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Tarot de Marsella:El Ermitaño

Tarot de Marsella: El ermitaño
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El ermitaño. El dios Konsu, al principio era un dios lunar: viajero y navegante; más tarde fue un dios consejero y curador, alejaba a los espíritus malignos. El hombre que va andando por el desierto, se apoya en un cetro de mando y se alumbra con una lámpara; aunque es de día, él lo ignora. Simboliza la búsqueda de un lugar mejor.

Representación Numerológica

9 = 9 Nueve meses de gestación. El estado de espera, la etapa final. Lo absoluto y relativo. La cima final, la más dolorosa, el recuerdo más vivo. La iluminación interna.

Correlación Astrológica

Marte en Aries. La libertad, la defensa, la energía, la estrategia. Se encuentra en batallas mentales o físicas, pero siempre descubriendo su espíritu, nunca en las sombras. Su fuerza espiritual es la energía.

Al derecho

Precaución, o avance espiritual.

Al revés

Temor, precaución excesiva, actos insensatos.

Historia y significado

Avanzamos por un largo y elevado sendero a través de las montañas. Después de un rato de divisar las montañas a lo lejos, ahora nos encontramos inmersos en ellas. El viento frío y penetrante atraviesa nuestras fi­nas ropas. ¡Qué mal nos hemos preparado para esta etapa del Viaje! Sentimos que nos falta el aire y debe­mos respirar hondo para mantenernos adecuadamente oxigenados. Comienza a nevar y la luz que nos rodea se desvanece poco a poco. Está anocheciendo y nos encontramos perdidos en la montaña, lejos de cual­quier refugio o alimento. ¡Qué remota nos parece la posibilidad de sobrevivir! A lo lejos, no obstante, divi­samos una luz. ¿Es una de las luces imaginarias sobre las que nos han advertido? La vemos de nuevo, esta vez brotando en la oscuridad con mayor intensidad. ¿Podría ser una luz transportada por alguien? ¿Nos aventuramos a través de la ventisca para comprobarlo? Dé vida a la escena. ¿Qué o a quién encontramos? ¿Adónde nos conduce? Cada vez que contemplo la carta del Ermitaño me viene a la memoria la vida de Milarepa, el aspirante tibetano que pasó toda su vida solo en las cuevas de las cimas de las montañas, buscando la iluminación (la lámpara del Ermitaño). El Ermitaño puede enseñarnos mucho acerca del aislamiento del mundo material. Si no lo escuchamos, pasaremos por alto cosas realmen­te importantes. Todos necesitamos desaparecer de vez en cuando y experimentar el silencio para armonizar con nuestra voz interior. En esas condiciones podemos liberar a la mente del ruido de fondo al que nos hemos acostumbrado. Todos necesitamos estar solos en ocasiones tanto como estar acompañados. ¿Con qué frecuencia nos planteamos delegar temporalmente nuestras respon­sabilidades en otros y reservar ese valioso tiempo para nuestro propio disfrute? Necesitamos ese espacio pa­ra crecer, para nutrirnos, para estar, para no hacer nada en particular. Estamos demasiado habituados a la sensación de que debemos «hacer» algo en todo mo­mento, en lugar de simplemente «estar». La finalidad primordial de las vacaciones —originariamente, las «fiestas religiosas»— era que la gente disfrutara de un período alejada de sus puntos de referencia habi­tuales. El Ermitaño también hace alusión a un aspecto más problemático: los sentimientos de alienación y aisla­miento que sufren las personas. Todos hemos experi­mentado esas emociones en un momento u otro. En las grandes ciudades, la gente se lanza a clubes nocturnos, bares y otros locales para intentar derribar el muro in­visible de soledad que sienten. El Ermitaño nos muestra que tales momentos no han de constituir, forzosamen­te, una experiencia amarga: la soledad nos brinda la oportunidad de analizarnos en profundidad a nosotros mismos y examinar nuestra vida, nuestros sentimientos y emociones. Gran parte de la poesía, la literatura y la música más bella de este mundo fue creada bajo estos estados emocionales. Todo lo que es grande brota de la penumbra de estas emociones. La crítica no siempre ha de ser negativa. Procure ser lo más constructivo posible cuando desapruebe a al­guien o algo. Si desea progresar o avanzar en el trabajo o en la vida, la crítica constructiva es una herramienta sumamente poderosa. ¡ No le dé la espalda! El Ermitaño está aquí para echarnos una mano. To­dos necesitamos, en algún momento de nuestra vida, ayuda o consejo, por eso, en determinadas ocasiones, el Ermitaño nos dirige a ciertos profesionales. Valoremos a las personas que realmente contribuyen a hacer un mundo mejor. ¿Qué haríamos sin ellas?

Aspectos negativos del ermitaño

Censura, vive en la oscuridad, no sirve sino que utiliza a Ia gente tímido/introvertido, frialdad, saca conclusiones precipitadas, estrechez de miras, se siente como un quisquilloso, extraño, retiro/alienación, insociable, soledad, aprensivo, perfeccionista, alienación, aislamiento, incapaz de relacionarse con la gente, resentido, busca los defectos, rechaza la ayuda.

Palabras clave del ermitaño

Estimación, valoración, comentario, examen, observa/mira, modesto/humilde, meditación/oración, ágil con las palabras y manos, retraimiento, ayuna, viaje espiritual, pensador, escritor, medicina/terapia alternativa, meticuloso, pulcro, reservado, diligente, orden/método, selectivo.

Sugerencias del ermitaño

Eche una mano cuando sea necesario. No perjudique a las personas de buena voluntad. Busque la bondad en la gente. Participe en trabajos voluntarios. Antes de iniciar una empresa espiritual de envergadura, pase un tiempo a solas, rece. Aprenda a utilizar constructivamente las manos. Pase dos días solo en el bosque. No se lance precipitadamente sobre nuevas obligacio­nes, mire antes de saltar. Vigile lo que come.

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