Acorazado Yamato

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Acorazado Yamato
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El Acorazado Yamato
Historial
Astillero Kure
Clase Clase Yamato
Tipo Acorazado
Autorizado Marzo de 1937
Puesta en grada 4 de noviembre de 1937
Botado 8 de agosto de 1940
Asignado 16 de diciembre de 1941
Baja 7 de abril de 1945 al norte de Okinawa por ataque aéreo
Destino Hundido
Características generales
Desplazamiento 65.027 toneladas (en vacío, incluyendo 21.266 toneladas de blindaje) 72.800 toneladas (estimación a plena carga)
Eslora 256 metros en la línea de flotación 263 metros en total
Manga 36,9 metros
Calado 11 metros máximo
Armamento

En 1941 (al ser asignado):

  • 9 x 457 mm (3x3)
  • 12 x 152 mm (4x3)
  • 12 x 127 mm (6x2)
  • 24 x 25 mm AA (8x3)
  • 4 x 13 mm AA (2x2)

En 1945 (al hundirse):

  • 9 x 46 cm (3x3)
  • 6 x 15.5 cm (2x3)
  • 24 x 12.7 cm (12x2)
  • 162 x 25 mm AA (52x3, 6x1)
  • 4 x 13 mm AA (2x2)
Propulsión 12 calderas Kanpon, 4 turbinas de vapor, 4 hélices de 3 palas, 6 metros de diámetro
Potencia 150.000 cv (110 MW)
Velocidad 27 nudos (50 km/h)
Autonomía 7.200 millas náuticas a 16 nudos (13.000 km a 30 km/h)
Tripulación 2.750
Aeronaves 7 hidroaviones
Equipamiento aeronaves Un hangar, dos catapultas

Acorazado Yamato. El Yamato fue junto a su gemelo el Musashi, el mayor buque acorazado de la Armada Imperial Japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y el más pesadamente artillado. Su nombre Yamato (fue en remembranza de una antigua provincia japonesa y de todo Japón en japonés arcaico), era cabeza de serie de la clase Yamato.

Junto a sus gemelos Musashi y Shinano, aunque éste último fue transformado y botado como portaaviones. Desplazaba 65.027 toneladas en vacío, de las cuales 21.266 eran de blindaje, y 72.800 toneladas a plena carga. Su longitud era de 256 metros en la línea de flotación y 263 m en total. Portaba las mayores piezas de artillería embarcada jamás construidas, con un calibre de 46 centímetros (18,1 pulgadas), capaces de alcanzar blancos a más de 40 kilómetros de distancia.

Contenido

Historia

Los planos de la clase Yamato, realizados por el arquitecto naval Keiji Fukuda estaban delineados desde 1934 y el acopio de materiales y lugares de construcción se extendieron en secreto hasta 1937, cuando aún prevalecía el concepto del acorazado como Capital Ship èn el dominio marítimo.

Su construcción fue realizada en un dique especialmente construido para estos fines en los astilleros de Kure y fue llevada a cabo con el mayor secreto, cubriendo el dique seco con un entramado que impedía la visión desde el exterior.

Diferentes partidas económicas fueron desviadas a su construcción para llamar lo menos posible la atención sobre el enorme gasto y materiales necesarios, incluso se ocultó el auténtico calibre de sus cañones de un modo tan efectivo, que hasta después de la guerra fue un secreto sólo conocido por la Armada Imperial Japonesa. Para trasladar las inmensas torres artilleras hubo que construir un buque especial, el buque taller-Kashino. Los servicios de inteligencia estadounidenses sabían de la existencia de estos buques y estimaba que estos acorazados portaban un calibre de 16 pulgadas (40.6 cm), del mismo tipo que la clase Iowa.

Al momento de su asignación, el 16 de diciembre de 1941, relevó al veterano acorazado Nagato como buque insignia del almirante Isoroku Yamamoto.

Participante en la flota que luchó en la Batalla de Midway, no desempeñó ningún papel vital en la misma, ya que formaba parte del grueso de la flota japonesa situada a más de 600 millas de distancia de la isla. El almirante Yamamoto, en vista de los resultados en contra de sus portaaviones, intentó interceptar a los portaaviones estadounidenses y bombardear la isla; pero estos se le escabulleron durante la noche del 5 de junio de 1942 y tuvo que retornar al Japón.

Sin embargo, sí lo hizo en la batalla del Golfo de Leyte, como parte de la operación Sho-I-Go, al mando del vicealmirante Takeo Kurita. El Kongo y el Haruna, junto con una formación de cruceros pesados, salieron de Brunéi en formación de combate en dirección al estrecho de San Bernardino en las Filipinas, siendo rastreados por submarinos estadounidenses, los que hundieron al crucero Maya frente a la isla de Palawan. El factor sorpresa se había perdido, pero igual el vicealmirante Kurita insistió en en su prosecución, ya que el intrincado plan Sho-I-Go contemplaba que el almirante Osawa actuaría como señuelo sacrificando unidades de segundo orden, y la fuerza de Nishimura avanzaría en pos del estrecho de Surigao. El acorazado Musashi resultó hundido en el mar interior de Sibuyan por un masivo ataque aéreo. El señuelo del almirante Ozawa logró atraer a la 3º flota de Halsey fuera de Leyte, pudiendo Kurita ingresar al mar de Samar donde sorprendió a una fuerza de portaaviones de escolta, Taffi 3, y consiguió dañar a cañonazos al límite de la distancia artillera a un portaaviones de escolta, el USS Gambier Bay, que fue rematado por cruceros pesados, teniendo que retirarse después de la fuerte defensa aérea que dañó y hundió al crucero Suzuya y a varias unidades menores.

El Yamato permaneció la mayor parte del tiempo en el atolón de Truk, en espera de una batalla decisiva que nunca se presentó. En efecto, los japoneses esperaban una hipotética batalla naval decisiva en las cercanías de las islas Marshall que sería dirimida con el argumento del calibre embarcado, situación que nunca llegó a ocurrir.

Fue buque insignia de la Flota Combinada del almirante Isoroku Yamamoto en sustitución del Nagato durante 364 días, hasta ser sustituido a su vez por el Musashi. Fue atacado en las afueras de Truk por el submarino USS Skate, recibiendo daños moderados que tardaron meses en ser reparados completamente, siendo también víctima de un par de ataques aéreos de los que salió con daños ligeros.

Innovaciones técnicas

Además de llevar la ingeniería naval a su máximo exponente, el buque líder de la Clase Yamato cuyas líneas y tamaño eran imponentes, incluía una serie de características que lo hacían incluso más destacable, como el sistema de inundación selectiva de compartimentos, que permitía compensar cualquier brecha en el casco, lógicamente, con un ligero hundimiento, y hasta ciertos límites.

Otra innovación era el sistema de aire acondicionado, disponible en diversas zonas de la nave, aunque no para los alojamientos de la tripulación.

Debido a la potencia de su armamento principal, nada podía quedar en cubierta sin arriesgarse a ser destrozado o, cuando menos, barrido de la misma, cuando las piezas de 460 mm abrían fuego. Por ello, todas las posiciones artilleras antiaéreas estaban cubiertas y blindadas, y los botes salvavidas ocultos en hangares internos a popa, de donde podían ser lanzados al mar mediante un sistema de raíles. También los hidroaviones de reconocimiento contaban con su propio hangar cubierto, ubicado entre los destinados a los botes, desde donde eran llevados a las dos catapultas de lanzamiento, una por banda. Poseía cuatro hélices de 6 m de diámetro cada una propulsadas por las 12 calderas Kanpon solidarias a 4 turbinas acopladas a cada eje. La tasa de consumo de petróleo de los clase Yamato era muy elevada, lo que limitó su uso solo a operaciones de primer orden.

El francobordo a la altura de la segunda torre artillera, disminuía considerablemente cambiando el arrufo para dar la altura al segundo emplazamiento artillero principal, de modo que la cubierta se ondulaba en esa sección.

Su blindaje fue diseñado para soportar el combate con otro buque que portase unas piezas artilleras de su mismo calibre, pese a que no existía ningún otro en el mundo, a excepción de su gemelo, el Musashi.

En el sector de popa, específicamente la cubierta de maniobra de hidroaviones a popa de la torreta número 3, estaba completamente cementada, para dar mayor protección a esta zona. El Yamato fue además objeto de constantes mejoras e incrementos en su artillería antiaérea.

Contaba también con una proa bulbosa que permitía dar mayor velocidad (reducción de un 10% de resistencia al avance) y un sistema de doble timón en la línea de crujía, lección aprendida tras quedar inutilizado el del Acorazado Bismarck, siendo la causa final de su pérdida. El timón auxiliar estaba situado delante del principal, pero en pruebas se demostró que era casi incapaz de hacer maniobrar la mole del acorazado; no obstante, el radio de virada de los clase Yamato era el equivalente de un destructor (640 m).

Fin del Yamato

Ante la adversa situación de Japón en 1945, Hirohito criticó a la Marina por su relegamiento pasivo en los puertos aduciendo la frase: -"¿Qué hace la Marina?"-.

Entonces el alto mando liderados por Seiichi Ito, decidió que el Yamato no podía terminar la guerra incólume, por lo que decidieron darle un fin noble al orgullo de la Flota Combinada Japonesa, decidiendo hacerlo salir hacia Okinawa para atacar directamente a la flota de desembarco estadounidense, la llamada Operación Ten-Go.

La idea básica era atacar a esa flota, y en caso de daños o de sobrevivir a un primer encuentro, embarrancar cerca de la costa y convertirse en una batería costera. Sin embargo, su salida con solo el combustible estrictamente necesario, fue auténticamente suicida, acompañado de una flotilla compuesta por el crucero ligero Yahagi y 8 destructores (Isokaze, Hamakaze y Yukikaze de la 17ª División de Destructores, Asashimo, Kasumi y Hatsushimo de la 21ª y Fuyuzuki y Suzutsuki de la 41ª).

Antes de salir, el contralmirante Kosaku Ariga le brindó la oportunidad a la tripulación no indispensable, de quedarse en tierra sabiendo las características de la misión. Ninguno quiso tomar la oportunidad.

El Yamato salió del canal de Bungo e inmediatamente cambió de curso a máxima velocidad para confundir a los submarinos enemigos.

Su salida fue inmediatamente percibida por los submarinos estadounidenses USS Threadfin y USS Hackleback en las afueras de Kyusku.

Hacia el mediodía, 386 aviones (180 cazas, 75 bombarderos en picado y 131 torpederos) fueron enviados a interceptarlo cuando aún faltaban 200 kilómetros para alcanzar su destino en Okinawa.

Fue atacado a partir del mediodía en tres oleadas sucesivas, recibiendo 8 impactos de bomba y 10 torpedos en un combate de casi dos horas. Se utilizó como proyectíl antiaéreo el san-shiki, un proyectil fragmentario que proyectaba bolas de acero al explotar en el aire; pero solo sirvieron de mera pirotécnia.

En su cubierta, la carnicería realizada entre los servidores protegidos por blindales bajos de las piezas antiaéreas fue terrorífica.

Un incendio persistente al pie de la pieza proel artillera de 155 mm, se hizo visible en los últimos instantes del Yamato. Solo 3 aviones atacantes fueron derribados por el proyectil san-shik y los otros 7 por el nutrido fuego antiaéreo. El Yamato sufrió sucesivos impactos de torpedo concentrados a babor, a proa y a popa, en el sector de las hélices, empezando a inundarse por forados en esta banda.

El acorazado usó su sistema de contrainundación para adrizar el navío, lo que ahogó a cientos de marinos en las salas de estribor, pero una concentración de impactos de torpedo en su banda de babor, abrió boquetes en su casco e hizo que el buque fuera escorando lentamente hacia la izquierda (babor), sin que sus mecanismos de compensación consiguiesen enderezarlo.

Hubo un instante en que el gigantesco navío alcanzó una escora de 45° y todo lo que estaba en cubierta suelto fue lanzado al mar, tras lo que zozobró, ya volteado, empezó a hundirse, en ese instante ocurrió una formidable detonación de los pañoles de munición de la torreta número 2, partiendo literalmente en dos la nave a causa de la enorme explosión, siendo ésta la más potente que se había visto en el mar hasta el momento, sin tener en cuenta las bombas nucleares. Según los testigos, pudo oírse en un radio de 200 km.

Murieron 2.475 miembros de su tripulación, incluyendo el vicealmirante Seiichi Ito y su capitán, el contraalmirante Kosaku Ariga quien se había encerrado en su camarote. Los estadounidenses enviaron señales a los buques supervivientes de que podían rescatar a los naúfragos, 269 marinos fueron rescatados por los 4 destructores (Yukikaze, Hatsushimo, Fuyuzuki y Suzutsuki) supervivientes de la flota.

Imagenes

Los restos del Yamato

Los restos yacen a unos 300 metros de profundidad, y han sido explorados en 1985 y 1999. El casco está partido en dos mitades, con la línea de ruptura justo detrás de la primera torreta. La parte proel, de unos 80 metros, descansa sobre su base, ligeramente inclinada a estribor, pero la de popa está totalmente invertida. Se aprecia perfectamente que de sus cuatro hélices, la externa de estribor está ausente, junto a todo su eje.

Ambas partes están rodeadas de restos metálicos, parte del puente, torretas antiaéreas y las torretas principales, que se desprendieron al zozobrar el barco.

Véase también

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