Zombi

Imagen estereotipada de un zombi.

Un zombi (en ocasiones escrito erróneamente con la grafía inglesa “zombie”) es la representación de un cadáver que de una u otra manera puede resucitar o volver a la vida. Muchas de las diferentes relaciones que se muestran con uno de ellos es una figura legendaria propia del culto vudú. Se trata de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo. De acuerdo con la creencia, un houngan, bokor o hechicero vudú, sería capaz, mediante un ritual, de resucitar a un muerto, que quedaría sin embargo sometido en adelante a la voluntad de la persona que le devuelve a la vida.

Coloquialmente y en sentido figurado, zombi se usa para designar a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de la voluntad: “¡Ponte derecho, pareces un zombi caminando!”.

Etimología

Se han propuesto diferentes palabras y raíces de las cuales el término “zombi”, como derivado del criollo haitiano “zonbi”, pudo haber surgido.

Hans-W. Ackermann y Jeanine Gauthier han recabado algunas, proponiendo que es más factible que, debido a la relación racial, lingüística y cultural, de Haití con África, el término haya derivado de lenguas africanas.

Término Significado Lengua País
fúmbi espíritu. yoruba Cuba
mvumbi individuo cataléptico o la parte invisible de un hombre. - área del Congo
ndzumbi cadáver. mitsogho Gabón
nsumbi demonio. - área del Congo
nvumbi un cuerpo sin alma. - Angola
nzambi el espíritu de una persona muerta. kongo área del Congo
zan bibi o
zan bii
La traducción al español sería "el coco" y se usa para asustar a los niños. ewe, mina Ghana, Togo, Benín
zumbi retornado (que ha regresado de la muerte) kikongo, bonda área del Congo, Angola

Orígenes del zombi

Dentro de la tradición vudú y la tradición oral haitiana el concepto del zombi ha sido de gran importancia cuando se considera la forma en la que tal concepto participa en la representación del cuerpo, del alma y de la otredad en el imaginario haitiano.

Etnólogos e historiadores han llegado a la conclusión de que el zombi haitiano, en su génesis, está íntimamente relacionado con la esclavitud y la opresión dentro de Haití.

En el año 1697 se dio la primera aparición significativa del concepto y la palabra zombi, dentro de la novela autobiográfica de Paul-Alexis Blessebois (conocido después como Pierre-Corneille de Blessebois), Le Zombi du Grand Pérou, ou La comtesse de Cocagne. Dentro de la novela la figura del zombi resulta muy ambigua y se refiere principalmente a una entidad incorpórea. También en el siglo XIX, el visitador y ministro residente en Haití Spenser St. John contaba a sus amistades británicas cuentos de canibalismo y vudú que incluían la ingesta de infantes y la exhumación de cadáveres como parte de ciertos rituales.

La relación entre el esclavo y la figura del zombi ha sido anotada por varios estudiosos del tema; generalmente se comparan características como los hábitos de comida, la ropa rasgada, la transición hacia la esclavitud marcada por el bautismo o la asignación de un nuevo nombre, la pérdida de toda relación con el ser que se era antes de la esclavitud, la muerte social, ausencia de un rito funeral luego de la muerte y su estatus sociológico de objeto.

La figura del zombi en Haití también pudo haber surgido como receptáculo o representación del miedo que causaban la esclavitud y sus consecuencias dentro de la isla, incluso se le ha relacionado, en su origen, con el mesmerismo. Se ha argumentado también que el concepto de zombi proliferó (sobre todo a principios del siglo XX, y principalmente en Estados Unidos), gracias al contexto de explotación y denigración en Haití, debido a que productos culturales como el libro The Magic Island (1929) de William Seabrook o la película The White Zombie (1932) de Victor Halperin pudieron haber ayudado a justificar (en la opinión pública estadounidense) la intervención política y militar de Estados Unidos (entre 1915 y 1934) en una isla considerada “barbárica”.

Es importante mencionar también que el concepto de zombi en Haití está fuertemente anclado a la creencia del alma dual, y esta forma de concebir el alma ya estaba presente (con diversos matices) dentro de algunas religiones africanas (en Benín, Camerún, Ghana, Nigeria, Togo, Tanzania, y Zaire, por ejemplo). Por lo tanto es importante, a la hora de discutir los orígenes del concepto de zombi, tener en cuenta la significativa relación que guarda la religión vudú con algunas de las religiones africanas.

A través de la literatura y los diarios de viajero, la figura del zombi pasó a ser parte de la cultura popular mundial, pero se puede decir que “desde sus primeras apariciones en la literatura, la palabra zombi ya estaba relacionada con el luto, la muerte y la esclavitud".

Los tipos de zombis, el alma dual

Dentro de la religión vudú, está presente el concepto de alma dual y se encuentra íntimamente ligado con la figura del zombi. Existen por lo menos dos tipos de alma según esta tradición: el Gros Bon Ange (gran buen ángel) y el Ti Bon Ange (pequeño buen ángel).

El primer tipo de alma, el Gros Bon Ange, es un concepto espiritual al que se le atribuye la memoria, los sentimientos y la personalidad de la persona. Esta alma está en relación directa con el cuerpo. Algunos estudiosos consideran que, dentro de la religión vudú, perder el Gros Bon Ange equivale a perder la vida.

El segundo tipo de alma, el Ti Bon Ange, es un concepto espiritual que está ligado al cerebro, a la sangre, a la cabeza y a la conciencia del hombre. Este tipo de alma representa, por un lado, al zombi (zombi incorpóreo) y por otro, su ausencia, o robo (por parte del hechicero o bokor) explican, dentro del imaginario haitiano, la condición de zombi de una persona (zombi corpóreo). A pesar de las discusiones acerca de las características y función que ambos tipos de alma tienen, se ha llegado a aceptar generalmente que es el Ti bon Ange el que está directamente relacionado con lo que los creyentes llaman el proceso de zombificación.

Esta división del alma en la religión vudú es importante para entender el concepto de zombi, particularmente en lo relativo al Ti Bon Ange, pues es a partir de esa forma de alma que se desenvuelven los dos tipos de zombi que han sido estudiados a partir de testimonios: el zombi corpóreo y el incorpóreo, o como algunos estudiosos los han llamado: “el cuerpo sin alma” y el “alma sin cuerpo”.

Está bien documentado que no hay una división tajante entre ambos tipos de zombis dentro del pensamiento mágico en Haití; se puede observar que, dentro de los relatos recogidos por etnólogos, la distinción entre un zombi y otro no es clara ni definitiva, pues los relatos pueden describir por ejemplo, a un zombi que camina por la calle, que ha salido de su tumba, o uno que habita una vasija para ser vendido después y brindar protección, pero ambos, por ejemplo, dentro del imaginario haitiano, pueden funcionar como servidumbre doméstica.

Investigaciones

En 1937 la folclorista estadounidense Zora Neale Hurston conoció en Haití el caso de Felicia Félix-Mentor, fallecida y enterrada en 1907 y a quien, sin embargo, muchos lugareños aseguraban haber visto viva treinta años después convertida en zombi. Hurston se interesó por rumores que afirmaban que los zombis existían realmente aunque no eran muertos vivientes sino personas sometidas a drogas psicoactivas que les privaban de voluntad. Sin embargo, no pudo encontrar datos que fueran más allá del rumor.

Varias décadas más tarde, en 1982, el antropólogo y etnobotánico canadiense Wade Davis viajó a Haití para estudiar lo que pudiera haber de verdad en la leyenda de los zombis y llegó a la conclusión de que se podía convertir a alguien en zombi mediante el uso de dos sustancias en polvo. Con la primera, llamada coup de poudre (en francés, literalmente, "golpe de polvo", un juego de palabras con coup de foudre, que significa "golpe de rayo" y también "flechazo" amoroso), se induciría a la víctima a un estado de muerte aparente. Sus parientes y amigos la darían por muerta y la enterrarían, y poco después sería desenterrada y revivida por el hechicero. En ese momento entrarían en acción los segundos polvos, una sustancia psicoactiva capaz de anular la voluntad de la víctima.

Davis popularizó también la historia de Clairvius Narcisse, un hombre que aseguraba haber sido víctima de esta práctica y haber vivido como esclavo zombi en una plantación durante dos años.

Las publicaciones del antropólogo Wade Davis atrajeron la atención de los estudiosos del tema debido a la amplia difusión de su libro The Serpent and the Rainbow que fue además base para la película homónima de Wes Craven en 1988; sin embargo, sus teorías han sido ampliamente refutadas por varios investigadores: se afirma por ejemplo, que los efectos que son supuestamente provocados por la zombificación pueden explicarse completamente a partir de la amnesia, la esquizofrenia y otros desordenes mentales.También se dijo que los ejemplos proporcionados por Davis “contenían ingredientes confusos, o cuyo efecto era incierto o nulo”. Además, sólo dos de los ocho tipos de polvo presentados por Davis en sus estudios contenían pequeñas (y aparentemente inofensivas) cantidades de tetrodotoxina. Se alega igualmente que el hecho de que Davis haya pasado tan poco tiempo en Haití, su desconocimiento de la lengua criolla, los pocos conocimientos que parecía tener sobre la religión y la Historia del lugar, además de la manera ficcionalizada en que presenta algunas de sus publicaciones, da como resultado que sus investigaciones sean “poco profundas y crédulas”.

Zombis en la cultura popular

Videojuegos

El ejemplo más conocido puede ser la saga de videojuegos de Survival Horror, Resident Evil, el cual da la explicación de su origen a partir de muchos tipos de virus, el más conocido es el Virus T, provocando enfermedades y cambios genéticos a los seres humanos como falla orgánica, muerte cerebral, pérdida de capas de piel, e incluso canibalismo, entre otros, además de una aparente resistencia mayor a cualquier tipo de ataque.

Cine

El cine de zombis es un subgénero del cine de terror, a menudo encuadrado dentro de la Clase B (cine de bajo presupuesto, con actores principiantes, no reconocidos o en decadencia), pero que cuenta con una amplia representación de películas a lo largo de la historia. Como género independiente, cuenta con sus propias convenciones, de las cuales la única fundamental es la presencia de los “no muertos” o zombis. Su principal y más conocido artífice es George A. Romero.

Algunos libros sobre la materia en castellano son Zombie evolution, de José Manuel Serrano Cueto, y Cine Zombi, de Ángel Gómez Rivero, editado por Calamar Ediciones en 2009, con más de 400 películas de la temática comentadas. Recientemente (noviembre de 2009), en Argentina, fue lanzado Zombies! Una enciclopedia del cine de muertos vivos, de Luciano Saracino, editado por Fan Ediciones.

Cómics

Otro caso de zombis en la cultura popular son la serie de cómics Marvel Zombies, de Marvel Comics. Otro ejemplo sería el manga Highschool of the Dead basado en un holocausto zombi, así mismo el manga/novela ligera Kore wa Zombie Desu ka? tiene como protagonista a un zombi. También hacen su aparición en la saga de Thriller Bark, de la serie japonesa One Piece; así como en la saga The Walking Dead, de Image Comics, además, la familia Tao (Shaman King) usaba zombis como ejército. También, en el manga de Hellsing los vampiros de nivel 1, al succionar la sangre a un humano, los convierten en muertos vivientes. En DC Comics, destaca el personaje de Solomon Grundy, un tipo de zombi de grandes dimensiones; un muerto revivido de fuerza sobrehumana y con la capacidad de volver una y otra vez de la muerte. Aparte de ello, en muchas editoriales se han publicado historias cortas que involucran zombis de algún tipo (ya sea creados por magia o por alguna causa "científica"). Curiosamente durante la década del 70' el Comics Code Authority prohibió el uso de la palabra "zombi", recurriendo la editorial Marvel Comics a la palabra "zuvembies" para designar a personas con características similares a los zombis que eran usadas como sirvientes por supervillanos haitianos.

Televisión

Una de las apariciones más recordadas de zombis en la televisión es el video Thriller, de Michael Jackson en 1983, donde aparecen zombis bailando con el cantante. A esta escena se le han rendido muchos tributos y se ha vuelto una imagen importante de la cultura popular masiva en general.

Han aparecido también zombis en capítulos especiales de series como The Simpsons, South Park e Invader Zim.

En el 2010, AMC estrenó The Walking Dead, una serie que se desarrolla durante un apocalipsis zombi. El protagonista despierta después de un coma para encontrarse dentro de un hospital, solo, en una ciudad donde sólo quedan muertos vivientes.

Una serie anime japonesa mundialmente conocida Highschool of the Dead se reprodujo a finales de 2011 en Hispanoamérica, América y Asia. Esta serie con los géneros Horror, Thriller y Ecchi. Hizo creer a los jóvenes que la apocalipsis sí existía y sería de estos seres a los que llamamos zombis.

Literatura

Desde tiempos remotos, los zombis formaron parte de las leyendas folclóricas, las cuales hablaban de cadáveres que regresan a la vida, como las momias o necrófagos, quienes en un acto insólito regresaban para ajustar cuentas pendientes. En el escalafón de la monstruosidad los zombis se consideraban los de menor relevancia.

Pero las cosas cambiarían hacia el año de 1697, fecha en la que Paul-Alexis Blessebois llevó a la literatura occidental a esa figura siniestra de la que había escuchado en diversos viajes que realizó a la "América hostil". Tras su vida en la isla Guadalupe y en Perú, el escritor francés escribió El zombi del gran Perú (Le zombie du Grand Pérou), un relato paródico, pero con tintes sobrenaturales.

Pese a que Blessebois no estableció un concepto claro del personaje, si dejó las bases para una próxima revisión sobre esta clase de muerto viviente. Un siglo después, en 1789, Moreau de Saint-Mery concibió un diccionario relativo a la isla de Santo Domingo. En este, el autor afirma que el zombi es una palabra criolla, designada a un espíritu o fantasma que regresa de la tumba.

A los individuos embrujados se les conocería como zombis. Antes de que en el siglo XX se vislumbraran algunos casos sobre la veracidad de esos seres, y que algunos haitianos demostraran sus dotes para inducir un trance letárgico mediante pociones de hierbas y peces exóticos, la literatura aportó sus propias historias.

Estas se originaron en el siglo XVIII, influenciadas por el oscuro romanticismo de Mary Shelley y su novela Frankenstein de 1818. Aunque esta novela no aborda el tema zombi, sí plantea uno de los puntos fundamentales de su origen: el concepto de la resurrección de los muertos, desde la visión de un cientìfico y su carrera contra el tiempo. El relato inspiraría a los estadounidenses Edgar Allan Poe y Ambrose Bierce.

Allan Poe aportaría dos relatos fundamentales para la narrativa zombi. La caída de la Casa Usher de 1839 y La verdad sobre el caso del Señor Valdemar de 1845; mientras que años más tarde Bierce haría palpables las atmósferas terroríficas de los zombis como en el caso del gran relato La muerte de Halpin Frayser de 1893.

En los años veinte del siglo XX, el estadounidense William Seabrook concretaría el concepto zombi, a través de su texto La isla mágica de 1929. En su momento, la historia ubicada en un Haití del culto vudú y repleta de esclavos resucitados, fue tachada de sensacionalista y exagerada, pero se convirtió en una de las primeras grandes referencias occidentales de los zombis.

Uno de los primeros exponentes de la literatura de terror en incluir lo que podrían considerar zombis modernos es H. P. Lovecraft (1890-1937) quien, por su ateísmo, usualmente presenta en sus historias gran cantidad de muertos vivientes que no son resucitados por medios mágicos ni sobrenaturales. Y si bien, no en todas sus historias se explica como los muertos resucitan, en dos de sus más conocidos trabajos sobre el tema; la serie Herbert West: Reanimador y la novela El caso de Charles Dexter Ward, los muertos son revividos por medios científicos.

Existen diversos libros a nivel mundial que tratan el tema de los zombis, como el de Max Brooks (hijo de Mel Brooks) con Zombi - Guía de supervivencia y Guerra mundial Z: una historia oral de la guerra zombi. En España se puede destacar el libro Apocalipsis Z, basado en un blog del mismo título, cuyo autor es el escritor español Manel Loureiro, en Latinoamérica, se destaca la antología No entren al 1408, editada por el ecuatoriano Jorge Luis Cáceres y que reúne 22 relatos, así como las novelas Los caminantes del malagueño Carlos Sisí, "Sobrevivientes" de Sebastian Marin y Ciudad Humana del cartagenero Carlos J. Lluch, las cuales narran cómo una pandemia zombi arrasa con la civilización tal y como la conocemos. Por otro lado, en El Baile de los Secretos se presenta una plaga de criaturas relacionadas con el zombi moderno y en ¡Oh, no: voy a convertirme en zombi!, de Jason Daniel Greenfield y Martín Towers, en clave de humor, se enseña a los zombis a sobrevivir en un mundo infectado por humanos.

Actualmente, este género goza de gran popularidad, produciéndose un fenómeno similar y paralelo al que se da también con los vampiros y la saga Crepúsculo. Es por ello que algunas editoriales dedican buena parte de su producción a la temática zombi. Incluso, han salido recientemente al mercado diversas versiones de obras clásicas convertidas al género zombi: El Quijote Z, Orgullo y Prejuicio y Zombis, Lazarillo Z.

Véase también

Fuentes