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Cefalópodos

Cefalópodos
Información sobre la plantilla
Cafalopodos.jpeg
Clasificación Científica
Reino:Animalia
Clase:Dibranquiales y Tetrabranquiales.
Orden:Decápodos y Viviente.
Familia:Moluscos.

Cefalópodos. Los cefalópodos son una clase de moluscos marinos de cuerpo simétricos, cabeza grande con fuertes mandíbulas y una corona de tentáculos o brazos con ventosas; el verdadero pie forma embudo en el extremo anterior del manto.

Características

Cefalópodo

En la mayoría hay una bolsa con tinta que desemboca en la cavidad paleal. Casi todas las formas actuales carecen de concha externa. Se dividen en dos subclases: la de los dibranquiales, con los órdenes de: los decápodos, las sepias, calamares y voladores; y octópodos, los pulpos.

La otra subclase es la de los tetrabranquiales, con un orden viviente, los nautiloideos. Ambas subclases tienen representantes fósiles, que dominaron los mares paleozoicos y abundaron también en la era Mesozoica: de los dibranquiales están los belemnites, y los nautilos y los amonites en los tetrabanquiales.

Clasificación

Dibranquiales

Los dibranquiales, también llamados dibranquios, son una subclase de moluscos cefalópodos de concha interna muy reducida, o sin ella, sifón tubular, ojos con cristalino y sólo dos branquias en la cavidad paleal, como los calamares, jibias, pulpos, etc. Comprende los órdenes vivientes de los decápodos y octópodos, y el extinto de los belemnoideos.

Los decápodos son un orden de moluscos cefalópodos dibranquiales, con concha interna y diez brazos, de los que el cuarto par es más largo, con ventosas solo en su extremidad, y cuerpo provisto de aletas laterales, como el calamar y la jibia.

Los octópodos son orden de unos moluscos cefalópodos dibranquios, caracterizados por poseer ocho tentáculos provistos de ventosas, sin anillo córneo, y concha interna rudimentaria o nula. El cuerpo es saccifome y poco apto para la natación. Son ejemplos el pulpo, el eledone y el argonauta.

Los belemnoideos fueron un orden de cefalópodos dibranquiados fósiles que vivieron en los mares de los períodos Jurásico y Cretácico, era Mesozoica. A diferencia de los ammonoideos y nautiloideos, su concha, caliza, único resto fosilizado, era interna, recta, en forma de cigarro, y de estructura fibrosa radiante. Este resto consta de un rostro o pico, una porción tabicada o fragmocono y una lámina o plúmula. Se parecían a los calamares actuales, y vivían, como ellos, en grandes grupos.

Muchas formaciones jurásicas están constituidas casi exclusivamente por sus conchas. Algunos géneros son: Belemnites y Belemnitella; este, Cretácico, señala ya el principio de la desaparición del orden.

Belemnites: Es un género tipo de los cefalópodos del orden de los belemnoideos. El resto fósil, concha interna, recubre el nombre de belemnita. Belemnitella: Es un género fósiles de cefalópodos dibranquiados del orden de los belemnoideos, difícil de distinguir del género Belemnites. Vivió en el período Cretácico.

Tetrabranquiales

La subclase de los tetrabranquiales, de la clase de los cefalópodos, incluyen a los órdenes de los nautiloideos y los amonoideos.

Los nautiloides son un orden de moluscos cefalópodos, de la subclase de los tetrabanquios, con concha espiral y tabicada, cuya historia se extiende desde el período cámbrico hasta hoy, con apogeo en el Silúrico. En la actualidad sólo subsiste una familia, la de los nautílidos, con un solo género, el Nautilus, que resume los caracteres del grupo.

Los nautílidos son una familia de moluscos cefalópodos tetrabranquios, del suborden de los nautiloideos, cuyas características son las de este suborden, y con un sólo género, el Nautilus.

Nautilus: Es un género de moluscos cefalópodos tetrabranquios, de la familia de los nautílidos, único existente, que presenta concha externa, dividida interiormente en departamentos separados por tabiques, de los cuales el animal sólo ocupa el mayor más próximo a la abertura de la concha. Posee numerosos brazos peribucales, cortos y sin ventosas. Puede flotar sobre el mar con la cabeza fuera y los tentáculos extendidos; pero cuando los recoge, desciende. Aunque la concha se conocía de antiguo, el animal vivo no fue observado hasta 1.873, cuando la expedición del Challenger. Hay tres especies, propias de las profundidades de los océanos Índico y Pacífico Oriental, la más frecuente de las cuales es el nautilo común o perlado, de especie Nautilus pompilius.

Los amonoideos fueron un orden de moluscos cefalópodos fósiles, de la subclase de los tetrabranquiales. Tienen unas 5.000 especies, todas fósiles, repartidas en géneros, de los cuales los más importantes son: Ammonites, Goniatites, Ceratites, Aspidoceras, etc. Algunos de los fósiles más hermosos y abundantes pertenecen al grupo de los ammonites, que significa cuernos de Amón. Estos moluscos tuvieron mucho éxito en los océanos. Vivieron en los océanos de la tierra durante más de 160 millones de años, y se extinguieron aproximadamente al mismo tiempo que los dinosaurios, es decir, hace 66 millones de años, a finales del Cretácico, en los mares de todo el mundo.

En los mares poco profundos eran presa de reptiles como los Plesiosaurios. Tenían una concha externa arrollada en espiral que podía variar de forma y tamaño. Algunos eran tan pequeños como la uña de tu pulgar y otros tenían la anchura de un autobús, o, lo que es lo mismo, desde 2 centímetros hasta 2 metros y medio de largo.La concha estaba interiormente tabicada y dividida en cámaras llenas de aire o gas, que actuaban como tanques de flotación, mantener el animal a flote, e impedían que se hundieran.

Para sumergirse o ascender en el agua, los ammonites regulaban la cantidad de gas de cada cámara, llenándola de agua y aire. Los tabiques cortan la superficie de la concha según líneas de sutura que varían su complicación, desde las apenas onduladas hasta las que presentan numerosos entrantes y salientes, y su trazado sirve para caracterizar los grupos, géneros y especies.

La mayoría de estos animales tenían las conchas enrolladas, pero las formas del Cretácico, los últimos miembros del grupo, habían empezado a desarrollar conchar rectas y poco curvadas. Fueron los antepasados de los pulpos actuales y, como sus parientes de hoy, podían lanzar un chorro de tinta a los agresores. La nube de tinta desconcertaba a los depredadores y le proporcionaba tiempo para escapar. Algunos tendrían espinas sobre la concha, lo que les proporcionaba mayor resistencia, además, les ayudaba a camuflarse. Con sus tentáculos atrapaban presas que solían ser minúsculos organismos y pequeños animales marinos.

Fuentes