escolar ha sido el discurso más claro y rotundo contra la política clientelar de la Casa Blanca con respecto al control de armas. Fue Emma Gonzalez, estudiante del instituto de Parkland en donde Nikolas Cruz ingresó con un fusil semiautomático y comenzó a disparar a mansalva, dejando decenas de muertos y heridos, quien elevó la voz para preguntarle al presidente Trump cuánto recibe por proteger los intereses de la Asociación Nacional del Rifle.

El tema del control de armas, a pesar de esta tragedia reciente en el estado de Florida, no ha tenido eco en las altas esferas. El inmenso poder de este lobby se basa no solo en la segunda enmienda de la Constitución que permite la tenencia de armas como un derecho ciudadano, sino en una forma de cultura arraigada y alimentada por hábiles campañas en las cuales han transformado la afición por las armas en un ícono nacionalista. Es decir, en el “americanismo” per se.

Sin embargo, esta industria no afecta solo a Estados Unidos. La exportación de armas hacia otros países es uno de los más prósperos negocios estadounidenses, a lo cual se suma la enorme influencia política y estratégica que le otorga el poder de premunir de armamento a ejércitos afines a sus intereses en cualquier lugar del mundo, dentro de los marcos legales o fuera de ellos.

Las víctimas de este sucio negocio, por lo tanto, no se limitan a sus ciudadanos sino a millones de seres humanos alrededor del planeta, quienes resultan “víctimas colaterales” de uno de los negocios más prósperos y letales. Guatemala no escapa a esa influencia y tiene la enorme desventaja adicional de carecer de un sistema preciso para conocer el número y destino de las armas legales e ilegales que circulan por el país. De acuerdo con estimaciones de las entidades responsables del control de armas (Digecam), en Guatemala existe un arma registrada cada 25 personas, pero este indicador cambia sustancialmente si se añaden las provenientes del contrabando.

En un país como Guatemala, con uno de los índices de violencia más elevados del mundo, la “flexibilidad” institucional en este asunto de tanta importancia para la seguridad ciudadana constituye una amenaza constante para la vida y la integridad de su población. Poseer armas no debería ser considerado un derecho para la población civil, salvo casos excepcionales y estrictamente regulados. La alta incidencia de asesinatos cometidos por niños, adolescentes y adultos integrantes de organizaciones criminales tiene mucho que ver con la incapacidad de las entidades encargadas de velar por la seguridad de las personas.

Así como lo expresó Emma Gonzalez durante una manifestación contra la actitud pasiva de la Casa Blanca frente a la tragedia del colegio Marjory Stoneman Douglas, existe una responsabilidad directa de las autoridades en cada asesinato cometido con un arma comprada en una tienda o en el mercado negro y no hay excusa que valga para justificarlo.

Quizá la ira y la frustración creciente de nuestra sociedad incida en un cambio positivo de las leyes, reglamentos y actitudes frente a los instrumentos de muerte que son las armas en manos de seres agresivos y carentes de escrúpulos, incluidos en este amplio sector no solo los individuos que actúan al margen de la ley, sino también aquellos que lo hacen dentro de sus márgenes, haciendo abuso del poder para violar impunemente los derechos de los ciudadanos. Quizá sean la rabia y la impotencia los agentes de cambio, ya que no lo han sido los diálogos ni las manifestaciones pacíficas.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Periodista, editora y columnista chilena en Guatemala.

Algo más que un éxito editorial

POR ESTO! 16 de febrero del 2018 MÉXICO

Manuel E. Yepe*

“La verdadera revelación en el nuevo y exitoso libro de Michael Wolff, Fuego y furia, no es que el presidente Donald Trump actúe como un niño, sufra de psicopatologías como delirios de grandeza y paranoia, sea un ignorante que ni lee ni escucha y, en suma, sea totalmente incapaz de cumplir con los deberes de su cargo.

“No es necesario ser un profesional de la salud mental para darse cuenta de que Trump es un personaje extremadamente peligroso, una personalidad psicológicamente distorsionada, un hombre con deterioro cognitivo, en completa negación, y con el poder unilateral para iniciar un holocausto nuclear que podría destruir la civilización.

“El proyecto republicano, derechista y conservador, trata de borrar las huellas de la Ilustración estadounidense de mediados del siglo XX y pretende que Estados Unidos vuelva a ser grande para fanáticos religiosos, racistas, xenófobos, misóginos, homófobos, plutócratas y los más salvajes capitalistas.

“Para completar este proyecto, los republicanos, no obstante su hipocresía, han demostrado estar listos y ansiosos por firmar un pacto con el diablo. Así lo han hecho con un líder político que no es satánico, sino sólo demagogo, mentiroso en serie, estafador y manipulador del temor étnico y económico de los estadounidenses para avivar la ira y el odio, un hombre carente de empatía, de sentido de la imparcialidad, de la historia, de aprecio y comprensión por la ciencia y el conocimiento, así como carente de temperamento y criterio para gobernar el país más poderoso del mundo”.

Los párrafos anteriores son los iniciales de un artículo muy sonado que publicó la revista digital Progreso Semanal, editada en la Florida, EEUU, sobre el documentado libro de Wolf que ha sido, como se esperaba, un gran éxito editorial en ese país.

Anthony Zurcher, corresponsal en Washington del complejo mediático de la corona británica, la BBC, sintetiza en diez puntos los señalamientos más controvertidos que provoca el libro de Wolf:

(1). Steven Bannon, el exjefe de estrategia de Trump y su antiguo hombre de confianza, califica de “traidor” y “antipatriota” al hijo del mandatario, Donald Trump Jr.

(2). Hubo asombro y consternación en Trump tras su victoria en las presidenciales de noviembre del 2016. Donald Trump Jr. le reveló a un amigo que su padre quedó perplejo, se transformó en un Trump incrédulo y luego en un Trump horrorizado. Luego vendría su transformación final en un hombre que creía que lo merecía todo, capaz de ser el presidente de Estados Unidos.

(3). Trump no disfrutó su toma de posesión por la inasistencia al evento de las personalidades de mayor nivel. Estuvo descontento con el alojamiento en la Casa Blanca, y se le vio peleando con su esposa -que parecía al borde de las lágrimas- enfadado, con hombros encorvados, brazos oscilantes, cejas y labios fruncidos.

(4). Trump encontraba que la Casa Blanca era espeluznante. Pidió una cerradura en la puerta, lo que llevó a un enfrentamiento con el Servicio Secreto que insistía en tener acceso al cuarto.

(5). Ivanka Trump, la hija del presidente, y su esposo, Jared Kushner, supuestamente lograron un acuerdo para que ella se convirtiera en la primera mujer presidenta, según Wolff.

(6). La propia Ivanka se burlaba de la supuesta “cirugía de reducción del cuero cabelludo” de su padre, incluso con ironía, yendo tan lejos como a burlarse de su cabello ante los demás. A menudo describía a sus amigos la mecánica del peinado de él.

(7). Ni siquiera el personal de más confianza en la Casa Blanca conoce las prioridades de la Administración.

(8). La admiración de Trump hacia el magnate de los medios Rupert Murdoch se hace evidente en el libro, pese a que éste en varias ocasiones lo había desdeñado como un charlatán y un tonto.

(9). Murdoch valoró que un enfoque liberal para el otorgamiento de las visas H-1B a trabajadores extranjeros especializados que sean de imperiosa necesidad abre las puertas a inmigrantes y ello podría ser difícil de engarzar con la promesa de construir un muro con México y cerrar las fronteras. Trump pareció indiferente, pero enseguida dijo a Murdoch: ¡Vamos a resolverlo! Y poco después Murdoch murmuró: ¡Qué jodido idiota este! y, encogiéndose de hombros, colgó el teléfono”.

(10). Michael Flynn, el exasesor de Seguridad Nacional había sido advertido por amigos que no era buena idea aceptar $45.000 de los rusos por dar un discurso. Más tarde reconoció haber mentido en el marco de la investigación del Departamento de Justicia sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones presidenciales.

Según el autor de esta selección de notas sobresalientes del libro, Anthony Zurcher: “A veces ha habido desconexión entre la retórica de Trump y sus acciones. Tal vez porque el presidente refleja su sensibilidad en los negocios. O simplemente porque se estaba haciendo eco de la opinión del último grupo de personas con quienes se había reunido”.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista cubano especializado en política internacional

Izar la bandera con el escudo al revés

POR ESTO! 27 de febrero del 2018 MÉXICO

Pedro Díaz Arcia*

Lo que sucede en Estados Unidos, más allá de la barbaridad de afirmar que los estudiantes que protestan contra las armas son manipulados por “fuerzas siniestras”, incluso actores a sueldo: no es solo una guerra cultural, sino la beligerancia de la ultraderecha contra el concepto mismo de comunidad; y que considera que la acción pública para ofrecer ciertas protecciones fundamentales a sus ciudadanos forma parte de una conspiración para destruir la libertad en el país.

Un artículo del estadounidense Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, publicado el lunes por el diario The New York Times, asegura que “la inacción jurídica en lo relativo a las armas” refleja el espíritu que permitió el descuido de las infraestructuras y la privatización de las cárceles: ese mismo espíritu que pretende desmantelar la educación pública y convertir el Medicare, dirigido a personas mayores y discapacitadas, “en un sistema de cupones en lugar de servicios de salud básicos garantizados”.

Según el texto, los índices de mortalidad a causa de armas de fuego, por edad, coinciden con los indicadores de los que votaron por Donald Trump; y con los estados que no aceptaron expandir el Medicaid, también un programa público para personas de escasos recursos y que beneficia a millones de ciudadanos. Creo que se impone la línea de intención sobre la curva de coincidencia.

Krugman recordó la sentencia de Thomas Hobbes, quien adelantó cómo sería la vida en una sociedad en la que los hombres vivieran sin otra seguridad que la de su propia fuerza y de la capacidad para proporcionársela. “Sí, suena bastante parecido al Estados Unidos de Donald Trump”, aseveró como conclusión.

En un contexto de confrontaciones regionales, en el que se incrementan los riesgos de una conflagración de mayor intensidad y alcance, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo ayer en Ginebra que la reaparición de tensiones entre países compromete los progresos en materia de no proliferación nuclear, lo que se expresa en reservas de 150 mil armas nucleares en el mundo; y llamó a entender la necesidad de un mayor desarme y medidas de control de armas si se quiere preservar la paz global. Mientras Guterres estimaba en más de 1,5 billones de dólares el gasto militar anual en el mundo; numerosos Estados bloquean la resolución de la ONU sobre el desarme total de armas atómicas.

Quiero apuntar, contra el olvido, que para el citado filósofo absolutista del siglo XVII y autor del famoso libro Leviatán, la primera ley que rige el comportamiento humano es la de la autoconservación, que lo induce a una “guerra de todos contra todos”. La solución, según él, sería que fueran transferidos todos los derechos del hombre en favor de un soberano, que ejercería el monopolio de la violencia y garantizaría el orden y la paz. Ese es el sueño del magnate.

¿Se convertirá Estados Unidos en una monarquía de nuevo tipo?

A pesar de los vínculos incestuosos entre la violencia y el poder; del recurso a las amenazas, el engaño mediático y el chantaje; de las enormes presiones que impiden la adopción de medidas radicales para la seguridad escolar y ciudadana debido a la influencia de la Asociación Nacional del Rifle sobre el gobierno y políticos muy bien remunerados; sin embargo, no han logrado que el movimiento estudiantil “Nunca Más” -y sus seguidores- hayan dejado de izar la bandera con el escudo al revés.

¡Ni se han rendido ni han abandonado las protestas!

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Investigador y analista político cubano.


La política militarista en Brasil y Argentina

REBELIÓN 19 de febrero del 2018 ESPAÑA

Vanessa Dourado y Virginia Bolten

El ascenso de las derechas en Latinoamérica es marcado, entre otros hechos, por un avance de las fuerzas represivas del Estado, que lo justifican con el combate a la violencia y a las drogas ilegales, combinado con los discursos del miedo difundidos por los medios de comunicación.

La búsqueda de popularidad por parte de los gobiernos de las derechas a través de la espectacularización de medidas cosméticas, que no tienen la capacidad de resolver los problemas de fondo, es un factor que debe ser analizado con cuidado.

El 16 de febrero, el presidente ilegítimo de Brasil, Michel Temer, decretó una intervención federal con el uso de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública de la provincia de Rio de Janeiro, alegando que la situación del crimen organizado en Rio sería “una metástasis que se propaga por el país y amenaza la tranquilidad del pueblo”.

La polémica medida guarda una carga simbólica importante, ya que es la primera vez, desde la promulgación de la Constitución del 1988 -concebida en el proceso de redemocratización post-dictadura militar-civil-empresarial-eclesiástica (1964-1985)-, que se decreta una intervención de esta naturaleza.

Sin embargo, esta no es la primera vez que la provincia de Rio de Janeiro sufre intervención de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública.

Según la profesora y especialista en Seguridad Publica, Jacqueline Muniz, desde el 1992 –cuando Rio recibió la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, conocida como “Cumbre de la Tierra Eco-92”– la provincia venía sufriendo sistemáticas intervenciones de las Fuerzas Armadas con resultados poco efectivos y sin transparencia con relación a los informes de las operaciones.

La especialista también alerta sobre el uso político y electoral de las medidas, tomadas en momentos claves del escenario político nacional.

La decisión de la intervención ocurrió días antes de la discusión del texto de la reforma previsional para su posterior votación.

Según el Artículo 60 de la Constitución, ninguna modificación constitucional puede ser hecha mientras haya un proceso de intervención federal en alguna provincia del país.

El Gobierno niega cualquier intento de maniobra en la votación de la reforma previsional, alegando que se podría suspender la intervención para garantizar la votación del texto, pero especialistas afirman que la suspensión no está amparada por la Constitución.

Brasil, desde el proceso del golpe que destituyó a la presidenta electa Dilma Rousseff, viene sufriendo modificaciones importantes en cuanto a la garantía de los derechos humanos, a través de una política de ajuste marcada por varias medidas de retirada de derechos sociales.

En los últimos meses, bajo el aspecto mediático del golpe, la narrativa de que “el bandido bueno es el bandido muerto” viene tomando un lugar importante en varios sectores de la sociedad. En este proceso, los políticos de la línea “mano dura” han tenido un importante aumento de su popularidad.

En Argentina, siguiendo esta misma línea, el presidente Mauricio Macri, en los últimos días, salió en defensa de un agente de la policía que asesinó por la espalda a una persona que había robado la billetera de un turista en el barrio de La Boca.

Macri dijo: “como ciudadano, no entiendo cómo en el fallo dice que hizo todo bien pero en el último instante se excedió. Estamos hablando de un policía que perseguía a un asesino”. La ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, también salió en defensa del policía afirmando que “tenemos que cuidar a los que nos cuidan”.