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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2018-04-04

Diplomáticos rusos: expulsiones sin sentido

LA JORNADA 28 de marzo del 2018 MÉXICO

Editorial

El canciller de Rusia, Serguei Lavrov, acusó ayer al Gobierno de Estados Unidos de ejercer una "presión colosal" sobre sus aliados para lograr la expulsión de más de 140 diplomáticos rusos de Canadá, de dieciséis países europeos, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) y hasta de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. El funcionario advirtió que Moscú "responderá" porque "nadie acepta así como así semejante canallada".

Este nuevo episodio de la confrontación de las potencias occidentales contra el Kremlin se inició por el envenenamiento del exagente doble ruso Serguei Skripal y de su hija, en la localidad inglesa de Salisbury. Las autoridades británicas acusaron de inmediato al Gobierno ruso de haber orquestado la agresión, que habría sido perpetrada con un agente nervioso llamado novichok.

Moscú respondió negando toda responsabilidad en el atentado y propuso la realización de una investigación bilateral a la que el Gobierno de Londres se ha negado.

Así, sin que los acusadores fundamentaran la imputación, Gran Bretaña invocó la solidaridad de sus aliados occidentales, un llamado del que Donald Trump se hizo eco de inmediato.

Posteriormente, el ministro inglés de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, se refirió a la expulsión masiva de diplomáticos rusos como "un golpe del que la Inteligencia rusa tardará años en recuperarse", una declaración que pone en cuestión el motivo original de la represalia por el atentado de Salisbury.

Al margen de la discrecionalidad y la arbitrariedad con que Washington y sus socios han actuado en este episodio, de suyo preocupantes, la expulsión de diplomáticos enrarece en forma significativa las relaciones entre Moscú y las potencias occidentales, minimiza los canales de comunicación entre ambas partes y recrudece, de esa manera, una hostilidad creciente y sin sentido cuyas implicaciones son por demás peligrosas.

No debe soslayarse que entre Rusia –la segunda potencia nuclear del mundo– y los integrantes de la Otan debiera primar un intenso intercambio político y diplomático, así fuera para prevenir una escalada que podría conducir a un enfrentamiento abierto y catastrófico.

Con las expulsiones referidas, los cruces de información entre ambas partes quedarán reducidos a mínimos históricos desde la Guerra Fría y ello multiplicará los riesgos de equivocaciones y malentendidos que podrían resultar fatales, tanto para los involucrados de manera directa como para el resto de las naciones.

Más allá del turbio episodio del ataque al exespía Skripal y a su hija, la motivación de los gobiernos occidentales parece ser el afán de frenar la actividad de la diplomacia rusa, la cual se ha apuntado en tiempos recientes éxitos indudables que, tras la debacle por el derrumbe de la Unión Soviética, han recolocado al Kremlin como un actor de primera importancia e influencia en la escena mundial.

De ser así, la visión de Estados Unidos y de sus socios estaría exhibiendo una pavorosa miopía pues, al final de cuentas, a menor actividad diplomática, mayores son los riesgos del estallido de guerras abiertas y conflictos armados de baja intensidad.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

¿A quiénes tiene Donald Trump en su equipo?

PROGRESO SEMANAL 28 de marzo del 2018 EEUU

John Bolton

Nacido en Baltimore, Maryland. 70 años. Asistió a la Universidad de Yale y fue miembro de la Unión Política de esa institución. El pasado 22 de marzo fue nombrado Consejero de Seguridad Nacional en Estados Unidos por el presidente norteamericano Donald Trump.

El próximo 9 de abril dejará su puesto como importante miembro del derechista American Enterprise Institute y reemplazará a H. R. McMaster en la nueva posición. A lo largo de su carrera, ha abogado por la fuerza sobre la negociación, a menudo con resultados desastrosos. Se trata de uno de los pensadores más agresivos de la política exterior norteamericana. Ha pedido públicamente el bombardeo a Irán y Corea del Norte, y ha presentado recientemente los argumentos legales para un ataque preventivo. Piensa que las Naciones Unidas puede ser “liderada” por una única potencia y esa potencia es Estados Unidos. Fue Subsecretario de Estado para el control de armas en el 2001, durante la antesala del de la invasión a Irak, donde nunca se hallaron las supuestas armas químicas y biológicas que fundamentaron aquella invasión militar. Desde ese puesto, John Bolton insistió en que Cuba estaba tratando de construir un programa de armas biológicas. El oficial de inteligencia nacional para América Latina y el principal experto en armas biológicas del Departamento de Estado no estuvieron de acuerdo. En un ataque de ira, según cuenta el ex Vicesecretario de Estado Antony J. Blinken, Bolton intentó reasignar a ambos. En el 2005 fue nombrado Embajador de la ONU por George W. Bush. Se mantuvo en ese puesto durante 14 meses, hasta que el Congreso se negó a confirmarlo definitivamente. Durante una declaración ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en el mismo año, Carl W. Ford Jr, ex subsecretario de Estado de Inteligencia e Investigación, lo llamó “abusador en serie” de personas debajo de él en la cadena de mando.

Mike Pompeo

Nacido en Orange, California. 55 años. Descendiente de italianos. Sirvió en el ejército norteamericano y alcanzó el grado de Capitán. Participó en la Guerra del Golfo. Se graduó en la escuela de derecho de Harvard. Fue nominado en noviembre del 2016 por el presidente Donald Trump como Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Fue confirmado por el Senado en enero del 2017 en el puesto. El pasado 13 de marzo, Trump lo convirtió en Secretario de Estado, reemplazando así a Rex Tillerson.

En mayo del 2002 acusó a Cuba de fabricar armas biológicas y pasarlas a países “terroristas”. En el 2010 se convirtió en Congresista de Kansas. Durante la campaña, Pompeo generó controversia cuando la cuenta de Twitter de su campaña compartió, y luego eliminó, una publicación de blog que calificaba a su oponente indio americano de “turban topper” y al entonces presidente Barack Obama como un “malvado comunista musulmán”. En el 2015, cuando Pompeo era representante por Kansas, copatrocinó el proyecto de ley impulsado por Rubio, Cuban Military Transparency Act, para impedir cualquier transacción financiera con empresas gestionadas por los militares cubanos. En noviembre del 2017 dijo que Edward J. Snowden, que entregó a los periodistas un archivo de documentos secretos de la CIA, debería ser condenado a muerte. Antiguo beneficiario de los superdonantes conservadores Charles G. y David H. Koch, cuya compañía petrolera y química, Koch Industries, tiene su sede en su antiguo distrito, el señor Pompeo atacó repetidamente los esfuerzos de la administración Obama en su lucha contra el cambio climático. Se opuso al acuerdo climático de París y ha sido públicamente escéptico de que las actividades humanas sean en gran parte responsables del calentamiento de la atmósfera.

Gina Haspel

Nacida en Ashland, Kentucky. 62 años. Graduada de Lengua y Periodismo en la Universidad de Louisville. El pasado martes 13 de marzo fue nombrada por Donald Trump como directora de la CIA, convirtiéndose en la primera mujer en el cargo. Ya había sido nombrada por Mike Pompeo como vicedirectora de la Agencia el pasado 2 de febrero del 2017. Espía de carrera. En el 2002 dirigió una prisión de la CIA en Tailandia donde los sospechosos de terrorismo fueron sometidos al “submarino” (que simula el ahogamiento), una dura técnica de interrogatorio que el presidente Donald Trump ha apoyado. Ingresó a la agencia en el 1985 y tiene una amplia experiencia en el extranjero, incluyendo varias misiones como jefa de estación en puestos avanzados en el exterior. En Washington ha ocupado varios altos cargos directivos, incluido el de vicedirectora del Servicio Nacional Clandestino y vicedirectora del Servicio Nacional Clandestino para la Inteligencia Extranjera y la Acción Encubierta.

El denunciante de la NSA Edward Snowden tuiteó acerca del papel de Haspel en el programa de la CIA y su papel en la destrucción de las cintas de los interrogatorios.

Nikki Haley

Nacida en Bamberg, South Carolina. 46 años. Descendiente de una familia india-americana, emigrantes de Punjab, India. Graduada de contabilidad en la Universidad de Clemson. Es la actual Embajadora de Estados Unidos en la Organización de Naciones Unidas (ONU), cargo que ocupa desde el 24 de enero del 2017. Amenazó a los estados miembros de la ONU con represalias si apoyaban una resolución que criticaba la decisión de Washington de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, en diciembre pasado. “El presidente observará esta votación cuidadosamente y me ha pedido que informe sobre los países que votaron contra nosotros. Tomaremos nota de cada voto sobre este asunto”, dijo. Haley se encontró en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) con los congresistas anticubanos Ileana Ros-Lehtinen, Marco Rubio, Carlos Curbelo y Mario Díaz-Balart para debatir, de acuerdo a los reportes, sobre “cómo se puede fortalecer la democracia en América Latina y especialmente en Cuba y Venezuela”.

Jim Mattis

Nacido en Richland, Washington. 68 años. Ha servido en el ejército norteamericano desde los 18 años (más de 40 años). Sirvió Afganistán e Irak, y lideró el cuerpo de marines en el Medio Oriente como comandante. Se retiró del cuerpo de marines en el 2013. Antes de ser confirmado por el Senado para dirigir el Departamento de Defensa, Mattis necesitaba una exención especial. De acuerdo con la Ley de Seguridad Nacional de 1947, el Secretario de Defensa necesita “ser nombrado de la vida civil”. La ley dice que el candidato debe estar fuera del servicio activo durante al menos 10 años. Sin embargo, el Congreso cambió la ley de 10 a siete años en el 2008, informó NBC News. En enero del 2017, la Cámara de Representantes y el Senado finalmente aprobaron la exención con varios demócratas que se opusieron.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

Los pilares de la presidencia de Trump: nepotismo y corrupción

(Fragmentos)

EL DIARIO 11 de marzo del 2018 ESPAÑA

Jill Abramson*

A pesar de su fama, el reality The Apprentice (El aprendiz) no es el que mejor explica la presidencia de Donald Trump. Para entender lo que ocurre en la Casa Blanca hay que sintonizar un programa popular que se estrenó casi al mismo tiempo: American Greed (Avaricia americana).

La semana pasada supimos que Jared Kushner se reunió con grandes ejecutivos financieros en la Casa Blanca y les pidió 500 millones de dólares en préstamos para su imperio inmobiliario familiar, un negocio en el que mantiene una participación activa y que pasa por algunos problemas económicos.

Esto realmente supera la mayoría de las artimañas financieras que aparecen en American Greed y casi puedo escuchar a Stacey Keach, el actor que narra el programa, describiendo el lado oscuro del último episodio protagonizado por Jared sobre la corrupción en los negocios y la política de Washington.

Nuestros sentidos se han apagado. Estos préstamos deberían haber levantado un gran escándalo en cualquier otra administración, pero el Presidente ya estableció un límite ético bajo para su presidencia al no cortar sus vínculos con la corporación Trump Organization y al no publicar su declaración de la renta, como han hecho todos los últimos presidentes.

El hecho de que Trump se esté beneficiando personalmente de su presidencia, es un secreto a voces en Washington, tal y como se puede comprobar dando un paseo por el lobby del nuevo Hotel Trump, en la antigua y grandiosa oficina de correos de la ciudad.

Prácticamente todo el que quiere un favor o una reunión en la Casa Blanca está allí, soltando al menos 500 dólares por noche y engordando la caja de la Trump Organization.

Jared y la familia Kushner han sido, incluso, más descarados.

Israel ha sido un blanco fácil para la codicia de Jared. De acuerdo con The New York Times, la empresa de la familia Kushner recibió en la primavera del 2017 una inversión de cerca de 30 millones de dólares de Menora Mivtachim, una de las principales aseguradoras de Israel.

Esto se produjo poco antes de que el Presidente y su yerno -quien ha estado haciendo de mediador en el proceso de paz de Oriente Medio- hiciesen una visita oficial al país y antes del anuncio del traslado de la Embajada estadounidense a Jerusalén. De acuerdo con la información, los fondos se dirigieron a un proyecto en Maryland.

Kushner también ha recibido, al menos, cuatro préstamos del Hapoalim, el principal banco israelí, actualmente bajo investigación penal del Departamento de Justicia estadounidense.

En los casos más recientes, también expuestos por The New York Times, los benefactores de Jared, Apollo Finance y Citigroup, son nacionales. Pero esto no reduce la corrupción. En el caso del préstamo de 180 millones de dólares de Apollo, Kushner también mantuvo reuniones con su fundador, Joshua Harris, sobre un puesto en la administración.

Donald Trump ha depositado su confianza en su yerno. A pesar de perder peso en la administración y no contar con autorización de seguridad para acceder a determinadas informaciones, Jared sigue siendo el hombre indispensable en la Casa Blanca y seguirá siéndolo, aunque el jefe de Gabinete John Kelly intente expulsarle.

Algunos expertos en la Casa Blanca predicen que Kushner será finalmente reubicado en el equipo de campaña para la reelección de Trump, pero que, aun así, seguirá teniendo una gran influencia.

Tener a Jared y a su esposa Ivanka, la hija de Trump, trabajando en la Casa Blanca es un caso de libro de nepotismo enloquecido. El Presidente sostiene que la gente debería estar tranquila porque ninguno de los dos cobra “un duro”, pero la idea de que sus servicios gratuitos al país blanquean, de alguna manera, la corrupción que supone tenerlos en altos cargos públicos, es un sinsentido. Ejercen sin ninguna rendición de cuentas, excepto al paterfamilias.

El nepotismo y la corrupción son la base de la presidencia de Trump. Esto no debería sorprender. Son los dos pilares de muchos negocios familiares y dos motores de poder y beneficios.

Antes de convertirse en Presidente, la única experiencia de Trump era dirigir el negocio inmobiliario de su familia, con sus hijos e hija a su lado. Este es el único modelo que conoce, pero es un modelo desastroso para dirigir un gobierno.

Jared Kushner, mientras tanto, nunca tendrá remordimientos. Incluso si le cortan las alas, él seguirá haciendo sus lucrativas escapadas internacionales.

Ya hemos visto esta estrategia antes, en lugares como Uganda, Filipinas y otros países donde los gobernantes y sus familias saquean a la población. Nunca pensamos que esto llegaría a Estados Unidos, pero vivimos en la era del gobierno del realitytelevisivo: y el nombre de nuestro programa es American Greed (Avaricia americana).

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Escritora y periodista estadounidense, reconocida por su labor como editora ejecutiva del periódico The New York Times