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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2018-06-21

México y las cegueras de Almagro

APORREA 13 de junio del 2018 VENEZUELA

Richard Canán*

Que frustrante y absolutamente decepcionante han resultado las actuaciones del nefasto secretario general de la OEA, Luis Almagro. Patéticos y anodinos son los países que le han dado cuerda al loco (porque no actúa solo), principalmente la extrema derecha continental, agrupados bajo la logia neofascista de la Alianza del Pacífico.

Al parecer, su único objetivo es el derrocamiento del Gobierno Bolivariano de Venezuela. No tienen otro tema en agenda. Y en su desespero y frustración, tras años de fracasos y meteduras de pata, ahora se han radicalizado, no disimulan ni guardan la compostura como antes. En el pasado respetaban la diplomacia y las normas jurídicas internacionales. Cualquier actuación en un país soberano en el marco de la OEA, siempre ha requerido el consentimiento del país afectado. Pues nada, la rancia oligarquía continental le ha dicho adiós a la diplomacia y actúan como matones de barrio, al margen de la ley.

En el caso de Venezuela, el fracasado Almagro ha construido falaciosos expedientes, donde los golpistas y guarimberos, los que ocasionaron la violencia, las muertes y los ataques terroristas, terminan presentándose (en una burda tragicomedia) como víctimas, como pobres querubines, que fueron obligados por las circunstancias a quemar gente viva y degollar motorizados. Estas hordas neofascistas, integrantes de la vanguardia de la derecha apátrida, es la que ni siquiera tiene la valentía de reconocer ante el país sus acciones criminales. Cobardes siempre serán, actuando arrabaleramente a las sombras y en la oscuridad, pero cuando se enfrentan a la justicia, lloriquean clamando impunidad.

Con esta gente, protegida por Almagro, armaron fantasiosas piezas de expediente en contra de Venezuela, con informes de dudosas ONG (pañuelo en la nariz), todas tarifadas y sesgadas, con la finalidad de construir mentiras, tergiversaciones y falsas acusaciones. Puras Fake News. Pero a estas alturas a Almagro ya no le importa la verdad. Su misión de vida, para lo que le pagan, es para destruir a Venezuela.

De nuestro último proceso electoral, también inventaron sus dosis de disparates y mentiras. Almagro fue el primero en desconocer a este pueblo que salió a votar y eligió a su presidente. Almagro repitió íntegramente todos los desvaríos provenientes del verbo de la derecha histérica. Lo único que le faltó fue sacar una resolución en nombre de la OEA, al estilo de las dictaduras sureñas de los años setenta:

"Comunicado Número 1 (para la restauración democrática de Venezuela). Yo, Luis Almagro, en nombre de mi Dios todopoderoso, con el poder otorgado por la Alianza del Pacífico, y con la finalidad de realizar elecciones inequívocamente justas en Venezuela, ordeno: 1) que no se inscriba ningún candidato presidencial de origen Chavista; 2) que el PSUV y los partidos del Gran Polo Patriótico se abstengan de participar y no inscriban ningún candidato; y 3) que el pueblo Chavista y revolucionario se abstenga de votar". Solo así, con estas condiciones, el nefasto Almagro y la oligarquía continental reconocerían unas elecciones hechas a la medida de los paupérrimos y fragmentados aspirantes presidenciales de la derecha criolla. Esto nunca ocurrirá.

Pero mientras esto pasa y Almagro sigue con todo su odio concentrado sobre Venezuela, en las propias narices frías de Almagro y de la OEA, están presentándose distintas afrentas en contra de la democracia y la libertad. Sin que se den por enterados, ni tengan ánimo de investigar a alguno de los socios de la Alianza del Pacífico.

Es el caso de México, que se encuentra en pleno proceso electoral. Allí las acciones de los grupos violentos están a la orden del día. Almagro, nunca ha tenido tiempo ni disposición para investigar los miles de casos de asesinatos, de desapariciones forzadas, de fosas comunes, de narcotráfico, de paramilitarismo y demás crímenes de Estado. Claro con su odio concentrado en Venezuela, cómo va a enterarse de que durante el reciente proceso electoral mexicano iniciado en septiembre del 2017, ya han sido asesinados 112 candidatos y dirigentes políticos, en una sangrienta campaña electoral que finalizará el primero de julio.

Parece que la violencia política mexicana, expresada a través del crimen organizado, el paramilitarismo y el narcoestado no son parte de la agenda de Almagro, muy a pesar del nefasto clima electoral existente, donde no puede haber competitividad si los candidatos opositores son asesinados (exterminio físico del adversario), dejando vía libre a los candidatos que representan los intereses de los grupos de la delincuencia organizada.

El paramilitarismo ha apuntado al corazón de la democracia y ha disparado a discreción. Entre las víctimas destacan candidatos, alcaldes, militantes y dirigentes políticos opositores. Esto sin contar los actos de amenazas, asaltos, agresiones e intimidaciones en contra de los candidatos. Los mayores crímenes han ocurrido en el estado de Guerrero, mismo lugar de la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, caso donde Almagro tampoco se rasgó las vestiduras, ni pidió bloqueo, intervención militar, ni sanciones contra el narcoestado que protege a los forajidos y criminales.

Almagro no puede pronunciarse. Se queda ciego, sordo y mudo (hasta el Twitter se le apaga) cuando los crímenes, desmanes o injusticias ocurren en algún país de la Alianza del Pacífico. El perro faldero no puede morder la mano que lo alimenta, así que debe mover la cola y ver para otro lado haciéndose el musiú.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Sociólogo venezolano.

El G-7 y las tensiones del orden mundial capitalista

PROGRESO SEMANAL 14 de junio del 2018 EEUU

Jesús Arboleya Cervera*

Las señales de alarma, puestas ya en estado de alerta, se dispararon en Estados Unidos después de que Donald Trump pateó la mesa de negociaciones, durante la cumbre del G-7, en Canadá, donde se reunieron las principales potencias capitalistas de la actualidad.

La personalidad del presidente norteamericano agregó morbo a la disputa y la prensa hizo zafra con sus desplantes, pero detrás de la anécdota, están las contradicciones de base que allí se expresaron, relacionadas con el deterioro relativo de la hegemonía de Estados Unidos en el mundo y los enormes problemas domésticos que ello concita en ese país.

De la Segunda Guerra Mundial emergió un orden mundial capitalista que resultó extraordinariamente beneficioso para Estados Unidos. Gracias al mismo, la economía norteamericana devino la mayor del mundo y el dólar se colocó en el centro de las finanzas globales, fue posible financiar un poderío militar sin parangón en la historia y las empresas norteamericanas se extendieron por todo el planeta, con consecuencias incluso para la cultura universal.

El fin de la Guerra Fría eliminó los escasos obstáculos que se oponían a este desarrollo y el capital se desplazó en toda su capacidad, gracias al crecimiento de las empresas transnacionales y los aportes de las nuevas tecnologías al movimiento de los flujos financieros.

Las fronteras nacionales se hicieron cada vez más porosas y las propias potencias capitalistas perdieron buena parte del control que antes tenían de sus propias economías, dando lugar a un caos que en realidad nadie sabe cómo regular, lo que explica el grado de ingobernabilidad que se aprecia en todo el mundo.

Los intentos de Estados Unidos por establecer un nuevo orden global en función de sus intereses nacionales han resultado insuficientes y el neoliberalismo terminó por afectar importantes renglones de su propia economía, que ya no resultan competitivos a escala internacional.

Donald Trump llegó al poder representando a un sector del electorado de la clase media blanca que se sabe desplazado por las tendencias económicas globales y para satisfacer sus demandas ha recurrido a una política chovinista basada en la imposición de tarifas arancelarias, el cuestionamiento de tratados de libre comercio multilaterales y la adopción de acuerdos bilaterales que restrinjan el mercado norteamericano a los competidores externos.

Un problema radica que en el centro de estas tendencias globales está el propio capital transnacional norteamericano, también limitado de ingresar al mercado norteamericano con sus producciones en otros países, lo que enfrenta al presidente con los intereses más poderosos del país.

Trump ha tratado de aplacar esta situación concediendo ventajas impositivas y de otro tipo a estos grupos, lo que agrega otras distorsiones a la economía, tiende a aumentar los precios en el mercado nacional e incrementa las tensiones sociales domésticas.

El otro problema es que este capital está invertido en las principales economías del mundo, dígase Europa o ciertos países asiáticos, particularmente China, lo que coloca a Estados Unidos en una guerra comercial contra sí mismo y en franca oposición con sus aliados en un mundo que se supone debe liderar. Esto es lo quedó reflejado en la reunión del G-7.

America First no es un proyecto viable porque va contra los intereses del gran capital norteamericano y porque no está pensado para que todos los ciudadanos de ese país se beneficien por igual.

Trump no es un populista, si por ello se entiende la satisfacción de los intereses populares, sino un hombre animado por instintos muy primitivos, incapaz de comprender la complejidad del mundo que tiene frente a sus ojos. En definitiva, su elección fue otra muestra de la decadencia de Estados Unidos.

  • Investigador cubano, especialista en relaciones Cuba-EEUU. Doctor en Ciencias Históricas

El día que Merkel y Macron reconocieron que Europa es un protectorado norteamericano

RT 19 de junio del 2018 RUSIA

Luis Gonzalo Segura*

Solo fue una de las muchas noticias que circulan a diario en los medios de comunicación. Ni siquiera mereció gran atención por parte de la mayoría de ellos, aunque su difusión fue masiva. Pero en formato telegrama. Es lo acostumbrado cuando se quiere noticiar sin informar. El resumen generalizado versaba sobre el enfado de Merkel y Macron, los regidores de Alemania y Francia, el corazón de Europa, con Donald Trump, el presidente de Estados Unidos y 'Jefe' del planeta.

Sin embargo, lo realmente importante se encontraba en el reconocimiento explícito de la sumisión de Europa a los EEUU de Norteamérica. Por ejemplo, si recogemos la noticia relatada por 'El País', Ángela Merkel afirmaba que "hay conflictos a las puertas de Europa. Y la época en la que podíamos confiar en EEUU se acabó". Expresiones que vertió en Aquisgrán el jueves 10 de mayo del 2018, fecha para la historia en la que se amenazó seria y abiertamente a los EEUU.

Ese día, con un enfado monumental, la canciller alemana respondía al último disparate del excéntrico presidente norteamericano, que no tuvo otra ocurrencia que retirarse del acuerdo nuclear con Irán. Trump es un presidente que todavía no se sabe si pasará a la historia por resolver el complejo puzzle geopolítico que llevaría al mundo a décadas de estabilidad o provocar una guerra mundial sin precedentes en este siglo XXI. Es una especie de péndulo vertiginoso entre la paz y la guerra, entre lo irracional y lo lógico, entre lo común y lo esperpéntico.

Más allá del enojo de Ángela Merkel, compartido por Emmanuel Macron, y las advertencias derramadas por los líderes europeos ("algunas potencias han decidido incumplir su palabra: estamos ante grandes amenazas y Europa tiene el deber de mantener la paz y la estabilidad en la región") lo interesante llegó cuando ambos reconocieron la sumisión europea a los norteamericanos. No se trata de ningún descubrimiento para aquellos que siguen con cierto interés el escenario internacional, pero resulta absolutamente insólito que dos políticos de la talla internacional de los mencionados, líderes indiscutibles de Europa, realicen un reconocimiento tan explícito. Y no solo llegaron hasta ahí, sino que señalaron la posibilidad de comenzar a dar pasos hacia una futura independencia. Curioso que se sientan tan amenazados hoy mientras en las últimas décadas se ha incendiado la periferia europea de forma convulsiva. Pero esa es otra cuestión.

Porque analicemos las siguientes manifestaciones: "Europa ya no puede confiar en EEUU y debe tomar su destino en sus propias manos" o "no podemos dejar que otros (en referencia a Washington) decidan por nosotros". ¿Son acaso expresiones propias de países o estados soberanos e independientes? ¿Qué países ceden a un tercero la defensa y la política exterior si no son aquellos países sometidos?

Tanto Merkel como Macron concluyeron que, desde el Brexit, momento de la desbandada británica, el hermano pequeño de los norteamericanos que impedía cualquier intento de unión que pudiera generar una potencia mundial, se hace indispensable la construcción de una Europa independiente. "En su lugar, la UE debe hacerse con su propio destino, esa es la tarea para el futuro".

No obstante, 'El País', medio cercano a los intereses de la OTAN y los EEUU, ponía en duda que ello fuera posible: "La realidad y el deseo: Merkel asegura que Alemania debe hacer más, pero acaba de anunciar una congelación de su presupuesto en defensa para los próximos cinco años, muy lejos de las cifras que reclama Estados Unidos".

¿Es posible una Europa independiente? ¿Ello supondría mayor coste económico, como afirma 'El País', o generaría un considerable ahorro económico?

Si tenemos en cuenta que Europa cuenta en la actualidad con más militares que los norteamericanos y casi el doble que el número de militares rusos, no resulta muy complejo concluir que la formación de un Ejército europeo significaría un ahorro considerable en cuanto al gasto armamentista y militar y una más que apreciable racionalización de los recursos.

Europa tiene en la actualidad, según la Agencia Europea para la Defensa (AED), un total de 1,4 millones de militares, cifra que podría rebajarse en un tercio, con el consiguiente ahorro económico, sin que ello supusiera merma alguna en la seguridad del continente. Pensemos que a día de hoy no existe potencia rival cercana a Europa salvo Rusia, la cual cuenta con entre 870 mil y 900 mil efectivos militares según Alexander Golts, y con la que sería relativamente sencillo llegar a un entendimiento en el caso de ser Europa un ente independiente.

Porque lo cierto es que casi ningún analista considera creíble un conflicto militar más allá del existente en Ucrania, máxime cuando los presupuestos militares rusos han descendido este año por primera vez en décadas. No será un caso aislado, Rusia piensa rebajar su gasto en Defensa desde el 5,5% del PIB del año 2017 hasta el 3 por ciento.

Contradictoriamente a lo que se podría pensar, Putin quiere más gasto en Sanidad y Educación mientras que Europa es exigida por los EEUU a casi duplicar el gasto militar para recortarlo en partidas sociales

Negocio o seguridad

Pero si Europa rebajaría el gasto militar en el caso de formar un Ejército europeo, ¿la exigencia norteamericana de duplicar el gasto militar es una cuestión de negocio o de Seguridad? Apuesten por lo primero. Detrás de Donald Trump se encuentra la industria militar más potente del mundo, la cual facturó en el 2016 nada más y nada menos que 434 mil millones de dólares. Cifra que supuso el 58% del mercado mundial armamentista.

Independencia o expoliación

Esa es la gran decisión que debe tomar Europa: seguir siendo un protectorado y pagar económicamente por ello o caminar en busca de la independencia, lo que supondría reducir el gasto militar global y tener peso mundial en las decisiones geopolíticas. Especialmente en áreas de influencia como Magreb y Oriente Próximo que tan rentables le han sido a los EEUU como avisperos.

No olvidemos que esta última región es la que más gasta en el mundo en gasto militar, el 5,2%; siendo Arabia Saudí el 10%, y Omán el 12%, las que más invierten. Un caramelo para la industria militar norteamericana, un genocidio regional para el resto del mundo.

Selección en Internet: Juana Calzado Jiménez

  • Español, Exteniente del Ejército de Tierra expulsado por denunciar corrupción, abusos y privilegios anacrónicos.

Un muro bajo el agua para cercar a los palestinos

LA TINTA 11 de junio del 2018 ARGENTINA

Leandro Albani*

Israel inició la construcción de un muro bajo el mar para encerrar todavía más a la Franja de Gaza, en una nueva medida represiva contra el pueblo palestino.

“Esta acción frustrará los objetivos de Hamas, que perderá otra capacidad estratégica y enormes cantidades de dinero”, anunció sin ruborizarse el ministro de Asuntos Militares israelí, Avigdor Lieberman. De esta manera, el funcionario, representante de la ultraderecha judía, daba inicio a la construcción de un muro subacuático en el mar Mediterráneo que permitirá encerrar todavía más a la Franja de Gaza, el enclave costero palestino de 360 kilómetros cuadrados en el que sobreviven dos millones de personas.

El domingo 27 de mayo, maquinarias pesadas comenzaron los movimientos de tierras para separar la playa de Zikim, en los territorios ocupados palestinos de la Franja. En un comunicado, la cartera que comanda Lieberman explicó que unidades de ingeniería y construcción proceden a la instalación de una barrera marítima con el objetivo de “prevenir infiltraciones” de palestinos a través del mar.

Según el gobierno de Tel Aviv, el denominádo “muelle impermeable” consiste en tres capas, incluyendo una por debajo del nivel del mar. Se calcula que la obra finalizará en un año. Desde el Ejecutivo israelí agregaron, haciendo uso de una retórica pérfida, que el proyecto es “único en el mundo”.

En el comunicado del ministerio de Asuntos Militares explicaron que la “nueva respuesta a la amenaza a la seguridad fue diseñada para resistir las condiciones del mar y servir al establecimiento de defensa durante años”. Como siempre, desde Israel se apeló a la “seguridad”, la gran excusa esgrimida durante décadas para arrasar las tierras palestinas y expulsar a las personas que viven en ella. Lieberman, que en mayo pasado declaró que los soldados israelíes se “merecen una medalla” por matar a los palestinos y las palestinas que encabezan las protestas de la Gran Marcha del Retorno, justificó que el muro subacuático permitirá defender a “los ciudadanos israelíes con fortaleza y sofisticación”.

El muro en la playa de Zikim se suma a la cacería que periódicamente desata la Armada israelí contra los pescadores gazatíes. El 25 de mayo se conoció que las fuerzas navales hebreas arrestaron a cinco pescadores que navegaban frente a la costa del norte de Gaza. Durante el ataque, el barco de los hermanos Rasem y Mohamed Zayed fue blanco de los disparos israelíes.

Los pescadores palestinos tienen permitido navegar dentro de las seis millas náuticas desde la costa, aunque esa disposición, de por sí coercitiva, poco le importa a Israel. El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) denunció en varias oportunidades que los ataques contra pescadores se realizan a una distancia de seis millas náuticas, lo que “demuestra que las políticas de las fuerzas israelíes apuntan a restringir las restricciones a los pescadores de la Franja de Gaza y sus medios de vida”. Según los Acuerdos de Oslo firmados en el 1993, los más de tres mil pescadores que trabajan en Gaza tienen acceso al 85% de las áreas marítimas de la zona. Esto, por supuesto, nunca fue respetado por Israel.

Naciones Unidas alertó que para el 2020 Gaza será inhabitable si no se toman medidas para frenar el bloqueo israelí y desarrollar un plan de mejoras a sus infraestructuras. La Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA) también advirtió que la agricultura es uno de los sectores que se verán seriamente afectados, entre ellos por la falta de acceso al agua. Según la agencia de Naciones Unidas, el 80% de las familias en la Franja reciben algún tipo de ayuda humanitaria, mientras que el 39% vive por debajo del umbral de la pobreza.

La Franja de Gaza, zona bombardeada con regularidad por la aviación israelí, atraviesa una catástrofe humanitaria pocas veces vista en la historia moderna.

El muro subterráneo

En mayo del 2017, el gobierno de Benjamín Netanyahu anunció la construcción de una barrera subterránea en la frontera con Gaza, en el marco del proyecto “Obstáculo”. Otra vez la “seguridad” apareció como un argumento que calza a la perfección entre los ministros israelíes. El muro tiene una extensión de 65 kilómetros y está dotado de sensores electrónicos para detectar cualquier intento de perforación.

En agosto del año pasado, el diario El País informó que en la construcción del muro participan “ingenieros y técnicos españoles subcontratados por compañías locales” junto a “ingenieros italianos y obreros israelíes y moldavos, hasta sumar un millar de empleados”. Protegidos por soldados israelíes, los encargados de la obra cuentan con “maquinaria de perforación traída desde Alemania y arcillas especiales de bentonita importadas de Hungría para sellar una barrera subterránea de cemento”, indicó el diario israelí Haaretz. “Todos los contratados han sido investigados previamente por el Shin Bet, el servicio secreto de seguridad interior”, agregó El País.

El nuevo muro de exclusión de palestinos fue bendecido por un presupuesto gubernamental de 750 millones de euros y adjudicado a las compañías israelíes Danya Cebus, Solel Boneh, Olitzky y Gabbay.

El Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, que gobierna en la Franja de Gaza desde el 2007, calificó el proyecto israelí como una “declaración de guerra”. El portavoz de la organización, Hazem Qasem, afirmó que la construcción del muro forma parte de la “intensificación del asedio” a Gaza.

El muro en Cisjordania

Desde hace 13 años, Israel mantiene la construcción de un muro de más de ocho metros de altura y que ya lleva 300 kilómetros de extensión sobre territorios palestinos. La obra, denunciada a nivel internacional y que tiene la condena de Naciones Unidas y de la Corte Internacional de La Haya, redobla la política expansionista israelí y genera la separación no solo territorial sino humana del pueblo palestinos. Como lo define el periodista Pedro Brieger en su libro El conflicto palestino-israelí. 100 preguntas y respuestas, el muro convirtió “a varias ciudades palestinas en verdaderos guetos”.

La orden para la construcción del muro que penetra a Cisjordania fue dada por el entonces primer ministro israelí, Ariel Sharon, el 16 de junio del 2002. Por esos días, el pueblo palestino encabezaba la Segunda Intifada contra la ocupación israelí. Las críticas a esta medida se deben a que la construcción iba a respetar la Línea Verde, como se conoce la frontera establecida luego de la Guerra de los Seis Días en el 1967, pero en la actualidad el 80% del muro avanza sobre territorio cisjordano, adentrándose en algunos lugares hasta 22 kilómetros, con el fin de poblar las zonas con asentamientos judíos ilegales. Se calcula que al menos quinientos mil palestinos son afectados por la construcción del muro.

Durante décadas, el mundo criticaba con dureza el Muro de Berlín, que se extendía un poco más de tres metros y medio sobre el suelo y tenía una extensión de 155 kilómetros. Los muros de Israel, por lo visto, no conmueven demasiado a quienes se horrorizaban por las separaciones impuestas en un pasado que se repite.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Editor general de la sección Internacionales del periódico Marcha de Argentina.