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Anexo:Agricultura (Labores de cultivo)

Definición

Labores de cultivo
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Laboresdecultivo.jpg
Concepto:Son trabajos o labores que permiten mejorar o mantener las condiciones que posibiliten un posterior desarrollo y crecimiento de los cultivos.
Labores de cultivo. Son aquellos trabajos que se realizan después de practicada la siembra y tienen una gran importancia puesto que de ellas depende el futuro de las cosechas. Estas labores pueden realizarse por medio manual, mecanizado o químico.

Labranza

El propósito de la labranza es preparar el suelo para el cultivo. Tradicionalmente esta preparación se realiza empleando un arado, que penetra en el suelo y voltea la tierra, arrancando o eliminando las malas hierbas que crecen en el terreno, removiendo y aflojando las capas superficiales del suelo y dejando un lecho con la humedad suficiente para que germinen las semillas sembradas. La labranza tradicional puede perjudicar al suelo si se practica continuamente durante muchos años, sobre todo si la capa fértil de la superficie es delgada. Hoy, muchos agricultores siguen un programa de labranza mínima o reducida para conservar el suelo.
En este tipo de labranza la materia vegetal muerta que queda en el suelo tras la cosecha se deja encima, o bien bajo tierra, a poca profundidad, en vez de ser introducida profundamente con el arado, como ocurre en la labranza tradicional; ello contribuye a mantener la humedad en el interior y a proteger el suelo de la erosión.
Los cultivos en general, necesitan una gran atención después de la siembra, para así producir cosechas de calidad y altos rendimientos. De ahí la importancia de que las labores de cultivo se realicen en el momento oportuno y con la calidad requerida.

El arado

Principal herramienta mecánica empleada para la labranza en todo el mundo, puede estar diseñado para diversos fines, que van desde la simple excavación de un surco en el suelo a la inversión total, o volteo, del suelo, normalmente hasta una profundidad de 15 a 20 cm. En ciertos lugares y con determinados fines, el arado es sustituido como instrumento de labranza por varios tipos de escarificadores, herramientas que arañan o escarifican la superficie del suelo sin penetrar profundamente en él. Por lo general, esas herramientas se emplean sólo para romper y pulverizar el suelo después de la labranza.

Los escarificadores y otras herramientas

Se usan para cultivar el suelo entre las hileras de cultivos en crecimiento de forma universal. La labranza en profundidad y la subsiguiente escarificación son necesarias en lugares en los que el suelo es compacto, impermeable al agua e impenetrable para las raíces de las plantas.

Beneficios

En zonas áridas o subhúmedas, el suelo debe labrarse antes de los periodos lluviosos con el fin de que pueda absorber un máximo de agua. Entre los beneficios secundarios, pero importantes, de la labranza, está la aireación o exposición al aire, debida a la pulverización del suelo. La aireación no sólo permite una mejor circulación del oxígeno y el agua, sino que también tiene como resultado un incremento de la actividad biológica en el suelo, que engloba la de los organismos que fijan el nitrógeno atmosférico. La labranza contribuye a la salud de las plantas inhibiendo las enfermedades que las afectan y dificultando el desarrollo de diversos tipos de insectos que son dañinos para ellas. El tipo y cantidad de cultivo entre las hileras de la cosecha viene determinado por el carácter del suelo. Los suelos pesados y empapados se benefician de la aireación que produce la labranza, mientras que los suelos duros y aterronados pueden requerir algún tipo de cultivo que les permita absorber la humedad que necesitan las cosechas. Para los suelos que están en buen estado el principal objetivo del cultivo en hileras es el control de malas hierbas.

Inconvenientes

Una labranza excesiva, no obstante, puede deteriorar la estructura del suelo, especialmente si se lleva a cabo cuando está húmedo. El problema resulta más grave en suelos de textura fina que en suelos de arena y arcilla, puesto que normalmente requieren menos labranza. El clima desempeña también un papel importante, no sólo en lo que se refiere a la cantidad, sino también a la época de labranza. En áreas de humedad elevada, la labranza debe limitarse a las estaciones en las que no se esperan grandes lluvias, ya que las superficies recién labradas son susceptibles a la erosión por el agua. El tipo de labranza afecta a la pérdida de suelo debido a la erosión por el viento y el agua. Cuando los surcos se excavan siguiendo la pendiente, colina arriba y abajo, el agua tiende a fluir a lo largo de ellos, arrastrando pequeñas partículas de las capas superiores del suelo. Por el contrario, si los surcos se trazan perpendicularmente a la pendiente, el agua permanece en ellos y es absorbida en lugar de formar escorrentías.

Conservación de la materia orgánica

La materia orgánica es un elemento importante para mantener el suelo en buenas condiciones físicas; contiene la reserva íntegra de nitrógeno de éste, así como cantidades significativas de otros nutrientes, como fósforo y azufre. Así pues, la productividad del suelo se ve claramente afectada por el equilibrio de materia orgánica del suelo. Dado que la mayor parte de los vegetales cultivados se recogen en vez de dejar que se descompongan, la materia orgánica que normalmente revertiría al suelo tras la descomposición de las plantas se pierde. Para compensar esta pérdida se emplean varios métodos estandarizados. Los dos más importantes son la rotación de cultivos y la fecundación artificial.

La rotación de cultivos

Consiste en sembrar diferentes vegetales sucesivamente sobre el mismo terreno, en lugar de utilizar un sistema de monocultivo o de cambios aleatorios de las cosechas. En el sistema de rotación se alternan los cultivos sobre la base de la cantidad y el tipo de materia orgánica que cada uno de ellos devuelve al suelo. Dado que la labranza intensiva acelera la pérdida por oxidación de la materia orgánica, las rotaciones suelen incluir una o más cosechas de superficie (cultivos que crecen en la superficie del suelo) que requieren poca o ninguna labranza. La penetración profunda de las raíces de ciertas cosechas de leguminosas, como la alfalfa, aporta un mejor drenaje a través de los canales que quedan tras la descomposición de las raíces El sistema de rotación emplea tipos especiales de cultivos, como cultivos de cobertura y cultivos de estiércol verde. Los cultivos de cobertura son los que se realizan para proteger el suelo durante el invierno y, si se utiliza una leguminosa, para favorecer la fijación de nitrógeno. Los cultivos de estiércol verde se emplean solamente para enterrarlos con el arado y sirven para aumentar el contenido en materia orgánica del suelo. Aunque éstos no producen nada, sí incrementan el rendimiento de subsiguientes siembras en los mismos campos. El método más antiguo para aumentar el contenido de materia orgánica del suelo es la aplicación de fertilizantes como el estiércol y el compost.

Abonado

El abonado del suelo con excrementos de animales se ha practicado durante miles de años y sirve para aportar diversos compuestos orgánicos complejos que son importantes para el crecimiento de las plantas. El compost, que normalmente es una mezcla de materia vegetal y animal muerta, se emplea de modo similar al estiércol y muchas veces se le añaden fertilizantes químicos para aumentar su efectividad.

Otras labores

Las labores que más se practican son:

  • Escardas o deshierbes.

Tienen por objeto evitar la propagación de las malas hierbas o vegetación espontánea, que son tan perjudiciales para los cultivos, toda vez que roban a las plantas, los nutrientes, la luz, el aire, el oxígeno y además son portadoras de numerosas plagas de insectos y enfermedades. Estas labores pueden ser realizadas manual, mecánica o químicamente. En la labor manual se utiliza la guataca o la mano, por lo que no resulta fácil ni económica. Es decir, no se puede pensar en un desarrollo de la agricultura que dependa de esta labor. Se puede llevar a efecto en áreas pequeñas, y en un mayor grado, en los semilleros donde es muy efectiva y necesaria. Esta labor se realiza mecánicamente con cultivadores tales como el rotovator, el cultivador escarificador o la extirpadora; y químicamente se realiza con la aplicación de los herbicidas.

  • Aporques y desaporques.

El aporque es una labor que consiste en acumular tierra junto al tronco, a fin de aumentar las reservas de humedad para que sean utilizadas por las plantas en la época de sequía y calor intenso. No por esto la operación hay que hacerla cuando el terreno esté muy húmedo; es necesario, como en todas las labores de cultivo, esperar que el suelo alcance su "tiempo" o "sazón", para facilitar la labor y no perjudicar la estructura del suelo. La labor de aporque se puede realizar con arados de una vertedera o de doble vertederas. También para esta labor se utiliza la guataca. El desaporque es la operación contraria al aporque y suele practicarse únicamente en aquellas plantas que presentan sistema radicular muy viejo, que es necesario cortarlo para que regeneren nuevas raíces y los brotes de yemas se reproduzcan, como sucede en la caña de azúcar, cuando se quiere descubrir el tronco de algunas plantas para que el ahijamiento no vaya a ocupar gran espacio en el terreno. Esta operación da resultados satisfactorios en terrenos no aireados. Su ejecución exige los mismos implementos que el aporque.

  • Pases de cultivador.

Esta labor se realiza cuando aparece la primera reventazón de hierbas entre surco y surco. Su finalidad es la de eliminar las malas hierbas, dar soltura al terreno, proporcionar aireación y luminosidad a las partículas del suelo, ayuda a que la evaporación sea menor. Es recomendable después de cada riego dar al terreno un pase de cultivador. El pase de cultivador es efectivo si se aplica en el momento oportuno. Es decir, si se espera que la hierba crezca, cuando se haga el pase de cultivador ya este no realizará su función, además de entorpecer el trabajo.

  • Riegos.

El riego es necesario para compensar las deficiencias de las lluvias, bien porque la cantidad caída no sea necesaria o por una mala distribución de las mismas. El riego es imprescindible en la mayor parte de las siembras de frío; la papa, el tomate, la cebolla, son plantas que requieren gran cantidad de agua; el tabaco no es una planta de mucha demanda de agua, pero, sin embargo, en su cultivo lleva la aplicación de riego. Existen varios tipos de riegos que se utilizan según el cultivo de que se trate. Estos tipos son:

  1. Riego por surcos.
  2. Riego por inundación o aniego.
  3. Riego por aspersión.
  4. Riego por goteo.
  5. Otros.
  • Fertilización.

Mediante la fertilización, al terreno se incorporan aquellos elementos nutritivos indispensables para un buen suelo. En Cuba, la aplicación de los fertilizantes -- la mayoría de las veces -- se hace localizada, es decir, no es frecuente la fertilización a voleo, con excepción en los pastos donde se utiliza este método. la aplicación de todo fertilizante en todo momento de la siembra, no es una buena práctica; parte del fertilizante puede perderse por lixiviación y por el uso que puedan hacer de él, las bacterias y otros agentes desfavorables, además, un exceso puede provocar serios problemas al cultivo. El mejor sistema es aplicarlo según la necesidad que tengan las plantas en determinadas etapas de su vida. En el caso de los vegetales se realizan tres aplicaciones de fertilizantes en distintas etapas del desarrollo del vegetal. En la mayoría de las viandas sucede igual. Nunca el fertilizante debe quedar en contacto con la semilla para que no ocurran quemaduras. Las investigaciones realizadas parecen demostrar que la mejor posición del fertilizante es a los lados y en el plano inferior de la siembra. La mejor manera de aplicar el fertilizante es con máquinas, claro está, cuando las plantas hayan alcanzado cierto tamaño, es necesario la aplicación con la mano.

  • Aplicación de productos fitosanitarios.

Combatir las plagas de insectos y enfermedades que atacan a los cultivos agrícolas es la finalidad de la extensa gama de productos fitosanitarios que existen hoy día. Aplicarlos en forma preventiva sobre la base de un estudio pormenorizado del desarrollo de cada enfermedad o plaga de insectos para hacer el tratamiento en el momento más adecuado, es la meta que se debe alcanzar. Los tratamientos, atendiendo al momento de su aplicación pueden ser preventivos y curativos de control.
Tratamientos preventivos.
Se le llama a las aplicaciones efectuadas antes del brote de una enfermedad o plaga de insectos y su efectividad dependerá en gran medida del momento en que se realice. Para obtener resultados óptimos con estos tratamientos se precisa el establecimiento de "pronósticos", es decir, predecir sobre la base de estudios sostenidos por varios años, el momento preciso en que la enfermedad o plaga de insectos hará su aparición y dentro de ello cuando ésta es más vulnerable. Las aplicaciones preventivas revisten una gran importancia, ya que por una parte, protegen a los cultivos contra el ataque intenso de sus más encarnizados enemigos, y por otra, proporcionan un considerable ahorro de productos que son bastante costosos.

  • Desbotonado, deshije, podas, y otras prácticas similares.

Estas labores son manuales, por consiguiente son muy trabajosas, pero fundamentales para muchos cultivos. Ellas deben ser realizadas por personal adiestrado, ya que requieren determinada técnica y práctica para que su función sea efectiva.
El desbotonado consiste en eliminar la yema terminal, para así permitir que las hojas formadas tengan un completo desarrollo y un mayor rendimiento. Esta labor es fundamental en el cultivo del tabaco; requiere que se realice con cuidado para no dañar la planta. Además, se practica en el cultivo del tomate (empalado).
El deshije consiste en quitarle a la planta sus hijos o yemas laterales para que ella pueda desarrollarse mejor, ya que estos le roban a la planta madre, nutrientes, agua, aireación, luz, etcétera. Según el cultivo de que se trate, se hará el deshije, y se practicará no en cualquier momento, sino cuando sea necesario. Son numerosos los cultivos en que se ejercita esta labor. Entre ellos están: Tabaco, plátano, piña, etc.
La poda comprende el conjunto de operaciones que se aplican sobre la planta con el fin de cambiar su forma acondicionándola al propósito que se persigue. Estas operaciones deben obedecer a reglas sistematizadas y fundamentales en los principios fisiológicos morfológicos de los vegetales. Principalmente debe tenerse en cuenta a propósito de la poda, que los órganos de las plantas constituyen partes esenciales por verificarse en ellos funciones imprescindibles para la vida y desarrollo de la planta. Esto señala al podador la necesidad de cuidar estos órganos y orientar su trabajo para suprimirlos en lo menos que sea posible dentro de la finalidad que se persigue.

  • Entresaque o raleo.

Esta labor consiste en entresacar plantas de un cultivo, con el propósito de disminuir la densidad de población; se realiza manualmente, utilizando guatacas, rastrillos, cuchillos, hachas, machetes y otros instrumentos. El fundamento de esta labor es evitar la propagación de plagas de insectos y enfermedades y permitir un completo desarrollo de las plantas, ya que al reducir la densidad, se logra una mayor iluminación sobre todo el cultivo y en caso de semilleros se evita el desarrollo de las plagas y enfermedades.

  • Aplicación de herbicidas.

Al mencionar esta labor es menester abundar algo sobre las malas hierbas por ser tan perjudiciales para los cultivos y por acarrear grandes gastos en su exterminio.
Malas hierbas.
El hombre, para desarrollar sus actividades agrícolas ha luchado, desde los comienzos de la agricultura, contra ciertas especies vegetales nocivas, frecuentemente prolíferas y persistentes, que dificultas las operaciones agrícolas, aumentan el trabajo, hacen subir los costos y reducen los rendimientos. Tales plantas nocivas reciben el nombre de malas hierbas. Las malas hierbas varían notablemente en tamaño, forma, actividad vegetativa y hábitos de desarrollo; muchas de estas especies son resistentes a las heladas, las altas temperaturas y la sequía; crecen en condiciones muy variables de suelo y clima; producen gran número de semillas y éstas son capaces de vivir muchos años en el suelo. Algunas características que permiten a ciertas especies de malas hierbas sobrevivir.

a) Producción de numerosas semillas.

b) Adaptaciones que facilitan una eficaz dispersión de las semillas.

c) Periodo de reposo de las semillas.

d) Longevidad de las semillas enterradas.

e) Capacidad de soportar condiciones adversas.

f) Adaptaciones que defienden a las plantas contra los animales que pastan.

g) Capacidad de propagarse vegetativamente.

h) Capacidad de diseminarse vegetativamente.

Método de lucha.
Los métodos que se empleen para combatir cualquier mala hierba deben tener en cuenta sus hábitos de desarrollo y su modo de reproducción. Para implantar un método es necesario conocer el ciclo biológico de cada hierba, ya que las hay anuales, bienales o perennes, y los tratamientos que se empleen serán diferentes, de acuerdos con tales características.

Enlaces externos

Red MES, SUM Sierra de Cubitas.[1]

Fuente

  • Guenkov, Guenko: Fundamentos de la horticultura cubana, Ed. Instituto del libro, La Habana, 1969.
  • Pastor Morales Estupiñán, Juan y Otros: Compendio de Agronomía 2do año, 2da parte, Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 1992.