Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2018-03-15

¿Y ahora para qué sirve la embajada de Estados Unidos en La Habana?

PROGRESO SEMANAL 10 de marzo del 2018 EEUU

Jesús Arboleya*

Por lo general, las embajadas norteamericanas en el mundo semejan grandes fortalezas. Cinturones de seguridad con vallas alambradas, obstáculos al tránsito, detectores de armas y explosivos, así como garitas con marines portando sofisticados fusiles de guerra, sirven de antesala al ingreso en estos recintos diplomáticos.

En Cuba no es así, apenas ha sufrido cambios el edificio de seis plantas con grandes ventanales de cristal inaugurado en el 1953. Está ubicado en pleno Malecón habanero, una de las zonas más concurridas de la ciudad. El acceso es directo desde la calle y de la seguridad física se ocupan fuerzas policiales cubanas, apostadas en las aceras que la rodean. Es común encontrarse a diplomáticos y marines corriendo frente al mar. Ni en Washington parecen sentirse más seguros.

Sin embargo, el gobierno norteamericano acaba de oficializar la decisión de reducir un 60% su personal y prohibir la compañía de sus familiares, en el entendido de que corren grandes peligros debido a unos supuestos “ataques sónicos” que ni ellos mismos pueden explicar y que, al parecer solo ocurren en Cuba, aunque tampoco culpan al gobierno cubano de provocarlos. La decisión incluye la exigencia de una reducción similar en la embajada de Cuba en Washington.

Montones de fábulas se han tejido alrededor de estos ataques. La parte cubana, que ha realizado sus propias investigaciones y cooperado con el gobierno estadounidense, lo considera una fabricación política, sin ningún fundamento en la realidad. Lo único claro es que han servido de excusa para reducir al mínimo las relaciones entre los dos países.

Con este argumento, Estados Unidos cerró su consulado en La Habana. Esto hace impracticable el cumplimiento de las 20 mil visas anuales establecidas en el acuerdo migratorio del 1994, lo cual ya fue comunicado oficialmente al gobierno cubano. Ahora, esta gestión transita por un complejo y costoso proceso que termina en Colombia, donde los solicitantes deben hacer los trámites.

Peor ocurre con los que deseen solicitar visas para viajar temporalmente a Estados Unidos, con el objetivo de visitar a sus familiares residentes en ese país. Debido a la existencia de la política de pie seco/pie mojado, el argumento de “potencial migrante” había reducido significativamente la concesión de estas visas en los últimos años, hasta el punto que más de 80% eran negadas, lo que colocó a los cubanos entre los visitantes menos aceptados en el mundo.

Eliminada la política de pie seco/pie mojado por Barack Obama en enero del 2017, se suponía una mayor apertura, pero entonces llegaron los ataques sónicos y ahora los cubanos tienen que hacer esta solicitud desde algún consulado en el exterior, sin ninguna garantía de que serán aceptados, lo que prácticamente ha eliminado esta posibilidad.

En resumen, los que hasta ayer fueron “migrantes excepcionales”, debido a la supuesta voluntad norteamericana de contribuir a la reunificación familiar y ayudar a los cubanos a “escapar del infierno comunista”, hoy día están entre los más restringidos de acceder al territorio norteamericano. Aunque Cuba no aparece entre los países vetados por la política migratoria de Donald Trump, el resultado es el mismo.

Algo muy similar ocurre con los contactos académicos y culturales, ya que un cubano invitado por una contraparte norteamericana tampoco puede gestionar su visa en Cuba, agregando gastos e inconvenientes a esta gestión. A ello se agrega la alerta de peligrosidad emitida por el Departamento de Estado, lo que ha reducido a la mitad los viajes universitarios y los contactos “pueblo a pueblo”, durante años un reclamo de Estados Unidos, bajo el supuesto de que el contacto con los norteamericanos inocularía a los cubanos con las virtudes del American Way of Life y sería un incentivo para el desarrollo de los negocios privados en la Isla.

Hasta los llamados “grupos disidentes”(1), que antes gozaban de acceso especial a la embajada, ahora se quejan de haber perdido el contacto con los funcionarios norteamericanos y no poder gestionar sus visas para viajar a Estados Unidos.

Cabe entonces preguntarse, si la embajada norteamericana actúa bajo una premisa que dificulta las relaciones con su contraparte cubana, no brinda servicios consulares, incumple los acuerdos migratorios, limita los contactos pueblo a pueblo, obstaculiza las escasas relaciones económicas existentes e incluso perjudica el desarrollo de sus propias líneas de influencia respecto a Cuba, ¿a qué se dedica ahora la embajada de Estados Unidos en La Habana?

Lo que prima es un gran desconcierto, a tono con lo que está pasando en el servicio exterior estadounidense. La CIA, al igual que el FBI y otros órganos de seguridad, han sido objeto del cuestionamiento y las críticas del presidente, estableciendo una relación explosiva, cuyas consecuencias resultan impredecibles. El Departamento de Estado, por su parte, está en franca bancarrota, lo que se refleja en la falta de nombramientos y la renuncia de algunos de sus funcionarios más experimentados, especialmente en el área de América Latina.

Como “a río revuelto ganancia de pescadores”, estos espacios los está llenando la vieja guardia de halcones conservadores que una vez “cubanizaron” la política hacia América Latina, estableciendo la prioridad del derrocamiento del gobierno cubano en sus directrices, y ahora también la “venezolanizan”, aprovechando sus contactos históricos con la extrema derecha latinoamericana. El llamado lobby cubanoamericano desempeñó y aún desempeña un papel clave en esta corriente, que ahora vuelve a jugar un papel muy activo en la política contra Cuba.

Las decisiones de Obama encaminadas “hacia la normalización de relaciones con Cuba” fueron recibidas con satisfacción por los funcionarios norteamericanos encargados de aplicar esta política, incluyendo los establecidos en Cuba que, según reportes de prensa, han manifestado el interés de permanecer en el país. No por gusto Marco Rubio declaró que, para avanzar sus posiciones contra Cuba, tuvo que vencer la resistencia de la “burocracia” gubernamental.

Si los ataques sónicos producidos por armas secretas son cuestionables, de lo que no cabe duda es que los diplomáticos norteamericanos establecidos en la embajada habanera, ahora se ven realmente afectados por los ruidos provenientes de Washington. Al menos, para atenuar el estrés, podrán continuar corriendo por el Malecón.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Doctor en Ciencias Históricas, profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales

(1)Se refiere a los grupos contrarrevolucionarios financiados por el gobierno de los EEUU. (NdeR)

Tillerson, el millonario discreto perdido en la marea del trumpismo

AFP 13 de marzo del 2018 FRANCIA

El empresario Rex Tillerson, que hizo fortuna en el ramo petrolero, perdió su puesto de Secretario de Estado sin haber encontrado su lugar en la máquina diplomática estadounidense y tras un año de choques con el presidente Donald Trump.

A fines del 2016 estaba preparando su jubilación después de años de conducir la gigante transnacional ExxonMobil cuando recibió una invitación de Trump para asumir el departamento de Estado, a pesar de carecer de cualquier experiencia diplomática o en la administración pública.

Al frente de ExxonMobil, este texano sexagenario con voz de tenor de ópera, fue responsable por la ampliación de los negocios en Rusia, al punto de conocer personalmente al líder Vladimir Putin, quien llegó a condecorarlo con la Orden rusa de la Amistad.

En abierto contraste con el estilo escenográfico de Trump, Tillerson rápidamente se destacó por mantenerse lejos de la prensa, evitar declaraciones rimbombantes y viajar estrictamente lo necesario.

En octubre pasado, la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, dijo que Tillerson "no es un político que busque las cámaras y flashes" de los fotógrafos.

Otro de sus asesores había comentado a la prensa, bajo protección de anonimato, que "al contrario de sus antecesores, el Secretario piensa que la diplomacia debe ser ejecutada por detrás de la escena".

En el gabinete, Tillerson desarrolló una relación próxima con el secretario de Defensa, Jim Mattis, con quien mantenía contacto regular para discutir estrategias desde el punto diplomático y militar.

Esa sociedad informal entre Tillerson y Mattis llegó a ser vista como un elemento de contención racional a la impulsividad de la Casa Blanca.

Tillerson "es un patriota, y piensa honestamente que su papel es permanecer en el Departamento de Estado para controlar al presidente, evitar el caos", dijo un diplomático a fines del año pasado.

Sin embargo, Tillerson tuvo que aplicar significativos cortes en el presupuesto del departamento de Estado, y aún un año después de su investidura existen decenas de cargos importantes en la estructura que no han sido nombrados.

En un escenario marcado por la volatilidad del jefe de la Casa Blanca y las enorme diferencias de estilo, la relación entre Tillerson y Trump muy rápidamente mostró rajaduras que era imposible disfrazar.

En octubre del año pasado esa tensión llegó a un punto imposible de mantener después que Trump utilizó la red Twitter para ridiculizar a Tillerson por su insistencia en tener algún canal de diálogo con Corea del Norte.

Dos días más tarde, diversos testigos dijeron a la prensa que durante una reunión en el Pentágono, el secretario de Estado se refirió a Trump como "un estúpido".

Trump lo presionó a ofrecer una declaración en la Casa Blanca, en la que Tillerson le expresó su "respeto" en la Casa Blanca, pero evitó hábilmente negar haberse referido al presidente en esos términos.

A partir de ese punto, la salida de escena de Tillerson era considerada apenas una cuestión de tiempo.

Trump y su secretario de Estado mantenían abiertas divergencias en dos temas centrales: la manutención del acuerdo con Irán sobre política nuclear y la decisión de Washington de retirarse del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

Tillerson también había quedado fuera del circuito político en otro tema de extrema sensibilidad, la relación con Israel y los palestinos, que Trump dejó en manos de su yerno y asesor, Jared Kushner.

La gota que colmó el vaso y dejó al descubierto la total desconexión entre ambos llegó la semana pasada, cuando el secretario de Estado se encontraba en una gira por países africanos.

Durante una conferencia de prensa en Etiopía, Tillerson dijo que la posibilidad de que Estados Unidos y Corea del Norte establezcan una negociación directa por la política nuclear norcoreana "está aún lejos".

Pocas horas más tarde, en Washington, la Casa Blanca confirmó que Trump había aceptado una oferta del líder norcoreano Kim Jong Un para una entrevista, precisamente el escenario que Tillerson había descartado.

El acuerdo de paz es el gran perdedor de los comicios en Colombia

DPA 12 de marzo ALEMANIA

Giuseppe Palacino*

Los acuerdos de paz entre el Gobierno del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y la entonces guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), fueron los grandes derrotados de las elecciones parlamentarias del domingo en el país sudamericano.

Los sectores de la derecha abiertamente contrarios al acuerdo de paz lograron la mayoría de escaños en el Congreso, encabezados por el Centro Democrático, partido en el que milita el expresidente y senador Álvaro Uribe, uno de los más críticos con el pacto con la guerrilla suscrito por su sucesor Santos.

Como ya habían adelantado los sondeos previos a los comicios legislativos, el partido creado por la ex guerrilla, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), también resultó fuertemente golpeado en las elecciones.

En medio de un abstencionismo que alcanzó el 50%, los votos obtenidos por el partido FARC fueron insignificantes en comparación con los de los demás partidos, ya que logró el 0,34% del escrutinio, lo que no habría bastado para conseguir un solo escaño en el Congreso. Es decir, si no fuera porque el acuerdo de paz garantiza a la FARC diez bancas independientemente del resultado electoral, su representación en el Parlamento sería nula.

Al aparatoso debut de la FARC en las urnas se suma al retiro de su líder Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", de la contienda por la presidencia, debido a su estado de salud y a la reciente operación a corazón abierto a la que fue sometido.

De acuerdo con Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, las elecciones legislativas del domingo además tienen una influencia enorme sobre la decisión que se tome a la hora de elegir al próximo presidente de Colombia.

"Estas elecciones parlamentarias unifican la fortaleza de la potencial coalición de Gobierno, brindan información vital para decidir si (los colombianos van a) votar por un candidato que no tenga capacidad de tramitar reformas legislativas, lo que sería un Gobierno de administración", dijo Restrepo a dpa.

Así las cosas, parece que los colombianos (la mitad de los electores posibles) expresaron nuevamente su descontento por los acuerdos de paz, que ya habían sido derrotados en el referendo al que Santos llamó en el 2016. Eso obligó al presidente a refrendar el pacto por vía constitucional con algunas modificaciones semanas más tarde.

En las elecciones del domingo, los derechistas, que hicieron una amplia campaña diciendo que modificarían las reglas de juego con las FARC, ahora convertidas en partido político, se quedaron con las bancadas más representativas en las dos cámaras que forman el Congreso: el Senado y la Cámara de Representantes.

Por otro lado, los oficialistas, como lo es el Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U) del presidente Santos, perdió una importante representación en el parlamento, ya que vio reducido su número de curules casi a la mitad.

Así las cosas y de cara a las elecciones presidenciales del 27 de mayo, el sector de la ultraderecha llega fortalecido y con números que representan un buen respaldo en el legislativo.

En opinión del exviceministro del Interior Juan Fernando Londoño, si una persona contraria al acuerdo de paz llega a la presidencia ello podría suponer algunos dolores de cabeza para los exguerrilleros.

"Cambiar el acuerdo (de paz) es difícil, pues ya tiene varios blindajes. Si llega alguien en contra a la presidencia va a generar muchas tensiones porque lo que va a hacer es intentar incumplir el acuerdo y en algunos casos reversas de las normas del texto", dijo Londoño.

El analista recalcó que además de aprobado el acuerdo, el mismo se está implementando y uno de los puntos más delicados es la Justicia transicional pactada, que concede penas alternativas a los exguerrilleros y perdona algunos crímenes.

Sobre este punto recaen la mayoría de propuestas de los sectores de la derecha, como las de Iván Duque, que milita en el Centro Democrático de Uribe y fue elegido candidato de la derecha con más de de cuatro millones de votos, según los resultados oficiales.

En cuanto a la izquierda, el ganador de la consulta fue Gustavo Petro, exalcalde de Bogotá de 57 años, que logró 2,5 millones de votos, poco más de a mitad de los obtenidos por Duque.

Sin embargo, para el analista Juan Carlos León estos números no pueden marcar una senda clara para las presidenciales, pues "si bien se hizo la consulta de izquierda y derecha, a la gente le hizo falta presencia de los sectores del centro". según comentó en Caracol Radio.

También advirtió que "personas que no estaban interesadas en Petro o Duque participaron de las consultas, y en las elecciones de presidencia esos votos van a migrar a los demás candidatos en juego".

Esta tésis la comparte la analista y periodista María Isabel Rueda, quien indicó en declaraciones a W Radio que el partido de Petro para las legislativas, la Lista de la Decencia, obtuvo apenas una votación del 3,41%, y "ese resultado no guarda ninguna relación con la extraordinaria votación que registró Petro".

  • Periodista de la agencia

En Puerto Rico, crisis humanitaria de grandes proporciones

PL 12 de marzo CUBA

Nicholas Valdés*

Seis meses después del paso devastador de los huracanes Irma y María por el Caribe, Puerto Rico aún se encuentra sumida en una grave crisis humanitaria, sin esperanzas de que el gobierno de Estados Unidos actúe para revertir esa situación.

Ese es el parecer de la boricua Wilma Reverón, copresidente y secretaria de Relaciones Internacionales del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, quien expuso en La Habana la realidad actual de ese territorio insular.

Puerto Rico tiene desde el 1952 el estatus de Estado Libre Asociado de los Estados Unidos, lo que se traduce como un territorio no incorporado de la nación norteña, con capacidad legal de autogobierno.

“Desde el punto de vista humano, el pueblo puertorriqueño está pasando por una situación muy difícil. Tenemos una crisis humanitaria de grandes dimensiones, donde se ha afectado gravemente la condición social y económica de los ciudadanos”, señaló Reverón en entrevista concedida a Prensa Latina.

La activista detalló que en su país, donde existían niveles de pobreza superiores al 45%, ahora se estima que este indicador puede llegar hasta el 60%: "ya estamos hablando de miseria. Existen familias que llevan seis meses sin energía eléctrica, y muchos de ellos también sin agua potable", denunció.

Reverón divulgó igualmente que muchos de esos núcleos siguen sin tener acceso a la salud. Se han cerrado alrededor de 300 escuelas y se registra una emigración masiva de boricuas hacia Estados Unidos. "En la actualidad, unos cinco millones de puertorriqueños viven en el continente, y solo 3,5 millones se mantienen en su país de origen", apuntó.

Es una situación muy dolorosa la que se vive día a día en la Isla. Pero por el otro lado, las personas han sacado una fuerza de resistencia y resiliencia increíbles, resaltó la dirigente.

En ese sentido argumentó que los pobladores han tomado en sus manos la recuperación del país con ingenio e inventiva para buscar soluciones a los problemas que están enfrentando. "Se han percatado de la necesidad de ser solidarios los unos con los otros".

No se trata de ser caritativos -declaró-, sino que hay que ayudarnos como familia y levantar al territorio para que en algún momento pueda retomar una ruta de crecimiento económico que no hemos conocido en los últimos 10 años.

Reverón subrayó que el pueblo ha podido entender con esta situación que Estados Unidos no tiene ningún sentimiento positivo hacia Puerto Rico, pues la ayuda desde Washington ha llegado tarde, además de ser poca y mala.

Por solo poner un ejemplo: la ayuda alimentaria proveniente de la Agencia Federal para Manejo de Emergencias (FEMA) se basó en bolsas de dulces y confituras, en un país donde hay una alarmante prevalencia de diabetes e hipertensión arterial, argumentó.

La activista añadió que en medio de esa realidad el pueblo también se ha percatado de que a Estados Unidos no le interesa que Puerto Rico sea un Estado de la Unión: "No nos consideran sus iguales, y eso se demostró en las claras diferencias a la hora de enfrentar como gobierno federal los estragos de los huracanes en territorios norteamericanos como Florida o Texas".

Para Washington los puertorriqueños son ciudadanos de segunda clase -prosiguió-. Estados Unidos no va a hacer nada por ayudar a un desarrollo sostenible, en beneficio de nuestro pueblo.

Al respecto, explicó que la Casa Blanca solo ha utilizado la crisis humanitaria para enriquecer a las compañías norteamericanas, pues no están contratando ni el talento ni los recursos locales para enfrentar dicho panorama.

Nos están incluso negando la ayuda económica por la cual los puertorriqueños hemos pagado durante años, mediante el seguro de FEMA, agregó.

Esa es nuestra realidad -dijo Reverón para concluir-, creo que la máxima expresión de todo lo que he denunciado se evidenció en las imágenes difundidas durante la visita del presidente Donald Trump a la Isla luego del azote de los fenómenos naturales.

"El mandatario lanzó entre risas, y ante televisoras de todo el mundo, rollos de papel sanitario; ese es, aún, el gran chiste del momento".

Estados Unidos logró que Puerto Rico saliera de la lista de la ONU de territorios sin autogobierno en el 1953, cuando hizo creer al mundo que ese pueblo caribeño había alcanzado la autonomía.

Sin embargo, varios países del Sur -entre ellos Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Siria- han logrado en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas mantener el debate sobre la isla caribeña sometida a cinco siglos de colonialismo, los últimos 119 años bajo el dominio estadounidense.

De esa manera, el Comité ha adoptado 36 resoluciones que ratifican el derecho de Puerto Rico a la libre determinación y la independencia.

Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina*

Neoimperialismo y reconfiguración espacial

REBELIÓN 1ro. de marzo del 2018 ESPAÑA

Homar Garcés*

Theodore Roosevelt en su mensaje al Congreso en el 1904, definió lo que sería conocido en adelante como el corolario Roosevelt a la doctrina Monroe, al referir que una mala conducta crónica o la ausencia de orden en las naciones ubicadas al sur de sus fronteras obligaría al gobierno de Estados Unidos a llevar a efecto una intervención directa de su parte en dichas naciones.

“En el Hemisferio Occidental, -diría- nuestra adhesión a la Doctrina de Monroe podría obligarnos, contra nuestras inclinaciones, en casos flagrantes de tal mala conducta o de impotencia (de los gobiernos), al ejercicio de un poder policial internacional”. Una cuestión que se concretaría, básicamente, en la región del mar Caribe, teniendo como enclaves destacados la base de Guantánamo en Cuba y la zona del canal de Panamá, lo que le permitiría a Estados Unidos reeditar, de alguna forma, lo hecho por la antigua Roma en las aguas del mar Mediterráneo.

El imperialismo gringo ha tenido en la guerra su mejor (por no decir la única) opción para perpetuarse y extender su supremacía a, prácticamente, todos los confines de la Tierra. Así, en su artículo La militarización del neoliberalismo, Antonio Maira detalla que “el estado de guerra permanente en el que vivimos tiene su causa en la determinación de los Estados Unidos de imponer un orden planetario en el que va impresa su hegemonía. Responde a la necesidad de mantener el control de un mundo como mercado abierto para las multinacionales y los grupos financieros.

Tal mundo presenta elementos crecientes de una desestabilización provocada por el enorme crecimiento de las desigualdades y la pobreza, la ruina irremediable de países explotados inclementemente por la deuda, y la creciente movilización política de las multitudes condenadas irremisiblemente a la miseria”.

En atención a tales conclusiones, el expansionismo gringo en lo adelante no tendrá -según sus patrocinadores- por qué someterse a consideraciones de naturaleza ética o jurídica.

A fin de concretar sus ambiciosas metas, el imperialismo -en esta nueva fase de su existencia- ha previsto la puesta en marcha de mecanismos represivos a escala global que, en un primer momento, serán asumidos por los ejércitos y policías de las naciones bajo su órbita y, en un escenario mayor, por las propias tropas estadounidenses. Esto en combinación con la situación de subdesarrollo permanente a que serían sometidos los países periféricos del sistema capitalista, lo cual no excluiría (aunque parezca inverosímil) la oportunidad de provocar una hambruna y un genocidio cuidadosamente planificados y ejecutados, sin que a sus promovedores les perturbe alguna especie de remordimiento. En correspondencia con esta perspectiva, de instaurarse un orden mundial análogo, los mercados acabarán por reemplazar definitivamente la existencia de naciones y culturas que, de algún modo, contraríen y obstaculicen la sacra voluntad de las grandes corporaciones transnacionales, convertidas estas en un Estado paralelo, de características supranacionales. En éste, los seres humanos serían vistos como clientes y cosas (valorados y subvalorados, según su utilidad), condenados a laborar cual nuevos esclavos, a fin de poder sobrevivir.

Este neoimperialismo procura, lógicamente, la imposición de una homogeneización no solamente en los planos económico, militar, político, ideológico y cultural, sino igualmente -y con un mayor énfasis- a una reconfiguración espacial, en un proceso de recolonización, cuyos inicios pueden rastrearse con facilidad en los diversos acontecimientos suscitados en la extinta Yugoslavia y en Medio Oriente (incluyendo las asiduas agresiones militares de Israel contra el pueblo ancestral de Palestina); lo que daría a la concepción del Estado-nación un matiz totalmente diferente al que hasta ahora ha tenido.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Activista político venezolano