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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2018-04-27

Cinco preguntas-respuestas sobre las elecciones presidenciales en Cuba

REBELIÓN 25 de abril del 2018 ESPAÑA

Salim Lamrani*

1.-¿Quién es el nuevo Presidente de Cuba y cómo fue elegido?

Se trata de Miguel Díaz-Canel, nacido el 20 de abril del 1960, o sea un año después del advenimiento de la Revolución Cubana, por lo tanto tiene 58 años. Después de conseguir su diploma de ingeniero fue profesor en la Universidad Central de Las Villas a partir del 1985. En el 1994 fue elegido primer secretario del Comité Provincial del Partido Comunista de la provincia de Villa Clara. Adquirió rápidamente la fama de cuadro modesto, trabajador e íntegro. Diez años después, en el 2003, ocupó el mismo cargo en la provincia de Holguín. Su balance positivo y el reconocimiento de los habitantes de la región le permitieron también entrar a formar parte del Buró Político del Partido Comunista de Cuba en el 2003.

Del 2009 al 2012 ocupó el cargo de Ministro de Educación Superior. En el 2013 ingresó al Consejo de Ministros como Vicepresidente encargado de la educación, ciencia, deporte y cultura. En el 2013 el Parlamento cubano lo eligió Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, segundo cargo después de la Presidencia de la República.

Miguel Díaz-Canel es presidente de la República de Cuba desde el 19 de abril del 2018. Fue elegido, por sufragio indirecto por los 605 diputados del Parlamento cubano por un mandato de cinco años, presidente del Consejo de Estado y Presidente del Consejo de Ministros. Reúne los cargos de presidente de la República y jefe del Gobierno. Sucede a Raúl Castro, quien gobernó del 2006 al 2018, y se convierte en el primer dirigente nacido después del triunfo de la Revolución en ocupar el más alto cargo del país.

2. ¿Por qué las elecciones presidenciales son indirectas en Cuba?

Para llegar al poder, Miguel Díaz-Canel primero fue elegido por sufragio directo, universal y secreto como diputado del Parlamento cubano. Luego fue elegido por el Parlamento a la cabeza del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, es decir a la Presidencia de la República.

Los cubanos están convencidos de que para las elecciones presidenciales el sufragio indirecto es más democrático. En efecto, es materialmente imposible para un Presidente de la República elegido por sufragio directo rendir cuentas a los electores, salvo de modo simbólico. En cambio, si el Presidente es elegido por el Parlamento, como es el caso de muchos países occidentales como España o el Reino Unido, éste puede ejercer un control sobre el jefe del poder ejecutivo. Es mucho más fácil exigirle cuentas al jefe de Estado, el cual se presenta ante el Parlamento para defender su acción y responder directamente a las preguntas de la representación nacional. Además un presidente elegido por sufragio indirecto estará menos sometido al sentimiento de omnipotencia que caracteriza a veces a quienes reivindican una legitimidad directa de todo el pueblo. Un presidente elegido por un Parlamento tiene menos poder que un presidente elegido directamente por el pueblo.

3. ¿Acaso Fidel Castro y Raúl Castro dirigieron al país desde el 1959?

Contrariamente a una idea preconcebida, la Cuba revolucionaria, es decir pos-1959, ha tenido no menos de cinco presidentes de la República. Manuel Urrutia fue el primero en ocupar el cargo de enero a julio del 1959. Osvaldo Dorticós tomó el relevo de julio del 1959 a diciembre del 1976. Luego, tras la adopción de la nueva Constitución del 1976, Fidel Castro ocupó el cargo de presidente de la República del 1976 al 2006, sometiéndose al sufragio cada cinco años.

Después de su retiro de la vida política en el 2006 por razones de salud, o sea dos años antes del final de su mandato, Raúl Castro, entonces vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, tomó el relevo hasta el 2008, como lo prevé la Constitución. Del 2008 al 2018, Raúl Castro fue elegido presidente de la República y ejerció dos mandatos sucesivos. Durante su segundo mandato expresó su voluntad de no volver a presentarse, deseando limitar la duración de los mandatos ejecutivos a diez años como máximo. Esta medida debería integrarse en la próxima reforma constitucional. Así, Miguel Díaz-Canel es elegido presidente de la República hasta el 2023, con la posibilidad de realizar otro mandato hasta el 2028.

Si la importancia de Fidel Casto en la historia de Cuba es innegable, hablar de la Cuba de los hermanos Castro es inexacto a nivel político. Fidel Castro ocupó la Presidencia de la República durante 30 años, tras ocupar el cargo de primer ministro durante 17 años. Por su parte, Raúl Castro fue presidente de la República durante 12 años. Ningún otro miembro de la fratría Castro ocupó un cargo ejecutivo en Cuba. Fidel Castro tuvo siete hijos y Raúl Castro tiene cuatro. Ninguno de ellos ha ocupado nunca cargo alguno en el Gobierno.

En cuanto a la longevidad en el poder, a guisa de comparación, François Mitterrand fue presidente de Francia durante 14 años. Felipe González fue jefe del Gobierno español durante 14 años. Angela Merkel, jefa del Gobierno alemán, cuando termine su cuarto mandato en el 2021, habrá pasado 17 años a la cabeza de Alemania.

4. ¿Acaso se puede hablar de elecciones democráticas cuando hay un partido único?

En Cuba, contrariamente a otros países, el partido comunista no es un partido electoral. No propone candidatos a las elecciones. La legislación cubana es clara al respecto. Solo los electores pueden proponer a los candidatos para las elecciones municipales, provinciales y legislativas. Está terminantemente prohibido para el PCC presentar a cualquier postulante a una elección. El procedimiento es el siguiente: antes de las elecciones, los ciudadanos se reúnen en asambleas públicas en las circunscripciones para proponer a los candidatos. Para cada elección, hacen falta al menos dos candidatos y un máximo de ocho. Una vez elegidos por la base, los currículos de los candidatos se exponen en las plazas públicas. Se prohíben estrictamente las campañas electorales. Para las elecciones municipales, provinciales y legislativas, el sufragio es universal y secreto.

Los cubanos están convencidos de que su sistema es más democrático que los de muchos países occidentales. Su punto de vista es el siguiente: en Francia, por ejemplo, donde existe un sistema multipartidista, en la inmensa mayoría de los casos, cualquiera que sea la elección, son los partidos políticos los que designan a los candidatos. Así, los ciudadanos franceses tienen la opción entre los diferentes postulantes designados por las diversas corrientes políticas. Ahora bien, en Francia menos del 5% de los ciudadanos son miembros de un partido político y tienen entonces la posibilidad de designar a un candidato. Así, el 95% de los electores no tienen absolutamente ninguna posibilidad de participar en la designación de los candidatos para las distintas elecciones. Su opción se limita a elegir tal o tal figura designada por los partidos políticos.

5. ¿Cuál es la composición del nuevo Parlamento cubano?

La composición del nuevo Parlamento cubano es globalmente representativa de la sociedad cubana en su diversidad étnica y social. Primero, la participación electoral fue del 85%. Cerca del 50% de los diputados (293 de 605) no son miembros del Partido Comunista ni de la Unión de Jóvenes Comunistas. Contrariamente a una idea preconcebida no todos pueden ser miembros del PCC, al revés.

Para entrar en el PCC hay que ser propuesto por un miembro y pasar por un largo proceso de selección. La idea según la cual todos los cubanos tendrían la obligación de ser miembros del PCC es una fantasía. De los más de ocho millones de electores en Cuba (de una población de 11,2 millones de habitantes, solo 800 mil son miembros del PCC, o sea apenas un 10% de los electores. Si agregamos a los 400 mil miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas, el total es de 1,2 millones de personas, o sea un 15% de los electores. Así, el 85% de los electores no son miembros ni del PCC ni de la UJC.

Más del 53% (322) de los diputados son mujeres. Más del 56% (338 diputados) de los diputados integran el Parlamento por primera vez. El promedio de edad es de 49 años y el 13% de las personas elegidas (80 diputados) tienen entre 18 y 35 años. Cerca del 90% de los diputados nacieron después del 1959. Más de un 40% son negros o mestizos. El presidente del Parlamento cubano, Esteban Lazo, es negro. Ana María Mari Machado, una mujer, ocupa la vicepresidencia. Miriam Brito, otra mujer, dirige el secretariado del Parlamento.

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

  • Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, profesor titular de la Universidad de La Reunión, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos

Nuestramérica unida vencerá

APORREA 22 de abril del 2018 VENEZUELA

Adán Chávez Frías

El imperialismo norteamericano continúa apoyando a la derecha y a la oligarquía empresarial de la región para imponer a sangre y fuego la restauración neoliberal.

Cada día su falso argumento de la "defensa de la democracia" y los "derechos humanos" se desvanece, y aparecen los verdaderos motivos detrás de los procesos de desestabilización de los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Le ha tocado el turno a nuestra hermana Nicaragua, que hoy pretende ser sumida en el caos por grupos económicos que respaldan los intereses de las trasnacionales y la derecha política y mediática proimperialista.

La violencia terrorista que ha generado ya numerosas víctimas fatales, no es la respuesta a los ajustes al sistema de seguridad social anunciados por el gobierno sandinista. Es una agresión orquestada por agentes económicos internos, con el respaldo de sectores financiados desde Washington, que busca poner fin a la Revolución Sandinista en esa nación centroamericana.

Nuestro deber como revolucionarios en América Latina y el Caribe, y en todos los lugares del mundo, es denunciar esta nueva arremetida, esta nueva injerencia, que busca socavar un gobierno legítimo, reelecto democráticamente con amplio apoyo popular. Para todas y todos debe quedar claro que Nicaragua hoy está en la mira de la contraofensiva neoliberal. Eso lo sabemos bien porque la puesta en escena de este guión es casi idéntica a la ola de violencia desestabilizadora que vivimos en Venezuela entre abril y junio del año 2017.

La mayoría de los nicaragüenses quiere la paz y no permitirá el retroceso de sus derechos económicos y sociales, ni la escalada de violencia desestabilizadora. Es un pueblo heroico que ya conoce el dolor de una guerra civil. Confiamos en que Nicaragua retornará pronto a la normalidad bajo el liderazgo del Comandante Daniel Ortega y gracias a la madurez del pueblo. Estamos seguros que por la vía del diálogo con todos los sectores, logrará superar esta difícil coyuntura sin ninguna injerencia imperial. Para ello, cuenta con el apoyo solidario de todos los pueblos nuestroamericanos.

Los halcones de la Casa Blanca vienen con toda su artillería a desmembrar a la América Latina para saquear pronto sus recursos. Lo que sucede en Nicaragua, la criminalización de Lula da Silva y de la izquierda en Brasil y Argentina, los peligros que corre el proceso de paz en Colombia, son solo algunas muestras de ello.

También lo es el duro golpe que pretendió ser mortal contra la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), al anunciar los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay, aliados de EE.UU, la suspensión de su participación en ese organismo en un claro atentado para corroer la unidad latinoamericana construida bajo el liderazgo antiimperialista del Comandante Hugo Chávez y de los líderes del movimiento revolucionario y progresista de la región.

Sin embargo, la Unasur se mantiene de pie. Pese al cambio político transitorio en algunos países que, momentáneamente, están hoy en manos de gobiernos reaccionarios de derecha, Nuestramérica no retrocederá y eso lo garantizarán los pueblos organizados y conscientes, unidos sobre la base de la concepción bolivariana. La administración Trump pronto comenzará a entender que el panorama continental cambió para siempre, nunca más seremos el patio trasero de la Casa Blanca.

Necesitamos hoy más que nunca despertar la conciencia histórica de los pueblos, de nuestra gesta heroica, revolucionaria y antiimperialista que ha resistido y enfrentado los intentos de colonizarnos y someternos durante todas las épocas.

Las luchas de nuestros pueblos por su independencia, su soberanía, su libertad y su dignidad permanecen vigentes. En ese contexto es nuestro deber esforzarnos por mantener el camino de la integración, la cooperación, el intercambio solidario, el desarrollo y la justicia social en la agenda política del hemisferio. Los enemigos siguen siendo los mismos: el poder imperial y las transnacionales.

Ante esta emboscada, nos preparamos para la marcha redoblada a fin de continuar avanzando, imparables, a la consolidación de la unidad nuestroamericana. Solo unidos defenderemos intereses comunes y solo unidos venceremos las amenazas y la injerencia del norte.

Por ello saludamos la visita del presidente Nicolás Maduro a La Habana, para reunirse con el nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz- Canel, en un gesto que reitera la fraternal alianza entre ambas revoluciones.

Cuba y Venezuela seguirán siendo ejemplo ante el mundo, de integración política y económica para contrarrestar la agresión imperialista y la contraofensiva neoliberal en la América Nuestra. Los pueblos vencerán y unidos no permitiremos que regresen aquellos que quieren imponernos otra vez la miseria, la sumisión y la entrega de nuestra soberanía.

Hoy con Chávez seguimos diciendo: "A nosotros, pareciera que alguien nos condenó a 100 años de soledad, y a 100 más. Pero quizás, porque fuimos condenados a esos cien primeros, y a esos cien segundos, entonces alguien nos dio una segunda oportunidad sobre esta Tierra. ¡Aprovechemos esta segunda oportunidad, y hagamos la Patria de nuestros hijos! ¡Hagamos la Patria Una y Grande…! ¡Viva la Patria Latinoamericana y Caribeña!"

¡Con Chávez Siempre!

¡Viva la Unidad Antiimperialista de los Pueblos!

Selección en Internet: Inalvys Campo Lazo

Con una paz quebrantada, grupos armados rivales disputan el vacío dejado por las FARC en Colombia

(Fragmentos)

REUTERS 26 de abril del 2018 GRAN BRETAÑA

Luis Jaime Acosta y Helen Murphy*

Cuando el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Rodrigo Londoño firmaron el acuerdo de paz y se estrecharon la mano para poner fin a una guerra de medio siglo, se esperaba que los habitantes de ciudades como Tumaco vivieran más tranquilos.

Diecinueve meses después, para la gente de este puerto del Pacífico en el sur colombiano resultó todo lo contrario.

Es cierto que, como estableció el acuerdo, la mayoría de los militantes de las FARC se desmovilizaron aquí y en el resto Colombia, un país del tamaño de Francia y España juntas, donde un terreno accidentado y un gobierno ausente en muchas zonas permitieron a la guerrilla convertirse en la autoridad de facto.

Pero Santos, que enfrenta una desaceleración económica al final de su segundo mandato, lucha por hacer valer la ley en diferentes regiones del país en donde los rebeldes impusieron por años su voluntad.

A pesar de los elogios que despertó el acuerdo con las FARC, incluido el Premio Nobel que ganó Santos, la paz sigue siendo esquiva en este país de 50 millones de habitantes, que aún es el mayor productor mundial de cocaína.

Con las FARC fuera del mapa, grupos armados como la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y bandas criminales formadas por exparamilitares de ultraderecha y desertores de las FARC luchan por los espacios dejados por la otrora agrupación rebelde: izan banderas, alistan combatientes, cobran impuestos y exigen lealtad en tierras remotas.

Y están aprovechando los medios que habían financiado a las FARC, desde el narcotráfico hasta la extorsión, pasando por la extracción ilegal de oro.

"Es como una caldera del diablo en donde está en ebullición, una sopa en la que se cocina todo tipo de ingredientes criminales", dijo Juan Camilo Restrepo, hasta hace poco el jefe negociador del gobierno en las conversaciones de paz con el ELN.

"Es una puja para apoderarse de los despojos que deja la salida de las FARC", explicó.

A sangre y plomo

Considerado uno de los rincones más violentos del sudoeste de Colombia, Tumaco se ubica en una zona selvática con varios ríos que le brindan a la cocaína, producida en las grandes plantaciones de hoja de coca cercanas, una salida al Pacífico.

Aquí, las nuevas fuerzas guerrilleras compiten con las bandas criminales por las lucrativas rutas de la droga.

A comienzos de este mes, un pequeño grupo de desertores de las FARC mató a balazos a un periodista, un fotógrafo y al conductor de un diario ecuatoriano, luego que el gobierno del vecino país rechazó sus demandas de liberar a sus camaradas encarcelados al otro lado de la frontera.

Desertores de las FARC se enfrentan con el ELN en el departamento del Cauca por el control del narcotráfico, mientras que en Antioquia combates entre bandas criminales que se disputan una zona estratégica para el narcotráfico y la minería ilegal provocan desplazamientos masivos de campesinos.

Cerca de la frontera con Venezuela, en el departamento de Norte de Santander, una banda llamada Los Pelusos lucha con el ELN, lo que también obligó a cientos de campesinos a dejar sus casas.

Para ganar apoyo al acuerdo de paz, Santos prometió inundar los antiguos baluartes de las FARC con tropas e inversiones sociales y de infraestructura.

El plan contempla una inversión anual de unos tres mil millones de dólares en los próximos 15 años para impulsar el desarrollo en regiones devastadas por la guerra y mejorar los servicios de salud, la educación, la infraestructura y la agricultura.

Una piedra angular del plan es la sustitución de cultivos para los campesinos que dependen de los ingresos ilícitos de la coca. Pero la debilitada economía dificulta el financiamiento.

Además de los presupuestos gubernamentales más austeros, la burocracia retrasa la construcción de carreteras, acueductos, escuelas, redes eléctricas y hospitales que incluye el programa para millones de personas con poco acceso a infraestructura.

El plan de sustitución de cultivos del gobierno alcanzó en el 2017 apenas un poco más del 30% de su objetivo de 50 mil hectáreas y ha provocado malestar entre los campesinos que temen quedar arruinados cuando arranquen sus matas de coca.

La ira estalló cerca de Tumaco en octubre pasado, cuando siete campesinos murieron en un confuso tiroteo con policías y soldados mientras trataban de impedir la erradicación de sus plantas de coca.

En lugar de ser un activo, a semanas de la elección presidencial para elegir al sucesor de Santos, la vacilante paz desconcierta a un electorado ya frustrado por el desacelerado crecimiento económico, los deficientes servicios de educación y salud, y la abismal brecha entre ricos y pobres.

El gobierno dice que está haciendo todo lo que puede.

Ya desplegó 80 mil policías y soldados a los antiguos bastiones de las FARC. Y en enero lanzó su mayor maniobra militar en años al enviar nueve mil efectivos al conflictivo Tumaco y a otras poblaciones a lo largo de la costa del Pacífico, en el departamento de Nariño, cerca de la frontera con Ecuador.

Pero el plan no es suficiente.

Grupos como las Guerrillas Unidas del Pacífico (GUP) están estableciendo bastiones. "Esto está sucediendo en toda Colombia", dijo Joan, líder de un escuadrón de ocho combatientes cuando patrullaba el año pasado la selva al sur de Tumaco.

Problemas "más visibles"

Hasta 70 grupos armados y criminales operan en Colombia, según Ariel Ávila, experto en el conflicto de la Fundación Paz y Reconciliación, una entidad privada de investigación. Entre guerrilleros, paramilitares, pandilleros y otros, suman unos cinco mil miembros, incluyendo a desertores de las FARC.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Alberto José Mejía, reconoció en marzo que unos mil 200 desertores de las FARC siguen activos, una quinta parte del tamaño que tenía la fuerza rebelde cuando se logró al acuerdo.

Aunque la cifra está muy lejos de los 17 mil combatientes activos en el auge de las FARC, a finales de la década de los 90, el número es cuatro veces lo que había admitido previamente el gobierno.

Cualquiera está en la mira

Alrededor de Tumaco, donde chozas de madera con techos de láminas oxidadas se levantan sobre pilotes para evitar las inundaciones por la marea alta, la lucha por el control ha provocado un derramamiento de sangre. Muchos de sus 200 mil habitantes, la mayoría de ascendencia africana e indígena, extrañan los días cuando no había acuerdo de paz.

Entonces, las FARC controlaban las rutas de la droga y pese a los choques frecuentes con tropas del gobierno, los rebeldes se aseguraban de que los residentes más pobres que no combatían quedaran excluidos. Hoy cualquiera es vulnerable por muchas razones, desde tener las amistades incorrectas o rechazar a los extorsionistas hasta apoyar la erradicación de la coca.

Al menos 211 personas fueron asesinadas en Tumaco el año pasado, según cifras de la policía, en comparación con 147 en el 2016.

En octubre, José Jair Cortés, un activista de la comunidad, fue asesinado a tiros cerca de Tumaco. Nadie ha sido acusado de su muerte, pero los investigadores dijeron que había recibido amenazas tras denunciar delitos de grupos criminales locales.

Cortés hace parte de los 121 activistas de derechos humanos y comunitarios asesinados en Colombia el año pasado, frente a 59 en el 2016, de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. En lo que va de este año más de dos docenas han sido asesinados.

Entre otros grupos, los cárteles mexicanos están cada vez más presentes en Tumaco y otros lugares que las FARC dejaron.

Para la gente de Tumaco, la extrema pobreza puede hacer que la vida fuera de la ley sea atractiva. La alcaldía calcula el desempleo en un 70%por ciento. La región tiene pocos trabajos legítimos más allá de la pesca, el cultivo de cacao, arroz y aceite de palma, y la ocasional labor en barcos camaroneros.

El dinero fácil lo encarna la cocaína, ya sea el cultivo de coca o cualquiera de las tareas químicas o logísticas para exportarla. En toda Colombia, estas actividades generan unos 13 mil millones de dólares anuales, equivalentes al 4% de la economía del país, calculan el gobierno y académicos.

Los sobornos son un desafío constante, sobre todo porque las ganancias de las drogas les permiten a los criminales ofrecer más de lo que les paga el Estado a sus empleados.

"La capacidad de corrupción del narcotráfico ha llegado a todas las instancias de la sociedad colombiana e internacional", dijo el almirante Orlando Romero, comandante naval del Pacífico, cuya fuerza capturó 12 militares y cinco civiles en los últimos tres años por colaborar con narcotraficantes.

Difícil de sustituir

Muchos campesinos confiesan que hay pocos incentivos para plantar las cosechas que el gobierno espera que florezcan con su programa de sustitución.

Una hectárea de coca puede producir una ganancia de 44 millones de pesos al año, unos 15 mil dólares, según Carlos Leonardo Estacio, un campesino de 50 años. Una de cacao produce apenas mil 600 dólares anuales, poco más de la décima parte.

"Necesitamos alternativas viables para reemplazar la coca", dijo Estacio advirtiendo que no van a permitir erradicar sus cultivos a la fuerza porque significaría morir de hambre. "La presencia estatal no ha llegado de ninguna manera. Es tanto así que acá la guerrilla hacia una especie de justicia, y al irse la guerrilla estamos a merced de nadie".

Y en esa mezcla de pobreza, abandono e ilegalidad es donde nacientes grupos como las GUP florecen. Su bandera roja y verde aparece izada en una de las orillas del río Rosario, en las fueras de Peña de los Santos, donde Reuters encontró una patrulla de esa organización.

La banda más prominente es el Clan del Golfo, que nació para combatir a las FARC en algunas regiones y hoy tiene unos mil 500 combatientes, según informes de inteligencia militar. Luego del acuerdo de paz con el grupo rebelde, la organización ofreció rendirse. Pero en vez de eso, aprovechó para apoderarse de territorios de las FARC y ampliar su presencia.

Las conversaciones con las FARC avanzaron vacilantes durante cuatro años antes de llegar a un acuerdo. Santos revivió hace poco las conversaciones con el ELN después de haberlas suspendido cuando ese grupo lanzó en enero una serie de ataques con bombas que mataron a ocho policías.

El ELN, que reivindica una superioridad ideológica frente a las FARC, durante décadas ha bombardeado oleoductos y otras instalaciones que considera infraestructura capitalista de multinacionales. A pesar de las conversaciones, los rebeldes admiten que continuarán expandiéndose ahora que se han liberado, después de décadas, de la sombra de las FARC.

A unos mil kilómetros al norte, en el noroccidental departamento de Chocó, los combatientes del ELN aseguraron que continuarán sus actividades, pese a la negociación de paz.

"Algunos compañeros de las FARC se han venido sumando al ELN porque no se siente recogidos con el proceso o no se les ha cumplido", concluyó Yerson.

  • Reporteros de la agencia