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Trinidad (cristianismo)

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Trinidad
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Concepto de la Santisima Trinidad como un triangulo.jpg
Concepto:La Santísima Trinidad es una tríada de dioses cristianos.

La doctrina cristiana de la Trinidad sostiene que Dios es uno, pero tres personas[1] o hipóstasis consustanciales coeternas[2] ―el Padre, el Hijo (Jesucristo) y el Espíritu Santo―[3] como «un Dios en tres Personas Divinas».[4] Las tres Personas son distintas, y sin embargo son una sola «sustancia, esencia o naturaleza» (homoousios).[5] En este contexto, una «naturaleza» es lo que uno es, mientras que una «persona» es quien uno es.[6][7]

A veces, los puntos de vista cristianos diferentes se denominan «antitrinitarios»[8] y «no trinitarios».

Etimología

La creación de Adán, fresco creado por Miguel Ángel.

La palabra española «trinidad» proviene del latín «trinĭtás» y «trinĭtātis», que literalmente significa ‘tríada’,[9] y que proviene del latín «trinus», ‘triple’ o ‘trino’, y este del griego τριάς [triás] y τριάδα [tríada].

Concepto

De acuerdo con este misterio central de la mayoría de los credos cristianos, hay un solo Dios en tres Personas: si bien se diferencian entre sí en sus relaciones de origen (tal como lo declaró el Cuarto Concilio de Letrán: «es el Padre quien genera, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo el que procede de ellos»)[10] y en sus relaciones mutuas, se dice que son uno en todo lo demás, coiguales, coeternos y consustanciales, y cada uno es Dios, completo y entero. En consecuencia, toda la obra de creación y gracia en el cristianismo se ve como una operación única común a las tres personas divinas, en la que cada una muestra lo que le es propio en la Trinidad, de modo que todas las cosas son «del Padre», «a través del Hijo» y «en el Espíritu Santo».[11]

Los teólogos trinitarios afirman que las manifestaciones de la Trinidad se hacen evidentes desde el comienzo de la Biblia.[12] Por ejemplo, el Libro del génesis (1, 1-3)[13] postula al Espíritu de Dios y al «verbo creador de Dios» (Juan, 1, 1)[14] juntos en el relato narrativo de la creación inicial del mundo. Mientras que los Padres de la Iglesia vieron en algunos elementos del Antiguo testamento ―como la aparición de tres varones ante el patriarca Abraham en el Libro del génesis (capítulo 18)―, como prefiguraciones de la Trinidad, tomaron el Nuevo testamento como base para desarrollar el concepto completo de la «Santísima» Trinidad. Uno de los textos más influyentes del Nuevo testamento que se considera que implica la enseñanza de la Trinidad es el Evangelio de Mateo (28, 19),)[15] que ordena bautizar «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».

Otro texto del Nuevo testamento que sugeriría la existencia de la Trinidad es el Evangelio de Juan (1, 1-14),[14] en el que las interrelaciones del Dios Trino se reflejan en la descripción del autor del evangelio de «el Verbo», una vez más mostrando los elementos del Dios Triuno y su eterna (que siempre fue, que siempre es y que siempre será) existencia. (Libro del apocalipsis, 1, 8).[16]

Si bien en ningún texto de la Biblia se menciona a un Dios trino,[17] se puede encontrar una indicación de tres personas distintas en la Primera carta de Juan (5, 7),[18] para cuya validez existe una controversia conocida como la «coma de Juan» (Johannine comma). La creencia cristiana temprana en la divinidad de Jesucristo existió desde el siglo I en los escritos que se atribuyen a Juan el Apóstol. (Primera carta de Juan, 1, 1).[19]

En el Evangelio de Juan, el propio Jesús afirma ser «igual al Padre». (Evangelio de Juan, 8, 58, y 10, 30).[14]

San Pablo, en su Carta de san Pablo a los romanos (8, 9-11),[20] al examinar al individuo redimido, salvado por la gracia, afirma que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están interrelacionados o dependen uno del otro.

Los teólogos trinitarios afirman que las Escrituras judeocristianas dan testimonio de la actividad de un Dios que solo puede entenderse en términos trinitarios.[21]

Esta doctrina tomó su forma definitiva hacia finales del siglo IV.[21] Durante el período intermedio, se propusieron varias soluciones tentativas, algunas más y otras menos satisfactorias.[22]

Doctrinas contrastantes

El trinitarismo contrasta con otras doctrinas:[23]

  • el «binitarianismo» (un solo dios en dos personas o dos deidades) y
  • el «monarquianismo» (sin pluralidad de personas dentro de Dios),[24]
    • el «monarquianismo modalístico» (un dios revelado en tres modos) y
    • el «unitarianismo» (un solo dios en una sola persona).[25]

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (llamados popularmente «mormones») cree que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres deidades separadas, dos de las cuales ―el Padre y el Hijo― poseen cuerpos separados de carne y hueso, mientras que el Espíritu Santo solo tiene un cuerpo de espíritu. También afirman que la unidad de la Trinidad no es física, sino en propósito.[26][27]

Monoteísmo fundamental

Artículo principal: Monoteísmo

El cristianismo, habiendo surgido del judaísmo, es una religión monoteísta. Nunca en el Nuevo testamento el concepto trinitario se convierte en un «triteísmo» (‘tres dioses’) ni en un «biteísmo» (‘dos dioses’). [63] Dios es uno solo, lo que declara fuertemente en varios textos de la Biblia:

  • El «shemá» de las Escrituras hebreas: «Oye, Israel: Yahvé ―nuestros dioses―, Yahvé es uno solo» (Deuteronomio, 6, 4).
  • El primero de los Diez mandamientos de la Biblia: «No tendrás dioses ajenos delante de mí». (Deuteronomio, 5, 7).
  • «Así dice Yahvé, Yisrael Melek (‘rey de Israel’), y su redentor, Yahvé Shebaovt (‘Señor de los ejércitos’): "Yo soy el primero y el final, y fuera de mí no hay otros dios"» (Libro de Isaías, 44, 6).
  • En el Evangelio de Marcos (12, 29) del Nuevo testamento, Jesucristo dice:
«Akoue,  Israēl:  Kirios ho  Zeus hemon Kirios heis estin»
‘Escucha, Israel: Señor el Dios nuestro Señor uno es’.

En la visión trinitaria, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo comparten su única esencia, sustancia o ser. La afirmación central y crucial de la fe cristiana es que hay un único salvador, el Padre, y una salvación, manifestados en Jesucristo, a los cuales solo se tiene acceso a través del Espíritu Santo.

El dios amoroso del Nuevo testamento sigue siendo el mismo Dios aterrador del Antiguo testamento.

En el cristianismo, las declaraciones sobre un solo Dios pretenden distinguir la comprensión hebraica como diferente de una visión politeísta, que podría ver el poder divino como compartido entre varios seres, seres que están de desacuerdo y tienen conflictos entre sí.

Dioses plurales en el «Antiguo testamento»

Existen varias citas en el Antiguo testamento en las que Dios se refiere a sí mismo en plural.

Este plural podría indicar una deliberación de Dios con su corte celestial (por ejemplo, los ángeles). También puede expresar la majestad y riqueza interior de Dios, cuyo nombre común en hebreo es la forma plural.

Los padres de la Iglesia interpretaban que esto se trata de una insinuación del Dios plural, la Trinidad. Esa argumentación no es aceptada en el judaísmo y en confesiones que rechazan la creencia en la Trinidad.[28]

  • «Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza..."» (Libro del génesis 1, 26). Esto admite la discusión sobre si el Verbo se haría carne en el ser humano como hijo de sí mismo o si Dios Padre en hipóstasis consustancial con Dios Hijo también sería nacido, crucificado, muerto, sepultado y resucitado.
  • «Y los dioses Yahvéh dijeron: "El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal"» (Libro del génesis 3, 22).
«mimmennu   -  keajad    -      haiaj    -    ja adam    -    jen    -   elojim   -   yajvej  - vaiiomer
‘de nosotros - como uno - se ha vuelto - el hombre - miren - los dioses - Yahvéh- y dijeron’
  • «Saben los dioses Elohim que el día que ustedes coman de ese fruto, se abrirán los ojos de ustedes, y serán como los dioses, conocedores del bien y del mal» (Libro del génesis 3, 5-6).
  • «Y dijo Yahvéh: "Todos forman un solo pueblo y tienen una misma lengua. Esta obra es solo el comienzo, y desde ahora nada les hará desistir de lo que piensen hacer. Pues bien, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros"» (Gn 11, 6-7).
  • «Yo oí la voz de Adonai que decía: "¿A quién enviaremos y quién irá por nosotros?". Yo respondí: "¡Aquí estoy: envíame!"» (Libro de Isaías 6, 8).

Fuentes