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	<title>EcuRed - Contribuciones del colaborador [es]</title>
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	<updated>2026-04-19T15:35:05Z</updated>
	<subtitle>Contribuciones del colaborador</subtitle>
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Juan_Andr%C3%A9s_Cu%C3%A9_y_Bada&amp;diff=4162153</id>
		<title>Juan Andrés Cué y Bada</title>
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		<updated>2022-05-13T11:49:02Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha Persona&lt;br /&gt;
|nombre = Juan Andrés Cué&lt;br /&gt;
|nombre completo = Juan Andrés Cué y Bada &lt;br /&gt;
|imagen   = Juan Andrés Cué y Bada.jpg&lt;br /&gt;
|fecha de nacimiento = [[30 de noviembre]] de [[1908]]&lt;br /&gt;
|lugar de nacimiento = [[Los Hoyos]]. Municipio [[Jesús Menéndez]]. [[Provincia Las Tunas]] &lt;br /&gt;
|fecha de fallecimiento = [[19 de agosto]] de [[1979]]&lt;br /&gt;
|lugar de fallecimiento = [[El Caney]]. [[Santiago de Cuba]] &lt;br /&gt;
|residencia   = El Caney. Santiago de Cuba&lt;br /&gt;
|nacionalidad = Cubana&lt;br /&gt;
|ciudadanía  = Cubana&lt;br /&gt;
|educación = Autodidacta&lt;br /&gt;
|alma máter = [[Universidad de Santiago de Cuba]]&lt;br /&gt;
|ocupación  = Profesor, Historiador&lt;br /&gt;
|conocido = El Profesor &lt;br /&gt;
|obras  = Aparecen en la revista Santiago &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan Andrés Cué y Bada'''.  Luchador revolucionario contra las dictaduras de [[Gerardo Machado]] y [[Fulgencio Batista]]. Profesor universitario, investigador de temas históricos. En reconocimiento a su labor como promotor cultural, el museo de la localidad recibió su nombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Síntesis biográfica ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juan Andrés Cué y Bada nació en el barrio rural de [[Los Hoyos]] de [[Chaparra]], el [[30 de noviembre]] de [[1908]]. Un hombre de extracción humilde que supo enfrentarse a los avatares de índole social y económica, para erguirse ante una sociedad excluyente y dejar huellas a su paso por la vida. De esa etapa inicial y su entorno dejó escrito:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] lugar de campo donde solo había tres casas separadas unas de otras por más de medio kilómetro, lugar sin comunicaciones y aislados al que el núcleo urbano más próximo, que era el batey de Chaparra, le quedaba a 12 kilómetros. Como no había escuelas aprendí a leer, escribir y las cuatro reglas con un aragonés que se improvisó como maestro. Más tarde acudí a una escuelita, de las llamadas municipales en aquella época, donde aprendí a leer de corrido y en letra manuscrita y algunas cosas más. &amp;quot;|[[ Juan Andrés Cué y Bada]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Niñez y adolescencia==&lt;br /&gt;
Inició su vida laboral desde los once años, ayudando a su padre como dependiente de una tienda de víveres. Después fue enviado a [[Gibara]] a estudiar y allí permaneció por espacio de un año, pero las limitaciones económicas de la familia no le permitieron continuar y regresó a la casa.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Durante la dictadura de [[Gerardo Machado]] se integró de lleno a la lucha revolucionaria. Estuvo preso varias veces y debió comparecer a un juicio celebrado en la [[Audiencia de Santiago de Cuba]] en [[1932]], acusado por «inducción para la sedición», con petición fiscal de varios años de cárcel, pero la sentencia llegó cuando ya la dictadura era cosa del pasado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Participó en el levantamiento armado en la zona sur del municipio, a raíz del desembarco por Gibara de los expedicionarios del [[Ilse Wormaeur]] en agosto de 1931, con el grado de teniente y bajo las órdenes del comandante [[Antonio María Paneque]].&lt;br /&gt;
Tras la caída del tirano se incorporó a la lucha obrera de los trabajadores del campo. Fue Delegado ante el [[Buró Sindical de Chaparra]], de los obreros agrícolas del central. Ello le acarreó penurias y persecuciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dirigió en el campo la [[huelga de marzo]] de [[1934]], por lo que fue apresado, juzgado por el [[Tribunal de Urgencias]] y traído en cordillera, amarrado con sogas y sufriendo así cautiverio en varias prisiones de [[Oriente]]. Expulsado del trabajo como pesador del central, teniendo que ganarse la vida por cuenta propia, dedicándose entonces a la enseñanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Organizaciones políticas==&lt;br /&gt;
Se integró a la [[Joven Cuba]], organización encabezada por [[Antonio Guiteras Holmes]], siendo dirigente municipal en [[Puerto Padre]]. A la muerte de su líder y tras la reorganización de la misma asumió el cargo de [[Secretario Organizador del Comité Nacional]] y al fusionarse esta con el [[Partido Auténtico]] fue designado miembro del [[Comité Nacional del Partido Revolucionario Cubano (PRC)]] y candidato a la [[Asamblea Constituyente]] de [[1940]]. Unas declaraciones críticas suyas aparecidas en el periódico ``Hoy´´ le provocaron la hostilidad de los dirigentes de dicha organización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Autodidacta, consumado lector, dedicado siempre a su superación y la de los demás, fundó, dirigió e impartió clases en un centro para el estudio del bachillerato, subordinado al Instituto de [[Segunda Enseñanza de Holguín]], que puso por nombre, el del poeta esclavo [[Juan Francisco Manzano]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repudió el [[golpe de Estado]] del [[10 de marzo]] de [[1952]], y al organizarse el [[Movimiento 26 de Julio]], en esta zona, se incorporó a una de sus células donde ocupó cargos de dirección y ejecutó diversas acciones clandestinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al triunfo de la Revolución asumió importantes tareas. Se incorpora al Departamento de Instrucción del [[Ejército Rebelde]], como Inspector del mismo en la provincia de Oriente, después fue designado Jefe de la División de Enseñanza de todo ese territorio y finalmente asumió como Jefe Político de la Casa del entonces [[Raúl Castro Ruz]]. En [[1962]] fue enviado por el Segundo Jefe del [[Cuerpo de Seguridad]] de la provincia a la Universidad de Oriente. Fue el período más álgido del sectarismo. Aquí se desempeñó como Profesor de Historia, arqueólogo e investigador de temas históricos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Genuino transmisor de la herencia mambisa, que solía dar a conocer a través de charlas, conversatorios, anécdotas y sucesos, sobre la gesta independentista en [[Las Tunas]] y los héroes que la hicieron posible, siempre aderezadas por la devoción patriótica y la pasión auténtica del historiador que fue, «un hombre entregado a su trabajo, sencillo y honrado. Siempre con la palabra de afecto, callado y constante, generoso, como paradigma de integridad y dignidad humana»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Labor como investigador ==&lt;br /&gt;
Gracias a su empeño como acucioso investigador pudo acumular un alto número de documentos referidos a las luchas por la independencia, movimiento obrero y sindical y de otros temas que hoy forman parte de las colecciones de los museos de Las Tunas, [[Puerto Padre]] y [[Chaparra]]. También se puede contar con un apreciable número de fichas, actas, entrevista, biografías de personajes, notas y [[monografías]].  &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En la [[Revista Santiago]], editada por la [[Universidad de Oriente]], aparecen los artículos [[Correspondencia inédita de Antonio Maceo]]; [[Sobre los apuntes de Nicolás Heredia]], y [[Bosquejo biográfico de Mercedes Varona González]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, el museo polivalente de Chaparra, que hoy lleva su nombre, atesora valiosos trabajos de su autoría, entre ellos el titulado [[Guerra de los Diez Años en Victoria de Las Tunas]], investigación que hace justicia al mayor general [[Vicente García González]]. Es además el autor de [[Monografía de poetas tuneros del siglo XIX]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Historiador de la [[Ciudad de La Habana]], [[Eusebio Leal Spengler]], en busca del [[¨Diario perdido de Céspedes¨]], lo visita en su morada de [[El Caney]] en la primavera de [[1973]] y así lo reseña: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Cué me recibió con extraordinaria hospitalidad, me permitió revisar las tarjetas de su archivo, y aún más, me mostró papeles de alucinante contenido que me dejaron en vilo, y que quizás me obligaron por vez primera a meditar en la necesidad de acentuar y destacar el carácter humano de los héroes a quienes tantas veces queremos presentar como poseedores de virtudes ideales. […] Cué no me dejó ir con las manos vacías […] recordaba una fajilla de papel con la inscripción [[DIARIO DE CÉSPEDES]], que una vez extrajo del archivo del coronel [[Manuel Sanguilí]]. […]. Me despedí y nunca más volví a ver a aquel buen cubano….  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[Eusebio Leal Spengler]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El entonces [[Ministro de Cultura de la República de Cuba]], doctor [[Armando Hart Dávalos]], le escribió, una misiva para agradecerle su colaboración en la preparación de varias obras de contenido histórico y así le expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Compañero: Hemos querido que, entre los primeros que reciban la colección completa de los libros de las nuevas provincias orientales, estén los compañeros que, como usted, integraron la comisión que hizo posible este propósito. Valorando la utilidad de este trabajo se ha decidido hacer un libro similar en cada una de las nueve provincias restantes, y el municipio de [[Isla de Pinos]], para completar la actual estructura político- administrativa. Espero que estos libros sean para usted un estímulo en la realización de nuevas investigaciones de carácter histórico y económico-social, que contribuyan al mejor conocimiento de nuestras realidades y por consiguiente, a la mejor planificación de nuestro desarrollo&amp;quot;|[[Armando Hart Dávalos]]}} &lt;br /&gt;
Esa colección completa, cinco libros por igual número de las provincias orientales, surgidas a partir de la [[División político-administrativa]] de 1976, forman parte de los fondos de la [[Sección de Documentos del museo]], publicados por la [[Editorial Oriente]] en [[1977]], que contienen, cada uno de ellos, un primer capítulo titulado [[Esbozo histórico]], de más de veinte páginas cada uno, donde está presente su valiosa colaboración. El investigador y [[Premio Nacional de Historia]] [[José Abreu Cardet]], quien tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Por su cuenta realizó numerosas indagaciones sobre el pasado, en especial de las luchas emancipadoras. Entrevistó a numerosos testigos y participantes en aquellos acontecimientos. Desde mambises hasta antiguos bandidos que asolaron los campos de guerra se incluían en sus entrevistas. Reunió una valiosa documentación, libros y fotos relacionados con el proceso independentista. Pero los que lo tratamos y escuchamos podemos afirmar que fue el iniciador del rescate de la memoria del Mayor General Vicente García González. Nos referimos a un análisis objetivo sobre el referido general mambí. Todos tenemos con aquel una deuda de gratitud. Para Cué la historia se había convertido más que en una profesión en un oficio de fe y dedicación. Argumentaba una generosidad pocas veces vista en este oficio de aristas tan individuales Toda una institución de la historiografía cubana .  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[José Abreu Cardet]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con relación a la historia de [[Holguín]], Abreu Cardet nos recuerda que Cué y Bada llevó a cabo dos investigaciones sobre asaltos a poblados en esta localidad realizados por las fuerzas de [[Belisario Grave de Peralta]] y que en la revista que editaba la Comisión de Historia publicó un documento inédito de [[Calixto García]], sobre los primeros días del alzamiento y que contribuyó además a la salvaguarda del patrimonio documental holguinero. Así lo reseña el historiador [[Hiram Pérez Concepción]]: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… nos señaló que los protocolos notariales estaban abandonados y en muy mal estado. En aquellos años, estoy hablando de la década de los sesenta del siglo XX, se habían intervenido las notarías públicas y parece que el que realizó esto no comprendió la importancia que tienen para la historia estos documentos y los dejaron abandonados. Cué nos señaló los lugares donde estaban. Lo que nos hace pensar que realizó una verdadera investigación para localizarlos. En esa época nosotros no teníamos experiencia ni sabíamos el valor de todos aquellos documentos .  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[ Hiram Pérez Concepción]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa.jpg|miniaturadeimagen|derecha|En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el texto [[Los silencios quebrados de San Lorenzo]], el historiador [[Rafael Acosta de Arriba]], al hacer un retrato de [[Carlos Manuel de Céspedes]], su personalidad y ejecutoria como primer presidente de la República en Armas se refiere a un presunto juicio militar por una desafiante carta enviada por [[Ignacio Agramonte]] y atesorada por [[Juan Andrés Cué]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escritora e investigadora [[Daysi Cué Fernández]], realiza una minuciosa compilación de los temas y trabajos desarrollados y aún dispersos de su padre, obra por demás necesaria y oportuna, que servirá además de homenaje al destacado profesor e historiador. &lt;br /&gt;
Dejó inédito el libro [[Antonio Maceo]]. Copiador de comunicaciones, en el que reproduce cartas del Héroe de [[Baraguá]], contenidas en el libro copiador que llevaba el Jefe de Despacho de su [[Estado Mayor]], [[Federico Pérez Carbó]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Muerte==&lt;br /&gt;
Falleció en [[Santiago de Cuba]], el [[19 de agosto]] de [[1979]], a la edad de setenta y un años. Su vida y su obra merecen ser recordados.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Autobiografía inconclusa de Juan Andrés Cué y Bada. Fondos del museo que lleva su nombre. Sección de Documentos. Inventario No. 5/73.&lt;br /&gt;
* Portuondo Zúñiga, Olga. En Prólogo del libro Y todos son sagrados. de Daisy Cué Fernández. Editorial Sanlope. Las Tunas 2004, p. 14.&lt;br /&gt;
* Leal Spengler, Eusebio. El diario perdido de Céspedes. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1994, p. 45. &lt;br /&gt;
* Carta del Ministro de Cultura, doctor Armando Hart Dávalos. Ciudad de La Habana, 30 de junio de 1977. RS-1268. Sección Documentos. Fondos Museo Juan Andrés Cué Bada. Municipio de Jesús Menéndez, Chaparra, provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
* Abreu Cardet, José. Juan Andrés Cué: una generosidad pocas veces vista. Archivo del autor. &lt;br /&gt;
* Entrevista a Hiram Pérez Concepción, por José Abreu Cardet, el 4 de septiembre del 2009. &lt;br /&gt;
* Acosta de Arriba, Rafael. Los silencios quebrados de San Lorenzo. Casa Editora Abril. La Habana, 2015, p. 71.&lt;br /&gt;
* Escalona Chádez, Israel. Reflexiones sobre Antonio Maceo en la historiografía cubana. En la compilación Maceo en el tiempo. Acción, pensamiento y entorno histórico. Editorial de Ciencias Sociales, 2015, p. 229.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personajes de la localidad]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Combatientes revolucionarios de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Juan_Andr%C3%A9s_Cu%C3%A9_y_Bada&amp;diff=4158404</id>
		<title>Juan Andrés Cué y Bada</title>
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		<updated>2022-05-09T18:16:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
{{Ficha Persona&lt;br /&gt;
|nombre = Juan Andrés Cué&lt;br /&gt;
|nombre completo = Juan Andrés Cué y Bada &lt;br /&gt;
|imagen   = Juan Andrés Cué y Bada.jpg&lt;br /&gt;
|fecha de nacimiento = [[30 de noviembre]] de [[1908]]&lt;br /&gt;
|lugar de nacimiento = [[Los Hoyos]]. Municipio [[Jesús Menéndez]]. [[Provincia Las Tunas]] &lt;br /&gt;
|fecha de fallecimiento = [[19 de agosto]] de [[1979]]&lt;br /&gt;
|lugar de fallecimiento = [[El Caney]]. [[Santiago de Cuba]] &lt;br /&gt;
|residencia   = El Caney. Santiago de Cuba&lt;br /&gt;
|nacionalidad = Cubana&lt;br /&gt;
|ciudadanía  = Cubana&lt;br /&gt;
|educación = Autodidacta&lt;br /&gt;
|alma máter = [[Universidad de Santiago de Cuba]]&lt;br /&gt;
|ocupación  = Profesor, Historiador&lt;br /&gt;
|conocido = El Profesor &lt;br /&gt;
|obras  = Aparecen en la revista Santiago &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan Andrés Cué y Bada'''.  Luchador revolucionario contra las dictaduras de [[Gerardo Machado]] y [[Fulgencio Batista]]. Profesor universitario, investigador de temas históricos. En reconocimiento a su labor como promotor cultural, el museo de la localidad recibió su nombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Síntesis biográfica ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juan Andrés Cué y Bada nació en el barrio rural de [[Los Hoyos]] de [[Chaparra]], el [[30 de noviembre]] de [[1908]]. Un hombre de extracción humilde que supo enfrentarse a los avatares de índole social y económica, para erguirse ante una sociedad excluyente y dejar huellas a su paso por la vida. De esa etapa inicial y su entorno dejó escrito:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] lugar de campo donde solo había tres casas separadas unas de otras por más de medio kilómetro, lugar sin comunicaciones y aislados al que el núcleo urbano más próximo, que era el batey de Chaparra, le quedaba a 12 kilómetros. Como no había escuelas aprendí a leer, escribir y las cuatro reglas con un aragonés que se improvisó como maestro. Más tarde acudí a una escuelita, de las llamadas municipales en aquella época, donde aprendí a leer de corrido y en letra manuscrita y algunas cosas más. &amp;quot;|[[ Juan Andrés Cué y Bada]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Niñez y adolescencia==&lt;br /&gt;
Inició su vida laboral desde los once años, ayudando a su padre como dependiente de una tienda de víveres. Después fue enviado a [[Gibara]] a estudiar y allí permaneció por espacio de un año, pero las limitaciones económicas de la familia no le permitieron continuar y regresó a la casa.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Durante la dictadura de [[Gerardo Machado]] se integró de lleno a la lucha revolucionaria. Estuvo preso varias veces y debió comparecer a un juicio celebrado en la [[Audiencia de Santiago de Cuba]] en [[1932]], acusado por «inducción para la sedición», con petición fiscal de varios años de cárcel, pero la sentencia llegó cuando ya la dictadura era cosa del pasado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Participó en el levantamiento armado en la zona sur del municipio, a raíz del desembarco por Gibara de los expedicionarios del [[Ilse Wormaeur]] en agosto de 1931, con el grado de teniente y bajo las órdenes del comandante [[Antonio María Paneque]].&lt;br /&gt;
Tras la caída del tirano se incorporó a la lucha obrera de los trabajadores del campo. Fue Delegado ante el [[Buró Sindical de Chaparra]], de los obreros agrícolas del central. Ello le acarreó penurias y persecuciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dirigió en el campo la [[huelga de marzo]] de [[1934]], por lo que fue apresado, juzgado por el [[Tribunal de Urgencias]] y traído en cordillera, amarrado con sogas y sufriendo así cautiverio en varias prisiones de [[Oriente]]. Expulsado del trabajo como pesador del central, teniendo que ganarse la vida por cuenta propia, dedicándose entonces a la enseñanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Organizaciones Políticas==&lt;br /&gt;
Se integró a la [[Joven Cuba]], organización encabezada por [[Antonio Guiteras Holmes]], siendo dirigente municipal en [[Puerto Padre]]. A la muerte de su líder y tras la reorganización de la misma asumió el cargo de [[Secretario Organizador del Comité Nacional]] y al fusionarse esta con el [[Partido Auténtico]] fue designado miembro del [[Comité Nacional del Partido Revolucionario Cubano (PRC)]] y candidato a la [[Asamblea Constituyente]] de [[1940]]. Unas declaraciones críticas suyas aparecidas en el periódico ``Hoy´´ le provocaron la hostilidad de los dirigentes de dicha organización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Autodidacta, consumado lector, dedicado siempre a su superación y la de los demás, fundó, dirigió e impartió clases en un centro para el estudio del bachillerato, subordinado al Instituto de [[Segunda Enseñanza de Holguín]], que puso por nombre, el del poeta esclavo [[Juan Francisco Manzano]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repudió el [[golpe de Estado]] del [[10 de marzo]] de [[1952]], y al organizarse el [[Movimiento 26 de Julio]], en esta zona, se incorporó a una de sus células donde ocupó cargos de dirección y ejecutó diversas acciones clandestinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al triunfo de la Revolución asumió importantes tareas. Se incorpora al Departamento de Instrucción del [[Ejército Rebelde]], como Inspector del mismo en la provincia de Oriente, después fue designado Jefe de la División de Enseñanza de todo ese territorio y finalmente asumió como Jefe Político de la Casa del entonces [[Raúl Castro Ruz]]. En [[1962]] fue enviado por el Segundo Jefe del [[Cuerpo de Seguridad]] de la provincia a la Universidad de Oriente. Fue el período más álgido del sectarismo. Aquí se desempeñó como Profesor de Historia, arqueólogo e investigador de temas históricos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Genuino transmisor de la herencia mambisa, que solía dar a conocer a través de charlas, conversatorios, anécdotas y sucesos, sobre la gesta independentista en [[Las Tunas]] y los héroes que la hicieron posible, siempre aderezadas por la devoción patriótica y la pasión auténtica del historiador que fue, «un hombre entregado a su trabajo, sencillo y honrado. Siempre con la palabra de afecto, callado y constante, generoso, como paradigma de integridad y dignidad humana»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Labor como investigador ==&lt;br /&gt;
Gracias a su empeño como acucioso investigador pudo acumular un alto número de documentos referidos a las luchas por la independencia, movimiento obrero y sindical y de otros temas que hoy forman parte de las colecciones de los museos de Las Tunas, [[Puerto Padre]] y [[Chaparra]]. También se puede contar con un apreciable número de fichas, actas, entrevista, biografías de personajes, notas y [[monografías]].  &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En la [[Revista Santiago]], editada por la [[Universidad de Oriente]], aparecen los artículos [[Correspondencia inédita de Antonio Maceo]]; [[Sobre los apuntes de Nicolás Heredia]], y [[Bosquejo biográfico de Mercedes Varona González]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, el museo polivalente de Chaparra, que hoy lleva su nombre, atesora valiosos trabajos de su autoría, entre ellos el titulado [[Guerra de los Diez Años en Victoria de Las Tunas]], investigación que hace justicia al mayor general [[Vicente García González]]. Es además el autor de [[Monografía de poetas tuneros del siglo XIX]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Historiador de la [[Ciudad de La Habana]], [[Eusebio Leal Spengler]], en busca del [[¨Diario perdido de Céspedes¨]], lo visita en su morada de [[El Caney]] en la primavera de [[1973]] y así lo reseña: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Cué me recibió con extraordinaria hospitalidad, me permitió revisar las tarjetas de su archivo, y aún más, me mostró papeles de alucinante contenido que me dejaron en vilo, y que quizás me obligaron por vez primera a meditar en la necesidad de acentuar y destacar el carácter humano de los héroes a quienes tantas veces queremos presentar como poseedores de virtudes ideales. […] Cué no me dejó ir con las manos vacías […] recordaba una fajilla de papel con la inscripción [[DIARIO DE CÉSPEDES]], que una vez extrajo del archivo del coronel [[Manuel Sanguilí]]. […]. Me despedí y nunca más volví a ver a aquel buen cubano….  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[Eusebio Leal Spengler]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El entonces [[Ministro de Cultura de la República de Cuba]], doctor [[Armando Hart Dávalos]], le escribió, una misiva para agradecerle su colaboración en la preparación de varias obras de contenido histórico y así le expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Compañero: Hemos querido que, entre los primeros que reciban la colección completa de los libros de las nuevas provincias orientales, estén los compañeros que, como usted, integraron la comisión que hizo posible este propósito. Valorando la utilidad de este trabajo se ha decidido hacer un libro similar en cada una de las nueve provincias restantes, y el municipio de [[Isla de Pinos]], para completar la actual estructura político- administrativa. Espero que estos libros sean para usted un estímulo en la realización de nuevas investigaciones de carácter histórico y económico-social, que contribuyan al mejor conocimiento de nuestras realidades y por consiguiente, a la mejor planificación de nuestro desarrollo&amp;quot;|[[Armando Hart Dávalos]]}} &lt;br /&gt;
Esa colección completa, cinco libros por igual número de las provincias orientales, surgidas a partir de la [[División político-administrativa]] de 1976, forman parte de los fondos de la [[Sección de Documentos del museo]], publicados por la [[Editorial Oriente]] en [[1977]], que contienen, cada uno de ellos, un primer capítulo titulado [[Esbozo histórico]], de más de veinte páginas cada uno, donde está presente su valiosa colaboración. El investigador y [[Premio Nacional de Historia]] [[José Abreu Cardet]], quien tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Por su cuenta realizó numerosas indagaciones sobre el pasado, en especial de las luchas emancipadoras. Entrevistó a numerosos testigos y participantes en aquellos acontecimientos. Desde mambises hasta antiguos bandidos que asolaron los campos de guerra se incluían en sus entrevistas. Reunió una valiosa documentación, libros y fotos relacionados con el proceso independentista. Pero los que lo tratamos y escuchamos podemos afirmar que fue el iniciador del rescate de la memoria del Mayor General Vicente García González. Nos referimos a un análisis objetivo sobre el referido general mambí. Todos tenemos con aquel una deuda de gratitud. Para Cué la historia se había convertido más que en una profesión en un oficio de fe y dedicación. Argumentaba una generosidad pocas veces vista en este oficio de aristas tan individuales Toda una institución de la historiografía cubana .  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[José Abreu Cardet]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con relación a la historia de [[Holguín]], Abreu Cardet nos recuerda que Cué y Bada llevó a cabo dos investigaciones sobre asaltos a poblados en esta localidad realizados por las fuerzas de [[Belisario Grave de Peralta]] y que en la revista que editaba la Comisión de Historia publicó un documento inédito de [[Calixto García]], sobre los primeros días del alzamiento y que contribuyó además a la salvaguarda del patrimonio documental holguinero. Así lo reseña el historiador [[Hiram Pérez Concepción]]: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… nos señaló que los protocolos notariales estaban abandonados y en muy mal estado. En aquellos años, estoy hablando de la década de los sesenta del siglo XX, se habían intervenido las notarías públicas y parece que el que realizó esto no comprendió la importancia que tienen para la historia estos documentos y los dejaron abandonados. Cué nos señaló los lugares donde estaban. Lo que nos hace pensar que realizó una verdadera investigación para localizarlos. En esa época nosotros no teníamos experiencia ni sabíamos el valor de todos aquellos documentos .  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[ Hiram Pérez Concepción]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa.jpg|miniaturadeimagen|derecha|En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el texto [[Los silencios quebrados de San Lorenzo]], el historiador [[Rafael Acosta de Arriba]], al hacer un retrato de [[Carlos Manuel de Céspedes]], su personalidad y ejecutoria como primer presidente de la República en Armas se refiere a un presunto juicio militar por una desafiante carta enviada por [[Ignacio Agramonte]] y atesorada por [[Juan Andrés Cué]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escritora e investigadora [[Daysi Cué Fernández]], realiza una minuciosa compilación de los temas y trabajos desarrollados y aún dispersos de su padre, obra por demás necesaria y oportuna, que servirá además de homenaje al destacado profesor e historiador. &lt;br /&gt;
Dejó inédito el libro [[Antonio Maceo]]. Copiador de comunicaciones, en el que reproduce cartas del Héroe de [[Baraguá]], contenidas en el libro copiador que llevaba el Jefe de Despacho de su [[Estado Mayor]], [[Federico Pérez Carbó]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Muerte==&lt;br /&gt;
Falleció en [[Santiago de Cuba]], el [[19 de agosto]] de [[1979]], a la edad de setenta y un años. Su vida y su obra merecen ser recordados.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Autobiografía inconclusa de Juan Andrés Cué y Bada. Fondos del museo que lleva su nombre. Sección de Documentos. Inventario No. 5/73.&lt;br /&gt;
* Portuondo Zúñiga, Olga. En Prólogo del libro Y todos son sagrados. de Daisy Cué Fernández. Editorial Sanlope. Las Tunas 2004, p. 14.&lt;br /&gt;
* Leal Spengler, Eusebio. El diario perdido de Céspedes. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1994, p. 45. &lt;br /&gt;
* Carta del Ministro de Cultura, doctor Armando Hart Dávalos. Ciudad de La Habana, 30 de junio de 1977. RS-1268. Sección Documentos. Fondos Museo Juan Andrés Cué Bada. Municipio de Jesús Menéndez, Chaparra, provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
* Abreu Cardet, José. Juan Andrés Cué: una generosidad pocas veces vista. Archivo del autor. &lt;br /&gt;
* Entrevista a Hiram Pérez Concepción, por José Abreu Cardet, el 4 de septiembre del 2009. &lt;br /&gt;
* Acosta de Arriba, Rafael. Los silencios quebrados de San Lorenzo. Casa Editora Abril. La Habana, 2015, p. 71.&lt;br /&gt;
* Escalona Chádez, Israel. Reflexiones sobre Antonio Maceo en la historiografía cubana. En la compilación Maceo en el tiempo. Acción, pensamiento y entorno histórico. Editorial de Ciencias Sociales, 2015, p. 229.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personajes de la localidad]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Combatientes revolucionarios de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Juan_Andr%C3%A9s_Cu%C3%A9_y_Bada&amp;diff=4158403</id>
		<title>Juan Andrés Cué y Bada</title>
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		<updated>2022-05-09T18:13:50Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha Persona&lt;br /&gt;
|nombre = Juan Andrés Cué&lt;br /&gt;
|nombre completo = Juan Andrés Cué y Bada &lt;br /&gt;
|imagen   = Juan Andrés Cué y Bada.jpg&lt;br /&gt;
|fecha de nacimiento = [[30 de noviembre]] de [[1908]]&lt;br /&gt;
|lugar de nacimiento = [[Los Hoyos]]. Municipio [[Jesús Menéndez]]. [[Provincia Las Tunas]] &lt;br /&gt;
|fecha de fallecimiento = [[19 de agosto]] de [[1979]]&lt;br /&gt;
|lugar de fallecimiento = [[El Caney]]. [[Santiago de Cuba]] &lt;br /&gt;
|residencia   = El Caney. Santiago de Cuba&lt;br /&gt;
|nacionalidad = Cubana&lt;br /&gt;
|ciudadanía  = Cubana&lt;br /&gt;
|educación = Autodidacta&lt;br /&gt;
|alma máter = [[Universidad de Santiago de Cuba]]&lt;br /&gt;
|ocupación  = Profesor, Historiador&lt;br /&gt;
|conocido = El Profesor &lt;br /&gt;
|obras  = Aparecen en la revista Santiago &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan Andrés Cué y Bada'''.  Luchador revolucionario contra las dictaduras de [[Gerardo Machado]] y [[Fulgencio Batista]]. Profesor universitario, investigador de temas históricos. En reconocimiento a su labor como promotor cultural, el museo de la localidad recibió su nombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Síntesis biográfica ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juan Andrés Cué y Bada nació en el barrio rural de [[Los Hoyos]] de [[Chaparra]], el [[30 de noviembre]] de [[1908]]. Un hombre de extracción humilde que supo enfrentarse a los avatares de índole social y económica, para erguirse ante una sociedad excluyente y dejar huellas a su paso por la vida. De esa etapa inicial y su entorno dejó escrito:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] lugar de campo donde solo había tres casas separadas unas de otras por más de medio kilómetro, lugar sin comunicaciones y aislados al que el núcleo urbano más próximo, que era el batey de Chaparra, le quedaba a 12 kilómetros. Como no había escuelas aprendí a leer, escribir y las cuatro reglas con un aragonés que se improvisó como maestro. Más tarde acudí a una escuelita, de las llamadas municipales en aquella época, donde aprendí a leer de corrido y en letra manuscrita y algunas cosas más. &amp;quot;|[[ Juan Andrés Cué y Bada]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Niñez y adolescencia==&lt;br /&gt;
Inició su vida laboral desde los once años, ayudando a su padre como dependiente de una tienda de víveres. Después fue enviado a [[Gibara]] a estudiar y allí permaneció por espacio de un año, pero las limitaciones económicas de la familia no le permitieron continuar y regresó a la casa.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Durante la dictadura de [[Gerardo Machado]] se integró de lleno a la lucha revolucionaria. Estuvo preso varias veces y debió comparecer a un juicio celebrado en la [[Audiencia de Santiago de Cuba]] en [[1932]], acusado por «inducción para la sedición», con petición fiscal de varios años de cárcel, pero la sentencia llegó cuando ya la dictadura era cosa del pasado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Participó en el levantamiento armado en la zona sur del municipio, a raíz del desembarco por Gibara de los expedicionarios del [[Ilse Wormaeur]] en agosto de 1931, con el grado de teniente y bajo las órdenes del comandante [[Antonio María Paneque]].&lt;br /&gt;
Tras la caída del tirano se incorporó a la lucha obrera de los trabajadores del campo. Fue Delegado ante el [[Buró Sindical de Chaparra]], de los obreros agrícolas del central. Ello le acarreó penurias y persecuciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dirigió en el campo la [[huelga de marzo]] de [[1934]], por lo que fue apresado, juzgado por el [[Tribunal de Urgencias]] y traído en cordillera, amarrado con sogas y sufriendo así cautiverio en varias prisiones de [[Oriente]]. Expulsado del trabajo como pesador del central, teniendo que ganarse la vida por cuenta propia, dedicándose entonces a la enseñanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Organizaciones Políticas==&lt;br /&gt;
Se integró a la [[Joven Cuba]], organización encabezada por [[Antonio Guiteras Holmes]], siendo dirigente municipal en [[Puerto Padre]]. A la muerte de su líder y tras la reorganización de la misma asumió el cargo de [[Secretario Organizador del Comité Nacional]] y al fusionarse esta con el [[Partido Auténtico]] fue designado miembro del [[Comité Nacional del Partido Revolucionario Cubano (PRC)]] y candidato a la [[Asamblea Constituyente]] de [[1940]]. Unas declaraciones críticas suyas aparecidas en el periódico ``Hoy´´ le provocaron la hostilidad de los dirigentes de dicha organización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Autodidacta, consumado lector, dedicado siempre a su superación y la de los demás, fundó, dirigió e impartió clases en un centro para el estudio del bachillerato, subordinado al Instituto de [[Segunda Enseñanza de Holguín]], que puso por nombre, el del poeta esclavo [[Juan Francisco Manzano]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repudió el [[golpe de Estado]] del [[10 de marzo]] de [[1952]], y al organizarse el [[Movimiento 26 de Julio]], en esta zona, se incorporó a una de sus células donde ocupó cargos de dirección y ejecutó diversas acciones clandestinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al triunfo de la Revolución asumió importantes tareas. Se incorpora al Departamento de Instrucción del [[Ejército Rebelde]], como Inspector del mismo en la provincia de Oriente, después fue designado Jefe de la División de Enseñanza de todo ese territorio y finalmente asumió como Jefe Político de la Casa del entonces [[Raúl Castro Ruz]]. En [[1962]] fue enviado por el Segundo Jefe del [[Cuerpo de Seguridad]] de la provincia a la Universidad de Oriente. Fue el período más álgido del sectarismo. Aquí se desempeñó como Profesor de Historia, arqueólogo e investigador de temas históricos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Genuino transmisor de la herencia mambisa, que solía dar a conocer a través de charlas, conversatorios, anécdotas y sucesos, sobre la gesta independentista en [[Las Tunas]] y los héroes que la hicieron posible, siempre aderezadas por la devoción patriótica y la pasión auténtica del historiador que fue, «un hombre entregado a su trabajo, sencillo y honrado. Siempre con la palabra de afecto, callado y constante, generoso, como paradigma de integridad y dignidad humana»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Labor como investigador ==&lt;br /&gt;
Gracias a su empeño como acucioso investigador pudo acumular un alto número de documentos referidos a las luchas por la independencia, movimiento obrero y sindical y de otros temas que hoy forman parte de las colecciones de los museos de Las Tunas, [[Puerto Padre]] y [[Chaparra]]. También se puede contar con un apreciable número de fichas, actas, entrevista, biografías de personajes, notas y [[monografías]].  &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En la [[Revista Santiago]], editada por la [[Universidad de Oriente]], aparecen los artículos [[Correspondencia inédita de Antonio Maceo]]; [[Sobre los apuntes de Nicolás Heredia]], y [[Bosquejo biográfico de Mercedes Varona González]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, el museo polivalente de Chaparra, que hoy lleva su nombre, atesora valiosos trabajos de su autoría, entre ellos el titulado [[Guerra de los Diez Años en Victoria de Las Tunas]], investigación que hace justicia al mayor general [[Vicente García González]]. Es además el autor de [[Monografía de poetas tuneros del siglo XIX]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Historiador de la [[Ciudad de La Habana]], [[Eusebio Leal Spengler]], en busca del [[¨Diario perdido de Céspedes¨]], lo visita en su morada de [[El Caney]] en la primavera de [[1973]] y así lo reseña: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Cué me recibió con extraordinaria hospitalidad, me permitió revisar las tarjetas de su archivo, y aún más, me mostró papeles de alucinante contenido que me dejaron en vilo, y que quizás me obligaron por vez primera a meditar en la necesidad de acentuar y destacar el carácter humano de los héroes a quienes tantas veces queremos presentar como poseedores de virtudes ideales. […] Cué no me dejó ir con las manos vacías […] recordaba una fajilla de papel con la inscripción [[DIARIO DE CÉSPEDES]], que una vez extrajo del archivo del coronel [[Manuel Sanguilí]]. […]. Me despedí y nunca más volví a ver a aquel buen cubano….  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[Eusebio Leal Spengler]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El entonces [[Ministro de Cultura de la República de Cuba]], doctor [[Armando Hart Dávalos]], le escribió, una misiva para agradecerle su colaboración en la preparación de varias obras de contenido histórico y así le expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Compañero: Hemos querido que, entre los primeros que reciban la colección completa de los libros de las nuevas provincias orientales, estén los compañeros que, como usted, integraron la comisión que hizo posible este propósito. Valorando la utilidad de este trabajo se ha decidido hacer un libro similar en cada una de las nueve provincias restantes, y el municipio de [[Isla de Pinos]], para completar la actual estructura político- administrativa. Espero que estos libros sean para usted un estímulo en la realización de nuevas investigaciones de carácter histórico y económico-social, que contribuyan al mejor conocimiento de nuestras realidades y por consiguiente, a la mejor planificación de nuestro desarrollo&amp;quot;|[[Armando Hart Dávalos]]}} &lt;br /&gt;
Esa colección completa, cinco libros por igual número de las provincias orientales, surgidas a partir de la [[División político-administrativa]] de 1976, forman parte de los fondos de la [[Sección de Documentos del museo]], publicados por la [[Editorial Oriente]] en [[1977]], que contienen, cada uno de ellos, un primer capítulo titulado [[Esbozo histórico]], de más de veinte páginas cada uno, donde está presente su valiosa colaboración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El investigador y [[Premio Nacional de Historia]] [[José Abreu Cardet]], quien tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Por su cuenta realizó numerosas indagaciones sobre el pasado, en especial de las luchas emancipadoras. Entrevistó a numerosos testigos y participantes en aquellos acontecimientos. Desde mambises hasta antiguos bandidos que asolaron los campos de guerra se incluían en sus entrevistas. Reunió una valiosa documentación, libros y fotos relacionados con el proceso independentista. Pero los que lo tratamos y escuchamos podemos afirmar que fue el iniciador del rescate de la memoria del Mayor General Vicente García González. Nos referimos a un análisis objetivo sobre el referido general mambí. Todos tenemos con aquel una deuda de gratitud. Para Cué la historia se había convertido más que en una profesión en un oficio de fe y dedicación. Argumentaba una generosidad pocas veces vista en este oficio de aristas tan individuales Toda una institución de la historiografía cubana .  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[José Abreu Cardet]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con relación a la historia de [[Holguín]], Abreu Cardet nos recuerda que Cué y Bada llevó a cabo dos investigaciones sobre asaltos a poblados en esta localidad realizados por las fuerzas de [[Belisario Grave de Peralta]] y que en la revista que editaba la Comisión de Historia publicó un documento inédito de [[Calixto García]], sobre los primeros días del alzamiento y que contribuyó además a la salvaguarda del patrimonio documental holguinero. Así lo reseña el historiador [[Hiram Pérez Concepción]]: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… nos señaló que los protocolos notariales estaban abandonados y en muy mal estado. En aquellos años, estoy hablando de la década de los sesenta del siglo XX, se habían intervenido las notarías públicas y parece que el que realizó esto no comprendió la importancia que tienen para la historia estos documentos y los dejaron abandonados. Cué nos señaló los lugares donde estaban. Lo que nos hace pensar que realizó una verdadera investigación para localizarlos. En esa época nosotros no teníamos experiencia ni sabíamos el valor de todos aquellos documentos .  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[ Hiram Pérez Concepción]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa.jpg|miniaturadeimagen|derecha|En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el texto [[Los silencios quebrados de San Lorenzo]], el historiador [[Rafael Acosta de Arriba]], al hacer un retrato de [[Carlos Manuel de Céspedes]], su personalidad y ejecutoria como primer presidente de la República en Armas se refiere a un presunto juicio militar por una desafiante carta enviada por [[Ignacio Agramonte]] y atesorada por [[Juan Andrés Cué]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escritora e investigadora [[Daysi Cué Fernández]], realiza una minuciosa compilación de los temas y trabajos desarrollados y aún dispersos de su padre, obra por demás necesaria y oportuna, que servirá además de homenaje al destacado profesor e historiador. &lt;br /&gt;
Dejó inédito el libro [[Antonio Maceo]]. Copiador de comunicaciones, en el que reproduce cartas del Héroe de [[Baraguá]], contenidas en el libro copiador que llevaba el Jefe de Despacho de su [[Estado Mayor]], [[Federico Pérez Carbó]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Muerte==&lt;br /&gt;
Falleció en [[Santiago de Cuba]], el [[19 de agosto]] de [[1979]], a la edad de setenta y un años. Su vida y su obra merecen ser recordados.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Autobiografía inconclusa de Juan Andrés Cué y Bada. Fondos del museo que lleva su nombre. Sección de Documentos. Inventario No. 5/73.&lt;br /&gt;
* Portuondo Zúñiga, Olga. En Prólogo del libro Y todos son sagrados. de Daisy Cué Fernández. Editorial Sanlope. Las Tunas 2004, p. 14.&lt;br /&gt;
* Leal Spengler, Eusebio. El diario perdido de Céspedes. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1994, p. 45. &lt;br /&gt;
* Carta del Ministro de Cultura, doctor Armando Hart Dávalos. Ciudad de La Habana, 30 de junio de 1977. RS-1268. Sección Documentos. Fondos Museo Juan Andrés Cué Bada. Municipio de Jesús Menéndez, Chaparra, provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
* Abreu Cardet, José. Juan Andrés Cué: una generosidad pocas veces vista. Archivo del autor. &lt;br /&gt;
* Entrevista a Hiram Pérez Concepción, por José Abreu Cardet, el 4 de septiembre del 2009. &lt;br /&gt;
* Acosta de Arriba, Rafael. Los silencios quebrados de San Lorenzo. Casa Editora Abril. La Habana, 2015, p. 71.&lt;br /&gt;
* Escalona Chádez, Israel. Reflexiones sobre Antonio Maceo en la historiografía cubana. En la compilación Maceo en el tiempo. Acción, pensamiento y entorno histórico. Editorial de Ciencias Sociales, 2015, p. 229.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personajes de la localidad]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Combatientes revolucionarios de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<title>Juan Andrés Cué y Bada</title>
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		<updated>2022-05-09T11:48:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Estructurar y categorizar correctamente}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha Persona&lt;br /&gt;
|nombre = Juan Andrés Cué&lt;br /&gt;
|nombre completo = Juan Andrés Cué y Bada &lt;br /&gt;
|imagen   = Juan Andrés Cué y Bada.jpg&lt;br /&gt;
|fecha de nacimiento = [[30 de noviembre]] de [[1908]]&lt;br /&gt;
|lugar de nacimiento = [[Los Hoyos]]. Municipio [[Jesús Menéndez]]. [[Provincia Las Tunas]] &lt;br /&gt;
|fecha de fallecimiento = [[19 de agosto]] de [[1979]]&lt;br /&gt;
|lugar de fallecimiento = [[El Caney]]. [[Santiago de Cuba]] &lt;br /&gt;
|residencia   = El Caney. Santiago de Cuba&lt;br /&gt;
|nacionalidad = Cubana&lt;br /&gt;
|ciudadanía  = Cubana&lt;br /&gt;
|educación = Autodidacta&lt;br /&gt;
|alma máter = [[Universidad de Santiago de Cuba]]&lt;br /&gt;
|ocupación  = Profesor, Historiador&lt;br /&gt;
|conocido = El Profesor &lt;br /&gt;
|obras  = Aparecen en la revista Santiago &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan Andrés Cué y Bada'''.  Luchador revolucionario contra las dictaduras de [[Gerardo Machado]] y [[Fulgencio Batista]]. Profesor universitario, investigador de temas históricos. En reconocimiento a su labor como promotor cultural, el museo de la localidad recibió su nombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Síntesis biográfica ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juan Andrés Cué y Bada nació en el barrio rural de [[Los Hoyos]] de [[Chaparra]], el [[30 de noviembre]] de [[1908]]. Un hombre de extracción humilde que supo enfrentarse a los avatares de índole social y económica, para erguirse ante una sociedad excluyente y dejar huellas a su paso por la vida. De esa etapa inicial y su entorno dejó escrito:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] lugar de campo donde solo había tres casas separadas unas de otras por más de medio kilómetro, lugar sin comunicaciones y aislados al que el núcleo urbano más próximo, que era el batey de Chaparra, le quedaba a 12 kilómetros. Como no había escuelas aprendí a leer, escribir y las cuatro reglas con un aragonés que se improvisó como maestro. Más tarde acudí a una escuelita, de las llamadas municipales en aquella época, donde aprendí a leer de corrido y en letra manuscrita y algunas cosas más. &amp;quot;|[[ Juan Andrés Cué y Bada]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Niñez y adolescencia==&lt;br /&gt;
Inició su vida laboral desde los once años, ayudando a su padre como dependiente de una tienda de víveres. Después fue enviado a [[Gibara]] a estudiar y allí permaneció por espacio de un año, pero las limitaciones económicas de la familia no le permitieron continuar y regresó a la casa.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Durante la dictadura de [[Gerardo Machado]] se integró de lleno a la lucha revolucionaria. Estuvo preso varias veces y debió comparecer a un juicio celebrado en la [[Audiencia de Santiago de Cuba]] en [[1932]], acusado por «inducción para la sedición», con petición fiscal de varios años de cárcel, pero la sentencia llegó cuando ya la dictadura era cosa del pasado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Participó en el levantamiento armado en la zona sur del municipio, a raíz del desembarco por Gibara de los expedicionarios del [[Ilse Wormaeur]] en agosto de 1931, con el grado de teniente y bajo las órdenes del comandante [[Antonio María Paneque]].&lt;br /&gt;
Tras la caída del tirano se incorporó a la lucha obrera de los trabajadores del campo. Fue Delegado ante el [[Buró Sindical de Chaparra]], de los obreros agrícolas del central. Ello le acarreó penurias y persecuciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dirigió en el campo la [[huelga de marzo]] de [[1934]], por lo que fue apresado, juzgado por el [[Tribunal de Urgencias]] y traído en cordillera, amarrado con sogas y sufriendo así cautiverio en varias prisiones de [[Oriente]]. Expulsado del trabajo como pesador del central, teniendo que ganarse la vida por cuenta propia, dedicándose entonces a la enseñanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Organizaciones Políticas==&lt;br /&gt;
Se integró a la [[Joven Cuba]], organización encabezada por [[Antonio Guiteras Holmes]], siendo dirigente municipal en [[Puerto Padre]]. A la muerte de su líder y tras la reorganización de la misma asumió el cargo de [[Secretario Organizador del Comité Nacional]] y al fusionarse esta con el [[Partido Auténtico]] fue designado miembro del [[Comité Nacional del Partido Revolucionario Cubano (PRC)]] y candidato a la [[Asamblea Constituyente]] de [[1940]]. Unas declaraciones críticas suyas aparecidas en el periódico ``Hoy´´ le provocaron la hostilidad de los dirigentes de dicha organización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Autodidacta, consumado lector, dedicado siempre a su superación y la de los demás, fundó, dirigió e impartió clases en un centro para el estudio del bachillerato, subordinado al Instituto de [[Segunda Enseñanza de Holguín]], que puso por nombre, el del poeta esclavo [[Juan Francisco Manzano]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repudió el [[golpe de Estado]] del [[10 de marzo]] de [[1952]], y al organizarse el [[Movimiento 26 de Julio]], en esta zona, se incorporó a una de sus células donde ocupó cargos de dirección y ejecutó diversas acciones clandestinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al triunfo de la Revolución asumió importantes tareas. Se incorpora al Departamento de Instrucción del [[Ejército Rebelde]], como Inspector del mismo en la provincia de Oriente, después fue designado Jefe de la División de Enseñanza de todo ese territorio y finalmente asumió como Jefe Político de la Casa del entonces [[Raúl Castro Ruz]]. En [[1962]] fue enviado por el Segundo Jefe del [[Cuerpo de Seguridad]] de la provincia a la Universidad de Oriente. Fue el período más álgido del sectarismo. Aquí se desempeñó como Profesor de Historia, arqueólogo e investigador de temas históricos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Genuino transmisor de la herencia mambisa, que solía dar a conocer a través de charlas, conversatorios, anécdotas y sucesos, sobre la gesta independentista en [[Las Tunas]] y los héroes que la hicieron posible, siempre aderezadas por la devoción patriótica y la pasión auténtica del historiador que fue, «un hombre entregado a su trabajo, sencillo y honrado. Siempre con la palabra de afecto, callado y constante, generoso, como paradigma de integridad y dignidad humana»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Labor como investigador ==&lt;br /&gt;
Gracias a su empeño como acucioso investigador pudo acumular un alto número de documentos referidos a las luchas por la independencia, movimiento obrero y sindical y de otros temas que hoy forman parte de las colecciones de los museos de Las Tunas, [[Puerto Padre]] y [[Chaparra]]. También se puede contar con un apreciable número de fichas, actas, entrevista, biografías de personajes, notas y [[monografías]].  &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En la [[Revista Santiago]], editada por la [[Universidad de Oriente]], aparecen los artículos [[Correspondencia inédita de Antonio Maceo]]; [[Sobre los apuntes de Nicolás Heredia]], y [[Bosquejo biográfico de Mercedes Varona González]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, el museo polivalente de Chaparra, que hoy lleva su nombre, atesora valiosos trabajos de su autoría, entre ellos el titulado [[Guerra de los Diez Años en Victoria de Las Tunas]], investigación que hace justicia al mayor general [[Vicente García González]]. Es además el autor de [[Monografía de poetas tuneros del siglo XIX]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Historiador de la [[Ciudad de La Habana]], [[Eusebio Leal Spengler]], en busca del [[¨Diario perdido de Céspedes¨]], lo visita en su morada de [[El Caney]] en la primavera de [[1973]] y así lo reseña: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Cué me recibió con extraordinaria hospitalidad, me permitió revisar las tarjetas de su archivo, y aún más, me mostró papeles de alucinante contenido que me dejaron en vilo, y que quizás me obligaron por vez primera a meditar en la necesidad de acentuar y destacar el carácter humano de los héroes a quienes tantas veces queremos presentar como poseedores de virtudes ideales. […] Cué no me dejó ir con las manos vacías […] recordaba una fajilla de papel con la inscripción [[DIARIO DE CÉSPEDES]], que una vez extrajo del archivo del coronel [[Manuel Sanguilí]]. […]. Me despedí y nunca más volví a ver a aquel buen cubano….  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[Eusebio Leal Spengler]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El entonces [[Ministro de Cultura de la República de Cuba]], doctor [[Armando Hart Dávalos]], le escribió, una misiva para agradecerle su colaboración en la preparación de varias obras de contenido histórico y así le expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Compañero: Hemos querido que, entre los primeros que reciban la colección completa de los libros de las nuevas provincias orientales, estén los compañeros que, como usted, integraron la comisión que hizo posible este propósito. Valorando la utilidad de este trabajo se ha decidido hacer un libro similar en cada una de las nueve provincias restantes, y el municipio de [[Isla de Pinos]], para completar la actual estructura político- administrativa. Espero que estos libros sean para usted un estímulo en la realización de nuevas investigaciones de carácter histórico y económico-social, que contribuyan al mejor conocimiento de nuestras realidades y por consiguiente, a la mejor planificación de nuestro desarrollo&amp;quot;|[[Armando Hart Dávalos]]}} &lt;br /&gt;
Esa colección completa, cinco libros por igual número de las provincias orientales, surgidas a partir de la [[División político-administrativa]] de 1976, forman parte de los fondos de la [[Sección de Documentos del museo]], publicados por la [[Editorial Oriente]] en [[1977]], que contienen, cada uno de ellos, un primer capítulo titulado [[Esbozo histórico]], de más de veinte páginas cada uno, donde está presente su valiosa colaboración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El investigador y [[Premio Nacional de Historia]] [[José Abreu Cardet]], quien tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Por su cuenta realizó numerosas indagaciones sobre el pasado, en especial de las luchas emancipadoras. Entrevistó a numerosos testigos y participantes en aquellos acontecimientos. Desde mambises hasta antiguos bandidos que asolaron los campos de guerra se incluían en sus entrevistas. Reunió una valiosa documentación, libros y fotos relacionados con el proceso independentista. Pero los que lo tratamos y escuchamos podemos afirmar que fue el iniciador del rescate de la memoria del Mayor General Vicente García González. Nos referimos a un análisis objetivo sobre el referido general mambí. Todos tenemos con aquel una deuda de gratitud. Para Cué la historia se había convertido más que en una profesión en un oficio de fe y dedicación. Argumentaba una generosidad pocas veces vista en este oficio de aristas tan individuales Toda una institución de la historiografía cubana .  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[José Abreu Cardet]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con relación a la historia de [[Holguín]], Abreu Cardet nos recuerda que Cué y Bada llevó a cabo dos investigaciones sobre asaltos a poblados en esta localidad realizados por las fuerzas de [[Belisario Grave de Peralta]] y que en la revista que editaba la Comisión de Historia publicó un documento inédito de [[Calixto García]], sobre los primeros días del alzamiento y que contribuyó además a la salvaguarda del patrimonio documental holguinero. Así lo reseña el historiador [[Hiram Pérez Concepción]]: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… nos señaló que los protocolos notariales estaban abandonados y en muy mal estado. En aquellos años, estoy hablando de la década de los sesenta del siglo XX, se habían intervenido las notarías públicas y parece que el que realizó esto no comprendió la importancia que tienen para la historia estos documentos y los dejaron abandonados. Cué nos señaló los lugares donde estaban. Lo que nos hace pensar que realizó una verdadera investigación para localizarlos. En esa época nosotros no teníamos experiencia ni sabíamos el valor de todos aquellos documentos .  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[ Hiram Pérez Concepción]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa.jpg|miniaturadeimagen|derecha|En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el texto [[Los silencios quebrados de San Lorenzo]], el historiador [[Rafael Acosta de Arriba]], al hacer un retrato de [[Carlos Manuel de Céspedes]], su personalidad y ejecutoria como primer presidente de la República en Armas se refiere a un presunto juicio militar por una desafiante carta enviada por [[Ignacio Agramonte]] y atesorada por [[Juan Andrés Cué]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escritora e investigadora [[Daysi Cué Fernández]], realiza una minuciosa compilación de los temas y trabajos desarrollados y aún dispersos de su padre, obra por demás necesaria y oportuna, que servirá además de homenaje al destacado profesor e historiador. &lt;br /&gt;
Dejó inédito el libro [[Antonio Maceo]]. Copiador de comunicaciones, en el que reproduce cartas del Héroe de [[Baraguá]], contenidas en el libro copiador que llevaba el Jefe de Despacho de su [[Estado Mayor]], [[Federico Pérez Carbó]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Muerte==&lt;br /&gt;
Falleció en [[Santiago de Cuba]], el [[19 de agosto]] de [[1979]], a la edad de setenta y un años. Su vida y su obra merecen ser recordados.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Autobiografía inconclusa de Juan Andrés Cué y Bada. Fondos del museo que lleva su nombre. Sección de Documentos. Inventario No. 5/73.&lt;br /&gt;
* Portuondo Zúñiga, Olga. En Prólogo del libro Y todos son sagrados. de Daisy Cué Fernández. Editorial Sanlope. Las Tunas 2004, p. 14.&lt;br /&gt;
* Leal Spengler, Eusebio. El diario perdido de Céspedes. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1994, p. 45. &lt;br /&gt;
* Carta del Ministro de Cultura, doctor Armando Hart Dávalos. Ciudad de La Habana, 30 de junio de 1977. RS-1268. Sección Documentos. Fondos Museo Juan Andrés Cué Bada. Municipio de Jesús Menéndez, Chaparra, provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
* Abreu Cardet, José. Juan Andrés Cué: una generosidad pocas veces vista. Archivo del autor. &lt;br /&gt;
* Entrevista a Hiram Pérez Concepción, por José Abreu Cardet, el 4 de septiembre del 2009. &lt;br /&gt;
* Acosta de Arriba, Rafael. Los silencios quebrados de San Lorenzo. Casa Editora Abril. La Habana, 2015, p. 71.&lt;br /&gt;
* Escalona Chádez, Israel. Reflexiones sobre Antonio Maceo en la historiografía cubana. En la compilación Maceo en el tiempo. Acción, pensamiento y entorno histórico. Editorial de Ciencias Sociales, 2015, p. 229.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personajes de la Historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Juan_Andr%C3%A9s_Cu%C3%A9_y_Bada&amp;diff=4153321</id>
		<title>Juan Andrés Cué y Bada</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Juan_Andr%C3%A9s_Cu%C3%A9_y_Bada&amp;diff=4153321"/>
		<updated>2022-04-28T17:25:17Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha Persona&lt;br /&gt;
|nombre = Juan Andrés Cué&lt;br /&gt;
|nombre completo = Juan Andrés Cué y Bada &lt;br /&gt;
|imagen   = Juan Andrés Cué y Bada.jpg&lt;br /&gt;
|fecha de nacimiento = [[30 de noviembre]] de [[1908]]&lt;br /&gt;
|lugar de nacimiento = [[Los Hoyos]]. Municipio [[Jesús Menéndez]]. [[Provincia Las Tunas]] &lt;br /&gt;
|fecha de fallecimiento = [[19 de agosto]] de [[1979]]&lt;br /&gt;
|lugar de fallecimiento = [[El Caney]]. [[Santiago de Cuba]] &lt;br /&gt;
|residencia   = El Caney. Santiago de Cuba&lt;br /&gt;
|nacionalidad = Cubana&lt;br /&gt;
|ciudadanía  = Cubana&lt;br /&gt;
|educación = Autodidacta&lt;br /&gt;
|alma máter = [[Universidad de Santiago de Cuba]]&lt;br /&gt;
|ocupación  = Profesor, Historiador&lt;br /&gt;
|conocido = El Profesor &lt;br /&gt;
|obras  = Aparecen en la revista Santiago &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan Andrés Cué y Bada'''.  Luchador revolucionario contra las dictaduras de [[Gerardo Machado]] y [[Fulgencio Batista]]. Profesor universitario, investigador de temas históricos. En reconocimiento a su labor como promotor cultural, el museo de la localidad recibió su nombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Síntesis biográfica ==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada]]&lt;br /&gt;
Juan Andrés Cué y Bada nació en el barrio rural de [[Los Hoyos]] de [[Chaparra]], el [[30 de noviembre]] de [[1908]]. Un hombre de extracción humilde que supo enfrentarse a los avatares de índole social y económica, para erguirse ante una sociedad excluyente y dejar huellas a su paso por la vida. De esa etapa inicial y su entorno dejó escrito:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] lugar de campo donde solo había tres casas separadas unas de otras por más de medio kilómetro, lugar sin comunicaciones y aislados al que el núcleo urbano más próximo, que era el batey de Chaparra, le quedaba a 12 kilómetros. Como no había escuelas aprendí a leer, escribir y las cuatro reglas con un aragonés que se improvisó como maestro. Más tarde acudí a una escuelita, de las llamadas municipales en aquella época, donde aprendí a leer de corrido y en letra manuscrita y algunas cosas más. &amp;quot;|[[ Juan Andrés Cué y Bada]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Niñez y adolescencia==&lt;br /&gt;
Inició su vida laboral desde los once años, ayudando a su padre como dependiente de una tienda de víveres. Después fue enviado a [[Gibara]] a estudiar y allí permaneció por espacio de un año, pero las limitaciones económicas de la familia no le permitieron continuar y regresó a la casa.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Durante la dictadura de [[Gerardo Machado]] se integró de lleno a la lucha revolucionaria. Estuvo preso varias veces y debió comparecer a un juicio celebrado en la [[Audiencia de Santiago de Cuba]] en [[1932]], acusado por «inducción para la sedición», con petición fiscal de varios años de cárcel, pero la sentencia llegó cuando ya la dictadura era cosa del pasado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Acciones revolucionarias==&lt;br /&gt;
Participó en el levantamiento armado en la zona sur del municipio, a raíz del desembarco por Gibara de los expedicionarios del [[Ilse Wormaeur]] en agosto de 1931, con el grado de teniente y bajo las órdenes del comandante [[Antonio María Paneque]].&lt;br /&gt;
Tras la caída del tirano se incorporó a la lucha obrera de los trabajadores del campo. Fue Delegado ante el [[Buró Sindical de Chaparra]], de los obreros agrícolas del central. Ello le acarreó penurias y persecuciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dirigió en el campo la [[huelga de marzo]] de [[1934]], por lo que fue apresado, juzgado por el [[Tribunal de Urgencias]] y traído en cordillera, amarrado con sogas y sufriendo así cautiverio en varias prisiones de [[Oriente]]. Expulsado del trabajo como pesador del central, teniendo que ganarse la vida por cuenta propia, dedicándose entonces a la enseñanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Organizaciones Políticas==&lt;br /&gt;
Se integró a la [[Joven Cuba]], organización encabezada por [[Antonio Guiteras Holmes]], siendo dirigente municipal en [[Puerto Padre]]. A la muerte de su líder y tras la reorganización de la misma asumió el cargo de [[Secretario Organizador del Comité Nacional]] y al fusionarse esta con el [[Partido Auténtico]] fue designado miembro del [[Comité Nacional del Partido Revolucionario Cubano (PRC)]] y candidato a la [[Asamblea Constituyente]] de [[1940]]. Unas declaraciones críticas suyas aparecidas en el periódico ``Hoy´´ le provocaron la hostilidad de los dirigentes de dicha organización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Otras acciones==   &lt;br /&gt;
Autodidacta, consumado lector, dedicado siempre a su superación y la de los demás, fundó, dirigió e impartió clases en un centro para el estudio del bachillerato, subordinado al Instituto de [[Segunda Enseñanza de Holguín]], que puso por nombre, el del poeta esclavo [[Juan Francisco Manzano]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repudió el [[golpe de Estado]] del [[10 de marzo]] de [[1952]], y al organizarse el [[Movimiento 26 de Julio]], en esta zona, se incorporó a una de sus células donde ocupó cargos de dirección y ejecutó diversas acciones clandestinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al triunfo de la Revolución asumió importantes tareas. Se incorpora al Departamento de Instrucción del [[Ejército Rebelde]], como Inspector del mismo en la provincia de Oriente, después fue designado Jefe de la División de Enseñanza de todo ese territorio y finalmente asumió como Jefe Político de la Casa del entonces [[Raúl Castro Ruz]]. En [[1962]] fue enviado por el Segundo Jefe del [[Cuerpo de Seguridad]] de la provincia a la Universidad de Oriente. Fue el período más álgido del sectarismo. Aquí se desempeñó como Profesor de Historia, arqueólogo e investigador de temas históricos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Genuino transmisor de la herencia mambisa, que solía dar a conocer a través de charlas, conversatorios, anécdotas y sucesos, sobre la gesta independentista en [[Las Tunas]] y los héroes que la hicieron posible, siempre aderezadas por la devoción patriótica y la pasión auténtica del historiador que fue, «un hombre entregado a su trabajo, sencillo y honrado. Siempre con la palabra de afecto, callado y constante, generoso, como paradigma de integridad y dignidad humana»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Labor como investigador ==&lt;br /&gt;
Gracias a su empeño como acucioso investigador pudo acumular un alto número de documentos referidos a las luchas por la independencia, movimiento obrero y sindical y de otros temas que hoy forman parte de las colecciones de los museos de Las Tunas, [[Puerto Padre]] y [[Chaparra]]. También se puede contar con un apreciable número de fichas, actas, entrevista, biografías de personajes, notas y [[monografías]].  &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En la [[Revista Santiago]], editada por la [[Universidad de Oriente]], aparecen los artículos [[Correspondencia inédita de Antonio Maceo]]; [[Sobre los apuntes de Nicolás Heredia]], y [[Bosquejo biográfico de Mercedes Varona González]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, el museo polivalente de Chaparra, que hoy lleva su nombre, atesora valiosos trabajos de su autoría, entre ellos el titulado [[Guerra de los Diez Años en Victoria de Las Tunas]], investigación que hace justicia al mayor general [[Vicente García González]]. Es además el autor de [[Monografía de poetas tuneros del siglo XIX]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Historiador de la [[Ciudad de La Habana]], [[Eusebio Leal Spengler]], en busca del [[¨Diario perdido de Céspedes¨]], lo visita en su morada de [[El Caney]] en la primavera de [[1973]] y así lo reseña: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Cué me recibió con extraordinaria hospitalidad, me permitió revisar las tarjetas de su archivo, y aún más, me mostró papeles de alucinante contenido que me dejaron en vilo, y que quizás me obligaron por vez primera a meditar en la necesidad de acentuar y destacar el carácter humano de los héroes a quienes tantas veces queremos presentar como poseedores de virtudes ideales. […] Cué no me dejó ir con las manos vacías […] recordaba una fajilla de papel con la inscripción [[DIARIO DE CÉSPEDES]], que una vez extrajo del archivo del coronel [[Manuel Sanguilí]]. […]. Me despedí y nunca más volví a ver a aquel buen cubano….  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[Eusebio Leal Spengler]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El entonces [[Ministro de Cultura de la República de Cuba]], doctor [[Armando Hart Dávalos]], le escribió, una misiva para agradecerle su colaboración en la preparación de varias obras de contenido histórico y así le expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Compañero: Hemos querido que, entre los primeros que reciban la colección completa de los libros de las nuevas provincias orientales, estén los compañeros que, como usted, integraron la comisión que hizo posible este propósito. Valorando la utilidad de este trabajo se ha decidido hacer un libro similar en cada una de las nueve provincias restantes, y el municipio de [[Isla de Pinos]], para completar la actual estructura político- administrativa. Espero que estos libros sean para usted un estímulo en la realización de nuevas investigaciones de carácter histórico y económico-social, que contribuyan al mejor conocimiento de nuestras realidades y por consiguiente, a la mejor planificación de nuestro desarrollo&amp;quot;|[[Armando Hart Dávalos]]}} &lt;br /&gt;
Esa colección completa, cinco libros por igual número de las provincias orientales, surgidas a partir de la [[División político-administrativa]] de 1976, forman parte de los fondos de la [[Sección de Documentos del museo]], publicados por la [[Editorial Oriente]] en [[1977]], que contienen, cada uno de ellos, un primer capítulo titulado [[Esbozo histórico]], de más de veinte páginas cada uno, donde está presente su valiosa colaboración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El investigador y [[Premio Nacional de Historia]] [[José Abreu Cardet]], quien tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Por su cuenta realizó numerosas indagaciones sobre el pasado, en especial de las luchas emancipadoras. Entrevistó a numerosos testigos y participantes en aquellos acontecimientos. Desde mambises hasta antiguos bandidos que asolaron los campos de guerra se incluían en sus entrevistas. Reunió una valiosa documentación, libros y fotos relacionados con el proceso independentista. Pero los que lo tratamos y escuchamos podemos afirmar que fue el iniciador del rescate de la memoria del Mayor General Vicente García González. Nos referimos a un análisis objetivo sobre el referido general mambí. Todos tenemos con aquel una deuda de gratitud. Para Cué la historia se había convertido más que en una profesión en un oficio de fe y dedicación. Argumentaba una generosidad pocas veces vista en este oficio de aristas tan individuales Toda una institución de la historiografía cubana .  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[José Abreu Cardet]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con relación a la historia de [[Holguín]], Abreu Cardet nos recuerda que Cué y Bada llevó a cabo dos investigaciones sobre asaltos a poblados en esta localidad realizados por las fuerzas de [[Belisario Grave de Peralta]] y que en la revista que editaba la Comisión de Historia publicó un documento inédito de [[Calixto García]], sobre los primeros días del alzamiento y que contribuyó además a la salvaguarda del patrimonio documental holguinero. Así lo reseña el historiador [[Hiram Pérez Concepción]]: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… nos señaló que los protocolos notariales estaban abandonados y en muy mal estado. En aquellos años, estoy hablando de la década de los sesenta del siglo XX, se habían intervenido las notarías públicas y parece que el que realizó esto no comprendió la importancia que tienen para la historia estos documentos y los dejaron abandonados. Cué nos señaló los lugares donde estaban. Lo que nos hace pensar que realizó una verdadera investigación para localizarlos. En esa época nosotros no teníamos experiencia ni sabíamos el valor de todos aquellos documentos .  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[ Hiram Pérez Concepción]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa.jpg|miniaturadeimagen|derecha|En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el texto [[Los silencios quebrados de San Lorenzo]], el historiador [[Rafael Acosta de Arriba]], al hacer un retrato de [[Carlos Manuel de Céspedes]], su personalidad y ejecutoria como primer presidente de la República en Armas se refiere a un presunto juicio militar por una desafiante carta enviada por [[Ignacio Agramonte]] y atesorada por [[Juan Andrés Cué]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escritora e investigadora [[Daysi Cué Fernández]], realiza una minuciosa compilación de los temas y trabajos desarrollados y aún dispersos de su padre, obra por demás necesaria y oportuna, que servirá además de homenaje al destacado profesor e historiador. &lt;br /&gt;
Dejó inédito el libro [[Antonio Maceo]]. Copiador de comunicaciones, en el que reproduce cartas del Héroe de [[Baraguá]], contenidas en el libro copiador que llevaba el Jefe de Despacho de su [[Estado Mayor]], [[Federico Pérez Carbó]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fallecimiento==&lt;br /&gt;
Falleció en [[Santiago de Cuba]], el [[19 de agosto]] de [[1979]], a la edad de setenta y un años. Su vida y su obra merecen ser recordados.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Autobiografía inconclusa de Juan Andrés Cué y Bada. Fondos del museo que lleva su nombre. Sección de Documentos. Inventario No. 5/73.&lt;br /&gt;
* Portuondo Zúñiga, Olga. En Prólogo del libro Y todos son sagrados. de Daisy Cué Fernández. Editorial Sanlope. Las Tunas 2004, p. 14.&lt;br /&gt;
* Leal Spengler, Eusebio. El diario perdido de Céspedes. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1994, p. 45. &lt;br /&gt;
* Carta del Ministro de Cultura, doctor Armando Hart Dávalos. Ciudad de La Habana, 30 de junio de 1977. RS-1268. Sección Documentos. Fondos Museo Juan Andrés Cué Bada. Municipio de Jesús Menéndez, Chaparra, provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
* Abreu Cardet, José. Juan Andrés Cué: una generosidad pocas veces vista. Archivo del autor. &lt;br /&gt;
* Entrevista a Hiram Pérez Concepción, por José Abreu Cardet, el 4 de septiembre del 2009. &lt;br /&gt;
* Acosta de Arriba, Rafael. Los silencios quebrados de San Lorenzo. Casa Editora Abril. La Habana, 2015, p. 71.&lt;br /&gt;
* Escalona Chádez, Israel. Reflexiones sobre Antonio Maceo en la historiografía cubana. En la compilación Maceo en el tiempo. Acción, pensamiento y entorno histórico. Editorial de Ciencias Sociales, 2015, p. 229.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personajes de la Historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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	<entry>
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		<title>Juan Andrés Cué y Bada</title>
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		<updated>2022-04-28T17:20:34Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha Persona&lt;br /&gt;
|nombre = Juan Andrés Cué&lt;br /&gt;
|nombre completo = Juan Andrés Cué y Bada &lt;br /&gt;
|imagen   = Juan Andrés Cué y Bada.jpg&lt;br /&gt;
|fecha de nacimiento = [[30 de noviembre]] de [[1908]]&lt;br /&gt;
|lugar de nacimiento = [[Los Hoyos]]. Municipio [[Jesús Menéndez]]. [[Provincia Las Tunas]] &lt;br /&gt;
|fecha de fallecimiento = [[19 de agosto]] de [[1979]]&lt;br /&gt;
|lugar de fallecimiento = [[El Caney]]. [[Santiago de Cuba]] &lt;br /&gt;
|residencia   = El Caney. Santiago de Cuba&lt;br /&gt;
|nacionalidad = Cubana&lt;br /&gt;
|ciudadanía  = Cubana&lt;br /&gt;
|educación = Autodidacta&lt;br /&gt;
|alma máter = [[Universidad de Santiago de Cuba]]&lt;br /&gt;
|ocupación  = Profesor, Historiador&lt;br /&gt;
|conocido = El Profesor &lt;br /&gt;
|obras  = Aparecen en la revista Santiago &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan Andrés Cué y Bada'''.  Luchador revolucionario contra las dictaduras de [[Gerardo Machado]] y [[Fulgencio Batista]]. Profesor universitario, investigador de temas históricos. En reconocimiento a su labor como promotor cultural, el museo de la localidad recibió su nombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Síntesis biográfica ==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada]]&lt;br /&gt;
Juan Andrés Cué y Bada nació en el barrio rural de [[Los Hoyos]] de [[Chaparra]], el [[30 de noviembre]] de [[1908]]. Un hombre de extracción humilde que supo enfrentarse a los avatares de índole social y económica, para erguirse ante una sociedad excluyente y dejar huellas a su paso por la vida. De esa etapa inicial y su entorno dejó escrito:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] lugar de campo donde solo había tres casas separadas unas de otras por más de medio kilómetro, lugar sin comunicaciones y aislados al que el núcleo urbano más próximo, que era el batey de Chaparra, le quedaba a 12 kilómetros. Como no había escuelas aprendí a leer, escribir y las cuatro reglas con un aragonés que se improvisó como maestro. Más tarde acudí a una escuelita, de las llamadas municipales en aquella época, donde aprendí a leer de corrido y en letra manuscrita y algunas cosas más. &amp;quot;|[[ Juan Andrés Cué y Bada]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Niñez y adolescencia==&lt;br /&gt;
Inició su vida laboral desde los once años, ayudando a su padre como dependiente de una tienda de víveres. Después fue enviado a [[Gibara]] a estudiar y allí permaneció por espacio de un año, pero las limitaciones económicas de la familia no le permitieron continuar y regresó a la casa.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Durante la dictadura de [[Gerardo Machado]] se integró de lleno a la lucha revolucionaria. Estuvo preso varias veces y debió comparecer a un juicio celebrado en la [[Audiencia de Santiago de Cuba]] en [[1932]], acusado por «inducción para la sedición», con petición fiscal de varios años de cárcel, pero la sentencia llegó cuando ya la dictadura era cosa del pasado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Acciones revolucionarias==&lt;br /&gt;
Participó en el levantamiento armado en la zona sur del municipio, a raíz del desembarco por Gibara de los expedicionarios del [[Ilse Wormaeur]] en agosto de 1931, con el grado de teniente y bajo las órdenes del comandante [[Antonio María Paneque]].&lt;br /&gt;
Tras la caída del tirano se incorporó a la lucha obrera de los trabajadores del campo. Fue Delegado ante el [[Buró Sindical de Chaparra]], de los obreros agrícolas del central. Ello le acarreó penurias y persecuciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dirigió en el campo la [[huelga de marzo]] de [[1934]], por lo que fue apresado, juzgado por el [[Tribunal de Urgencias]] y traído en cordillera, amarrado con sogas y sufriendo así cautiverio en varias prisiones de [[Oriente]]. Expulsado del trabajo como pesador del central, teniendo que ganarse la vida por cuenta propia, dedicándose entonces a la enseñanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Organizaciones Políticas==&lt;br /&gt;
Se integró a la [[Joven Cuba]], organización encabezada por [[Antonio Guiteras Holmes]], siendo dirigente municipal en [[Puerto Padre]]. A la muerte de su líder y tras la reorganización de la misma asumió el cargo de [[Secretario Organizador del Comité Nacional]] y al fusionarse esta con el [[Partido Auténtico]] fue designado miembro del [[Comité Nacional del Partido Revolucionario Cubano (PRC)]] y candidato a la [[Asamblea Constituyente]] de [[1940]]. Unas declaraciones críticas suyas aparecidas en el periódico ``Hoy´´ le provocaron la hostilidad de los dirigentes de dicha organización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Otras acciones==   &lt;br /&gt;
Autodidacta, consumado lector, dedicado siempre a su superación y la de los demás, fundó, dirigió e impartió clases en un centro para el estudio del bachillerato, subordinado al Instituto de [[Segunda Enseñanza de Holguín]], que puso por nombre, el del poeta esclavo [[Juan Francisco Manzano]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Repudió el [[golpe de Estado]] del [[10 de marzo]] de [[1952]], y al organizarse el [[Movimiento 26 de Julio]], en esta zona, se incorporó a una de sus células donde ocupó cargos de dirección y ejecutó diversas acciones clandestinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al triunfo de la Revolución asumió importantes tareas. Se incorpora al Departamento de Instrucción del [[Ejército Rebelde]], como Inspector del mismo en la provincia de Oriente, después fue designado Jefe de la División de Enseñanza de todo ese territorio y finalmente asumió como Jefe Político de la Casa del entonces [[Raúl Castro Ruz]]. En [[1962]] fue enviado por el Segundo Jefe del [[Cuerpo de Seguridad]] de la provincia a la Universidad de Oriente. Fue el período más álgido del sectarismo. Aquí se desempeñó como Profesor de Historia, arqueólogo e investigador de temas históricos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Genuino transmisor de la herencia mambisa, que solía dar a conocer a través de charlas, conversatorios, anécdotas y sucesos, sobre la gesta independentista en [[Las Tunas]] y los héroes que la hicieron posible, siempre aderezadas por la devoción patriótica y la pasión auténtica del historiador que fue, «un hombre entregado a su trabajo, sencillo y honrado. Siempre con la palabra de afecto, callado y constante, generoso, como paradigma de integridad y dignidad humana»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Labor como investigador ==&lt;br /&gt;
Gracias a su empeño como acucioso investigador pudo acumular un alto número de documentos referidos a las luchas por la independencia, movimiento obrero y sindical y de otros temas que hoy forman parte de las colecciones de los museos de Las Tunas, [[Puerto Padre]] y [[Chaparra]]. También se puede contar con un apreciable número de fichas, actas, entrevista, biografías de personajes, notas y [[monografías]].  &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En la [[Revista Santiago]], editada por la [[Universidad de Oriente]], aparecen los artículos [[Correspondencia inédita de Antonio Maceo]]; [[Sobre los apuntes de Nicolás Heredia]], y [[Bosquejo biográfico de Mercedes Varona González]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, el museo polivalente de Chaparra, que hoy lleva su nombre, atesora valiosos trabajos de su autoría, entre ellos el titulado [[Guerra de los Diez Años en Victoria de Las Tunas]], investigación que hace justicia al mayor general [[Vicente García González]]. Es además el autor de [[Monografía de poetas tuneros del siglo XIX]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Historiador de la [[Ciudad de La Habana]], [[Eusebio Leal Spengler]], en busca del [[¨Diario perdido de Céspedes¨]], lo visita en su morada de [[El Caney]] en la primavera de [[1973]] y así lo reseña: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Cué me recibió con extraordinaria hospitalidad, me permitió revisar las tarjetas de su archivo, y aún más, me mostró papeles de alucinante contenido que me dejaron en vilo, y que quizás me obligaron por vez primera a meditar en la necesidad de acentuar y destacar el carácter humano de los héroes a quienes tantas veces queremos presentar como poseedores de virtudes ideales. […] Cué no me dejó ir con las manos vacías […] recordaba una fajilla de papel con la inscripción [[DIARIO DE CÉSPEDES]], que una vez extrajo del archivo del coronel [[Manuel Sanguilí]]. […]. Me despedí y nunca más volví a ver a aquel buen cubano….  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[Eusebio Leal Spengler]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El entonces [[Ministro de Cultura de la República de Cuba]], doctor [[Armando Hart Dávalos]], le escribió, una misiva para agradecerle su colaboración en la preparación de varias obras de contenido histórico y así le expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Compañero: Hemos querido que, entre los primeros que reciban la colección completa de los libros de las nuevas provincias orientales, estén los compañeros que, como usted, integraron la comisión que hizo posible este propósito. Valorando la utilidad de este trabajo se ha decidido hacer un libro similar en cada una de las nueve provincias restantes, y el municipio de [[Isla de Pinos]], para completar la actual estructura político- administrativa. Espero que estos libros sean para usted un estímulo en la realización de nuevas investigaciones de carácter histórico y económico-social, que contribuyan al mejor conocimiento de nuestras realidades y por consiguiente, a la mejor planificación de nuestro desarrollo&amp;quot;|[[Armando Hart Dávalos]]}} &lt;br /&gt;
Esa colección completa, cinco libros por igual número de las provincias orientales, surgidas a partir de la [[División político-administrativa]] de 1976, forman parte de los fondos de la [[Sección de Documentos del museo]], publicados por la [[Editorial Oriente]] en [[1977]], que contienen, cada uno de ellos, un primer capítulo titulado [[Esbozo histórico]], de más de veinte páginas cada uno, donde está presente su valiosa colaboración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El investigador y [[Premio Nacional de Historia]] [[José Abreu Cardet]], quien tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente expresa: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Por su cuenta realizó numerosas indagaciones sobre el pasado, en especial de las luchas emancipadoras. Entrevistó a numerosos testigos y participantes en aquellos acontecimientos. Desde mambises hasta antiguos bandidos que asolaron los campos de guerra se incluían en sus entrevistas. Reunió una valiosa documentación, libros y fotos relacionados con el proceso independentista. Pero los que lo tratamos y escuchamos podemos afirmar que fue el iniciador del rescate de la memoria del Mayor General Vicente García González. Nos referimos a un análisis objetivo sobre el referido general mambí. Todos tenemos con aquel una deuda de gratitud. Para Cué la historia se había convertido más que en una profesión en un oficio de fe y dedicación. Argumentaba una generosidad pocas veces vista en este oficio de aristas tan individuales Toda una institución de la historiografía cubana .  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[José Abreu Cardet]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con relación a la historia de [[Holguín]], Abreu Cardet nos recuerda que Cué y Bada llevó a cabo dos investigaciones sobre asaltos a poblados en esta localidad realizados por las fuerzas de [[Belisario Grave de Peralta]] y que en la revista que editaba la Comisión de Historia publicó un documento inédito de [[Calixto García]], sobre los primeros días del alzamiento y que contribuyó además a la salvaguarda del patrimonio documental holguinero. Así lo reseña el historiador [[Hiram Pérez Concepción]]: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… nos señaló que los protocolos notariales estaban abandonados y en muy mal estado. En aquellos años, estoy hablando de la década de los sesenta del siglo XX, se habían intervenido las notarías públicas y parece que el que realizó esto no comprendió la importancia que tienen para la historia estos documentos y los dejaron abandonados. Cué nos señaló los lugares donde estaban. Lo que nos hace pensar que realizó una verdadera investigación para localizarlos. En esa época nosotros no teníamos experiencia ni sabíamos el valor de todos aquellos documentos .  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[ Hiram Pérez Concepción]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa.jpg|miniaturadeimagen|derecha|En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el texto [[Los silencios quebrados de San Lorenzo]], el historiador [[Rafael Acosta de Arriba]], al hacer un retrato de [[Carlos Manuel de Céspedes]], su personalidad y ejecutoria como primer presidente de la República en Armas se refiere a un presunto juicio militar por una desafiante carta enviada por [[Ignacio Agramonte]] y atesorada por [[Juan Andrés Cué]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escritora e investigadora [[Daysi Cué Fernández]], realiza una minuciosa compilación de los temas y trabajos desarrollados y aún dispersos de su padre, obra por demás necesaria y oportuna, que servirá además de homenaje al destacado profesor e historiador. &lt;br /&gt;
Dejó inédito el libro [[Antonio Maceo]]. Copiador de comunicaciones, en el que reproduce cartas del Héroe de [[Baraguá]], contenidas en el libro copiador que llevaba el Jefe de Despacho de su [[Estado Mayor]], [[Federico Pérez Carbó]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fallecimiento==&lt;br /&gt;
Falleció en [[Santiago de Cuba]], el [[19 de agosto]] de [[1979]], a la edad de setenta y un años. Su vida y su obra merecen ser recordados.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Autobiografía inconclusa de Juan Andrés Cué y Bada. Fondos del museo que lleva su nombre. Sección de Documentos. Inventario No. 5/73.&lt;br /&gt;
* Olga Portuondo Zúñiga. En Prólogo del libro Y todos son sagrados. de Daisy Cué Fernández. Editorial Sanlope. Las Tunas 2004, p. 14.&lt;br /&gt;
* Eusebio Leal Spengler. El diario perdido de Céspedes. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1994, p. 45. &lt;br /&gt;
* Carta del Ministro de Cultura, doctor Armando Hart Dávalos. Ciudad de La Habana, 30 de junio de 1977. RS-1268. Sección Documentos. Fondos Museo Juan Andrés Cué Bada. Municipio de Jesús Menéndez, Chaparra, provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
* José Abreu Cardet. Juan Andrés Cué: una generosidad pocas veces vista. Archivo del autor. &lt;br /&gt;
* Entrevista a Hiram Pérez Concepción, por José Abreu Cardet, el 4 de septiembre del 2009. &lt;br /&gt;
* Rafael Acosta de Arriba. Los silencios quebrados de San Lorenzo. Casa Editora Abril. La Habana, 2015, p. 71.&lt;br /&gt;
* Israel Escalona Chádez. Reflexiones sobre Antonio Maceo en la historiografía cubana. En la compilación Maceo en el tiempo. Acción, pensamiento y entorno histórico. Editorial de Ciencias Sociales, 2015, p. 229.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personajes de la Historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Juan_Andr%C3%A9s_Cu%C3%A9_y_Bada&amp;diff=4151931</id>
		<title>Juan Andrés Cué y Bada</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Juan_Andr%C3%A9s_Cu%C3%A9_y_Bada&amp;diff=4151931"/>
		<updated>2022-04-26T19:18:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: Página creada con «{{Ficha Persona |nombre = Juan Andrés Cué |nombre completo = Juan Andrés Cué y Bada  |imagen   = Juan Andrés Cué y Bada.jpg |fecha de nacimiento = 30 de noviembre…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha Persona&lt;br /&gt;
|nombre = Juan Andrés Cué&lt;br /&gt;
|nombre completo = Juan Andrés Cué y Bada &lt;br /&gt;
|imagen   = Juan Andrés Cué y Bada.jpg&lt;br /&gt;
|fecha de nacimiento = [[30 de noviembre]] de [[1908]]&lt;br /&gt;
|lugar de nacimiento = [[Los Hoyos]]. Municipio [[Jesús Menéndez]]. [[Provincia Las Tunas]] &lt;br /&gt;
|fecha de fallecimiento = [[19 de agosto]] de [[1979]]&lt;br /&gt;
|lugar de fallecimiento = [[El Caney]]. [[Santiago de Cuba]] &lt;br /&gt;
|residencia   = El Caney. Santiago de Cuba&lt;br /&gt;
|nacionalidad = Cubana&lt;br /&gt;
|ciudadanía  = Cubana&lt;br /&gt;
|educación = Autodidacta&lt;br /&gt;
|alma máter = [[Universidad de Santiago de Cuba]]&lt;br /&gt;
|ocupación  = Profesor, Historiador&lt;br /&gt;
|conocido = El Profesor &lt;br /&gt;
|obras  = Aparecen en la revista Santiago &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan Andrés Cué y Bada'''&lt;br /&gt;
Luchador revolucionario contra las dictaduras de [[Gerardo Machado]] y [[Fulgencio Batista]]. Profesor universitario, investigador de temas históricos. En reconocimiento a su labor como promotor cultural, el museo de la localidad recibió su nombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Síntesis biográfica ==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada]]&lt;br /&gt;
Juan Andrés Cué y Bada nació en el barrio rural de [[Los Hoyos]] de [[Chaparra]], el [[30 de noviembre]] de [[1908]]. Un hombre de extracción humilde que supo enfrentarse a los avatares de índole social y económica, para erguirse ante una sociedad excluyente y dejar huellas a su paso por la vida. De esa etapa inicial y su entorno dejó escrito:  &lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] lugar de campo donde solo había tres casas separadas unas de otras por más de medio kilómetro, lugar sin comunicaciones y aislados al que el núcleo urbano más próximo, que era el batey de Chaparra, le quedaba a 12 kilómetros. Como no había escuelas aprendí a leer, escribir y las cuatro reglas con un aragonés que se improvisó como maestro. Más tarde acudí a una escuelita, de las llamadas municipales en aquella época, donde aprendí a leer de corrido y en letra manuscrita y algunas cosas más. &amp;quot;|[[ Juan Andrés Cué y Bada]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Niñez y adolescencia==&lt;br /&gt;
Inició su vida laboral desde los once años, ayudando a su padre como dependiente de una tienda de víveres. Después fue enviado a [[Gibara]] a estudiar y allí permaneció por espacio de un año, pero las limitaciones económicas de la familia no le permitieron continuar y regresó a la casa. &lt;br /&gt;
Durante la dictadura de [[Gerardo Machado]] se integró de lleno a la lucha revolucionaria. Estuvo preso varias veces y debió comparecer a un juicio celebrado en la [[Audiencia de Santiago de Cuba]] en [[1932]], acusado por «inducción para la sedición», con petición fiscal de varios años de cárcel, pero la sentencia llegó cuando ya la dictadura era cosa del pasado.&lt;br /&gt;
==Acciones revolucionarias==&lt;br /&gt;
Participó en el levantamiento armado en la zona sur del municipio, a raíz del desembarco por Gibara de los expedicionarios del [[Ilse Wormaeur]] en agosto de 1931, con el grado de teniente y bajo las órdenes del comandante [[Antonio María Paneque]].&lt;br /&gt;
Tras la caída del tirano se incorporó a la lucha obrera de los trabajadores del campo. Fue Delegado ante el [[Buró Sindical de Chaparra]], de los obreros agrícolas del central. Ello le acarreó penurias y persecuciones.&lt;br /&gt;
Dirigió en el campo la [[huelga de marzo]] de [[1934]], por lo que fue apresado, juzgado por el [[Tribunal de Urgencias]] y traído en cordillera, amarrado con sogas y sufriendo así cautiverio en varias prisiones de [[Oriente]]. Expulsado del trabajo como pesador del central, teniendo que ganarse la vida por cuenta propia, dedicándose entonces a la enseñanza.&lt;br /&gt;
==Organizaciones Políticas==&lt;br /&gt;
Se integró a la [[Joven Cuba]], organización encabezada por [[Antonio Guiteras Holmes]], siendo dirigente municipal en [[Puerto Padre]]. A la muerte de su líder y tras la reorganización de la misma asumió el cargo de [[Secretario Organizador del Comité Nacional]] y al fusionarse esta con el [[Partido Auténtico]] fue designado miembro del [[Comité Nacional del Partido Revolucionario Cubano (PRC)]] y candidato a la [[Asamblea Constituyente]] de [[1940]]. Unas declaraciones críticas suyas aparecidas en el periódico ``Hoy´´ le provocaron la hostilidad de los dirigentes de dicha organización.&lt;br /&gt;
==Otras acciones==   &lt;br /&gt;
Autodidacta, consumado lector, dedicado siempre a su superación y la de los demás, fundó, dirigió e impartió clases en un centro para el estudio del bachillerato, subordinado al Instituto de [[Segunda Enseñanza de Holguín]], que puso por nombre, el del poeta esclavo [[Juan Francisco Manzano]].&lt;br /&gt;
Repudió el [[golpe de Estado]] del [[10 de marzo]] de [[1952]], y al organizarse el [[Movimiento 26 de Julio]], en esta zona, se incorporó a una de sus células donde ocupó cargos de dirección y ejecutó diversas acciones clandestinas.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Juan Andrés Cué y Bada, a la derecha del comandante]]&lt;br /&gt;
Al triunfo de la Revolución asumió importantes tareas. Se incorpora al Departamento de Instrucción del [[Ejército Rebelde]], como Inspector del mismo en la provincia de Oriente, después fue designado Jefe de la División de Enseñanza de todo ese territorio y finalmente asumió como Jefe Político de la Casa del entonces [[Raúl Castro Ruz]]. En [[1962]] fue enviado por el Segundo Jefe del [[Cuerpo de Seguridad]] de la provincia a la Universidad de Oriente. Fue el período más álgido del sectarismo. Aquí se desempeñó como Profesor de Historia, arqueólogo e investigador de temas históricos. &lt;br /&gt;
Genuino transmisor de la herencia mambisa, que solía dar a conocer a través de charlas, conversatorios, anécdotas y sucesos, sobre la gesta independentista en [[Las Tunas]] y los héroes que la hicieron posible, siempre aderezadas por la devoción patriótica y la pasión auténtica del historiador que fue, «un hombre entregado a su trabajo, sencillo y honrado. Siempre con la palabra de afecto, callado y constante, generoso, como paradigma de integridad y dignidad humana»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Labor como investigador ==&lt;br /&gt;
Gracias a su empeño como acucioso investigador pudo acumular un alto número de documentos referidos a las luchas por la independencia, movimiento obrero y sindical y de otros temas que hoy forman parte de las colecciones de los museos de Las Tunas, [[Puerto Padre]] y [[Chaparra]]. También se puede contar con un apreciable número de fichas, actas, entrevista, biografías de personajes, notas y [[monografías]].    &lt;br /&gt;
En la [[Revista Santiago]], editada por la [[Universidad de Oriente]], aparecen los artículos [[Correspondencia inédita de Antonio Maceo]]; [[Sobre los apuntes de Nicolás Heredia]], y [[Bosquejo biográfico de Mercedes Varona González]]. &lt;br /&gt;
Por su parte, el museo polivalente de Chaparra, que hoy lleva su nombre, atesora valiosos trabajos de su autoría, entre ellos el titulado [[Guerra de los Diez Años en Victoria de Las Tunas]], investigación que hace justicia al mayor general [[Vicente García González]]. Es además el autor de [[Monografía de poetas tuneros del siglo XIX]]. &lt;br /&gt;
El Historiador de la [[Ciudad de La Habana]], [[Eusebio Leal Spengler]], en busca del [[¨Diario perdido de Céspedes¨]], lo visita en su morada de [[El Caney]] en la primavera de [[1973]] y así lo reseña: &lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Cué me recibió con extraordinaria hospitalidad, me permitió revisar las tarjetas de su archivo, y aún más, me mostró papeles de alucinante contenido que me dejaron en vilo, y que quizás me obligaron por vez primera a meditar en la necesidad de acentuar y destacar el carácter humano de los héroes a quienes tantas veces queremos presentar como poseedores de virtudes ideales. […] Cué no me dejó ir con las manos vacías […] recordaba una fajilla de papel con la inscripción [[DIARIO DE CÉSPEDES]], que una vez extrajo del archivo del coronel [[Manuel Sanguilí]]. […]. Me despedí y nunca más volví a ver a aquel buen cubano….  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[Eusebio Leal Spengler]]}} &lt;br /&gt;
El entonces [[Ministro de Cultura de la República de Cuba]], doctor [[Armando Hart Dávalos]], le escribió, una misiva para agradecerle su colaboración en la preparación de varias obras de contenido histórico y así le expresa: &lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Compañero: Hemos querido que, entre los primeros que reciban la colección completa de los libros de las nuevas provincias orientales, estén los compañeros que, como usted, integraron la comisión que hizo posible este propósito. Valorando la utilidad de este trabajo se ha decidido hacer un libro similar en cada una de las nueve provincias restantes, y el municipio de [[Isla de Pinos]], para completar la actual estructura político- administrativa. Espero que estos libros sean para usted un estímulo en la realización de nuevas investigaciones de carácter histórico y económico-social, que contribuyan al mejor conocimiento de nuestras realidades y por consiguiente, a la mejor planificación de nuestro desarrollo&amp;quot;|[[Armando Hart Dávalos]]}} &lt;br /&gt;
Esa colección completa, cinco libros por igual número de las provincias orientales, surgidas a partir de la [[División político-administrativa]] de 1976, forman parte de los fondos de la [[Sección de Documentos del museo]], publicados por la [[Editorial Oriente]] en [[1977]], que contienen, cada uno de ellos, un primer capítulo titulado [[Esbozo histórico]], de más de veinte páginas cada uno, donde está presente su valiosa colaboración. &lt;br /&gt;
El investigador y [[Premio Nacional de Historia]] [[José Abreu Cardet]], quien tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente expresa: &lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot; Por su cuenta realizó numerosas indagaciones sobre el pasado, en especial de las luchas emancipadoras. Entrevistó a numerosos testigos y participantes en aquellos acontecimientos. Desde mambises hasta antiguos bandidos que asolaron los campos de guerra se incluían en sus entrevistas. Reunió una valiosa documentación, libros y fotos relacionados con el proceso independentista. Pero los que lo tratamos y escuchamos podemos afirmar que fue el iniciador del rescate de la memoria del Mayor General Vicente García González. Nos referimos a un análisis objetivo sobre el referido general mambí. Todos tenemos con aquel una deuda de gratitud. Para Cué la historia se había convertido más que en una profesión en un oficio de fe y dedicación. Argumentaba una generosidad pocas veces vista en este oficio de aristas tan individuales Toda una institución de la historiografía cubana .  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[José Abreu Cardet]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con relación a la historia de [[Holguín]], Abreu Cardet nos recuerda que Cué y Bada llevó a cabo dos investigaciones sobre asaltos a poblados en esta localidad realizados por las fuerzas de [[Belisario Grave de Peralta]] y que en la revista que editaba la Comisión de Historia publicó un documento inédito de [[Calixto García]], sobre los primeros días del alzamiento y que contribuyó además a la salvaguarda del patrimonio documental holguinero. Así lo reseña el historiador [[Hiram Pérez Concepción]]: &lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… nos señaló que los protocolos notariales estaban abandonados y en muy mal estado. En aquellos años, estoy hablando de la década de los sesenta del siglo XX, se habían intervenido las notarías públicas y parece que el que realizó esto no comprendió la importancia que tienen para la historia estos documentos y los dejaron abandonados. Cué nos señaló los lugares donde estaban. Lo que nos hace pensar que realizó una verdadera investigación para localizarlos. En esa época nosotros no teníamos experiencia ni sabíamos el valor de todos aquellos documentos .  &lt;br /&gt;
&amp;quot;|[[ Hiram Pérez Concepción]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Archivo:En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa.jpg|miniaturadeimagen|derecha|En visita al comandante Luis Alfonso Zayas Ochoa]]&lt;br /&gt;
En el texto [[Los silencios quebrados de San Lorenzo]], el historiador [[Rafael Acosta de Arriba]], al hacer un retrato de [[Carlos Manuel de Céspedes]], su personalidad y ejecutoria como primer presidente de la República en Armas se refiere a un presunto juicio militar por una desafiante carta enviada por [[Ignacio Agramonte]] y atesorada por [[Juan Andrés Cué]]&lt;br /&gt;
La escritora e investigadora [[Daysi Cué Fernández]], realiza una minuciosa compilación de los temas y trabajos desarrollados y aún dispersos de su padre, obra por demás necesaria y oportuna, que servirá además de homenaje al destacado profesor e historiador. &lt;br /&gt;
Dejó inédito el libro [[Antonio Maceo]]. Copiador de comunicaciones, en el que reproduce cartas del Héroe de [[Baraguá]], contenidas en el libro copiador que llevaba el Jefe de Despacho de su [[Estado Mayor]], [[Federico Pérez Carbó]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fallecimiento==&lt;br /&gt;
Falleció en [[Santiago de Cuba]], el [[19 de agosto]] de [[1979]], a la edad de setenta y un años. Su vida y su obra merecen ser recordados.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Autobiografía inconclusa de Juan Andrés Cué y Bada. Fondos del museo que lleva su nombre. Sección de Documentos. Inventario No. 5/73.&lt;br /&gt;
* Olga Portuondo Zúñiga. En Prólogo del libro Y todos son sagrados. de Daisy Cué Fernández. Editorial Sanlope. Las Tunas 2004, p. 14.&lt;br /&gt;
* Eusebio Leal Spengler. El diario perdido de Céspedes. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1994, p. 45. &lt;br /&gt;
* Carta del Ministro de Cultura, doctor Armando Hart Dávalos. Ciudad de La Habana, 30 de junio de 1977. RS-1268. Sección Documentos. Fondos Museo Juan Andrés Cué Bada. Municipio de Jesús Menéndez, Chaparra, provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
* José Abreu Cardet. Juan Andrés Cué: una generosidad pocas veces vista. Archivo del autor. &lt;br /&gt;
Entrevista a Hiram Pérez Concepción, por José Abreu Cardet, el 4 de septiembre del 2009. &lt;br /&gt;
* Rafael Acosta de Arriba. Los silencios quebrados de San Lorenzo. Casa Editora Abril. La Habana, 2015, p. 71.&lt;br /&gt;
* Israel Escalona Chádez. Reflexiones sobre Antonio Maceo en la historiografía cubana. En la compilación Maceo en el tiempo. Acción, pensamiento y entorno histórico. Editorial de Ciencias Sociales, 2015, p. 229.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personajes de la Historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<updated>2022-04-26T18:25:44Z</updated>

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== Información de copyright: ==&lt;br /&gt;
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== Fuente: ==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<updated>2022-04-26T18:25:22Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
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== Fuente: ==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<updated>2022-04-26T18:25:03Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
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== Información de copyright: ==&lt;br /&gt;
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== Fuente: ==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Combate_de_R%C3%ADo_Abajo_(13_de_marzo_de_1870)&amp;diff=4142060</id>
		<title>Combate de Río Abajo (13 de marzo de 1870)</title>
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		<updated>2022-04-13T14:17:29Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: Página creada con «{{Ficha_Hecho_Histórico |hecho=El Combate de Río Abajo |imagen =  |pie =  |fecha=13 de marzo de 1870 |resumen=El 13 de marzo se presentaron, temprano en l…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho=El Combate de [[Río Abajo]]&lt;br /&gt;
|imagen = &lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=[[13 de marzo]] de [[1870]]&lt;br /&gt;
|resumen=El [[13 de marzo]] se presentaron, temprano en la mañana, los soldados españoles quienes fueron convenientemente asaltados por los mambises que esperaban ansiosos el momento de entrar en acción. El combate se mantuvo estacionario durante todo el día bajo la dirección de los mayores generales del [[Ejército Libertador]], ambos concibieron el plan defensivo y ofensivo en las márgenes del río, ya que se prestaba el contexto boscoso del sitio para ello y decidieron que García podía solo con sus fuerzas entretener a [[Valmaseda]], mientras Gómez se dirigía a [[Jiguaní]] y [[Modesto Díaz]] a [[Bayamo]].&lt;br /&gt;
|resultado=Este combate permitió que [[Máximo Gómez]] tomar a Jiguaní y Modesto Díaz a Bayamo; demostrando que ya Oriente no estaba pacificado.&lt;br /&gt;
|consecuencias=&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar=[[Río Abajo]] Municipio [[Majibacoa]] &lt;br /&gt;
|líderes =[[Máximo Gómez Baéz]], [[Modesto Díaz]], [[Vicente García González]]  &lt;br /&gt;
|ejecutores =&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
El Combate de [[Río Abajo]]: Los dos años posteriores al inicio de la [[guerra de 1868]] fueron difíciles para el [[Ejército Libertador]]; pues sufrieron serios reveses frente al poderío colonial de [[España]], debido fundamentalmente a la escasez de armas y municiones y a la falta de una verdadera organización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Preparativos de la Acción==&lt;br /&gt;
El [[8 de marzo de 1870]], [[Vicente García]] recibió el nombramiento oficial como primer jefe del distrito de [[Las Tunas]] y su labor la encaminó a destruir las acciones del conde de [[Valmaseda]], que en avance incontenible había venido pacificando a Oriente. [[Máximo Gómez]], como [[Luis Figueredo]] y [[Modesto Díaz]], se refugiaron en la zona de Las Tunas, donde habían venido a conferenciar con el Gobierno, cuya sede radicaba en [[Ojo de Agua de los Melones]], una de las fincas bajo el dominio del prócer tunero como territorio libre de [[Cuba]].&lt;br /&gt;
Las armas que habían llegado en la expedición del [[vapor Anna]] fueron distribuidas a las fuerzas mandadas por Gómez, Figueredo, Díaz y García, fundamentalmente. Esta concentración en el territorio tunero quiso ser aprovechada por el general dominicano para darle un golpe contundente al enemigo, pero la autorización del Presidente se dilató, motivo por el cual este jefe emprendió algunas operaciones junto a [[Francisco Vega]], por [[Las Arenas]].&lt;br /&gt;
El general Francisco Vega se batió el [[8 de marzo]] de [[1870]] contra una columna de españoles procedentes de [[Guáimaro]], a la cual rompió fuego cerca de [[Jabanés]], prefectura de Las Arenas, y la fue hostilizando en el trayecto de dos leguas hasta la sabana de la [[Bermeja]].&lt;br /&gt;
La Creciente de Valmaseda dejó profundas huellas en las filas insurrectas que tuvieron que replegarse hasta los más recónditos lugares en la Sierra Maestra, quedando el [[Departamento Oriental]] prácticamente “pacificado”. No obstante el panorama en territorio tunero se tornó diferente para el poder español. El coronel del Ejército Libertador [[Fernando Figueredo]] señala:&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;…Las Tunas es el territorio más estrecho y más pobre de [[Santiago de Cuba]], y en este círculo estrechamente reducido supo el General García hacer frente en [[1870]] al grueso del ejército enemigo, que, después de haber aplastado la Revolución en [[Bayamo]] y [[Manzanillo]], bajo las órdenes del tristemente célebre Conde de Valmaseda, pretendió hacer lo mismo en Las Tunas, lo que hubiera logrado al no encontrarse con un caudillo de tan raras condiciones de valor y astucia, y que secundado por sus incomparables capitanes e intrépidos soldados, de quienes era, justamente, un ídolo, supo burlarse, sin salir de la zona, de los planes de su temible adversario…&amp;quot;|[[ Fernando Figueredo]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Estrategias para el combate==&lt;br /&gt;
Los generales [[Máximo Gómez Báez]] y [[Modesto Díaz]] en esta fecha estaban en Las Tunas, realizando operaciones junto a [[Vicente García González]] pues en Bayamo, Manzanillo y Jiguaní campeaba libremente [[Don Blas de Villate (Conde de Valmaseda)]], quien planificó reducir el territorio que mandaba Vicente García. Enterado el jefe cubano de los planes enemigos, se apostó en [[Río Abajo]], zona del actual [[Majibacoa]], junto al generalísimo Máximo Gómez Báez en espera que apareciera de un momento a otro el adversario. &lt;br /&gt;
El general García tuvo mucho cuidado de posesionarse en las aguadas del lugar, pues cuando el enemigo tratara de bajar sería hostilizado con facilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El [[13 de marzo]] se presentaron, temprano en la mañana, los soldados españoles quienes fueron convenientemente asaltados por los mambises que esperaban ansiosos el momento de entrar en acción. El combate se mantuvo estacionario durante todo el día bajo la dirección de los mayores generales del [[Ejército Libertador]], ambos concibieron el plan defensivo y ofensivo en las márgenes del río, ya que se prestaba el contexto boscoso del sitio para ello y decidieron que García podía solo con sus fuerzas entretener a Valmaseda, mientras Gómez se dirigía a Jiguaní y Modesto Díaz a Bayamo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante la primera noche, los combates se mantuvieron, el bosque se hacía eco de los disparos y a cada rato se dejaba escuchar el grito de dolor. Los plomos que partían de ambos bandos penetraban en algún cuerpo. Ya en la madrugada del siguiente día el enemigo aflojó en su incesante batallar y los mambises se mantuvieron a la riposta, con el fin de entretenerlos y para ahorrar las escasas municiones existentes. &lt;br /&gt;
El [[14 de marzo]], los alrededores del Río Abajo era un infierno, pues el combate tomó inmensas proporciones, manteniéndose igual durante toda la noche, cuando el lugar estuvo totalmente en penumbras, los españoles trataron de llegar a las aguadas, los que fueron cargado al machete por los soldados de Vicente García. Así se mantuvo hasta el día 16, momento en que las tropas del jefe español fueron detenidas por las fuerzas mambisas retirándose del lugar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este combate permitió que Máximo Gómez tomar a Jiguaní y Modesto Díaz a Bayamo; demostrando que ya Oriente no estaba pacificado. Fue entonces, cuando Valmaseda, ante la resistencia del jefe cubano lo calificó como el más organizado y más ¨osado de todos estos guerrilleros¨.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Río Abajo]]&lt;br /&gt;
[[Majibacoa]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
* Fernando Figueredo. La Revolución de Yara. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. Año 1972. p- 20&lt;br /&gt;
* Colectivo de Autores. Síntesis Histórica Provincial. Las Tunas. Editorial Historia. Instituto de Historia de Cuba. La Habana. 2010 &lt;br /&gt;
* Colectivo de Autores. Síntesis Histórica Majibacoa.&lt;br /&gt;
* Archivo PCC Provincial.&lt;br /&gt;
* Archivo PCC Municipal.&lt;br /&gt;
* Oficina de Asuntos Históricos del PCC DE Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría: Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: Hechos de la historia local]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Combate_en_R%C3%ADo_La_Gallina_(Las_Tunas)&amp;diff=4142008</id>
		<title>Combate en Río La Gallina (Las Tunas)</title>
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		<updated>2022-04-13T13:29:38Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: Página creada con «{{Ficha_Hecho_Histórico |hecho=Combate en Rio La Gallina |imagen =  |pie =  |fecha=1965 |resumen= El 25 de mayo de 1965 era capturado en el cuartón “La Gall…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho=Combate en Rio La Gallina&lt;br /&gt;
|imagen = &lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=[[1965]]&lt;br /&gt;
|resumen= El [[25 de mayo]] de [[1965]] era capturado en el cuartón “La Gallina”, término municipal de [[Victoria de Las Tunas]], cerca del central [[Manatí]] el bandido contrarrevolucionario [[Gusberto Guerra Hernández]], uno de los alzados más hábiles y peligrosos de los que operaron en la provincia de [[Oriente]]. La operación para su captura fue denominada [[“Operación Manatí”]]. &lt;br /&gt;
|resultado=Durante la acción fue apresado el cabecilla y muertos dos bandidos; por parte de las fuerzas revolucionarias resultaron muertos seis compañeros en la acción y tres, en un accidente durante el traslado de los heridos.&lt;br /&gt;
|consecuencias=Se produjo una considerable pérdida de vidas que se hubieran evitado quizás, con la adopción de algunas medidas de precaución, sobre todo teniendo en cuenta, que aunque no se conocía con certeza si los bandidos estaban en la casa, si era evidente que se hallaban en la zona y con seguridad dentro del cerco. La valentía, decisión y temeridad de algunos compañeros, permitió al enemigo causarnos las primeras bajas, a las que luego se sumó el lamentable accidente”. &lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar=[[Municipio Manatí]] [[(Las Tunas)]]&lt;br /&gt;
|líderes = [[Andrés Leyva Montaña]], [[Rigoberto Batista Chapman]],[[José Ramón Rodríguez Solarana (Tico)]], [[Miguel Expósito González]], [[Radiel Rodríguez Rodríguez]], [[Alberto Arcos Luque]], [[Eddy Suñol]], [[Eloy Gutiérrez Menoyo]]&lt;br /&gt;
|ejecutores =&lt;br /&gt;
|organizaciones=[[FAR]], [[PNR]], la [[Seguridad del Estado]] y [[Unidades de tropas de Lucha Contra Bandidos]]&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
'''Combate en Rio La Gallina. Enfrentamiento al bandidismo en Las Tunas''' &lt;br /&gt;
Tras el triunfo revolucionario de [[1959]], múltiples fueron los esfuerzos del gobierno estadounidense a través de la [[CIA]] para destruir la naciente [[Revolución]]. Proliferaron a lo largo del país numerosas bandas contrarrevolucionarias que sembraban la zozobra y el terror fundamentalmente en los campos cubanos. El enfrentamiento al bandidismo en territorio tunero tuvo su momento clímax con la ejecución de la [[Operación Manatí]]. Esta operación, como se le denominó al cerco organizado para la captura del connotado asesino [[Gusberto Guerra Hernández]], constituyó un ejemplo clásico de peine, dentro de un cerco estratégico organizado con fuerzas de las [[FAR]], [[La PNR]], [[La Seguridad]] y unidades de tropas de [[Lucha Contra Bandidos]]&lt;br /&gt;
El [[25 de mayo]] de [[1965]] era capturado en el cuartón [[“La Gallina”]], término municipal de [[Victoria de Las Tunas]], cerca del central [[Manatí]] el bandido contrarrevolucionario [[Gusberto Guerra Hernández]], uno de los alzados más hábiles y peligrosos de los que operaron en la provincia de [[Oriente]]. La operación para su captura fue denominada [[“Operación Manatí”]]. Durante la acción fue apresado el cabecilla y muertos dos bandidos; por parte de las fuerzas revolucionarias resultaron muertos seis compañeros en la acción y tres, en un accidente durante el traslado de los heridos.&lt;br /&gt;
==Aspectos biográficos de Gusberto Guerra==&lt;br /&gt;
Cabecilla de un alzamiento, llegó a ser considerado un bandido hábil y uno de los más peligrosos bandidos de Oriente; actuaba desde las proximidades de [[Camagüey]] hasta [[Antillas]], en un radio de acción de más de 300 km. También se movía en los cuartones de [[Cruz Alta]], barrio [[Playuelas]], [[Santa Rosa]], barrio [[Curana]] y [[Ojo de Agua]], en el barrio [[Las Arenas]], de [[Victoria de las Tunas]], [[la Loma del Muerto]] y [[Guanabo]], en el barrio de [[Buenaventura]] y [[Las Calabazas]], en [[Holguín]].&lt;br /&gt;
Ex soldado del [[Ejército Rebelde]], fue considerado como, tanto por los años que permaneció alzado, como por la habilidad para evadir la acción de la justicia y además por la cantidad de hechos vandálicos en que participó y la amplia zona en que se movía.&lt;br /&gt;
En [[1957]] fue prófugo por haber hecho una plantación de marihuana en el barrio Las Arenas. En [[1958]] se incorpora al Ejército Rebelde, donde continúa en [[1959]] es designado para trabajar con el [[Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA)]] en la zona de [[Manzanillo]] bajo las órdenes del traidor [[Manuel Artime Bueza]], Agente CIA y fundador de la [[Organización Contrarrevolucionaria Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR)]].&lt;br /&gt;
En este periodo Gusberto establece vínculos con elementos contrarrevolucionarios y se manifiesta públicamente contra el comunismo, por lo que a mediados de [[1960]] es expulsado del Ejército Rebelde, regresando a Playuelas, donde se une a [[Aurelio Hidalgo]], ex teniente del ejército rebelde vinculado a cabecillas del [[Movimiento Demócrata Cristiano (MDC)]] y junto a este y su hermano Cástulo Guerra comienzan a conspirar contra la Revolución. &lt;br /&gt;
A mediados de febrero de [[1962]] se alzan en la zona de [[Cruz Alta]], actual [[Majibacoa]]. Tras evadir las acciones contra el grupo de “El Guajiro”,  se une a la banda del ex sargento del Ejército Rebelde [[Edilberto Carmenate]],  participando en el asalto a la [[Granja Hermanos Mayo]] en ese mismo mes.&lt;br /&gt;
Logra escapar de varios cercos realizados por las fuerzas revolucionarias y se refugia en Camagüey. Posteriormente a fines de ese mismo año 1962 regresa a [[Las Tunas]] y se establece en el barrio de Curana, desde allí establece contacto con el ex militar de la tiranía [[Luís Hechavarría Camejo]], prófugo de la justicia, que tenía una extensa red de colaboradores en las zonas de [[Mir]], [[Buenaventura]], [[San Agustín]] y [[Las Calabazas]], pertenecientes a la actual provincia de [[Holguín]].&lt;br /&gt;
Esta situación le permite actuar en esa área además del sur de Las Tunas, donde realiza hechos vandálicos entre ellos el asalto y asesinato del miliciano [[Ascanio Díaz Tamayo]], quien fuera colaborador de la Seguridad del Estado y reconocido como mártir de ese órgano del [[MININT]].&lt;br /&gt;
En un informe del jefe del [[Buro de bandas de Oriente]], el [[Capitán Eleno Fajardo]] a la Jefatura de la seguridad en la provincia el [[13 de julio]] de [[1963]] se expresa:&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;(…)alzado desde el 20 de junio de 1961, habiendo participado en la quema de la guagua el dos de marzo del 62 en la carretera de Puerto Padre, el asalto a la granja Hnos Mayo en Junio del 62 y en un encuentro con el Ejército Rebelde el 27 de Sep. del 62 en Serrecito de Cayojo a raíz del cual se separó del jefe de la banda Edilberto Carmenate (Beto) y en el asesinato de Ascanio Díaz Tamayo el 3 de abril de los corrientes. Posee una carabina M-1(…)  y un primo, Raciel, recientemente alzado (…) &amp;quot;|[[Capitán Eleno Fajardo]]}} &lt;br /&gt;
Ya en junio de [[1963]], el grupo se fortalece al ingresar [[Raciel Guerra]], [[Rafael Yáñez]] y el ex militar de la tiranía [[Odón Guerra]]; son 7 bandidos y cuentan con 3 armas largas y varias armas cortas, asume Gusberto la dirección del mismo y asaltan en Las Arenas el [[23 de julio]] al responsable de una Sección Ganadera de la [[Granja “José A. Echeverría”]] donde se apoderan de 3 mil 600 pesos en efectivo destinados al pago de los trabajadores y realizan otras acciones, principalmente contra milicianos.&lt;br /&gt;
Por discrepancias en la repartición del dinero obtenido en el asalto, Gusberto junto a su primo Raciel, se separa del grupo que se queda en la zona de Holguín y regresa a [[Victoria de Las Tunas]], se oculta en la zona de [[Dumañuecos]] donde se le une el bandido [[Juan González Figueredo]], “El Chino”; se mantienen inactivos y solo encaminaron sus esfuerzos a preparar una salida ilegal del país, para lo cual con la ayuda de María Guerra, hermana de Gusberto, se establecen en la casa del colaborador Eulalio Vidal Carreño y se relacionan con el exmujalista del central [[Manatí]], [[Natalio Hernández Cancio]], quien les envía a la casa de Vidal Carreño, víveres y otros medios necesarios que le permitieron subsistir allí durante todo el año [[1964]] y parte de [[1965]].&lt;br /&gt;
Tanto Gusberto como El Chino estaban involucrados en hechos de asesinato, pues se comprobó que este último había tenido participación en el asalto a la granja “Hermanos Mayo” y la muerte del miliciano [[Ramiro Guerra Guerra]].&lt;br /&gt;
En un informe tramitado a la [[Jefatura de la Seguridad en Oriente]] sobre el asalto a la granja y el asesinato del miliciano se expresa: (…) c) Que en el curso de las investigaciones se ha podido comprobar que uno de los bandidos lo es Juan Gonzalez Figueredo, El Chino, quien a mediados de 1962 estuvo alzado con la liquidada banda de Edilberto Carmenate,(…)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Operación Manatí. Los hechos==&lt;br /&gt;
El cabecilla [[Gusberto Guerra Hernández]], acompañado de su sobrino [[Raciel Guerra Rivas]] y Juan Manuel González Figueredo (Chino), fue ubicado por la Seguridad en una zona cercana al central Manatí (después central [[Argelia Libre]]), en [[Victoria de las Tunas]], cuando pretendía abandonar el país.&lt;br /&gt;
La “[[Operación Manatí]]” como se le denominó al cerco organizado para la captura de este connotado asesino, marcó pautas en la estrategia de enfrentamiento al bandidismo en [[Cuba]], al aplicar adecuadamente las técnicas de peine, dentro de un cerco estratégico organizado con fuerzas conjuntas de las [[FAR]], la [[PNR]], la [[Seguridad del Estado]] y [[Unidades de tropas de Lucha Contra Bandidos]].&lt;br /&gt;
En su testimonio, [[Erasmo Infante Díaz]], Jefe de la [[Unidad Militar 2675]] perteneciente a la [[División 59]] expresó lo siguiente:&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… el día 23 de mayo, recibí el completamiento en mi jefatura en “El hogar Infantil” de [[Puerto Padre]], designando como mi segundo y a la vez Jefe de la Plana Mayor al sargento primera Andrés Leyva Montaña, aquí puntualicé detalles con él de acuerdo a la misión, y a las 5:00 horas del mismo día, salimos para [[Vázquez]] lugar este donde me entregaron 6 prácticos de la zona y a la vez nos unimos a algunos compañeros del [[L.C.B.]] de Victoria de Las Tunas y el capitán Eleno Fajardo, jefe del [[DSE]] en [[Santiago de Cuba]], también se nos unió el compañero sargento tercera Rigoberto Batista Chapman; Jefe de la PNR en Puerto Padre y cuatro policías más, en este lugar volvimos a puntualizar la estructura de las tropas, los guías con quienes marcharían, quienes registrarían las casas por sectores de peines y la unión final de la conclusión de la operación al amanecer del 24. El objetivo de las compañías era realizar el peine a la zona señalada y concluir el mismo, a la unión del cerco en el río La Gallina…&amp;quot;|[[Erasmo Infante Díaz]]}}… &lt;br /&gt;
De igual forma el teniente Coronel [[Jorge Luis López Verdecia]] testimonia al respecto:&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita|&amp;quot;… participé en una reunión con el jefe de la división y compañeros de la Seguridad del Estado. Se analizaron las misiones a cumplir para neutralizar una banda de alzados en Manatí. Se ordenó movilizar una compañía de infantería de Velasco con su jefe Andrés Leyva Montaña. La unidad de [[Velazco]] partió primero. En [[Chaparra]] moví la compañía de Miguel Vázquez Igarza, y uno de los jefes de pelotones fue Armando Pelegrín. Los milicianos tenían un alto sentido del deber y todos querían ir, pero teníamos instrucciones precisas de hacerlo con la mayor discreción, por lo que utilizamos la escala de mando, que siempre fue lo más práctico…&amp;quot;|[[ Jorge Luis López Verdecia]]}} &lt;br /&gt;
Sin obtener el rastro de los prófugos, que inicialmente se pensaba estarían en un cayo de malezas de la finca de Vidal Carreño, se fue cerrando el cerco sobre el domicilio del propietario, situado en un lugar llano y bastante desprovisto de vegetación, fue interceptado el colaborador y una vez entrevistado, afirmó categóricamente que no se encontraban en la casa, ¨sin embargo la información obtenida indicaba que sí, pero el cerco continuó y no habiéndose tomado las precauciones necesarias, se acercaron a la morada que estaba cerrada¨ &lt;br /&gt;
Los combatientes dejaron que Vidal Carreño se marchara. Se acercaron a la casa con el objetivo de llamar a la mujer para verificar lo que les había dicho su marido y hacerle algunas preguntas de rutina. Los alzados que en realidad se encontraban en el interior de la vivienda lanzaron una descarga cerrada utilizando armas automáticas y escopetas de perdigones,  aprovechando que los combatientes avanzaban confiados y no tenían dónde protegerse . &lt;br /&gt;
Instantáneamente cayeron muertos cinco hombres de Velazco: el sargento de primera [[Andrés Leyva Montaña]], jefe de plana mayor del batallón; el sargento del DOP [[Rigoberto Batista Chapman]], y los combatientes de la [[Unidad Militar 1124]]: [[José Ramón Rodríguez Solarana (Tico)]], [[Miguel Expósito González]], y [[Radiel Rodríguez Rodríguez]]. El combatiente [[Alberto Arcos Luque]] quedó malherido, pero consiguió una nueva posición detrás de una letrina y ripostó la agresión, eliminando al bandido [[González Figueredo]].&lt;br /&gt;
[[Gusberto Guerra]] salió apresuradamente con la intención de huir, pero Arcos Luque le disparó y logró herirlo. El bandido ripostó el ataque y uno de los disparos, inutilizó el arma del combatiente.&lt;br /&gt;
Al darse cuenta de que el joven miliciano estaba indefenso, fue a donde se encontraba, le volvió a disparar a boca de jarro y lo mató a bayonetazos. Arrastró a su primo herido hasta la orilla del río La Gallina, como no pudo cruzar con él a cuestas, lo abandonó y se alejó del lugar para tratar de escapar, pero resultó detenido poco después cerca de allí.&lt;br /&gt;
Los heridos fueron colocados en un carro de línea para trasladarlos hacia donde se les pudiera brindar los primeros auxilios, pero se produjo un lamentable accidente al impactarse con una locomotora, donde perdieron la vida dramáticamente los combatientes [[Erlán Raya Leyva]] y el civil [[Félix Enrique Ávila]]. &lt;br /&gt;
Resultaron heridos los soldados Gilberto López Ávil, Pablo Savón Cruz, René Rodríguez Rodríguez, Francisco Pérez Leyva, Ignacio Gutiérrez y el farmacéutico Luis Hernández.&lt;br /&gt;
“En definitiva se produjo una considerable pérdida de vidas que se hubieran evitado quizás, con la adopción de algunas medidas de precaución, sobre todo teniendo en cuenta, que, aunque no se conocía con certeza si los bandidos estaban en la casa, si era evidente que se hallaban en la zona y con seguridad dentro del cerco. La valentía, decisión y temeridad de algunos compañeros, permitió al enemigo causarnos las primeras bajas, a las que luego se sumó el lamentable accidente”. &lt;br /&gt;
Inexplicablemente aun cuando se tenía plena convicción de que el enemigo estaba oculto en la zona, gracias al trabajo Operativo Secreto desplegado por el compañero [[Benigno Mayedo]], avezado oficial de la Seguridad que atendía el [[Buró Q]], la escuadra del sargento Chapman se adelanta y se acerca a la vivienda sin adoptar las medidas de seguridad establecidas para este tipo de despliegue combativo, cuidando la distancia entre los miembros de la escuadra y desplazándose por zonas con protección natural, sino que avanzaban a descubierto.&lt;br /&gt;
Resulta incomprensible además pues, el sargento Chapman era un combatiente experimentado, combatió en la guerra de liberación contra fuerzas de [[Sánchez Mosquera]] bajo las órdenes del comandante Eddy Suñol. Poco antes de morir en enero de 1965 mientras pasaba un entrenamiento en la escuela de sargentos de [[Palma Soriano]], participó en las operaciones para capturar el desembarco protagonizado por Eloy Gutiérrez Menoyo, auspiciado por [[Alpha 66]], el [[MRR]] y la [[CIA]] en la zona de [[San Jacinto]], Imías, Baracoa. También había participado en 1962, mientras estaba destacado en la capital en la captura de [[Pastor Rodríguez Rodas (Cara Linda)]], uno de los bandidos más peligrosos de [[Pinar del Rio]].&lt;br /&gt;
Alberto Arcos Luque por su parte también había participado en acciones combativas durante la Lucha Contra Bandidos, combatió contra Tuto Pupo; y en el peine de [[Virama]] contra el propio Gusberto Guerra, del cual logró evadirse.&lt;br /&gt;
Andrés Leyva Montaña, era segundo jefe del Batallón había combatido en la [[Operación Jaula]], También conocida como [[Limpia del Escambray]] y había pasado la [[Escuela de Sargentos de Palma Soriano]], el resto de los combatientes también eran experimentados, lo cual demuestra que el incumplimiento de las medidas de seguridad causa bajas a nuestra tropas.&lt;br /&gt;
El [[26 de julio]] de [[1965]] en [[Santa Clara]], durante el acto por el XII Aniversario del asalto al [[Cuartel Moncada]], nuestro [[Comandante en Jefe Fidel Castro]] señaló: {{Sistema:Cita|&amp;quot;“…hay que decir que la Ley y la justicia cayeron sobre los culpables. […] “Y esperamos que esta lección la hayan aprendido bien. […] Esperamos que hayan perdido para siempre la esperanza de poder llevar adelante sus bandas contrarrevolucionarias”.&amp;quot;|[[Fidel Castro Rúz]]}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Municipio Manatí]] [[Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
* Morfa Lima Osvaldo. Operación Manatí, una mirada desde el pensamiento militar cubano. (Libro Inédito)&lt;br /&gt;
* Batista Cruz, Amado. Ponencia El papel del MININT en la lucha contra bandidos en la zona de la actual provincia de Las Tunas que pertenecía a la provincia de Oriente. 1990.&lt;br /&gt;
* Etcheverry Vázquez, Pedro y Gutiérrez Oseguera Santiago. Bandidismo, derrota de la CIA en Cuba Editorial Capitán San Luis, 2008&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido. La Lucha Contra Bandidos en Las Tunas, Editorial Sanlope. 2008&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]] &lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia Local]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Paso_por_Las_Tunas_de_la_columna_invasora_de_1895&amp;diff=4140868</id>
		<title>Paso por Las Tunas de la columna invasora de 1895</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Paso_por_Las_Tunas_de_la_columna_invasora_de_1895&amp;diff=4140868"/>
		<updated>2022-04-11T12:00:22Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho=Paso de la columna invasora de 1895 por Las Tunas&lt;br /&gt;
|imagen = &lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=1895&lt;br /&gt;
|resumen=El presente artículo incluye algunas reflexiones en torno al impacto social e ideológico inmediato relacionado con el despertar del sentimiento independentista en el contexto regional, así como de la trascendencia del hecho en la postguerra en el marco local, en especial durante las cuatro primeras décadas de la República neocolonial&lt;br /&gt;
|resultado=El apoyo de la brigada de Las Tunas a la columna invasora en su trayectoria por territorio tunero es expresión de un regionalismo identitario, donde las fronteras territoriales y las ataduras excesivas a la patria chica habían sido superadas de modo general en esta etapa de la lucha por la independencia.&lt;br /&gt;
|consecuencias=Las máximas autoridades españolas envían de modo inmediato 1222 efectivos regulares para reforzar la ciudad, consistente en un batallón expedicionario Bailén compuesto por 847 hombres y un batallón de Sicilia con 975 efectivos, al mismo tiempo se refuerzan las obras de defensa de la ciudad&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar=[[Las Tunas]]&lt;br /&gt;
|líderes = General Francisco Varona González&lt;br /&gt;
|ejecutores =&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
'''Paso de la columna invasora de 1895 por Las Tunas''' &lt;br /&gt;
La [[invasión a Occidente]] por las fuerzas mambisas durante la [[Guerra]] de [[1868]] quedó  trunca por diferentes causas y minó los objetivos de la misma. Con el reinicio de la [[contienda bélica]] en [[1895○3○3 constituyó un proceso estratégico necesario para extender la guerra hasta las más recónditas regiones. Proceso que llegó a convertirse en una de las campañas militares más brillantes de los procesos independentistas latinoamericanos. Reescribir la historia de la misma a su paso por el territorio tunero ha requerido reflexionar de modo crítico en los estudios precedentes, reeditar la ruta para descubrir causas y consecuencias ocultas en el [[contexto geográfico]] y [[sociohistórico]], recurrir a las técnicas [[cartográficas]] y establecer relaciones con datos referenciados en fuentes primarias y secundarias que posibilitaron en su conjunto reconstruir la travesía con sus respectivas valoraciones, de igual modo que de su trascendencia histórica en el ámbito local.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Primeros acercamientos al estudio de la invasión en su paso por la región ==&lt;br /&gt;
La obra de [[José Miró Argenter ]], [[Crónicas de la Guerra ]], en el capítulo relativo al paso y acciones de la [[columna invasora]] por el territorio de [[Las Tunas]] con dirección a [[occidente]], así como del apoyo recibido por las fuerzas cubanas que operaban en esta zona, constituye la fuente testimonial más completa respecto a este hecho. No obstante, contiene algunas imprecisiones lógicas acerca de la temporalidad y la sucesión de los acontecimientos, además de carencia de aspectos contextuales que tornan difusa la comprensión del hecho desde el punto de vista de la integralidad y multilateralidad de los factores influyentes.&lt;br /&gt;
El historiador [[José Luciano Franco]], en su obra Apuntes para una historia de su vida, supera algunas de las inconsecuencias historiográficas incurridas por Miró, consistente en la sucesión lógica de los hechos y síntesis que hacen más comprensible la descripción. Aun así, subsiste un vacío concerniente a las condicionantes regionales inmediatas, en especial de la franja territorial donde ocurren los hechos, puntualizaciones de la espacialidad que no sitúan al lector en el marco de relatividad entre el espacio macro regional y los escenarios o micro espacios donde acampan y donde ocurren combates, así como la complejidad en las direcciones de avance.&lt;br /&gt;
En [[1986]], en ocasión del centenario del [[Titán de Bronce]], es publicado el folleto [[Presencia de Antonio Maceo en Las Tunas]], primer acercamiento relacionado con el tema en el territorio. Posibilitó corroborar que la franja por donde pasó la columna invasora era desconocida por Maceo. Importante resulta la obra del historiador [[Raúl Izquierdo Canosa]], [[Las Tunas]] en la guerra de [[1895-1898]], para contextualizar la situación precedente al paso de la columna invasora y puntualizaciones que ayudan al esclarecimiento de los hechos, aun cuando inexplicablemente no hace referencia a este acontecimiento.&lt;br /&gt;
Detectar los vacíos historiográficos requirió una meticulosa lectura crítica del testimonio ofrecido por Miró Argenter y la versión de José Luciano Franco, la contrastación con otras fuentes escritas, datos de la reconstrucción del hecho mediante un estudio de campo realizado por el historiador [[Víctor Manuel Marrero]] a finales de la década de los años 80 y la realizada por el autor de este artículo sobre la base del conocimiento de la zona y la aplicación de instrumentos cartográficos que posibilitó una nueva mirada del hecho y significado desde una perspectiva integradora, aunque prevalezca la esencia testimonial del primero.&lt;br /&gt;
Respecto a los combates de [[Guaramanao]] y [[El Lavado]], algunos materiales de historia local destinados a la docencia, refieren a encarnizados combates, lo cual es un error ya que las fuentes primarias no confirman la existencia de muertos, asimismo reproducen de modo textual las versiones antes citadas, sin análisis [[geohistórico]] y de otras fuentes que pueden ayudar en la contextualización. Desde el punto de vista cartográfico aparecen representaciones con fines de divulgación, que ilustran la ruta de la invasión por el territorio de Las Tunas casi por la zona costera, otra inconsecuencia espacial que ha conducido a interpretaciones desacertadas derivadas del medio geográfico.&lt;br /&gt;
El presente artículo incluye algunas reflexiones en torno al impacto social e ideológico inmediato relacionado con el despertar del sentimiento independentista en el contexto regional, así como de la trascendencia del hecho en la postguerra en el marco local, en especial durante las cuatro primeras décadas de la República neocolonial.&lt;br /&gt;
==Contexto socio histórico próximo al paso de la columna invasora ==&lt;br /&gt;
Desde el año [[1893]] se inicia la organización del ejército [[mambí]] en la región y las autoridades militares españolas establecen una férrea vigilancia sobre aquellos que pudieran revelarse o conspirar contra el régimen colonial español. En ese año un informe enviado por el gobernador de la ciudad de Las Tunas a su inmediato superior de [[Oriente]], incluye un listado de tuneros que podían levantarse en cualquier momento, de los cuales se hace la siguiente reseña: [...] verificar individuos que pueden levantar partido en Las Tunas, don Pancho y su hijo [[Panchín Varona]] se refiere a [[Francisco Varona González]] y su hijo [[Francisco Varona Tornet]], titulados brigadier y comandante, viven en [[Ventorrillo]]. Están de acuerdo con Maceo y Martí en pro de su causa […]&lt;br /&gt;
Dicho informe caracterizó además al teniente coronel [[Julián Santana]], comandante [[Miguel Miranda]], capitanes [[Gaspar Cruz]], [[Ramón Rivas]] y [[Antonio Machado]], teniente [[Sandalio Giráldez]] y teniente cabo [[Rafael Montero]]. Se hacía especial mención a [[Calixto Agüero]]. Para el mes de marzo de [[1895]], en Nuevitas circularon noticias de haberse alterado el orden en [[Victoria de Las Tunas]], razón por la cual las autoridades españolas se apoyan de los Alcaldes para detectar sospechosos y simpatizantes, así como aquellos que pudiesen dirigir o estimular con eficacia un movimiento, los caminos y fincas eran custodiados por retenes.&lt;br /&gt;
Pasos en la organización de la guerra en Las Tunas son evidentes en febrero bajo el mando del general Francisco Varona como Teniente Gobernador del distrito de Las Tunas, pero no es hasta junio que se evidencia el inicio de la creación de prefecturas y subprefecturas en la zona por donde ocurriría el paso de la columna invasora. Por los datos encontrados todo parece indicar que es otro de los factores que condicionaría su trayectoria.&lt;br /&gt;
En el período que ejerció jefatura el general Varona, se crea la [[Prefectura de Hatico]] (julio de 1895) y la subprefectura Soledad, se designa un Auxiliar en La Guanábana. En agosto de ese año es sustituido por Luis Martí quien crea la prefectura Las Arenas, a esta se subordina la subprefectura de San Vicente [[6 de octubre]] de [[1895]] y un Cabo Auxiliar en Cieguito [[6 de junio]] de [[1895]]; crea además la prefectura de Playuelas y una subprefectura en Herradura [[9 de octubre ]] de [[1895]], todas localizadas en la parte centro suroeste de la antigua provincia de Oriente coincidente con la vertiente sur del territorio de Las Tunas, por donde pasaría la columna invasora. Una de las misiones era la crear depósitos de caballos para la guerra y apoyar con otros recursos materiales el paso de la invasión por cada territorio.&lt;br /&gt;
El bayamés [[José Manuel Capote Sosa]], hombre experimentado con un amplio expediente de servicio ganado en la [[Guerra de los Diez años]], se destaca en el ataque, toma e incendio de Las Tunas en [[1876]] en la cual ostentaba los grados de teniente. En marzo de [[1895]], por órdenes de [[Bartolomé Masó]], sale hacia Las Tunas, con el nombramiento de Jefe de Operaciones de esa región y los grados de brigadier. Entre sus objetivos estaba el dominio de los caminos que enlazaban los centros urbanos de Oriente y el [[Camagüey]], similar a lo que hizo Vicente García en la contienda de los Diez Años y comprometer a los campesinos y sitieros con la nueva contienda. Otra de las misiones era apoyar el traslado de tropas insurrectas por el territorio e impedir los contactos e intercambios militares de los españoles. De este modo convierte la región en base de la Tercera División del Ejército Libertador para lo cual le otorgan los grados de general.&lt;br /&gt;
Esta situación de reanimación de las fuerzas patrióticas provocó un reordenamiento estratégico de la guerra bajo el mando del general [[Arsenio Martínez Campos]]. Desde este mismo mes llegan fuerzas y material de guerra, en agosto por ejemplo embarcan hacia Cuba y con destino a Las Tunas, dos compañías que conformarían el batallón Bailén con un total de 442 efectivos, además de los existentes batallones de Aragón No. 21, con unos 1000 plazas y el 3ro de Infantería de Marina, este último con un total de 932 efectivos. De estos datos se infiere que en los días previos a la invasión las tropas hispanas fluctuaron entre 2000 a 2500 hombres, sin incluir a los voluntarios, guardia civil y otras fuerzas paramilitares; no obstante, esta parte de Oriente constituía un frente de guerra secundario para los españoles.&lt;br /&gt;
Desde ese período, los tuneros se incorporan de modo constante a las filas del Ejército mambí. En sus inicios fueron notables las dificultades organizativas, inestabilidad en los abastecimientos de víveres al ejército, entre ellos la sal producida en las zonas costeras. La correlación de fuerzas a favor de las fuerzas colonialistas obligó a desarrollar una estrategia consistente en el desarrollo de emboscadas de hostigamiento y hostilizar al enemigo sin enfrentamientos de envergadura con el objetivo de hacerse notar, sumar fuerzas y entrenamiento de lo bisoño.&lt;br /&gt;
Entra el general Máximo Gómez en Las Tunas en los dos primeros días de junio de [[1895]], con solo 20 hombres, incorporándoseles 80 de este territorio, con los que ya sumaban 100 sus fuerzas. El dos de septiembre de 1895, Gómez ocupó Jobabo con el objetivo militar de esperar una columna española que se acercaba a este punto con la cual combatió sobre la marcha al ser muy numerosa. Estas acciones y los combatientes incorporados comprometían a la población a colaborar por la causa independentista, se revitaliza así el sentimiento independentista existente desde la contienda de [[1868]].&lt;br /&gt;
==Travesía de la columna invasora por la región ==&lt;br /&gt;
Previa coordinación con el general José Manuel Capote que operaba en la Jurisdicción de Las Tunas, se le ordena que apoye el paso de la columna invasora por este territorio. Pero con el inconveniente de que solo disponía de unos 150 hombres, lo cual implicó un sistema de inteligencia desde el punto de vista estratégico y táctico que tendría como principio evitar combate frontal de tipo regular con el enemigo y distraerlos para apoyar a los invasores. Según el historiador [[Ramiro Guerra Sánchez]], la táctica de Maceo de evadir encuentros con las fuerzas españolas estuvo dada además de las razones ya señaladas a la no incorporación del Segundo Cuerpo de Ejército al mando de Bartolomé Masó. &lt;br /&gt;
En horas de la mañana del día tres de noviembre, la columna invasora comandada por el general Antonio Maceo Grajales entraba en los límites de las jurisdicciones de [[Holguín]] y Las Tunas. La intención de Maceo, según José Miró Argenter era avanzar ese día unas diez a doce leguas, pero reciben la información de que fuerzas enemigas se encontraban cerca. Esta situación, al parecer imprevista, impide el avance con la celeridad pronosticada. Al respecto, Piedra Martel anotó que {{Sistema:Cita|&amp;quot;estuvimos a menos de media jornada de numerosas fuerzas enemigas, situadas en Vista Alegre …, finca colindante con la Hacienda Las Arenas, ubicada a unas cuatro leguas en dirección oeste y a dos de la ciudad de Victoria de Las Tunas.&amp;quot;|[[Piedra Martel ]]}}&lt;br /&gt;
Deciden acampar en el sitio conocido por [[Rio Abajo]], zona donde radicaba la prefectura de Playuelas bajo el mando del prefecto Jesús Peña, caracterizado por la bifurcación de caminos que posibilitaba variantes de evacuación en caso de ser asediados o atacados por el enemigo, cercano además al rio Naranjo cuyo caudal posibilitaba abastecerse de agua. En este lugar dedica tiempo para responder a algunas de las preocupaciones planteadas por [[Santiago García Cañizares]], secretario del Interior, consideradas por José Luciano Franco como intrascendentes ya que lo más importante en ese momento era la invasión.&lt;br /&gt;
Antes de levantar campamento al siguiente día, Maceo recibe la noticia de que los españoles avanzaban desde Las Arenas hacia Las Tunas para avituallarse, circunstancias en las que ordena al general Capote situarse con sus fuerzas en aquel lugar para hostilizar al enemigo si regresaba y que lo mantuviera al tanto de cada incidencia.&lt;br /&gt;
Una vez que Capote inició la indicada operación, salió la columna invasora el día cinco por la mañana con dirección suroeste para alejarse unas dos leguas aproximadamente de la Ciudad de Victoria de Las Tunas, distancia prudencial como para tomar decisiones a tiempo en caso de salida nuevamente de fuerzas españolas con el objetivo de impedir su avance. Al llegar a [[Vista Alegre]] recibe apoyo de los campesinos de la zona por orientación de Acosta, prefecto de Las Arenas, los cuales proveen a los mambises de comida y le ofrecen una completa información de la ubicación de las columnas españolas.&lt;br /&gt;
Reconocida la situación, destina pequeños grupos de caballerías para operar en las cercanías de la ciudad con el propósito de entretener al enemigo y propiciar así que la columna tomara ventaja en su paso por el territorio de Las Tunas. Al mismo tiempo, a decir de [[José Miró]], se recibe informe de una columna española que avanza por el camino de Mala Noche, Holguín, para operar en combinación con las fuerzas de Las Tunas e impedir su avance al [[Camagüey]], pero, dado a la distancia, no fue objeto de preocupación para el General.&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista militar, la plaza de Victoria de Las Tunas era una de las más fuertes de la Isla, con fuerzas suficientes para llevar a cabo operaciones y golpes a las fuerzas patrióticas. Por tal razón, establecer combate implicaría posibles bajas, reducción de los escasos pertrechos disponibles, pérdida de tiempo por concepto de atención y traslado de heridos, lo cual conllevaría a que la columna española que tenían en la vanguardia reorganizar a la ofensiva para impedirles el paso, situación que tornaría difícil la defensa.&lt;br /&gt;
Pero iniciarían una marcha por una parte muy baja y pantanosa, además del mal estado de los caminos, sin opción de avance a campo traviesa por lo intrincado del terreno y la vegetación, lo cual traería como resultado una marcha lenta y difícil. Desde mediados de octubre había comenzado un intenso temporal de lluvias que se prolonga hasta fines de noviembre, lo cual dificulta los movimientos de tropas para ambos contendientes. José Miró Argenter refiere a que la jornada del día seis fue muy dura, la marcha inició a las dos de la madrugada por caminos intransitables debido a las lluvias, los caballos se hundían, se atascaban los bagajes y la infantería se agota en su avance por los fangales.&lt;br /&gt;
Era media tarde y aún llovía a torrentes, a las nueve de la noche extenuados por la fatigosa marcha, acampanen las praderas de La Soledad, punto más distante en la maniobra de esquive del núcleo urbano. En este lugar estaba enclavada la subprefectura bajo el mando de Juan Romero, subordinada a la prefectura de Hatico, de quienes reciben apoyo. Mientras, la columna española llega a [[Las Pelonas]], sitio donde es hostilizada el día siete por la tropa del general Capote, de ese modo retrasan el paso del enemigo.&lt;br /&gt;
A partir de los informantes del sistema de inteligencia, Maceo conoce la situación y decide marchar en dirección a Lajas, sitio localizado a dos leguas al norte de La Soledad. De este modo, subían más al centro de la Isla en busca del [[Camino Real]] del sur por el cual avanzarían con menos dificultades que las enfrentadas hasta el momento, no sin antes dejar algunos escuadrones que se encargaran de llevar a cabo emboscadas de hostigamiento al enemigo, mientras ellos avanzaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después que la columna española reconoce el abandonado del campamento mambí de La Soledad sigue el rastro de la columna invasora, lo cual no era difícil por las huellas dejadas en el terreno húmedo de unos mil quinientos invasores entre jinetes y a pie. Mientras, el general Capote con la caballería de Las Tunas, tirotea a los españoles por el flanco derecho obligándolos a detenerse y acampar a las once de la mañana en la sitiería de Lajas. Para ese momento, la columna invasora ya se encontraba en Guaramanao, zona de operaciones de Vicente García en la pasada contienda y donde radicó durante algún tiempo el [[Gobierno de la República en Armas]], de ahí la posibilidad segura de apoyo de los habitantes de aquel sitio comprometidos con la causa independentistas. Además, radica en este lugar la prefectura de [[Ojo de Agua de los Melones ]]al mando de Isidro P. Mayo. Por tales razones, decide acampar en aquel sitio sin prever la posibilidad de que los españoles insistieran en su persecución.&lt;br /&gt;
El prefecto ofrece apoyo, consistente en una res, de igual modo lo hace el español José Escriba Carbonell, simpatizante con la causa cubana. Maceo ordena preparar el almuerzo y cuando habían comenzado a desollar las reses, se escucha el fuego graneado de fusilería de los exploradores cubanos que anunciaba la proximidad del enemigo, se frustra así la posibilidad de alimentarse en este sitio. Los peninsulares a modo de exploración comienzan su ofensiva por ambos flancos, Maceo refuerza las avanzadas de cada lado y forma las tropas en orden de batalla.&lt;br /&gt;
Los españoles escribe el general [[Piedra Martel]] {{Sistema:Cita |&amp;quot; comenzaron la ofensiva por un tanteo, a la vez, a la derecha e izquierda de nuestro campo. El general Maceo forma la tropa en orden de batalla, para lo cual coloca la infantería en una ceja de monte, sitio por donde podían vulnerarse fácilmente las fuerzas insurrectas, mientras que la caballería fue desplegada en el centro del potrero, donde el pastizal le sirve de enmascaramiento &amp;quot;|[[ Piedra Martel]]}}&lt;br /&gt;
En esas circunstancias, los españoles al mando del coronel [[Nario Echagüe]], fueron recibidos con nutrido y certero fuego que les hicieron retroceder, una nueva maniobra de la caballería del regimiento Vicente García les facilitó colocarse a los flancos de la infantería cubana, permitiéndole su salida airosa del potrero; salvo la infantería, fue destacado en Guaramanao un escuadrón para la observación y el resto de la tropa con la caballería a la vanguardia continuó marcha hacia El Lavado, donde acampa a la caída de la tarde. Este sitio, favorable por sus características estratégicas, sirvió de campamento eventual de [[Vicente García]] en numerosas ocasiones durante la Guerra Grande y de estancia de muchas personalidades de la alta dirección de la guerra, los sitieros estaban vinculados a la lucha por la independencia. &lt;br /&gt;
Conocida por el general Capote la experiencia militar del general español, el valor mostrado en el cruento combate sostenido con sus fuerzas el [[13 de agosto]] de [[1895]] en la Breñosa y la correlación de fuerzas a favor del enemigo, dispuso la caballería tunera en las proximidades de un flanco y retaguardia del núcleo español acampado en Guaramanao, evita así el enfrentamiento frontal y las hostiliza toda la noche con fuego intermitente de los exploradores. Aunque los españoles pretendían, de igual modo que en 1868 al producirse el intento de llevar a cabo la invasión, obligar a los cubanos a que consumieran su escaso parque, esta vez las fuerzas patrióticas hacen uso racional de sus pocos pertrechos. &lt;br /&gt;
Transcurría el día ocho de noviembre, en El Lavado, Maceo emite la comunicación número 184 dirigida al general [[José María Rodríguez (Mayía)]], jefe interino del [[Tercer Cuerpo del Ejército Libertador]], en la cual le ordenaba tuviese preparadas sus fuerzas en un punto conveniente y que facilitara el encuentro con ésta. También le manifestaba tuviese conocimiento sobre las columnas enemigas que pudieran entorpecer el paso del contingente invasor. En uno de los párrafos de la citada comunicación le especificaba: [...] ordene a las autoridades civiles que tengan recursos para la columna, debiendo ser éstos, carne salada y viandas, así como calzado para la tropa y caballos para reponer las bajas de la caballería [...]&lt;br /&gt;
Eran las nueve de la mañana, aún no había concluido el jefe cubano con el despacho de los asuntos de mayor urgencia, cuando en los montes de El Lavado se escucharon retumbar los disparos de la fusilería que anunciaban nuevamente la presencia de las fuerzas enemigas mandadas por el coronel Echagüe, quien se había empeñado en establecer batalla campal con los cubanos. El fuego nutrido de la infantería a corta distancia del campamento invasor demostraba que el general Capote se batía con el enemigo, cubriendo la retaguardia del contingente cubano.&lt;br /&gt;
Una hora después la columna española casi envolvía a una de las avanzadas cubanas situadas en El Lavado. Con rapidez la infantería y caballería se ubicaron en línea circular de frente al enemigo, protegida ligeramente por una cañada que atravesaba el terreno. El jefe español inició un movimiento de flancos con heroicos empujes el cual fue poco rebatido por los cubanos que combatían a la riposta para economizar sus escasas municiones, no obstante, resistieron la avalancha. Entonces el jefe enemigo dispuso otra maniobra para evitar que la caballería de la columna invasora corriera sobre el centro de su fuerza mientras cañoneaba por el frente a los álgidos soldados de la infantería mambisa.&lt;br /&gt;
Víctor Marrero resume la situación diciendo que “ambos contendientes al asecho uno del otro, pasaron de la acción a la observación” y ante la tregua ya de mediodía, Maceo ordenó la marcha y deja allí una guardia de caballería para que vigilara los movimientos del enemigo. A las once del día aproximadamente, cuando cesó este hecho de armas  narró José Miró Argenter {{Sistema:Cita|&amp;quot;Las bajas cubanas en ambas acciones, en Guaramanao y El Lavado, fueron 23, incluyendo las de la brigada de Las Tunas al mando del general José Manuel Capote, quien fue uno de los heridos de este último combate&amp;quot;|[[José Miró Argenter]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las dos y tres de la tarde del ocho de noviembre de 1895, la [[columna invasora]] y el gobierno cruzan el río [[Jobabo]] hacia Camagüey, mientras que la columna española que los perseguía se dirige hacia el cuartel de Guáimaro. Ya les esperaban las fuerzas camagüeyanas en [[La Caridad]], sitio localizado a media legua de la división entre ambos territorios, donde se le informa a Maceo que los colonialistas habían retirado de modo precipitado las avanzadas que vigilaban los embarcaderos de los ríos Tana y Sevilla y que el general Rodríguez se encontraba muy cerca del lugar con el grueso de las tropas.&lt;br /&gt;
Desde Oriente avanzaban las fuerzas del coronel Esteban Tamayo con la finalidad de apoyar a los invasores, razón por la cual Maceo le escribió al general Francisco Varona para que junto al general Capote le dieran protección al pasar por Las Tunas. De este modo, la columna invasora crece y se fortalece con la suma de los destacamentos regionales. &lt;br /&gt;
El 13 de noviembre, el general Maceo acampó en [[La Matilde de Simoni]] en Camagüey. Desde aquí el día 15 con sus comunicaciones 228 y 230 informó al general Gómez de haber hecho entrega a José Maceo del mando del Departamento Oriental, dándole cuenta de la resistencia opuesta por el enemigo a su paso por Las Tunas, aseverándole en la propia comunicación: `` pero fue burlado totalmente logrando retenerlo con unos ciento cincuenta hombres de extrema retaguardia [...]´´&lt;br /&gt;
==Reflexiones finales acerca de los hechos ==&lt;br /&gt;
Varios factores hicieron factible el paso de la [[columna invasora]] por la región de [[Las Tunas]], a pesar de los percances analizados, entre ellos: el servicio de comunicación diseñado por las recién creadas prefecturas mambisas, en especial los guías, más aun al ser una zona desconocida por Maceo; los invasores eran hombres fornidos, con resistencia para caminar de diez a doce leguas continuadas por terrenos en mal estado y aún tenían energía para combatir; la presencia de oficiales experimentados y un cuerpo de vigilancia con experiencia, así como el apoyo de la brigada de Las Tunas al mando del general [[José Manuel Capote]]. Por su parte, las fuerzas colonialistas, compuesta por quintos recién venidos, sin experiencia en la lucha irregular en un medio natural que les era en principio hostil, evitaban enfrentamientos decisivos que pudieran resultarles infructuosos, además, tenían en su contra el débil españolismo en la región, especialmente en las zonas rurales.&lt;br /&gt;
La configuración territorial de las prefecturas en la región, a juzgar por los hechos, estuvo determinada por la composición y vínculos familiares consuetudinarios y sus posibilidades de apoyo, lo cual influyó en la decisión de la ruta invasora y de los sitios escogidos para acampar. La inexistencia de propiedades españolas con riquezas agrícolas significativas en la industria azucarera en esta parte de la Isla que posibilitaran el sustento del poder colonial, marca una de las diferencias respecto al centro y occidente de la Isla, en la que uno de los objetivos de la invasión era destruir las fuentes de abastecimiento del enemigo. Aunque el déficit de alimentos es normal en condiciones de guerra para ambos contendientes, no fue nada comparable como la situación del occidente de la Isla, lo más difícil resultó la coordinación y vías de suministro dada las presiones de la constante persecución de los españoles que los obligó a un régimen de alimentación ocasional con el que inicia así la ruptura del hábito dietético de aquellos hombres.&lt;br /&gt;
En solo 90 días, el [[Ejército Libertador]] logra llevar la guerra hasta el extremo más occidental de [[Cuba]], para lo cual recorre 424 leguas en 72 jornadas de marcha, seis leguas promedio por jornada, mientras que el avance por territorio tunero es de tres leguas por jornada como consecuencia principalmente de las inclemencias hidrológicas y la insistencia de los colonialistas en detener su curso. Según [[Enrique Collazo]], el paso por la región “fue sin apresuramiento y sin cansancio para la tropa”, aseveración ilógica si nos atenemos a los hechos; no es que existiera falta de premura sino una adecuación de la marcha a las circunstancias y siempre con el ánimo de acelerar la movilidad, lo cual implicó marchas agotadoras y la restricción del régimen de descanso.&lt;br /&gt;
El apoyo de la brigada de Las Tunas a la columna invasora en su trayectoria por territorio tunero es expresión de un regionalismo identitario, donde las fronteras territoriales y las ataduras excesivas a la patria chica habían sido superadas de modo general en esta etapa de la lucha por la independencia. Los grupos regionales al mando del general Capote mostraron alta responsabilidad en apoyar a los invasores, algunos combatientes tuneros se les unen, y no en su totalidad como dijera Enrique Collazo, ya lo habían hecho otros a principios del mes de junio al pasar [[Máximo Gómez]] por el territorio, también se dinamizó la colaboración como centro de apoyo a otras regiones. Las manifestaciones individuales como las deserciones no fueron obstáculos notables para el proceso de lucha; al respecto, el [[11 de noviembre]] de [[1895]], Antonio Maceo dicta la [[Orden 205]] mediante la cual concede amplias facultades al teniente coronel jobabense Serafín Escanell para tomar severas medidas con los desertores de la columna invasora.&lt;br /&gt;
Como consecuencia de los hechos, las máximas autoridades españolas envían de modo inmediato 1222 efectivos regulares para reforzar la ciudad, consistente en un batallón expedicionario [[Bailén]] compuesto por 847 hombres y un batallón de Sicilia con 975 efectivos, al mismo tiempo se refuerzan las obras de defensa de la ciudad. Ello corrobora la acertada decisión de llevar a cabo la invasión a occidente en circunstancias en que las fuerzas españolas no eran suficientes en el distrito tunero, como en otros, para detenerlos.&lt;br /&gt;
Enfrentarse en combate con fuerzas españolas al mando del coronel Nario Echagüe, calificado por José Miró como uno de los militares españoles más competentes de la guerra de Cuba, en circunstancias complejas durante toda la travesía, fue una experiencia en el arte defensiva que les sirvió de entrenamiento a los invasores, en especial a los más jóvenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Collazo, Enrique. Cuba independiente. Santiago de Cuba: Editorial Oriente.1900&lt;br /&gt;
* Cuba Heroica. Santiago de Cuba: Editorial Oriente. 1980&lt;br /&gt;
* De Ávila, Bienvenido y  Plácido Cruz. Presencia de Maceo en Las Tunas. Las Tunas: Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del Partido. 1986&lt;br /&gt;
* Franco, José Luciano. Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida. T. II. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. 1973&lt;br /&gt;
* Guerra, Ramiro. Manual de Historia de Cuba. La Habana: Editorial Pueblo y Educación. 1985&lt;br /&gt;
* Izquierdo, Raúl. Las Tunas en la guerra de 1895-1898. Las Tunas: Editorial Sanlope. 2008&lt;br /&gt;
* Marrero, Víctor Manuel. La Guerra de 1895. En Colectivo de autores. Síntesis histórica provincial Las Tunas. La Habana: Editora Historia. 2010&lt;br /&gt;
* Miró Argenter, José. Crónicas de la guerra, T. I. La Habana. Editorial Letras Cubanas. 1981&lt;br /&gt;
* Piedra Martell, Manuel. Mis primeros 30 años. La Habana. Editorial de Letras Cubanas. 1979&lt;br /&gt;
* Revista Decenal de El Avisador Comercial. Ecos de Cuba. 20 de marzo de 1895.&lt;br /&gt;
* Rodríguez, Raúl. Cuba: La forja de una Nación. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales. 1999&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Historia_de_Cuba]] [[Category:Hechos_de_la_historia_de_Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4140863</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-11T11:48:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
'''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
Con el fracaso de la Ofensiva de Verano diseñada por el [[ejército batistiano]] se demostró la fortaleza que había adquirido el [[Ejército Rebelde]] y en tal sentido hizo posible abonar las condiciones para que se consolidara la situación revolucionaria imperante en el contexto cubano. De este modo, se adopta la estrategia de ampliar el teatro de operaciones militares y se generaliza la guerra hacia otras regiones del país. La máxima dirección del Ejército Rebelde indicó ejecutar un sistema de acciones militares, encaminadas a golpear y debilitar el poderío batistiano en la región de [[Victoria de Las Tunas]], se designa al primer teniente [[Concepción Rivero]] como jefe de Acción en este término municipal. Dentro de estas acciones estaba previsto el ataque al cuartel de los Tigres de Masferrer en esta localidad. Acción que si bien no coronó con la victoria militar hizo sentir la pujanza de las fuerzas rebeldes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuartelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
* Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
* Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
* Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
* Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
* Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
* Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
* No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4140862</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4140862"/>
		<updated>2022-04-11T11:46:49Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
'''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
Con el fracaso de la Ofensiva de Verano diseñada por el [[ejército batistiano]] se demostró la fortaleza que había adquirido el [[Ejército Rebelde]] y en tal sentido hizo posible abonar las condiciones para que se consolidara la situación revolucionaria imperante en el contexto cubano. De este modo, se adopta la estrategia de ampliar el teatro de operaciones militares y se generaliza la guerra hacia otras regiones del país. La máxima dirección del Ejército Rebelde indicó ejecutar un sistema de acciones militares, encaminadas a golpear y debilitar el poderío batistiano en la región de [[Victoria de Las Tunas]], se designa al primer teniente [[Concepción Rivero]] como jefe de Acción en este término municipal. Dentro de estas acciones estaba previsto el ataque al cuartel de los Tigres de Masferrer en esta localidad. Acción que si bien no coronó con la victoria militar hizo sentir la pujanza de las fuerzas rebeldes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuartelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
* Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
* Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
* Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
* Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
* Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
* Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
* No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
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* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
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* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
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* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
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* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
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* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138319</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-06T19:33:44Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
'''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas''':&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuartelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
* Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
* Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
* Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
* Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
* Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
* Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
* No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<title>Discusión:Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<title>Discusión:Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuartelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
* Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
* Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
* Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
* Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
* Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
* Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
* No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138308</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-06T19:20:32Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Características y ubicación del cuartelito */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuartelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
* Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
* Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
* Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
* Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
* Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
* Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
* No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138306</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-06T19:20:03Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
* Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
* Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
* Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
* Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
* Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
* Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
* No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<title>Paso por Las Tunas de la columna invasora de 1895</title>
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		<updated>2022-04-06T19:13:59Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Colocar plantilla adecuada, revisar redacción y uso adecuado de enlaces, citr o referenciar atendiendo a las normas del manual de estilo}}&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho=Paso de la columna invasora de 1895 por Las Tunas&lt;br /&gt;
|imagen = &lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=1895&lt;br /&gt;
|resumen=El presente artículo incluye algunas reflexiones en torno al impacto social e ideológico inmediato relacionado con el despertar del sentimiento independentista en el contexto regional, así como de la trascendencia del hecho en la postguerra en el marco local, en especial durante las cuatro primeras décadas de la República neocolonial&lt;br /&gt;
|resultado=El apoyo de la brigada de Las Tunas a la columna invasora en su trayectoria por territorio tunero es expresión de un regionalismo identitario, donde las fronteras territoriales y las ataduras excesivas a la patria chica habían sido superadas de modo general en esta etapa de la lucha por la independencia.&lt;br /&gt;
|consecuencias=Las máximas autoridades españolas envían de modo inmediato 1222 efectivos regulares para reforzar la ciudad, consistente en un batallón expedicionario Bailén compuesto por 847 hombres y un batallón de Sicilia con 975 efectivos, al mismo tiempo se refuerzan las obras de defensa de la ciudad&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar=[[Las Tunas]]&lt;br /&gt;
|líderes = General Francisco Varona González&lt;br /&gt;
|ejecutores =&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
'''Paso de la columna invasora de 1895 por Las Tunas'''. Reescribir la historia de la invasión en su paso por el territorio tunero ha requerido reflexionar de modo crítico en los estudios precedentes, reeditar la ruta para descubrir causas y consecuencias ocultas en el contexto geográfico y socio histórico, recurrir a las técnicas cartográficas y establecer relaciones con datos referenciados en fuentes primarias y secundarias, que posibilitaron en su conjunto reconstruir la travesía con sus respectivas valoraciones, de igual modo que su trascendencia histórica en el ámbito local.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Primeros acercamientos al estudio de la invasión en su paso por la región ==&lt;br /&gt;
La obra de [[José Miró Argenter ]], [[Crónicas de la Guerra ]], en el capítulo relativo al paso y acciones de la [[columna invasora]] por el territorio de [[Las Tunas]] con dirección a [[occidente]], así como del apoyo recibido por las fuerzas cubanas que operaban en esta zona, constituye la fuente testimonial más completa respecto a este hecho. No obstante, contiene algunas imprecisiones lógicas acerca de la temporalidad y la sucesión de los acontecimientos, además de carencia de aspectos contextuales que tornan difusa la comprensión del hecho desde el punto de vista de la integralidad y multilateralidad de los factores influyentes.&lt;br /&gt;
El historiador [[José Luciano Franco]], en su obra Apuntes para una historia de su vida, supera algunas de las inconsecuencias historiográficas incurridas por Miró, consistente en la sucesión lógica de los hechos y síntesis que hacen más comprensible la descripción. Aun así, subsiste un vacío concerniente a las condicionantes regionales inmediatas, en especial de la franja territorial donde ocurren los hechos, puntualizaciones de la espacialidad que no sitúan al lector en el marco de relatividad entre el espacio macro regional y los escenarios o micro espacios donde acampan y donde ocurren combates, así como la complejidad en las direcciones de avance.&lt;br /&gt;
En [[1986]], en ocasión del centenario del [[Titán de Bronce]], es publicado el folleto [[Presencia de Antonio Maceo en Las Tunas]], primer acercamiento relacionado con el tema en el territorio. Posibilitó corroborar que la franja por donde pasó la columna invasora era desconocida por Maceo. Importante resulta la obra del historiador [[Raúl Izquierdo Canosa]], [[Las Tunas]] en la guerra de [[1895-1898]], para contextualizar la situación precedente al paso de la columna invasora y puntualizaciones que ayudan al esclarecimiento de los hechos, aun cuando inexplicablemente no hace referencia a este acontecimiento.&lt;br /&gt;
Detectar los vacíos historiográficos requirió una meticulosa lectura crítica del testimonio ofrecido por Miró Argenter y la versión de José Luciano Franco, la contrastación con otras fuentes escritas, datos de la reconstrucción del hecho mediante un estudio de campo realizado por el historiador [[Víctor Manuel Marrero]] a finales de la década de los años 80 y la realizada por el autor de este artículo sobre la base del conocimiento de la zona y la aplicación de instrumentos cartográficos que posibilitó una nueva mirada del hecho y significado desde una perspectiva integradora, aunque prevalezca la esencia testimonial del primero.&lt;br /&gt;
Respecto a los combates de [[Guaramanao]] y [[El Lavado]], algunos materiales de historia local destinados a la docencia, refieren a encarnizados combates, lo cual es un error ya que las fuentes primarias no confirman la existencia de muertos, asimismo reproducen de modo textual las versiones antes citadas, sin análisis [[geohistórico]] y de otras fuentes que pueden ayudar en la contextualización. Desde el punto de vista cartográfico aparecen representaciones con fines de divulgación, que ilustran la ruta de la invasión por el territorio de Las Tunas casi por la zona costera, otra inconsecuencia espacial que ha conducido a interpretaciones desacertadas derivadas del medio geográfico.&lt;br /&gt;
El presente artículo incluye algunas reflexiones en torno al impacto social e ideológico inmediato relacionado con el despertar del sentimiento independentista en el contexto regional, así como de la trascendencia del hecho en la postguerra en el marco local, en especial durante las cuatro primeras décadas de la República neocolonial.&lt;br /&gt;
==Contexto socio histórico próximo al paso de la columna invasora ==&lt;br /&gt;
Desde el año [[1893]] se inicia la organización del ejército [[mambí]] en la región y las autoridades militares españolas establecen una férrea vigilancia sobre aquellos que pudieran revelarse o conspirar contra el régimen colonial español. En ese año un informe enviado por el gobernador de la ciudad de Las Tunas a su inmediato superior de [[Oriente]], incluye un listado de tuneros que podían levantarse en cualquier momento, de los cuales se hace la siguiente reseña: [...] verificar individuos que pueden levantar partido en Las Tunas, don Pancho y su hijo [[Panchín Varona]] se refiere a [[Francisco Varona González]] y su hijo [[Francisco Varona Tornet]], titulados brigadier y comandante, viven en [[Ventorrillo]]. Están de acuerdo con Maceo y Martí en pro de su causa […]&lt;br /&gt;
Dicho informe caracterizó además al teniente coronel [[Julián Santana]], comandante [[Miguel Miranda]], capitanes [[Gaspar Cruz]], [[Ramón Rivas]] y [[Antonio Machado]], teniente [[Sandalio Giráldez]] y teniente cabo [[Rafael Montero]]. Se hacía especial mención a [[Calixto Agüero]]. Para el mes de marzo de [[1895]], en Nuevitas circularon noticias de haberse alterado el orden en [[Victoria de Las Tunas]], razón por la cual las autoridades españolas se apoyan de los Alcaldes para detectar sospechosos y simpatizantes, así como aquellos que pudiesen dirigir o estimular con eficacia un movimiento, los caminos y fincas eran custodiados por retenes.&lt;br /&gt;
Pasos en la organización de la guerra en Las Tunas son evidentes en febrero bajo el mando del general Francisco Varona como Teniente Gobernador del distrito de Las Tunas, pero no es hasta junio que se evidencia el inicio de la creación de prefecturas y subprefecturas en la zona por donde ocurriría el paso de la columna invasora. Por los datos encontrados todo parece indicar que es otro de los factores que condicionaría su trayectoria.&lt;br /&gt;
En el período que ejerció jefatura el general Varona, se crea la [[Prefectura de Hatico]] (julio de 1895) y la subprefectura Soledad, se designa un Auxiliar en La Guanábana. En agosto de ese año es sustituido por Luis Martí quien crea la prefectura Las Arenas, a esta se subordina la subprefectura de San Vicente [[6 de octubre]] de [[1895]] y un Cabo Auxiliar en Cieguito [[6 de junio]] de [[1895]]; crea además la prefectura de Playuelas y una subprefectura en Herradura [[9 de octubre ]] de [[1895]], todas localizadas en la parte centro suroeste de la antigua provincia de Oriente coincidente con la vertiente sur del territorio de Las Tunas, por donde pasaría la columna invasora. Una de las misiones era la crear depósitos de caballos para la guerra y apoyar con otros recursos materiales el paso de la invasión por cada territorio.&lt;br /&gt;
El bayamés [[José Manuel Capote Sosa]], hombre experimentado con un amplio expediente de servicio ganado en la [[Guerra de los Diez años]], se destaca en el ataque, toma e incendio de Las Tunas en [[1876]] en la cual ostentaba los grados de teniente. En marzo de [[1895]], por órdenes de [[Bartolomé Masó]], sale hacia Las Tunas, con el nombramiento de Jefe de Operaciones de esa región y los grados de brigadier. Entre sus objetivos estaba el dominio de los caminos que enlazaban los centros urbanos de Oriente y el [[Camagüey]], similar a lo que hizo Vicente García en la contienda de los Diez Años y comprometer a los campesinos y sitieros con la nueva contienda. Otra de las misiones era apoyar el traslado de tropas insurrectas por el territorio e impedir los contactos e intercambios militares de los españoles. De este modo convierte la región en base de la Tercera División del Ejército Libertador para lo cual le otorgan los grados de general.&lt;br /&gt;
Esta situación de reanimación de las fuerzas patrióticas provocó un reordenamiento estratégico de la guerra bajo el mando del general [[Arsenio Martínez Campos]]. Desde este mismo mes llegan fuerzas y material de guerra, en agosto por ejemplo embarcan hacia Cuba y con destino a Las Tunas, dos compañías que conformarían el batallón Bailén con un total de 442 efectivos, además de los existentes batallones de Aragón No. 21, con unos 1000 plazas y el 3ro de Infantería de Marina, este último con un total de 932 efectivos. De estos datos se infiere que en los días previos a la invasión las tropas hispanas fluctuaron entre 2000 a 2500 hombres, sin incluir a los voluntarios, guardia civil y otras fuerzas paramilitares; no obstante, esta parte de Oriente constituía un frente de guerra secundario para los españoles.&lt;br /&gt;
Desde ese período, los tuneros se incorporan de modo constante a las filas del Ejército mambí. En sus inicios fueron notables las dificultades organizativas, inestabilidad en los abastecimientos de víveres al ejército, entre ellos la sal producida en las zonas costeras. La correlación de fuerzas a favor de las fuerzas colonialistas obligó a desarrollar una estrategia consistente en el desarrollo de emboscadas de hostigamiento y hostilizar al enemigo sin enfrentamientos de envergadura con el objetivo de hacerse notar, sumar fuerzas y entrenamiento de lo bisoño.&lt;br /&gt;
Entra el general Máximo Gómez en Las Tunas en los dos primeros días de junio de [[1895]], con solo 20 hombres, incorporándoseles 80 de este territorio, con los que ya sumaban 100 sus fuerzas. El dos de septiembre de 1895, Gómez ocupó Jobabo con el objetivo militar de esperar una columna española que se acercaba a este punto con la cual combatió sobre la marcha al ser muy numerosa. Estas acciones y los combatientes incorporados comprometían a la población a colaborar por la causa independentista, se revitaliza así el sentimiento independentista existente desde la contienda de [[1868]].&lt;br /&gt;
==Travesía de la columna invasora por la región ==&lt;br /&gt;
Previa coordinación con el general José Manuel Capote que operaba en la Jurisdicción de Las Tunas, se le ordena que apoye el paso de la columna invasora por este territorio. Pero con el inconveniente de que solo disponía de unos 150 hombres, lo cual implicó un sistema de inteligencia desde el punto de vista estratégico y táctico que tendría como principio evitar combate frontal de tipo regular con el enemigo y distraerlos para apoyar a los invasores. Según el historiador [[Ramiro Guerra Sánchez]], la táctica de Maceo de evadir encuentros con las fuerzas españolas estuvo dada además de las razones ya señaladas a la no incorporación del Segundo Cuerpo de Ejército al mando de Bartolomé Masó. &lt;br /&gt;
En horas de la mañana del día tres de noviembre, la columna invasora comandada por el general Antonio Maceo Grajales entraba en los límites de las jurisdicciones de [[Holguín]] y Las Tunas. La intención de Maceo, según José Miró Argenter era avanzar ese día unas diez a doce leguas, pero reciben la información de que fuerzas enemigas se encontraban cerca. Esta situación, al parecer imprevista, impide el avance con la celeridad pronosticada. Al respecto, Piedra Martel anotó que {{Sistema:Cita|&amp;quot;estuvimos a menos de media jornada de numerosas fuerzas enemigas, situadas en Vista Alegre …, finca colindante con la Hacienda Las Arenas, ubicada a unas cuatro leguas en dirección oeste y a dos de la ciudad de Victoria de Las Tunas.&amp;quot;|[[Piedra Martel ]]}}&lt;br /&gt;
Deciden acampar en el sitio conocido por [[Rio Abajo]], zona donde radicaba la prefectura de Playuelas bajo el mando del prefecto Jesús Peña, caracterizado por la bifurcación de caminos que posibilitaba variantes de evacuación en caso de ser asediados o atacados por el enemigo, cercano además al rio Naranjo cuyo caudal posibilitaba abastecerse de agua. En este lugar dedica tiempo para responder a algunas de las preocupaciones planteadas por [[Santiago García Cañizares]], secretario del Interior, consideradas por José Luciano Franco como intrascendentes ya que lo más importante en ese momento era la invasión.&lt;br /&gt;
Antes de levantar campamento al siguiente día, Maceo recibe la noticia de que los españoles avanzaban desde Las Arenas hacia Las Tunas para avituallarse, circunstancias en las que ordena al general Capote situarse con sus fuerzas en aquel lugar para hostilizar al enemigo si regresaba y que lo mantuviera al tanto de cada incidencia.&lt;br /&gt;
Una vez que Capote inició la indicada operación, salió la columna invasora el día cinco por la mañana con dirección suroeste para alejarse unas dos leguas aproximadamente de la Ciudad de Victoria de Las Tunas, distancia prudencial como para tomar decisiones a tiempo en caso de salida nuevamente de fuerzas españolas con el objetivo de impedir su avance. Al llegar a [[Vista Alegre]] recibe apoyo de los campesinos de la zona por orientación de Acosta, prefecto de Las Arenas, los cuales proveen a los mambises de comida y le ofrecen una completa información de la ubicación de las columnas españolas.&lt;br /&gt;
Reconocida la situación, destina pequeños grupos de caballerías para operar en las cercanías de la ciudad con el propósito de entretener al enemigo y propiciar así que la columna tomara ventaja en su paso por el territorio de Las Tunas. Al mismo tiempo, a decir de [[José Miró]], se recibe informe de una columna española que avanza por el camino de Mala Noche, Holguín, para operar en combinación con las fuerzas de Las Tunas e impedir su avance al [[Camagüey]], pero, dado a la distancia, no fue objeto de preocupación para el General.&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista militar, la plaza de Victoria de Las Tunas era una de las más fuertes de la Isla, con fuerzas suficientes para llevar a cabo operaciones y golpes a las fuerzas patrióticas. Por tal razón, establecer combate implicaría posibles bajas, reducción de los escasos pertrechos disponibles, pérdida de tiempo por concepto de atención y traslado de heridos, lo cual conllevaría a que la columna española que tenían en la vanguardia reorganizar a la ofensiva para impedirles el paso, situación que tornaría difícil la defensa.&lt;br /&gt;
Pero iniciarían una marcha por una parte muy baja y pantanosa, además del mal estado de los caminos, sin opción de avance a campo traviesa por lo intrincado del terreno y la vegetación, lo cual traería como resultado una marcha lenta y difícil. Desde mediados de octubre había comenzado un intenso temporal de lluvias que se prolonga hasta fines de noviembre, lo cual dificulta los movimientos de tropas para ambos contendientes. José Miró Argenter refiere a que la jornada del día seis fue muy dura, la marcha inició a las dos de la madrugada por caminos intransitables debido a las lluvias, los caballos se hundían, se atascaban los bagajes y la infantería se agota en su avance por los fangales.&lt;br /&gt;
Era media tarde y aún llovía a torrentes, a las nueve de la noche extenuados por la fatigosa marcha, acampanen las praderas de La Soledad, punto más distante en la maniobra de esquive del núcleo urbano. En este lugar estaba enclavada la subprefectura bajo el mando de Juan Romero, subordinada a la prefectura de Hatico, de quienes reciben apoyo. Mientras, la columna española llega a [[Las Pelonas]], sitio donde es hostilizada el día siete por la tropa del general Capote, de ese modo retrasan el paso del enemigo.&lt;br /&gt;
A partir de los informantes del sistema de inteligencia, Maceo conoce la situación y decide marchar en dirección a Lajas, sitio localizado a dos leguas al norte de La Soledad. De este modo, subían más al centro de la Isla en busca del [[Camino Real]] del sur por el cual avanzarían con menos dificultades que las enfrentadas hasta el momento, no sin antes dejar algunos escuadrones que se encargaran de llevar a cabo emboscadas de hostigamiento al enemigo, mientras ellos avanzaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después que la columna española reconoce el abandonado del campamento mambí de La Soledad sigue el rastro de la columna invasora, lo cual no era difícil por las huellas dejadas en el terreno húmedo de unos mil quinientos invasores entre jinetes y a pie. Mientras, el general Capote con la caballería de Las Tunas, tirotea a los españoles por el flanco derecho obligándolos a detenerse y acampar a las once de la mañana en la sitiería de Lajas. Para ese momento, la columna invasora ya se encontraba en Guaramanao, zona de operaciones de Vicente García en la pasada contienda y donde radicó durante algún tiempo el [[Gobierno de la República en Armas]], de ahí la posibilidad segura de apoyo de los habitantes de aquel sitio comprometidos con la causa independentistas. Además, radica en este lugar la prefectura de [[Ojo de Agua de los Melones ]]al mando de Isidro P. Mayo. Por tales razones, decide acampar en aquel sitio sin prever la posibilidad de que los españoles insistieran en su persecución.&lt;br /&gt;
El prefecto ofrece apoyo, consistente en una res, de igual modo lo hace el español José Escriba Carbonell, simpatizante con la causa cubana. Maceo ordena preparar el almuerzo y cuando habían comenzado a desollar las reses, se escucha el fuego graneado de fusilería de los exploradores cubanos que anunciaba la proximidad del enemigo, se frustra así la posibilidad de alimentarse en este sitio. Los peninsulares a modo de exploración comienzan su ofensiva por ambos flancos, Maceo refuerza las avanzadas de cada lado y forma las tropas en orden de batalla.&lt;br /&gt;
Los españoles escribe el general [[Piedra Martel]] {{Sistema:Cita |&amp;quot; comenzaron la ofensiva por un tanteo, a la vez, a la derecha e izquierda de nuestro campo. El general Maceo forma la tropa en orden de batalla, para lo cual coloca la infantería en una ceja de monte, sitio por donde podían vulnerarse fácilmente las fuerzas insurrectas, mientras que la caballería fue desplegada en el centro del potrero, donde el pastizal le sirve de enmascaramiento &amp;quot;|[[ Piedra Martel]]}}&lt;br /&gt;
En esas circunstancias, los españoles al mando del coronel [[Nario Echagüe]], fueron recibidos con nutrido y certero fuego que les hicieron retroceder, una nueva maniobra de la caballería del regimiento Vicente García les facilitó colocarse a los flancos de la infantería cubana, permitiéndole su salida airosa del potrero; salvo la infantería, fue destacado en Guaramanao un escuadrón para la observación y el resto de la tropa con la caballería a la vanguardia continuó marcha hacia El Lavado, donde acampa a la caída de la tarde. Este sitio, favorable por sus características estratégicas, sirvió de campamento eventual de [[Vicente García]] en numerosas ocasiones durante la Guerra Grande y de estancia de muchas personalidades de la alta dirección de la guerra, los sitieros estaban vinculados a la lucha por la independencia. &lt;br /&gt;
Conocida por el general Capote la experiencia militar del general español, el valor mostrado en el cruento combate sostenido con sus fuerzas el [[13 de agosto]] de [[1895]] en la Breñosa y la correlación de fuerzas a favor del enemigo, dispuso la caballería tunera en las proximidades de un flanco y retaguardia del núcleo español acampado en Guaramanao, evita así el enfrentamiento frontal y las hostiliza toda la noche con fuego intermitente de los exploradores. Aunque los españoles pretendían, de igual modo que en 1868 al producirse el intento de llevar a cabo la invasión, obligar a los cubanos a que consumieran su escaso parque, esta vez las fuerzas patrióticas hacen uso racional de sus pocos pertrechos. &lt;br /&gt;
Transcurría el día ocho de noviembre, en El Lavado, Maceo emite la comunicación número 184 dirigida al general [[José María Rodríguez (Mayía)]], jefe interino del [[Tercer Cuerpo del Ejército Libertador]], en la cual le ordenaba tuviese preparadas sus fuerzas en un punto conveniente y que facilitara el encuentro con ésta. También le manifestaba tuviese conocimiento sobre las columnas enemigas que pudieran entorpecer el paso del contingente invasor. En uno de los párrafos de la citada comunicación le especificaba: {{Sistema:Cita|&amp;quot;[...] ordene a las autoridades civiles que tengan recursos para la columna, debiendo ser éstos, carne salada y viandas, así como calzado para la tropa y caballos para reponer las bajas de la caballería [...]&amp;quot;|[[Antonio Maceo]]}}&lt;br /&gt;
Eran las nueve de la mañana, aún no había concluido el jefe cubano con el despacho de los asuntos de mayor urgencia, cuando en los montes de El Lavado se escucharon retumbar los disparos de la fusilería que anunciaban nuevamente la presencia de las fuerzas enemigas mandadas por el coronel Echagüe, quien se había empeñado en establecer batalla campal con los cubanos. El fuego nutrido de la infantería a corta distancia del campamento invasor demostraba que el general Capote se batía con el enemigo, cubriendo la retaguardia del contingente cubano.&lt;br /&gt;
Una hora después la columna española casi envolvía a una de las avanzadas cubanas situadas en El Lavado. Con rapidez la infantería y caballería se ubicaron en línea circular de frente al enemigo, protegida ligeramente por una cañada que atravesaba el terreno. El jefe español inició un movimiento de flancos con heroicos empujes el cual fue poco rebatido por los cubanos que combatían a la riposta para economizar sus escasas municiones, no obstante, resistieron la avalancha. Entonces el jefe enemigo dispuso otra maniobra para evitar que la caballería de la columna invasora corriera sobre el centro de su fuerza mientras cañoneaba por el frente a los álgidos soldados de la infantería mambisa.&lt;br /&gt;
Víctor Marrero resume la situación diciendo que “ambos contendientes al asecho uno del otro, pasaron de la acción a la observación” y ante la tregua ya de mediodía, Maceo ordenó la marcha y deja allí una guardia de caballería para que vigilara los movimientos del enemigo. A las once del día aproximadamente, cuando cesó este hecho de armas  narró José Miró Argenter {{Sistema:Cita|&amp;quot;Las bajas cubanas en ambas acciones, en Guaramanao y El Lavado, fueron 23, incluyendo las de la brigada de Las Tunas al mando del general José Manuel Capote, quien fue uno de los heridos de este último combate&amp;quot;|[[José Miró Argenter]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las dos y tres de la tarde del ocho de noviembre de 1895, la [[columna invasora]] y el gobierno cruzan el río [[Jobabo]] hacia Camagüey, mientras que la columna española que los perseguía se dirige hacia el cuartel de Guáimaro. Ya les esperaban las fuerzas camagüeyanas en [[La Caridad]], sitio localizado a media legua de la división entre ambos territorios, donde se le informa a Maceo que los colonialistas habían retirado de modo precipitado las avanzadas que vigilaban los embarcaderos de los ríos Tana y Sevilla y que el general Rodríguez se encontraba muy cerca del lugar con el grueso de las tropas.&lt;br /&gt;
Desde Oriente avanzaban las fuerzas del coronel Esteban Tamayo con la finalidad de apoyar a los invasores, razón por la cual Maceo le escribió al general Francisco Varona para que junto al general Capote le dieran protección al pasar por Las Tunas. De este modo, la columna invasora crece y se fortalece con la suma de los destacamentos regionales. &lt;br /&gt;
El 13 de noviembre, el general Maceo acampó en [[La Matilde de Simoni]] en Camagüey. Desde aquí el día 15 con sus comunicaciones 228 y 230 informó al general Gómez de haber hecho entrega a José Maceo del mando del Departamento Oriental, dándole cuenta de la resistencia opuesta por el enemigo a su paso por Las Tunas, aseverándole en la propia comunicación: {{Sistema:Cita|&amp;quot; pero fue burlado totalmente logrando retenerlo con unos ciento cincuenta hombres de extrema retaguardia [...]&amp;quot;|[[Antonio Maceo]]}} &lt;br /&gt;
==Reflexiones finales acerca de los hechos ==&lt;br /&gt;
Varios factores hicieron factible el paso de la [[columna invasora]] por la región de [[Las Tunas]], a pesar de los percances analizados, entre ellos: el servicio de comunicación diseñado por las recién creadas prefecturas mambisas, en especial los guías, más aun al ser una zona desconocida por Maceo; los invasores eran hombres fornidos, con resistencia para caminar de diez a doce leguas continuadas por terrenos en mal estado y aún tenían energía para combatir; la presencia de oficiales experimentados y un cuerpo de vigilancia con experiencia, así como el apoyo de la brigada de Las Tunas al mando del general [[José Manuel Capote]]. Por su parte, las fuerzas colonialistas, compuesta por quintos recién venidos, sin experiencia en la lucha irregular en un medio natural que les era en principio hostil, evitaban enfrentamientos decisivos que pudieran resultarles infructuosos, además, tenían en su contra el débil españolismo en la región, especialmente en las zonas rurales.&lt;br /&gt;
La configuración territorial de las prefecturas en la región, a juzgar por los hechos, estuvo determinada por la composición y vínculos familiares consuetudinarios y sus posibilidades de apoyo, lo cual influyó en la decisión de la ruta invasora y de los sitios escogidos para acampar. La inexistencia de propiedades españolas con riquezas agrícolas significativas en la industria azucarera en esta parte de la Isla que posibilitaran el sustento del poder colonial, marca una de las diferencias respecto al centro y occidente de la Isla, en la que uno de los objetivos de la invasión era destruir las fuentes de abastecimiento del enemigo. Aunque el déficit de alimentos es normal en condiciones de guerra para ambos contendientes, no fue nada comparable como la situación del occidente de la Isla, lo más difícil resultó la coordinación y vías de suministro dada las presiones de la constante persecución de los españoles que los obligó a un régimen de alimentación ocasional con el que inicia así la ruptura del hábito dietético de aquellos hombres.&lt;br /&gt;
En solo 90 días, el [[Ejército Libertador]] logra llevar la guerra hasta el extremo más occidental de [[Cuba]], para lo cual recorre 424 leguas en 72 jornadas de marcha, seis leguas promedio por jornada, mientras que el avance por territorio tunero es de tres leguas por jornada como consecuencia principalmente de las inclemencias hidrológicas y la insistencia de los colonialistas en detener su curso. Según [[Enrique Collazo]], {{Sistema:Cita|&amp;quot; el paso por la región “fue sin apresuramiento y sin cansancio para la tropa”&amp;quot;|[[ Enrique Collazo]]}}, aseveración ilógica si nos atenemos a los hechos; no es que existiera falta de premura sino una adecuación de la marcha a las circunstancias y siempre con el ánimo de acelerar la movilidad, lo cual implicó marchas agotadoras y la restricción del régimen de descanso.&lt;br /&gt;
El apoyo de la brigada de Las Tunas a la columna invasora en su trayectoria por territorio tunero es expresión de un regionalismo identitario, donde las fronteras territoriales y las ataduras excesivas a la patria chica habían sido superadas de modo general en esta etapa de la lucha por la independencia. Los grupos regionales al mando del general Capote mostraron alta responsabilidad en apoyar a los invasores, algunos combatientes tuneros se les unen, y no en su totalidad como dijera Enrique Collazo, ya lo habían hecho otros a principios del mes de junio al pasar [[Máximo Gómez]] por el territorio, también se dinamizó la colaboración como centro de apoyo a otras regiones. Las manifestaciones individuales como las deserciones no fueron obstáculos notables para el proceso de lucha; al respecto, el [[11 de noviembre]] de [[1895]], Antonio Maceo dicta la [[Orden 205]] mediante la cual concede amplias facultades al teniente coronel jobabense Serafín Escanell para tomar severas medidas con los desertores de la columna invasora.&lt;br /&gt;
Como consecuencia de los hechos, las máximas autoridades españolas envían de modo inmediato 1222 efectivos regulares para reforzar la ciudad, consistente en un batallón expedicionario [[Bailén]] compuesto por 847 hombres y un batallón de Sicilia con 975 efectivos, al mismo tiempo se refuerzan las obras de defensa de la ciudad. Ello corrobora la acertada decisión de llevar a cabo la invasión a occidente en circunstancias en que las fuerzas españolas no eran suficientes en el distrito tunero, como en otros, para detenerlos.&lt;br /&gt;
Enfrentarse en combate con fuerzas españolas al mando del coronel Nario Echagüe, calificado por José Miró como uno de los militares españoles más competentes de la guerra de Cuba, en circunstancias complejas durante toda la travesía, fue una experiencia en el arte defensiva que les sirvió de entrenamiento a los invasores, en especial a los más jóvenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes ==&lt;br /&gt;
* Collazo, Enrique. Cuba independiente. Santiago de Cuba: Editorial Oriente.1900&lt;br /&gt;
* Cuba Heroica. Santiago de Cuba: Editorial Oriente. 1980&lt;br /&gt;
* De Ávila, Bienvenido y  Plácido Cruz. Presencia de Maceo en Las Tunas. Las Tunas: Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del Partido. 1986&lt;br /&gt;
* Franco, José Luciano. Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida. T. II. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. 1973&lt;br /&gt;
* Guerra, Ramiro. Manual de Historia de Cuba. La Habana: Editorial Pueblo y Educación. 1985&lt;br /&gt;
* Izquierdo, Raúl. Las Tunas en la guerra de 1895-1898. Las Tunas: Editorial Sanlope. 2008&lt;br /&gt;
* Marrero, Víctor Manuel. La Guerra de 1895. En Colectivo de autores. Síntesis histórica provincial Las Tunas. La Habana: Editora Historia. 2010&lt;br /&gt;
* Miró Argenter, José. Crónicas de la guerra, T. I. La Habana. Editorial Letras Cubanas. 1981&lt;br /&gt;
* Piedra Martell, Manuel. Mis primeros 30 años. La Habana. Editorial de Letras Cubanas. 1979&lt;br /&gt;
* Revista Decenal de El Avisador Comercial. Ecos de Cuba. 20 de marzo de 1895.&lt;br /&gt;
* Rodríguez, Raúl. Cuba: La forja de una Nación. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales. 1999&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Historia_de_Cuba]] [[Category:Hechos_de_la_historia_de_Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138254</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Desplazamiento del comando */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138248</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-06T18:06:36Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Desplazamiento del comando */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Jorge Rodríguez Nápoles]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138246</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-06T18:05:56Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Características y ubicación del cuartelito */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Cuatelito Tigres de Masferrer VLT]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138245</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138245"/>
		<updated>2022-04-06T18:05:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Preparativos de la acción */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Orden militar  No19  de Camilo]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4138065</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-06T14:54:11Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Documento]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4137965</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-06T13:37:49Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
=='''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Documento]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Paso_por_Las_Tunas_de_la_columna_invasora_de_1895&amp;diff=4136919</id>
		<title>Paso por Las Tunas de la columna invasora de 1895</title>
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		<updated>2022-04-04T18:48:03Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Reflexiones finales acerca de los hechos */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Paso de la columna invasora de 1895 por Las Tunas ==&lt;br /&gt;
Reescribir la historia de la invasión de su paso por el territorio tunero ha requerido reflexionar de modo crítico en los estudios precedentes, reeditar la ruta para descubrir causas y consecuencias ocultas en el contexto geográfico y socio histórico, recurrir a las técnicas cartográficas y establecer relaciones con datos referenciados en fuentes primarias y secundarias que posibilitaron en su conjunto reconstruir la travesía con sus respectivas valoraciones, de igual modo que de su [[trascendencia histórica ]] en el ámbito local.&lt;br /&gt;
==Primeros acercamientos al estudio de la invasión en su paso por la región ==&lt;br /&gt;
La obra de [[José Miró Argenter ]], [[Crónicas de la Guerra ]], en el capítulo relativo al paso y acciones de la [[columna invasora]] por el territorio de [[Las Tunas]] con dirección a [[occidente]], así como del apoyo recibido por las fuerzas cubanas que operaban en esta zona, constituye la fuente testimonial más completa respecto a este hecho. No obstante, contiene algunas imprecisiones lógicas acerca de la temporalidad y la sucesión de los acontecimientos, además de carencia de aspectos contextuales que tornan difusa la comprensión del hecho desde el punto de vista de la integralidad y multilateralidad de los factores influyentes.&lt;br /&gt;
El historiador [[José Luciano Franco]], en su obra [[Apuntes para una historia de su vida]], supera algunas de las inconsecuencias historiográficas incurridas por Miró, consistente en la sucesión lógica de los hechos y síntesis que hacen más comprensible la descripción. Aun así, subsiste un vacío concerniente a las condicionantes regionales inmediatas, en especial de la franja territorial donde ocurren los hechos, puntualizaciones de la espacialidad que no sitúan al lector en el marco de relatividad entre el espacio macro regional y los escenarios o micro espacios donde acampan y donde ocurren combates, así como la complejidad en las direcciones de avance.&lt;br /&gt;
En [[1986]], en ocasión del centenario del [[Titán de Bronce]], es publicado el folleto [[Presencia de Antonio Maceo en Las Tunas]], primer acercamiento relacionado con el tema en el territorio. Posibilitó corroborar que la franja por donde pasó la columna invasora era desconocida por Maceo. Importante resulta la obra del historiador [[Raúl Izquierdo Canosa]], [[Las Tunas en la guerra de]] [[1895-1898]], para contextualizar la situación precedente al paso de la columna invasora y puntualizaciones que ayudan al esclarecimiento de los hechos, aun cuando inexplicablemente no hace referencia a este acontecimiento.&lt;br /&gt;
Detectar los vacíos historiográficos requirió una meticulosa lectura crítica del testimonio ofrecido por Miró Argenter y la versión de José Luciano Franco, la contrastación con otras fuentes escritas, datos de la reconstrucción del hecho mediante un estudio de campo realizado por el historiador [[Víctor Manuel Marrero]] a finales de la década de los años 80 y la realizada por el autor de este artículo sobre la base del conocimiento de la zona y la aplicación de instrumentos cartográficos que posibilitó una nueva mirada del hecho y significado desde una perspectiva integradora, aunque prevalezca la esencia testimonial del primero.&lt;br /&gt;
Respecto a los combates de [[Guaramanao]] y [[El Lavado]], algunos materiales de historia local destinados a la docencia, refieren a encarnizados combates, lo cual es un error ya que las fuentes primarias no confirman la existencia de muertos, asimismo reproducen de modo textual las versiones antes citadas, sin análisis [[geohistórico]] y de otras fuentes que pueden ayudar en la contextualización. Desde el punto de vista cartográfico aparecen representaciones con fines de divulgación que ilustran la ruta de la invasión por el territorio de Las Tunas casi por la zona costera, otra inconsecuencia espacial que ha conducido a interpretaciones desacertadas derivadas del medio geográfico.&lt;br /&gt;
El presente artículo incluye algunas reflexiones en torno al impacto social e ideológico inmediato relacionado con el despertar del sentimiento independentista en el contexto regional, así como de la trascendencia del hecho en la postguerra en el marco local, en especial durante las cuatro primeras décadas de la República neocolonial.&lt;br /&gt;
==Contexto socio histórico próximo al paso de la columna invasora ==&lt;br /&gt;
Desde el año [[1893]] se inicia la organización del ejército [[mambí]] en la región y las autoridades militares españolas establecen una férrea vigilancia sobre aquellos que pudieran revelarse o conspirar contra el régimen colonial español. En ese año un informe enviado por el gobernador de la ciudad de Las Tunas a su inmediato superior de [[Oriente]], incluye un listado de tuneros que podían levantarse en cualquier momento, de los cuales se hace la siguiente reseña: [...] verificar individuos que pueden levantar partido en Las Tunas, don Pancho y su hijo [[Panchín Varona]] –se refiere a [[Francisco Varona González]] y su hijo [[Francisco Varona Tornet]]-, titulados brigadier y comandante, viven en [[Ventorrillo]]. Están de acuerdo con Maceo y Martí en pro de su causa […]&lt;br /&gt;
Dicho informe caracterizó además al teniente coronel [[Julián Santana]], comandante [[Miguel Miranda]], capitanes [[Gaspar Cruz]], [[Ramón Rivas]] y [[Antonio Machado]], teniente [[Sandalio Giráldez]] y teniente cabo [[Rafael Montero]]. Se hacía especial mención a [[Calixto Agüero]]. Para el mes de marzo de [[1895]], en Nuevitas circula¬ron noticias de haberse alterado el orden en [[Vic-toria de Las Tunas]], razón por la cual las autoridades españolas se apoyan de los Alcaldes para detectar sospechosos y simpatizantes, así como aquellos que pudiesen dirigir o estimular con eficacia un movimiento, los caminos y fincas eran custodiados por retenes.&lt;br /&gt;
Pasos en la organización de la guerra en Las Tunas son evidentes en febrero bajo el mando del gene¬ral Francisco Varona como Teniente Gobernador del distrito de Las Tunas, pero no es hasta junio que se evidencia el inicio de la creación de prefecturas y subprefecturas en la zona por donde ocurriría el paso de la columna invasora. Por los datos encontrados todo parece indicar que es otro de los factores que condicionaría su trayectoria.&lt;br /&gt;
En el período que ejerció jefatura el general Varona, se crea la [[Prefectura de Hatico]] (julio de 1895) y la subprefectura Soledad, se designa un Auxiliar en La Guanábana. En agosto de ese año es sustituido por Luis Martí quien crea la prefectura Las Arenas, a esta se subordina la subprefectura de San Vicente ([[6 de octubre]] de [[1895]]) y un Cabo Auxiliar en Cieguito ([[6 de junio]] de [[1895]]); crea además la prefectura de Playuelas y una subprefectura en Herradura ([[9 de octubre ]] de [[1895]]), todas localizadas en la parte centro suroeste de la antigua provincia de Oriente coincidente con la vertiente sur del territorio de Las Tunas, por donde pasaría la columna invasora. Una de las misiones era la crear depósitos de caballos para la guerra y apoyar con otros recursos materiales el paso de la invasión por cada territorio.&lt;br /&gt;
El bayamés [[José Manuel Capote Sosa]], hombre experimentado con un amplio expediente de servicio ganado en la [[Guerra de los Diez años]], se destaca en el ataque, toma e incendio de Las Tunas en [[1876]] en la cual ostentaba los grados de teniente. En marzo de [[1895]], por órdenes de [[Bartolomé Masó]], sale hacia Las Tunas, con el nombramiento de Jefe de Operaciones de esa región y los grados de brigadier. Entre sus objetivos estaba el dominio de los caminos que enlazaban los centros urbanos de Oriente y el [[Camagüey]], similar a lo que hizo Vicente García en la contienda de los Diez Años y comprometer a los campesinos y sitieros con la nueva contienda. Otra de las misiones era apoyar el traslado de tropas insurrectas por el territorio e impedir los contactos e intercambios militares de los españoles. De este modo convierte la región en base de la Tercera División del Ejército Libertador para lo cual le otorgan los grados de general.&lt;br /&gt;
Esta situación de reanimación de las fuerzas patrióticas provocó un reordenamiento estratégico de la guerra bajo el mando del general [[Arsenio Martínez Campos]]. Desde este mismo mes llegan fuerzas y material de guerra, en agosto por ejemplo embarcan hacia Cuba y con destino a Las Tunas, dos compañías que conformarían el batallón Bailén con un total de 442 efectivos, además de los existentes batallones de Aragón No. 21, con unos 1000 plazas y el 3ro de Infantería de Marina, este último con un total de 932 efectivos. De estos datos se infiere que en los días previos a la invasión las tropas hispanas fluctuaron entre 2000 a 2500 hombres, sin incluir a los voluntarios, guardia civil y otras fuerzas paramilitares; no obstante, esta parte de Oriente constituía un frente de guerra secundario para los españoles.&lt;br /&gt;
Desde ese período, los tuneros se incorporan de modo constante a las filas del Ejército mambí. En sus inicios fueron notables las dificultades organizativas, inestabilidad en los abastecimientos de víveres al ejército, entre ellos la sal producida en las zonas costeras. La correlación de fuerzas a favor de las fuerzas colonialistas obligó a desarrollar una estrategia consistente en el desarrollo de emboscadas de hostigamiento y hostilizar al enemigo sin enfrentamientos de envergadura con el objetivo de hacerse notar, sumar fuerzas y entrenamiento de lo bisoños.&lt;br /&gt;
Entra el general Máximo Gómez en Las Tunas en los dos primeros días de junio de [[1895]], con solo 20 hombres, incorporándoseles 80 de este territorio, con los que ya sumaban 100 sus fuerzas. El dos de septiembre de 1895, Gómez ocupó Jobabo con el objetivo militar de esperar una columna española que se acercaba a este punto con la cual combatió sobre la marcha al ser muy numerosa. Estas acciones y los combatientes incorporados comprometían a la población a colaborar por la causa independentista, se revitaliza así el sentimiento independentista existente desde la contienda de [[1868]].&lt;br /&gt;
==Travesía de la columna invasora por la región ==&lt;br /&gt;
Previa coordinación con el general José Manuel Capote que operaba en la Jurisdicción de Las Tunas, se le ordena que apoye el paso de la columna invasora por este territorio. Pero con el inconveniente de que solo disponía de unos 150 hombres, lo cual implicó un sistema de inteligencia desde el punto de vista estratégico y táctico que tendría como principio evitar combate frontal de tipo regular con el enemigo y distraerlos para apoyar a los invasores. Según el historiador [[Ramiro Guerra Sánchez]], la táctica de Maceo de evadir encuentros con las fuerzas españolas estuvo dada además de las razones ya señaladas a la no incorporación del Segundo Cuerpo de Ejército al mando de Bartolomé Masó. &lt;br /&gt;
En horas de la mañana del día tres de noviembre, la columna invasora comandada por el general Antonio Maceo Grajales entraba en los límites de las jurisdicciones de [[Holguín]] y Las Tunas. La intención de Maceo, según José Miró Argenter era avanzar ese día unas diez a doce leguas, pero reciben la información de que fuerzas enemigas se encontraban cerca. Esta situación, al parecer imprevista, impide el avance con la celeridad pronosticada. Al respecto, Piedra Martel anotó que {{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] estuvimos a menos de media jornada de numerosas fuerzas enemigas, situadas en Vista Alegre […], finca colindante con la Hacienda Las Arenas, ubicada a unas cuatro leguas en dirección oeste y a dos de la ciudad de Victoria de Las Tunas.&amp;quot;|[[Piedra Martel ]]}}&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Deciden acampar en el sitio conocido por [[Rio Abajo]], zona donde radicaba la prefectura de Playuelas bajo el mando del prefecto Jesús Peña, caracterizado por la bifurcación de caminos que posibilitaba variantes de evacuación en caso de ser asediados o atacados por el enemigo, cercano además al rio Naranjo cuyo caudal posibilitaba abastecerse de agua. En este lugar dedica tiempo para responder a algunas de las preocupaciones planteadas por [[Santiago García Cañizares]], secretario del Interior, consideradas por José Luciano Franco como intrascendentes ya que lo más importante en ese momento era la invasión.&lt;br /&gt;
Antes de levantar campamento al siguiente día, Maceo recibe la noticia de que los españoles avanzaban desde Las Arenas hacia Las Tunas para avituallarse, circunstancias en las que ordena al general Capote situarse con sus fuerzas en aquel lugar para hostilizar al enemigo si regresaba y que lo mantuviera al tanto de cada incidencia.&lt;br /&gt;
Una vez que Capote inició la indicada operación, salió la columna invasora el día cinco por la mañana con dirección suroeste para alejarse unas dos leguas aproximadamente de la Ciudad de Victoria de Las Tunas, distancia prudencial como para tomar decisiones a tiempo en caso de salida nuevamente de fuerzas españolas con el objetivo de impedir su avance. Al llegar a [[Vista Alegre]] recibe apoyo de los campesinos de la zona por orientación de Acosta, prefecto de Las Arenas, los cuales proveen a los mambises de comida y le ofrecen una completa información de la ubicación de las columnas españolas.&lt;br /&gt;
Reconocida la situación, destina pequeños grupos de caballerías para operar en las cercanías de la ciudad con el propósito de entretener al enemigo y propiciar así que la columna tomara ventaja en su paso por el territorio de Las Tunas. Al mismo tiempo, a decir de [[José Miró]], se recibe informe de una columna española que avanza por el camino de Mala Noche, Holguín, para operar en combinación con las fuerzas de Las Tunas e impedir su avance al [[Camagüey]], pero, dado a la distancia, no fue objeto de preocupación para el General.&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista militar, la plaza de Victoria de Las Tunas era una de las más fuertes de la Isla, con fuerzas suficientes para llevar a cabo operaciones y golpes a las fuerzas patrióticas. Por tal razón, establecer combate implicaría posibles bajas, reducción de los escasos pertrechos disponibles, pérdida de tiempo por concepto de atención y traslado de heridos, lo cual conllevaría a que la columna española que tenían en la vanguardia reorganizar a la ofensiva para impedirles el paso, situación que tornaría difícil la defensa.&lt;br /&gt;
Pero iniciarían una marcha por una parte muy baja y pantanosa, además del mal estado de los caminos, sin opción de avance a campo traviesa por lo intrincado del terreno y la vegetación, lo cual traería como resultado una marcha lenta y difícil. Desde mediados de octubre había comenzado un intenso temporal de lluvias que se prolonga hasta fines de noviembre, lo cual dificulta los movimientos de tropas para ambos contendientes. José Miró Argenter refiere a que la jornada del día seis fue muy dura, la marcha inició a las dos de la madrugada por caminos intransitables debido a las lluvias, los caballos se hundían, se atascaban los bagajes y la infantería se agota en su avance por los fangales.&lt;br /&gt;
Era media tarde y aún llovía a torrentes, a las nueve de la noche extenuados por la fatigosa marcha, acampanen las praderas de La Soledad, punto más distante en la maniobra de esquive del núcleo urbano. En este lugar estaba enclavada la subprefectura bajo el mando de Juan Romero, subordinada a la prefectura de Hatico, de quienes reciben apoyo. Mientras, la columna española llega a [[Las Pelonas]], sitio donde es hostilizada el día siete por la tropa del general Capote, de ese modo retrasan el paso del enemigo.&lt;br /&gt;
A partir de los informantes del sistema de inteligencia, Maceo conoce la situación y decide marchar en dirección a Lajas, sitio localizado a dos leguas al norte de La Soledad. De este modo, subían más al centro de la Isla en busca del [[Camino Real]] del sur por el cual avanzarían con menos dificultades que las enfrentadas hasta el momento, no sin antes dejar algunos escuadrones que se encargaran de llevar a cabo emboscadas de hostigamiento al enemigo, mientras ellos avanzaban.&lt;br /&gt;
Después que la columna española reconoce el abandonado del campamento mambí de La Soledad sigue el rastro de la columna invasora, lo cual no era difícil por las huellas dejadas en el terreno húmedo de unos mil quinientos invasores entre jinetes y a pie. Mientras, el general Capote con la caballería de Las Tunas, tirotea a los españoles por el flanco derecho obligándolos a detenerse y acampar a las once de la mañana en la sitiería de Lajas. Para ese momento, la columna invasora ya se encontraba en Guaramanao, zona de operaciones de Vicente García en la pasada contienda y donde radicó durante algún tiempo el Gobierno de la República en Armas, de ahí la posibilidad segura de apoyo de los habitantes de aquel sitio comprometidos con la causa independentistas. Además, radica en este lugar la prefectura de [[Ojo de Agua de los Melones ]]al mando de Isidro P. Mayo. Por tales razones, decide acampar en aquel sitio sin prever la posibilidad de que los españoles insistieran en su persecución.&lt;br /&gt;
El prefecto ofrece apoyo, consistente en una res, de igual modo lo hace el español José Escriba Carbonell, simpatizante con la causa cubana. Maceo ordena preparar el almuerzo y cuando habían comenzado a desollar las reses, se escucha el fuego graneado de fusilería de los exploradores cubanos que anunciaba la proximidad del enemigo, se frustra así la posibilidad de alimentarse en este sitio. Los peninsulares a modo de exploración comienzan su ofensiva por ambos flancos, Maceo refuerza las avanzadas de cada lado y forma las tropas en orden de batalla.&lt;br /&gt;
¨Los españoles -escribe el general Piedra Martel- comenzaron la ofensiva por un tanteo, a la vez, a la derecha e izquierda de nuestro campo. El general Maceo forma la tropa en orden de batalla, para lo cual coloca la infantería en una ceja de monte, sitio por donde podían vulnerarse fácilmente las fuerzas insurrectas, mientras que la caballería fue desplegada en el centro del potrero, donde el pastizal le sirve de enmascaramiento. ¨&lt;br /&gt;
En esas circunstancias, los españoles al mando del coronel [[Nario Echagüe]], fueron recibidos con nutrido y certero fuego que les hicieron retroceder, una nueva maniobra de la caballería del regimiento Vicente García les facilitó colocarse a los flancos de la infantería cubana, permitiéndole su salida airosa del potrero; salvo la infantería, fue destacado en Guaramanao un escuadrón para la observación y el resto de la tropa con la caballería a la vanguardia continuó marcha hacia El Lavado, donde acampa a la caída de la tarde. Este sitio, favorable por sus características estratégicas, sirvió de campamento eventual de [[Vicente García]] en numerosas ocasiones durante la Guerra Grande y de estancia de muchas personalidades de la alta dirección de la guerra, los sitieros estaban vinculados a la lucha por la independencia. &lt;br /&gt;
Conocida por el general Capote la experiencia militar del general español, el valor mostrado en el cruento combate sostenido con sus fuerzas el [[13 de agosto]] de [[1895]] en la Breñosa y la correlación de fuerzas a favor del enemigo, dispuso la caballería tunera en las proximidades de un flanco y retaguardia del núcleo español acampado en Guaramanao, evita así el enfrentamiento frontal y las hostiliza toda la noche con fuego intermitente de los exploradores. Aunque los españoles pretendían, de igual modo que en 1868 al producirse el intento de llevar a cabo la invasión, obligar a los cubanos a que consumieran su escaso parque, esta vez las fuerzas patrióticas hacen uso racional de sus pocos pertrechos. &lt;br /&gt;
Transcurría el día ocho de noviembre, en El Lavado, Maceo emite la comunicación número 184 dirigida al general [[José María Rodríguez (Mayía)]], jefe interino del Tercer Cuerpo del Ejército Libertador, en la cual le ordenaba tuviese preparadas sus fuerzas en un punto conveniente y que facilitara el encuentro con ésta. También le manifestaba tuviese conocimiento sobre las columnas enemigas que pudieran entorpecer el paso del contingente invasor. En uno de los párrafos de la citada comunicación le especificaba: {{Sistema:Cita|&amp;quot;[...] ordene a las autoridades civiles que tengan recursos para la columna, debiendo ser éstos, carne salada y viandas, así como calzado para la tropa y caballos para reponer las bajas de la caballería [...]&amp;quot;|[[Antonio Maceo]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eran las nueve de la mañana, aún no había concluido el jefe cubano con el despacho de los asuntos de mayor urgencia, cuando en los montes de El Lavado se escucharon retumbar los disparos de la fusilería que anunciaban nuevamente la presencia de las fuerzas enemigas mandadas por el coronel Echagüe, quien se había empeñado en establecer batalla campal con los cubanos. El fuego nutrido de la infantería a corta distancia del campamento invasor demostraba que el general Capote se batía con el enemigo, cubriendo la retaguardia del contingente cubano.&lt;br /&gt;
Una hora después la columna española casi envolvía a una de las avanzadas cubanas situadas en El Lavado. Con rapidez la infantería y caballería se ubicaron en línea circular de frente al enemigo, protegida ligeramente por una cañada que atravesaba el terreno. El jefe español inició un movimiento de flancos con heroicos empujes el cual fue poco rebatido por los cubanos que combatían a la riposta para economizar sus escasas municiones, no obstante, resistieron la avalancha. Entonces el jefe enemigo dispuso otra maniobra para evitar que la caballería de la columna invasora corriera sobre el centro de su fuerza mientras cañoneaba por el frente a los álgidos soldados de la infantería mambisa.&lt;br /&gt;
Víctor Marrero resume la situación diciendo que “ambos contendientes al asecho uno del otro, pasaron de la acción a la observación” y ante la tregua ya de mediodía, Maceo ordenó la marcha y deja allí una guardia de caballería para que vigilara los movimientos del enemigo. A las once del día aproximadamente, cuando cesó este hecho de armas - narró José Miró Argenter {{Sistema:Cita|&amp;quot;– “Las bajas cubanas en ambas acciones, en Guaramanao y El Lavado, fueron 23, incluyendo las de la brigada de Las Tunas al mando del general José Manuel Capote, quien fue uno de los heridos de este último combate”&amp;quot;|[[José Miró Argenter]]}}&lt;br /&gt;
, las fuentes consultadas no precisan la existencia de muertos.&lt;br /&gt;
Entre las dos y tres de la tarde del ocho de noviembre de 1895, la [[columna invasora]] y el gobierno cruzan el río [[Jobabo]] hacia Camagüey, mientras que la columna española que los perseguía se dirige hacia el cuartel de Guáimaro. Ya les esperaban las fuerzas camagüeyanas en [[La Caridad]], sitio localizado a media legua de la división entre ambos territorios, donde se le informa a Maceo que los colonialistas habían retirado de modo precipitado las avanzadas que vigilaban los embarcaderos de los ríos Tana y Sevilla y que el general Rodríguez se encontraba muy cerca del lugar con el grueso de las tropas.&lt;br /&gt;
Desde Oriente avanzaban las fuerzas del coronel Esteban Tamayo con la finalidad de apoyar a los invasores, razón por la cual Maceo le escribió al general Francisco Varona para que junto al general Capote le dieran protección al pasar por Las Tunas. De este modo, la columna invasora crece y se fortalece con la suma de los destacamentos regionales. &lt;br /&gt;
El 13 de noviembre, el general Maceo acampó en [[La Matilde de Simoni]] en Camagüey. Desde aquí el día 15 con sus comunicaciones 228 y 230 informó al general Gómez de haber hecho entrega a José Maceo del mando del Departamento Oriental, dándole cuenta de la resistencia opuesta por el enemigo a su paso por Las Tunas, aseverándole en la propia comunicación: [...] pero fue burlado totalmente logrando retenerlo con unos ciento cincuenta hombres de extrema retaguardia [...]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Reflexiones finales acerca de los hechos ==&lt;br /&gt;
Varios factores hicieron factible el paso de la [[columna invasora]] por la región de [[Las Tunas]], a pesar de los percances analizados, entre ellos: el servicio de comunicación diseñado por las recién creadas prefecturas mambisas, en especial los guías, más aun al ser una zona desconocida por Maceo; los invasores eran hombres fornidos, con resistencia para caminar de diez a doce leguas continuadas por terrenos en mal estado y aún tenían energía para combatir; la presencia de oficiales experimentados y un cuerpo de vigilancia con experiencia, así como el apoyo de la brigada de Las Tunas al mando del general [[José Manuel Capote]]. Por su parte, las fuerzas colonialistas, compuesta por quintos recién venidos, sin experiencia en la lucha irregular en un medio natural que les era en principio hostil, evitaban enfrentamientos decisivos que pudieran resultarles infructuosos, además, tenían en su contra el débil españolismo en la región, especialmente en las zonas rurales.&lt;br /&gt;
La configuración territorial de las prefecturas en la región, a juzgar por los hechos, estuvo determinada por la composición y vínculos familiares consuetudinarios y sus posibilidades de apoyo, lo cual influyó en la decisión de la ruta invasora y de los sitios escogidos para acampar. La inexistencia de propiedades españolas con riquezas agrícolas significativas en la industria azucarera en esta parte de la Isla que posibilitaran el sustento del poder colonial, marca una de las diferencias respecto al centro y occidente de la Isla, en la que uno de los objetivos de la invasión era destruir las fuentes de abastecimiento del enemigo. Aunque el déficit de alimentos es normal en condiciones de guerra para ambos contendientes, no fue nada comparable como la situación del occidente de la Isla, lo más difícil resultó la coordinación y vías de suministro dada las presiones de la constante persecución de los españoles que los obligó a un régimen de alimentación ocasional con el que inicia así la ruptura del hábito dietético de aquellos hombres.&lt;br /&gt;
En solo 90 días, el [[Ejército Libertador]] logra llevar la guerra hasta el extremo más occidental de [[Cuba]], para lo cual recorre 424 leguas en 72 jornadas de marcha, seis leguas promedio por jornada, mientras que el avance por territorio tunero es de tres leguas por jornada como consecuencia principalmente de las inclemencias hidrológicas y la insistencia de los colonialistas en detener su curso. Según Enrique Collazo, el paso por la región “fue sin apresuramiento y sin cansancio para la tropa”, aseveración ilógica si nos atenemos a los hechos; no es que existiera falta de premura sino una adecuación de la marcha a las circunstancias y siempre con el ánimo de acelerar la movilidad, lo cual implicó marchas agotadoras y la restricción del régimen de descanso.&lt;br /&gt;
El apoyo de la brigada de Las Tunas a la columna invasora en su trayectoria por territorio tunero es expresión de un regionalismo identitario, donde las fronteras territoriales y las ataduras excesivas a la patria chica habían sido superadas de modo general en esta etapa de la lucha por la independencia. Los grupos regionales al mando del general Capote mostraron alta responsabilidad en apoyar a los invasores, algunos combatientes tuneros se les unen, y no en su totalidad como dijera Enrique Collazo, ya lo habían hecho otros a principios del mes de junio al pasar [[Máximo Gómez]] por el territorio, también se dinamizó la colaboración como centro de apoyo a otras regiones. Las manifestaciones individuales como las deserciones no fueron obstáculos notables para el proceso de lucha; al respecto, el [[11 de noviembre]] de [[1895]], Antonio Maceo dicta la Orden 205 mediante la cual concede amplias facultades al teniente coronel jobabense Serafín Escanell para tomar severas medidas con los desertores de la columna invasora.&lt;br /&gt;
Como consecuencia de los hechos, las máximas autoridades españolas envían de modo inmediato 1222 efectivos regulares para reforzar la ciudad, consistente en un batallón expedicionario [[Bailén]] compuesto por 847 hombres y un batallón de Sicilia con 975 efectivos, al mismo tiempo se refuerzan las obras de defensa de la ciudad. Ello corrobora la acertada decisión de llevar a cabo la invasión a occidente en circunstancias en que las fuerzas españolas no eran suficientes en el distrito tunero, como en otros, como para detenerlos.&lt;br /&gt;
Enfrentarse en combate con fuerzas españolas al mando del coronel Nario Echagüe, calificado por José Miró como uno de los militares españoles más competentes de la guerra de Cuba, en circunstancias complejas durante toda la travesía, fue una experiencia en el arte defensiva que les sirvió de entrenamiento a los invasores, en especial a los más jóvenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Collazo, Enrique. Cuba independiente. Santiago de Cuba: Editorial Oriente.1900&lt;br /&gt;
	--------------------. Cuba Heroica. Santiago de Cuba: Editorial Oriente. 1980&lt;br /&gt;
* De Ávila, Bienvenido y  Plácido Cruz. Presencia de Maceo en Las Tunas. Las Tunas: Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del Partido. 1986&lt;br /&gt;
* Franco, José Luciano. Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida. T. II. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. 1973&lt;br /&gt;
* Guerra, Ramiro. Manual de Historia de Cuba. La Habana: Editorial Pueblo y Educación. 1985&lt;br /&gt;
* Izquierdo, Raúl. Las Tunas en la guerra de 1895-1898. Las Tunas: Editorial Sanlope. 2008&lt;br /&gt;
* Marrero, Víctor Manuel. La Guerra de 1895. En Colectivo de autores. Síntesis histórica provincial Las Tunas. La Habana: Editora Historia. 2010&lt;br /&gt;
* Miró Argenter, José. Crónicas de la guerra, T. I. La Habana. Editorial Letras Cubanas. 1981&lt;br /&gt;
* Piedra Martell, Manuel. Mis primeros 30 años. La Habana. Editorial de Letras Cubanas. 1979&lt;br /&gt;
* Revista Decenal de El Avisador Comercial. Ecos de Cuba. 20 de marzo de 1895.&lt;br /&gt;
* Rodríguez, Raúl. Cuba: La forja de una Nación. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales. 1999&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Historia_de_Cuba]] [[Category:Hechos_de_la_historia_de_Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Paso_por_Las_Tunas_de_la_columna_invasora_de_1895&amp;diff=4136912</id>
		<title>Paso por Las Tunas de la columna invasora de 1895</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Paso_por_Las_Tunas_de_la_columna_invasora_de_1895&amp;diff=4136912"/>
		<updated>2022-04-04T18:45:15Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Travesía de la columna invasora por la región */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Paso de la columna invasora de 1895 por Las Tunas ==&lt;br /&gt;
Reescribir la historia de la invasión de su paso por el territorio tunero ha requerido reflexionar de modo crítico en los estudios precedentes, reeditar la ruta para descubrir causas y consecuencias ocultas en el contexto geográfico y socio histórico, recurrir a las técnicas cartográficas y establecer relaciones con datos referenciados en fuentes primarias y secundarias que posibilitaron en su conjunto reconstruir la travesía con sus respectivas valoraciones, de igual modo que de su [[trascendencia histórica ]] en el ámbito local.&lt;br /&gt;
==Primeros acercamientos al estudio de la invasión en su paso por la región ==&lt;br /&gt;
La obra de [[José Miró Argenter ]], [[Crónicas de la Guerra ]], en el capítulo relativo al paso y acciones de la [[columna invasora]] por el territorio de [[Las Tunas]] con dirección a [[occidente]], así como del apoyo recibido por las fuerzas cubanas que operaban en esta zona, constituye la fuente testimonial más completa respecto a este hecho. No obstante, contiene algunas imprecisiones lógicas acerca de la temporalidad y la sucesión de los acontecimientos, además de carencia de aspectos contextuales que tornan difusa la comprensión del hecho desde el punto de vista de la integralidad y multilateralidad de los factores influyentes.&lt;br /&gt;
El historiador [[José Luciano Franco]], en su obra [[Apuntes para una historia de su vida]], supera algunas de las inconsecuencias historiográficas incurridas por Miró, consistente en la sucesión lógica de los hechos y síntesis que hacen más comprensible la descripción. Aun así, subsiste un vacío concerniente a las condicionantes regionales inmediatas, en especial de la franja territorial donde ocurren los hechos, puntualizaciones de la espacialidad que no sitúan al lector en el marco de relatividad entre el espacio macro regional y los escenarios o micro espacios donde acampan y donde ocurren combates, así como la complejidad en las direcciones de avance.&lt;br /&gt;
En [[1986]], en ocasión del centenario del [[Titán de Bronce]], es publicado el folleto [[Presencia de Antonio Maceo en Las Tunas]], primer acercamiento relacionado con el tema en el territorio. Posibilitó corroborar que la franja por donde pasó la columna invasora era desconocida por Maceo. Importante resulta la obra del historiador [[Raúl Izquierdo Canosa]], [[Las Tunas en la guerra de]] [[1895-1898]], para contextualizar la situación precedente al paso de la columna invasora y puntualizaciones que ayudan al esclarecimiento de los hechos, aun cuando inexplicablemente no hace referencia a este acontecimiento.&lt;br /&gt;
Detectar los vacíos historiográficos requirió una meticulosa lectura crítica del testimonio ofrecido por Miró Argenter y la versión de José Luciano Franco, la contrastación con otras fuentes escritas, datos de la reconstrucción del hecho mediante un estudio de campo realizado por el historiador [[Víctor Manuel Marrero]] a finales de la década de los años 80 y la realizada por el autor de este artículo sobre la base del conocimiento de la zona y la aplicación de instrumentos cartográficos que posibilitó una nueva mirada del hecho y significado desde una perspectiva integradora, aunque prevalezca la esencia testimonial del primero.&lt;br /&gt;
Respecto a los combates de [[Guaramanao]] y [[El Lavado]], algunos materiales de historia local destinados a la docencia, refieren a encarnizados combates, lo cual es un error ya que las fuentes primarias no confirman la existencia de muertos, asimismo reproducen de modo textual las versiones antes citadas, sin análisis [[geohistórico]] y de otras fuentes que pueden ayudar en la contextualización. Desde el punto de vista cartográfico aparecen representaciones con fines de divulgación que ilustran la ruta de la invasión por el territorio de Las Tunas casi por la zona costera, otra inconsecuencia espacial que ha conducido a interpretaciones desacertadas derivadas del medio geográfico.&lt;br /&gt;
El presente artículo incluye algunas reflexiones en torno al impacto social e ideológico inmediato relacionado con el despertar del sentimiento independentista en el contexto regional, así como de la trascendencia del hecho en la postguerra en el marco local, en especial durante las cuatro primeras décadas de la República neocolonial.&lt;br /&gt;
==Contexto socio histórico próximo al paso de la columna invasora ==&lt;br /&gt;
Desde el año [[1893]] se inicia la organización del ejército [[mambí]] en la región y las autoridades militares españolas establecen una férrea vigilancia sobre aquellos que pudieran revelarse o conspirar contra el régimen colonial español. En ese año un informe enviado por el gobernador de la ciudad de Las Tunas a su inmediato superior de [[Oriente]], incluye un listado de tuneros que podían levantarse en cualquier momento, de los cuales se hace la siguiente reseña: [...] verificar individuos que pueden levantar partido en Las Tunas, don Pancho y su hijo [[Panchín Varona]] –se refiere a [[Francisco Varona González]] y su hijo [[Francisco Varona Tornet]]-, titulados brigadier y comandante, viven en [[Ventorrillo]]. Están de acuerdo con Maceo y Martí en pro de su causa […]&lt;br /&gt;
Dicho informe caracterizó además al teniente coronel [[Julián Santana]], comandante [[Miguel Miranda]], capitanes [[Gaspar Cruz]], [[Ramón Rivas]] y [[Antonio Machado]], teniente [[Sandalio Giráldez]] y teniente cabo [[Rafael Montero]]. Se hacía especial mención a [[Calixto Agüero]]. Para el mes de marzo de [[1895]], en Nuevitas circula¬ron noticias de haberse alterado el orden en [[Vic-toria de Las Tunas]], razón por la cual las autoridades españolas se apoyan de los Alcaldes para detectar sospechosos y simpatizantes, así como aquellos que pudiesen dirigir o estimular con eficacia un movimiento, los caminos y fincas eran custodiados por retenes.&lt;br /&gt;
Pasos en la organización de la guerra en Las Tunas son evidentes en febrero bajo el mando del gene¬ral Francisco Varona como Teniente Gobernador del distrito de Las Tunas, pero no es hasta junio que se evidencia el inicio de la creación de prefecturas y subprefecturas en la zona por donde ocurriría el paso de la columna invasora. Por los datos encontrados todo parece indicar que es otro de los factores que condicionaría su trayectoria.&lt;br /&gt;
En el período que ejerció jefatura el general Varona, se crea la [[Prefectura de Hatico]] (julio de 1895) y la subprefectura Soledad, se designa un Auxiliar en La Guanábana. En agosto de ese año es sustituido por Luis Martí quien crea la prefectura Las Arenas, a esta se subordina la subprefectura de San Vicente ([[6 de octubre]] de [[1895]]) y un Cabo Auxiliar en Cieguito ([[6 de junio]] de [[1895]]); crea además la prefectura de Playuelas y una subprefectura en Herradura ([[9 de octubre ]] de [[1895]]), todas localizadas en la parte centro suroeste de la antigua provincia de Oriente coincidente con la vertiente sur del territorio de Las Tunas, por donde pasaría la columna invasora. Una de las misiones era la crear depósitos de caballos para la guerra y apoyar con otros recursos materiales el paso de la invasión por cada territorio.&lt;br /&gt;
El bayamés [[José Manuel Capote Sosa]], hombre experimentado con un amplio expediente de servicio ganado en la [[Guerra de los Diez años]], se destaca en el ataque, toma e incendio de Las Tunas en [[1876]] en la cual ostentaba los grados de teniente. En marzo de [[1895]], por órdenes de [[Bartolomé Masó]], sale hacia Las Tunas, con el nombramiento de Jefe de Operaciones de esa región y los grados de brigadier. Entre sus objetivos estaba el dominio de los caminos que enlazaban los centros urbanos de Oriente y el [[Camagüey]], similar a lo que hizo Vicente García en la contienda de los Diez Años y comprometer a los campesinos y sitieros con la nueva contienda. Otra de las misiones era apoyar el traslado de tropas insurrectas por el territorio e impedir los contactos e intercambios militares de los españoles. De este modo convierte la región en base de la Tercera División del Ejército Libertador para lo cual le otorgan los grados de general.&lt;br /&gt;
Esta situación de reanimación de las fuerzas patrióticas provocó un reordenamiento estratégico de la guerra bajo el mando del general [[Arsenio Martínez Campos]]. Desde este mismo mes llegan fuerzas y material de guerra, en agosto por ejemplo embarcan hacia Cuba y con destino a Las Tunas, dos compañías que conformarían el batallón Bailén con un total de 442 efectivos, además de los existentes batallones de Aragón No. 21, con unos 1000 plazas y el 3ro de Infantería de Marina, este último con un total de 932 efectivos. De estos datos se infiere que en los días previos a la invasión las tropas hispanas fluctuaron entre 2000 a 2500 hombres, sin incluir a los voluntarios, guardia civil y otras fuerzas paramilitares; no obstante, esta parte de Oriente constituía un frente de guerra secundario para los españoles.&lt;br /&gt;
Desde ese período, los tuneros se incorporan de modo constante a las filas del Ejército mambí. En sus inicios fueron notables las dificultades organizativas, inestabilidad en los abastecimientos de víveres al ejército, entre ellos la sal producida en las zonas costeras. La correlación de fuerzas a favor de las fuerzas colonialistas obligó a desarrollar una estrategia consistente en el desarrollo de emboscadas de hostigamiento y hostilizar al enemigo sin enfrentamientos de envergadura con el objetivo de hacerse notar, sumar fuerzas y entrenamiento de lo bisoños.&lt;br /&gt;
Entra el general Máximo Gómez en Las Tunas en los dos primeros días de junio de [[1895]], con solo 20 hombres, incorporándoseles 80 de este territorio, con los que ya sumaban 100 sus fuerzas. El dos de septiembre de 1895, Gómez ocupó Jobabo con el objetivo militar de esperar una columna española que se acercaba a este punto con la cual combatió sobre la marcha al ser muy numerosa. Estas acciones y los combatientes incorporados comprometían a la población a colaborar por la causa independentista, se revitaliza así el sentimiento independentista existente desde la contienda de [[1868]].&lt;br /&gt;
==Travesía de la columna invasora por la región ==&lt;br /&gt;
Previa coordinación con el general José Manuel Capote que operaba en la Jurisdicción de Las Tunas, se le ordena que apoye el paso de la columna invasora por este territorio. Pero con el inconveniente de que solo disponía de unos 150 hombres, lo cual implicó un sistema de inteligencia desde el punto de vista estratégico y táctico que tendría como principio evitar combate frontal de tipo regular con el enemigo y distraerlos para apoyar a los invasores. Según el historiador [[Ramiro Guerra Sánchez]], la táctica de Maceo de evadir encuentros con las fuerzas españolas estuvo dada además de las razones ya señaladas a la no incorporación del Segundo Cuerpo de Ejército al mando de Bartolomé Masó. &lt;br /&gt;
En horas de la mañana del día tres de noviembre, la columna invasora comandada por el general Antonio Maceo Grajales entraba en los límites de las jurisdicciones de [[Holguín]] y Las Tunas. La intención de Maceo, según José Miró Argenter era avanzar ese día unas diez a doce leguas, pero reciben la información de que fuerzas enemigas se encontraban cerca. Esta situación, al parecer imprevista, impide el avance con la celeridad pronosticada. Al respecto, Piedra Martel anotó que {{Sistema:Cita|&amp;quot;[…] estuvimos a menos de media jornada de numerosas fuerzas enemigas, situadas en Vista Alegre […], finca colindante con la Hacienda Las Arenas, ubicada a unas cuatro leguas en dirección oeste y a dos de la ciudad de Victoria de Las Tunas.&amp;quot;|[[Piedra Martel ]]}}&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Deciden acampar en el sitio conocido por [[Rio Abajo]], zona donde radicaba la prefectura de Playuelas bajo el mando del prefecto Jesús Peña, caracterizado por la bifurcación de caminos que posibilitaba variantes de evacuación en caso de ser asediados o atacados por el enemigo, cercano además al rio Naranjo cuyo caudal posibilitaba abastecerse de agua. En este lugar dedica tiempo para responder a algunas de las preocupaciones planteadas por [[Santiago García Cañizares]], secretario del Interior, consideradas por José Luciano Franco como intrascendentes ya que lo más importante en ese momento era la invasión.&lt;br /&gt;
Antes de levantar campamento al siguiente día, Maceo recibe la noticia de que los españoles avanzaban desde Las Arenas hacia Las Tunas para avituallarse, circunstancias en las que ordena al general Capote situarse con sus fuerzas en aquel lugar para hostilizar al enemigo si regresaba y que lo mantuviera al tanto de cada incidencia.&lt;br /&gt;
Una vez que Capote inició la indicada operación, salió la columna invasora el día cinco por la mañana con dirección suroeste para alejarse unas dos leguas aproximadamente de la Ciudad de Victoria de Las Tunas, distancia prudencial como para tomar decisiones a tiempo en caso de salida nuevamente de fuerzas españolas con el objetivo de impedir su avance. Al llegar a [[Vista Alegre]] recibe apoyo de los campesinos de la zona por orientación de Acosta, prefecto de Las Arenas, los cuales proveen a los mambises de comida y le ofrecen una completa información de la ubicación de las columnas españolas.&lt;br /&gt;
Reconocida la situación, destina pequeños grupos de caballerías para operar en las cercanías de la ciudad con el propósito de entretener al enemigo y propiciar así que la columna tomara ventaja en su paso por el territorio de Las Tunas. Al mismo tiempo, a decir de [[José Miró]], se recibe informe de una columna española que avanza por el camino de Mala Noche, Holguín, para operar en combinación con las fuerzas de Las Tunas e impedir su avance al [[Camagüey]], pero, dado a la distancia, no fue objeto de preocupación para el General.&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista militar, la plaza de Victoria de Las Tunas era una de las más fuertes de la Isla, con fuerzas suficientes para llevar a cabo operaciones y golpes a las fuerzas patrióticas. Por tal razón, establecer combate implicaría posibles bajas, reducción de los escasos pertrechos disponibles, pérdida de tiempo por concepto de atención y traslado de heridos, lo cual conllevaría a que la columna española que tenían en la vanguardia reorganizar a la ofensiva para impedirles el paso, situación que tornaría difícil la defensa.&lt;br /&gt;
Pero iniciarían una marcha por una parte muy baja y pantanosa, además del mal estado de los caminos, sin opción de avance a campo traviesa por lo intrincado del terreno y la vegetación, lo cual traería como resultado una marcha lenta y difícil. Desde mediados de octubre había comenzado un intenso temporal de lluvias que se prolonga hasta fines de noviembre, lo cual dificulta los movimientos de tropas para ambos contendientes. José Miró Argenter refiere a que la jornada del día seis fue muy dura, la marcha inició a las dos de la madrugada por caminos intransitables debido a las lluvias, los caballos se hundían, se atascaban los bagajes y la infantería se agota en su avance por los fangales.&lt;br /&gt;
Era media tarde y aún llovía a torrentes, a las nueve de la noche extenuados por la fatigosa marcha, acampanen las praderas de La Soledad, punto más distante en la maniobra de esquive del núcleo urbano. En este lugar estaba enclavada la subprefectura bajo el mando de Juan Romero, subordinada a la prefectura de Hatico, de quienes reciben apoyo. Mientras, la columna española llega a [[Las Pelonas]], sitio donde es hostilizada el día siete por la tropa del general Capote, de ese modo retrasan el paso del enemigo.&lt;br /&gt;
A partir de los informantes del sistema de inteligencia, Maceo conoce la situación y decide marchar en dirección a Lajas, sitio localizado a dos leguas al norte de La Soledad. De este modo, subían más al centro de la Isla en busca del [[Camino Real]] del sur por el cual avanzarían con menos dificultades que las enfrentadas hasta el momento, no sin antes dejar algunos escuadrones que se encargaran de llevar a cabo emboscadas de hostigamiento al enemigo, mientras ellos avanzaban.&lt;br /&gt;
Después que la columna española reconoce el abandonado del campamento mambí de La Soledad sigue el rastro de la columna invasora, lo cual no era difícil por las huellas dejadas en el terreno húmedo de unos mil quinientos invasores entre jinetes y a pie. Mientras, el general Capote con la caballería de Las Tunas, tirotea a los españoles por el flanco derecho obligándolos a detenerse y acampar a las once de la mañana en la sitiería de Lajas. Para ese momento, la columna invasora ya se encontraba en Guaramanao, zona de operaciones de Vicente García en la pasada contienda y donde radicó durante algún tiempo el Gobierno de la República en Armas, de ahí la posibilidad segura de apoyo de los habitantes de aquel sitio comprometidos con la causa independentistas. Además, radica en este lugar la prefectura de [[Ojo de Agua de los Melones ]]al mando de Isidro P. Mayo. Por tales razones, decide acampar en aquel sitio sin prever la posibilidad de que los españoles insistieran en su persecución.&lt;br /&gt;
El prefecto ofrece apoyo, consistente en una res, de igual modo lo hace el español José Escriba Carbonell, simpatizante con la causa cubana. Maceo ordena preparar el almuerzo y cuando habían comenzado a desollar las reses, se escucha el fuego graneado de fusilería de los exploradores cubanos que anunciaba la proximidad del enemigo, se frustra así la posibilidad de alimentarse en este sitio. Los peninsulares a modo de exploración comienzan su ofensiva por ambos flancos, Maceo refuerza las avanzadas de cada lado y forma las tropas en orden de batalla.&lt;br /&gt;
¨Los españoles -escribe el general Piedra Martel- comenzaron la ofensiva por un tanteo, a la vez, a la derecha e izquierda de nuestro campo. El general Maceo forma la tropa en orden de batalla, para lo cual coloca la infantería en una ceja de monte, sitio por donde podían vulnerarse fácilmente las fuerzas insurrectas, mientras que la caballería fue desplegada en el centro del potrero, donde el pastizal le sirve de enmascaramiento. ¨&lt;br /&gt;
En esas circunstancias, los españoles al mando del coronel [[Nario Echagüe]], fueron recibidos con nutrido y certero fuego que les hicieron retroceder, una nueva maniobra de la caballería del regimiento Vicente García les facilitó colocarse a los flancos de la infantería cubana, permitiéndole su salida airosa del potrero; salvo la infantería, fue destacado en Guaramanao un escuadrón para la observación y el resto de la tropa con la caballería a la vanguardia continuó marcha hacia El Lavado, donde acampa a la caída de la tarde. Este sitio, favorable por sus características estratégicas, sirvió de campamento eventual de [[Vicente García]] en numerosas ocasiones durante la Guerra Grande y de estancia de muchas personalidades de la alta dirección de la guerra, los sitieros estaban vinculados a la lucha por la independencia. &lt;br /&gt;
Conocida por el general Capote la experiencia militar del general español, el valor mostrado en el cruento combate sostenido con sus fuerzas el [[13 de agosto]] de [[1895]] en la Breñosa y la correlación de fuerzas a favor del enemigo, dispuso la caballería tunera en las proximidades de un flanco y retaguardia del núcleo español acampado en Guaramanao, evita así el enfrentamiento frontal y las hostiliza toda la noche con fuego intermitente de los exploradores. Aunque los españoles pretendían, de igual modo que en 1868 al producirse el intento de llevar a cabo la invasión, obligar a los cubanos a que consumieran su escaso parque, esta vez las fuerzas patrióticas hacen uso racional de sus pocos pertrechos. &lt;br /&gt;
Transcurría el día ocho de noviembre, en El Lavado, Maceo emite la comunicación número 184 dirigida al general [[José María Rodríguez (Mayía)]], jefe interino del Tercer Cuerpo del Ejército Libertador, en la cual le ordenaba tuviese preparadas sus fuerzas en un punto conveniente y que facilitara el encuentro con ésta. También le manifestaba tuviese conocimiento sobre las columnas enemigas que pudieran entorpecer el paso del contingente invasor. En uno de los párrafos de la citada comunicación le especificaba: {{Sistema:Cita|&amp;quot;[...] ordene a las autoridades civiles que tengan recursos para la columna, debiendo ser éstos, carne salada y viandas, así como calzado para la tropa y caballos para reponer las bajas de la caballería [...]&amp;quot;|[[Antonio Maceo]]}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eran las nueve de la mañana, aún no había concluido el jefe cubano con el despacho de los asuntos de mayor urgencia, cuando en los montes de El Lavado se escucharon retumbar los disparos de la fusilería que anunciaban nuevamente la presencia de las fuerzas enemigas mandadas por el coronel Echagüe, quien se había empeñado en establecer batalla campal con los cubanos. El fuego nutrido de la infantería a corta distancia del campamento invasor demostraba que el general Capote se batía con el enemigo, cubriendo la retaguardia del contingente cubano.&lt;br /&gt;
Una hora después la columna española casi envolvía a una de las avanzadas cubanas situadas en El Lavado. Con rapidez la infantería y caballería se ubicaron en línea circular de frente al enemigo, protegida ligeramente por una cañada que atravesaba el terreno. El jefe español inició un movimiento de flancos con heroicos empujes el cual fue poco rebatido por los cubanos que combatían a la riposta para economizar sus escasas municiones, no obstante, resistieron la avalancha. Entonces el jefe enemigo dispuso otra maniobra para evitar que la caballería de la columna invasora corriera sobre el centro de su fuerza mientras cañoneaba por el frente a los álgidos soldados de la infantería mambisa.&lt;br /&gt;
Víctor Marrero resume la situación diciendo que “ambos contendientes al asecho uno del otro, pasaron de la acción a la observación” y ante la tregua ya de mediodía, Maceo ordenó la marcha y deja allí una guardia de caballería para que vigilara los movimientos del enemigo. A las once del día aproximadamente, cuando cesó este hecho de armas - narró José Miró Argenter {{Sistema:Cita|&amp;quot;– “Las bajas cubanas en ambas acciones, en Guaramanao y El Lavado, fueron 23, incluyendo las de la brigada de Las Tunas al mando del general José Manuel Capote, quien fue uno de los heridos de este último combate”&amp;quot;|[[José Miró Argenter]]}}&lt;br /&gt;
, las fuentes consultadas no precisan la existencia de muertos.&lt;br /&gt;
Entre las dos y tres de la tarde del ocho de noviembre de 1895, la [[columna invasora]] y el gobierno cruzan el río [[Jobabo]] hacia Camagüey, mientras que la columna española que los perseguía se dirige hacia el cuartel de Guáimaro. Ya les esperaban las fuerzas camagüeyanas en [[La Caridad]], sitio localizado a media legua de la división entre ambos territorios, donde se le informa a Maceo que los colonialistas habían retirado de modo precipitado las avanzadas que vigilaban los embarcaderos de los ríos Tana y Sevilla y que el general Rodríguez se encontraba muy cerca del lugar con el grueso de las tropas.&lt;br /&gt;
Desde Oriente avanzaban las fuerzas del coronel Esteban Tamayo con la finalidad de apoyar a los invasores, razón por la cual Maceo le escribió al general Francisco Varona para que junto al general Capote le dieran protección al pasar por Las Tunas. De este modo, la columna invasora crece y se fortalece con la suma de los destacamentos regionales. &lt;br /&gt;
El 13 de noviembre, el general Maceo acampó en [[La Matilde de Simoni]] en Camagüey. Desde aquí el día 15 con sus comunicaciones 228 y 230 informó al general Gómez de haber hecho entrega a José Maceo del mando del Departamento Oriental, dándole cuenta de la resistencia opuesta por el enemigo a su paso por Las Tunas, aseverándole en la propia comunicación: [...] pero fue burlado totalmente logrando retenerlo con unos ciento cincuenta hombres de extrema retaguardia [...]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Reflexiones finales acerca de los hechos ==&lt;br /&gt;
Varios factores hicieron factible el paso de la columna invasora por la región de Las Tunas, a pesar de los percances analizados, entre ellos: el servicio de comunicación diseñado por las recién creadas prefecturas mambisas, en especial los guías, más aun al ser una zona desconocida por Maceo; los invasores eran hombres fornidos, con resistencia para caminar de diez a doce leguas continuadas por terrenos en mal estado y aún tenían energía para combatir; la presencia de oficiales experimentados y un cuerpo de vigilancia con experiencia, así como el apoyo de la brigada de Las Tunas al mando del general José Manuel Capote. Por su parte, las fuerzas colonialistas, compuesta por quintos recién venidos, sin experiencia en la lucha irregular en un medio natural que les era en principio hostil, evitaban enfrentamientos decisivos que pudieran resultarles infructuosos, además, tenían en su contra el débil españolismo en la región, especialmente en las zonas rurales.&lt;br /&gt;
La configuración territorial de las prefecturas en la región, a juzgar por los hechos, estuvo determinada por la composición y vínculos familiares consuetudinarios y sus posibilidades de apoyo, lo cual influyó en la decisión de la ruta invasora y de los sitios escogidos para acampar. La inexistencia de propiedades españolas con riquezas agrícolas significativas en la industria azucarera en esta parte de la Isla que posibilitaran el sustento del poder colonial, marca una de las diferencias respecto al centro y occidente de la Isla, en la que uno de los objetivos de la invasión era destruir las fuentes de abastecimiento del enemigo. Aunque el déficit de alimentos es normal en condiciones de guerra para ambos contendientes, no fue nada comparable como la situación del occidente de la Isla, lo más difícil resultó la coordinación y vías de suministro dada las presiones de la constante persecución de los españoles que los obligó a un régimen de alimentación ocasional con el que inicia así la ruptura del hábito dietético de aquellos hombres.&lt;br /&gt;
En solo 90 días, el Ejército Libertador logra llevar la guerra hasta el extremo más occidental de Cuba, para lo cual recorre 424 leguas en 72 jornadas de marcha, seis leguas promedio por jornada, mientras que el avance por territorio tunero es de tres leguas por jornada como consecuencia principalmente de las inclemencias hidrológicas y la insistencia de los colonialistas en detener su curso. Según Enrique Collazo, el paso por la región “fue sin apresuramiento y sin cansancio para la tropa”, aseveración ilógica si nos atenemos a los hechos; no es que existiera falta de premura sino una adecuación de la marcha a las circunstancias y siempre con el ánimo de acelerar la movilidad, lo cual implicó marchas agotadoras y la restricción del régimen de descanso.&lt;br /&gt;
El apoyo de la brigada de Las Tunas a la columna invasora en su trayectoria por territorio tunero es expresión de un regionalismo identitario, donde las fronteras territoriales y las ataduras excesivas a la patria chica habían sido superadas de modo general en esta etapa de la lucha por la independencia. Los grupos regionales al mando del general Capote mostraron alta responsabilidad en apoyar a los invasores, algunos combatientes tuneros se les unen, y no en su totalidad como dijera Enrique Collazo, ya lo habían hecho otros a principios del mes de junio al pasar Máximo Gómez por el territorio, también se dinamizó la colaboración como centro de apoyo a otras regiones. Las manifestaciones individuales como las deserciones no fueron obstáculos notables para el proceso de lucha; al respecto, el [[11 de noviembre]] de [[1895]], Antonio Maceo dicta la Orden 205 mediante la cual concede amplias facultades al teniente coronel jobabense Serafín Escanell para tomar severas medidas con los desertores de la columna invasora.&lt;br /&gt;
Como consecuencia de los hechos, las máximas autoridades españolas envían de modo inmediato 1222 efectivos regulares para reforzar la ciudad, consistente en un batallón expedicionario [[Bailén]] compuesto por 847 hombres y un batallón de Sicilia con 975 efectivos, al mismo tiempo se refuerzan las obras de defensa de la ciudad. Ello corrobora la acertada decisión de llevar a cabo la invasión a occidente en circunstancias en que las fuerzas españolas no eran suficientes en el distrito tunero, como en otros, como para detenerlos.&lt;br /&gt;
Enfrentarse en combate con fuerzas españolas al mando del coronel Nario Echagüe, calificado por José Miró como uno de los militares españoles más competentes de la guerra de Cuba, en circunstancias complejas durante toda la travesía, fue una experiencia en el arte defensiva que les sirvió de entrenamiento a los invasores, en especial a los más jóvenes.&lt;br /&gt;
==Fuentes ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Collazo, Enrique. Cuba independiente. Santiago de Cuba: Editorial Oriente.1900&lt;br /&gt;
	--------------------. Cuba Heroica. Santiago de Cuba: Editorial Oriente. 1980&lt;br /&gt;
* De Ávila, Bienvenido y  Plácido Cruz. Presencia de Maceo en Las Tunas. Las Tunas: Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del Partido. 1986&lt;br /&gt;
* Franco, José Luciano. Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida. T. II. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. 1973&lt;br /&gt;
* Guerra, Ramiro. Manual de Historia de Cuba. La Habana: Editorial Pueblo y Educación. 1985&lt;br /&gt;
* Izquierdo, Raúl. Las Tunas en la guerra de 1895-1898. Las Tunas: Editorial Sanlope. 2008&lt;br /&gt;
* Marrero, Víctor Manuel. La Guerra de 1895. En Colectivo de autores. Síntesis histórica provincial Las Tunas. La Habana: Editora Historia. 2010&lt;br /&gt;
* Miró Argenter, José. Crónicas de la guerra, T. I. La Habana. Editorial Letras Cubanas. 1981&lt;br /&gt;
* Piedra Martell, Manuel. Mis primeros 30 años. La Habana. Editorial de Letras Cubanas. 1979&lt;br /&gt;
* Revista Decenal de El Avisador Comercial. Ecos de Cuba. 20 de marzo de 1895.&lt;br /&gt;
* Rodríguez, Raúl. Cuba: La forja de una Nación. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales. 1999&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Historia_de_Cuba]] [[Category:Hechos_de_la_historia_de_Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4136601</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-04T14:05:32Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Referencias */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Documento]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-04T14:05:09Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Documento]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Referencias==&lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4136589</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-04T13:57:43Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho= '''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''&lt;br /&gt;
|imagen = Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha=  [[viernes 5 de septiembre]] de [[1958]]&lt;br /&gt;
|resumen= &lt;br /&gt;
|resultado= &lt;br /&gt;
|consecuencias= Perdida de la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
|países =&lt;br /&gt;
|lugar= Victoria de Las Tunas&lt;br /&gt;
|líderes = Camilo Cienfuegos&lt;br /&gt;
|ejecutores = Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y Concepción Rivero Feria&lt;br /&gt;
|organizaciones=&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
=='''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg|miniaturadeimagen|derecha|Documento]]&lt;br /&gt;
Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes [[5 de septiembre]] [[de 1958]], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo [[(Aimiquiabo o Aymiquiabo)]] y cercano al [[arroyo Aguas Blancas]], los integrantes de la [[columna No. 8]]comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la [[columna No. 2]], dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de [[Bayamo]], [[Holguín]] y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a [[Marcos Carmenate Borges]], Negro Carmenate, y a [[Concepción Rivero Feria]], operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la [[orden No. 19]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra Las Tunas]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de [[Camagüey]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de [[La Ceiba]], a 3.6 km del poblado de [[Calixto]] (en el actual municipio [[Majibacoa]]). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido [[La Concepción]], [[San Joaquín]], [[Las Arenas]], [[La Quinta]] y [[Limones]]. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de [[Cruz Alta]], hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de [[Juan Machado Machado]], Tatá, compañero de lucha de [[Jorge Pérez González]], también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en [[Río Blanco]], en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor [[Luis Fernández Vidal]], estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de [[Puerto Padre]], herido en el combate de la valla de gallos de [[Vázquez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día [[15 de septiembre]] retornaron a [[Sitio Piedra]] y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de [[San Juan]], junto a la línea de [[Manatí]] y el camino de [[Santa María]]. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de [[Río Potrero]], entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: [[Guido Parra Ortiz]], encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino [[Eloy Rosabal Parra]], Merito; [[Pepe Leyva]]; [[Néstor Zulueta Machado]] y [[José Amado Lastre]], Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un [[Chrysler]] que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia [[Mercedes López]] y [[Joaquín Demestre]], previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del [[MININT]]), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: [[Concepción Rivero]], por el frente; [[Armando Hechavarría]], por el flanco derecho (este) y [[Walfrido Agüero]], Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la [[Delegación Provincial del MININT]]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a [[Alcibíades Torres Rodríguez]], miembro del [[M-26-7]] e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por [[Armando Hechavarría]], cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en [[Los Manguitos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las [[Industrias Pérez]] , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de [[Celia González]], esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de [[Cirilo Concepción Pérez]], el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de [[Rosario Torres Rivero]], militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de [[Río Blanco]], ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de [[Edelio Ávila Trujillo]], responsable de una célula radicada en la “[[Casa Sánchez]]”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de [[Francisco García]], Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de [[Oriente]], en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el [[Partido Unión Radical]]; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del [[Combate del Uvero]]. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la [[década de 1950]]. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de [[La Cuba (ferrocarril central)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego [[Miguel Hernández]], propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por [[Jorge Pérez Rojas]], a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara [[Elio Ávila Trujillo]],  más adelante General de Brigada de las [[Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre [[(Avenida Camilo Cienfuegos)]], ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
[[Jorge Rodríguez Nápoles]], todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle [[Aquiles Espinosa]], buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos:{{Sistema:Cita|&amp;quot;¡Lo tenemos cogido!&amp;quot;|}}, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la [[Avenida 30 de Noviembre]]).&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|miniaturadeimagen|derecha]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle [[Eddy Martínez]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por [[Marcelino Diéguez]] y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a [[William Fajardo]] silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, [[Julio Fernández Gómez]] resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de [[Las Margaritas]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A [[Julio Fernández Gómez]], herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para [[El Parnaso]], a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
(•)  Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•)  Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(•) Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
(•) Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
(•) Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
(•) Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
(•)  Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
(•)  Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
(•)  No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Véase también==&lt;br /&gt;
[[Victoria de Las Tunas]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Referencias==&lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt;Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Bermúdes Cutiño, Jesús: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gálvez Rodríguez, William: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Garcés Fernández, Eduardo, F. Arteaga Pupo Y S. Guerra Gómez: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Iglesias Leyva, Joel: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cruz Infante, Plácido: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo García, Pablo Julio, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* MarreroO Pupo, Nelson: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Gonzáles, Jorge: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez, María Dolores, Lola: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Reyes Pérez., Miriam Y R. Batista López: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Camejo Barrios, Miriam: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Gallardo GarcíaA, Pablo Julio: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Cienfuegos Gorriarán, Camilo: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Concepción Pérez, Cirilo: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Pérez Vidal, Juan Rafael, Yony: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Santos Vargas, José: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Historia del municipio]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4136468</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4136468"/>
		<updated>2022-04-04T11:55:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=='''Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas'''==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Orden_ militar_ No19_ de_ Camilo.jpg|Documento Oficial&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
“[…] Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes 5 de septiembre…” [de 1958], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo (Aimiquiabo o Aymiquiabo) y cercano al arroyo Aguas Blancas, los integrantes de la columna No. 8 comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la columna No. 2, dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de Bayamo, Holguín y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y a Concepción Rivero Feria, operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la orden No. 19.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Mapa del ataque.jpg|Imagen de la ruta&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra (Las Tunas)]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de Camagüey. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de La Ceiba, a 3.6 km del poblado de Calixto (en el actual municipio Majibacoa). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido La Concepción, San Joaquín, Las Arenas, La Quinta y Limones. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de Cruz Alta, hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de Juan Machado Machado, Tatá, compañero de lucha de Jorge Pérez González, también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en Río Blanco, en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor Luis Fernández Vidal, estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de Puerto Padre, herido en el combate de la valla de gallos de Vázquez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día 15 de septiembre retornaron a Sitio Piedra y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de San Juan, junto a la línea de Manatí y el camino de Santa María. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de Río Potrero, entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: Guido Parra Ortiz, encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino Eloy Rosabal Parra, Merito; Pepe Leyva; Néstor Zulueta Machado y José Amado Lastre, Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un Chrysler que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia Mercedes López y Joaquín Demestre, previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del MININT), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: Concepción Rivero, por el frente; Armando Hechavarría, por el flanco derecho (este) y Walfrido Agüero, Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la Delegación Provincial del MININT).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a Alcibíades Torres Rodríguez, miembro del M-26-7 e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por Armando Hechavarría, cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en Los Manguitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las Industrias Pérez , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de Celia González, esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de Cirilo Concepción Pérez, el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de Rosario Torres Rivero, militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de Río Blanco, ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de Edelio Ávila Trujillo, responsable de una célula radicada en la “Casa Sánchez”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de Francisco García, Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|Edificación&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de Oriente, en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el Partido Unión Radical; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del combate del Uvero. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la década de 1950. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de La Cuba (ferrocarril central).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego Miguel Hernández, propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por Jorge Pérez Rojas, a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara Elio Ávila Trujillo,  más adelante General de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre (avenida Camilo Cienfuegos), ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|Foto&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles, todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle Aquiles Espinosa, buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos: —¡Lo tenemos cogido! —, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la avenida 30 de Noviembre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle Eddy Martínez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por Marcelino Diéguez y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a William Fajardo silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, Julio Fernández Gómez resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de Las Margaritas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Julio Fernández Gómez, herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para El Parnaso, a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
• Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.	Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
2.	Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
3.	Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
4.	Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BERMÚDEZ CUTIÑO, JESÚS: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GÁLVEZ RODRÍGUEZ, WILLIAM: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GARCÉS FERNÁNDEZ, EDUARDO, F. ARTEAGA PUPO Y S. GUERRA GÓMEZ: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
IGLESIAS LEYVA, JOEL: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cartilla de orden abierto de las FARC-EP. Tomado de: &lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
Manual de la embocada (como hacerlas y posicionarse) Tomado de:  &lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MARRERO PUPO, NELSON: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ GONZÁLEZ, JORGE: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ, MARÍA DOLORES, LOLA: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ., MIRIAM Y R. BATISTA LÓPEZ: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CAMEJO BARRIOS, MIRIAM: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CIENFUEGOS GORRIARÁN, CAMILO: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CONCEPCIÓN PÉREZ, CIRILO: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ VIDAL, JUAN RAFAEL, YONY: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SANTOS VARGAS, JOSÉ: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4136467</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-04-04T11:53:33Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Redactar resumen introductorio, insertar Plantilla con sus respectivos campos, nombrar correctamente los encabezados, insertar citas con su respectivo código, realizar hipervínculos, colocar correctamente las imágenes, insertar viñetas y eliminar mayúsculas innecesarias en las Fuentes}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante [[Camilo Cienfuegos]], los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de [[Victoria de las Tunas]], se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Orden_ militar_ No19_ de_ Camilo.jpg|Documento Oficial&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
“[…] Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes 5 de septiembre…” [de 1958], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo (Aimiquiabo o Aymiquiabo) y cercano al arroyo Aguas Blancas, los integrantes de la columna No. 8 comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la columna No. 2, dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de Bayamo, Holguín y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y a Concepción Rivero Feria, operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la orden No. 19.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Mapa del ataque.jpg|Imagen de la ruta&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra (Las Tunas)]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de Camagüey. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de La Ceiba, a 3.6 km del poblado de Calixto (en el actual municipio Majibacoa). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido La Concepción, San Joaquín, Las Arenas, La Quinta y Limones. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de Cruz Alta, hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de Juan Machado Machado, Tatá, compañero de lucha de Jorge Pérez González, también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en Río Blanco, en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor Luis Fernández Vidal, estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de Puerto Padre, herido en el combate de la valla de gallos de Vázquez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día 15 de septiembre retornaron a Sitio Piedra y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de San Juan, junto a la línea de Manatí y el camino de Santa María. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de Río Potrero, entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: Guido Parra Ortiz, encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino Eloy Rosabal Parra, Merito; Pepe Leyva; Néstor Zulueta Machado y José Amado Lastre, Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un Chrysler que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia Mercedes López y Joaquín Demestre, previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del MININT), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: Concepción Rivero, por el frente; Armando Hechavarría, por el flanco derecho (este) y Walfrido Agüero, Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la Delegación Provincial del MININT).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a Alcibíades Torres Rodríguez, miembro del M-26-7 e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por Armando Hechavarría, cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en Los Manguitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las Industrias Pérez , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de Celia González, esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de Cirilo Concepción Pérez, el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de Rosario Torres Rivero, militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de Río Blanco, ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de Edelio Ávila Trujillo, responsable de una célula radicada en la “Casa Sánchez”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de Francisco García, Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|Edificación&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de Oriente, en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el Partido Unión Radical; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del combate del Uvero. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la década de 1950. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de La Cuba (ferrocarril central).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego Miguel Hernández, propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por Jorge Pérez Rojas, a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara Elio Ávila Trujillo,  más adelante General de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre (avenida Camilo Cienfuegos), ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|Foto&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles, todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle Aquiles Espinosa, buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos: —¡Lo tenemos cogido! —, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la avenida 30 de Noviembre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle Eddy Martínez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por Marcelino Diéguez y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a William Fajardo silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, Julio Fernández Gómez resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de Las Margaritas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Julio Fernández Gómez, herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para El Parnaso, a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
• Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.	Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
2.	Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
3.	Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
4.	Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BERMÚDEZ CUTIÑO, JESÚS: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
GÁLVEZ RODRÍGUEZ, WILLIAM: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GARCÉS FERNÁNDEZ, EDUARDO, F. ARTEAGA PUPO Y S. GUERRA GÓMEZ: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
IGLESIAS LEYVA, JOEL: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cartilla de orden abierto de las FARC-EP. Tomado de: &lt;br /&gt;
http://www.farcep.co/militar/CONTEN_A/ABYC001_A/ABYC001_F/ABYI001_F/ABYI001_F_10/ABYI001_F_10.html&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Manual de la embocada (como hacerlas y posicionarse) Tomado de:  &lt;br /&gt;
https://www.taringa.net&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MARRERO PUPO, NELSON: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ GONZÁLEZ, JORGE: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ, MARÍA DOLORES, LOLA: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
CONCEPCIÓN PÉREZ, CIRILO: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ VIDAL, JUAN RAFAEL, YONY: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SANTOS VARGAS, JOSÉ: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Paso_por_Las_Tunas_de_la_columna_invasora_de_1895&amp;diff=4135529</id>
		<title>Paso por Las Tunas de la columna invasora de 1895</title>
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		<updated>2022-04-01T17:49:39Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: Página creada con «==Paso de la columna invasora de 1895 por Las Tunas == Reescribir la historia de la invasión de su paso por el territorio tunero ha requerido reflexionar de modo crítico…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Paso de la columna invasora de 1895 por Las Tunas ==&lt;br /&gt;
Reescribir la historia de la invasión de su paso por el territorio tunero ha requerido reflexionar de modo crítico en los estudios precedentes, reeditar la ruta para descubrir causas y consecuencias ocultas en el contexto geográfico y socio histórico, recurrir a las técnicas cartográficas y establecer relaciones con datos referenciados en fuentes primarias y secundarias que posibilitaron en su conjunto reconstruir la travesía con sus respectivas valoraciones, de igual modo que de su [[trascendencia histórica ]] en el ámbito local.&lt;br /&gt;
==Primeros acercamientos al estudio de la invasión en su paso por la región ==&lt;br /&gt;
La obra de [[José Miró Argenter ]], [[Crónicas de la Guerra ]], en el capítulo relativo al paso y acciones de la [[columna invasora]] por el territorio de [[Las Tunas]] con dirección a [[occidente]], así como del apoyo recibido por las fuerzas cubanas que operaban en esta zona, constituye la fuente testimonial más completa respecto a este hecho. No obstante, contiene algunas imprecisiones lógicas acerca de la temporalidad y la sucesión de los acontecimientos, además de carencia de aspectos contextuales que tornan difusa la comprensión del hecho desde el punto de vista de la integralidad y multilateralidad de los factores influyentes.&lt;br /&gt;
El historiador [[José Luciano Franco]], en su obra [[Apuntes para una historia de su vida]], supera algunas de las inconsecuencias historiográficas incurridas por Miró, consistente en la sucesión lógica de los hechos y síntesis que hacen más comprensible la descripción. Aun así, subsiste un vacío concerniente a las condicionantes regionales inmediatas, en especial de la franja territorial donde ocurren los hechos, puntualizaciones de la espacialidad que no sitúan al lector en el marco de relatividad entre el espacio macro regional y los escenarios o micro espacios donde acampan y donde ocurren combates, así como la complejidad en las direcciones de avance.&lt;br /&gt;
En [[1986]], en ocasión del centenario del [[Titán de Bronce]], es publicado el folleto [[Presencia de Antonio Maceo en Las Tunas]], primer acercamiento relacionado con el tema en el territorio. Posibilitó corroborar que la franja por donde pasó la columna invasora era desconocida por Maceo. Importante resulta la obra del historiador [[Raúl Izquierdo Canosa]], [[Las Tunas en la guerra de]] [[1895-1898]], para contextualizar la situación precedente al paso de la columna invasora y puntualizaciones que ayudan al esclarecimiento de los hechos, aun cuando inexplicablemente no hace referencia a este acontecimiento.&lt;br /&gt;
Detectar los vacíos historiográficos requirió una meticulosa lectura crítica del testimonio ofrecido por Miró Argenter y la versión de José Luciano Franco, la contrastación con otras fuentes escritas, datos de la reconstrucción del hecho mediante un estudio de campo realizado por el historiador [[Víctor Manuel Marrero]] a finales de la década de los años 80 y la realizada por el autor de este artículo sobre la base del conocimiento de la zona y la aplicación de instrumentos cartográficos que posibilitó una nueva mirada del hecho y significado desde una perspectiva integradora, aunque prevalezca la esencia testimonial del primero.&lt;br /&gt;
Respecto a los combates de [[Guaramanao]] y [[El Lavado]], algunos materiales de historia local destinados a la docencia, refieren a encarnizados combates, lo cual es un error ya que las fuentes primarias no confirman la existencia de muertos, asimismo reproducen de modo textual las versiones antes citadas, sin análisis [[geohistórico]] y de otras fuentes que pueden ayudar en la contextualización. Desde el punto de vista cartográfico aparecen representaciones con fines de divulgación que ilustran la ruta de la invasión por el territorio de Las Tunas casi por la zona costera, otra inconsecuencia espacial que ha conducido a interpretaciones desacertadas derivadas del medio geográfico.&lt;br /&gt;
El presente artículo incluye algunas reflexiones en torno al impacto social e ideológico inmediato relacionado con el despertar del sentimiento independentista en el contexto regional, así como de la trascendencia del hecho en la postguerra en el marco local, en especial durante las cuatro primeras décadas de la República neocolonial.&lt;br /&gt;
==Contexto socio histórico próximo al paso de la columna invasora ==&lt;br /&gt;
Desde el año [[1893]] se inicia la organización del ejército [[mambí]] en la región y las autoridades militares españolas establecen una férrea vigilancia sobre aquellos que pudieran revelarse o conspirar contra el régimen colonial español. En ese año un informe enviado por el gobernador de la ciudad de Las Tunas a su inmediato superior de [[Oriente]], incluye un listado de tuneros que podían levantarse en cualquier momento, de los cuales se hace la siguiente reseña: [...] verificar individuos que pueden levantar partido en Las Tunas, don Pancho y su hijo [[Panchín Varona]] –se refiere a [[Francisco Varona González]] y su hijo [[Francisco Varona Tornet]]-, titulados brigadier y comandante, viven en [[Ventorrillo]]. Están de acuerdo con Maceo y Martí en pro de su causa […]&lt;br /&gt;
Dicho informe caracterizó además al teniente coronel [[Julián Santana]], comandante [[Miguel Miranda]], capitanes [[Gaspar Cruz]], [[Ramón Rivas]] y [[Antonio Machado]], teniente [[Sandalio Giráldez]] y teniente cabo [[Rafael Montero]]. Se hacía especial mención a [[Calixto Agüero]]. Para el mes de marzo de [[1895]], en Nuevitas circula¬ron noticias de haberse alterado el orden en [[Vic-toria de Las Tunas]], razón por la cual las autoridades españolas se apoyan de los Alcaldes para detectar sospechosos y simpatizantes, así como aquellos que pudiesen dirigir o estimular con eficacia un movimiento, los caminos y fincas eran custodiados por retenes.&lt;br /&gt;
Pasos en la organización de la guerra en Las Tunas son evidentes en febrero bajo el mando del gene¬ral Francisco Varona como Teniente Gobernador del distrito de Las Tunas, pero no es hasta junio que se evidencia el inicio de la creación de prefecturas y subprefecturas en la zona por donde ocurriría el paso de la columna invasora. Por los datos encontrados todo parece indicar que es otro de los factores que condicionaría su trayectoria.&lt;br /&gt;
En el período que ejerció jefatura el general Varona, se crea la [[Prefectura de Hatico]] (julio de 1895) y la subprefectura Soledad, se designa un Auxiliar en La Guanábana. En agosto de ese año es sustituido por Luis Martí quien crea la prefectura Las Arenas, a esta se subordina la subprefectura de San Vicente ([[6 de octubre]] de [[1895]]) y un Cabo Auxiliar en Cieguito ([[6 de junio]] de [[1895]]); crea además la prefectura de Playuelas y una subprefectura en Herradura ([[9 de octubre ]] de [[1895]]), todas localizadas en la parte centro suroeste de la antigua provincia de Oriente coincidente con la vertiente sur del territorio de Las Tunas, por donde pasaría la columna invasora. Una de las misiones era la crear depósitos de caballos para la guerra y apoyar con otros recursos materiales el paso de la invasión por cada territorio.&lt;br /&gt;
El bayamés [[José Manuel Capote Sosa]], hombre experimentado con un amplio expediente de servicio ganado en la [[Guerra de los Diez años]], se destaca en el ataque, toma e incendio de Las Tunas en [[1876]] en la cual ostentaba los grados de teniente. En marzo de [[1895]], por órdenes de [[Bartolomé Masó]], sale hacia Las Tunas, con el nombramiento de Jefe de Operaciones de esa región y los grados de brigadier. Entre sus objetivos estaba el dominio de los caminos que enlazaban los centros urbanos de Oriente y el [[Camagüey]], similar a lo que hizo Vicente García en la contienda de los Diez Años y comprometer a los campesinos y sitieros con la nueva contienda. Otra de las misiones era apoyar el traslado de tropas insurrectas por el territorio e impedir los contactos e intercambios militares de los españoles. De este modo convierte la región en base de la Tercera División del Ejército Libertador para lo cual le otorgan los grados de general.&lt;br /&gt;
Esta situación de reanimación de las fuerzas patrióticas provocó un reordenamiento estratégico de la guerra bajo el mando del general [[Arsenio Martínez Campos]]. Desde este mismo mes llegan fuerzas y material de guerra, en agosto por ejemplo embarcan hacia Cuba y con destino a Las Tunas, dos compañías que conformarían el batallón Bailén con un total de 442 efectivos, además de los existentes batallones de Aragón No. 21, con unos 1000 plazas y el 3ro de Infantería de Marina, este último con un total de 932 efectivos. De estos datos se infiere que en los días previos a la invasión las tropas hispanas fluctuaron entre 2000 a 2500 hombres, sin incluir a los voluntarios, guardia civil y otras fuerzas paramilitares; no obstante, esta parte de Oriente constituía un frente de guerra secundario para los españoles.&lt;br /&gt;
Desde ese período, los tuneros se incorporan de modo constante a las filas del Ejército mambí. En sus inicios fueron notables las dificultades organizativas, inestabilidad en los abastecimientos de víveres al ejército, entre ellos la sal producida en las zonas costeras. La correlación de fuerzas a favor de las fuerzas colonialistas obligó a desarrollar una estrategia consistente en el desarrollo de emboscadas de hostigamiento y hostilizar al enemigo sin enfrentamientos de envergadura con el objetivo de hacerse notar, sumar fuerzas y entrenamiento de lo bisoños.&lt;br /&gt;
Entra el general Máximo Gómez en Las Tunas en los dos primeros días de junio de [[1895]], con solo 20 hombres, incorporándoseles 80 de este territorio, con los que ya sumaban 100 sus fuerzas. El dos de septiembre de 1895, Gómez ocupó Jobabo con el objetivo militar de esperar una columna española que se acercaba a este punto con la cual combatió sobre la marcha al ser muy numerosa. Estas acciones y los combatientes incorporados comprometían a la población a colaborar por la causa independentista, se revitaliza así el sentimiento independentista existente desde la contienda de [[1868]].&lt;br /&gt;
==Travesía de la columna invasora por la región ==&lt;br /&gt;
Previa coordinación con el general José Manuel Capote que operaba en la Jurisdicción de Las Tunas, se le ordena que apoye el paso de la columna invasora por este territorio. Pero con el inconveniente de que solo disponía de unos 150 hombres, lo cual implicó un sistema de inteligencia desde el punto de vista estratégico y táctico que tendría como principio evitar combate frontal de tipo regular con el enemigo y distraerlos para apoyar a los invasores. Según el historiador [[Ramiro Guerra Sánchez]], la táctica de Maceo de evadir encuentros con las fuerzas españolas estuvo dada además de las razones ya señaladas a la no incorporación del Segundo Cuerpo de Ejército al mando de Bartolomé Masó. &lt;br /&gt;
En horas de la mañana del día tres de noviembre, la columna invasora comandada por el general Antonio Maceo Grajales entraba en los límites de las jurisdicciones de [[Holguín]] y Las Tunas. La intención de Maceo, según José Miró Argenter era avanzar ese día unas diez a doce leguas, pero reciben la información de que fuerzas enemigas se encontraban cerca. Esta situación, al parecer imprevista, impide el avance con la celeridad pronosticada. Al respecto, Piedra Martel anotó que “[…] estuvimos a menos de media jornada de numerosas fuerzas enemigas, situadas en Vista Alegre […], finca colindante con la Hacienda Las Arenas, ubicada a unas cuatro leguas en dirección oeste y a dos de la ciudad de Victoria de Las Tunas.&lt;br /&gt;
Deciden acampar en el sitio conocido por [[Rio Abajo]], zona donde radicaba la prefectura de Playuelas bajo el mando del prefecto Jesús Peña, caracterizado por la bifurcación de caminos que posibilitaba variantes de evacuación en caso de ser asediados o atacados por el enemigo, cercano además al rio Naranjo cuyo caudal posibilitaba abastecerse de agua. En este lugar dedica tiempo para responder a algunas de las preocupaciones planteadas por Santiago García Cañizares, secretario del Interior, consideradas por José Luciano Franco como intrascendentes ya que lo más importante en ese momento era la invasión.&lt;br /&gt;
Antes de levantar campamento al siguiente día, Maceo recibe la noticia de que los españoles avanzaban desde Las Arenas hacia Las Tunas para avituallarse, circunstancias en las que ordena al general Capote situarse con sus fuerzas en aquel lugar para hostilizar al enemigo si regresaba y que lo mantuviera al tanto de cada incidencia.&lt;br /&gt;
Una vez que Capote inició la indicada operación, salió la columna invasora el día cinco por la mañana con dirección suroeste para alejarse unas dos leguas aproximadamente de la Ciudad de Victoria de Las Tunas, distancia prudencial como para tomar decisiones a tiempo en caso de salida nuevamente de fuerzas españolas con el objetivo de impedir su avance. Al llegar a Vista Alegre recibe apoyo de los campesinos de la zona por orientación de Acosta, prefecto de Las Arenas, los cuales proveen a los mambises de comida y le ofrecen una completa información de la ubicación de las columnas españolas.&lt;br /&gt;
Reconocida la situación, destina pequeños grupos de caballerías para operar en las cercanías de la ciudad con el propósito de entretener al enemigo y propiciar así que la columna tomara ventaja en su paso por el territorio de Las Tunas. Al mismo tiempo, a decir de José Miró, se recibe informe de una columna española que avanza por el camino de Mala Noche, Holguín, para operar en combinación con las fuerzas de Las Tunas e impedir su avance al Camagüey, pero, dado a la distancia, no fue objeto de preocupación para el General.&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista militar, la plaza de Victoria de Las Tunas era una de las más fuertes de la Isla, con fuerzas suficientes para llevar a cabo operaciones y golpes a las fuerzas patrióticas. Por tal razón, establecer combate implicaría posibles bajas, reducción de los escasos pertrechos disponibles, pérdida de tiempo por concepto de atención y traslado de heridos, lo cual conllevaría a que la columna española que tenían en la vanguardia reorganizar a la ofensiva para impedirles el paso, situación que tornaría difícil la defensa.&lt;br /&gt;
Pero iniciarían una marcha por una parte muy baja y pantanosa, además del mal estado de los caminos, sin opción de avance a campo traviesa por lo intrincado del terreno y la vegetación, lo cual traería como resultado una marcha lenta y difícil. Desde mediados de octubre había comenzado un intenso temporal de lluvias que se prolonga hasta fines de noviembre, lo cual dificulta los movimientos de tropas para ambos contendientes. José Miró Argenter refiere a que la jornada del día seis fue muy dura, la marcha inició a las dos de la madrugada por caminos intransitables debido a las lluvias, los caballos se hundían, se atascaban los bagajes y la infantería se agota en su avance por los fangales.&lt;br /&gt;
Era media tarde y aún llovía a torrentes, a las nueve de la noche extenuados por la fatigosa marcha, acampanen las praderas de La Soledad, punto más distante en la maniobra de esquive del núcleo urbano. En este lugar estaba enclavada la subprefectura bajo el mando de Juan Romero, subordinada a la prefectura de Hatico, de quienes reciben apoyo. Mientras, la columna española llega a Las Pelonas, sitio donde es hostilizada el día siete por la tropa del general Capote, de ese modo retrasan el paso del enemigo.&lt;br /&gt;
A partir de los informantes del sistema de inteligencia, Maceo conoce la situación y decide marchar en dirección a Lajas, sitio localizado a dos leguas al norte de La Soledad. De este modo, subían más al centro de la Isla en busca del Camino Real del sur por el cual avanzarían con menos dificultades que las enfrentadas hasta el momento, no sin antes dejar algunos escuadrones que se encargaran de llevar a cabo emboscadas de hostigamiento al enemigo, mientras ellos avanzaban.&lt;br /&gt;
Después que la columna española reconoce el abandonado del campamento mambí de La Soledad sigue el rastro de la columna invasora, lo cual no era difícil por las huellas dejadas en el terreno húmedo de unos mil quinientos invasores entre jinetes y a pie. Mientras, el general Capote con la caballería de Las Tunas, tirotea a los españoles por el flanco derecho obligándolos a detenerse y acampar a las once de la mañana en la sitiería de Lajas. Para ese momento, la columna invasora ya se encontraba en Guaramanao, zona de operaciones de Vicente García en la pasada contienda y donde radicó durante algún tiempo el Gobierno de la República en Armas, de ahí la posibilidad segura de apoyo de los habitantes de aquel sitio comprometidos con la causa independentistas. Además, radica en este lugar la prefectura de [[Ojo de Agua de los Melones ]]al mando de Isidro P. Mayo. Por tales razones, decide acampar en aquel sitio sin prever la posibilidad de que los españoles insistieran en su persecución.&lt;br /&gt;
El prefecto ofrece apoyo, consistente en una res, de igual modo lo hace el español José Escriba Carbonell, simpatizante con la causa cubana. Maceo ordena preparar el almuerzo y cuando habían comenzado a desollar las reses, se escucha el fuego graneado de fusilería de los exploradores cubanos que anunciaba la proximidad del enemigo, se frustra así la posibilidad de alimentarse en este sitio. Los peninsulares a modo de exploración comienzan su ofensiva por ambos flancos, Maceo refuerza las avanzadas de cada lado y forma las tropas en orden de batalla.&lt;br /&gt;
¨Los españoles -escribe el general Piedra Martel- comenzaron la ofensiva por un tanteo, a la vez, a la derecha e izquierda de nuestro campo. El general Maceo forma la tropa en orden de batalla, para lo cual coloca la infantería en una ceja de monte, sitio por donde podían vulnerarse fácilmente las fuerzas insurrectas, mientras que la caballería fue desplegada en el centro del potrero, donde el pastizal le sirve de enmascaramiento. ¨&lt;br /&gt;
En esas circunstancias, los españoles al mando del coronel [[Nario Echagüe]], fueron recibidos con nutrido y certero fuego que les hicieron retroceder, una nueva maniobra de la caballería del regimiento Vicente García les facilitó colocarse a los flancos de la infantería cubana, permitiéndole su salida airosa del potrero; salvo la infantería, fue destacado en Guaramanao un escuadrón para la observación y el resto de la tropa con la caballería a la vanguardia continuó marcha hacia El Lavado, donde acampa a la caída de la tarde. Este sitio, favorable por sus características estratégicas, sirvió de campamento eventual de Vicente García en numerosas ocasiones durante la Guerra Grande y de estancia de muchas personalidades de la alta dirección de la guerra, los sitieros estaban vinculados a la lucha por la independencia. &lt;br /&gt;
Conocida por el general Capote la experiencia militar del general español, el valor mostrado en el cruento combate sostenido con sus fuerzas el [[13 de agosto]] de [[1895]] en la Breñosa y la correlación de fuerzas a favor del enemigo, dispuso la caballería tunera en las proximidades de un flanco y retaguardia del núcleo español acampado en Guaramanao, evita así el enfrentamiento frontal y las hostiliza toda la noche con fuego intermitente de los exploradores. Aunque los españoles pretendían, de igual modo que en 1868 al producirse el intento de llevar a cabo la invasión, obligar a los cubanos a que consumieran su escaso parque, esta vez las fuerzas patrióticas hacen uso racional de sus pocos pertrechos. &lt;br /&gt;
Transcurría el día ocho de noviembre, en El Lavado, Maceo emite la comunicación número 184 dirigida al general [[José María Rodríguez (Mayía)]], jefe interino del Tercer Cuerpo del Ejército Libertador, en la cual le ordenaba tuviese preparadas sus fuerzas en un punto conveniente y que facilitara el encuentro con ésta. También le manifestaba tuviese conocimiento sobre las columnas enemigas que pudieran entorpecer el paso del contingente invasor. En uno de los párrafos de la citada comunicación le especificaba: [...] ordene a las autoridades civiles que tengan recursos para la columna, debiendo ser éstos, carne salada y viandas, así como calzado para la tropa y caballos para reponer las bajas de la caballería [...]&lt;br /&gt;
Eran las nueve de la mañana, aún no había concluido el jefe cubano con el despacho de los asuntos de mayor urgencia, cuando en los montes de El Lavado se escucharon retumbar los disparos de la fusilería que anunciaban nuevamente la presencia de las fuerzas enemigas mandadas por el coronel Echagüe, quien se había empeñado en establecer batalla campal con los cubanos. El fuego nutrido de la infantería a corta distancia del campamento invasor demostraba que el general Capote se batía con el enemigo, cubriendo la retaguardia del contingente cubano.&lt;br /&gt;
Una hora después la columna española casi envolvía a una de las avanzadas cubanas situadas en El Lavado. Con rapidez la infantería y caballería se ubicaron en línea circular de frente al enemigo, protegida ligeramente por una cañada que atravesaba el terreno. El jefe español inició un movimiento de flancos con heroicos empujes el cual fue poco rebatido por los cubanos que combatían a la riposta para economizar sus escasas municiones, no obstante, resistieron la avalancha. Entonces el jefe enemigo dispuso otra maniobra para evitar que la caballería de la columna invasora corriera sobre el centro de su fuerza mientras cañoneaba por el frente a los álgidos soldados de la infantería mambisa.&lt;br /&gt;
Víctor Marrero resume la situación diciendo que “ambos contendientes al asecho uno del otro, pasaron de la acción a la observación” y ante la tregua ya de mediodía, Maceo ordenó la marcha y deja allí una guardia de caballería para que vigilara los movimientos del enemigo. A las once del día aproximadamente, cuando cesó este hecho de armas - narró José Miró Argenter – “Las bajas cubanas en ambas acciones, en Guaramanao y El Lavado, fueron 23, incluyendo las de la brigada de Las Tunas al mando del general José Manuel Capote, quien fue uno de los heridos de este último combate”, las fuentes consultadas no precisan la existencia de muertos.&lt;br /&gt;
Entre las dos y tres de la tarde del ocho de noviembre de 1895, la columna invasora y el gobierno cruzan el río Jobabo hacia Camagüey, mientras que la columna española que los perseguía se dirige hacia el cuartel de Guáimaro. Ya les esperaban las fuerzas camagüeyanas en La Caridad, sitio localizado a media legua de la división entre ambos territorios, donde se le informa a Maceo que los colonialistas habían retirado de modo precipitado las avanzadas que vigilaban los embarcaderos de los ríos Tana y Sevilla y que el general Rodríguez se encontraba muy cerca del lugar con el grueso de las tropas.&lt;br /&gt;
Desde Oriente avanzaban las fuerzas del coronel Esteban Tamayo con la finalidad de apoyar a los invasores, razón por la cual Maceo le escribió al general Francisco Varona para que junto al general Capote le dieran protección al pasar por Las Tunas. De este modo, la columna invasora crece y se fortalece con la suma de los destacamentos regionales. &lt;br /&gt;
El 13 de noviembre, el general Maceo acampó en [[La Matilde de Simoni]] en Camagüey. Desde aquí el día 15 con sus comunicaciones 228 y 230 informó al general Gómez de haber hecho entrega a José Maceo del mando del Departamento Oriental, dándole cuenta de la resistencia opuesta por el enemigo a su paso por Las Tunas, aseverándole en la propia comunicación: [...] pero fue burlado totalmente logrando retenerlo con unos ciento cincuenta hombres de extrema retaguardia [...]&lt;br /&gt;
==Reflexiones finales acerca de los hechos ==&lt;br /&gt;
Varios factores hicieron factible el paso de la columna invasora por la región de Las Tunas, a pesar de los percances analizados, entre ellos: el servicio de comunicación diseñado por las recién creadas prefecturas mambisas, en especial los guías, más aun al ser una zona desconocida por Maceo; los invasores eran hombres fornidos, con resistencia para caminar de diez a doce leguas continuadas por terrenos en mal estado y aún tenían energía para combatir; la presencia de oficiales experimentados y un cuerpo de vigilancia con experiencia, así como el apoyo de la brigada de Las Tunas al mando del general José Manuel Capote. Por su parte, las fuerzas colonialistas, compuesta por quintos recién venidos, sin experiencia en la lucha irregular en un medio natural que les era en principio hostil, evitaban enfrentamientos decisivos que pudieran resultarles infructuosos, además, tenían en su contra el débil españolismo en la región, especialmente en las zonas rurales.&lt;br /&gt;
La configuración territorial de las prefecturas en la región, a juzgar por los hechos, estuvo determinada por la composición y vínculos familiares consuetudinarios y sus posibilidades de apoyo, lo cual influyó en la decisión de la ruta invasora y de los sitios escogidos para acampar. La inexistencia de propiedades españolas con riquezas agrícolas significativas en la industria azucarera en esta parte de la Isla que posibilitaran el sustento del poder colonial, marca una de las diferencias respecto al centro y occidente de la Isla, en la que uno de los objetivos de la invasión era destruir las fuentes de abastecimiento del enemigo. Aunque el déficit de alimentos es normal en condiciones de guerra para ambos contendientes, no fue nada comparable como la situación del occidente de la Isla, lo más difícil resultó la coordinación y vías de suministro dada las presiones de la constante persecución de los españoles que los obligó a un régimen de alimentación ocasional con el que inicia así la ruptura del hábito dietético de aquellos hombres.&lt;br /&gt;
En solo 90 días, el Ejército Libertador logra llevar la guerra hasta el extremo más occidental de Cuba, para lo cual recorre 424 leguas en 72 jornadas de marcha, seis leguas promedio por jornada, mientras que el avance por territorio tunero es de tres leguas por jornada como consecuencia principalmente de las inclemencias hidrológicas y la insistencia de los colonialistas en detener su curso. Según Enrique Collazo, el paso por la región “fue sin apresuramiento y sin cansancio para la tropa”, aseveración ilógica si nos atenemos a los hechos; no es que existiera falta de premura sino una adecuación de la marcha a las circunstancias y siempre con el ánimo de acelerar la movilidad, lo cual implicó marchas agotadoras y la restricción del régimen de descanso.&lt;br /&gt;
El apoyo de la brigada de Las Tunas a la columna invasora en su trayectoria por territorio tunero es expresión de un regionalismo identitario, donde las fronteras territoriales y las ataduras excesivas a la patria chica habían sido superadas de modo general en esta etapa de la lucha por la independencia. Los grupos regionales al mando del general Capote mostraron alta responsabilidad en apoyar a los invasores, algunos combatientes tuneros se les unen, y no en su totalidad como dijera Enrique Collazo, ya lo habían hecho otros a principios del mes de junio al pasar Máximo Gómez por el territorio, también se dinamizó la colaboración como centro de apoyo a otras regiones. Las manifestaciones individuales como las deserciones no fueron obstáculos notables para el proceso de lucha; al respecto, el [[11 de noviembre]] de [[1895]], Antonio Maceo dicta la Orden 205 mediante la cual concede amplias facultades al teniente coronel jobabense Serafín Escanell para tomar severas medidas con los desertores de la columna invasora.&lt;br /&gt;
Como consecuencia de los hechos, las máximas autoridades españolas envían de modo inmediato 1222 efectivos regulares para reforzar la ciudad, consistente en un batallón expedicionario [[Bailén]] compuesto por 847 hombres y un batallón de Sicilia con 975 efectivos, al mismo tiempo se refuerzan las obras de defensa de la ciudad. Ello corrobora la acertada decisión de llevar a cabo la invasión a occidente en circunstancias en que las fuerzas españolas no eran suficientes en el distrito tunero, como en otros, como para detenerlos.&lt;br /&gt;
Enfrentarse en combate con fuerzas españolas al mando del coronel Nario Echagüe, calificado por José Miró como uno de los militares españoles más competentes de la guerra de Cuba, en circunstancias complejas durante toda la travesía, fue una experiencia en el arte defensiva que les sirvió de entrenamiento a los invasores, en especial a los más jóvenes.&lt;br /&gt;
==Fuentes ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Collazo, Enrique. Cuba independiente. Santiago de Cuba: Editorial Oriente.1900&lt;br /&gt;
	--------------------. Cuba Heroica. Santiago de Cuba: Editorial Oriente. 1980&lt;br /&gt;
* De Ávila, Bienvenido y  Plácido Cruz. Presencia de Maceo en Las Tunas. Las Tunas: Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del Partido. 1986&lt;br /&gt;
* Franco, José Luciano. Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida. T. II. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. 1973&lt;br /&gt;
* Guerra, Ramiro. Manual de Historia de Cuba. La Habana: Editorial Pueblo y Educación. 1985&lt;br /&gt;
* Izquierdo, Raúl. Las Tunas en la guerra de 1895-1898. Las Tunas: Editorial Sanlope. 2008&lt;br /&gt;
* Marrero, Víctor Manuel. La Guerra de 1895. En Colectivo de autores. Síntesis histórica provincial Las Tunas. La Habana: Editora Historia. 2010&lt;br /&gt;
* Miró Argenter, José. Crónicas de la guerra, T. I. La Habana. Editorial Letras Cubanas. 1981&lt;br /&gt;
* Piedra Martell, Manuel. Mis primeros 30 años. La Habana. Editorial de Letras Cubanas. 1979&lt;br /&gt;
* Revista Decenal de El Avisador Comercial. Ecos de Cuba. 20 de marzo de 1895.&lt;br /&gt;
* Rodríguez, Raúl. Cuba: La forja de una Nación. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales. 1999&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Historia_de_Cuba]] [[Category:Hechos_de_la_historia_de_Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134356</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
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		<updated>2022-03-30T14:33:57Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante Camilo Cienfuegos, los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos.  &lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Orden_ militar_ No19_ de_ Camilo.jpg|Documento Oficial&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
“[…] Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes 5 de septiembre…” [de 1958], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo (Aimiquiabo o Aymiquiabo) y cercano al arroyo Aguas Blancas, los integrantes de la columna No. 8 comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la columna No. 2, dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de Bayamo, Holguín y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y a Concepción Rivero Feria, operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la orden No. 19.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Mapa del ataque.jpg|Imagen de la ruta&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra (Las Tunas)]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de Camagüey. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de La Ceiba, a 3.6 km del poblado de Calixto (en el actual municipio Majibacoa). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido La Concepción, San Joaquín, Las Arenas, La Quinta y Limones. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de Cruz Alta, hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de Juan Machado Machado, Tatá, compañero de lucha de Jorge Pérez González, también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en Río Blanco, en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor Luis Fernández Vidal, estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de Puerto Padre, herido en el combate de la valla de gallos de Vázquez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día 15 de septiembre retornaron a Sitio Piedra y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de San Juan, junto a la línea de Manatí y el camino de Santa María. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de Río Potrero, entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: Guido Parra Ortiz, encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino Eloy Rosabal Parra, Merito; Pepe Leyva; Néstor Zulueta Machado y José Amado Lastre, Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un Chrysler que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia Mercedes López y Joaquín Demestre, previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del MININT), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: Concepción Rivero, por el frente; Armando Hechavarría, por el flanco derecho (este) y Walfrido Agüero, Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la Delegación Provincial del MININT).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a Alcibíades Torres Rodríguez, miembro del M-26-7 e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por Armando Hechavarría, cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en Los Manguitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las Industrias Pérez , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de Celia González, esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de Cirilo Concepción Pérez, el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de Rosario Torres Rivero, militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de Río Blanco, ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de Edelio Ávila Trujillo, responsable de una célula radicada en la “Casa Sánchez”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de Francisco García, Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|Edificación&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de Oriente, en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el Partido Unión Radical; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del combate del Uvero. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la década de 1950. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de La Cuba (ferrocarril central).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego Miguel Hernández, propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por Jorge Pérez Rojas, a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara Elio Ávila Trujillo,  más adelante General de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre (avenida Camilo Cienfuegos), ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|Foto&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles, todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle Aquiles Espinosa, buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos: —¡Lo tenemos cogido! —, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la avenida 30 de Noviembre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle Eddy Martínez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por Marcelino Diéguez y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a William Fajardo silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, Julio Fernández Gómez resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de Las Margaritas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Julio Fernández Gómez, herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para El Parnaso, a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
• Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.	Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
2.	Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
3.	Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
4.	Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BERMÚDEZ CUTIÑO, JESÚS: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GÁLVEZ RODRÍGUEZ, WILLIAM: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GARCÉS FERNÁNDEZ, EDUARDO, F. ARTEAGA PUPO Y S. GUERRA GÓMEZ: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
IGLESIAS LEYVA, JOEL: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cartilla de orden abierto de las FARC-EP. Tomado de: &lt;br /&gt;
http://www.farcep.co/militar/CONTEN_A/ABYC001_A/ABYC001_F/ABYI001_F/ABYI001_F_10/ABYI001_F_10.html&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Manual de la embocada (como hacerlas y posicionarse) Tomado de:  &lt;br /&gt;
https://www.taringa.net&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MARRERO PUPO, NELSON: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ GONZÁLEZ, JORGE: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ, MARÍA DOLORES, LOLA: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ., MIRIAM Y R. BATISTA LÓPEZ: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CAMEJO BARRIOS, MIRIAM: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CIENFUEGOS GORRIARÁN, CAMILO: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CONCEPCIÓN PÉREZ, CIRILO: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ VIDAL, JUAN RAFAEL, YONY: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SANTOS VARGAS, JOSÉ: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
[[categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134339</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134339"/>
		<updated>2022-03-30T14:23:27Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante Camilo Cienfuegos, los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos.  &lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Orden_ militar_ No19_ de_ Camilo.jpg|Documento Oficial&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
“[…] Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes 5 de septiembre…” [de 1958], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo (Aimiquiabo o Aymiquiabo) y cercano al arroyo Aguas Blancas, los integrantes de la columna No. 8 comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la columna No. 2, dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de Bayamo, Holguín y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y a Concepción Rivero Feria, operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la orden No. 19.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Mapa del ataque.jpg|Imagen de la ruta&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra (Las Tunas)]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de Camagüey. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de La Ceiba, a 3.6 km del poblado de Calixto (en el actual municipio Majibacoa). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido La Concepción, San Joaquín, Las Arenas, La Quinta y Limones. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de Cruz Alta, hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de Juan Machado Machado, Tatá, compañero de lucha de Jorge Pérez González, también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en Río Blanco, en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor Luis Fernández Vidal, estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de Puerto Padre, herido en el combate de la valla de gallos de Vázquez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día 15 de septiembre retornaron a Sitio Piedra y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de San Juan, junto a la línea de Manatí y el camino de Santa María. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de Río Potrero, entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: Guido Parra Ortiz, encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino Eloy Rosabal Parra, Merito; Pepe Leyva; Néstor Zulueta Machado y José Amado Lastre, Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un Chrysler que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia Mercedes López y Joaquín Demestre, previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del MININT), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: Concepción Rivero, por el frente; Armando Hechavarría, por el flanco derecho (este) y Walfrido Agüero, Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la Delegación Provincial del MININT).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a Alcibíades Torres Rodríguez, miembro del M-26-7 e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por Armando Hechavarría, cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en Los Manguitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las Industrias Pérez , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de Celia González, esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de Cirilo Concepción Pérez, el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de Rosario Torres Rivero, militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de Río Blanco, ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de Edelio Ávila Trujillo, responsable de una célula radicada en la “Casa Sánchez”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de Francisco García, Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Cuatelito Tigres de Masferrer VLT.jpg|Edificación&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de Oriente, en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el Partido Unión Radical; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del combate del Uvero. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la década de 1950. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de La Cuba (ferrocarril central).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego Miguel Hernández, propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por Jorge Pérez Rojas, a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara Elio Ávila Trujillo,  más adelante General de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre (avenida Camilo Cienfuegos), ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|Foto&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles, todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle Aquiles Espinosa, buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos: —¡Lo tenemos cogido! —, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles|miniaturadeimagen|derecha|Escultura del mártir]]&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la avenida 30 de Noviembre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle Eddy Martínez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por Marcelino Diéguez y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a William Fajardo silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, Julio Fernández Gómez resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de Las Margaritas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Julio Fernández Gómez, herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para El Parnaso, a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
• Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.	Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
2.	Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
3.	Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
4.	Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BERMÚDEZ CUTIÑO, JESÚS: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
GÁLVEZ RODRÍGUEZ, WILLIAM: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
Manual de la embocada (como hacerlas y posicionarse) Tomado de:  &lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
PÉREZ GONZÁLEZ, JORGE: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ, MARÍA DOLORES, LOLA: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
CAMEJO BARRIOS, MIRIAM: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CIENFUEGOS GORRIARÁN, CAMILO: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CONCEPCIÓN PÉREZ, CIRILO: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ VIDAL, JUAN RAFAEL, YONY: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SANTOS VARGAS, JOSÉ: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
[[categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134320</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134320"/>
		<updated>2022-03-30T14:16:18Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante Camilo Cienfuegos, los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos.  &lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo|miniaturadeimagen|derecha|Foto del documento]]&lt;br /&gt;
“[…] Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes 5 de septiembre…” [de 1958], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo (Aimiquiabo o Aymiquiabo) y cercano al arroyo Aguas Blancas, los integrantes de la columna No. 8 comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la columna No. 2, dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de Bayamo, Holguín y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y a Concepción Rivero Feria, operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la orden No. 19.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Mapa del ataque|miniaturadeimagen|derecha|Ruta a seguir]]&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra (Las Tunas)]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de Camagüey. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de La Ceiba, a 3.6 km del poblado de Calixto (en el actual municipio Majibacoa). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido La Concepción, San Joaquín, Las Arenas, La Quinta y Limones. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de Cruz Alta, hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de Juan Machado Machado, Tatá, compañero de lucha de Jorge Pérez González, también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en Río Blanco, en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor Luis Fernández Vidal, estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de Puerto Padre, herido en el combate de la valla de gallos de Vázquez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día 15 de septiembre retornaron a Sitio Piedra y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de San Juan, junto a la línea de Manatí y el camino de Santa María. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de Río Potrero, entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: Guido Parra Ortiz, encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino Eloy Rosabal Parra, Merito; Pepe Leyva; Néstor Zulueta Machado y José Amado Lastre, Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un Chrysler que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia Mercedes López y Joaquín Demestre, previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del MININT), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: Concepción Rivero, por el frente; Armando Hechavarría, por el flanco derecho (este) y Walfrido Agüero, Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la Delegación Provincial del MININT).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a Alcibíades Torres Rodríguez, miembro del M-26-7 e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por Armando Hechavarría, cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en Los Manguitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las Industrias Pérez , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de Celia González, esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de Cirilo Concepción Pérez, el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de Rosario Torres Rivero, militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de Río Blanco, ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de Edelio Ávila Trujillo, responsable de una célula radicada en la “Casa Sánchez”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de Francisco García, Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT|miniaturadeimagen|derecha|Imagen de la edificación]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de Oriente, en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el Partido Unión Radical; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del combate del Uvero. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la década de 1950. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de La Cuba (ferrocarril central).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego Miguel Hernández, propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por Jorge Pérez Rojas, a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara Elio Ávila Trujillo,  más adelante General de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre (avenida Camilo Cienfuegos), ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles|miniaturadeimagen|derecha|Foto del mártir]]&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|Foto&lt;br /&gt;
Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles.jpg|Escultura&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles, todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle Aquiles Espinosa, buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos: —¡Lo tenemos cogido! —, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles|miniaturadeimagen|derecha|Escultura del mártir]]&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la avenida 30 de Noviembre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle Eddy Martínez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por Marcelino Diéguez y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a William Fajardo silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, Julio Fernández Gómez resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de Las Margaritas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Julio Fernández Gómez, herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para El Parnaso, a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
• Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.	Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
2.	Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
3.	Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
4.	Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BERMÚDEZ CUTIÑO, JESÚS: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GÁLVEZ RODRÍGUEZ, WILLIAM: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GARCÉS FERNÁNDEZ, EDUARDO, F. ARTEAGA PUPO Y S. GUERRA GÓMEZ: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
IGLESIAS LEYVA, JOEL: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cartilla de orden abierto de las FARC-EP. Tomado de: &lt;br /&gt;
http://www.farcep.co/militar/CONTEN_A/ABYC001_A/ABYC001_F/ABYI001_F/ABYI001_F_10/ABYI001_F_10.html&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Manual de la embocada (como hacerlas y posicionarse) Tomado de:  &lt;br /&gt;
https://www.taringa.net&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MARRERO PUPO, NELSON: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ GONZÁLEZ, JORGE: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ, MARÍA DOLORES, LOLA: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ., MIRIAM Y R. BATISTA LÓPEZ: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CAMEJO BARRIOS, MIRIAM: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CIENFUEGOS GORRIARÁN, CAMILO: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CONCEPCIÓN PÉREZ, CIRILO: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ VIDAL, JUAN RAFAEL, YONY: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SANTOS VARGAS, JOSÉ: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
[[categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Archivo:Orden_militar_No19_de_Camilo.jpg&amp;diff=4134313</id>
		<title>Archivo:Orden militar No19 de Camilo.jpg</title>
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		<updated>2022-03-30T14:05:49Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
== Información de copyright: ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuente: ==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134296</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134296"/>
		<updated>2022-03-30T13:47:37Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: /* Preparativos de la acción */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante Camilo Cienfuegos, los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos.  &lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No19 de Camilo|miniaturadeimagen|derecha|Foto del documento]]&lt;br /&gt;
“[…] Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes 5 de septiembre…” [de 1958], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo (Aimiquiabo o Aymiquiabo) y cercano al arroyo Aguas Blancas, los integrantes de la columna No. 8 comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la columna No. 2, dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de Bayamo, Holguín y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y a Concepción Rivero Feria, operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la orden No. 19.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Mapa del ataque|miniaturadeimagen|derecha|Ruta a seguir]]&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra (Las Tunas)]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de Camagüey. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de La Ceiba, a 3.6 km del poblado de Calixto (en el actual municipio Majibacoa). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido La Concepción, San Joaquín, Las Arenas, La Quinta y Limones. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de Cruz Alta, hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de Juan Machado Machado, Tatá, compañero de lucha de Jorge Pérez González, también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en Río Blanco, en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor Luis Fernández Vidal, estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de Puerto Padre, herido en el combate de la valla de gallos de Vázquez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día 15 de septiembre retornaron a Sitio Piedra y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de San Juan, junto a la línea de Manatí y el camino de Santa María. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de Río Potrero, entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: Guido Parra Ortiz, encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino Eloy Rosabal Parra, Merito; Pepe Leyva; Néstor Zulueta Machado y José Amado Lastre, Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un Chrysler que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia Mercedes López y Joaquín Demestre, previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del MININT), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: Concepción Rivero, por el frente; Armando Hechavarría, por el flanco derecho (este) y Walfrido Agüero, Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la Delegación Provincial del MININT).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a Alcibíades Torres Rodríguez, miembro del M-26-7 e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por Armando Hechavarría, cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en Los Manguitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las Industrias Pérez , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de Celia González, esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de Cirilo Concepción Pérez, el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de Rosario Torres Rivero, militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de Río Blanco, ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de Edelio Ávila Trujillo, responsable de una célula radicada en la “Casa Sánchez”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de Francisco García, Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT|miniaturadeimagen|derecha|Imagen de la edificación]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de Oriente, en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el Partido Unión Radical; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del combate del Uvero. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la década de 1950. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de La Cuba (ferrocarril central).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego Miguel Hernández, propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por Jorge Pérez Rojas, a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara Elio Ávila Trujillo,  más adelante General de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre (avenida Camilo Cienfuegos), ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles|miniaturadeimagen|derecha|Foto del mártir]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles, todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle Aquiles Espinosa, buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos: —¡Lo tenemos cogido! —, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles|miniaturadeimagen|derecha|Escultura del mártir]]&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la avenida 30 de Noviembre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle Eddy Martínez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por Marcelino Diéguez y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a William Fajardo silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, Julio Fernández Gómez resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de Las Margaritas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Julio Fernández Gómez, herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para El Parnaso, a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
• Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.	Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
2.	Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
3.	Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
4.	Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BERMÚDEZ CUTIÑO, JESÚS: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GÁLVEZ RODRÍGUEZ, WILLIAM: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GARCÉS FERNÁNDEZ, EDUARDO, F. ARTEAGA PUPO Y S. GUERRA GÓMEZ: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
IGLESIAS LEYVA, JOEL: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cartilla de orden abierto de las FARC-EP. Tomado de: &lt;br /&gt;
http://www.farcep.co/militar/CONTEN_A/ABYC001_A/ABYC001_F/ABYI001_F/ABYI001_F_10/ABYI001_F_10.html&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Manual de la embocada (como hacerlas y posicionarse) Tomado de:  &lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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[[categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Archivo:Orden_militar_No_19_de_Camilo.jpeg&amp;diff=4134287</id>
		<title>Archivo:Orden militar No 19 de Camilo.jpeg</title>
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		<updated>2022-03-30T13:44:23Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
== Información de copyright: ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuente: ==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>AramisJCTunas</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134278</id>
		<title>Ataque al cuartelito de Masferrer</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Ataque_al_cuartelito_de_Masferrer&amp;diff=4134278"/>
		<updated>2022-03-30T13:39:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;AramisJCTunas: Página creada con «==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==  Por orientaciones del comandante Camilo Cienfuegos, los combatientes tuneros debían acometer…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==Ataque al cuartelito de los tigres de Masferrer, de Victoria de Las Tunas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por orientaciones del comandante Camilo Cienfuegos, los combatientes tuneros debían acometer acciones que se hicieran sentir en su territorio. En realidad, no estaban creadas todas las condiciones para efectuar con éxito la misión, por lo que el ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, se ejecutó con desventajas. Esta acción no puede considerarse como una victoria, porque perdió la vida un combatiente y los atacantes tuvieron que retirarse ante un adversario con posibilidades de resistir mucho más tiempo y en espera de numerosos refuerzos.  &lt;br /&gt;
== Preparativos de la acción==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Orden militar No. 19, de Camilo|miniaturadeimagen|derecha|Foto del documento]]&lt;br /&gt;
“[…] Entre la 1 y las 2 y 30 de la madrugada del viernes 5 de septiembre…” [de 1958], llegaron al batey de La Concepción, perteneciente a los montes de Miquiabo (Aimiquiabo o Aymiquiabo) y cercano al arroyo Aguas Blancas, los integrantes de la columna No. 8 comandada por el [[Che]], finca en la que permanecieron hasta el atardecer del siguiente día. Temprano en la mañana se les unió la columna No. 2, dirigida por el comandante [[Camilo Cienfuegos]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Camilo se había visto en la necesidad de reorganizar la jefatura de Bayamo, Holguín y Victoria de las Tunas, incluyendo autorizar a Marcos Carmenate Borges, Negro Carmenate, y a Concepción Rivero Feria, operar con sus escopeteros en territorio tunero; con ese propósito, extendió la orden No. 19.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a la partida, el primer teniente Concepción Rivero fue instruido sobre la urgencia de efectuar acciones en su zona, en esta etapa caracterizada por la pasividad. Con este fin, de inmediato estructuró un grupo de asalto, formado por 24 hombres escogidos&lt;br /&gt;
entre los mejor armados.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Mapa del ataque|miniaturadeimagen|derecha|Ruta a seguir]]&lt;br /&gt;
En la mañana del día 12, el destacamento seleccionado partió rumbo a Victoria de las Tunas, exactamente para el poblado de Sitio Piedra, cercano a [[Becerra (Las Tunas)]], lugar de origen de algunos combatientes. El traslado se realizó a caballo por los caminos principales, dejándose ver en los caseríos y viviendas campesinas que surgían en el trayecto. Deseaban atraer la atención del ejército para aliviar la presión sobre las columnas invasoras, las que en ese momento se movían con dificultades por la provincia de Camagüey. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alrededor de las nueve de la noche, atravesaron la Carretera Central por el cruce de La Ceiba, a 3.6 km del poblado de Calixto (en el actual municipio Majibacoa). A su paso, detuvieron y le prendieron candela a una rastra de combustible y a una máquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya antes habían recorrido La Concepción, San Joaquín, Las Arenas, La Quinta y Limones. Manteniendo rumbo norte, giraron al noroeste en las inmediaciones de Cruz Alta, hasta encontrarse en El Mango con la carretera [[Las Tunas]]-[[Puerto Padre]]. Llegaron a su destino a las cinco de la mañana, situando el campamento en la finca de la familia de Juan Machado Machado, Tatá, compañero de lucha de Jorge Pérez González, también vecino de esta región. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al atardecer, trasladaron la tropa para la finca de Papi Ávila, en Río Blanco, en la que continuaron durante el día siguiente. Los acompañaba el doctor Luis Fernández Vidal, estrecho colaborador del Movimiento y encargado de curar a los posibles heridos en la acción que estaban preparando. No obstante, en ese momento el doctor debía atender con urgencia a Isael Cruz Saavedra, destacado jefe guerrillero de Puerto Padre, herido en el combate de la valla de gallos de Vázquez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las diez de la mañana del día 15 de septiembre retornaron a Sitio Piedra y esa misma tarde, Jorge Pérez sirvió de práctico en el recorrido hacia Victoria de las Tunas. Vadeando potreros y sembradíos, vencieron el primer tramo a las 6:30 p.m. en el caserío de San Juan, junto a la línea de Manatí y el camino de Santa María. En este punto permanecieron hasta que terminó de oscurecer, entonces se reanudó el trayecto en dirección al puente de Río Potrero, entrada a la ciudad por la carretera de Puerto Padre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del grupo se habían separado cinco integrantes de la primera y segunda escuadra: Guido Parra Ortiz, encargado de la somera labor de inteligencia y por ello miembro del Estado Mayor;  su sobrino Eloy Rosabal Parra, Merito; Pepe Leyva; Néstor Zulueta Machado y José Amado Lastre, Aris. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ellos debían explorar la entrada a Las Tunas y apoderarse de un Chrysler que siempre tienen parqueado en el portal de su casa, los doctores en farmacia Mercedes López y Joaquín Demestre, previsto para transportar la impedimenta. Era una amplia casona localizada a la derecha de la carretera (entrando de Puerto Padre), antes de llegar a la curva y al camino de Jericó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El resto de los combatientes, en un terreno colindante y debajo de unas matas de mango (en la actualidad escuela de capacitación del MININT), distante a unos 350 metros del puente, se comieron una lata de chicharrones que tuvieron la previsión de llevar consigo, y puntualizaron la ejecución del ataque: Concepción Rivero, por el frente; Armando Hechavarría, por el flanco derecho (este) y Walfrido Agüero, Uva, por el izquierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dada la oscuridad y lo desolado de este paraje, eligieron pasar a toda carrera por encima del puente. No habiendo dificultades, penetraron casi medio kilómetro en las afueras de la ciudad, momento en que se dio la orden de tenderse en la vegetación aledaña a la vía (en nuestros días, terrenos ocupados por la Delegación Provincial del MININT).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la mañana, Concepción Rivero le había encomendado a Alcibíades Torres Rodríguez, miembro del M-26-7 e integrante de la célula de Sitio Piedra (después del triunfo sancionado por acciones contrarrevolucionarias), merodear por la periferia del cuartelito para conseguir información, y esperar en la caoba, justo frente a donde se encontraban desplegados (en el presente, área perteneciente a la fábrica de Cerámica [[Brígida Zaldívar]]). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jefe, acompañado por Armando Hechavarría, cruzó la carretera y diez minutos después, regresó con la noticia de que el cuartelito debía estar defendido por unos 15 o 20 masferreristas. Es de suponer, que este importante hallazgo los incitara a realizar nuevas indagaciones, contrariamente, resolvieron continuar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En pocos minutos, la pequeña columna recorrió el corto trecho que la separaba del domicilio de los farmacéuticos. Al ver a sus compañeros, el grupo de Guido sacó la máquina y se reunió con ellos enfrente. Contaron, que los doctores les entregaron la llave sin protestar, por supuesto, en contra de su voluntad y completamente atemorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal es así, que casi toda la conversación se desenvolvió por una de las ventanas; este inconveniente, unido a la premura e inexperiencia de los jóvenes combatientes, los indujo a no percatarse de inutilizar el teléfono. A los dueños del carro le comunicaron que lo fueran a recoger en Los Manguitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, habían planificado que el grupo de apoyo se acuartelara en la vivienda de un hijo de Américo Pérez, en el costado derecho de Las Industrias Pérez , a unos 500 metros del cuartelito de los masferreristas. Para esta labor contarían con el auxilio de Celia González, esposa de Concepción Rivero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según el testimonio de Cirilo Concepción Pérez, el movimiento clandestino tenía proyectado algo similar con relación al transporte, con la variante de que él, con su máquina, transportaría las mochilas para la casa del moro Ney Amado, unas cuadras más abajo en la propia carretera. Con la asistencia de su hijo René y de Rosario Torres Rivero, militante del 26 de Julio, desde este lugar atendería todas las contingencias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parece que falló la comunicación, o no se ajustaron bien los horarios, pues ni en el cruce de Río Blanco, ni en Río Potrero, Cirilo coincidió con los atacantes. Él cumplía órdenes de Edelio Ávila Trujillo, responsable de una célula radicada en la “Casa Sánchez”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo comando al que finalmente le asignaron la tarea de trasladar las mochilas, lo integraban: [[Jorge Rodríguez Nápoles]], como chofer,  escogido porque planteó que sabía manejar; Juan Machado Machado, Tatá y Jorge Pérez González. En caso de ser detectados o tener un encuentro con el enemigo, debían hacer todo lo posible por alejarlo o contenerlo fuera del cuartelito, de lo contrario, esperar al resto de los compañeros en el chalet de Francisco García, Pacoco, en el cruce de Las Margaritas.  Se les orientó aguardar cinco o diez minutos posterior a que las escuadras se dirigieran a sus respectivos puestos, coordinación que en definitiva no se logró sincronizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Características y ubicación del cuartelito==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cuatelito Tigres de Masferrer VLT|miniaturadeimagen|derecha|Imagen de la edificación]]&lt;br /&gt;
Al igual que en el resto de Oriente, en Victoria de las Tunas los Tigres de Masferrer tuvieron desde el principio reclutas y adeptos, de cierta forma solapados en el Partido Unión Radical; sin embargo, no fue hasta más tarde que se mostraron como fuerza paramilitar muy agresiva, esto se perfiló a partir del combate del Uvero. En el caso de nuestro territorio cometieron la mayoría de sus crímenes en septiembre, noviembre y diciembre de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, desde mucho antes, ya radicaban en una pequeña casa al final de los incipientes repartos residenciales Santos y [[Buena Vista (Las Tunas)]], surgidos a inicios de la década de 1950. La edificación fue construida en la parcela No. 2 de la octava (H)  manzana del reparto Santos, de frente para la carretera y a la izquierda con relación al avance de los rebeldes.  Este reparto solamente estaba ocupado por casas aisladas, observándose más habitado el otro sector de la carretera (reparto Buena Vista); a pesar de ello, por ambos lados, a cierta distancia y desde diferentes ángulos, se divisaba el enclave masferrerista y amplias secciones de la carretera hasta la línea de La Cuba (ferrocarril central).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mencionada casa, simplemente había sido resguardada con sacos de arena en el medio portal y en derredor de la placa, ni siquiera poseía cerca perimetral.  En cambio, la ametralladora 30 emplazada en el techo les otorgaba un alto poder defensivo. En la manzana de atrás existía otra vivienda ocupada por Guillermo Rojas, jefe del cuartelito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque, el movimiento revolucionario había tenido altas y bajas, en esta parte de la ciudad, desde su fundación, se constituyeron células clandestinas, entre ellas, la que dirigiera [[Cristino Barreda García]]  (en el tejar del gallego Miguel Hernández, propietario del reparto Buena Vista) y la de la fábrica de galletas encabezada por Jorge Pérez Rojas, a la que se unieron varios de sus hermanos y en la que se forjara Elio Ávila Trujillo,  más adelante General de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Desplazamiento del comando==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la casa de los Demestre finalizó el itinerario del pelotón, a partir de allí cada escuadra marcharía por separado hacia su área de combate. El grupo que atacaría por el frente prosiguió hasta la galletera de los Pérez, sitio en el que aguardaban varios integrantes de esta familia y otros implicados, entre ellos el doctor Fernández Vidal, quien había llegado con su guagüita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un breve intercambio con los presentes, Concepción Rivero se limitó a recalcar las responsabilidades de cada cual.  A los tripulantes de la máquina les orientó desviarse por la primera calle  paralela de la derecha, rebasar la línea y cumplir todo lo acordado. Apenas la máquina tomó por detrás de la fábrica de galletas y sobrepasó el cuartelito, un jeep masferrerista activó la persecución por la carretera. Ambos carros bajaron en paralelo hacia el ferrocarril, por momentos, viéndose mutuamente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A una cuadra antes de la línea de Manatí, nuevamente fue preciso desviarse, esta vez volteando a la izquierda por la calle Aquiles Espinosa, porque el final de la anterior estaba bloqueado por un grupo de guardias, síntoma de que la tiranía conocía sobre este operativo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al arribar a la intercepción con la salida a Puerto Padre (avenida Camilo Cienfuegos), ya era inevitable el choque con el adversario. El chofer, con poca experiencia para manejar, se turbó y apagó el carro a escasos metros de la carretera, al mismo tiempo que dos masferreristas se aproximaron dispuestos a disparar. Tomando la iniciativa, Tatá les dio el alto y abrió fuego con su revólver, secundado por Jorge Pérez quien hizo lo mismo; a pocos pasos, lograron aniquilarlos.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Jorge Rodríguez Nápoles|miniaturadeimagen|derecha|Foto del mártir]]&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles, todavía anonadado, no atinó a poner en marcha la máquina y cuando lo hizo, sacudido por Jorge Pérez desde el asiento trasero, aceleró y se agachó soltando el timón, por lo que provocó un salto, perdió el control sobre el vehículo y solo logró avanzar transversalmente hasta chocar con un poste en la esquina opuesta. En pocos minutos, la balacera convirtió en un infierno el interior del carro: una lluvia de cristales les cayó encima y al unísono, las balas repiquetearon en los platos de aluminio guardados en el maletero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El instinto y la buena suerte posibilitó que escaparan del tiroteo. Inicialmente, Jorge Pérez González se bajó y se parapetó a la izquierda y en la sección delantera de la máquina, desde donde continuó disparando y acto seguido, Juan y Jorge Rodríguez Nápoles abrieron la puerta y salieron corriendo hasta saltar la tapia del chalet de los Chimeno (padres); mientras, Jorge Pérez, rezagado unos instantes, corrió en zigzag en dirección a la línea por la calle Aquiles Espinosa, buscando el fondo de las primeras manzanas del reparto Santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Jorge Pérez lo perseguían tres masferreristas, disparando y conminándolo a rendirse, aun así, respondió con las balas que le quedaban en el revólver. Jadeante y desesperado, se escondió en un costado del chalet de Isaías Guerrero González, enfermero de la clínica Plasencia, en la segunda cuadra respecto a la carretera; desde allí, a solo 50 metros de sus contrarios, le escuchó decir a uno de ellos: —¡Lo tenemos cogido! —, al tiempo que indicaba hacia donde presumía lo vio entrar. A Jorge, el nerviosismo le impidió recargar el arma con prontitud.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Obelisco a Jorge Rodríguez Nápoles|miniaturadeimagen|derecha|Escultura del mártir]]&lt;br /&gt;
Encontrándose en total desventaja y a punto de ser descubierto, ocurrió un milagro salvador: se sintieron voces y un fuerte tiroteo que provenían del cuartelito. Por esta causa, los masferreristas abandonaron la persecución y rápidamente regresaron a la carretera, momento que él aprovechó para cruzar la línea y protegerse en un naranjal ubicado del otro lado (hoy organopónico de la avenida 30 de Noviembre).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jorge Rodríguez Nápoles no corrió la misma suerte, sería el único mártir de esta arriesgada misión. Prácticamente sin conocimiento sobre Las Tunas por ser holguinero y tal vez herido, fue capturado en los alrededores. Su cadáver apareció en la esquina de la carretera de Puerto Padre y la calle que hoy recuerda su nombre, aunque, el asesinato se produjo dos cuadras más arriba, en la intercepción con la calle Eddy Martínez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Desarrollo del combate  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las escuadras de Armando y de Uva, se internaron en el potrero sin apartarse mucho de la carretera, pero cuando ya se habían acercado lo suficiente al cuartelito, el último grupo se alejó un poco, pues debían pasar por el fondo del chalet de Rojas para poder situarse en el extremo oeste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por su parte, Concepción Rivero y sus hombres se movieron por el lateral derecho: entraron por detrás de la fábrica de los Pérez, doblaron a la izquierda por Marcelino Diéguez y salieron a la carretera por una casa antes de la esquina izquierda, en la que sus moradores, del susto, viraron la mesa del dominó y abandonaron la partida. En esta cuadra, frente al cuartelito, solamente existía una casita, dándoles la posibilidad de aproximarse ocultos y tenderse en la cuneta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tan pronto Concepción Rivero efectuó el primer disparo, el fuego se generalizó entre ambos bandos. La rápida reacción del enemigo los llevó a deducir que los estaban esperando. Y no solo eso, desde ese mismo instante, otros factores corroboraron que sería muy difícil derrotarlos, debido a que: contaban con la cooperación del ejército; la edificación les ofrecía un buen resguardo; prácticamente toda la periferia estaba descubierta porque recién habían chapeado el área del fondo, medida que favorecía la visibilidad, pero limitaba el despliegue a la ofensiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su vez, disponían de un potente foco que alumbraba fundamentalmente todo el frente; la ametralladora de por si era un medio de contención determinante y recibían apoyo desde la casa del jefe del cuartelito, imprevisto que los obligó a enfrentar un segundo objetivo. De cualquier modo, los guerrilleros siempre mantuvieron la iniciativa, obligándolos a permanecer cubiertos. Posteriormente se supo, que chorreaba la sangre del carro volqueta en el que los guardias transportaron sus heridos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El enfrentamiento se prolongó por unos veinte minutos, antes de la media hora ya Concepción Rivero había ordenado la retirada. Por ello, no clasifica como un ataque relámpago, más bien, de alcance limitado característico de las emboscadas ofensivas de aniquilamiento,  con la desventaja de no utilizar medios explosivos ni granadas. Además, el fuego cruzado solo se volvió intenso por intervalos, ni siquiera la ametralladora peinaba en derredor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mitad del tiroteo, la escuadra del frente logró eliminar las principales amenazas. Merito rompió el foco y él mismo o Guido, mató a William Fajardo silenciando la ametralladora, arma que a partir de este momento quedó neutralizada. Cumplida esta parte, concentraron el fuego contra las ventanas de madera, desconociendo su efectividad.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hechavarría, con su grupo, se mostró muy combativo por el flanco derecho, fueron los que más lograron aproximarse a las paredes del cuartelito. Por esta causa, Julio Fernández Gómez resultó el único herido rebelde en todo el tiroteo. En cambio, la escuadra de Uva Agüero no avanzó lo suficiente, en parte, porque disponía de menos personal y también, porque recibía el fuego desde la casa del fondo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al darse cuenta que no lograrían tomar el cuartelito sin salvar la distancia y por lo descampado del lugar, intentar irrumpir en la edificación significaría inmolarse, el jefe guerrillero no dilató más la orden de retirada. En definitiva, habían perdido el factor sorpresa; el enemigo, aunque cercado, estaba en condiciones de prolongar su defensa; previo al combate, escucharon un fuerte tiroteo señal de que la máquina fue interceptada cerca de allí; en cualquier momento debía llegar el ejército; un hombre herido reducía la capacidad combativa de la escuadra más aguerrida y debían reservar municiones y contar con el tiempo suficiente para retirarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias a ello, salieron del escenario del combate por el itinerario escogido de antemano. En pequeños grupos, la mayoría se retiró por la zanja que corría detrás del cuartelito y se adentraron en los potreros del fondo, para bordear la loma de Peralejo  y llegar a la Carretera Central en el cruce de Las Margaritas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin nuevos incidentes, se alejaron de la ciudad por el camino de Las Arenas, asentamiento en el que se reagrupó la mayor parte de la tropa. Dos días después, reanudaron los sabotajes en su territorio habitual de operaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Julio Fernández Gómez, herido en un muslo, Zulueta lo puso a salvo, luego, con el apoyo de otros compañeros, lo trasladó para El Parnaso, a dos kilómetros de la ciudad por el camino de Curana. Atravesando por el fondo de esta finca, se incorporaron al camino de Las Arenas y al amanecer cruzaron el río homónimo. Acostado en una mesa de billar que había en este lugar, el herido recibió la primera cura y una vez efectuar algunas gestiones, fue atendido por el doctor Fernández Vidal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Breve comentario sobre la organización, desarrollo y resultados del combate==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien, Victoria de las Tunas era una ciudad de menor relevancia, en ella radicaban más de 200 efectivos partidarios del régimen, distribuidos en un Escuadrón de la Guardia Rural y una Estación de la Policía; fuerzas eminentemente represivas, responsables de la muerte de por lo menos, veinte compatriotas de esta parte de la actual provincia de Las Tunas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente, la importancia del ataque al cuartelito de los Tigres de Masferrer, no descansa en el desenlace militar, sino, en desafiar a la dictadura a las puertas de una Capitanía y convertirse en la acción armada más relevante de esta ciudad en la última etapa de la lucha insurreccional. A propósito, en el transcurso de la guerra muy pocas veces ocurrieron operaciones de este tipo, solo en los días finales tuvieron lugar asedios a las ciudades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En términos generales, esta misión solo podría encontrar el éxito, tomando el cuartelito por sorpresa en los primeros minutos, de lo contrario, el refuerzo del ejército daría cuenta de ella. Como se sabe, fueron tantas las huellas que dejaron a su paso, que facilitaron al enemigo mantenerse sobre aviso. Por demás, en ese momento, la maniobra de distracción ya no era de utilidad para las fuerzas invasoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente que el grupo armado de Concepción Rivero, todavía no poseía el fogueo requerido para enfrentar acciones de aquella naturaleza. La falta de experiencia los condujo a omisiones que en la guerra es negado permitirse, a saber:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No contar con escalones defensivos para evitar la entrada de refuerzos. &lt;br /&gt;
• Los combatientes clandestinos no fueron incorporados directamente en la acción, de hecho, ninguno participó en el combate ni en la vigilancia del territorio. Al no disponer de información amplia, precisa y anticipada, no pudieron discernir si ese era el momento más apropiado y con ello tener la libertad de aplazar el ataque. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, saltaban a la vista otros indicios, fáciles de verificar en corto tiempo, como pudieron ser: movimiento inusual de personal, labores de preparación, ametralladora en plena disposición combativa, medios de iluminación y rutina del vecindario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si la máquina solamente estaba destinada para transportar las mochilas, bien pudo retornar por la carretera de Puerto Padre y, de paso, vigilar este acceso. Pero, la aspiración de llamar la atención y sacar algunos masferreristas del cuartelito, los llevó a una cadena de errores que resultó fatal:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1.	Escoger como chofer a un voluntario sin suficientes conocimientos, existiendo en la tropa uno con experiencia profesional; no obstante, esta tarea debió asignarse a un combatiente clandestino.&lt;br /&gt;
2.	Descartar la operación antes efectuar el primer disparo.&lt;br /&gt;
3.	Debilitar la fuerza de ataque, de por sí, insuficiente.&lt;br /&gt;
4.	Exponer a un alto riesgo a los miembros del comando en caso de ser detectados atravesando la ciudad, equipados solamente con revólveres; además, de producirse lo anterior, la posibilidad de perder la impedimenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Si desde el primer momento hubieran tomado por el fondo la casa del jefe masferrerista, a la vez que eliminaban un foco de resistencia, ganaban una posición sólida y multipropósito para la acción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• Perder el factor sorpresa por iniciar el combate a primera hora de la noche. De hacerlo avanzada la madrugada, probablemente la guarnición del ejército apostada en la línea se hubiera retirado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• No gestionar transporte para la retirada y planificarla por el lado más próximo al poblado, pudiendo retroceder sobre sus pasos a pesar de que el recorrido fuera más largo. Si el escuadrón se hubiera atrevido a perseguirlos, las bajas habrían sido cuantiosas. Por suerte, para esta fecha, la moral combativa del ejército batistiano ya declinaba notablemente cada día. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con independencia de que el ataque al cuartelito masferrerista, pudo organizarse en condiciones más propicias para las fuerzas rebeldes y que determinadas medidas contribuyeran a minorar sus consecuencias, en el arte militar estos fenómenos no se manifiestan de manera tan simple y se corre el riesgo al evaluarlos de manera lineal y fuera de contexto; de no apreciar lo primordial, los móviles que llevaron a estos hombres a jugarse la vida, incluso, a cometer otros errores de mayor trascendencia en el resto de la guerra y aun así, conquistar la victoria justamente tres meses y medio después. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, en primer lugar, el afán de cumplir la palabra empeñada después de las severas críticas recibidas; en segundo orden, no contar con los recursos indispensables para ser más efectivos, abarcando en ello el grado de articulación con las células urbanas y, finalmente, como se ha dicho, el desconocimiento sobre las altas implicaciones de un combate dentro de la ciudad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen, contaron con el tiempo suficiente para desarrollar de otra manera los preparativos del ataque, inclusive, con solo considerar pequeños detalles operativos de último momento, los resultados pudieron ser más favorables. Sin embargo, no estaban en condiciones de detenerse a meditar como superar sus propias barreras,  sencillamente, tenían que ejecutar rápido y a todo riesgo, una acción de resonancia en su territorio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BERMÚDEZ CUTIÑO, JESÚS: “Camilo en el llano”, Verde Olivo, La Habana, agosto o septiembre de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: La lucha contra bandidos en Las Tunas, Ed. Sanlope, Las Tunas, octubre de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GÁLVEZ RODRÍGUEZ, WILLIAM: Camilo señor de la vanguardia, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, diciembre de 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GARCÉS FERNÁNDEZ, EDUARDO, F. ARTEAGA PUPO Y S. GUERRA GÓMEZ: La lucha insurreccional en Las Tunas 1952-1958, Ed. Sanlope, Las Tunas, 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
IGLESIAS LEYVA, JOEL: De la Sierra Maestra al Escambray, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cartilla de orden abierto de las FARC-EP. Tomado de: &lt;br /&gt;
http://www.farcep.co/militar/CONTEN_A/ABYC001_A/ABYC001_F/ABYI001_F/ABYI001_F_10/ABYI001_F_10.html&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Manual de la embocada (como hacerlas y posicionarse) Tomado de:  &lt;br /&gt;
https://www.taringa.net&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRUZ INFANTE, PLÁCIDO: Material mecanografiado Entrevista al teniente coronel Armando Hechavarría Borrego, comandante de la Guarnición Provincial de Camagüey, sobre su partición en la lucha revolucionaria, Camagüey, 20 de agosto de 1982.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO, comp.: Cronología de la lucha de liberación en Puerto Padre (1952-1958), Recopilación, Versión 1, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 27 de noviembre de 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MARRERO PUPO, NELSON: El capitán Pimienta, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, 29 de noviembre de 2013.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ GONZÁLEZ, JORGE: Sin pensarlo dos veces por defender mi patria. Memorias sobre la participación del autor principal de esta investigación en la lucha contra la dictadura batistiana, Las Tunas, 11 de abril de 2008.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ, MARÍA DOLORES, LOLA: Biografía del mártir José Mastrapa Melero, en evento Por los caminos de la victoria, Memorial 26 de Julio, Las Tunas, noviembre de 2004.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
REYES PÉREZ., MIRIAM Y R. BATISTA LÓPEZ: Panorámica de la lucha clandestina e insurreccional en los municipios de Tunas y Puerto Padre, Tesis en opción de título universitario, Las Tunas, 25 de enero de 1983.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CAMEJO BARRIOS, MIRIAM: Testimonio verbal sobre el nombre del jefe del cuartelito de los Tigres de Másferrer, de Victoria de las Tunas, Las Tunas, 6 de noviembre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GALLARDO GARCÍA, PABLO JULIO: Entrevista a Guido Parra Ortiz sobre su participación en el combate del cuartelito de los Tigres de Masferrer, de Victoria de las Tunas, Inédito, Las Tunas, 9 de octubre de 2018.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CIENFUEGOS GORRIARÁN, CAMILO: Orden militar No.19. Nombramiento del primer teniente Concepción Rivero como jefe de Acción de Victoria de las Tunas, Llanos de Oriente (finca Caimito, río Cauto, Granma), 30 de agosto de 1958.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CONCEPCIÓN PÉREZ, CIRILO: Autobiografía, tomada del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1981.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ VIDAL, JUAN RAFAEL, YONY: Datos tomados del expediente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), Las Tunas, 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SANTOS VARGAS, JOSÉ: Plano del reparto residencial “Santos”, de Victoria de las Tunas, noviembre de 1950, Archivo Histórico Provincial de Las Tunas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Periódico El Eco de Tunas, 5 de abril de 1959.&lt;br /&gt;
[[categoría:Hechos de la historia de Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
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