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Benzodiacepina

Benzodiacepina
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Estructura química de las benzodiazepinas.jpg
Estructura general de la benzodiacepina

Benzodiacepina.son medicamentos psicotrópicos que deprimen el sistema nervioso central. Antídoto, usos, efectos secundarios adversos e indicaciones.

¿Qué son las benzodiacepinas?

Las benzodiacepinas son un tipo de fármacos de uso muy común en el mundo occidental, tanto por su eficacia, su seguridad como por su reducido precio. En la actualidad se pueden encontrar más de diez tipos de benzodiacepinas, todas ellas con características farmacocinéticas distintas. Cabe destacar que, aunque puede causar dependencia, se trata de un medicamento seguro incluso en dosis altas. Es muy rara la muerte por sobredosis a causa de las benzodiacepinas. La primera benzodiacepina fue el clordiazepóxido. Su descubrimiento, en el año 1949, se debe al científico Leo Sternbach. En el año 1955 sería sintetizada para ser comercializada dos años más tarde con el nombre de Librium por los laboratorios Roche. Más adelante se comercializaría el Diazepam bajo el nombre de Valium.

Clasificación de las benzodiacepinas

Compuestos de duración ultra-corta, con semivida inferior a las 6 horas: rotizolam. Compuestos de duración corta, con semivida inferior a las 12 horas: alprazolam, lorazepam. Compuestos intermedios, con semivida entre las 12 y las 24 horas: clonazepam, bromazepam. Compuestos de acción larga, con semivida superior a las 12 horas: diazepam, clobazam, fluracepam.

Características de las benzodiacepinas

Las benzodiacepinas proporcionan diferentes posibilidades en cuanto a su aplicación terapéutica. Si bien, cualitativamente, sus efectos son similares, cuantitativamente hablando existen importantes diferencias, tanto en lo que se refiere a sus espectros farmacodinámicos como en sus propiedades farmacocinéticas. Sus principales efectos son ansiolíticos, sedantes, hipnóticos, anticonvulsivos y relajantes musculares.

Uso farmacológico y efectos de las benzodiacepinas

Atendiendo a estas características, se utilizan para tratar problemas de ansiedad, insomnio, abstinencia alcohólica, espasmos musculares o epilepsias. En algunos casos, cuando se trata de procedimientos invasivos que pueden provocar ansiedad en el paciente, como en el caso de las endoscopias o las intervenciones dentales, se utilizan para inducir la sedación y la anestesia. Las benzodiacepinas también suelen utilizarse para tratar los trastornos de pánico provocados por las intoxicaciones de alucinógenos. En su administración en pacientes diagnosticados con ansiedad asociada a síntomas depresivos no está clara su eficacia, al menos en cuanto a los aspectos centrales de la depresión mayor grave, siendo las reacciones más favorables cuando se trata de manifestaciones de ansiedad relativamente agudas. Por lo que refiere a los pacientes con trastornos de la personalidad su eficacia entra en conflicto con el riesgo de la dependencia que pueden producir estos fármacos.

Las benzodiacepinas pueden ser de utilidad en los casos de pacientes en la Unidad de Cuidados Intensivos y que estén conectados a un aparato de respiración artificial. También en aquellos pacientes con dolor o que manifiesten una tensión elevada. Las benzodiacepinas también se utilizan ampliamente en la práctica veterinaria, aplicada a diversos trastornos.

Intoxicación debida a las benzodiacepinas

La dependencia a estos fármacos, a grandes rasgos, comprende a dos grupos. Por un lado están los pacientes que potencialmente pueden desarrollar esta dependencia, como pueden ser las personas con trastornos de personalidad o aquellos con antecedentes de abuso de sedantes o de alcohol. Por otro lado están las personas que usan, o mejor dicho, abusan con fines recreativos de las benzodiacepinas. Su efecto en la activación de las vías de gratificación dopaminérgicas del sistema nervioso central provoca un efecto adictivo, desarrollando una elevada tolerancia y creando una dependencia física y psicológica. A ello hay que sumarle un alto riesgo de crear un importante síndrome de abstinencia, particularmente, con el temazepam. Este fármaco se utiliza en ocasiones por vía intravenosa, con el riesgo de provocar complicaciones graves como abscesos, tromboflebitis, hepatitis B y C, SIDA o gangrena.

Antídoto para las benzodiacepinas

El antídoto indicado para una sobredosis de benzodiacepinas es el flumazenil, cuyo uso está recomendado en aquellos casos en los que se presenta el coma y depresión respiratoria secundaria asociada al uso de este fármaco, situación que es muy poco frecuente. De todos modos cabe señalar que el flumazenil también comporta ciertos riesgos, razón por la que debe restringirse su uso tan sólo en aquellos casos donde sea imprescindible. Los riesgos, sobre todo, son más elevados en aquellos pacientes que presentan hipotensión, arritmias o alteraciones hemodinámicas. En los pacientes con historial de episodios epilépticos puede constituir un desencadenante para las convulsiones. En cualquier caso, la utilización del flumazenil resulta innecesaria en la mayor parte de los casos.


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