Batalla de Las Navas de Tolosa

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Batalla de Las Navas de Tolosa
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Parte de la Reconquista
Batalla de Las Navas de Tolosa, de Van Halen, expuesta en el palacio del Senado (Madrid). Pintura al óleo.
Fecha Lunes, 16 de julio de 1212
Lugar Santa Elena, Jaén (Bandera de España España)
Resultado Victoria decisiva cristiana
Beligerantes
Reino de Castilla
Reino de Navarra
Corona de Aragón
Órdenes militares
Reino de Portugal
Voluntarios franceses
Voluntarios leoneses
Imperio almohade
Comandantes
Alfonso VIII de Castilla
López II de Haro
Jiménez de Rada
Sancho VII de Navarra
Pedro II de Aragón
Muhammad An-Nasir
Fuerzas en combate
Estimación antigua:
180.000[1]
Estimación moderna:
50.000[2]-70.000[3]
(probablemente 62.000)[4]
Estimación antigua:
400.000[5]-470.000[1]
Estimación moderna:
100.000[3]-200.000[4]
(probablemente 125.000)[2]
Bajas
Estimación antigua:
2.000 muertos[2]
Estimación antigua:
100.000[2][6]-150.000[7]muertos
60.000 prisioneros[6]

Batalla de Las Navas de Tolosa: Realizada el 16 de julio de 1212 cerca de la población jienense de Navas de Tolosa. La victoria de la misma permitió extender los reinos cristianos, principalmente el de Castilla, hacia el sur de la Península Ibérica, entonces dominada por los musulmanes.

Contenido

Resumen de los hechos

Invasión de los musulmanes a España

Las tropas de Alá, mantuvieron 780 años de presencia activa en la Península Ibérica. Primero llegaron los Omeya de Damasco y se creó el Emirato dependiente de Damasco. Era el año 711, pero en el 756, la tremenda masacre producida por los Omeyas sobre los Abasidas de Bagdad, provocó que el Príncipe de los errantes, el gran Abderramán I llegara al-Ándalus y se creara el Emirato Independiente. Del Emirato, pasaríamos con Abderramán III al Califato de Córdoba.

Este pasó el Sultanado y empezaron a llegar sucesivas hordas fanáticas del Magreb. En 1085 llegaron los Almorávides y un siglo más tarde llegaron los Almohades, un imperio Beréber norteafricano. Los almohades fueron unos defensores férreos de la Fé. Contra ellos combatieron los reinos cristianos del norte penínsulas.

En 1195, las tropas castellanas de Alfonso VIII sufrían una gravísima derrota a manos de los almohades, era el Alarcos, la última gran victoria musulmana en España, Alfonso VIII estuvo a punto de morir en la batalla; pero afortunadamente consiguió escapar con hombres leales y preparó la contraofensiva. La pérdida de Alarcos, extendió el dominio musulmán hasta los Montes de Toledo y el Valle del Tajo amenazando a la propia ciudad de Toledo.

En 1211, el almohade Muhammand Al-Nasir, llamado por los cristianos "El Miramamolin", preparó un gran ejército amenazando a los reinos cristianos. Ambicionaba ocupar completamente la Península Ibérica. El califa logró reunir un ejército de 125.000 soldados bien pertrechados y muy fanatizados. La caída de Salvatierra en manos de los Almohades, alarmó a toda Europa.

Los cristianos mientras andaban envueltos en guerra civiles , guerra fratricidas por problemas de fronteras entre ellos. Había 5 reinos en la Península Ibérica:

Santa Cruzada

Tras los hechos y la amenaza de almohade, el Papa Inocencio III convoca a una Santa Cruzada en la cual recomendaba la unión de los 5 reinos para luchar o sucumbir ante el dominio de Al-Nasir. En 1212, el rey Alfonso VIII, convenció al Papa Inocencio III para que proclamara Santa Cruzada para parar el impulso almohade en la Península Ibérica.

El Papa instó a los Reyes cristianos que olvidaran sus rencillas so pena de excomunión. El Arzobispo de Toledo don Rodrigo Jimenez de Raga, estuvo predicando la cruzada por Francia y en las iglesias de toda Europa que animó a los creyentes a alistarse . Llegaron a España miles de cruzados procedentes de Italia, Francia y Alemania y a su frente los obispos de Narbona, Nantes y Burdeos. Los Reyes de Portugal y de León, no acudieron a la llamada; pero sí los reyes de Aragón y de Navarra.

Despliegue de los Ejércitos en el campo de batalla

Cristianos

En el ejército cristiano estaba compuesto por unos 70.000 hombres divididos en 3 Cuerpos .

  • En el centro la caballería castellana, en su vanguardia el abanderado de Castilla , el vasco, don Diego López II de Haro ;el nuevo Alférez de Castilla , don Álvaro Núñez de Lara. Situado en el centro de la retaguardia del cuerpo central, estaba el Rey de Castilla Alfonso VIII y el Arzobispo de Toledo, don Rodrigo Jiménez de Raga.
  • En el ala derecha , junto con los 200 caballeros y peones navarros , el rey Sancho VII “El Fuerte”.
  • En el ala izquierda los aragoneses con su Rey Pedro II .
  • En la retaguardia las milicias urbanas castellanas de Ávila, Segovia y Medina del Campo que auxiliaban a un flanco y al otro. También en esta tercera fila de retaguardia estaban integradas las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Templarios y Hospitalarios.

La financiación de la empresa , en un 66 % estuvo a cargo del tesoro castellano y el resto por parte de la Iglesia. De todo el reino llegaron a Toledo armas, caballos y provisiones.

Almohades

Los 120.000 musulmanes instalaron su campamento en el Cerro de los Olivares o de las Viñas con un despliegue clásico de la época. La infantería al frente y la caballería ligera en los flancos.

  • En primera línea, el cuerpo que debía recibir el choque frontal de la caballería cristiana. Era las tropas más fanatizadas por el Islam, los que entendían que estaban en una cruzada santa contra los infieles cristianos. Tropas ligeras y útiles para descabalgar y para las escaramuzas. Pero no fuertes en el cuerpo a cuerpo.
  • En segunda línea el gran grupo de fuerzas almohade. En esta segunda línea estaba constituida por tropas de voluntarios , posiblemente eran tropas procedentes del imperio almohade, procedían del Magreb, también había andalusíes.
  • En tercera línea, las mejores tropas, era el cuerpo de élite almohade. En Tercera línea, en la retaguardia la caballería pesada guardando la inmensa tienda de campaña del califa al-Nasir . Era una tienda roja, vistosa no se ocultaba a nadie. Estaba rodeada de fortificaciones y de la terrible Guardia Negra. Esta guardia eran hombres absolutamente fanáticos, hombres dispuestos a morir por el islam, por le califa al-Nasir. Constituida por los imesebelen, una tropa escogida especialmente por su bravura que se enterraban en el suelo o se anclaban con cadenas para mostrar que no iban a huir.

Desarrollo de la batalla

El primero que dio la orden de combatir fue Alfonso VIII. Después de una larga operación de lanzamientos de flechas, “la clásica preparación artillera de la época”, atacó la caballería pesada castellana.

El abanderado de castilla, el vizcaíno López de Haro, atacó frontalmente con miles de jinetes . El choque fue absolutamente brutal, y el golpe hizo daño en la vanguardia almohade. Esta operación obligó a un primero movimiento de retirada de las vanguardias musulmanas; pero más tarde los infantes musulmanes desorganizaban el ataque de la caballería y descabalgaban a los jinetes castellanos. Los alfanjes degollaban a los cristianos , entonces al-Nasir ordenó el contraataque con el grueso del ejército musulmán lo que obligó a retroceder a los Cristianos .

La segunda línea con la caballería ligera almohade, equipada con arcos y alfanjes, atacó con gran eficiencia produciendo un gran desgaste a las tropas de López de Haro. La segunda línea cristiana se adelantó y entró en combate para suplir las abundantes bajas sufridas.

La situación fue crítica para los cristianos , muchos se retiraron, exceptuando López de Haro, su hijo, Núñez de Lara y las órdenes militares, que se mantienen heroicamente en combate cerrado. Al ver retroceder a los cristianos, los musulmanes rompieron su formación cerrada para perseguirles, lo que fue un grave error táctico. Esta peligrosa maniobra de los musulmanes, debilitó el centro del ejército almohade .

Ataque de los Tres Reyes

Algo había que hacer. Alfonso VIII se miró con los obispos que le rodeaban , se miró con sus amigos, los reyes de Aragón y de Navarra y tomó la última decisión. Esa decisión que provoca que una batalla se pueda ganar , se pueda vencer. Se lanzó la última y desesperada carga, la que se consideró como la carga de los tres reyes. Pedro II, Alfonso VIII y Sancho VII se pusieron al frente de sus hombres y de la órdenes militares ; era el último aliento de los cruzados.

Los cristianos se lanzaron al campo de batalla con todo lo que tenían. Era vencer o morir, vencer o ser invadidos por los almohades. Los cristianos rebasaron la segunda y la tercera línea almohade. Una acción heroica de sancho VII de Navarra, provocó que las tropas navarras se presentaran delante de la majestuosa tienda roja de campaña de al-Nasir para aplastar a la guardia personal del Miramamolin.

El Califa sólo tuvo tiempo para huir junto con un grupo de leales. La guardia negra se había quedado para defender la tienda. Los hombres de Sancho fueron matando uno a uno a los miembros de la guardia y rompieron las cadenas de circundaban la tienda. Esta cadenas pasaría posteriormente la parte fundamental del escudo de Navarra.

Miles de hombres cayeron , pero finalmente la victoria se decantó del lado cristiano. El Califa Miramamolín escapó huyendo a toda prisa una vez perdida ya la batalla. Esa noche se refugió en Baeza. Los muertos musulmanes 90.000 y 5.000 los cristianos.

Finalizada batalla, Raga, el Arzobispo de Toledo rezó en el campo de batalla con el ejercito castellano, un "Te Deum" de agradecimiento a Dios. El rey Alfonso VIII mandó una carta al Papa Inocencio III anunciando la gran victoria de los cristianos. La Cruzada había sido un éxito.

Los navarros y aragoneses perseguían en su huida a los Almohades. En su huida , Al-Nasir perdió sus tesoros y los cristianos consiguieron un colosal botín de guerra. De este botín se conserva el Pendón de Las Navas en el Monasterio de Las Huelgas en Burgos.

Destino de los comandantes de los ejércitos

  • Al-Nasir nunca se repuso del desastre de las Navas. Abdicó en su hijo, se encerró en su palacio de Marraquech

, en la gran capital imperial y se entregó a los placeres y al vino. Murió a los pocos meses de su derrota.

  • Alfonso VIII de Castilla extendió sus conquistas por Andalucía consolidando su frontera sur . Murió a los dos años (1214) escasos de la victoria.

Simón de Monfort, que estaba al frente de los cruzados que Inocencio III contra los herejes cátaros. Pedro II era el feudatario de los cátaros y tuvo que defenderlos, muriendo en el intento. Con esto también Aragón perdía su presencia en el sur de Francia.

  • Sancho VII el Fuerte de Navarra sobrevivió veintidós años a la batalla. Al final de su vida, atacado de

alguna especie de neurastenia debido a su poca salud, se recluyó en su palacio de Tudela, donde permaneció encerrado hasta su muerte en 1234 cuando tenía 80 años.

Consecuencia de la batalla

Desde 1212 los almohades dejaron de ser una fuerza combativa. Los musulmanes de la Península Ibérica nunca más se recuperaron de esta derrota. Esta victoria expandió los territorios cristianos consolidando el avance definitivo de la Reconquista.

Estableció el inicio de la superioridad militar, económica y política de los reinos cristianos iniciándose la decadencia de la civilización árabe en la Península Ibérica. Se inició el desmembramiento de al-Ándalus en reinos de Taifas, lo que favoreció el avance del empuje cristiano, hasta quedar al último vestigio musulmán el reino de Granada (Granada, Málaga y Almería), gobernado por la dinastía nazarí. El reino de Granada sobreviviría precariamente hasta que Boabdil “el Chico”, último rey musulmán español, entregó las llaves del reino a los Reyes Católicos y se retiró a África desde Albuñol (Granada) .

Véase también

Referencias

  1. 1,0 1,1 Mariano Pérez de Castro (1858). Atlas de las batallas, combates y sitios mas célebres de la antigüedad, edad media y tiempos modernos. Madrid: Imprenta militar del Atlas. pp. 94.
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Spencer C. Tucker (2009). A Global Chronology of Conflict: From the Ancient World to the Modern Middle East. Santa Bárbara: ABC-CLIO, pp. 269. ISBN 978-1-85109-672-5.
  3. 3,0 3,1 Javier Flores (15 de marzo de 2012). "La batalla de las Navas de Tolosa: El impulso definitivo a la Reconquista". Muy Interesante. Consultado el 30 de marzo de 2012.
  4. 4,0 4,1 George F. Nafziger & Mark W. Walton (2003). Islam at War: A History. Westport: Greenwood Publishing Group, pp. 86. El ejército de Alfonso se componía de 2.000 caballeros franceses, 10.000 jinetes y 50.000 infantes, principalmente de toda España. ISBN 978-0-27598-101-3.
  5. Pedro de Madrazo (1855). Recuerdos y bellezas de España: Córdoba. Madrid: Imprenta de José Repullés pp. 213.
  6. 6,0 6,1 Pío del Castillo (1860). Lecciones en verso de la historia de España: desde su origen hasta los más importantes sucesos de la época presente. Lérida: Establecimiento tipográfico de José Sol, pp. 309
  7. Walton & Nafziger, 2003: 87

Bibliografía