Portal:Panorama Mundial/RESUMEN SEMANAL/2021-10-31

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No. 41/La Habana, domingo 10 de octubre del 2021/Año 63 de la Revolución/RNPS 2442

POLÍTICA

El Manifiesto de Montecristi: Desarrollo del pensamiento nacionalista en el mundo colonial (Informe Fracto)

Julio A. Muriente Pérez Con fecha del 25 de marzo de 1895-treinta días después de iniciada la guerra de independencia en lo que se conoce como el Grito de Baire - este es el manifiesto de una guerra anunciada, casi dos décadas después de firmada la paz de Zanjón, en Cuba. El Manifiesto de Montecristi -suscrito en la ciudad dominicana de ese nombre- por lo menos contiene cuatro asuntos relevantes que se reiteran de principio a fin:

1- La anunciación de la guerra, necesaria e inevitable; 2- La crítica y distanciamiento de las guerras de independencia de América Latina a principios del siglo XIX; 3- La reafirmación de que Cuba cuenta con las condiciones necesarias para convertirse en una república independiente; 4- La diferenciación entre las poderosas fuerzas militares y económicas españolas que hacen inevitable la guerra, y el pueblo o las masas, incluyendo a los españoles que residen en Cuba y los soldados que son enviados a combatir a los cubanos.

No es corto en calificativos su autor, José Martí, para referirse a la guerra anunciada, cuyo objetivo es, según afirma, el saneamiento y la emancipación del país, para bien de América y el mundo. Será una guerra civilizada, juiciosa, no vengativa, ordenada, moderada, indulgente, fraternal, sin odios, respetuosa, piadosa, culta, pensadora y magnánima, sana y vigorosa, dador de vida plena, «revolución del decoro, el sacrificio y la cultura digna», no la ineficaz y desautorizada del extranjero. Inflexible solo con el vicio, el crimen y la inhumanidad.

Tienen claro los firmantes-el delegado del Partido Revolucionario Cubano (PRC) José Martí y Máximo Gómez, patriota dominicano que sería General en jefe del Ejército Libertador-cuál es su aspiración política: una república democrática y popular, la fundación de un pueblo, fruto de una ‘fusión sublime’; una ‘república moral’ y un archipiélago libre; un pueblo conocedor de la práctica moderna del gobierno y el trabajo.

Es un discurso de su tiempo, influido por la modernización y articulado en momentos en que en Europa se consolidan naciones y nacionalidades. Tenemos aquí algunos anacronismos que confluyen. De un lado la colonia que quiere seguir el rumbo republicano de las naciones europeas. Pero al mismo tiempo esa colonia difícilmente puede mirarse en el espejo de la metrópoli española para tomar ‘prestado’ o mimetizar aspiraciones nacionales y sociales.

Lo cierto es que España no parece ofrecerle un modelo a los revolucionarios cubanos, no solo porque se trata de la potencia que intenta impedir la independencia de la colonia, sino porque aquella España se ha quedado a la retaguardia del desarrollo de los tiempos.

Para los manifestantes de Montecristi, España es lenta, desidiosa, viciosa, con un ‘trono mal sujeto’, inepta, corrupta, una ‘monarquía inerte y aldeana’. España es lo viejo en todo sentido. De ahí que en el documento se recaba el apoyo de los españoles, no solo por la relación filiar hijos-padres que se establece allí, sino que se argumenta que, después de todo, la masa es también víctima en la metrópoli de los mismos que sojuzgan a los cubanos en la colonia.

Esa distinción pueblo oprimido-gobierno opresor, trasladada ahora al propio pueblo español, es una de las expresiones más lúcidas por lo profunda, de este documento. Pero, claro, no se trataba del poderoso y moderno imperio británico que dominaba en la India y en buena parte del planeta, cuna de la Revolución Industrial y dueña de los mares, además que escenario del avance republicano y liberal. Por lo que, es de suponer que la aportación del imperio español al discurso ideológico de los revolucionarios buenos-republicanos y demócratas-se daría por la vía de la negación, apropiándose en vez de la experiencia de Inglaterra, Francia y otras naciones europeas donde sentaron sus bases las ideas ‘modernas’ del siglo XIX.

Ese deslinde ideológico es notable también en la caracterización que se hace en el Manifiesto de Montecristi de las luchas de independencia de América Latina, a principios del siglo pasado. Se dice que de esas luchas surgieron ‘repúblicas feudales y retóricas’, se critica el mimetismo pasivo de moldes extranjeros, la inexperiencia de las élites cultas que dirigieron el proceso independentista y que estaban amarradas a las costumbres de la colonia, que abandonaron a su suerte a los indios y han dado como resultado repúblicas atrasadas económicamente.

Antes que Mariátegui en sus Ensayos, ya Martí está señalando las carencias fundamentales de las naciones nacidas de aquellas luchas decimonónicas y aclarando que esa no es su aspiración para Cuba; reflejo del carácter selectivo que hace el colonizado de las ideas de su época, emanadas de Europa en lo fundamental, para construir su propio discurso diferenciador. Para no dejar de serlo, lo es hasta de las colonias cuyas luchas le han precedido en el tiempo.

Pero Cuba ya es, en opinión de Martí y de quienes respaldaban del Manifiesto de Montecristi, cívica y culta, benigna y moderna, con convicciones democráticas y nacionalidad definida, fruto de la unión de diversos grupos y sectores. A riesgo de la utopía que pueda estar implícita, se habla allí del pueblo cubano como uno homogéneo y unido en el propósito republicano; capaz de hacer la revolución y transformarse en una sociedad superior. Superior incluso a la sociedad de la metrópoli.

Tanta seguridad proyectan estos que anuncian la guerra, que definen su patria como eje del comercio mundial, crucero del mundo y a ellos mismos como fundadores de la patria y la nación.

Este es un ejemplo de lo que Chaterjee denomina nacionalismo positivo, es decir, un nacionalismo que se convierte en instrumento de liberación, en herramienta para dar el salto del colonialismo a la república. Es la típica formación nacional que se da en el marco colonial, lo que suele ocurrir en el mundo no europeo y particularmente en el mundo dominado por Europa.

Ocurre además una contradicción que evidentemente es aprovechada por los revolucionarios cubanos en su favor. El atraso histórico de no haber alcanzado la independencia en las primeras décadas del siglo XIX, frustrando las aspiraciones bolivarianas en ese sentido, le ha permitido a los cubanos aprender de los errores y desaciertos de aquellas primeras naciones latinoamericanas. Mientras tanto, se iban articulando los cimientos de la nacionalidad, forjándose una literatura y unas tradiciones diferenciadoras de la metrópoli, que desembocarían en la Guerra de los 10 años y en la conflagración que estaba por iniciarse a mediados de los noventa.

O sea, que fueron madurando las condiciones que daban forma a la nacionalidad, las pugnas económicas con la esclavitud negra, cuyas contradicciones fundamentales Martí da por resueltas en el Manifiesto, la cubanización de la lengua ‘materna’ y el deslinde de aspiraciones políticas y sociales con la metrópoli.

Se va forjando la tradición de una nación que ya es y que a la vez esta por ser. Pero es la visión del porvenir, que tiene como bandera la modernización, la occidentalización en su sentido más liberal. Todo ello en el marco de una lucha revolucionaria que se planea, y que se pretende que sea revolucionaria no solo por lo que de revolucionario tenga pasar de la colonia a la república, sino por el pliego de definiciones que tendrá esa guerra -ya lo hemos mencionado al principio- que deberán moldear luego la nación independiente que aflore de la guerra.

El rechazo claramente expresado en la crítica a las luchas del siglo XIX, a la concepción elitista de la lucha anticolonial y revolucionaria, y en su lugar el reconocimiento de que es el pueblo todo el que aspira a la libertad -por más que sea idealización del pueblo- acerca a Martí y al PRC al reconocimiento de que solo con el respaldo y la participación popular se puede alcanzar la victoria. No se refiere el Manifiesto a una clase social en particular y al hablar de los económicamente poderosos se refiere a los españoles; pero sabemos cuántas diferencias y problemas tuvo que enfrentar Martí con los señores tabaqueros cubanos, sobre todo en el exilio en Estados Unidos. No obstante, en el discurso nacional se obvian esas contradicciones para enfrentarse monolíticamente a la metrópoli, que se intenta quebrar entre opresores y oprimidos.

Es posible identificar claves de interpretación del discurso plasmado en el Manifiesto de Montecristi : una España monárquica y atrasada, una América Latina independiente a medias; unos Estados Unidos arrebatador y en pleno apoderamiento del Caribe antillano y centroamericano; Cuba con una condición económica y social madura para el cambio, significativamente autosuficiente y estable; la experiencia de los fundadores de la patria, en el exilio y en el propio país; un grupo letrado que ha reconocido la necesidad de unir la teoría a la acción de las masas para materializar sus aspiraciones políticas nacionales.

En esas circunstancias, cabría pensar con Martí que esa guerra anunciada era tan necesaria como inevitable.

Sustraído del reformismo, el discurso independentista y revolucionario según expuesto en el Manifiesto, podría asegurar el aprovechamiento de los avances de las nuevas y viejas metrópolis, desechando lo inútil y particularmente asegurando la autodeterminación como objetivo inalienable. Quizá por eso el discurso revolucionario martiano sigue teniendo vigencia para muchos, especialmente para quienes viven en condiciones del viejo o el nuevo colonialismo.

La lectura de este documento constituye una experiencia iluminadora. Es una valiosa posibilidad para la introspección, un atentado contra el insularismo que a veces nos hace sentir aislados y náufragos, como si la nuestra fuera una situación sin precedentes.

Ha sido además un recordatorio de la urgencia de que volvamos continuamente a la historia, a los primeros procesos en que se ha constituido la nacionalidad, hayan sido estos en Europa o en las colonias, algunas de las cuales todavía, en vísperas del siglo XXI, están por escribir sus manifiestos.

Julio A. Muriente Pérez* Informe Fracto, 25 de septiembre de 2021

Conversaciones con Elio Rodríguez Perdomo, embajador de la República dCuba en Francia (Etudes Caribéennes)

(Fragmentos) «Todos los gobiernos de los Estados Unidos han tenido el mismo objetivo: destruir la Revolución cubana» Salim Lamrani* Embajador de la República de Cuba en Francia, Elio Rodríguez Perdomo es también el representante del gobierno de La Habana ante el Principado de Mónaco. Graduado en Relaciones Políticas Internacionales en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” de La Habana, Elio Rodríguez fue también embajador en Bélgica y en los Países Bajos y director del Departamento “Europa” en el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores. En

diciembre de 2016 formó parte de la delegación cubana encargada de negociar el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre Cuba y la Unión Europea.

En estas conversaciones, Elio Rodríguez dibuja un panorama histórico de las relaciones conflictivas entre Cuba y los Estados Unidos. Evoca los orígenes del diferendo que opone Washington a La Habana y recuerda la gran aspiración de la Revolución Cubana a la independencia. Explica también las razones que llevaron Cuba a tejer una alianza estratégica con la Unión Soviética en un contexto marcado por la hostilidad constante de los Estados Unidos que impusieron sanciones económicas a partir de 1960. Detalla también la política exterior de La Habana, particularmente hacia el Tercer Mundo. A pesar del desmoronamiento del bloque socialista en Europa en 1991, Washington ha mantenido una política agresiva hacia Cuba hasta hoy, con la excepción de la presidencia de Barack Obama al final de su segundo mandato. En efecto, en 2014, Washington decidió adoptar una política de acercamiento con La Habana lo que permitió algunos avances en las relaciones bilaterales. Pero la llegada al poder de Donald Trump en 2017 puso término a este diálogo entre los dos países y la Casa Blanca regresó a una política de la confrontación. El embajador Rodríguez concluye estas conversaciones haciendo partícipe del deseo de Cuba de establecer relaciones respetuosas con la administración de Joe Biden y evoca los desafíos a los cuales se enfrenta la sociedad cubana de hoy.

Salim Lamrani: Desde 1959, las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos son conflictivas. ¿A qué se debe el diferendo entre Washington y La Habana? ¿Cuáles son los orígenes de esta oposición que dura desde hace más de medio siglo?

Elio Rodríguez Perdomo: Es importante echar un ojo a la historia de Cuba pues las relaciones conflictivas entre los dos países son anteriores a 1959. La historia de la nación americana es prueba de ello pues la elite política americana siempre deseó tener un control de las Américas. Hubo desde el inicio esa intención americana de sustituir a las potencias coloniales presentes en el Nuevo Mundo.

Desde luego, fue el caso de Cuba. La isla se encontraba bajo control colonial español desde el siglo XV. Washington deseaba apoderarse de ella por su posición estratégica en el Caribe. Se trata de la mayor isla del Caribe y constituye la puerta de entrada de las Américas.

En 1898, al final de la Segunda Guerra de Independencia de Cuba, mientras que los patriotas de la isla estaban a punto de conseguir su libertad después de treinta años de lucha, los Estados Unidos decidieron intervenir militarmente en la isla para tomar posesión del territorio. El Tratado de París de diciembre de 1898 firmado entre los Estados Unidos y España dejó constancia de esa toma de posesión de Cuba.

A partir de esa fecha y hasta 1959, Cuba se convirtió en una especie de república neocolonial dominada por Washington. La economía se encontraba bajo control total de las multinacionales americanas y los distintos regímenes políticos en el poder respondían a los intereses americanos. Por otra parte, mediante la

enmienda Platt, los Estados Unidos se otorgaron el derecho de intervenir militarmente en la isla cuando estimaban que sus intereses estaban en peligro y habían obligado incluso a los cubanos a integrar ese texto en la Constitución de 1901. Esta enmienda daba también el derecho a los Estados Unidos a tener bases navales en el territorio cubano. Hubo tres al inicio y hoy día todavía queda una, la base naval de Guantánamo, contra la voluntad del pueblo soberano de Cuba.

Esta realidad ilustra la voluntad de los Estados Unidos de tener un control estratégico de las Américas, particularmente mediante Cuba. Hubo múltiples intervenciones militares de los Estados Unidos en América Latina a lo largo del siglo XX con el objetivo de preservar este dominio sobre el continente. He aquí en algunas palabras los fundamentos del conflicto, no entre los Estados Unidos y Cuba, sino de los Estados Unidos contra Cuba, porque siempre hemos deseado tener relaciones pacíficas con todos los países del mundo.

SL: ¿Cuál era la realidad de Cuba en 1959, cuando llegó Fidel Castro al poder?

ERP: Desde la intervención de los Estados Unidos en 1898 hasta 1959, hubo seis décadas de dominio total de la isla por Washington. Los cubanos sufrimos mucho en esa situación pues nunca pudimos tener realmente el control de nuestra soberanía y gozar de nuestra independencia. Los recursos económicos del país se encontraban en manos de las grandes empresas americanas. Hubo varios regímenes dictatoriales en la isla. A partir de 1952 y el golpe de Estado de Batista, hubo una represión muy fuerte contra los revolucionarios cubanos que aspiraban al cambio. Las desigualdades sociales estaban muy marcadas y los cubanos no tenían acceso a los derechos esenciales, tales como la vida, la educación, la salud o la seguridad social. Éramos una sociedad totalmente dependiente de los Estados Unidos. La mafia americana controlaba los hoteles, los casinos y las redes de prostitución. En otros términos, la sociedad cubana había sido construida para responder a los intereses no de la población sino de los americanos.

Fue esa realidad la que creó las condiciones para que una revolución autóctona emergiera, particularmente a partir de 1953 y el ataque contra el cuartel Moncada que lideró Fidel Castro en Santiago de Cuba, que es la segunda ciudad del país. Esto abrió el camino al nacimiento de un movimiento revolucionario que se materializó con la creación del Movimiento 26 de Julio. En diciembre de 1956 Fidel Castro inició la lucha armada en las montañas de la Sierra Maestra que desembocó en la victoria de enero de 1959 contra el dictador Batista. Muchos jóvenes cubanos perdieron la vida en esa empresa armada. El 1 de enero de 1959, por primera vez en nuestra historia, éramos al fin libres e independientes y teníamos el control de nuestros recursos naturales.

SL: ¿Cuáles eran en 1959 las aspiraciones de la Revolución Cubana?

ERP: Durante su juicio tras el ataque al cuartel Moncada, Fidel Castro, que había asumido su propia defensa en el tribunal, había presentado su programa revolucionario. Era un programa basado en la justicia social y que daba a los cubanos el derecho de ser al fin los dueños de su país y de tener el control de los

recursos económicos. La población cubana debía gozar del derecho a la salud, a la educación, a la seguridad social, sin distinción alguna. El fundamento de la Revolución Cubana es humanista y el objetivo era retomar el control de nuestra independencia y de nuestra soberanía.

Al inicio no había ninguna hostilidad con los Estados Unidos. Uno de los primeros viajes de Fidel Castro al extranjero fue a Washington en abril de 1959. Pidió que lo recibiera el presidente Eisenhower, pero finalmente Richard Nixon, entonces vicepresidente, se encargó de acogerlo. Según los historiadores americanos, tras el encuentro Nixon redactó un memorándum que señalaba que había que eliminar a Fidel Castro y destruir la Revolución Cubana. Según él se trataba de un Gobierno comunista opuesto a los intereses de los Estados Unidos.

SL: ¿Cuáles eran las circunstancias que llevaron al Gobierno revolucionario a aliarse con la Unión Soviética?

ERP: Una de las primeras medidas que tomó la Revolución fue la nacionalización de los recursos naturales y de las empresas americanas que tenían el control total de la economía, de las telecomunicaciones, los recursos minerales o la industria azucarera y turística. La reforma agraria dio la propiedad de la tierra a los campesinos que deseaban cultivarla. Ello afectó los intereses de los Estados Unidos presentes en la isla.

Naturalmente abrimos luego un proceso de compensaciones en el estricto respeto de las leyes internacionales. Se llevaron negociaciones con los distintos socios europeos afectados por esas medidas, particularmente Francia, España e Italia, y con Canadá. En cambio, los Estados Unidos se negaron a participar en ese diálogo pues deseaban conservar el control de la economía cubana. También había refinerías petroleras estadounidenses en Cuba. Importábamos el 100% de nuestro petróleo de los Estados Unidos y se refinaba en Cuba.

A partir de ahí Washington llevó una guerra económica total contra Cuba. La Administración de Eisenhower impuso primero un embargo sobre el azúcar cubano, mientras que los Estados Unidos eran nuestro principal mercado y que éramos un país monoproductor. Nuestra cuota azucarera fue suprimida y el abastecimiento de petróleo fue suspendido, lo que afectó gravemente la economía cubana. Las autoridades cubanas tuvieron que encontrar, de un día para otro, soluciones prácticas para enfrentar esa hostilidad. La Unión Soviética entonces propuso su cooperación a Cuba, particularmente para el petróleo y el azúcar, y el establecimiento de intercambios beneficiosos para ambos países. Cuba aceptó entonces esa ayuda pues era el único país dispuesto a cooperar con nosotros. No era realmente una elección política, sino una necesidad estratégica para hacer frente a la situación y sobrevivir. De un día para otro los Estados Unidos rompieron todos los lazos económicos con Cuba y ello nos obligó a encontrar soluciones pragmáticas para que siguiera funcionando la economía del país.

SL: En 1960 los Estados Unidos decidieron imponer sanciones económicas a Cuba, las cuales todavía están vigentes. ¿Cuál fue el impacto de esas sanciones sobre la economía y la sociedad cubana en esa época?

ERP: Se trató verdaderamente de una guerra económica total y el objetivo era aislar a Cuba del resto del mundo. Las presiones políticas americanas llevaron a toda América a romper las relaciones diplomáticas con nosotros, con la excepción de México y Canadá. Cuba fue expulsada en 1962 de la Organización de Estados Americanos, que se transformó en una especie de Ministerio de las Colonias Americanas en el continente.

El objetivo era muy claro. Un memorándum firmado por Lester D. Mallory, un alto funcionario del Departamento de Estado, subrayó que había que tomar todas las medidas necesarias para llevar a la población cubana a sublevarse contra el Gobierno revolucionario. Eisenhower tomó las primeras sanciones económicas. Suprimió la cuota azucarera y limitó los intercambios entre los dos países a partir de 1960. En 1962, el presidente Kennedy instauró sanciones económicas totales contra Cuba. No se podía ni siquiera importar una aspirina de los Estados Unidos y no se podía vender nada en el mercado americano, mientras que se trataba de la principal salida para nuestras exportaciones. Vendíamos allí nuestro azúcar, nuestro níquel.

Esta política de bloqueo comercial, económico y financiero todavía está vigente y se ha reforzado incluso. Para darle una cifra, el impacto de las sanciones económicas contra Cuba se ha evaluado en 55.000 millones de dólares desde su imposición. Usted se podrá imaginar lo que eso representa para una economía como la nuestra. El bloqueo afecta absolutamente todos los sectores de la sociedad cubana. Nada escapa a su impacto. Se trata de una guerra económica total contra un pequeño país.

SL: Además de las sanciones económicas, ¿de qué manera se expresó la hostilidad de los Estados Unidos hacia Cuba de 1960 a 1990?

ERP: Primero hubo la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961. Los Estados Unidos entrenaron un ejército en América Central para invadir Cuba e instaurar un gobierno provisional. Al cabo de tres días los invasores fueron derrotados, sellando así la primera derrota del imperialismo en el continente americano. Luego hubo la crisis de los misiles en 1962. En los años 60, los Estados Unidos llevaron a cabo una guerra paramilitar contra Cuba apoyando a grupúsculos terroristas en las montañas del Escambray, los cuales asesinaron a civiles. Esos grupúsculos orquestaron cientos de atentados con bombas en las ciudades, en los almacenes, en los cines y en los centros azucareros. El objetivo era sembrar el terror.

En 1976 hubo un atentado contra un avión comercial de Cubana de Aviación que costó la vida a 73

civiles,  entre  ellos  todo  el  equipo  juvenil  de  esgrima  que acababa de ganar los Juegos 

Panamericanos. Ese crimen fue orquestado por Luis Posada Carriles, un exagente de policía de Batista y colaborador de la CIA, responsable de un centenar de atentados terroristas.

En los años 80 los Estados Unidos incluso llevaron a cabo una guerra bacteriológica contra Cuba e introdujeron el virus del dengue hemorrágico en la

isla que costó la vida a 158 personas, entre ellas 101 niños. La fiebre porcina, que jamás se había padecido en Cuba, también fue introducida en el país.

En otros términos, los Estados Unidos estaban dispuestos a todo para derrocar la Revolución Cubana.

SL: Los Estados Unidos se opusieron a Cuba en el continente africano en los años 1970 y 1980. ¿Podría decir una palabra al respecto?

ERP: Desde 1959 la política exterior de Cuba tiene como objetivo proteger la soberanía y la independencia del país y escapar al aislamiento que desea imponer el Gobierno americano. En todo el mundo Cuba apoyó las luchas por la independencia de los países que se encontraban bajo control colonial, incluso en África. También apoyamos a los movimientos revolucionarios en América Latina que luchaban contra las dictaduras militares. Los Estados Unidos brindaron su apoyo a todos los regímenes militares, sea en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay o en otras partes del continente.

Tenemos raíces comunes con África. La nación cubana tiene una herencia múltiple: nuestros aborígenes –que fueron exterminados casi todos por el colonialismo español–, la influencia de las culturas europeas, pero sobre todo África pues cientos de miles de africanos fueron importados como esclavos para trabajar en las plantaciones azucareras de la isla. Tales son nuestros orígenes. En nuestras raíces tenemos una presencia africana importante. Por estas razones la Revolución Cubana ha deseado mantener las relaciones más sólidas posibles con el continente del cual proceden nuestras raíces. África ha estado en el centro de nuestra política exterior.

En un momento dado, algunos países africanos como Angola nos pidieron ayuda militar para enfrentar la injerencia extranjera y preservar su soberanía. El país había sido invadido por Sudáfrica, dirigida por el régimen segregacionista del apartheid. Los países africanos que nos solicitaron en los años 70 y 80 siempre recibieron una respuesta positiva y contribuimos en la medida de nuestros recursos a la independencia de África. Desempeñamos un papel en la destrucción del régimen racista de Pretoria en Sudáfrica, en el acceso de Namibia a la independencia. Cuba aportó su modesta contribución.

SL: ¿Cuál fue la política de los Estados Unidos a partir de 1991, tras el desmoronamiento de la Unión Soviética? ¿Por qué no se normalizaron las relaciones en esa época?

ERP: Hay que reconocer cierta coherencia a la política americana. Todos los gobiernos de los Estados Unidos han tenido el mismo objetivo: destruir la Revolución Cubana. Los Estados Unidos no aceptan el hecho de tener a 150 kilómetros de sus costas un país como Cuba, con un Gobierno independiente que sigue su propio camino, que defiende primero y ante todo sus propios intereses y que se opone a su dominio en el continente y en el resto del mundo.

Hubo una excepción bajo la presidencia de James Carter, a finales de los años 70, que deseó restablecer relaciones con Cuba. Abrimos entonces secciones de intereses en La Habana y en Washington, lo que constituyó el primer paso en el restablecimiento de lazos diplomáticos entre los dos países. Su sucesor Ronald Reagan puso término a eso.

Tras el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1991, los Estados Unidos querían dar el golpe de gracia a la Revolución Cubana. Su lógica era la siguiente: si Washington había logrado destruir el socialismo en Europa del Este, podía hacer lo mismo en Cuba, que se encontraba al lado. La Casa Blanca reforzó entonces la política de sanciones y de aislamiento contra Cuba. En 1992, bajo la administración de Bush, los Estados Unidos adoptaron la Ley Torricelli que agudizó las sanciones contra Cuba. En 1996, bajo Clinton, la Ley Helms-Burton tuvo un impacto aún más drástico sobre nuestra economía. Estas dos leyes tienen alcance extraterritorial, es decir que se aplican a todos los países del mundo, lo que es una violación flagrante del derecho internacional público. El objetivo ya no es sólo impedir todo intercambio entre Cuba y los Estados Unidos, sino también obstaculizar el desarrollo del comercio internacional de Cuba con las demás naciones del planeta.

SL: A partir de 1991 los Estados Unidos han justificado el mantenimiento de las sanciones económicas a causa, según ellos, de la situación de los derechos humanos en Cuba. ¿Qué responde a estas afirmaciones?

ERP: El Gobierno americano siempre ha buscado pretextos para justificar su política de agresión contra Cuba. Al inicio de la Revolución, Washington evocó la cuestión de la presencia comunista en el hemisferio occidental y la alianza con la Unión Soviética que, según él, representaba un gran peligro para la seguridad de los Estados Unidos. Luego acusó a Cuba de exportar la revolución a través del mundo. Hubo así una evolución de los argumentos usados para justificar su política contra nosotros.

Más tarde, tras la caída de la Unión Soviética, mientras que Cuba no representaba una amenaza para nadie, había que encontrar otra justificación para explicar el mantenimiento de una política hostil contra la isla. Washington evocó entonces la cuestión de los derechos humanos y de la democracia. Siempre hemos estado muy claros sobre este tema: no somos un país perfecto. Eso no existe en ninguna parte. Intentamos todos edificar una sociedad mejor. Desde 1959 nuestro objetivo es construir la sociedad más justa posible, priorizando al ser humano y dando a las mujeres y a los hombres lo que es esencial en la vida. Desde luego hemos cometido errores y hay cosas que mejorar en nuestro país. Pero la Revolución Cubana jamás ha tenido como meta violar los derechos humanos. Al contrario, hemos hecho una revolución para defender los derechos de todos los cubanos, sin excepción, sin discriminación de género o de color de piel. Durante los sesenta años de Revolución nos hemos esforzado en dar a todos los cubanos los mismos derechos.

Los Estados Unidos siempre han intentado instrumentalizar la cuestión de los derechos humanos. Siempre hemos expresado nuestra disposición a disertar

sobre este tema con todo el mundo, incluso con Washington. Reconocemos que hay cosas que mejorar en nuestro país. Pero pensamos también que los Estados Unidos tienen más progresos que realizar y esfuerzos que hacer para resolver la cuestión de los derechos humanos en su territorio. Hay que ser respetuoso de los derechos de los demás a elegir sur propio modelo de desarrollo económico y social. Hay que ser capaz de aceptar la independencia y la soberanía de las naciones. No se puede aceptar la injerencia de los poderosos en los asuntos internos de los pequeños países. Por estos motivos rechazamos la instrumentalización de los derechos humanos para fines políticos. Estamos dispuestos a dialogar con todo el mundo sobre la base de la igualdad soberana y de la reciprocidad, incluso sobre la cuestión de los derechos humanos.

SL: Del mismo modo, los Estados Unidos señalan la cuestión de la democracia y del partido único para mantener su política de sanciones. ¿Qué respuesta puede dar a ello?

ERP: Cada país tiene el derecho de elegir su sistema político, económico y social. Es una prerrogativa soberana de cada pueblo, como lo subrayan la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional. La independencia y la soberanía no son negociables y pedimos sencillamente el respeto de estos principios. Se habla mucho de la democracia en el mundo, pero ¿acaso existe una democracia perfecta? ¿Acaso la democracia americana es un modelo? Otra vez se instrumentaliza este concepto con fines políticos. Cuando se trata de países productores de petróleo, particularmente en Medio Oriente, Washington no diserta sobre la cuestión de la democracia y se preocupa poco de los derechos humanos en esos países donde, en algunos, ni siquiera existen partidos políticos. No hay coherencia política por parte de los Estados Unidos. Serían creíbles si defendieran un mismo principio en todas partes, sin indignación selectiva. Ahora bien, no es el caso.

Nuestro modelo político es diferente y parece que eso es un problema para los Estados Unidos. Sin

embargo,  no  les  plantea  ningún  problema  mantener relaciones normales con otros países 

socialistas con partido único como Vietnam. Nuestra posición es clara: no aceptamos la instrumentalización de estos temas para fines políticos.

SL: Más de un millón de cubanos vive hoy día en los Estados Unidos. ¿Acaso se puede considerar esta emigración como un juicio de valor sobre la Revolución Cubana?

ERP: Primero conviene recordar que desde 1966 existe la Ley de Ajuste Cubano, que es una legislación única en el mundo, que permite a todo cubano que emigre legal o ilegalmente a los Estados Unidos conseguir automáticamente al cabo de un año y un día el estatus de residente permanente. Cualquier persona de otro país en situación irregular es expulsada cuando es arrestada por las autoridades americanas. Los cubanos son acogidos con los brazos abiertos. He aquí una realidad que hay que tomar en cuenta cuando se evoca la cuestión migratoria.

Hoy día, 1,4 millones de cubanos viven fuera de nuestras fronteras en todo el mundo. Hubo una emigración importante hacia los Estados Unidos, alrededor de un millón de personas. En 1959 fue eminentemente política con el exilio de los herederos del régimen dictatorial de Fulgencio Batista. Luego hubo sobre todo una emigración económica.

Hoy una mayoría muy amplia de la emigración cubana está a favor de una relación respetuosa con su país de origen, incluso en los Estados Unidos. Existen allí organizaciones de emigrados cubanos que piden el fin de las sanciones económicas contra su país y el establecimiento de una relación respetuosa entre las dos naciones. Estos emigrados cubanos desean mantener un contacto normal con su patria de origen, visitar la isla cuando expresan el deseo, mantener los lazos con sus familias y ayudarlas económicamente, participar en proyectos económicos en la isla y hacer inversiones allí. Ello es la norma en todas partes del mundo. Existen miles de asociaciones de emigrados cubanos en el mundo que militan a favor de una relación normal con Cuba. El diálogo con los emigrados cubanos es una prioridad de nuestra política exterior. En nuestra embajada mantenemos un contacto permanente con nuestros conciudadanos presentes en Francia.

SL: ¿Cuál fue la política de la Administración de Bush hijo hacia Cuba?

ERP: La administración de Bush, que gobernó entre 2000 y 2008, prosiguió la política hostil de sus predecesores. Reforzó el bloqueo contra nuestro país con la adopción de nuevas sanciones en 2004 y 2006 y acrecentó la campaña política y diplomática contra Cuba.

Pero hemos logrado restablecer nuestras relaciones con la mayor parte de los países del mundo. Hoy tenemos lazos diplomáticos con 197 Estados y organizaciones internacionales. Estamos presentes en todas las organizaciones del sistema de Naciones Unidas. Tenemos 130 embajadas en el mundo y hay 125 embajadas extranjeras en Cuba. A pesar de nuestro tamaño pequeño, hemos conseguido desarrollar una política exterior activa que nos ha permitido estar presentes en los asuntos del mundo.

SL: ¿Qué circunstancias llevaron al acercamiento con la Administración de Obama en 2014? ¿Cuáles fueron los resultados de ese diálogo?

ERP: Barack Obama era un fenómeno político. Se trataba del primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos y suscitó mucha esperanza. Tras su elección muchos observadores estimaron que había llegado el momento de operar a un cambio de política hacia Cuba. Obama es el primer presidente americano en reconocer que el bloqueo –o el embargo como él lo llama– había sido un fracaso. También reconoció que la política americana no había dado los resultados deseados y que las sanciones afectaban la sociedad cubana y la población de la isla. A partir de esa constatación expresó el deseo de modificar la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

En el fondo, no hubo un verdadero cambio pues la Administración de Obama prosiguió los mismos objetivos, es decir instalar en Cuba un gobierno diferente. Sin embargo, su enfoque para alcanzar esa meta fue distinto. Decidió entonces durante los últimos dos años de su segundo mandato presidencial adoptar algunas medidas positivas. Restableció las relaciones diplomáticas entre los dos países y se volvieron a abrir embajadas en Washington y en La Habana. Se firmaron no menos de 22 acuerdos bilaterales en sectores como la lucha contra el tráfico de drogas o contra el cambio climático. Ello mostró que era posible tener un diálogo civilizado entre nuestros dos países a pesar de las grandes diferencias. Somos capaces de trabajar juntos sobre temas en los cuales tenemos intereses comunes.

Por otra parte, nuestros cinco agentes que estaban encarcelados en los Estados Unidos desde 1998 por haberse infiltrado en los grupúsculos extremistas de Florida responsables de actos terroristas contra Cuba fueron liberados y pudieron regresar a la isla. Hemos podido abrir un nuevo capítulo en nuestras relaciones bilaterales, aunque el bloqueo económico, comercial y financiero todavía sigue vigente. Conviene recordar que las sanciones financieras más severas jamás impuestas a empresas extranjeras que han tenido relaciones con Cuba fueron obra de la administración de Obama. Pienso particularmente en BNP Paribas o la Société Générale.

Obama también facilitó los contactos entre nuestros dos pueblos y permitió a las compañías aéreas americanas establecer vuelos hacia Cuba. También autorizó los viajes académicos y culturales. Esos cambios fueron positivos, aunque en el fondo no cambió la política. Por ejemplo, la base naval de Guantánamo todavía está presente.

Obama hizo esos cambios para responder al reclamo de la comunidad internacional que se opone resueltamente a las sanciones económicas. Desde 1992 presentamos cada año una resolución en la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero y hemos tenido el apoyo de la inmensa mayoría de los países. Solo los Estados Unidos e Israel se oponen al levantamiento de las sanciones. Al final del mandato de Obama incluso los Estados Unidos se abstuvieron durante el voto. Para él no había ningún riesgo desde un punto de vista político, ya que se trataba de su último mandato. Al contrario, había un reclamo fuerte por parte de América Latina y el Caribe a favor de un cambio de política hacia Cuba. Incluso en el seno de la opinión pública americana y de la comunidad cubana de la Florida había una corriente mayoritaria a favor de un nuevo enfoque hacia la isla.

SL: ¿Cuál fue la política de la Administración de Trump hacia Cuba de 2017 a 2020?

ERP: Donald Trump optó por un cambio completo de la política exterior de Obama hacia Cuba. Hizo lo mismo en otros campos y se esforzó en desmantelar lo que había construido su predecesor. Salió de los Acuerdos de París sobre el clima y de los acuerdos relativos al tema nuclear iraní. Desde el inicio de su Administración puso fin a todas las medidas constructivas que tomó Obama y se degradaron las relaciones bilaterales. Bajo la Administración de Trump se tomaron

más de 20 medias coercitivas contra Cuba para impedir el desarrollo de su economía. Trump incluso sancionó a las compañías marítimas que transportaban petróleo a Cuba. Nos encontramos frente a grandes dificultades y en una situación de penuria energética pues ningún barco quería suministrarnos petróleo por miedo a las represalias.

Los cuatro años de la Administración de Trump tuvieron un impacto grave en la economía cubana. Washington puso término a todos los contactos entre los pueblos y prohibió los viajes cruceros. El Gobierno americano expulsó a diplomáticos cubanos de Washington. Cerró su consulado en La Habana, lo que obliga a los cubanos a viajar a un tercer país para solicitar una visa. Esa Administración lo hizo todo para poner término a los intercambios entre los dos países.

Por otra parte, lo que representó un golpe duro a nuestra economía fue la aplicación extraterritorial del bloqueo americano. El único presidente que aplicó el Título III de la Ley Helms-Burton de 1996 fue Donald Trump. Empresas públicas francesas que tenían proyectos en Cuba en el sector del transporte y del turismo decidieron poner fin por miedo a ser sancionadas por Washington. La política contra Cuba alcanzó un umbral sin precedentes.

SL: Unos días antes de su salida Trump decidió colocar de nuevo a Cuba en la lista de los países patrocinadores del terrorismo internacional a causa, entre otros, de la presencia de antiguos guerrilleros en Cuba. ¿Cuál es la respuesta de Cuba a estas acusaciones?

ERP: Cuba fue colocada en la lista de los países patrocinadores del terrorismo en los años 80 por Ronald Reagan. Barack Obama decidió retirar a Cuba de esta lista en 2015 de acuerdo con su política constructiva hacia la isla, siguiendo las recomendaciones de los servicios de inteligencia estadounidenses y del Pentágono, que subrayaron que Cuba no representaba ninguna amenaza para los Estados Unidos y que no tenía ningún lazo con redes terroristas. En cambio, Donald Trump, unos días antes del final de su mandato, decidió colocar de nuevo a Cuba en esta lista para satisfacer a la extrema derecha de origen cubano de Florida.

Hemos denunciado esta decisión infundada e injusta. Tenemos una política muy clara contra todo tipo de terrorismo. Hemos sido víctimas del terrorismo de Estado durante cerca de sesenta años. Cerca de 3 500 cubanos perdieron la vida después de los atentados terroristas orquestados desde los Estados Unidos. Más de 2 000 cubanos tienen secuelas permanentes tras las acciones terroristas organizadas desde los Estados Unidos. Al final de los años 90 varias bombas explotaron en hoteles de La Habana durante una campaña terrorista destinada a asustar a los turistas y a arruinar la economía cubana que se había abierto a este sector para sobrevivir. Hubo decenas de víctimas y un turista italiano perdió la vida.

Condenamos todo tipo de terrorismo, sin distinción. En 2001, tras los atentados del 11 de septiembre, abrimos nuestro espacio aéreo a los aviones americanos

que no podían aterrizar en los Estados Unidos y expresamos nuestra disposición a cooperar en la lucha contra el terrorismo internacional. La comunidad internacional está al tanto del papel de Cuba en la lucha contra el terrorismo. Toda América Latina y el Caribe reconocen el papel de Cuba en el proceso de paz en Colombia. Aceptamos acompañar en La Habana las negociaciones entre el Gobierno colombiano y las FARC, lo que desembocó en un proceso de paz. Luego el gobierno colombiano y el ELN nos pidieron que patrocináramos negociaciones y aceptamos de nuevo la propuesta. Cuando el Gobierno colombiano decidió poner término a esas negociaciones tras acontecimientos que ocurrieron en Colombia, aceptamos sin vacilación.

La decisión de Trump demuestra otra vez la total falta de coherencia de los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo internacional.

SL: ¿Cómo ve el futuro de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos bajo la presidencia de Joe Biden? ¿Cuáles son las bases necesarias para mantener relaciones normales y pacíficas con los Estados Unidos?

ERP: Creo que es una pregunta para Joe Biden, porque Cuba ha mantenido la misma posición sobre el tema desde la visita de Fidel Castro a Washington en 1959. Queremos tener relaciones normales y civilizadas con los Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo, de la no injerencia y de la reciprocidad. Si los principios son respetados estamos dispuestos a sentarnos a la mesa de negociaciones con las autoridades americanas. No podemos imaginar relaciones normales entre los dos países mientras exista el bloqueo. Es imposible. Mientras Cuba esté en la lista de los países patrocinadores del terrorismo internacional no podremos tener relaciones normales. Es imposible.

Escuchamos durante la campaña del candidato Biden declarar que estaba dispuesto a volver a la política de Obama hacia Cuba. Ello no significa que los objetivos fundamentales serán modificados, pero será un primer paso constructivo con el regreso de los contactos entre los pueblos, las visitas, el buen funcionamiento de las entidades consulares, el diálogo, el restablecimiento de la veintena de acuerdos bilaterales firmados con Obama. ¿Acaso podrá fin a la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton? Veremos.

Por nuestra parte, jamás hemos tomado decisiones de política exterior ofensivas contra los Estados Unidos. Sólo nos hemos defendido contra una política de injerencia agresiva. No tenemos bases militares en el exterior. En diciembre de 2020 el presidente Miguel Díaz-Canel expresó ante el Parlamento cubano su disposición a reanudar lazos respetuosos con los Estados Unidos. Deseamos un diálogo que pueda reparar el daño que hizo la Administración de Trump. Somos vecinos. No tenemos nada contra los Estados Unidos. Deseamos vivir normalmente, tal como lo queramos y lo decidamos a través de nuestro proyecto colectivo. Esperamos que un día los Estados Unidos tengan la misma voluntad.

SL: ¿En qué estado se encuentra actualmente la sociedad cubana?

ERP: El impacto económico de las medidas que tomó la Administración de Trump ha sido fuerte. A ello se agrega el impacto de la pandemia de Covid-19. Hemos tenido que cerrar nuestras fronteras, lo que ha paralizado la industria turística, que es uno de los sectores más importantes de nuestra

economía  y  una  de  las primeras fuentes de ingresos. Usted podrá imaginar las consecuencias 

para un pequeño país como el nuestro.

A pesar de ello hemos logrado hacer frente a la pandemia y controlarla. Afortunadamente tenemos un sistema de salud sólido que cubre a toda la población cubana. Tenemos polos científicos de investigación muy importantes y producimos la mayor parte de las vacunas que usamos. Hemos podido hacer frente a la pandemia a partir de una posición ventajosa. Pero no podemos negar que ha tenido un impacto importante en la sociedad.

Para finales de 2021[…] estaremos en capacidad de producir 100 millones de dosis y ayudar a otros países del mundo.

Hemos mantenido nuestro esfuerzo de cooperación internacional durante la pandemia y hemos brindado ayuda a los países que han solicitado nuestro concurso para enfrentar el Covid-19. Hemos mandado brigadas médicas a unos 50 países, entre ellos Martinica, Italia y Andorra.

SL: ¿Podría usted decir una palabra sobre la reunificación monetaria que tuvo lugar el 1 de enero de 2021?

ERP: Cuando el socialismo se desmoronó en Europa del Este a finales de los años 80, desapareció el 85% de los intercambios comerciales de Cuba. Ello ocasionó una caída de nuestro PIB de más del 35%. Hubo una crisis económica muy fuerte en Cuba a principios de los años 90, autorizamos la circulación del dólar en nuestra economía en paralelo al peso cubano. Reorientamos nuestra economía hacia el turismo. Luego nos enfrentamos a otro problema: el dólar llegaba a Cuba, pero no podíamos utilizarlo a causa de las sanciones económicas americanas que nos prohíben usar esta moneda en nuestros intercambios con el mundo. Decidimos entonces crear el peso convertible para el turismo y tuvimos entonces dos monedas en circulación en Cuba. Cuando un turista llega a Cuba, intercambia sus divisas por pesos convertibles con los cuales paga los servicios que le hacen falta durante su estancia.

La circulación de esas dos monedas fue práctica durante años en Cuba pero, con el tiempo, se convirtió en una dificultad para el buen funcionamiento de la economía. Había que trabajar con dos monedas y ello incluso se había convertido en un obstáculo para el desarrollo de las inversiones extranjeras en Cuba. La reunificación monetaria era entonces necesaria y fue una decisión que se tomó hace varios años. Solo esperábamos la buena coyuntura, que nunca llegó porque fue electo Trump. Finalmente decidimos elegir la fecha del 1 de enero de 2021 para suprimir el peso convertible y solo mantener el peso nacional. Hemos establecido una tasa de cambio única de 24 pesos por dólar. Hemos ajustado los salarios multiplicando por cinco la masa salarial para reducir las disparidades vinculadas a la emergencia de la industria turística y de la doble moneda. Por ejemplo, un empleado de un hotel podía tener un salario superior al de un profesor universitario y no es algo deseable. Intentamos resolver esos problemas otorgando un salario a cada uno según su aporte a la sociedad. Es nuestra gran prioridad y pensamos que esta medida será favorable a la población.

  • Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne- Paris IV,

profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Defensa y refundación del socialismo cubano (La Tizza)

Roberto Regalado El 12 de abril de 2021 La Tizza publicó el trabajo «El “Triángulo de las Bermudas” por el que navega Cuba (I). Planteamiento de la hipótesis», escrito por Roberto Regalado. Se inició así, en su expresión pública, una colaboración que se extendió a nueve trabajos divulgados por el sitio hasta el 26 de agosto de 2021 y replicados en diferentes medios como la página de la Red en Defensa de la Humanidad de Cuba, América Latina en movimiento (alainet), Democracia Socialista (en portugués), Correo de los Trabajadores, Manifesto Petista, Página 13, Rebelión, entre otros. Con el fin de facilitar la lectura y el análisis de los temas abordados, esos textos han sido agrupados en el libro Defensa y refundación del socialismo cubano, que próximamente será publicado con un Prólogo de Fernando Luis Rojas, unas Palabras del autor y un epílogo titulado «Lo que quedó “en el tintero”». Dado que el principal objetivo de este esfuerzo no es que las ideas queden plasmadas en un volumen, impreso y/o digital, sino contribuir al debate en curso sobre el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro de la Revolución cubana, La Tizza se los adelanta hoy a sus lectoras y lectores.

El presente libro agrupa nueve textos que empecé a concebir entre junio y julio de 2020, mientras arreciaba el verano cubano y la Covid-19 se expandía por el mundo, cuyo embate nuestro sistema de salud logró contener durante meses, hasta verse rebasado y tener que pasar a la contraofensiva, como ha sucedido en tantos otros países.

Así llegó la sociedad cubana a 2021, en una situación económica y social agravada por las 243 medidas de endurecimiento extremo del bloqueo impuestas por el gobierno de Donald Trump y mantenidas por el de Joseph Biden; el derrocamiento, la derrota o la traición de ocho de los diez gobiernos latinoamericanos de izquierda y progresistas con los que Cuba mantenía relaciones mutuamente ventajosas; el asedio externo e interno contra su principal contraparte en la región, la Revolución Bolivariana; el escaso cumplimiento y los magros resultados de la actualización del modelo económico iniciada en 2010-2011; y la multiplicación de los efectos de todo lo anterior causada por la pandemia.



Premisas de cualquier análisis de la realidad cubana que aspire a ser objetivo y justo son: reconocer los valores y principios humanistas inspiradores del proceso revolucionario, emprendido hace 68 años en su etapa insurreccional y hace 62 en su etapa de construcción de una nueva sociedad; el legado histórico de Fidel y las y los demás integrantes de la Generación del Centenario de José Martí; la existencia de un sólido sistema de instituciones estatales, políticas y sociales, capaz de proteger incluso a quienes habitan en los lugares más recónditos del país; el desarrollo en campos estratégicos como la educación, la medicina y la biotecnología; y el hecho demostrado que el PCC y el Gobierno Revolucionario dedican todos los recursos materiales y humanos a su alcance para aminorar, en la medida posible, el impacto social de los aspectos negativos de dicha realidad.



En medio de la combinación de factores que desde 2020 afectan a la sociedad cubana, el 12 de abril de 2021 se divulgó el primer artículo de la serie «El “Triángulo de las Bermudas” por el que atraviesa Cuba», y el 26 de agosto la segunda parte de «Defensa inclaudicable y refundación revolucionaria del socialismo cubano».



La elaboración de estos nueve artículos fue para mí un proceso lleno de preocupaciones e incertidumbres, debido a que la labor a la que he dedicado mi vida es el análisis de la política de otros países (no del mío), y a que el único espacio en que se podían divulgar, el ciberespacio, estaba saturado, blindado e híper polarizado por la batalla campal entre las y los ciber contrarrevolucionarios que atacan a Cuba, y las y los ciber revolucionarios que la defienden.



Como se supone que en «río revuelto» haya «ganancia de pescadores», durante 2020 y 2021 se fueron incrementando —dado que ya existían— los «performances» y las «puestas en escena» de los «métodos de acción noviolenta» sistematizados por Gene Sharp, cuya principal obra, impresa por primera vez en los Estados Unidos en 1973, titulada en español La lucha política

noviolenta,[1] pautó la producción teórico práctica de su autor destinada a fomentar, organizar y guiar la desestabilización y el derrocamiento de «gobiernos dictatoriales».



Según expertos, la metodología de Sharp jugó un destacado papel en las llamadas revoluciones de colores de 1989-1991, de las cuales, a su vez, se retroalimentó. Por supuesto que él no fue el único «experto», ni La Institución Albert Einstein, de la que fue fundador, es la única dedicada a la desestabilización de gobiernos considerados enemigos o inconvenientes por las potencias imperialistas, en primer lugar, por el imperialismo norteamericano. Lo menciono aquí por lo mucho que en los últimos años se ha denunciado su «receta» para «derrocar a gobiernos en cinco pasos», utilizada contra los proyectos y los procesos latinoamericanos de izquierda y progresistas.



Con el acumulado de larga data de la dominación colonial, neocolonial e imperialista en Asia, África, y América Latina y el Caribe, en las que, según fundamenta Gilberto López y Rivas, «la participación de antropólogos en misiones coloniales e imperialistas es tan antigua como la propia antropología, la cual se establece como ciencia estrechamente ligada al colonialismo y a los esfuerzos por imponer en el ámbito mundial las relaciones de dominación y explotación capitalistas»,[2] es decir, con el acumulado de larga data en el uso y abuso de la ciencia para determinar cómo «dominar más y mejor», incluso cómo «torturar más y mejor», física y psicológicamente, a las y los seres humanos, engrosado con las experiencias de la guerra fría y las estrategias contrainsurgentes elaboradas para destruir a los movimientos de liberación nacional de las décadas de 1950 a 1980, en virtud del salto tecnológico de finales del siglo XX y comienzos del XXI, en las últimas dos décadas emergen y dominan los «nuevos universos» de las guerras de cuarta y quinta generación, que relegaron a la Voz de América ya la Radio Europa Libre de la guerra fría a la prehistoria mediática, lo que en el caso de Cuba relega a la prehistoria mediática a las mal llamadas Radio Martí y Televisión Martí.



En los universos de las guerras de cuarta y quinta generación se desarrolla la guerra mediática contra las fuerzas populares de América Latina y el Caribe, incluida la Revolución cubana. Con respecto a este tema, Aram Aharonian dice que, en medio de la explotación de las plataformas y las redes sociales para difundir desinformación y noticias basura, ejercer la censura y el control, y socavar la confianza en la ciencia, los medios de comunicación y las instituciones públicas; y cuando el consumo de noticias es cada vez más digital, y la inteligencia artificial, el análisis de la Big Data y los algoritmos de la «caja negra» son utilizados para poner a prueba la verdad y la confianza, pareciera que a la izquierda, los movimientos y los medios populares de comunicación «nos empujan a pelear en campos de batalla equivocados o ya deprimidos, enarbolando consignas que no tienen correlato con este mundo nuevo».

Se habla de nuevos caminos —lamenta Aharonian—, pero pocos parecen dispuestos a transitarlos, porque seguramente afectan su identidad, su memoria y su vida. Se insiste en denunciar la desinformación, la información basura, el terrorismo mediático (tenemos doctorados en denunciología y lloriqueo), pero no nos preparamos para aprender a usar las nuevas herramientas, las nuevas armas de una guerra cultural ciberespacial. Quizá el problema no sea formular, sino tener oídos dispuestos a intentar, dice el humanista Javier Tolcachier.



Cada sitio de medios y/u organizaciones sociales dirige sus mensajes a una masa crítica acotada, a los que ya están convencidos de su mensaje, en una gimnasia endogámica, sin definir una agenda propia, latinoamericanista, en defensa de los derechos humanos y de los trabajadores, una línea editorial que los pueda unificar y entonces entrar con fuerza en la guerra cultural, en la batalla de las ideas.[3]



Un aspecto poco identificado y analizado de la guerra mediática es cómo esta estrategia desestabilizadora se relaciona con la realidad, interactúa con la realidad, trabaja con la realidad y manipula a la realidad. La guerra mediática utiliza la realidad, no en una, sino en dos dimensiones. Me preocupa que los movimientos populares, las fuerzas políticas y social políticas, y los gobiernos de izquierda y progresistas, y también la Revolución cubana, solo identifiquen una de ellas, y solo formulen sus estrategias y tácticas de contra guerra mediática a partir de esa única dimensión. Me refiero a la dimensión en que:


[…] las corporaciones mediáticas hegemónicas desarrollan sus estrategias, tácticas y ofensivas en nuevos campos de batalla donde se pelea con nuevas armas, donde la realidad no importa, en lo que quizá ya ni se trata de la guerra de cuarta generación, la que ataca a la percepción y sentimientos y no al raciocinio, sino a una guerra de quinta generación, donde los ataques son masivos e inmediatos por parte de megaempresas transnacionales, que venden sus «productos» (como el espionaje) a los Estados.[4]



Con otras palabras, me refiero a la dimensión en que las redes sociales:


[…] son aprovechadas para la desinformación, la imposición de imaginarios colectivos con la difusión de información falsa, creando realidades virtuales lejanas a las realidades reales, la apropiación de datos personales para fines comerciales y/o de manipulación política e, incluso, para conculcar la intimidad de los ciudadanos, invadiendo sus espacios de trabajo, educación, ocio e incluso de socialización.[5]

Combatir todo lo anterior es imprescindible pero insuficiente. Además de eso, o quizá antes que eso, hay que reconocer y actuar en consecuencia con el hecho de que en la guerra mediática existe otra dimensión de la realidad. Esa otra dimensión es que los tanques pensantes y los laboratorios de la guerra mediática sí conocen y reconocen la existencia de la realidad real (valga la redundancia). Esas instituciones investigan, estudian, analizan la realidad de los movimientos populares, las fuerzas políticas y social políticas, y los gobiernos de izquierda y, por supuesto, también de la Revolución cubana.



El conocimiento adquirido es utilizado para explotar y sacar el mayor partido posible a nuestras insuficiencias y errores, en primer término, a las incomprensiones, insatisfacciones, descontentos y contradicciones sociales que provocamos, subestimamos e ignoramos, insuficiencias y errores que la guerra mediática potencia y emplea en detrimento nuestro. Dicho de manera más gráfica: nos usan a nosotras y nosotros contra nosotras y nosotros mismos.



Téngase en cuenta que en la década de 1970 Gene Sharp formuló el concepto de judo o jiujitsu político, según el cual: 1) no se ataca al adversario donde es fuerte, sino donde es débil; 2) se busca que el adversario pierda el equilibrio de manera que su propio peso lo derribe; y, 3) se recomienda realizar acciones no violentas destinadas a promover reacciones del adversario que lo aíslen y lo estigmaticen internacional y nacionalmente, acciones que destruyan su apoyo social y que generen duda, preocupación, disconformidad, disenso y ruptura en sus propias filas. Si ya eso estaba sistematizado a principios de los años setenta del pasado siglo, ¿qué magnitud tiene ahora?



En Cuba, todo el caudal de conocimientos que podamos acumular mediante el estudio de la guerra mediática tiene que aprovecharse con un enfoque integral: no solo para responder noticias falsas y realidades virtuales, sino también para informar a las y los decisores y ejecutores de la política del partido y el Estado qué insuficiencias y qué errores nuestros están siendo utilizados para atacarnos. A su vez, las y los decisores y ejecutores políticos deben estar conscientes y preparados para, a partir de la información que reciban por esa y otras vías, erradicar las insuficiencias y los errores detectados con la mayor prontitud y efectividad. Para ello es preciso tener en cuenta tres elementos:



1. la guerra mediática no es solo una utilización perversa que las potencias imperialistas, las oligarquías del Sur y el conjunto de instituciones y personas a su servicio hacen de las nuevas tecnologías, sino una de las principales formas

actuales en que el capital cumple su función primaria, histórica, de atacar y destruir a quienes amenazan su existencia o la intensidad y voracidad de su crecimiento;

2. si bien una de las causas de los reveses sufridos por los movimiento populares, las fuerzas políticas y social políticas y los gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina y el Caribe, es el embate del imperialismo y las oligarquías criollas, la otra radica en sus propias insuficiencias y errores, a saber, en las carencias y los desaciertos de sus objetivos, programas, estrategias y tácticas, y en los flancos que esas carencias y desaciertos abren a metodologías desestabilizadoras, cuyo propósito no es otro que sacarle el máximo provecho a nuestros puntos vulnerables; y,

3. estas carencias y desaciertos no son solo responsabilidad de los movimientos, fuerzas políticas, gobiernos y liderazgos populares, de izquierda y progresistas, y tampoco de la Revolución cubana, en su caso particular, sino también expresión de que la humanidad aún no ha descifrado todas las claves, ni ha resuelto todos los problemas teórico prácticos, para transitar por la senda de la emancipación. Descifrarlas es la gran tarea del presente y del futuro.



Si dividimos en tres tercios, hipotéticamente iguales, primero, las insuficiencias y errores existentes en el campo popular latinoamericano y caribeño, incluida la Revolución cubana; segundo, la nula o insuficiente transparencia en que incurrimos por acción u omisión, que puede ser fácilmente aprovechada para elaborar noticias falsas y realidades virtuales; y tercero, los ejes de ataque carentes de toda base real o parcial-distorsionable, quedaría claro que el orden de prioridad para combatir y derrotar a la guerra mediática es: 1) identificar, asumir y erradicar nuestras insuficiencias y errores; 2) identificar, asumir y erradicar nuestras faltas de transparencia; y, 3) librar la contra guerra mediática con la máxima eficiencia posible para desenmascarar los ejes de ataque carentes de toda base real o fabricada con supuestos visos de realidad.



Con este enfoque, los ejes de ataque del imperialismo y la derecha se reducirían, hipotéticamente, en dos tercios de lo que son en la actualidad. Con este enfoque se elaboraron estos artículos. Con este enfoque decidí publicarlos.


Notas

[1] La lucha política no violenta consta de tres volúmenes: El poder y la lucha (I), Los métodos de acción no violenta (II) y La dinámica de la acción no violenta (III).

[2] Ver a Gilberto López y Rivas: Antropología, etnomarxismo y compromiso social de los antropólogos, Ocean Sur, México, 2010. [3] Aram Aharonian: «¿Enfrentar la guerra de quinta generación con arcos y flechas?», Cubadebate 25-8-2018 (consultado el 25-8-2021). [4] Ídem. [5] Ídem: Estas son ideas de la experta británico ecuatoriana Sally Burch reseñadas por Aram.

Fuente: https://medium.com/la-tiza/defensa-y-refundaci%C3%B3n-del-socialismo- cubano-9296ebec4e12

Reto de los pueblos y oportunidad para CELAC y ALBA-TCP: Ciudadanía Nuestramericana (Con Nuestra América )

integracionistas en las condiciones de la globalización y de la era digital en la que está la humanidad. Sin una ciudadanía común los sueños integracionistas y unionistas quedarán siempre como un imaginario inalcanzable.

Ernesto Wong Maestre*/Para Con Nuestra América

Desde Caracas, Venezuela

“Siempre hay que buscar tiempo para escribir y mucho para leer, reflexionar y estudiar. Un luchador, un revolucionario, tiene que estudiar todos los días de su vida, todas las noches de su vida; tiene que estudiar la teoría y la praxis; para navegar en las aguas de la dialéctica”. (Chávez, 99)

“Pensar es servir” (Martí, 1891, 139)

La ciudadanía nuestramericana está sembrada como semilla desde que nuestros próceres fundadores de nuestras patrias reconocieron y comprendieron que era el tiempo de derrotar el colonialismo opresor, represor y criminal español porque era necesario y había fuerzas humanas con identidad anticolonial y voluntad de libertad para ello.

“La idea de una patria y una ciudadanía común no es una idea ajena al pensar latinoamericano; antes por el contrario, tan antigua como la idea de independencia se constituyó en uno de los fundamentos de nuestra identidad, en tanto permitió la concepción de la hoy América Latina como unidad diferenciada de España y de cualquier otra potencia imperial” (Bohorquez, 1).

Fue Francisco de Miranda el primero -desde inicios del siglo XIX- que hizo referencia a “nuestra América” (Miranda,1) en uno de sus escritos más significativos de su vida. Pocos años después, el Libertador Simón Bolívar al convocar al Congreso Anfictiónico de Panamá creaba con ello ese espacio posible para la acción viable que hiciera realidad la visión nuestramericana que Miranda antes había vislumbrado como muestra de ese autorreconocimiento y autoestima cultural en plena génesis.

Décadas después, esa visión la desarrollaría magistralmente José Martí en su discurso político e ideológico denominado “Nuestra América”(Martí,1891), obra “esencial para la comprensión de la identidad latinoamericana que bien puede ser calificado como un canto a la redención del continente, pináculo de un sopesado y consciente latinoamericanismo” que “expone y defiende un sueño integrador de estirpe bolivariano, expresión de una identificación defensiva que se antepone al arrollador paso de la doctrina Monroe sobre los pueblos al Sur del Rio Bravo” (Bedía,1).

Medio siglo después, ese cúmulo dialéctico de representaciones sociales, hoy vigentes en nuestros pueblos y líderes, comenzaría a tener un significado histórico en las luchas antimperialistas de los pueblos latinoamericanos y caribeños, sobre todo desde mediados del siglo XX cuando el líder cubano, martiano de corazón y acción, Fidel Castro, revela -ante el tribunal que lo juzga por el asalto al cuartel militar de la dictadura batistiana- la autoría intelectual de Martí y se inicia así la etapa de la lucha armada revolucionaria cubana contra uno de los gobiernos más criminal y corrupto de la región.

Hoy, cuando vuelven todos los gobiernos de esta región al sur del Río Bravo a reunirse por sexta ocasión desde diciembre de 2011 en que fue fundada la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la ciudadanía nuestramericana es aún una aspiración latente porque es necesaria y por el sentido que le daría a los procesos integracionistas, y por tanto, un gran reto a vencer. Sabemos que desde “el norte revuelto y brutal”, los halcones de la Casa Blanca, Wall Street, Langley y del Pentágono tratarán de hacerlo más difícil de lograr, y solo una férrea unidad del Sur sobre la base de la diversidad de intereses complementarios, decisiones justas y oportunas con proyectos viables podría avanzar en esa aspiración de los pueblos.

Ya en la reciente VI Cumbre de la CELAC, los 33 gobiernos acordaron –según su Declaración Final- reconocerla como “mecanismo de concertación, unidad y diálogo político” basado en “lazos históricos, los principios y valores compartidos de nuestros pueblos” y en su bienestar; compelidos por el compromiso de “la construcción de un orden internacional más justo, inclusivo, equitativo y armónico”, basado en los principios del derecho internacional público y en los avances irreversibles de la democracia y la paz en la región, lo que implica “la solución de controversias por medios pacíficos” y “el reconocimiento del derecho de los Estados a tener su propio sistema político, económico, social y cultural” (CELAC,1).

De ahí que ese reto es también una oportunidad de la CELAC, y por tanto de sus líderes, también de las potencias emergentes aliadas y agrupaciones homólogas de concertación internacional que tanto necesitan nuestros pueblos para poder enfrentar el poderío imperial agresor, intervencionista e injerencista que impone sanciones y bloqueos al desarrollo sostenible de las naciones latinoamericanas y caribeñas. En este sentido, la Alianza Bolivariana de los Pueblos-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) debería –como avanzada de los treinta y tres pueblos de Nuestra América- iniciar ese proceso de orden político (legislativo, jurídico, militar) y gerencial con amplia consulta popular entre sus pueblos para ir diseñándolo y de forma conjunta entre los países miembros ir implementándolo en sus acciones condicionantes que permitan crear espacios de posibilidades para la acción integracionista pertinente, oportuna, viable, integral, sostenible y que proporcione estabilidad política a las naciones.

La ciudadanía nuestramericana es condición sine qua non de los procesos integracionistas en las condiciones de la globalización y de la era digital en la que está la humanidad. Los procesos tecnológicos de orden financiero, monetario, productivo y de servicios eficientes y eficaces requieren de seguridad y confiabilidad de toda, con toda y por toda la ciudadanía de la región, lo cual es también condición de éxito posible frente a los actores globales y corporaciones o empresas de otras regiones de mayor integración que comercializan, invierten y producen en nuestros países latinoamericanos y caribeños. Sin una ciudadanía común los sueños integracionistas y unionistas quedarán siempre como un imaginario inalcanzable.

Las relaciones integracionistas requieren el permanente, dinámico y controlable movimiento migratorio y aduanal eficaz y eficiente, y con una ciudadanía nuestramericana creada el dinamismo integracionista será más posible. Los productos y servicios que compiten siempre van unidos al traslado humano, sea por quien produce como por quien transporta o por quien controla o expide autorizaciones en oficinas de fábricas, empresas o puntos de control aduanal. El ser humano media en todo y hace posible todo. Siendo todos y todas ciudadanos y ciudadanas de una misma región en integración deben ser reconocidos como tales de lo contrario no habrá integración. Reconózcase que “se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad”. (Martí, 138).

Quienes tienen bajo su responsabilidad el cumplimiento de los proyectos y acuerdos estratégicos de la CELAC y del ALBA encuentra hoy -para impulsar la ciudadanía nuestroamericana como condición de integración, cooperación o comercio- otro punto de apoyo en la recién conformación en 2020 de la Región de América Latina y Caribe de la Organización Mundial de Aduanas, y en 2019 en la fundación de la Organización de Aduanas del Caribe (OAC,1) pues en el comercio como en la cooperación internacionales, conjuntamente con los productos y servicios está presente directa o indirectamente el ser humano, es decir, las y los ciudadanos que los hacen posibles.

En ese sentido, la ciudadanía nuestramericana favorecería ambos procesos, en particular en lo referido a la eficiencia y eficacia de los proyectos y planes de acción. Por ejemplo, el desarrollo del comercio electrónico alcanzaría un nuevo nivel superior al potenciarse con la eliminación de la burocracia migratoria las relaciones inter-ciudadanas presenciales y poder eliminar muchos obstáculos migratorios generados por la diversidad de ciudadanías en los organismos de integración. Ello elevaría la efectividad del control del tráfico ilícito de productos, y en especial sobre el contrabando de armas, pudiendo detectarse mejor las redes de relaciones de traficantes, al tiempo que se controlaría con mayor eficacia los movimientos de materiales “de uso dual”, así como facilitaría el intercambio de registros de pasajeros, de forma anticipada y con posterioridad al cumplirse los viajes, de manera que cada Estado eleve la capacidad de control migratorio. La ciudadanía nuestramericana le daría un nuevo sentido –sin dudas- a los movimientos migratorios entre las naciones en proceso de integración.

“La inspiración es la anticipación de lo futuro –nos alertó José Martí-; solo anticipándose a él se vive en él. La grandeza está en la verdad y la verdad en la virtud”. Reconozcamos las virtudes de los que pretenden integrarse y unirse en la batalla por el desarrollo sostenible y contribúyase así al vivir bien. Siempre los seres humanos virtuosos vencerán la ignominia, la apatía y la desesperanza. Por ello, “la enseñanza de la virtud es más noble que el examen inútil de las hondas llagas sociales” (Martí,456). Hoy mostremos y difundamos las virtudes de una posible ciudadanía nuestramericana y transitaremos con la verdad en la construcción socialista en Nuestra América.

Referencias

- Bedía Pulido, Jose Antonio (2021).- “Nuestra América”, visiones de José Martí en relación con la identidad regional. Localizado en http://www.josemarti.cu/dossier/nuestra-america-visiones-de-jose-marti-en- relacion-con-la-identidad-regional/ Para leer el ensayo de José Martí http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/osal27/14Marti.pdf - Bohorquez, Carmen (2006) Miranda y Bolívar: dos concepciones de la unidad de la América hispana. Revista Semestral de Historia, Arte y Ciencias Sociales. Universidad de Los Andes. Procesos Históricos. Número 10. Julio 2006. Mérida- Venezuela. Localizado 19/9/21 en http://www.saber.ula.edu.ve/bitstream/handle/123456789/23188/articulo1.pdf?sequ ence=2&isAllowed=y - CELAC (2021).- Declaración de la Ciudad de México. VI Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC. 18 de septiembre de 2021. Leída el 20/09/21 en http://www.granma.cu/file/pdf/especiales/Celac_2021_Declaracio_n_de_la_Ciudad _de_Me_xico 18sep21.pdf - Chávez Frías, Hugo Rafael (2012). En Notas sobre liderazgo, pag 99. UMBV Cátedra de Liderazgo. Edición de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, Caracas, 2012. - Martí Pérez, José J. (1876). Ensayo crítico “La Cadena de Hierro” drama de Agustín Cuenca publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York, Estados Unidos, el 27 de agosto de 1876. Localizado en Volumen 6, Nuestra América I, Obras Completas, editada por el Centro de Estudios Martianos, Karisma Digital, La Habana, 7 de noviembre del 2001. - Martí Pérez, José J.(1891). Ensayo Nuestra América publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York, Estados Unidos, el 10 de enero de 1891. - Miranda, Francico (1806) Carta de Don Francisco de Miranda, Comandante- General del Ejército Colombiano, a los pueblos habitantes del Continente Américo- Colombiano. http://www.franciscodemiranda.info/es/documentos/proclamacoro.htm - Organización de Aduanas del Caribe (OAC) (2019). Reporte de prensa en Excelencias

           News                  Cuba,                  localizado                  en 

https://www.excelenciascuba.com/economia/en-cuba-por-primera-vez-la- conferencia-del-caribe-sobre-leyes-aduaneras.

  • El autor es de nacionalidad cubana con ciudadanía venezolana. Es Politólogo UH e Internacionalista

ISRI, Magister en Ciencias Sociales FLACSO y Doctor en Seguridad de la Nación UMBV. Analista Internacional y Nacional. Profesor en la UBV, UMBV, IAEDPG y EEII-UCV. Asesor de Tesis de Maestría y de Doctorado. Coordina Asuntos Internacionales en la TSS. Director del CEEP-UBV. Mail: wongmaestre@gmail-com

Reflexiones sobre la tierra y el momento político actual (Página12)

Proyecto Ballena en el CCK: García Linera, Jorge Alemán y Tristán Bauer abrieron el encuentro La conferencia inaugural del encuentro cruzó la temática de la tierra --eje de esta edición-- con la situación política de la región. "Para la derecha radicalizada, la democracia es un estorbo", señaló el exvicepresidente de Bolivia. El Proyecto Ballena es un "laboratorio de reflexión"

María Daniela Yaccar


La conferencia inaugural del Proyecto Ballena en el CCK cruzó la temática de la tierra --eje de esta edición-- con la situación política de la región. "A esta segunda oleada del progresismo le falta un horizonte más ambicioso que unifique las voluntades y esperanzas de la sociedad", postuló el exvicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera. Jorge Alemán expresó: "Abrir ontológicamente un espacio donde exista el futuro es un deber de los movimientos populares". Ambos compartieron escenario en la Sala Argentina con el ministro de Cultura de la Nación Tristán Bauer y la historiadora Julia Rosemberg, quien moderó la conversación.

El Proyecto Ballena es un "laboratorio de reflexión" que ofrecerá distintas actividades hasta el domingo. En las puertas del CCK ya se veían la feria del libro con títulos dedicados a la tierra y el camión de plantines de la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena. Los oradores de la conferencia se expresaron con un telón verde de fondo, después de la actuación de la cantante de origen mapuche Beatriz Pichi Malen. El encuentro iba a contar con intervenciones virtuales de Leonardo Boff y Mary Louise Pratt, pero se suspendieron por problemas con el sonido.



García Linera



El exvicepresidente de Bolivia celebró primero el reencuentro con la Argentina, que lo “cobijó” durante un año tras el golpe de Estado en su país. Continuó rompiendo la dicotomía entre desarrollismo y ambientalismo. “Hay quienes solamente se enfocan en cerrar el proceso de extracción de los recursos naturales, dejando de lado la temática social. Otra mirada solamente se centra en la temática social sin tomar en cuenta el tema de los recursos naturales. Las experiencias de estos últimos 20 años han apuntado a la unidad. La forma de superar el colonialismo es simultáneamente resolver el tema de cerrar las expropiaciones, la mirada extractivista, pero en simultáneo resolver el tema social. No al mismo tiempo, sino a lo largo de un proceso. El Estado tiene un papel decisivo”, opinó. Este --definió-- “parece ser el nuevo horizonte de transformación del mundo”.



“Está apareciendo en todas partes una derecha que cree que está en una cruzada sagrada, como los de 1100 o 1200, contra lo que denominan los nuevos demonios: populismo, comunismo, indigenismos”, afirmó en otro pasaje. Para esta derecha “radicalizada, racista, anticampesina, antindígena, antifeminista, antijuventud, antirebeldía”, la democracia es un “estorbo”. “La oposición de lo popular, los trabajadores, lo progresista tiene que ser la defensa de la democracia: se ha convertido en el único escenario en el cual la gente humilde, las mujeres, los campesinos pueden avanzar en construir igualdad”, postuló. "Se hace necesario recuperar la mística y la fuerza de la primera oleada (del progresismo). A esta segunda oleada le falta un horizonte más ambicioso que unifique las voluntades y esperanzas de la sociedad”, expresó.



Finalmente, imaginó “una gran comunidad a escala planetaria”, tomando como punto de partida a las comunidades de los países de América Latina, con su “composición dual, contradictoria”, porque cargan con “la herida colonial del despojo y la exclusión” a la vez que mantienen viva la llama de “lo común”. "En

América Latina el futuro ha de ser indígena, comunitario o no va a ser futuro en beneficio de las grandes mayorías”, concluyó el pensador.


Jorge Alemán



“Es verdad”, se escuchó entre la platea, y varias cabezas se movieron en gesto afirmativo. En tiempos en que se insiste en la idea de que no hay futuro, abrir “ontológicamente” un espacio donde exista es deber de los movimientos populares. Pero hay una “ambivalencia”. “El militante progresista por un lado ve la ferocidad terrible de la derecha. A la vez, está decepcionado con el proyecto que apoya. Lo veo tanto en la coalición de España como aquí", reflexionó Jorge Alemán.



Coincidió con García Linera en términos de que, en esta nueva etapa del capitalismo, la democracia está en juego, a diferencia de las etapas fordista e industrial. Es que el neoliberalismo “ha construido un monstruo que se caracteriza por la producción de subjetividades". “Tiende a una subjetividad empujada a vivir en un presente absoluto, no se puede historizar, y bascula entre sentirse culpable, porque se adjudica a sí mismo un fracaso que es resultado de una vivencia sistémica, y el odio. Todo eso va al receptáculo de las nuevas ultraderechas. Han disuelto la idea de interés vital. No se respetan los denominados por Marx intereses objetivos. El sujeto actual es capaz de actuar en contra de sí mismo, votar y realizar tareas autodestructivas sin además reconocerse en ellas”, precisó.



“La nueva mercancía es la información”, sentenció, y habló de la “construcción paradójica” de las “redes y lazos sociales” que se tejen a través de la tecnología. “El neoliberalismo ha conseguido generar redes bajo una modalidad en la que para producir plusvalía uno mismo paga”, definió y graficó con el ejemplo de Uber: “Su verdadero beneficio es la información que acumula. Cada vez que usamos Facebook o Twitter estamos trabajando para una estructura corporativa donde se genera un nuevo tipo de plusvalía por el cual hemos pagado”.


Tristán Bauer



El ministro de Cultura informó que el gobierno apelará el fallo de Servini de Cubría, quien hizo lugar a una medida cautelar de la oposición y frenó el lanzamiento de un bono de 5 mil pesos denominado “Más Cultura Joven”, que tiene por objetivo inyectar dinero en el sector, para consumo en bienes o servicios culturales. "Vamos a poner toda nuestra energía para que el cine, el teatro, la industria del libro vuelvan a activarse, y para que los jóvenes con escasos recursos puedan volver al cine, la música en vivo", manifestó. Además, pidió perdón a García Linera por el envío de armas del gobierno macrista a Bolivia. Haciéndose eco de las palabras de los intelectuales, expresó: "La esperanza en el futuro es algo que tenemos que construir, es responsabilidad nuestra luchar contra la decepción". Reinvidicó "la militancia y la unidad".

Centroamérica: bicentenario bajo conflicto social y económico (Historia y Presente)

Juan J. Paz y Miño Cepeda* Desde un enfoque histórico-cultural, América Central debería comprender México, Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Sin embargo, se ha impuesto una distinción restringida, porque México suele incluirse en Norteamérica, mientras Panamá y Belice quedan como países con sus propias características; de modo que se habla de la Centroamérica identificada con la antigua Capitanía General de Guatemala, que comprendió Chiapas, Guatemala, San Salvador, Comayagua (Honduras), Nicaragua y Costa Rica, territorios que formaban parte del gigantesco Virreinato de Nueva España (1535).

Centroamérica, como el resto de la América hispana, adquirió las bases de su fisonomía económica y social de largo plazo -que es el trasfondo histórico de su presente-, a partir de la conquista y la colonización. Las poblaciones indígenas fueron sometidas y subordinadas violentamente por los

conquistadores,  que fueron el instrumento de construcción del poder de los blancos y criollos 

propietarios de tierras y recursos. Las nuevas economías agrarias definieron la matriz estructural de cada país. Se impuso una profunda estratificación social, sobre la infamante explotación laboral de la enorme mayoría de las poblaciones, no solo indígenas y de negros esclavos literalmente cazados en África y trasladados al continente. Todos esos procesos han sido ampliamente estudiados y documentados por los académicos e investigadores latinoamericanos.

No hay duda alguna que la conquista y el coloniaje fueron procesos de destrucción y dominio, que alimentaron la acumulación originaria para la España y la Europa mercantilistas; pero, al mismo tiempo, se fue construyendo la multiculturalidad que caracteriza a las sociedades. Sin embargo, los hispanistas radicales del presente se han lanzado a la revisión de la historia de la región (y de América Latina) para fundamentar sus posiciones políticas de ultraderecha, y argumentan, como lo han hecho los líderes del partido Vox en España al celebrar el Día de la Hispanidad (12 de octubre), que los conquistadores fueron "libertadores" de pueblos sometidos por Aztecas, Mayas e Incas y que, en la historia de la humanidad, ha sido un hecho trascendental la creación de una "comunidad hispana" creada por el vigor de la cultura transmitida por España en todas las geografías a las que llegó

su imperio. Santiago Abascal, presidente de Vox, sentenció en su discurso: «Qué orgullo sentirnos herederos de quienes descubrieron el nuevo mundo».

Los procesos de la independencia centroamericana se iniciaron el 16 de septiembre de 1810 con la revolución lanzada en México por el sacerdote Miguel Hidalgo. Fue una impresionante movilización de indígenas y campesinos que, por eso mismo, provocó la reacción brutal de las autoridades contra semejante insurrección de la plebe. Las distintas fases independentistas culminaron el 27 de septiembre de 1821, con la entrada triunfal del Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, a la Ciudad de México. Pero en el resto de Centroamérica, la independencia no adquirió los rasgos insurgentes como en México y fue proclamada el 15 de septiembre de 1821. El bicentenario de tales hechos se ha celebrado en todos los países que se liberaron así del colonialismo, un hecho de significación humana mundial, porque las independencias latinoamericanas fueron las primeras, en los albores del régimen capitalista, en tanto que los países coloniales de Asia y África solo lograron sus independencias a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Severo Martínez Peláez, en su apasionante libro La Patria del criollo. Ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca (1994), supo dejar en claro la esencia de las herencias con las que, literalmente, se formaron patrias criollas centroamericanas, en las cuales el poder republicano se construyó sobre la base de economías primario-exportadoras, sujetas al dominio de poderosas familias, que conservaron las estructuras de la exclusión social, la explotación humana, el racismo y el clasismo. Exceptuando Costa Rica, los otros países de la subregión tienen una larga historia de gobiernos, dictaduras, guerras civiles e intervenciones norteamericanas, que solo protegieron y afirmaron sistemas oligárquicos.

Desde mediados del siglo XX a esas repúblicas oligárquicas se unió el anticomunismo de la guerra fría, que convirtió el suelo centroamericano en zona de persecución, tortura y muerte para todo inculpado de izquierdista, que incluso llevó al genocidio de pueblos indígenas, como ocurrió en Guatemala. Las patrias criollas y oligárquicas, expresiones de las "banana-republics", se salvaron con guerras civiles contra sus propios pueblos, a pretexto de combatir las guerrillas.

La excepcional situación de Nicaragua bajo la dinastía Somoza, explica el triunfo del Sandinismo (1979-1990), finalmente derrotado bajo la conjura de la "contra", el intervencionismo norteamericano y la pérdida electoral. El camino de la paz, en toda la región, solo logró levantarse después de décadas de violencia. Pero se sumaron nuevos fenómenos: el narcotráfico, la extendida corrupción, las maras, la imparable migración hacia el norte, la inseguridad, la ausencia de democracia real, pues solo se conservaron las formas representativas.

El neoliberalismo, como ocurrió en toda Latinoamérica, llegó en las décadas de los 80 y 90 del pasado siglo. En el eje de los nuevos caminos estuvieron la deuda externa, los acuerdos con el FMI, la globalización transnacional, el derrumbe del socialismo, la ideología empresarial. Y, como en todos los países, trajo consigo el deterioro sistemático de las condiciones de vida y de trabajo, acompañado por el enriquecimiento más escandaloso de las oligarquías centroamericanas y la promoción de sectores medios que igualmente pudieron acceder a las ventajas de esa modernidad capitalista ligada a las elites del poder. Existen estudios de todo tipo al respecto de esa evolución reciente de las sociedades centroamericanas, que han experimentado cómo se derrumbaron, aún más, las condiciones humanas, a consecuencia de la pandemia del Coronavirus, atendida en forma caótica, desigual y sin Estados fuertes.

Frente a ese panorama, que ha motivado los cuestionamientos a la conmemoración del bicentenario independentista centroamericano, no hay duda que la excepción ha sido Costa Rica. Tras la independencia, fue el único país que logró construir una república basada en consensos políticos, afirmación institucional y búsqueda de bienestar para el conjunto de la población. Varios logros avanzaron durante el siglo XIX y con la hegemonía liberal (1870) hubo pasos mayores en cuanto a educación pública y gratuita, así como en la inversión en obras, infraestructuras y servicios. La legislación social y laboral fue temprana en el siglo XX. Y tras la última guerra civil de 1948, Costa Rica, con un nuevo acuerdo político -del que surgió la Segunda República-, suprimió el ejército (único país latinoamericano) y, además, inició la construcción de una economía social (sustentada en el ideario socialdemócrata), comparable con la que edificó Europa después de la II Guerra Mundial. Entre la década de 1950 y 1970 el crecimiento económico y, sobre todo, el desarrollo social con equidad, hicieron de Costa Rica un país excepcional por su calidad de vida, como el que también tuvo Uruguay, en Sudamérica.

Es indiscutible, desde la perspectiva histórica, que Costa Rica comprobó que el fortalecimiento del Estado y sus capacidades para conducir la economía (incluso llegó a nacionalizar los bancos, así como a impedir ciertas importaciones para favorecer su propia industria), para extender bienes y servicios públicos y garantizar derechos laborales, seguridad social y derechos colectivos de distinta naturaleza, son, en América Latina, las vías para construir mejores sociedades.

Por desgracia, durante las décadas finales del siglo XX también penetraron en Costa Rica las consignas neoliberales. Como era previsible, esas consignas finalmente destruyen los logros históricos de toda sociedad latinoamericana, de modo que Costa Rica ha comprobado que mientras la economía social brinda progreso con equidad, la economía empresarial-neoliberal destruye lo que ya se ha logrado. Una experiencia histórica que permite distinguir los dos modelos en conflicto en el siglo XXI y sus alcances en toda Latinoamérica: el neoliberal- empresarial y la economía social. Ambos ofrecen sus experiencias históricas en toda la región.

  • Doctor en Historia. Profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador

(PUCE).

La guerra en la red: cómo vencer al enemigo usando sus propias armas(Katehon)

Dimitry Rodionov* El 8 de octubre del 2021 se celebró en Moscú una mesa redonda titulada “Las guerras en red en el espacio postsoviético: cómo Occidente interfiere y destruye los Estados nacionales”. Los participantes en el evento debatieron principalmente sobre las formas en que Estados Unidos interviene en las elecciones y los procesos políticos de las antiguas repúblicas soviéticas, además de tocar temas como las “revoluciones de color” y los golpes de Estado suaves, las operaciones híbridas y la guerra psicológica, entre otras cuestiones de actualidad y que están relacionadas con los intentos de Occidente de provocar divisiones y obstáculos en el proceso de integración euroasiático que está aconteciendo en el espacio postsoviético.

El director del Centro de Riesgos Geopolíticos, Valery Korovin, inauguró la mesa invitando a los participantes a debatir y analizar los sistemas de redes que usa Occidente para realizar agresiones en el espacio postsoviético y de ese modo crear mecanismos que nos ayuden a derrotar estas amenazas. El propósito de estas agresiones es conseguir que los Estados terminen bajo el control de los globalistas mediante la manipulación de la opinión pública, los flujos de información y la imposición de una cultura que permitan “sometimiento” de ciertos territorios sin la necesidad de recurrir al poder militar. Según Korovin ha nacido una forma de hacer la guerra y controlar los Estados que ya no necesita de las fuerzas armadas.

Korovin dice que “estamos ante un método de ocupación que hace que un Estado sea controlado desde afuera al provocar que las élites locales queden desconcertadas porque no saben qué está pasando ni tampoco entienden cómo reaccionar ante semejantes ataques”.

En el encuentro participaron algunos representantes destacados de varios países que ha experimentado de primera mano el uso directo de estas nuevas formas de agresión en red y que ahora se encuentran bajo el control de agentes externos. Estos autores compartieron lo que significa para sus países la censura ideológica de la información y el daño que han causado estas nuevas formas de guerra en países como Ucrania, Armenia y Moldavia. Por otro lado, también hubo representantes de países que lograron superar las “revoluciones de color” y la presión que ejercieron estas fuerzas externas con el objetivo de que las autoridades nacionales cambiaran su política exterior, como son el caso de Bielorrusia y Azerbaiyán.

Bogdan Țîrdea, doctor en ciencias políticas y miembro del Parlamento de la República de Moldavia, además de presidente de la rama moldava del Club Izborsk, señaló que no debemos confundir a la sociedad civil con las ONG que son financiadas desde el extranjero. Una auténtica sociedad civil se autoorganiza y autofinancia a sí misma.

Según Țîrdea, en la Unión Soviética existía una verdadera sociedad civil. El colapso de la URSS no era un proceso irreversible, sino que fue el resultado de una “toma de conciencia” que no fue otra cosa que la imposición de conceptos impuestos desde el extranjero.

La intervención de Țîrdea fue un resumen de su libro La sociedad civil moldava: Intervenciones, ONG y guerras culturales, el cual es un análisis excelente de la forma en que las ONG operan en el espacio postsoviético. Todo el material analizado en el libro es una recopilación de fuentes públicas e informes presentados por organizaciones como la National Endowment for Democracy, la Fundación Soros, la European Endowment for Democracy, la Fundación Konrad Adenauer y entre otras. Se trata de un estudio de cerca de 800 informes financieros que detallan la actividad de 102 ONG.

Las cifras citadas en este libro demuestran claramente cómo ha ido creciendo la intervención extranjera en los países de la CEI y cómo el dinero usado en estas intervenciones ha tenido resultados concretos, especialmente si tenemos en cuenta que ha habido países que han prohibido a muchas de estas organizaciones (Rusia, Bielorrusia y Azerbaiyán), mientras que otros terminaron cayendo bajo el control de estas fuerzas (Ucrania, Georgia, Moldavia y Armenia). Por otro lado, muchos de los representantes de estas fundaciones occidentales no solo se han convertido en asesores de los parlamentos de estos países, sino que también ocupan puestos importantes dentro del gobierno, los medios de comunicación, los tribunales, las fiscalías e igualmente en las fuerzas de orden público. Un ejemplo claro de todo esto es Moldavia, donde el presidente, el jefe de gobierno y el presidente del parlamento trabajan para la Fundación Soros.

Țîrdea señaló que estas organizaciones en red se han extendido por todo el espacio postsoviético y movilizan sus recursos en ciertos momentos críticos y de acuerdo a las órdenes que se les da desde afuera. Para combatir a estas redes, Țîrdea propone crear redes paralelas que unifiquen a los intelectuales que comparten ciertos sistemas de valores, ya que este sería el primer paso para lanzar una contraofensiva.

Valery Korovin, comentando la intervención de Țîrdea, llamó la atención sobre el hecho de que lo que se define como “sociedad civil” no es más que un modelo tecnológico mediante el cual se van propagando sistemas occidentales que buscan la deconstrucción del Estado. Es por esa razón que el objetivo de estas organizaciones es promover una imagen virtual de una sociedad civil ideal que finalmente lleve a los ciudadanos a desmantelar con sus propias manos el Estado.

La intervención de Leonid Savin, redactor en jefe de Geopolitica.ru, partió de la premisa de que las guerras en red son formas de ocupación y destrucción del Estado donde los individuos y el dinero son las fuerzas de choque usadas para cambiar el orden imperante. Es una guerra, pero una “guerra librada por otros medios”, como dicen nuestros adversarios. Savin llamó la atención de que el ejército estadounidense desarrolló la guerra en red y los golpes blandos durante la década de 1990. Pero este método solo tiene éxito cuando consigue prevalecer a

un nivel organizativo, social y tecnológico. Savin dice que es necesario dominar estos nuevos medios de lucha y usarlos para atacar al enemigo usando sus propias armas.

Por su parte, Valery Korovin dijo que uno de los objetivos prioritarios de estas organizaciones es conquistar la imaginación de las masas. Esto fue precisamente lo que sucedió en Ucrania, donde las masas creyeron en las promesas de que les esperaba “un futuro europeo brillante”.

Aleksandr Svistunov, miembro del movimiento nacional ruso, declaró que el principal error que cometió Rusia en Ucrania fue confiar en las autodenominadas “fuerzas prorrusas”, especialmente en el entonces imperante Partido de las Regiones, que asestó un golpe mortal a la idea de crear un “mundo ruso” unido cuando comenzó a perseguir a todos los partidarios de este objetivo, despejando de ese modo el camino para que los nacionalistas radicales se hicieran con el poder.

Svistunov propone que es necesario corregir los errores del pasado, pero bajo la garantía de que estos procesos se lleven hasta sus últimas consecuencias y sin dejar nada a medias.

Ante estas declaraciones, Valery Korovin sostuvo que algo muy parecido está ocurriendo en Bielorrusia en estos momentos.

Vladimir Kireyev, politólogo bielorruso, afirmó que Occidente trató de seguir en Bielorrusia la misma agenda que ya había aplicado en Ucrania. No obstante, mientras que en Ucrania la violencia fue escalando gradualmente, en Bielorrusia los manifestantes chocaron directamente con la policía y atacaron los centros electorales. El intento de golpe de Estado en Bielorrusia fracasó ante la voluntad férrea de Alexander Lukashenko que defendió a su país de estos ataques. De todos modos, aunque Bielorrusia no siguió el mismo destino de Ucrania, eso no significa que haya acabado la desestabilización.

Valery Korovin dijo que esta clase de ataques no cesarán hasta que se consiga un dominio global sobre todos los países. Si estas fuerzas no tienen éxito con un golpe de Estado suave, donde el presidente huye inmediatamente, como sucedió, por ejemplo, en Túnez, entonces se pone en práctica un golpe duro donde las fuerzas del orden y la población civil chocan, y se generan miles de víctimas, como sucedió en Ucrania. Si este escenario también fracasa, llega la hora de sumir a los Estados nacionales en una sangrienta guerra civil donde intervienen las fuerzas militares de la OTAN, algo que ha acontecido en Libia y Siria.

Es más, Korivin sostiene que el mejor método para obstaculizar cualquier proceso de integración es la guerra civil abierta, ya que esta busca destruir cualquier eje geopolítico alternativo, como, por ejemplo, el eje Rusia-Irán o Rusia-Turquía. Estas tácticas se han puesto en práctica en el Cáucaso, especialmente en Azerbaiyán y Armenia, donde Occidente ha promovido el conflicto de Nagorno Karabaj, que a su vez ha desatado otro conflicto entre Bakú y Teherán al cerrar varias carreteras. Korovin también dice que Rusia se ha visto obligada a detener

varios de estos conflictos promovidos por Occidente en varias regiones con la intención de desestabilizar y apoderarse de varios territorios.

La politóloga azerí Nazaket Mammadova estuvo de acuerdo con los comentarios de Korovin y afirmó que existen fuerzas en su país que propagan imágenes negativas tanto de Rusia como de Irán, ya que según estas organizaciones ambos países tienen “ambiciones imperialistas” en Azerbaiyán. El objetivo de estas organizaciones es disminuir el poder de Rusia en la región y hacer que las fuerzas de paz rusas se retiren de allí, debido a que estas le pusieron fin a la guerra sin ni siquiera esperar a que terminaran las negociaciones trilaterales.

Mammadova señaló que la propaganda antirrusa difundida por los medios de comunicación independientes está financiada por Occidente. Además, muchos de estos medios de comunicación atacan a las autoridades estatales por tener canales diplomáticos abiertos con Rusia y hacen constantemente llamados a que la población y las fuerzas armadas imiten las “revoluciones de color” que han tenido lugar en las vecinas Armenia y Georgia.

El escritor y profesor universitario armenio Gagik Ohanjanian realizó un breve repaso de la unificación del Cáucaso por parte de Rusia y señaló que ni en el Imperio ruso ni en la Unión Soviética existieron formas de discriminación racial, por lo que los choques entre los armenios y azeríes son artificiales y manipulados desde afuera. Ohanjanian dice que estamos enfrentado una poderosa ideología, “la ideología del mal absoluto”, cuya naturaleza debemos estudiar si queremos contrarrestarla.

Mientras tanto, Yevgeni Balakin, jefe de la Unión de Juventudes Eurasiáticas, propuso como alternativa ideológica la creación de un “frente cultural” para luchar hacer nuestras propias guerras en red. Balakin sostiene que es necesario formar intelectuales que sean capaces de crear contenido artístico e imágenes con las cuales contrarrestar la propaganda enemiga. Según él, la URSS perdió esta lucha.

Vladimir Bukarsky, director ejecutivo de la rama moldava del Club Izborsk, representante del Consejo Mundial del Pueblo Ruso en la República de Moldavia y jefe del proyecto “Civilización ortodoxa”, resumió todas las ponencias del evento y enumeró las herramientas que utiliza Occidente para realizar sus guerras en red: estas organizaciones no solo tienen como objetivo propagar la imagen de un “futuro brillante”, sino que también buscan deshumanizar a los actuales dirigentes de su país y de ese modo preparar los enfrentamientos callejeros que acontecerán en un futuro.

Bukarsky dice que estamos en guerra y debemos aprender de nuestros errores para superar los escenarios de conflicto que probablemente tendrán lugar.

Finalmente, el último orador invitado, el conocido cristiano ortodoxo Kirill Frolov, terminó diciendo que las guerras en red son un arma de doble filo y se han convertido en una nueva forma de disuasión estratégica, como sucedió con las armas nucleares en el siglo pasado. Por lo tanto, ser capaces de dominar estas nuevas armas y ponerlas en funcionamiento nos permitirá disuadir a nuestros agresores en caso de que decidan at

China: una "profunda revolución” hacia el objetivo de una nueva “prosperidad común” (Ceprid)

Alberto Cruz* El debate ya es abierto, por más que desde sectores de la pretendida izquierda -y bajo las supuestas banderas obreristas- se trate de desprestigiar y situándose donde siempre, en el poder hegemónico occidental: en China hay un giro anticapitalista evidente producto de una “profunda revolución” que se enmarca en el objetivo, diseñado en el XIV Plan Quinquenal (octubre de 2020), de lograr una “prosperidad común” para el año 2035.

Guste o no, los acontecimientos políticos en China no dejan de ser portada en los medios financieros capitalistas desde que en noviembre del año pasado se iniciase lo que ha sido denominado como “represión” de los grandes capitalistas, un movimiento que se inició cuando se detuvo la oferta pública de adquisición de acciones del Grupo Ant, propiedad del multimillonario Jack Ma y "el brazo financiero" de su gran emporio Alibaba (1). Ni siquiera el (casi) todo poderoso Wall Street fue consciente en ese momento, pese a fruncir el ceño y hacer las críticas acostumbradas de “represión comunista”, de lo que conllevaba. Pero luego ocurrió otro tanto con otras grandes empresas, tanto de tecnología financiera como de transporte, y se llegó a la educación, a la tecnología de entretenimiento y a la construcción. Y el pánico se desató por completo.

El penúltimo movimiento, porque el último está aún por llegar, es el tema de la especulación inmobiliaria que representa China Evergrande y cómo lo ha enfrentado el gobierno, en las antípodas de lo que hizo en su momento el capitalismo con la crisis de Lehman Brothers. El capitalismo occidental se relamía con lo que iba a ser “el momento Lehman Brothers de China”, el golpe definitivo a los chinos y su empuje geopolítico. Pero no, China ha demostrado que se puede actuar de otra forma porque la diferencia entre el caso de Lehman Brothers, que generó la crisis capitalista de 2008 (de la que aún no se ha salido, y que se suma a la generada ahora por la COVID-19), es que en China hay un Estado y en Occidente ha sido destruido por el neoliberalismo.

En China se evitó el tsunami de 2008 con medidas económicas impulsadas por el Estado (construcción de casas, infraestructuras…) para evitar costes sociales y abordar el desempleo que se podría haber producido de no actuar así puesto que todo el sistema económico basado en la producción de bienes para la exportación

quedó casi paralizado por la crisis occidental. Todo eso sirvió para la población china (hay que comparar esta actuación, pensada para la gente, con el despropósito occidental que conllevó un significativo incremento del paro y de las privatizaciones). Pero eso tuvo un coste que reforzó el capital especulativo, sobre todo del ladrillo, porque estas medidas, si se quiere de emergencia, terminaron fortaleciendo el capitalismo chino al tiempo que terminaron salvando al capitalismo occidental.

Ya ha pasado más de un mes desde que “la crisis de Evergrande” parecía que se iba a llevar por delante la “amenaza” china, pero no solo no ha sido así, sino que el gobierno la ha utilizado para afrontar uno de los grandes retos lanzados en el XIV Plan Quinquenal y que, en el lenguaje chino, ha sido llamado “abordar las tres grandes montañas”: educación, vivienda y sanidad. Son los tres grandes retos para lograr la “prosperidad común”, en gran objetivo proclamado hace un año y que se espera lograr en 2035.

Si a la educación privada ya le dio un golpe importante a principios de este año (aunque aún no se abordado su modificación definitiva), ahora llega el turno de la vivienda. Porque utilizando la crisis, ya se ha dicho algo que debería tenerse en cuenta en otros parámetros fuera de China: “la vivienda es para vivir, no para especular”. Es decir, el gobierno chino va a actuar, pero no en interés de los grandes capitalistas de Evergrande sino de la gente. Eso se va a traducir, se está traduciendo ya, en que muchas de las viviendas vacías ya construidas van a ser viviendas sociales y a incentivar a la empresa a que las venda mucho más baratas. Eso ya se puede cuantificar porque desde que se hizo ese anuncio supersensato, aunque parece que solo allí, de que “la vivienda es para vivir, no para especular”, el precio ya ha bajado entre un 28% y un 52% dependiendo de la zona. Pero eso no afecta solo a las casas de Evergrande, sino en general. El Estado está interviniendo en los precios y no "el mercado". Otro ejemplo: por ley, los alquileres no pueden incrementarse más del 5% anual. Por dar un dato, en España el precio medio del alquiler entre abril y septiembre de este año fue del 4’3%, es decir, en medio año lo mismo casi que en todo el año en China. Y sin los límites máximos que allí sí se imponen.

Curiosamente, "no es eso lo que el mercado quiere escuchar", como se queja Bloomberg. Y se critica que se esté pagando a los acreedores locales de Evergrande "mientras que los acreedores extraterritoriales están en el limbo". ¿Y cuáles son algunos de esos acreedores extraterritoriales? Pues nada menos que BlackRock o HSBC. O Blackstone, que se olió la tostada y se deshizo de la práctica totalidad de sus bonos en Evergrande.

Wall Street ahora está rabiando porque habla de “nacionalización suave” de Evergrande porque se preocupa de los locales y no de los extranjeros (Reuters, 20 de octubre) y porque el gobierno provincial de Guangdong ha suspendido un acuerdo de venta de una compañía subsidiaria de Evergrande (Servicios Propiedad de Evergrande) porque no ve clara la operación. Porque esta es la clave: no es la empresa, o sea, los empresarios privados, quienes supervisan la situación sino los gobiernos, en este caso, el local de Guangdong donde está situada esa subsidiaria. Supongo que no hace falta decir que el gobierno es

Partido Comunista de China. Porque el gobierno, o sea, el PCCh, ha dado instrucciones a los gobiernos locales para mitigar las consecuencias sociales y económicas, como que las empresas estatales y municipales se hagan cargo de todas las propiedades locales de Evergrande para ponerlas a disposición de la gente.

Por cierto, los temores de Wall Street sobre “nacionalización suave” no son nuevos porque ya fue anunciado por el gobierno chino: Evergrande es capaz de salir de su situación sin ayudas, ella misma, pero si eso no fuese así se impulsaría una nacionalización, la empresa sería dividida en sectores y se daría, así, un nuevo golpe al capitalismo chino tras los que ya se han dado (y los que aún se darán). Aún no se ha llegado a eso porque Evergrande, respaldada en ello por el gobierno, está luchando por salir de la crisis por sus propios medios. Pero esa posibilidad siempre está ahí, presente y anunciada. Porque lo que no se sabe en Occidente, o se oculta, es que en China es el Estado el propietario de los terrenos donde se construye y los alquila a los promotores de vivienda por períodos de tiempo fijos. Por lo tanto, lo que hace es recuperar esa tierra con todo lo que contiene, aunque compensando a la empresa en función del tiempo que falte para el fin del alquiler.

En Occidente ya saben que el capitalismo chino está en dificultades porque el Partido Comunista así lo ha querido, porque el gobierno ha decidido combatir el peligro de los gigantes financieros, un peligro que podría, condicional, trastocar el camino hacia esa “sociedad moderadamente próspera”, hacia esa “prosperidad común” que se anunció en el XIV Plan Quinquenal. De ahí parte todo. Lo que estamos viendo es otra muestra más de cómo se está segando la hierba debajo de los pies de los partidarios de un sistema financiero que se miran en el espejo occidental, ultraespeculativo y desregulado. Por eso en China se habla de “profunda revolución”.

Este es el quid de la cuestión: en China la “prosperidad común” está por encima de los acreedores extranjeros, en Occidente es al revés. Porque la diferencia entre Lehman y Evergrande es como el agua y el aceite, el primero operaba en "el mercado libre", donde el Estado es inexistente, y el segundo en uno regulado donde el Estado es quien decide.

El retorno al pueblo...

Es evidente que hay un retorno del capitalismo a las personas, de una transformación económica de treinta años centrada en el capital a una que en los últimos diez años ha ido mirando a las personas y que ahora se comienza a centrar en ellas de cara a ese 2035. Eso es la “profunda revolución”, una especie de vuelta a la intención original del PCCh, como recogía el “Diario del Pueblo” en su edición china el 1 de septiembre: “hay que combatir el caos del gran capital (…) porque el mercado de capitales ya no puede convertirse en un paraíso para que los capitalistas se enriquezcan de la noche a la mañana (…) y la opinión pública ya no estará en posición de adorar cultura occidental". Y un dato muy a tener en cuenta de este artículo: “Si China confía en los capitalistas para luchar contra el imperialismo estadounidense podría sufrir la misma suerte que la Unión Soviética”.

El Diario del Pueblo es el órgano oficial del Partido Comunista, por lo que hay que tener en cuenta lo que en él se publica. Por lo tanto, ese artículo de lo que está hablando es de que hay una nueva era en China y que la etapa de Deng Xiaoping de “no importa si el gato es negro o blanco, sino que cace ratones” está comenzando a pasar a la historia.

En sentido estricto, la etapa Deng (1980-2000) fue como el trampolín oficial hacia una Nueva Política Económica al estilo leninista, es decir, donde la “etapa primaria del socialismo” requería mercados y capital privado para crecer. Pero, al contrario que la NEP de Lenin, lo que se hizo fue dar carta blanca al capital privado y al mercado.

En el año 2000, un año después de la muerte de Deng, China se unió a la Organización Mundial del Comercio con el beneplácito occidental, sobre todo de EEUU, entusiasmados por el auge del capitalismo chino. Pero, a partir de ahí, se inició un cambio que está cristalizando ahora: en 2003, con Hu Jintao en la secretaría general del PCCh, se inició una tímida vuelta a los orígenes hablando de “socialismo científico”, de bienestar social y de “sociedad socialista armoniosa” que, curiosamente, fue interpretada por Occidente como reforzamiento del capitalismo chino y una mayor liberalización política.

Y a Hu le sucedió Xi Jinping y lo que se había iniciado de forma tímida, adquirió velocidad. Hasta llegar a lo de ahora y que conmociona a todo el capitalismo occidental aunque ya en 2017 se sentaron las bases sólidas para ello. Ese año fue el del XIX Congreso del PCCh y lo que se aprobó está en el origen de todo lo de hoy y que se desarrolla en el XIV Plan Quinquenal. Entre otras cosas, muy simplificado todo y resumido, ese congreso dijo que el PCCh debe optar por un enfoque centrado en las personas para el bienestar público; mejorar los medios de vida y bienestar de las personas como objetivo principal; practicar los valores fundamentales socialistas, incluido el marxismo, comunismo y socialismo con características chinas, y mejorar la disciplina en el Partido.

O sea, una mayor ideologización y sentido de lo colectivo. Puede que en Occidente se pensase que esto no está mal, a excepción de lo último, puesto que es un discurso que también se usa aunque no se practique. La diferencia es que en China van en serio a practicarlo y que el último punto es crucial porque se añadía: “el análisis de Marx y Engels de los contradicciones en la sociedad capitalista no está desactualizado, ni la visión materialista histórica de que el capitalismo está destinado a morir y el socialismo está destinado a ganar. (...) La razón fundamental por la que algunos de nuestros camaradas tienen ideales y creencias vacilantes es que sus puntos de vista carecen de una firme base en el materialismo histórico".

En otras palabras, China se está deshaciendo del capitalismo compulsivo al estilo occidental (capitalismo financiero improductivo, desestabilizador, monopolista) para construir capital social y girar hacia una dirección más estatal de la economía (una NEP leninista). China no se deshace del capitalismo, al menos por ahora, pero sí establece límites cada vez más estrictos para los capitalistas y siempre en

función de los intereses del Estado. Eso incluye, cómo no, al capital extranjero. Por eso el capitalismo occidental está en estado de choque, con una bajada repentina de su flujo sanguíneo por las medidas chinas.

...sin olvidar el pasado

El discurso oficial en la China de hoy está, también, mirando al pasado. Al pasado maoísta. El término “prosperidad común” se utilizó por primera vez en 1953 y con él se identificaba al socialismo entre los campesinos. Luego fue un concepto utilizado, a su manera, por Deng enfatizando que la “prosperidad común” se podía lograr cuando ciertas regiones (las Zonas Económicas Especiales) y personas se enriqueciesen primero como medios para enriquecer a todos.

El dilema, desde fuera de China, está en saber si la interpretación que se da ahora a la “prosperidad común” tiene la connotación maoísta o no. Por ahora no se puede concretar que sea la versión maoísta, pero lo que está claro es que tampoco es la de Deng.

En China siempre hay experiencias piloto de casi todo: Al igual que hicieron con las ZEE, ahora lo están haciendo con el yuan digital (en algunas ciudades) y -lo desconocido- con la “prosperidad común”. En este caso se está haciendo en la provincia de Zhejiang (60 millones de habitantes), justo al sur de Shanghai, y las áreas donde se está trabajando son: reducir el coste de las necesidades básicas, con una focalización directa en la desigualdad; construcción de viviendas sociales; mayor gasto en servicios sociales (por el gobierno local que, a su vez, incentiva - Occidente dice que se obliga- a los millonarios locales a que hagan donaciones); resaltar el valor de lo colectivo sobre lo individual; préstamos a bajo interés para los sectores más pobres de la sociedad; impulso a las infraestructuras por parte de las empresas estatales y locales; reducción de las tiendas de lujo e incentivación de las locales (pequeño comercio)…

Algunas de estas cosas no tendrían por qué chirriar en los oídos occidentales, pero en conjunto es lo opuesto al capitalismo occidental. Porque, por ejemplo, si los trabajadores pueden comprar viviendas públicas baratas (las viviendas sociales) ¿por qué van a comprar viviendas caras? Desaparece el factor especulación, sin la menor duda. Porque, en términos marxistas, si las casas no tienen valor de uso (es decir, no se venden), lógicamente no tienen valor de cambio (quedan inhabitadas y sus precios bajan hasta hacer insostenible su posesión).

En China se ha venido actuando casi como en Occidente, con la diferencia que ahora se está actuando a la inversa. También hubo una época (sobre todo mientras existió la URSS) en la que Occidente solía construir viviendas públicas, pero tras la desaparición de ese peligroso espejo dejó de hacerlo por aquello del “mercado libre” y de “los flujos del mercado”. Ahora, como consecuencia de no haber salido aún de la crisis de 2008, acentuada por la del COVID-19, se vuelve a hablar tímidamente de ello pero poniendo el calificativo de “temporal”. O sea, para capear el temporal. Y esto es importante. Porque en China no es una medida temporal sino permanente y si funciona eso de la “prosperidad común” (y por eso es importante la experiencia piloto de Zhejiang) será un espejo importante donde la gente de todo el mundo podrá mirarse. Por eso para Occidente la política que está siguiendo China es un gran desafío, porque le pone frente al espejo. Nota (1) Alberto Cruz: “China da un giro anticapitalista” https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2615

  • Periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46

Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID y que ya va por la tercera edición. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org También se puede encontrar en librerías.

ASUNTOS MILITARES

Detrás de la «Guerra Cognitiva» de la OTAN: la «Batalla por tu cerebro» de los militares occidentales (The Crayzone)

Ben Norton* Los gobiernos occidentales de la alianza militar de la OTAN están desarrollando tácticas de «guerra cognitiva» [cognitive warfare], utilizando las supuestas amenazas de China y Rusia para justificar librar una «batalla por tu cerebro» en el «dominio humano», para «convertir a todos en arma».

La OTAN está desarrollando nuevas formas de guerra para librar la «batalla por el cerebro», como lo expresó la propia alianza militar.

El cártel militar de la OTAN liderado por Estados Unidos ha probado modos novedosos de guerra híbrida contra sus unilateralmente declarados adversarios, incluida la guerra económica, la guerra cibernética, la guerra de información y la guerra psicológica.

La OTAN está desarrollando un tipo de combate completamente nuevo que ha calificado como «guerra cognitiva». Descrita como «armarse con las ciencias del cerebro», el nuevo método implica «piratear al individuo» explotando «las vulnerabilidades del cerebro humano» [principalmente sesgos, filias y fobias] para implementar una «ingeniería social» [aún] más sofisticada.

Hasta hace poco, la OTAN había dividido las prácticas de guerra en cinco dominios operativos diferentes: aéreo, terrestre, marítimo, espacial y cibernético.

Pero con su nuevo desarrollo de estrategias de guerra cognitiva, la alianza militar está discutiendo un nuevo sexto nivel: el «dominio humano».

Un estudio de 2020 financiado por la OTAN [François du Cluzel. ‘Cognitive Warfare‘. Innovation Hub. Nov 2020] sobre esta nueva forma de guerra expuso claramente: «Si bien las acciones tomadas en los cinco dominios se ejecutan para tener un efecto sobre el dominio humano, el objetivo de la guerra cognitiva es convertir a todos en arma».

“El cerebro será el campo de batalla del siglo XXI”, enfatizó el informe. «Los seres humanos son el dominio en disputa» y «es probable que los conflictos futuros entre la personas ocurran primero digitalmente y después físicamente en las proximidades de los centros de poder político y económico».

Si bien el estudio financiado por la OTAN insistió en que gran parte de su investigación sobre la

guerra  cognitiva  está  diseñada  con  fines  defensivos, también admitió que la infame alianza 

militar está desarrollando tácticas ofensivas, afirmando que: “El humano es frecuentemente la principal vulnerabilidad y debería ser reconocido para proteger el capital humano de la OTAN, pero también para ser capaces de beneficiarnos de las vulnerabilidades de nuestros adversarios”.

En una escalofriante declaración, el informe dice explícitamente que «el objetivo de la guerra cognitiva es dañar a las sociedades y no solo a las fuerzas armadas».

Con poblaciones civiles enteras en el punto de mira de la OTAN, el informe enfatizó que los ejércitos occidentales deben trabajar más cerca del mundo académico para transformar las ciencias sociales y las ciencias humanas en armas y ayudar a la alianza a desarrollar sus capacidades de guerra cognitiva.

El estudio describió este fenómeno como «la militarización de las ciencias del cerebro». Pero parece claro que el desarrollo de la guerra cognitiva de la OTAN conducirá a una militarización de todos los aspectos de la sociedad humana y la psicología, desde las relaciones sociales más íntimas hasta la mente misma.

Tal grado de militarización de todos los ámbitos de la sociedad [full spectrum] se refleja en el tono paranoico del informe financiado por la OTAN, que alertó sobre “una quinta columna incrustada, donde todos, sin saberlo, se están comportando de acuerdo con los planes de uno de nuestros competidores». El estudio deja en claro que esos «competidores» que supuestamente están

 explotando   la conciencia de los disidentes occidentales son China y Rusia.

En otras palabras, este documento muestra que los dirigentes del cártel militar de la OTAN ven cada vez más a su propia población nacional como una amenaza, temiendo que los civiles sean potenciales células durmientes chinas o rusas; cobardes “quintas columnas” que desafían la estabilidad de las “democracias liberales occidentales».

El desarrollo de la OTAN de novedosas formas de guerra híbrida [por la incapacidad manifiesta de una guerra convencional] se produce en un momento

en que las campañas militares de los Estados miembros son dirigidas hacia sus propias poblaciones nacionales a unos niveles sin precedentes.

El Ottawa Citizen informó este septiembre que el Comando de Operaciones Conjuntas del ejército canadiense aprovechó la pandemia de Covid-19 para librar una guerra de información contra su propia población nacional, probando tácticas de propaganda contra civiles canadienses.

Los estudios internos de la OTAN sugieren que esta revelación solo rasca la superficie de una ola de nuevas técnicas de guerra no convencionales que los ejércitos occidentales están empleando en todo el mundo.

Canadá hospeda la «Carrera de Innovación de la OTAN», que este año trata la guerra cognitiva.

Dos veces al año, la OTAN celebra un «evento de presentación» al que bautiza como «Carrera de Innovación» [Innovation Challenge]. Estas campañas, una organizada en primavera y la otra en otoño, alternando entre los estados miembros, convocan a empresas, organizaciones e investigadores privados para que ayuden a desarrollar nuevas tácticas y tecnologías para la alianza militar.

Las propuestas arrojadas al tanque de tiburones reflejan la influencia predominante de la ideología neoliberal de la OTAN, ya que los participantes movilizan el libre mercado, las asociaciones público-privadas y la promesa de premios en efectivo para hacer avanzar en la agenda del Complejo Militar- Industrial.

El ‘Innovation Challenge’ de otoño de 2021 de la OTAN es organizado en Canadá y titulado «La amenaza invisible: herramientas para contrarrestar la guerra cognitiva».

“La guerra cognitiva busca cambiar no solo lo que piensa la gente, sino cómo actúa”, escribió el gobierno canadiense en su declaración oficial sobre el desafío. «Los ataques contra el dominio cognitivo implican la integración de capacidades cibernéticas, de desinformación/malinformación, psicológicas y de ingeniería social».

El comunicado de prensa del Ottawa Citizen continuó: “La guerra cognitiva posiciona la mente como un espacio de batalla y un dominio en disputa. Su objetivo es sembrar disonancia, instigar narrativas conflictivas, polarizar opiniones y radicalizar grupos [al final resultará que son anarquistas]. La guerra cognitiva puede motivar a las personas a actuar de maneras que pueden perturbar o fragmentar una sociedad que de otro modo estaría unida «.

Un grupo de llamado ‘NATO Association of Canadá’ NAOC se ha movilizado para apoyar este Desafío de Innovación, trabajando en estrecha colaboración con los contratistas militares para atraer al sector privado a invertir en más investigación en nombre de la OTAN y sus propios resultados.

Si bien la NAOC es técnicamente una ONG independiente, su misión es promover la OTAN, algo de lo cual la organización se jacta en su sitio web, “La NAOC tiene fuertes vínculos con el Gobierno de Canadá, incluidos Asuntos Globales de Canadá y el Departamento de Defensa Nacional.»

Como parte de sus esfuerzos para promover el Desafío de Innovación de la OTAN de Canadá, la NAOC celebró un debate online sobre la guerra cognitiva el 5 de octubre

– El investigador que escribió el estudio definitivo financiado por la OTAN en 2020 sobre guerra cognitiva, François du Cluzel, participó en el evento, junto con oficiales militares canadienses respaldados por la OTAN.

– El debate fue supervisado por Robert Baines, presidente de la Asociación OTAN de Canadá.

– Fue moderado por Garrick Ngai, ejecutivo de marketing en la industria armamentística nombrado asesor del Departamento de Defensa Nacional de Canadá, vicepresidente y director de la NAOC.

Baines abrió el evento señalando que los participantes debatirían sobre «la guerra cognitiva y el nuevo dominio de la competencia, donde los actores estatales y no estatales tienen el objetivo de influir en qué piensa la gente y cómo actúa».

El presidente de la NAOC también señaló con alegría las lucrativas “oportunidades para las empresas canadienses” que prometía este ‘Desafío de Innovación’ de la OTAN.

Un investigador de la OTAN describe la guerra cognitiva como «formas de dañar el cerebro»

El panel del 5 de octubre comenzó con François du Cluzel, un exoficial militar francés que en 2013 ayudó a crear el Centro de Innovación de la OTAN (iHub), que desde entonces ha dirigido desde su base en Norfolk, Virginia.

Aunque el iHub insiste en su sitio web, por razones legales, que las «opiniones expresadas en esta plataforma no constituyen puntos de vista de la OTAN ni de ninguna otra organización», la organización está patrocinada por ‘Allied Command Transformation’ (ACT), descrita en su propia web como «uno de los dos comandos estratégicos a la cabeza de la estructura de comando militar de la OTAN».

El Innovation Hub, por lo tanto, actúa como una especie de centro de investigación o grupo de expertos interno de la OTAN. Su investigación no coincide necesariamente con la política oficial de la OTAN, pero la OTAN lo apoya y supervisa directamente.

En 2020, la oficina de ‘Transformación del Comandante Supremo Aliado’ (SACT) de la OTAN encargó a du Cluzel, como gerente de iHub, que realizara un estudio de seis meses sobre la guerra cognitiva.

Du Cluzel resumió su investigación en el panel de este octubre. Inició su intervención señalando que la guerra cognitiva «en este momento es uno de los temas más candentes para la OTAN» y «se ha convertido en un término recurrente en la terminología militar de los últimos años».

Aunque francés, Du Cluzel enfatizó que la estrategia de guerra cognitiva «la está desarrollando actualmente mi comando aquí en Norfolk, EEUU».

El director del Centro de Innovación de la OTAN habló con una presentación en PowerPoint e inició con una provocativa diapositiva que describía la guerra cognitiva como «Una batalla por el cerebro».

“La guerra cognitiva es un concepto nuevo que comienza en la esfera de la información, que es una especie de guerra híbrida”, dijo du Cluzel.

“Comienza con la hiperconectividad. Todo el mundo tiene un teléfono celular”, continuó.

“Comienza con información porque la información es, si se me permite decirlo, el combustible de la guerra cognitiva. Pero va mucho más allá de la mera información, que es una operación independiente; la guerra de información es una operación independiente».

La guerra cognitiva se solapa con las grandes corporaciones tecnológicas y la vigilancia masiva, porque «se trata de aprovechar los Big-Data», explicó Du Cluzel.

“Producimos datos dondequiera que vayamos. Cada minuto, cada segundo que estamos, estamos online. Y es extremadamente fácil aprovechar esos datos para conocerte mejor y usar ese conocimiento para cambiar la forma en que piensas».

Naturalmente, el investigador de la OTAN afirmó que los «adversarios» extranjeros son los supuestos agresores que emplean la guerra cognitiva. Pero al mismo tiempo, dejó en claro que la infame alianza militar occidental está desarrollando sus propias tácticas.

Du Cluzel definió la guerra cognitiva como el «arte de utilizar tecnologías para alterar la cognición de los objetivos humanos».

Esas tecnologías, destacó, incorporan los campos de NBIC: nanotecnología, biotecnología, tecnología de la información y ciencia cognitiva. En conjunto, «hace una especie de cóctel muy peligroso que puede manipular aún más el cerebro», dijo.

Du Cluzel continuó explicando que el nuevo y exótico método de ataque «va mucho más allá» de la guerra de información o las operaciones psicológicas (psyops).

«La guerra cognitiva no es solo una lucha contra lo que pensamos, sino más bien una lucha contra nuestra forma de pensar, si podemos cambiar la forma de pensar de la gente», dijo. «Es mucho más poderoso y va mucho más allá de la información [la guerra] y los psyops».

Du Cluzel continuó: “Es crucial comprender que se trata de un juego sobre nuestra cognición, sobre la forma en que nuestro cerebro procesa la información y la convierte en conocimiento, en lugar de únicamente un juego sobre información o sobre aspectos psicológicos de nuestro cerebro. No es solo una acción contra lo que pensamos, sino también una acción contra la forma en que pensamos, la forma en que procesamos la información y la convertimos en conocimiento”.

“En otras palabras, la guerra cognitiva no es una palabra más, otro nombre para la guerra de información. Es una guerra contra nuestro procesador individual, nuestro cerebro”.

El investigador de la OTAN enfatizó que “esto es extremadamente importante para nosotros en el ejército”, porque “tiene el potencial, al desarrollar nuevas armas y formas de dañar el cerebro, tiene el potencial de conectar a la neurociencia y la tecnología en muchos, muchos puntos de vista diferentes para influir en la ecología humana… porque todos saben que es muy fácil convertir una tecnología civil en una militar”.

En cuanto a quiénes podrían ser los objetivos de la guerra cognitiva, Du Cluzel reveló que todos están sobre la mesa.

«La guerra cognitiva tiene un alcance universal, empezando por el individuo a estados y las organizaciones multinacionales», dijo. «Su campo de acción es global y tiene como objetivo tomar el control del ser humano, tanto civil como militar».

Y el sector privado tiene un interés financiero en avanzar en la investigación de la guerra cognitiva, señaló: «Las enormes inversiones mundiales realizadas en neurociencias sugieren que el dominio cognitivo probablemente será uno de los campos de batalla del futuro».

El desarrollo de la guerra cognitiva transforma totalmente el conflicto militar tal cual lo conocemos, dijo du Cluzel, y agregó «una tercera dimensión de combate importante en el campo de batalla moderno: a la dimensión física e informativa ahora se agrega una dimensión cognitiva».

Esto “crea un nuevo espacio de competencia más allá de lo que se llama los cinco dominios de operaciones, o dominios terrestres, marítimos, aéreos, cibernéticos y espaciales. La guerra en la arena cognitiva moviliza una gama más amplia de espacios de combate de los que solo proporcionan las dimensiones físicas y de información».

En resumen, los humanos mismos son el nuevo dominio en disputa en este nuevo modo de guerra híbrida, junto con la tierra, el mar, el aire, el ciberespacio y el espacio exterior.

El estudio sobre guerra cognitiva de la OTAN advierte sobre la «quinta columna insertada»

El estudio que realizó el gerente del Centro de Innovación de la OTAN, François du Cluzel, de junio a noviembre de 2020, fue financiado por la oficina de Transformación del Comando Aliado del cártel militar y se publicó como un informe de 45 páginas en enero de 2021 (PDF).

El escalofriante documento muestra cómo la guerra contemporánea ha alcanzado una especie de etapa distópica, antes imaginable solo en la ciencia ficción.

“La naturaleza de la guerra ha cambiado”, enfatizó el informe. «La mayoría de los conflictos actuales permanecen por debajo del umbral de la definición tradicionalmente aceptada de guerra, pero han surgido nuevas formas de guerra como la Guerra Cognitiva (CW), mientras que la mente humana ahora es considerada como un nuevo dominio de guerra».

Para la OTAN, la investigación sobre la guerra cognitiva no es solo defensiva; es por mucho ofensiva también.

«Desarrollar capacidades para dañar las capacidades cognitivas de los oponentes será una necesidad», afirmó claramente el informe de du Cluzel. «En otras palabras, la OTAN necesitará tener la capacidad de salvaguardar su proceso de toma de decisiones e interrumpir el del adversario».

Y cualquiera podría ser un objetivo de estas operaciones de guerra cognitiva: “Cualquier usuario de las tecnologías de la información modernas es un objetivo potencial. Se dirige a todo el capital humano de una nación”, agregó el informe ominosamente.

“Además de la posible perpetración de una guerra cognitiva para complementar un conflicto militar, también se puede llevar a cabo sola, sin ningún vínculo de compromiso con las fuerzas armadas”, prosigue el estudio. «Además, la guerra cognitiva es potencialmente interminable, ya que no puede haber tratado de paz o rendición para este tipo de conflicto».

Así como este nuevo modo de batalla no tiene fronteras geográficas, tampoco tiene límite de tiempo: “Este campo de batalla es global vía Internet. Sin principio ni fin, esta conquista no conoce tregua, marcada por notificaciones de nuestros smartphones, en cualquier lugar, las 24 horas del día, los 7 días de la semana”.

El estudio de la OTAN señaló que «algunas naciones de la OTAN ya han reconocido que las técnicas y tecnologías neurocientíficas tienen un alto potencial de uso operativo en una variedad de empresas de seguridad, defensa e inteligencia».

Habló de avances en «métodos neurocientíficos y neurotecnologías» (neuroS/T) [neuroscientific methods and technologies], y dijo «usos de resultados de investigación y productos para facilitar directamente el rendimiento de los combatientes, la integración de interfaces hombre-máquina para optimizar las capacidades de combate de vehículos semiautónomos (por ejemplo, drones) y el desarrollo de armas biológicas y químicas (es decir, armas neuronales)«.

El Pentágono se encuentra entre las principales instituciones en uso de este nuevo campo, como se resalta en el informe: “Aunque varias naciones han llevado a cabo y actualmente están realizando investigación y desarrollo neurocientíficos con fines militares, quizás los esfuerzos más proactivos en este sentido han sido realizados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos; con la investigación y el desarrollo más notable y de rápida maduración llevada a cabo por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) y la Actividad de Proyectos de Investigación Avanzada de Inteligencia (IARPA)«.

Los usos militares de la investigación neuroS/T, indicó el estudio, incluyen la recopilación de inteligencia, el entrenamiento, la «optimización del rendimiento y la resilencia en combate y el personal militar de apoyo» y, por supuesto, «la armamentización directa de la neurociencia y la neurotecnología».

Esta militarización de neuroS/T puede ser y será fatal, señaló claramente el estudio de la OTAN. La investigación puede “utilizarse para mitigar la agresión y fomentar cogniciones y emociones de afiliación o pasividad; inducir morbilidad, discapacidad o sufrimiento; y «neutralizar» a los oponentes potenciales o provocar la muerte «, en otras palabras, mutilar y matar personas.

El informe citó al general de división estadounidense Robert H. Scales, quien resumió la nueva filosofía de combate de la OTAN: «La victoria se definirá más en términos de capturar el terreno psicocultural que el geográfico» [políticas de identidad].

Y a medida que la OTAN desarrolla tácticas de guerra cognitiva para «capturar lo psicocultural», también está armamentando varios campos científicos cada vez más.

El estudio habló del «crisol de las ciencias de los datos y las ciencias humanas» y destacó que «la combinación de las ciencias sociales y la ingeniería de sistemas será clave para ayudar a los analistas militares a mejorar la producción de inteligencia».

«Si el poder cinético no puede derrotar al enemigo», decía, «la psicología y las ciencias sociales y del comportamiento relacionadas están para llenar el vacío».

“Aprovechar las ciencias sociales será fundamental para el desarrollo del Plan de Operaciones del Dominio Humano”, prosigue el informe. “Apoyará las operaciones de combate proporcionando posibles cursos de acción para todo el entorno humano circundante, incluidas las fuerzas enemigas, pero también determinando

elementos humanos clave como el centro de gravedad cognitivo, el comportamiento deseado como estado final”.

Todas las disciplinas académicas estarán implicadas en la guerra cognitiva, no solo las ciencias duras. “Dentro de las fuerzas armadas, se requerirá más que nunca experiencia en antropología, etnografía, historia, psicología, entre otras áreas para cooperar con las fuerzas armadas”, afirmó el estudio patrocinado por la OTAN.

El informe llega a su conclusión con una cita inquietante: “Los avances de hoy en nanotecnología, biotecnología, tecnología de la información y ciencia cognitiva (NBIC), impulsados por la aparentemente imparable marcha de una troika triunfante hecha de Inteligencia Artificial, Big Data y ‘adicción digital’ civilizacional han creado una perspectiva mucho más siniestra: una quinta columna insertada, donde todos, sin saberlo, se comportan de acuerdo con los planes de uno de nuestros competidores”.

“El concepto moderno de guerra no se trata de armas sino de influencia”, postuló. «La victoria a largo plazo seguirá dependiendo únicamente de la capacidad de influir, afectar, cambiar o impactar el dominio cognitivo».

El estudio de la OTAN concluyó con un párrafo final que deja en claro más allá de toda duda que el objetivo final de la alianza militar occidental no es solo el control físico del planeta, sino también el control sobre las mentes de las personas:

“La guerra cognitiva bien puede ser el elemento faltante que permitiera la transición de la victoria militar en el campo de batalla al éxito político duradero [en referencia a Vietnam o Afganistan]. El dominio humano bien podría ser el dominio decisivo, en el que las operaciones multidominio logran el efecto del comandante. Los cinco primeros dominios pueden dar victorias tácticas y operativas; solo el dominio humano puede lograr la victoria final y total «.

El oficial canadiense de operaciones especiales enfatiza la importancia de la guerra cognitiva

Cuando François du Cluzel, el investigador de la OTAN que realizó el estudio sobre la guerra cognitiva, concluyó su intervención en el panel de la Asociación de la OTAN de Canadá del 5 de octubre, fue seguido por Andy Bonvie, un oficial al mando del Centro Canadiense de Entrenamiento de Operaciones Especiales.

Con más de 30 años de experiencia con las Fuerzas Armadas Canadienses, Bonvie habló de cómo los ejércitos occidentales están haciendo uso de la investigación de Du Cluzel y otros, e incorporando nuevas técnicas de guerra cognitiva en sus actividades de combate:

«La guerra cognitiva es un nuevo tipo de guerra híbrida para nosotros», dijo Bonvie. “Y significa que tenemos que mirar los umbrales tradicionales del conflicto y cómo las cosas que se están haciendo están realmente por debajo de esos umbrales de conflicto, ataques cognitivos y formas no cinéticas y amenazas no

combativas para nosotros. Necesitamos comprender mejor estos ataques y ajustar sus acciones y nuestra capacitación en consecuencia para poder operar en estos diferentes entornos«.

Aunque describió las acciones de la OTAN como «defensivas», alegando que los «adversarios» estaban usando la guerra cognitiva contra ellos, Bonvie no fue ambiguo sobre el hecho de que los militares occidentales están desarrollando estas técnicas ellos mismos, para mantener una «ventaja táctica».

«No podemos perder la ventaja táctica para nuestras tropas que estamos colocando delante, ya que se extiende no solo tácticamente, sino estratégicamente», dijo. “Algunas de esas diferentes capacidades que tenemos y que disfrutamos de repente podrían pivotarse para ser utilizadas en nuestra contra [en referencia a las tensiones intra e internacionales dentro de la propia OTAN]. Por lo tanto, debemos comprender mejor la rapidez con la que nuestros adversarios se adaptan a las cosas y luego ser capaces de predecir hacia dónde se dirigen en el futuro, para ayudarnos a estar y mantener la ventaja táctica para que nuestras tropas avancen».

«La guerra cognitiva es la forma más avanzada de manipulación vista hasta la fecha»

Marie-Pierre Raymond, una teniente coronel canadiense retirada que actualmente dice ser «científica de defensa y gerente de la cartera de innovación» para el Programa de Innovación para la Excelencia y Seguridad de la Defensa de las Fuerzas Armadas Canadienses IDEaS, también se unió al panel del 5 de octubre.

“Atrás quedaron los días en que se libraba la guerra para adquirir más tierras”, dijo Raymond. “Ahora el nuevo objetivo es cambiar las ideologías de los adversarios, lo que convierte al cerebro en el centro de gravedad del ser humano. Y convierte al ser humano en el dominio en disputa, y la mente se convierte en el campo de batalla».

«Cuando hablamos de amenazas híbridas, la guerra cognitiva es la forma más avanzada de manipulación vista hasta la fecha», agregó, y señaló que tiene como objetivo influir en la toma de decisiones de los individuos e «influir en un grupo de un grupo de individuos en su comportamiento, con el objetivo de obtener una ventaja táctica o estratégica”.

Raymond señaló que la guerra cognitiva también se superpone en gran medida con la inteligencia artificial, los macrodatos y las redes sociales, y refleja «la rápida evolución de las neurociencias como herramienta de guerra».

Raymond está ayudando a supervisar el ‘Desafío de innovación’ de otoño de 2021 de la OTAN en nombre del Departamento de Defensa Nacional de Canadá, que delegó las responsabilidades de gestión en el Programa de Innovación para la Excelencia y la Seguridad de la Defensa IDEaS de las fuerzas armadas, donde trabaja.

En una jerga muy técnica, Raymond indicó que el programa de guerra cognitiva no es solo defensivo, sino también ofensivo: “Este desafío exige una solución que apoye el dominio humano naciente de la OTAN y ponga en marcha el desarrollo de un ecosistema cognitivo dentro de la alianza, y eso apoyará el desarrollo de nuevas aplicaciones, nuevos sistemas, nuevas herramientas y conceptos que conduzcan a acciones concretas en el dominio cognitivo ”.

Enfatizó que esto “requerirá una cooperación sostenida entre aliados, innovadores e investigadores para permitir que nuestras tropas luchen y ganen en el dominio cognitivo. Esto es lo que esperamos que surja de este llamado a innovadores e investigadores”.

Para inspirar el interés corporativo en el ‘Desafío de Innovación’ de la OTAN, Raymond intentó influir tentando: «Los participantes recibirán exposición nacional e internacional y premios en efectivo para la mejor solución». Luego agregó de manera sugerente: «Esto también podría beneficiar a los solicitantes al brindarseles acceso potencial a un mercado de 30 países».

Oficial canadiense pide a las empresas que inviertan en la investigación de la guerra cognitiva de la OTAN

La otra institución que gestiona el ‘Desafío de innovación’ de la OTAN de otoño de 2021 en nombre del Departamento de Defensa Nacional de Canadá es el Special Operations Forces Command (CANSOFCOM).

Un oficial militar canadiense del CANSOFCOM, Shekhar Gothi, fue el último panelista en el evento de la NAOC del 5 de octubre. Gothi trabaja como «oficial de innovación» de CANSOFCOM en el sur de Ontario.

Concluyó el evento apelando a la inversión corporativa en la investigación de la guerra cognitiva de la OTAN.

El ‘Desafío de Innovación’ bianual es «parte del ritmo de batalla de la OTAN», declaró Gothi con entusiasmo.

Señaló que, en la primavera de 2021, Portugal celebró un Desafío de innovación de la OTAN centrado en la guerra en el espacio exterior.

En la primavera de 2020, los Países Bajos acogieron un Desafío de innovación de la OTAN centrado en Covid-19.

Gothi aseguró a los inversores corporativos que la OTAN hará todo lo posible para defender sus resultados finales: “Puedo asegurarles a todos que el desafío de la innovación de la OTAN indica que todos los innovadores mantendrán el control total de su propiedad intelectual. Así que la OTAN no tomará el control de eso. Tampoco Canadá. Los innovadores mantendrán el control de su propiedad intelectual «. El comentario fue una conclusión adecuada para el panel, afirmando que la OTAN y sus aliados en el complejo militar-industrial no solo buscan dominar el mundo y los humanos que lo habitan con técnicas inquietantes de guerra cognitiva, sino también asegurar que las corporaciones y sus accionistas seguir beneficiándose de estos esfuerzos imperiales.

  • Periodista, escritor, cineasta y músico. Su trabajo periodístico se centra principalmente en la

política exterior de EEUU, Medio Oriente, movimientos económicos y de justicia social y geopolítica.

ECONOMÍA

Los multimillonarios estadounidenses son ahora 2,1 billones de dólares más ricos que antes de la pandemia (Sin Permiso)

Chuck Collins* Los multimillonarios de Estados Unidos se han enriquecido en 2,1 billones de dólares más durante la pandemia, y su fortuna colectiva se ha disparado en un 70%, pasando de algo menos de 3 billones de dólares al inicio de la crisis del COVID, el 18 de marzo de 2020, a más de 5 billones el 15 de octubre de este año, según datos de Forbes analizados por los Americans for Tax Fairness (ATF) y el Programa de Desigualdad del Institute for Policy Studies (IPS). [Más abajo se muestra una tabla con los 15 principales multimillonarios y puede encontrarse aquí el conjunto de datos completo].

No solo ha crecido la riqueza de los multimillonarios estadounidenses, sino también su número: en marzo del año pasado, había 614 estadounidenses con cuentas bancarias de 10 cifras. Hoy son 745.

Los 5 billones de dólares de riqueza que poseen ahora los 745 multimillonarios son dos tercios más que los 3 billones de dólares de riqueza que posee el 50% más pobre de los hogares estadounidenses, según estimaciones de la Junta de la Reserva Federal.

La buena y gran fortuna de estos multimillonarios en los últimos 19 meses resulta aún más cruda cuando se contrasta con el demoledor impacto del coronavirus entre los trabajadores. Casi 89 millones de estadounidenses han perdido su puesto de trabajo, más de 44,9 millones han enfermado a causa del virus y más de 724.000 han muerto de resultas del mismo.

Para poner en perspectiva este extraordinario crecimiento de la riqueza, las ganancias en diecinueve meses de 2,1 billones de dólares por parte de los multimillonarios estadounidenses equivalen a: – El 60% del coste de 3,5 billones de dólares en 10 años del plan Build Back Better del presidente Biden.

– La totalidad de los 2,1 billones de dólares en nuevos ingresos durante 10 años aprobados por el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes para ayudar a pagar el plan de inversión Build Back Better (BBB) del presidente Biden.

Sesenta y siete organizaciones nacionales han enviado una carta al Congreso en la que expresan su preocupación por el hecho de que ni el plan del Comité de Medios y Arbitrios ni el del presidente Biden graven fiscalmente de modo adecuado a los multimillonarios. Recomiendan que la legislación del Impuesto sobre la Renta de los Multimillonarios (BIT) que está desarrollando el senador Ron Wyden, presidente del Comité de Finanzas, se incluya en la legislación final del BBB. El presidente Biden también apoya esta reforma fiscal.

La mayor parte de las ganancias de estos ingentes multimillonarios no se grava fiscalmente con las normas actuales y desaparece por completo a efectos fiscales cuando pasa a la siguiente generación. Con el BIT de Wyden, los multimillonarios empezarán a pagar impuestos sobre su riqueza incrementada todos los años, al igual que los trabajadores pagan todos los años impuestos sobre sus nóminas.

El impuesto se aplicará solo a los contribuyentes cuya riqueza supere los mil millones de dólares: unos 700 hogares. Se aplicará anualmente a los activos negociables, como las acciones, cuyo valor se conoce al principio y al final del año. En el caso de los activos no negociables, como la propiedad de una empresa o de bienes inmuebles, los impuestos se aplazarán hasta que se venda el activo.

El apoyo público al impuesto sobre la renta a los multimillonarios es muy sólido. Cuando se propone como forma de pagar el paquete de inversiones de 3,5 billones de dólares del presidente Biden, aumenta el apoyo a ese paquete entre 20 y 40 puntos entre los votantes de los distritos y estados más disputados.


Fuentes: datos a 18 de marzo de 2020: Forbes, “Forbes Publishes 34th Annual List of Global Billionaires” 18 de marzo de 2020; datos a 15 de octubre de 2021: Forbes, “The World’s Real-Time Billionaires, Today’s Winners and Losers”, consultado el 15 de octubre de 2021. Entre las historias de particulares que se esconden tras las grandes cifras, figuran: Elon Musk, famoso por Tesla y SpaceX, no solo va superando a Jeff Bezos en el espacio, sino que le ha adelantado en el club de los multimillonarios. Hace diecinueve meses, Bezos era casi cinco veces más rico que Musk. Ahora, tras multiplicar meteóricamente por ocho su riqueza, Musk tiene un valor de 209 mil millones de dólares y Bezos, 192 mil millones. Aun así, la riqueza de Bezos creció un ingente 70% en ese periodo.

Los fundadores de Google, Sergei Brin y Larry Page, tienen ahora juntos un valor de 237 mil millones de dólares, lo que supone un aumento del 137% respecto a su riqueza combinada de 100 mil millones de dólares al comienzo de la pandemia.

El director de Nike, Phil Knight, casi ha duplicado su fortuna, pasando de 29 mil 500 millones de dólares a casi 58 mil millones. Tal vez se debe eso en parte a que Nike no pagó un céntimo de impuestos federales sobre la renta en 2020 de sus 2

mil 900 millones de dólares en ganancias; y entre 2018 y 2020 la empresa pagó solo una tasa de impuestos del 3,3 % en l9 mi millones de dólares en ganancias.

MacKenzie Scott, exesposa del fundador de Amazon, Jeff Bezos, ha visto aumentar su riqueza en 19 mil 500 millones de dólares, o en un 54%, desde que comenzó la pandemia, incluso después de donar 8 mil 600 millones de dólares de su riqueza a obras benéficas.

Los multimillonarios no tributan lo suficiente

La bonanza multimillonaria de los Estados Unidos demuestra los defectos estructurales de nuestros actuales sistemas económico y fiscal. El presidente Biden y los demócratas del Congreso intentan ponerle remedio proponiendo un paquete de inversiones de 3,5 billones de dólares para las familias trabajadoras y las comunidades, sufragado con impuestos más justos a los ricos y las empresas.

Por término medio, los multimillonarios pagan un tipo efectivo del impuesto federal sobre la renta de alrededor del 8% cuando se tiene en cuenta el incremento del valor de sus acciones, según la Casa Blanca. Se trata de un tipo inferior al que pagan muchos contribuyentes de renta media, como profesores, enfermeras y bomberos.

Los multimillonarios pagan tipos impositivos tan bajos porque:

– La mayor parte de sus ingresos proviene del aumento del valor de sus inversiones, como acciones, negocios o bienes inmuebles, en lugar de una nómina, como la mayoría de la gente, y no tienen que pagar impuestos sobre ese aumento de la riqueza, a menos que vendan los activos. Pero los ultrarricos no necesitan vender activos. En lugar de ello, debido a la magnitud de sus fortunas, pueden pedir préstamos a los bancos a tipos bajos y vivir lujosamente libres de impuestos.

– Cuando venden sus activos, pagan un tipo impositivo máximo sobre las plusvalías del 20% (más un 3,8% de impuestos sobre las rentas de inversión netas, NIIT), muy por debajo del actual 37% (40,8%) que pagarían por un salario equivalente. Por ello, muchos ultrarricos pagan un tipo impositivo inferior al de la clase media.

Según el análisis de ProPublica de los datos del IRS [La Hacienda norteamericana]:

– Los multimillonarios no han pagado impuestos federales sobre la renta en algunos años recientes, entre ellos Jeff Bezos, Elon Musk, Michael Bloomberg y George Soros.

– Los 25 principales multimillonarios del país pagaron una tasa impositiva de solo el 3,4% sobre un aumento de 400 mil millones de dólares en su fortuna colectiva entre 2014-18. Una encuesta tras otra muestra que los norteamericanos de todas las tendencias políticas y por amplia mayoría creen que los ricos y las grandes corporaciones deben empezar a pagar su parte justa de impuestos. Una encuesta realizada en junio por ALG Research y Hart Research muestra que el 62% de los votantes apoya la propuesta de Biden de invertir 4 billones de dólares (en ese momento) en sanidad, atención infantil, educación, energía limpia, etc., sufragados con mayores impuestos a los ricos y a las empresas.

Nota sobre los datos: Nos hemos basado en datos de la investigación de Forbes sobre la riqueza de los multimillonarios. Damos las gracias a Kerry Dolan y a su equipo. ¿Por qué el 18 de marzo? El 18 de marzo de 2020 se utiliza como inicio oficioso de la crisis del coronavirus, pues para entonces ya estaban en vigor la mayoría de las restricciones económicas federales y de los estados como respuesta al virus. El 18 de marzo fue también la fecha que Forbes eligió para medir la riqueza de los multimillonarios para la edición de 2020 de su informe anual de multimillonarios a escala mundial. PolitiFact ha reseñado favorablemente esta metodología. Pueden consultarse las actualizaciones periódicas sobre la riqueza de los multimillonarios.

  • Dirige el Programa sobre Desigualdad y Bien Común en el Institute for Policy Studies,

en el que es coeditor de de Inequality.org. Su último libro es “The Wealth Hoarders: How Billionaires Pay Millions to Hide Trillions” (Polity Books).

Texto original: https://inequality.org/great-divide/billionaires-2-trillion-richer-than- before-pandemic/ Traducción: Lucas Antón

SOCIEDAD

El fin de la movilización nacional en torno a la Covid-19 está liberando presiones acumuladas en los lugares de trabajo de todo el país (Labor Notes)

El 14 de octubre de 2021 en East Moline, Illinois, en las instalaciones de John Deere Harvester Works, más de 10,000 empleados ´representados por UAW dejaron el trabajo a la medianoche

después  de  no  aceptar  el  término  de  un  nuevo  contrato. Aproximadamente 1,400 trabajadores 

abandonaron el trabajo en la planta Harvester Works donde la empresa fabrica cosechadoras. La huelga de John Deere muestra que el estrecho mercado laboral está listo para estallar Jonah Furman/Gabriel Winant

Poco antes de la medianoche del miércoles, los trabajadores de producción en una instalación de la fábrica de maquinarias John Deere en Waterloo, Iowa, comenzaron a cerrar la planta, apagando los hornos de la fundición. La planta ya estaba casi vacía, y Deere les dijo a los trabajadores nocturnos que se quedaran en casa. Tres días antes, los miembros del sindicato en las reuniones de United Auto Workers en Iowa, Illinois y Kansas habían votado abrumadoramente para rechazar un contrato propuesto que otorgaba aumentos por debajo de los índices de inflación y eliminaba las pensiones para todos los nuevos empleados.

El rechazo sorprendió tanto a la dirección sindical como a la empresa; incluso algunos de los trabajadores que habían votado no y autorizado una huelga se sorprendieron de que realmente estuviera sucediendo. Los 10 000 trabajadores que abandonaron el trabajo están en huelga en Deere por primera vez en 35 años. “Acabo de confirmar que Waterloo tiene sus carteles de piquete”, dijo un trabajador antes de que comenzara la huelga. "La mierda está a punto de volverse real".

Ellos se suman a 2 000 trabajadores hospitalarios en huelga en Buffalo, Nueva York; 1 400 trabajadores de producción para Kellogg's en cuatro estados; 450 trabajadores siderúrgicos en Huntington, West Virginia; y una salida de un día de 2 000 trabajadores de telecomunicaciones en California, todos desde el 1 de octubre.

Asimismo, mil mineros de carbón de Alabama, 700 enfermeras en Massachusetts, 400 fabricantes de whisky en Kentucky y 200 conductores de autobuses en Reno, Nevada, ya estaban en huelga. además de las huelgas establecidas recientemente por 2 000 carpinteros en Washington, 600 trabajadores de Frito-Lay en Kansas y 1 000 trabajadores de fábricas de Nabisco en cinco plantas en todo el país.

Y hay decenas de miles de trabajadores esperando entre bastidores, con 37 000 trabajadores de la salud de la Kaiser en Oregon, California y Hawai que han autorizado una huelga o están a punto de hacerlo, así como varios grandes sindicatos de trabajadores académicos que también se preparan para la huelga.

Más de 60 000 trabajadores de cine y televisión estaban dispuestos a abandonar el trabajo en señal de protesta, y el 90 por ciento de los miembros de la Alianza Internacional de Empleados de Escenarios Teatrales votaron en un 98 por ciento a favor de la huelga, antes de que se llegara a un contrato tentativo el sábado. En las próximas semanas se celebrará una votación sobre la ratificación de ese contrato.

Esta ola de huelgas no es como en la década de 1940, cuando 1 de cada 10 trabajadores estadounidenses se declaró en huelga en el espacio de un año. Pero tampoco es la pausa laboral de la década de 2010, cuando la gran actividad de huelgas en el sector privado cayó a cero.

Hoy en día, los trabajadores son cada vez más militantes, es decir, no están dispuestos a aceptar malas condiciones de empleo, pero no están particularmente

organizados. Con la densidad sindical en su punto histórico más bajo, los sindicatos están sin embargo desempeñando un papel inspirador, pero no son la única fuente de acción.

Lo que estamos viendo ahora es que la actividad de huelga comienza a aumentar desde un punto bajo que duró décadas, ya que el trabajador "esencial", una nueva categoría de trabajador nacido de la pandemia del coronavirus, desafía al jefe a cumplir con esa designación.

No solo los trabajadores toman nota del posible cambio de poder; Los analistas de Wall Street también dieron la alarma sobre el precio de las acciones de Deere esta semana, con un analista rebajando las proyecciones en un 25 por ciento. En una sección de un informe patentado titulado "El péndulo del poder ha oscilado", el analista escribió: "Los miembros, además de querer concesiones de Deere con respecto a un nuevo acuerdo laboral de seis años, también podrían estar vinculando estas negociaciones con su deseo de cambiar la forma en que se elige el liderazgo nacional de la UAW, y un activismo nacional más amplio (y si es global) mejorado por parte de los trabajadores, ya que ven su creciente poder en un mercado laboral ajustado ".

El desconsolado propietario de una pequeña empresa que no puede atraer trabajadores ha sido uno de los protagonistas favoritos de los medios de comunicación de la era Build Back Better, en parte como tapadera para los directores ejecutivos de Fortune 100 como John C. May, de la empresa “John Deere Harvester”, que se benefician del mismo mercado laboral de bajos salarios.

Pero ese mercado laboral ajustado, un problema desde la perspectiva de los empleadores, tiene una imagen reflejada en los ojos de aquellos trabajadores que nunca abandonaron el lugar de trabajo: los trabajadores "esenciales", "de primera línea" y "héroes". Dentro del lugar de trabajo, los trabajadores de todas las industrias, desde el tránsito hasta la atención médica, la logística y la fabricación de alimentos, se ven acosados por la falta de personal, lo que conduce a horas extraordinarias forzadas y agotamiento.

En mataderos, hogares de ancianos e innumerables otros lugares de trabajo, la Covid-19 dio una nueva intensidad al panorama existente de riesgos laborales: en 2020, asistente de enfermería se convirtió en el trabajo más peligroso en Estados Unidos.

Las mismas fuerzas que hacen que el trabajo sea intolerable para tantas personas (no hay suficientes trabajadores y demasiado trabajo) están preparando simultáneamente a los trabajadores para contraatacar.

Los trabajadores también están sintiendo el calor de la inflación de la canasta de mercado del año pasado. La oferta de aumento del 1 por ciento de Kaiser (además de la introducción de un recorte salarial promedio del 26 por ciento para todos los nuevos empleados) se convierte en un recorte salarial contra una inflación del 5 por ciento en bienes de consumo.

El aumento de 15 centavos por hora que los trabajadores de la construcción de la Hermandad Internacional de Trabajadores Eléctricos están recibiendo en Orlando, Florida, no se acerca a mantenerse al día con el aumento del costo de vida. La propuesta de Kellogg incluye recortar el ajuste por costo de vida, que alguna vez fue una parte central de la negociación colectiva en las industrias principales, pero que nunca regresó para los tres grandes trabajadores automotrices después de la crisis financiera de 2008 y las quiebras de automóviles.

El núcleo de varias de estas huelgas, Deere, Kellogg's y Kaiser, es una revuelta contra la introducción en la era de los 80 de contratos de "dos niveles" que proporcionan peores condiciones para las nuevas contrataciones. Como dijo a Labor Notes el presidente local 3G del Sindicato Internacional de Trabajadores de Panadería, Confitería, Tabaco y Molineros de Granos y líder de la huelga de Kellogg, Trevor Bidelman, le dijo a esta publicación: "El futuro no está a la venta".

En el caso de Deere, los trabajadores conocen bien los beneficios récord de la empresa y no se ven afectados por lo que equivale a un aumento salarial de 1 dólar por hora para la mayoría de ellos.

Pero un mercado laboral ajustado también significa influencia para los trabajadores. Sabiendo que son más difíciles de reemplazar, los trabajadores individuales se vuelven más propensos a decir no a los jefes: hoy, los trabajadores están renunciando a sus trabajos a la tasa más alta en décadas, una de las medidas más precisas de su poder en el mercado laboral como individuos.

Cuando los trabajadores están organizados colectivamente en sindicatos, los mercados laborales ajustados conducen a una mayor voluntad de confrontar a los empleadores sobre los términos y condiciones de empleo, en lugar de simplemente buscar un mejor trato en otro lugar. En otras palabras, las mismas fuerzas que hacen que el trabajo sea intolerable para tantas personas (no hay suficientes trabajadores y demasiado trabajo) están preparando simultáneamente a los trabajadores para contraatacar.

La válvula de liberación que puede estar abriéndose ahora reanuda una expansión de la actividad laboral antes de la pandemia. La generación anterior a la crisis de 2008 se caracterizó por el estancamiento a largo plazo de los salarios y la disminución de la participación del trabajo en el ingreso nacional. La recuperación de las recesiones de las décadas de 1980, 1990 y 2000 tomó más tiempo que en años anteriores, y un gran número de trabajadores quedó varado en el subempleo permanente o la inactividad.

Estas tendencias culminaron en la Gran Recesión y su agonizante y prolongada recuperación. Pero el desempleo finalmente cayó por debajo del 4 por ciento en 2018, y ese año y el siguiente, se produjo un repunte notable en la actividad de huelga, sobre todo en una ola masiva de huelgas de maestros, cuando los mercados laborales finalmente se recuperaron de la devastación que siguió a la crisis financiera de 2008. , pero los salarios de los maestros no.

En términos de actividad de huelga, la ola actual del sector privado se reanuda donde la dejaron los maestros, después de un interludio de relativa inacción durante el apogeo de la pandemia. En 2020, además, los maestros formaron el primer grupo importante de trabajadores que se negaron a aceptar los términos que dictara el empleador para reabrir el lugar de trabajo. Es difícil imaginar a los maestros hablando en contra de regresar al trabajo en condiciones inseguras tanto como lo hicieron sin la ola nacional de huelgas de maestros militantes en los dos años anteriores. Esta resistencia se ha extendido ahora por toda la economía, tanto de forma organizada como individual.

En los últimos años, varios demócratas de la corriente principal han llegado a aceptar lo que anteriormente había sido un argumento de izquierda: que el aumento de la desigualdad social y el declive de la seguridad económica de la clase trabajadora es la causa última de la desestabilización de la democracia estadounidense y debe tomarse de frente. La posición declarada de la administración Biden es que "la disminución de la densidad sindical ha... debilitado nuestra democracia".

Cuando el trabajo organizado es más fuerte, la insatisfacción generalizada toma una forma más coordinada. Con niveles más altos de afiliación sindical, la militancia de los trabajadores organizados genera una presión concentrada sobre las empresas seleccionadas y desencadena la disensión entre los empleadores.

Algunos patrones comienzan a retorcerse y buscan calmar a los trabajadores accediendo a reformas sociales progresistas, mientras que otros insisten en mantener la línea. Aquellos atrapados en el medio, como los empleados asalariados en Deere, pueden simpatizar en gran medida con los huelguistas mientras se ven obligados a trabajar durante la huelga a pesar de una grave brecha de habilidades.

El nivel más bajo de la organización de trabajadores en la actualidad -el tamaño más pequeño de la fuerza de trabajo organizada en comparación con una masa enojada, pero dispersa- hace que sea más difícil dividir políticamente a los empleadores de esta manera. En los piquetes y en Capitol Hill, se está poniendo a prueba la capacidad política de un movimiento laboral reducido. Cuantos más logros concretos obtengan los trabajadores ahora en cualquiera de los campos, más otros entre los millones no organizados verán los beneficios de la unidad.

El presidente Joe Biden se define a sí mismo como el campeón laboral, aspirando a ser "el presidente más pro-sindical que jamás haya visto". Días antes de lanzar su campaña presidencial (usando una sala sindical de Pittsburgh para su escenario), Biden apareció en el piquete de una de las principales huelgas de 2019, en la cadena de supermercados Stop & Shop en Nueva Inglaterra. Recientemente, al enfrentarse a las empresas que tienen dificultades para contratar personal, el presidente dijo: "Págales más".

Pero cuando se le pide que tome partido, se apega a la neutralidad oficial, y su secretario de prensa cita "razones legales" no especificadas. El viernes, cuando se le preguntó sobre la huelga de John Deere, dijo, obviamente, “Tienen derecho a la huelga. Tienen derecho a exigir salarios más altos. (...) No voy a entrar en la negociación". En última instancia, el tema en disputa a través de estas huelgas es si los trabajadores estadounidenses pueden regresar a las condiciones de castigo del mercado laboral de la pandemia y las varias décadas que precedieron al Covid-19 que hicieron que la pandemia fuera tan brutal dentro del lugar de trabajo estadounidense inseguro y desigual. ¿Se conformarán los trabajadores no sindicalizados con salarios bajos y condiciones peligrosas? ¿Continuarán los trabajadores sindicalizados ratificando contratos de dos niveles con devoluciones incrementales a los empleadores? Cuando el trabajador estadounidense “vuelva” a trabajar, ¿a qué tipo de economía volverá?

Este es precisamente el mismo problema que el que está inquietando al Capitolio en este momento: si el papel del Congreso es devolvernos a un status quo prepandémico o intervenir del lado de una clase trabajadora golpeada.

CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Descubren que el virus causante de la Covid-19 provoca la muerte de importantes células del sistema vascular cerebral (RT)

Un equipo de científicos de distintos centros de investigación europeos descubrió cómo el virus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19, afecta a importantes células vasculares del cerebro que juegan un rol fundamental en el correcto funcionamiento del órgano, informó el Instituto Nacional de Investigación Médica de Francia.

Tras analizar los restos de pacientes que fallecieron a causa del coronavirus, los investigadores descubrieron que el patógeno había causado la muerte de células endoteliales, las cuales forman los vasos sanguíneos que aíslan al sistema nervioso central de moléculas potencialmente tóxicas y desempeñan un papel clave en la adecuada irrigación del cerebro.

De acuerdo a los expertos, cuando el SARS-CoV-2 infecta a un grupo de células llamadas endoteliales, este las 'obliga' a producir una "especie de tijeras moleculares" a partir de su propio material genético, con las que "cortan una proteína llamada NEMO, esencial para su supervivencia", por lo que terminarán muriendo.

Según detallan los científicos, una vez las células endoteliales de los vasos sanguíneos mueren, estos se convierten en algo conocido como "vasos fantasma", ya que, al quedar vacíos, pierden su capacidad de aislar al cerebro y la médula espinal de sustancias extrañas. Eso podría ocasionar una serie de microhemorragias cerebrales.

Asimismo, conforme aumenta el número de vasos fantasma el flujo sanguíneo disminuye en las áreas afectadas, lo que ocasiones que otro tipo de células cerebrales se vean privadas de oxígeno y glucosa, causando fallos que, en los casos más graves, podrían ser fatales, apuntan los expertos.

Los pacientes recuperados de la covid-19 pueden sufrir de una "niebla cerebral" durante meses, incluso si la enfermedad fue leve, afirma un estudio Sin embargo, explica Vincent Prevot, coautor del estudio, el potencial daño cerebral y de las estructuras vasculares afectadas podría ser reversible, según han observado en el laboratorio. "Hemos visto que en los hámsteres, que desarrollan formas muy leves de Covid-19, el fenómeno es aparentemente reversible, de manera que podemos esperar que también lo sea en los seres humanos", detalló.

Los resultados de la investigación, publicados recientemente en Nature, hacen cuestionarse a los expertos acerca de las consecuencias a largo plazo en los pacientes que contrajeron la Covid-19 y su cerebro no fue correctamente irrigado. Situación que, sospechan, "podría predisponer a algunas personas que han contraído la enfermedad a desarrolla